Pasaron la tarde jugando en el agua. El ambiente se había calmado bastante a modo que todos podían bromear con bastante calma pero, dando las seis de la tarde y tras comer una hamburguesa en un puesto comercial, decidieron volver a casa para sacarse la sal del cuerpo y prepararse para cumplir con su pequeño compromiso.

Naruto se puso unos shorts negros y una camisa blanca holgada y sin mangas, mientras que Sasuke iba de shorts blanco y un suéter azul sin abrochar mientras que, por su lado, Sakura se había sostenido el cabello en dos coletas y apenas se podía apreciar que llevaba traje de baño bajo aquél suéter blanco que le quedaba algo largo, de manga hasta los codos y doblado un poco por encima de éstos. Llevaba el suéter cerrado a modo que pareciera vestido.

Ella no quería ir con las manos vacías, a modo que decidió llevar bastante de ésa sandía que le sobraba. Se fueron en el auto con bastante tranquilidad suponiendo que la reunión podría ser divertida para conocer a un poco de gente pero, conforme llegaron, notaron que no era tan poca gente como ellos esperaban aunque tampoco eran muchos.

Cuando tocaron la puerta podía escucharse algo de música desde adentro y, para abrir la puerta, una de las chicas de ésa tarde lo hizo y les sonrió al verlos pues parecía muy feliz de tenerlos ahí. Ella usaba tan solo un bikini de tonos bastante tropicales en forma de barras que de hecho hacía resaltar bastante su cuerpo, era rubia y su cabello enmarcaba su rostro para nada mal parecido, lo que hizo cohibirse a la chica.

—Es bueno que vinieran —dijo con notable felicidad, para hacerles un gesto y que ellos pasaron, a modo de que Sakura entró lento y luego se dirigió a la chica.

—No quise llegar con las manos vacías así que traje un poco de sandía aunque puede que no sea una hora buena para comerla —ofreció, a modo que la rubia sonrió bastante interesada en el contenido del gran recipiente que Sakura llevaba.

—No te preocupes, te prometo que nos la acabaremos pronto dándole un buen uso, chica —dijo, quitándoselo de las manos—. Podrás llevarte el recipiente, lo aseguro.

—No hay necesidad de ello, es desechable —aseguró Sakura, a modo que vio como la chica les hacía un gesto para que los siguiera por el pasillo de entrada hasta la sala principal, donde un grupo de unas quince personas jugaba cartas y otras tantas estaban en el patio, donde la piscina.

Capítulo Veinticinco

Tras entrar a la casa y ser dirigidos por su amable anfitriona, pudieron ver a un montón de gente bastante animada seguramente por el poder y los efectos del alcohol sobre ellos. Era verdad que cuando fueron invitados no esperaban precisamente una reunión de adolescentes alcoholizándose pero irse así nada más sería una grosería después de todo, a modo que no quedaba mucho más que acomodarse e intentar disfrutar de aquél ambiente aunque, para ser más precisos, ese era el caso de Sakura.

Era evidente que tanto para Sasuke como para Naruto ese tipo de situaciones no eran del todo incómodas, más bien podían llegar a agradarles y esa era precisamente otra razón para no abandonar el juego y pasar de ser quien les aburriera tan buena fiesta.

—Pónganse cómodos —ofreció—. Naoki, Asuza, llegaron los chicos de ésta tarde —les informó ella a modo que una de las chicas reaccionó de entre el grupo mientras que la otra salía del baño.

—Oh, son Naruto y Sasuke y su amiga, ¿verdad, Mimi? —dijo la de nombre Naoki, una castaña de cabello largo, tanto como el que tenía Sakura, de ojos miel y bonito cuerpo que llevaba bikini cuya pieza inferior era en forma de shorts y que, por igual, tenía linda figura que no se apreciaba esa tarde, como sus amigas—. Qué alegría que pudieran llegar.

—Prometimos que vendríamos —contestó el rubio, animado, en lo que Asuza, quien les tomó la foto, una chica de cabello negro y corto se acercaba con una sonrisa.

—Es verdad que son unos chicos buenos como dijimos, cumplieron su promesa después de todo —dijo, antes de mirar a la pelirrosa que no podía ignorar el cuerpo lindo de la chica y el traje de baño ajustado pero sexy que llevaba—. Bien, ¿quieren una cerveza?

—Venga, ¿es que tienen edad para beber? —preguntó el rubio divertido, a modo de que Naoki negó con la cabeza.

—Son vacaciones y estamos en la playa, además somos chicas lindas que han hecho grandes amigos para que compren por nosotras —un comentario algo torpe desde el punto de vista de Sakura que prefirió omitirlo.

—Oye, tú eres amiga de ellos, ¿no? —preguntó finalmente Asuza, que había notado la atención de Sakura hacia ellas—. ¿Cómo te llamas?

—Oh, yo soy Sakura, un gusto —respondió sonriendo un poco.

—Igualmente, Sakura. Dime, ¿no quieres tú beber algo? Tenemos cerveza y también creo que trajeron algo de vino. ¿Qué dices? —invitó, animada.

—A ella no le gusta beber —interrumpió Sasuke, a modo de que ambas chicas reaccionaron a verlo—. Pero yo sí te aceptaré una cerveza, si eres tan amable —la chica sonrió, antes de volver su rostro a Sakura, como insistiendo.

—No lo acostumbro —empezó la pelirrosa—, pero te voy a aceptar solo un vaso de vino, ¿vale? No quiero ser una aguafiestas.

—¡Muy bien! —exclamó la chica, antes de internarse a la cocina.

—Oye, Naruto —le llamó entonces la castaña de antes, mostrándole una botella a modo de que él ladeó el rostro—. Ven, vamos a beber algo de sake.

—Vale, pero no beberé mucho —dijo el chico, para asegurarse y sentarse en el suelo junto a los chicos que jugaban cartas, siendo invitado al juego que seguro lo dejaría ebrio mucho más pronto de lo que pretendía y, lo que era más, simplemente lo embriagaría.

—No bebas mucho, por favor —pidió Sasuke a la pelirrosa—, eres nuestra única esperanza para salir vivos de donde sea.

—No te preocupes —dijo ella, antes de ver a la pelinegra de antes trayendo las bebidas para ambos—, yo me controlaré perfectamente, son ustedes los que deben fijarse en cuánto beben y, respecto a regresar a casa —le tendió una mano—. Dame las llaves del auto.

—Vale, confiaré en ti —le entregó las llaves sin siquiera considerarlo, antes de que la chica llegara finalmente a ellos y les entregara sus tragos.

—Oigan, ¿no les interesaría unirse al juego? O, quizá, andar y nadar un poco —les ofreció aunque era evidente que iba mayormente dirigido al pelinegro que a la pelirrosa, que tan solo miró hacia el juego.

—Yo me quedaré viendo un poco, no falta y conozca a alguien —dijo Sakura.

—Oh, entonces, Sasuke… en el segundo piso los chicos juegan twister, podríamos ir y divertirnos con ellos, ¿qué dices? El perdedor debe tomar todo un vaso de sake —le ofreció, tomándole por el brazo, a modo que él estuvo a punto de oponerse.

—Por supuesto que le gustaría, llévalo —dijo, tras darle un empujón algo bromista a modo que él la miró algo confundido y Asuza sonrió alegremente.

—¿Te quedarás junto a Naruto? —al menos quería asegurarse que no estuviera sola.

—Claro, alguien tiene que recordarle que Hinata llamará en un rato más —le prometió, antes de darle la espalda y acercarse al grupo de personas que jugaban.

La verdad es que, simplemente, le parecía que estaba siendo una molestia para el moreno que normalmente era mucho más "libre" cuando se trataba de chicas. Después de lo de Karin él se había estado comportando anormalmente protector con ella y a Sakura le constaba que ello representaba una distracción para el moreno.

De ésta forma y por ello fue que ella se decidió a quedarse observando un rato, mientras bebía de ese vino que no terminaba de desagradarle aunque tampoco le gustaba del todo. Le parecía que Naruto se pondría muy mal por la ebriedad pronto, a modo que se movió y se inclinó a murmurarle al oído lo que, gracias a su grado de ebriedad, no se le iba a olvidar por nada del mundo.

Tan solo le dijo que recordara que su novia, Hinata, le llamaría seguramente para la media noche por la fiesta de graduación de su primo y que más le valía no lastimarla con sus palabras y menos en su estado, a modo de que el rubio asintió bastante preocupado.

Aunque, por supuesto, era evidente que eso no haría que dejara de beber mientras que ella se terminaba su vaso y, apenas lo dejó vacío a un lado, un chico de buen visto se acercó para ofrecerle muy "amablemente" una cerveza a lo que ella declinó y, luego, Mimi vino y le entregó un vaso de vino sin darle oportunidad a negarse.

De ésta forma Sakura se vio demasiado aburrida a unos minutos de que diera la media noche, eso tomando en cuenta que apenas les siguió un par de bromas para reírse.

Llevaba ya casi cinco horas así y le parecía estaba demasiado turbio todo ahí adentro pues ya casi no quedaba gente en la piscina. De ésta forma anduvo y salió al patio para despejarse un poco del ruido y del calor, abriendo su suéter dejando que se mostrara aquél bikini negro antes de andar a ver la bonita vista que prestaba el mirador desde ahí.

Se quedó recargada en la barda que estaba al límite de la casa, mientras el viento pasaba apenas suavemente y le mecía el cabello un poco. Detrás de ella solo estaba la piscina y algunas parejas en sus momentos románticos, se sentía tan fuera de lugar…

De ésta forma suspiró, algo aburrida y cansada, haciendo una mueca en su soledad y escuchando a la gente que pasaba detrás de ella.

—Ese suspiro suena como que estás aburrida —esa voz masculina le hizo reaccionar, a modo de que se giró para ver de quién se trataba y lo primero que notó fue una sonrisa de parte de un castaño que se veía de al menos un año mayor que ella y que iba acompañado de un pelirrojo que le parecía era de la misma edad.

—¿Qué estás haciendo tan sola, bonita? —preguntó, a modo de que a Sakura le dio muy mala espina el verlos a ambos. No los conocía, estaban bebiendo y parecían con bastante alcohol en las venas ya.

—Pero ve que tienes un bonito traje de baño —entonces Sakura se dio la vuelta y buscó irse por el lado contrario del que ellos venían de la alberca, aunque uno de ellos le tomó por la manga del suéter para retenerla y ella apenas se giró a verlo por encima de su hombro al notarlo, algo asustada.

—Venga, Souchi te ha dicho que tienes lindo traje de baño, ¿por qué no nos lo muestras, preciosa? —Definitivamente no le agradaba eso, a modo que se sacó el suéter y por lo que ambos sonrieron satisfechos—. ¿Ves? No es tan complicado el darnos el gusto —dijo él, quedándose con el abrigo antes de lanzarlo al suelo pero, cuando se volvió hacia Sakura, ella acababa de saltar hacia el agua.

—Carajo, ha huido —dijo el castaño, encogiéndose de hombros, más en vista de que Sakura permanecía dentro del agua—. Ésa ya se ahogó… vayamos a buscar a unas chicas bonitas adentro —invitó, antes de que el otro le siguiera.

Claro que, apenas se fueron, una sofocada Sakura surgió de entre el agua recuperando el aliento antes de salir de la piscina. Terminó de respirar con profundas bocanadas de aire antes de tomar su abrigo y meter una mano al bolsillo para encontrar las llaves y suspirar aliviada, luego se puso el suéter y caminó adentro mientras estilaba agua.

—Oye, Sakura —le llamó la tal Naoki—, ya Souchi nos ha contado lo que hiciste, creí que no serías aguafiestas —se burló, de mala forma y aparentemente ya afectada por el alcohol, a modo que Sakura frunció el ceño.

—No me gusta que me acosen —se explicó ella, antes de que la chica terminara de ver que estaba empapada.

—Agh, al menos ten algo de respeto y no mojes toda la casa.

—Lo siento —contestó ella, para suspirar—. ¿Podrías prestarme una toalla? No volveré a molestarte.

—Mejor sería que te fueras —respondió la castaña, a lo que Sakura le miró algo contrariada—. Solo le dijimos a tus amigos que te invitaran para que vinieran ellos, no eres para nada necesaria aquí y eres tan solo una aguafiestas. Puedes irte y dejar a los chicos aquí, que se divertirán más… además, yo estoy muy cómoda con Naruto.

—Ya veo —murmuró Sakura, antes de ver a su amigo detrás de la chica, a distancia suficiente para no escucharlas, recargado en la pared y hablando por teléfono de una forma animada—. ¿Sabes? Naruto está mucho más cómodo hablando con su novia por móvil.

—¿Novia? —Cuestionó ella, antes de girarse y ver al rubio, para fruncir el ceño evidenciando bastante su molestia.

—Y no te preocupes, yo me voy de inmediato tras informarles —le aclaró la chica, antes de andar escaleras arriba, cuidando no resbalarse mientras dejaba a la otra chica bastante molesta y sacando humo ella misma.

Al llegar Sakura al segundo piso, tan solo pudo ver a un montón de gente riendo, bebiendo y a algunos jugando en el suelo, todos en la sala de estar del segundo piso a modo que, sin querer interrumpir, Sakura anduvo y se inclinó donde un par de chicas para preguntarles.

—Disculpen, busco a Sasuke, estaba con Asuza —ellas sonrieron y asintieron, para señalarles una puerta.

—Allá están jugando videojuegos —le informaron, a modo que Sakura agradeció antes de levantarse e ir hacia allá. Ella tocó un par de veces escuchando el ruido de la música de uno de los juegos, seguramente, antes de abrir la puerta sin preocupaciones.

Sin embargo eso pudo ser lo peor que Sakura debiera haber hecho pues, tras ello, pudo ver a un Sasuke arrinconado contra la puerta que llevaba al baño de la habitación mientras que otros chicos estaban muy tranquilos jugando a todo volumen y Asuza parecía bastante interesada en llevarlo al baño.

Sasuke pudo percatarse desde un principio cuando Sakura les vio, a modo que abrió los ojos de forma más alerta que lo que pudo haber estado a causa del alcohol y notó cómo simplemente ella soltaba la perilla y se daba vuelta para volver abajo.

—Sakura —murmuró, aunque Asuza insistió en llevarlo consigo pero el moreno se vio mucho más frío y serio al rechazarla—. Quítate de encima.

—Pero, Sasuke —empezó la chica, antes de que él huyera de ella.

—Qué tonta soy, si ellos se están divirtiendo tanto —refunfuñó sola, terminando de bajar las escaleras con las pupilas humedecidas, queriendo ir afuera antes de ser interceptada por ese tal Souchi de antes.

—Pero ve que no nos dimos cuenta que mojada te veías más encantadora aún.

—Por favor, déjame pasar —dijo la pelirrosa, de no muy buen humor y mostrando ya su rostro algo enrojecido del esfuerzo por contener las lágrimas.

—Venga, ¿qué es esa cara larga? —dijo el otro tipo de antes, terminando de acorralarla contra la pared, cuestión que notó un rubio que pretendía huir de cierta castaña bastante acosadora.

—Oye, Sakura —le llamó, interrumpiéndolos—. ¿Estás bien? ¿Te molestan?

—Eres tú el único que molesta, mocoso —contestó el castaño entre ellos, a modo de que Sakura reaccionó notando que podría ponerse mejor.

—Lo siento, es él mi novio —dijo la pelirrosa, escabulléndose, a modo que los otros dos enarcaron una ceja en lo que Sakura iba y sostenía a Naruto del brazo—. ¿Podemos irnos ya, por favor?

—¿Ese tonto es tu novio? Venga, eres demasiada cosa para él, bótalo ya.

—Ella no es su novia —se entrometió de nuevo Naoki, a lo que los chicos reaccionaron y vieron a ambos—, es solo su amiga, su novia está en otro sitio.

—¿Por qué quieres engañarnos, belleza? —cuestionó el pelirrojo.

—Naruto —insistió la pelirrosa, bajando la mirada y sosteniendo las lágrimas—, te lo pido, vámonos.

—Sí, pero Sasuke —empezó él.

—Él está ocupado, solo mándale un texto —suplicó, a modo que el rubio asintió y rodeó a Sakura antes de pretender llevarla afuera consigo.

—Oye, tú —soltó el castaño, tomándole por el brazo de forma algo violenta, a modo que el rubio tan solo se percató antes de irritarse por completo—, ¿a dónde crees que llevas a nuestra conquista?

—Será mejor que me quites tu asquerosa mano de encima a menos que quieras que te parta la cara —amenazó Naruto, con un semblante muy diferente.

—Ey, paren la bronca —exigió Mimi tras notarlo y levantarse—. ¿A qué se debe esto?

—Es culpa de esa tal Sakura —aseguró pronto Naoki—. Simplemente que ella se vaya, nadie la quiere aquí y ya hasta armo un pleito.

—Venga, odio a los aguafiestas —masculló Mimi.

—Nosotros nos encargaremos de esto, no te preocupes, Mimi —aseguró el pelirrojo, tomando a Sakura por el brazo y halando de ella a modo que se quejó.

—¡Sakura! —exclamó Naruto, preocupado, pero pronto notaron que la chica podía defenderse sola puesto que atinó tremenda bofetada al rostro del tipo y luego se movió a darle un rodillazo entre las piernas para que le soltara.

—¡Sakura! —se escuchó por su lado desde el piso de arriba, aunque pronto hubo un grito femenino llamando al moreno que buscaba a su amiga.

Simplemente, cuando Sakura se soltó y escuchó a Sasuke, miró entristecida a Naruto y se disculpó antes de buscar la salida. Sasuke apenas y fue capaz de verla salir apresurada y a los dos tipos que estaban por írsele encima a Naruto a modo que, cuando el castaño estaba levantando la mano, Sasuke se metió y sostuvo su puño sin problemas.

—Mimi, más vale que hagas que éste tipo suelte a mi amigo y nos deje en paz antes de que llame a la policía —advirtió Sasuke, a modo que la chica lo haría.

—Oh, vamos… no lo harías —se burló ella, antes de que él la mirara enfurecido.

—¿Dices que no? —Repitió, notando que el otro tipo soltaba al rubio tras empujarlo decidido a golpearle, pero Sasuke se anticipó a su golpe y se agachó para hacerle tremendo gancho al hígado y alejarse—. Lo haga o no ésta fiesta está acabada. No quiero volver a encontrarme a ninguno de ellos o a ustedes, putas, en mi vida. ¿Queda claro?

—Sasuke, para ya, tenemos que ir tras Sakura —le recordó el rubio, metiendo su mano al bolsillo—. Me ha dejado las llaves antes de irse, andando… no sé qué hiciste pero seguro que está enfadada.

—Sí, como sea —contestó, antes de salir de ahí con algo de prisa. Recién afuera buscaron con la mirada a la chica pero no la miraron, a modo que se apresuraron a subir al auto siendo Naruto quien manejara pues era evidente que estaba apenas un poco más lúcido tras dejar de beber para hablar con su novia.

Manejaron un poco hasta bajar del mirador. Sakura no habría ido muy lejos siendo que estaba yendo a píe y, de ésa forma, debía ser mucho más sencillo encontrarla. Bajaron toda la colina antes de pasar por frente a un parque y, cruzándolo, pudieron ver apenas a una figura blanca moverse… para el moreno no fue difícil darse cuenta de que, efectivamente, se trataba de su mejor amiga.

—Ahí está, detente —pidió, a modo de que Naruto no dudó en frenar y vio cómo Sasuke bajaba corriendo del auto—. ¡Sakura! —le llamó, pero ella no quiso escucharlo y siguió caminando, con evidente frío pues estaba abrazándose—. ¡Sakura, espera! —le pidió, alcanzándola mientras atravesaba una cancha de basquetbol, para tomarla por la manga.

—¡Déjame! —Le gritó ella, rechazándolo de inmediato, a lo que él reaccionó con algo de sorpresa—. ¡No quiero verte!

—Pero… ¿Qué mierda? —Se molestó él también—. ¿Ahora qué carajos te pasa?

—¡Me pasa que no deberías estar aquí si estabas tan divertido en esa maldita fiesta de la mierda! —Contestó, hablándose ambos en un tono bastante agresivo—. ¿Por qué no mejor te vas y te la pasas bien con Asuza, eh?

—Sakura, has visto mal —aseguró, bajando su tono, intentando calmarla un poco, aunque parecía que no sería tan sencillo.

—¿Ah, sí? ¿Y también vi mal cuando estabas con Karin? —Cuestionó encolerizada, sorprendiéndole, mirándole de frente, aún empapada y con el rostro hinchado que evidenciaba el hecho de que se había ido llorando del lugar—. ¡Te vi cuando fuimos al picnic!

—Pero, Sakura… Lo de Karin —quería explicarse.

—¡Me importa poco que fuera tu novia! —Rezongó ella—. ¡Si no quieres a alguien no tienes razón para estar con él, por eso decidí no estar con Sasori! —Pasó de decirle con molestia a decirlo entre lloriqueos, a modo de que el moreno pasó de saber qué hacer o decir a quedarse totalmente en blanco—. Eres horrible … al menos ten algo de respeto por ti mismo.

—No iba a acostarme con Asuza —le aseguró, a nada de que ella bajara la mirada, para llevar con cuidado una mano a su espalda, acercándose.

—Dijiste que estarías protegiéndome —lloriqueó ella, limpiándose las lágrimas que ahora salían desenfrenadas—, y ni tú ni Naruto aparecieron cuando esos tipos vinieron y tuve que huir y buscarlos, entonces tú estabas demasiado ocupado con ella.

—Lo lamento, Sakura —aseguró él, mientras la acercaba un poco y se abrazaba a ella, sin importarle mucho que estuviera totalmente mojada y que podría mojarlo a él también, más bien asegurándose de que estuviera bien—. Te prometo que no volverá a pasar… te prometo que siempre estaré ahí para protegerte.