CAPITULO 24: SHIKAMARU, LA INTELIGENCIA DE UN GENIO. PARTE I

Naruto salió de la torre Hokage algo preocupado. "Rayo de luna" era mucho más que una espada poderosa. Parecía en realidad todo un misterio. Se cruzó poco despues en una calle con Shikamaru Nara. El pelinegro venía junto a Chouji Akimichi de realizar informes del registro sobre criminales. Habían vuelto él y 5 equipos más al lugar de la batalla en los bosques. Se recaudaron datos interesantes gracias a los cadáveres encontrados. Si bien Shikamaru tenía que llevar esos informes al consejo y a Tsunade, accedió a la invitación de Naruto para almorzar en su departamento. El Nara razonó que si Uzumaki quería hablar en privado con él, seguramente era por un asunto importante. Chouji entendió el asunto, y entonces se hizo cargo con todos los informes dejando libre al pelinegro para esa nueva diligencia.

En el departamento de Naruto minutos después Shikamaru, Sakura y Naruto almorzaron tranquilamente. Al principio los hombres trataron de evitar comer lo que la chica había preparado. (Recordando entre otras cosas, las píldoras de soldado que la pelirosa preparaba) Pero luego consideraron que era mejor sufrir de indigestión, que morir por los golpes que la pelirosa estaba a punto de propinarles por comportarse como idiotas. Sorprendentemente, el almuerzo estaba sabroso. Ella se sonrojó al verlos comer tan contentos. Nobleza obliga sin embargo, tuvo que confesar que fue Yuri quien le dio algunas lecciones, sobre cómo realizar algo comestible. Eso no importaba en realidad, porque la comida había sido fruto de su esfuerzo. Eso era más que suficiente para Naruto y le hacía feliz.

El rubio desplegó la carta de su madre y les enseñó su katana especial apenas terminaron de comer. Necesitaba la opinión objetiva de Shikamaru y la de Sakura, en quien más confiaba en toda la aldea. Shikamaru escuchó de boca del rubio toda la conversación con la Mizukage. Enseguida pudo notar la segunda intensión de esa mujer. Al fin y al cabo, el conocía mejor la información que Konoha tenía sobre sus "aliados". Shikamaru le pidió algo de tiempo para averiguar. Naruto argumentó que la reunión con la Mizukage seria esa misma noche y en ese departamento. Sakura rechinaba los dientes del disgusto. Ya había escuchado de los comportamientos de la Mizukage en otras oportunidades. Comprendió por el camino de los celos, lo mismo que Shikamaru usando lógica de la política. Mei Terumi era peligrosa.

El pelinegro se despidió argumentando que antes de la noche tendría más información. Se marchó preocupado aunque no lo demostraba, algo no le olía nada bien. Pero ya en otras oportunidades pasadas, había penetrado en la sección de archivos de la aldea sin ser visto. Solo necesitaba alguien que lo ayudara, alguien con más experiencia en política e historia. Por fortuna, siempre podría contar con su padre. Shikaku Nara seria su mejor aliado para esta misión.

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Mientras tanto Naruto y Sakura se despidieron separándose rápidamente. Sakura colocó como excusa la reunión con su maestra Tsunade. Naruto dijo tener que visitar a Sasuke por un asunto sin concluir. Ambos intentaron con esto, evitar tener que aclarar la situación de la noche anterior, donde durmieron juntos. Naruto no quería tener que responder a una eventual interrogante de la chica sobre el estado de la "relación". Sakura pensó que no tendría forma de explicar cómo terminó acostada junto a él. Cuando su "cama" en teoría, era el sillón del comedor.

Naruto se pasó toda la tarde con Sasuke. El pelinegro le presentó la carta de Itachi donde relataba la desgracia del clan Uchiha y le previno de los planes futuros de Madara. En la soledad de la mansión Uchiha, el pelinegro pudo mostrar su "verdadero" rostro ante su amigo. Naruto en tanto, no pudo evitar sentirse preocupado. Itachi Uchiha había sido muy poderoso. Y sin embargo no había estado a la altura de Madara. Una cosa era clara. Uchiha Madara no cesaría de buscar la destrucción de Konoha. Sasuke había simulado debilidad. Pero había entrenado duramente. Era capaz de ocultar la totalidad de su chakra de los rastreadores. Su poder y control del Sharingan había sido incrementado desde el implante de ojos por parte del mismo Madara. La práctica y la dureza del entrenamiento silencioso en Konoha. Además había dado mejores frutos de los esperados.

Los datos arrojados por la carta de Itachi, sumados a las experiencias de Sasuke cuando estuvo junto a Madara, les ayudaba a razonar sobre las habilidades del enemigo. Madara, como todo Uchiha tenía el control perfecto de elemento Katon. Sus Genjutsu eran terroríficos en calidad y poder. Además, sus dos cuerpos (Tobi y el original) podían ser trasportados atraves de la dimensión particular creada por su Doujutsu. Sasuke recordó como Madara lo salvó de los Kage hace tiempo. Metiéndolo en esa dimensión donde él puede transportar lo que sea. Allí estaba su verdadero cuerpo seguramente. Esa era la respuesta. ¿Pero cómo obligarlo a salir? ¿Cómo lograr agotarlo al punto de que no pueda mantener la estabilidad de su dimensión particular?

Sasuke dijo que en un combate mano a mano, el podría igualar con su Sharingan a Madara. Pero no podría mantener el máximo nivel por mucho. Eso le entregaría la victoria al Uchiha más antiguo. Naruto comprendió que su posibilidad personal de vencer, estaba en la capacidad de mantener un ataque constante y demoledor. Ambos hombres, luego de varias horas solo podían pensar en una cosa. Ambos sabían lo que el otro diría. Lo sabían, porque de solo mirarse podían comprender hasta el alma del otro. Madara podía vencer a uno y al otro individualmente. Pero jamás podría contra los dos al mismo tiempo. Sasuke lo distraería con sus técnicas. Naruto lo aplastaría con potencia y velocidad. Mente y cuerpo. Juntos podrían vencer. Como un equipo.

-La derrota de Akatsuki solo pone un tiempo fuera a esta guerra -sugirió Sasuke- ¿Lo sabes verdad?

-Lo entiendo… - respondió el rubio serio- Madara debe haber estudiado cada paso desde su declaración de guerra. No habrá paz. Nunca terminará la guerra hasta que lo exterminemos.

-Pero para eso, -asintiendo- debemos prepararnos. Uno de los dos por lo menos, tiene que llegar a esa batalla final. Debemos estar listos para morir.

- ¿Morirás por Konoha? –Sorprendido- quien lo diría de Sasuke-teme.

-La aldea no me importa una mierda, –siniestro- Me interesa limpiar el pasado de mi familia. Madara es representación fiel de todo el mal que el clan Uchiha ha cometido. Si tengo que morir, me voy asegurar de llevarme a ese bastardo conmigo.

Naruto sonrió suavemente. Eran increíbles las vueltas que la vida generaba. Sasuke Uchiha el renegado, el criminal, el perseguido. Aun se escondía en esa mascara de frialdad tonta, cuando en realidad pelearía contra Madara y Kabuto por el bien de Konoha. Pelearía por el futuro. Porque Ino era su presente. Y ella era parte de Konoha.

-Ni se te ocurra eso de morir…- le advirtió Naruto sonriendo- Ino acabara conmigo si no te traigo de vuelta sano y salvo.

-(je je, como si Sakura no fuera a hacerme lo mismo a mi, si tú eres quien no regresa Dobe) -pensó Sasuke

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Mientras tanto Sakura estuvo toda la tarde con su maestra Tsunade. La Hokage le ordenó que le asistiera con el trabajo de papeleo, ya que Shizune tenía asuntos que atender. La pelirosa solo podía pensar en Naruto. No sabía cómo actuar cerca de él. ¿Debía mostrarse dispuesta a acercamiento? ¿El la rechazaría porque lo de Tenten era muy reciente? ¿Acaso seria aprovecharse de su tristeza, acercarse ahora mismo?

Pensaba en la famosa reunión con la Mizukage. Era mujer era una "come hombres". Podría oler la debilidad emocional de Naruto a un kilómetro. ¿Entonces qué hacer? ¿Mantenerse junto a él? Había muchas preguntas en la cabeza de Sakura. Muchas interrogantes que no podían resolverse rápidamente. Eso la atormentaba. Perder otra vez a Naruto, no era ni siquiera una opción para la chica. Pero si no actuaba con serenidad. Ella también podía arruinar la "amistad" renaciente con los cuidados como médico.

Los ojos color miel de la Hokage se fijaron en su bella estudiante de cabellos rosados. "Cuanto nos parecemos" eran los frecuentes pensamientos de la rubia. Sentía que la historia que involucró a Tsunade y Jirayja hace tiempo se repetía sin misericordia. La orgullosa Kunoichi que no acepta el amor de su amigo. El muchacho que se rinde a perseguir la felicidad y se encierra en sí mismo. La mujer que no es lo suficientemente valiente para perseguirlo con el mismo ardor que él lo había hecho. El tiempo que pasa, la vida y los caminos que los separan. Y ahora luego de muchos años, la rubia Hokage que se pasa horas enteras mirando por la ventana de su oficina. Esperando a un tonto peliblanco que solía aparecer por allí. Un hombre que ya nunca volverá.

-¡Pero no! –se dijo a sí misma- ¡No volveré a ver esta maldita película! ¡Esos dos terminaran juntos! Aunque sea lo último que haga.-señalo con resolución- Sakura… - dijo mirándola del otro lado del escritorio- siéntate. Tenemos que hablar.

Sakura vio en los ojos de su maestra, esa mirada decidida que tanto admiraba. Se sentó dejando los documentos ordenados a un costado. Poner toda su concentración en las sabias enseñanzas de Tsunade-sensei. Era una de las mejores cosas que Sakura sabía hacer.

-Quiero ponerte al tanto de cosas que pueden suceder.- inicio la líder seria y preocupada- existe como podrás saber, cuestiones que me importan como líder de esta villa. Y también asuntos que me interesan a título personal.

-¿A qué se refiere, Tsunade-sama? – nerviosa

-Primero, quiero que me lo digas de frente. Quiero oírlo de tus propios labios. No más suposiciones.

- Tsunade-sama, -más nerviosa- me está asustando.

-Quiero que me digas, tú…. ¿Amas a Naruto?

-Tsu….nade-sama, -roja y avergonzada- ¿Por qué me lo pregunta ahora?

- Porque podemos estar a tiempo, de evitar perder a nuestro ser más querido para siempre.

Sakura bajó la vista muy avergonzada. Era difícil admitir una verdad cruda como amar. Aun frente a su maestra. Pero había jurado que estaría siempre junto a Naruto. Lo amaba, lo necesitaba, la vida no tenía sentido sin verlo reír. Pero a Tsunade, la pelirosa solo pudo asentir sonrojada a la pregunta hecha por la rubia. Ni siquiera pudo expresarlo con palabras. Era demasiado intenso y confuso lo que sentía.

-Me alegro por ti hija, -sonriendo- A mí me he tomado demasiado tiempo admitir una verdad tan hermosa y sencilla. Pero las nuevas generaciones parecen ser mejores a los viejos.

- ¿Por….que….lo…..-confundida

- ¿He preguntado?, -ampliando su sonrisa- lo hice porque seguramente Naruto será tentado a abandonarnos. A pesar de los buenos sentimiento de nuestro "tonto". El dolor confunde y podemos alejarnos de los que más amamos. Aun sin realmente desearlo en verdad.

- ¿La…..Mizukage? –tratando de adivinar

- Creo que lo entiendes, -seria- Sera una gran pérdida para la aldea. Pero para nosotras, será como morir.

- ¿Pero qué puedo hacer? –Dudando- ¿Y si él me rechaza?

- ¿Qué hacia Naruto hace años, cuando tú lo rechazabas por Uchiha? –consulto Tsunade con leve sonrisa.

- Me seguía… - respondió sonriendo la joven pelirosa- me alegraba, me protegía. Jamás se retiró. Jamás se ha rendido.

- Nunca dependí de nadie para nada… – Admitió la Godaime bajando la vista- pero dependo de ti para no perder a Naruto. Ese niño es lo único que me une a su padrino. Lo único que me queda.

- ¿Jirayja-sama? –consultó apenas Sakura, para dejarle expresarse libremente.

- el hombre más encantador que he conocido- recordando- (mi "tonto" particular)

Ambas mujeres se miraron cariñosamente. Eran solo maestra y alumna. Pero el tiempo compartido las unía de mil formas. "cuanto nos parecemos". Demasiado diría Tsunade, demasiado poco diría Sakura. Y sin embargo juntas representaron la charla madre e hija que ambas necesitaban en ese momento especial.

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La noche había caído en la aldea de la hoja. Shikamaru había conseguido la información oportuna del asunto "Naruto". Pero también mediante su padre, había sugerido una reunión de emergencia del consejo de ancianos conjuntamente con la Hokage. Así fue como Shikaku, Inoichi, Hiashi y Tsunade formaron reunión. Shikamaru fue invitado a informar cada dato recogido.

-El motivo de esta reunión ya lo conocen, -comenzó Shikamaru- tengo fuertes razones para creer que la Mizukage convencerá a Naruto para que viaje hacia la aldea de la niebla.

-¿Lo que dices es que nos traicionará? –interrogó Inoichi preocupado.

-No sería traición si Naruto pide ser transferido de aldea-dijo Shikaku- Es parte del acuerdo en la alianza de los Kage.

-Hablaré claro y sin rodeos, - declaró Tsunade ofuscada- Esa pelirroja es una pervertida y aprovechada. Seduce hombres, se los lleva a su aldea. Para luego hacerlos comprometerse con una de sus Kunoichi, y así no abandonen más la villa.

-Entonces, Naruto y la Mizukage…. –añadió Inoichi suponiendo

-No lo creo, -interrumpió Shikamaru de brazos cruzados- conozco a Naruto y él, no es de ese tipo de hombre.

-Eso no puedes asegurarlo… –sentenció Hiashi Hyuuga – después de todo, nunca deja de sorprender.

-Esa mujer no lograra nada de Naruto seduciéndolo, - admitió Shikamaru negando con la cabeza- Pero el asunto de la espada…

-¿Qué ocurre con ese asunto?-consulto Chouza interviniendo.

-El archivo dice que Kushina Uzumaki originaria de país del remolino,-complementó Shikaku- portaba una espada de herencia familiar.

-Entonces la espada si pertenece a Naruto,-señaló Tsunade- después de todo Kushina era su madre.

-Cierto. Pero las palabras de la Mizukage y de su guardaespaldas,-indicó Shikamaru- nos indican que conocen mucho más de esa espada que nosotros mismos.

-Eso no es extraño, los Uzumaki del desaparecido país del remolino guardaban celosamente sus secretos en sellos y espadas- Dijo Hiashi recordando- como lo hacemos todos los clanes poderosos.

-Solo escuchamos de ellos que eran fantásticos espadachines y maestros de sellos-rememoró Shikaku- Pero jamás que portaban armas tan poderosas.

-La aldea de la niebla se ha caracterizado por buscar y poseer las espadas más poderosas del mundo-señaló Tsunade- De allí nos llega el nombre de su guardia de elite. "los 7 espadachines de la niebla"

-Pero la pregunta que vale por ahora es,-interrogó Shikamaru- ¿Por qué la Mizukage conoce esa espada de los Uzumaki mucho más que nosotros?

-No veo el punto de eso –indicó Hiashi algo confundido.

-Si la espada estuvo en Konoha, desde que Kushina Uzumaki fue trasladada aquí.-dijo Shikaku tomando la palabra nuevamente- Es muy raro que en el país del agua se sepa más de esa katana, que la información de nuestro archivo.

-La espada no es importante ahora,-dijo Inoichi- sino la posible pérdida del "Jinchuriki del Kyuubi".

-Una cosa puede desencadenar la otra. – contradijo Shikamaru, mirando con aburrimiento a los demás

-Explícate en detalle Nara Shikamaru-le ordenó la Godaime

-Ustedes piensan en el "ninja" Naruto. Pero para saber cómo actuar, debemos pensar en el "hombre" Naruto. Digamos que la Mizukage no puede seducir a Naruto para que abandone esta aldea. ¿Qué evitara que el mismo quiera hacerlo por su propia cuenta?

-¿Dices entonces que nos traicionará? –interrogó Hiashi

-Digo que su novia acaba de morir. Pienso que tal vez necesite un tiempo afuera del lugar que le recuerda a ella.- apuntó Shikamaru- Y si sumamos que la niebla parece tener mucha información de un pasado que Naruto no conoce sobre su madre…..

-Eso le haría pensar en pasarse a otra aldea, aunque sea por un tiempo. –Complementó Shikaku- eso parece un movimiento razonable.

-Para entonces la Mizukage lo obligará a contraer matrimonio con una de sus Kunoichi en Kiri, atrapándolo para siempre. –aventuró la Hokage

- ¿Lo obligara?- pregunto Inoichi

-Una antigua ley de Shodaime Mizukage,-indicó el mayor de los Nara- le da poderes para arreglar matrimonios entre ninjas. Se pensó como método para reunir varias técnicas de línea sucesoria en poderosos descendientes. Mei Terumi y sus multiples barreras de sangre, proviene de ese sistema.

-Nada podemos hacer en este punto. – Señaló Hiashi fríamente- Con el acuerdo de la alianza no podemos evitar que el Kyuubi nos traicione –aun enojado por la paliza que le dio Naruto.

-¿Y si se pudiera ir a esa aldea, sin dejar de ser ninja de Konoha?-dijo Shikamaru de repente

Todos guardaron silencio. El joven pelinegro había soltado esa pregunta a propósito. Su mente hábil, ya había planeado como truncar los planes de la Mizukage. Y solo por ser hijo de Shikaku, que su edad no era un factor descalificante. Podía ser muy joven para debatir en el consejo, pero su mente estaba mucho más allá; que la de varios consejeros de clanes.

-¿A qué te refieres Nara Shikamaru?-dijo Tsunade confundida- sabes que los ninjas deben reportarse y….

-Es por eso, que pensé en una forma de liberarlo de responsabilidades. Tal vez al consejo no le importe. Pero considero que Naruto Uzumaki es uno de los ninjas más poderosos de la historia. Y aun no creo que veamos su máximo poder.

-Aunque pudiéramos hallar una forma de evitar que Uzumaki Naruto no se convierta en ninja de la niebla…-señaló con prudencia Inoichi- ¿Cómo evitar que se enamore y case con una extranjera?

-Por ese detalle no se preocupen,-dijo la Godaime sonriendo- tengo a la persona indicada para evitar algo como eso.

Tsunade y Shikamaru se miraron un instante y ambos pensaron lo mismo. Solo una persona evitaría la separación emocional de Konoha. Solo una Kunoichi. Solo Sakura Haruno podría evitarlo.

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Naruto estaba en su departamento ordenando sus cosas. Usualmente no le interesaba mucho el aspecto del lugar. Pero la asistencia de la Godaime Mizukage a su humilde casa, era razón suficiente para poner algo de empeño en tener todo impecable. Al mismo tiempo lo usaba como distracción, la excusa de limpiar para no pensar demasiado en los dolorosos momentos que se acumulaban en su ser. Recordaba las palabras de Shikamaru al mediodía:

-Esa mujer no quiere solo esa espada, - seriamente- ten cuidado.

No tenía ánimos, ni paciencia para estupideces de política. Naruto conocía la mejor manera de manejar una disputa. Si la Mizukage se empeñaba en reclamar la katana que le había heredado su madre. Simplemente retaría a duelo al supuesto dueño, por el derecho a poseer la katana. El rubio dudaba de que en un futuro usara a "Rayo de luna" de nuevo. Pero era lo único que lo conectaba a su madre. Jamás se desprendería de sus raíces.

Los golpes de la puerta lo sacaron del letargo. Era algo temprano de la hora pactada. Pero el rubio le agradaba la idea. Después de todo, aun no recuperaba su vitalidad totalmente y acostarse a dormir temprano sería buena idea en algunas horas. Pero Sakura Haruno apareció de repente. El rubio sonrió. Nunca estaría triste al posar sus ojos en esa mujer. La invitó a pasar creyendo que tal vez la chica quería hablar brevemente antes de la reunión que se sabía, estaba por comenzar.

Sakura sin embargo vino dispuesta a encontrar cualquier excusa para quedarse hasta que la Mizukage llegara. No tenía ninguna intención de marcharse. Su conversación con Tsunade, sumada a los datos que Shikamaru le dejó saber a propósito, la tenían en un estado de histeria. El solo pensar que alguna mujer pudiera "acercarse" a Naruto le hacía estremecer.

Finalmente, nuevos golpes a la puerta advirtieron que la Mizukage había llegado. Sakura fue para abrir a las visitas. Estaba dispuesta desde el comienzo a mostrar las uñas si esa mujer se atrevía a intentar alguna cosa rara con Naruto. La pelirroja sonrió suavemente a Sakura. No parecía sorprendida de verla allí. Detrás de ella su bella guardaespaldas Shigure Kousaka, que siempre la seguía sin perderle rastro.

Era la primera vez que se la veía sin el rostro cubierto o sin la misteriosa capa que hasta el momento la había ocultado. Shigure era una mujer espectacular. Su cabello largo de color negro como la noche. Estaba recogido en una cola de caballo detrás suyo. Sus ojos tenían el color del acero. Un gris oscuro tan extraño, como brillante y hermoso. Pero su falta total de lenguaje gestual, la hacían ver temible. Era una versión femenina de Sai, pero sin siquiera molestarse por la sonrisa fingida. Su cuerpo si bien disimulado por un kimono, era generoso en atributos femeninos.

Sin que ninguno de los presentes lo advirtiera. Shigure evitaba mirar a Naruto directamente. Estaba algo enojada porque ese Shinobi, era el primero en haberla descubierto en su faceta de espía. Lo sentía una ofensa. De seguro lo retaría a duelo en cuanto tuviera oportunidad. Por supuesto su falta total de expresiones, hicieron que nadie notara lo que sentía. La Mizukage tomó asiento cerca de la mesa segundos después de su llegada, dejando a su guardaespaldas ubicarse detrás. Sakura se sentó en el sillón de la sala. A pocos metros de la conversación.

-Ni de broma salgo de este departamento- pensó decidida Sakura, al notar las miradas de la pelirroja.

Naruto fue por su katana a la habitación, y al volver pudo notar en los ojos de las visitantes, que era exactamente lo que esperaban.

-Efectivamente, -señaló sonriendo la Mizukage- es la poderosa "Rayo de luna". Ahora bien, ¿Podríamos hablar a solas? Esta situación de clanes no debe divulgarse a cualquiera. (Tengo que sacarme al "estorbo" rosado)

Sakura iba a gritar un rotundo ¡NO!, Pero fue Naruto el que respondió:

-Lo lamento, pero Sakura Haruno es de mi absoluta confianza. Lo que usted me diga ahora, tarde o temprano ella también lo sabrá. Asi que terminemos con esto.

La pelirosa no pudo evitar alegrarse ante tamaño elogio. Ella siempre había odiado ser el "estorbo". Naruto se encargaba de demostrarle que nunca la consideraba de esa manera.
La Mizukage accedió con una seductora sonrisa. Y a continuación inició el relato sobre "Rayo de luna". Jamás pensó que llegaría tan lejos. Pero el "premio" lo valía. Al fin y al cabo, arrebatar el "jinchuriki del Kyuubi" a Konoha. Era una posibilidad que difícilmente se repetiría. Sabia positivamente que revelar la información a Naruto y Sakura era perder ciertas "ventajas". Pero lo cierto era, que debía persuadir al rubio para reclutarlo.

-No estoy consciente de cuanto sabes de historia Naruto-kun, –sonrisa- pero para saber sobre el origen de tu katana. Debes saber lo esencial. Primero te diré que "Rayo de Luna" proviene de la desaparecida aldea del remolino. Tu familia los Uzumaki, también tienen su origen en esa villa. Hace muchos años la familia Uzumaki se dividió. Entre las pertenencias de tu clan. Se encontraban dos katanas muy especiales. ¿Shigure?

-En la empuñadura de tu arma, – empezó Shigure, cuando Naruto y todos la miraron- notaras un sello especial. O mejor dicho, la mitad de un sello. En la reunión de esta mañana dije que tu espada era un arma "gemela". Esto significa que existen dos katanas con características similares. La otra espada que tú no has visto se encuentra en nuestra villa.

-Gracias Shigure continuare desde aquí,-anuncio la Mizukage, a lo que la morocha asintió- la familia Uzumaki en sus comienzos eran extraordinarios espadachines que contaban con las dos katanas más poderosas conocidas por el hombre. "Rayo de luna" y "Viento de Bronce" son dos armas especiales. Pueden manipular y controlar elementos aumentando el poder del portador.

-¿Entonces hay otra katana como la mía?- intrigado

-Exacto, los Uzumaki se dividieron en dos ramas familiares porque un grupo de ellos quiso trasladarse a país del agua, en busca de conocimiento en técnicas de espada. Mi aldea siempre ha tenido a los mejores maestros de armas desde sus inicios. Pero la otra rama de los Uzumaki, consideró que la aldea del remolino era su hogar definitivo. Por supuesto hubo conflictos. ¿Quién se quedaría con las dos katanas de poder?

Sakura y Naruto estaban estupefactos. Sin dudas no esperaban que existiera otra katana con características parecidas a la de Naruto. Había muchas preguntas en las mentes de ambos. Pero la Mizukage continuaba impasible. La historia de los orígenes de los antepasados de Naruto surgiría completamente de los labios de la pelirroja.

-Los líderes de las ramas Uzumaki se batieron a duelo por el derecho a las katanas. Finalmente, el líder de los Uzumaki que continuarían en la villa del remolino venció. A pesar de que era duelo a muerte. Perdonó la vida de su hermano y como muestra de fidelidad familiar, tambien le otorgó el control de "Viento de bronce". Las razones de porque lo hizo nunca fueron reveladas. Pero lo cierto fue que los Uzumaki de la niebla se quedaron a vivir en mi aldea para siempre. Esto fue hace más de 70 años.

-¿Esta historia está relacionada a porque la aldea del remolino desapareció? o ¿Por qué mi madre y la espada vinieron a Konoha?

-Bien bien, -sonriendo complacida- creo que lo has comprendido. Veras, la aldea del remolino no era de tipo belicosa. No tenía conflictos con ningún país, ni realizaba misiones en contra de nadie. Pero tenía poder. Tenía secretos en sellos y armas que hasta hoy se ambicionan. Las otras aldeas quisieron robarlos, tomarlos, apropiarse de ellos. Fue entonces cuando los hubo guerra entre la niebla y la villa del remolino. El Nidaime Mizukage fue influenciado por los Uzumaki de la niebla a realizar esta guerra para recuperar la katana que ahora tú tienes.

-La aldea de la niebla destruyó a la villa del remolino ¿verdad? – Preguntó Sakura triste.

-No realmente, el remolino era fuerte.- Admitió la Mizukage seria- según los registros de mis antepasados los guerreros del remolino era inferiores en número, una proporción de 10 a 1. Sin embargo, los Uzumaki del remolino con el control de "Rayo de Luna" ganaron la batalla. Pero les costó la vida, ya que la villa de la nube vio su oportunidad de tomar la aldea y también entró a la guerra.

-Que cobardes… - apuntó Naruto con gesto de asco- atacar cuando los demás estaban debilitados.

-En la política y la guerra, pocas cosas son tabú Naruto-kun- señalo la líder de Kiri- Sin embargo es destacable recordar, que el espadachín que poseía tu espada arrastro a la muerte, al Raikage y 150 de sus mejores Shinobi. Esto no obstante, fue incapaz de evitar que la aldea del remolino desapareciera en el fuego de la guerra. Con respecto a tu espada. Se creyó por muchos años que había sido destruida de alguna forma. O sellada con artes inviolables, ya que los Uzumaki eran expertos en todo tipo de técnicas de sellos.

-Pero la katana fue heredada a mi madre, –razonó el rubio- la cual ocultó de todos. Para que la niebla y la nube no la buscaran mas.

- Eso parece, -sonrisa- aunque debo decir que fue, toda una fortuna la forma de encontrarla.

-¿A qué se refiere? –Intrigado

-La familia Uzumaki de la niebla ya no existe, -interrumpió Shigure seria- eran fieles al Yondaime Mizukage y por lo tanto fueron exterminados por los rebeldes liderados por el fallecido Momochi Zabuza. Rebelión dicho sea de paso, que también le costó la vida al mismo Yondaime.

-Sigo sin entender… –dijo mostrando un poco de impaciencia Naruto- el porque es una suerte para ustedes que la katana aun exista.

-Porque eres un Uzumaki, -definió la Mizukage- y por lo tanto el segundo que conozco capaz de despertar los verdaderos poderes de ambas espadas. Tenemos una Kunoichi que….

La Mizukage detuvo abruptamente su relato. Se quedó mirando la foto familiar de Naruto sobre la mesa del comedor. Tomó el marco suavemente, y acto seguido acarició la imagen sonriendo suavemente. Sus ojos se fijaron en Naruto brevemente. Era obvio que el rubio y la pelirroja embarazada en la fotografía. Eran los padres de Naruto. La Mizukage cambió de expresión rápidamente. Hasta el momento se le había visto en sus maneras solo actitudes descaradas y seductoras. Pero ahora, su gesto era de profunda preocupación y seriedad.

-Naruto-san permítame pedirle una vez más, que el resto de nuestra conversación sea en privado –seria y pensativa.

Naruto no comprendía la insistencia de la pelirroja. Pero algo en su interior se agitó violentamente. Como una tormenta en el océano de la incertidumbre. Se puso de pie y acercándose a Sakura le hablo cerca del oído. La pelirosa negó enérgicamente al comienzo. Para luego asentir suavemente ante la mirada seria del rubio. Sakura y Shigure salieron del departamento. Esperarían afuera unos minutos. Sakura pensó que la Mizukage nada podría hacer en pocos minutos y por lo tanto no había peligro.

Mientras tanto, la Godaime Mizukage emitió una extraña sonrisa al momento de quedar solos. Naruto tragó saliva. No le gustaban las actitudes de esa mujer. Pero suspiró resignado a escuchar todo lo que tuviera que decir. La pelirroja soltó un suspiro, y acto seguido prosiguió con su charla:

-Tu padre en esta foto es, inconfundiblemente el Yondaime Hokage. Pero en cuanto a tu madre, me dijiste que se llama ¿Kushina? bueno bueno, -antes de que el rubio contestara- no importa en realidad. Solo quiero decirte que voy a darte algo muy valioso. Pero debemos hacer un trato. Ese es el motivo "real" de mi visita.

-Primero se presenta diciendo que mi arma le pertenece, -algo ofuscado- luego me dice que quiere darme algo a cambio de un trato. La verdad estoy algo cansado de tantas vueltas.

La Mizukage sonrió y parándose de su asiento se inclinó por sobre la mesa dejando la vista de su escote a propósito. Sonrió con seducción pero los susurros que le soltó a Naruto sobre lo que pensaba darle lo hicieron estremecer. El rubio se alejó tapando con una mano su boca, incrédulo de las recientes palabras de la Mizukage. ¿Sería posible lo que le había dicho?

-Solo espero que no me esté mintiendo –sorprendido y ofuscado.

-No tiene caso mentir, -disfrutando la sorpresa del rubio- pero para verlo por ti mismo. Tendrás que venir a mi aldea.

-¿Por qué presiento que este obsequio que me entrega tiene su precio?

-Ah muy bien, -complacida- que buen observador. Mi condición es que sirvas a mi aldea durante 6 meses. Si cumples, yo también cumpliré. Y además, -rodeando la mesa para acercarse al rubio- podremos tener la oportunidad de conocernos mejor. Y tal vez ser buenos amigos. O mucho más, ji ji.

-¿Y por qué quiere que trabaje para la niebla? -rodeando la mesa por el otro lado para evitar que se acerque. Y asi guardaba la distancia.

-Porque tus habilidades de rastreo pueden servir a mis propósitos. Los cuales son, atrapar a un grupo de ninja renegados que atacan por todo mi país y se ocultan de alguna extraña forma que no permiten ser detectados. Tú los atraparas, así como encontraste el campamento de Akatsuki –continuado con la persecución alrededor de la mesa.

-¿y el asunto de la espada? – tratando de descubrir alguna trampa.

-Supongo que eso lo decidirá con un duelo, entre la dueña de "viento de bronce" y tú.

En ese momento Sakura volvió a entrar al departamento. No se aguantó más estar afuera con los susurros que se escuchaban desde el interior. Shigure ingresó también para controlar la seguridad de la Mizukage. La morocha no se fiaba de nadie en ninguna circunstancia. Eso la convertía en un excelente guardaespaldas.

- Eso es todo Naruto-kun, – definió la sensual pelirroja al verse interrumpida, y fue saliendo del lugar provocando con la mirada a Sakura- desde este momento. No tengo más cosas que decirte. Solo cosas que… "proponerte" ji ji ji.

Naruto enrojeció. Mientras Sakura apretaba sus nudillos deseando que fueran el cuello de esa mujer. parte de sabia que no podia iniciar una riña. Mas alla de enfrentar a una Kunoichi de nivel Kage, tambien el desastre político podia acabar con la alianza. Tsunade-sensei la regañaría duro.

-(¡Pero que se ha creído!, ¡Que descarada!-se quejaba la Inner de Sakura- ¡Shanaroo, acaba con ella!)

- (¡CACHORRO, ERES DE FUEGO! JA JA JA.-se burlaba el Kyuubi desde el interior de Naruto- SOLO LAS ESTAS MIRANDO POR ALGUNOS MINUTOS, Y ELLA SE "ENCIENDEN" JA JA JA)

Naruto solo pudo maldecir para sí mismo el inoportuno momento en que el zorro se había despertado para opinar.

-Tan molesto como casi siempre –pensó el rubio sobre la voz en su interior.

La Mizukage se retiraba por la puerta. Cuando con elegancia giro sobre sí misma y dijo:

-Recuérdalo, trabaja para mí…-sonriendo- y obtendrás lo que seguro, siempre has soñado desde niño.

- ¡Naruto jamás traicionaría a Konoha! – dijo Sakura más por miedo que por convicción.

-No he pedido tal cosa, - anunció Mei fingiendo sorpresa, y con mortal carga de malicia- Solo quiero sus servicios por 6 meses. Tiempo después, podrá volver a Konoha (¡SI claro! En 4 meses estará casado y no se irá más de la niebla)

-No puedo estar tanto tiempo fuera de mi aldea,-razonó Naruto dudando- tengo responsabilidades.

-Puedes pedir a Hokage-sama tu traspaso a la niebla. -sugirió la pelirroja- Somos aldeas aliadas, es totalmente posible hacerlo. De otra forma, como ninja de una aldea extranjera no podrias vivir en Kirigakure.

Sakura miraba a Naruto con nerviosismo. ¿Qué le habría ofrecido esa mujer para tenerlo dudando? Mientras el rubio tenía una de sus manos en la barbilla, en claro gesto de duda y preocupación. La Mizukage disfrutaba de la turbación de Naruto. Sabía que ya lo tenía. Aunque Naruto dudara del "obsequio" que la pelirroja había prometido. La duda lo haría decidirse por ir. La astuta pelirroja se divertiría con él seduciéndolo y follando. Para obligarlo a contraer matrimonio con alguna de las Kunoichi de su aldea. Era una ley de Kirigakure. La Mizukage podía arreglar los casamientos de sus subordinados.

-Naruto-kun, tienes hasta mañana al mediodía para decidir-finalizó la Mizukage- Partiré a mi país para entonces. Solo espero contar con tu compañía- sonrisa.

Las mujeres visitantes se retiraron. Naruto se desplomó en el sillón. Cubrió su rostro con las manos lleno de frustración reprimida. Estaba en un estado lamentable. Se veía en sus expresiones una rara mescla de sentimientos. Rabia, angustia, felicidad, duda. ¿Qué podría haberlo afectado tanto? Se preguntó Sakura. aunque no tenia ni idea sinceramente. La pelirosa se sentó junto a él y puso su mano en la cabeza del rubio. Acariciaba sus cabellos susurrando palabras de sosiego. Le pidió que confiara en ella. Que le contara lo que esa mujer le había dicho. De pronto, Naruto se giró de lado y se abrazaron. Fue tan espontáneo, tan mutuo. El la necesitaba con desesperación en esos momentos. El aroma de los cerezos en ese cabello lo volvía loco. Ella estaba sonrojada al recordar la noche anterior (cuestión que ambos habían evitado hablar).

Naruto luego de un minuto en silencio, acercó sus labios al oído de la chica y susurró lo que esa mujer pelirroja le había dicho. Se lo dijo a Sakura, pese al expreso pedido de la Mizukage de no revelar el secreto. Pero Naruto necesitaba compartirlo. Era vital soltarlo antes que las dudas y la soledad lo envenenara completamente. La chica abrió sus bellos ojos muy grandes ante la sorpresa de las palabras de su amor. Era algo que no esperaba. Las lágrimas suaves adornaron los ojos verdes que se perdían en la nada del comedor. Aun continuaron abrazados muy fuertes, tratando de trasmitirse calor. Tratando de convencerse de que no estaban solos. Se apartaron solo un poco. Estaban cerca, demasiado cerca. Sus ojos morían en la mirada del otro. Sus corazones latían violentamente recordando los deseos. Ambos solo podían pensar al verse así de cerca, en una sola cosa. Morir en los labios del otro. La noche seria eterna si se unían. Eterna si, y al mismo tiempo durando solo un instante.

CONTINUARA…