¡Hola!

Traigo por fin el capitulo 25 del fic, ahora sí creo que ya no falta mucho para el final, pero iremos viendo como se dan las cosas y puede que aún falte un poco ^^

En fin, gracias por los comentarios que me han dejado, muchas gracias, esta conti es para ustedes.

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Capítulo 25: El peligro se acerca

Cuando se separaron ella aún tenía sus ojos cerrados, pero ya una lágrima rodaba por sus mejillas, cosa que lo hizo sentir muy mal. Miró a Matsuri y secó su lágrima con su dedo pulgar, para después atrapar su rostro entre sus manos.

—Matsuri, perdóname por favor, sé que fui un idiota pero quiero remediarlo – Le dijo Gaara. Ella al fin abrió sus ojos para mirarlo fijamente, sin decir nada por varios segundos en los que a él le parecieron una verdadera eternidad

—Gaara, me hiciste mucho daño – Dijo la castaña bajando la mirada, llevándose una mano a su vientre sin darse cuenta, gesto que Gaara notó y al mismo tiempo posó su misma mano sobre el vientre de la chica, sonriendo levemente.

—¿Así que tendrás un bebé? – Preguntó, observando como Matsuri lo volteaba a ver sorprendida.

Sus labios se abrieron levemente, buscando una palabra que demostrara su sorpresa ante esta situación.

—¿Cómo es que lo…? – Pero fue interrumpida por el pelirrojo, que aún la mantenía presa entre su cuerpo y la puerta de su departamento.

—Temari – Fue todo lo que dijo Gaara y bastó para que ella lo entendiera -. Matsuri… es mi bebé ¿No es verdad? Es mi hijo…

Matsuri no le respondió, tan sólo bajó la mirada y se liberó de él, caminando hasta el sofá y sentándose. Gaara la siguió con la mirada.

—Por favor respóndeme.

—¿Tú que crees? – Preguntó la castaña sin mirarle. No sabía que decirle, no quería que Gaara se viniera a hacer cargo del bebé ignorando el dolor que le causaba verlo, no quería tenerlo cerca. Se llevó una mano a su vientre y no esperó a que él le respondiera -. No, no es tu hijo.

—Mentira, yo sé que es mi hijo y no me engañarás negándolo – Dijo Gaara mirándola con decisión, pero Matsuri enseguida se puso de pie y le miró también.

—¡Es la verdad, el bebé no es tuyo! – Le gritó en su cara, sin embargo Gaara sonrió levemente, pero no de forma arrogante, sino más bien calmada, tranquila. Matsuri se sorprendió ante su reacción, sin saber que decirle ahora. Volvió a caer sentada sobre su sofá, mientras el timbre de su casa sonaba -. No es tu hijo… - Repitió.

—No me mientas, yo lo sé, estoy seguro de que es mi hijo y no ganarás nada con negarlo, vine por ti y por él.

Matsuri lo miró; ella no esperaba que Gaara estuviera tan seguro de esto ¿Qué había pasado con él? Era diferente, no era el mismo sujeto con el que se acostaba sin tener nada serio, no era el mismo que la había lastimado y que había jugado con sus sentimientos.

Fue entonces que se dio cuenta de algo; él le había dicho que la amaba ¿Acaso era verdad?

Gaara abrió la puerta ya que el timbre no dejaba de sonar, pensó que se trataba de Naruto, pero le sorprendió ver a otra persona en su lugar, un hombre de cabellera negra y aspecto despreocupado, el cual le miró arqueando una ceja y luego miró a Matsuri, ignorándole.

—Matsuri ¿Quién es este tipo y que te ha hecho? – Interrogó, molestando a Gaara con su sola presencia. Matsuri lo miró y volvió a bajar la vista. Él se dio cuenta de que la chica tenía los ojos rojos -. ¿Por qué estabas llorando?

—Shikamaru-san… yo…

—¿Es que acaso eres su padre? – Interrumpió Gaara con molestia y por supuesto también celos. No tenía idea de quien era ese ni por que le hablaba a su Matsuri con toda esa confianza, pero sin duda eso le molestaba y mucho.

—Soy alguien que se preocupa por ella – Respondió simplemente Shikamaru, sin hacer caso a sus provocaciones.

Naruto y Hinata se aparecieron en la puerta, la segunda se quedó con la boca abierta al ver a Gaara en ese lugar, pues realmente no lo esperaba.

—Gaara-kun… - Murmuró sorprendida. Gaara la miró, la observó fijamente, tratando de buscar dentro de si mismo, de darse cuenta si sentía o no lo mismo que antes por ella, pero no, no había nada de esos sentimientos, ninguno de ellos, todo estaba vacío.

—Hola Hinata – La saludó simplemente, como quien saluda a una vieja amiga.

Hinata también pudo darse cuenta, notó que Gaara ya no la miraba como antes, cuando parecía derretirse sólo con observarla, cuando la miraba con amor. Ahora sólo la veía como a cualquier persona, aunque eso le aliviaba, quería decir que no le estaba haciendo daño.

—Gaara, por favor vete – Dijo Matsuri de pronto, rompiendo aquel silencio incómodo en el que estaban todos inmiscuidos. Gaara se volteó y miró a Shikamaru con rabia otra vez, para luego observar a Matsuri y asentir con la cabeza, pero cuando iba a decir algo el Nara habló.

—Ya es hora de irnos Matsuri, la cita con el doctor es en media hora – Le recordó, ya que había venido por ella para eso. Matsuri lo recordó también y se puso de pie apresurada, pero Gaara se había quedado detenido en la puerta.

—Es verdad, la cita con el ginecólogo – Dijo la castaña yéndose a buscar su bolso al cuarto.

Shikamaru miró a Gaara. No sabía quien era, pero le causaba desconfianza por el simple hecho de haber hecho llorar a Matsuri, sin embargo luego de verlo unos segundos más por fin lo reconoció.

—"Este tipo… ¿Qué no es el comisario de Suna?" – Se preguntó sorprendido. Matsuri regresó apresurada y los sacó a todos afuera para cerrar la puerta, pero al ver a Gaara aún ahí frunció el ceño.

—Creí haberte dicho que te fueras – Insistió la castaña, pero lo vio negar con la cabeza -. ¿Qué pretendes?

—Quiero ver el ultrasonido de mi hijo – Fue la respuesta de Gaara, dejando a todos los demás con la boca abierta, aunque Naruto ya lo sospechaba.

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Itachi bajó de la azotea luego de tomar aire un rato más y a solas, ya que le pidió a Konan que le dejara. Cuando estuvo en el bar, se dio cuenta de algo que lo dejó sorprendido.

—¿Hidan? – Se preguntó cuando vio entrar corriendo al albino, el cual sólo sonreía con satisfacción al haber burlado a los policías de Konoha, que no eran más que unos inútiles e incompetentes.

—Itachi, que bueno que estabas aquí – Dijo Hidan. Itachi frunció el ceño ¿Cómo había logrado escapar?

—No pensé que te vería de nuevo, ya te hacía en una cárcel de máxima seguridad.

—Tu hermano lo intentó, pero me le escapé – Hidan notó la expresión de molestia que había puesto Itachi al oír hablar de su hermano, pero no le hizo mucho caso y se sentó sobre una silla de forma despreocupada -. Tengo algo muy importante que hacer.

—¡Hidan! – Gritó Deidara al verlo. El rubio venía hablando con Tayuya y Karin, las que se encontraban en el bar limpiando unas cosas. Hidan se sintió algo nervioso al ver al rubio, pero también tenía deseos de vengarse de él, después de todo él había ayudado a Sasori y le había golpeado con algo en la cabeza.

—Oye Deidara, que bueno verte – Dijo haciéndose el desentendido. Deidara caminó hacia él, agarrándolo del cuello de la camisa.

—Imbécil ¿Sabes lo que pasó por tu maldita culpa? Esos estúpidos policías de Konoha mataron a Sasori ¡¿Entiendes eso? – Le gritó Deidara en su cara, cosa que hizo a Hidan sorprenderse ¿Los policías de Konoha? ¿Acaso no sabían que quien lo había matado había sido él?

Deidara se veía realmente afectado por lo sucedido, aún no podía creer que Sasori estuviese muerto, aquel con el que siempre discutía sobre el arte, ese idiota que se había vuelto su mejor amigo. Desde que había llegado a esa organización sólo buscaba vivir emociones fuertes, pero poco a poco se había acostumbrado a estar ahí, con todos ellos, porque esto era todo lo que tenía.

—Oye, no fue mi culpa, si esos policías de mierda lo mataron yo no tengo nada que ver – Se defendió Hidan aunque sabía que estaba mintiendo, pero esto de que los chicos ignoraran lo que había hecho le ayudaba bastante -. Mira como dejaron mi rostro esos bastardos ¿Crees que no los quiero matar por esto? Y claro, por el asesinado de Sasori.

Deidara lo soltó entonces y él volvió a caer sentado sobre la silla. Itachi sólo se limitó a observarlo todo sin opinar, aunque no sabía por que al mirar a Hidan sentía desconfianza de él.

Por su parte, Karin pensaba que esta era su oportunidad de ayudar a Sasuke, se quedaría un poco más a observar lo que estaban planeando.

—¿Qué rayos tienes en mente? – Preguntó Deidara a Hidan, el cual sólo sonrió con malicia.

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—No necesito que me cuides ¿De acuerdo? No soy una niña – Se quejó Hanabi mientras daba unos cuantos pasos para alejarse de Kiba, el cual sólo la seguía con una sonrisa burlona en el rostro.

—Vamos, no seas tan presumida y déjate ayudar – Le dijo el castaño, pero ella sólo apresuró el paso. Kiba no se quedó atrás caminando a su lado -. ¿Qué te hice para que me odies?

—Tu cara de perro me enferma – Respondió simplemente Hanabi, logrando molestar a Kiba, pero éste se contuvo de gritarle un buen par de cosas a la cara, después de todo entendía por lo que había pasado y todo eso debió ser muy traumático para ella, seguro le dejó el genio peor que antes.

—Oye, a pesar de ser una niña rica eres muy mal educada ¿No te han enseñado a no hablarle así a la gente? Además yo soy la autoridad, tenme respeto o puedo llevarte tras las rejas.

—¿A sí? ¿Qué pasa si yo te acuso de acoso sexual? ¿A quien le creerían más? – Cuestionó la ojiperla dejando a Kiba con la boca abierta ¿Pero que le pasaba a esta chica?

—Mira, hagas lo que hagas y digas lo que digas yo soy tu protector, estoy aquí como un favor que tu hermana me pidió y no pienso dejarte sola ¿Me oyes?

Hanabi no le dijo nada, tan sólo entornó los ojos y siguió caminando. Como le fastidiaba el hecho de que Kiba la estuviera siguiendo para todos lados, ese hombre la irritaba con sólo verlo, aunque aún no tenía muy claro por que.

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El tiro no llegó al blanco, se desvió y le dio en una orilla a la figura con forma humana, la cual se escondió y dio paso a otra. Nuevamente disparó, pero no le dio; su puntería estaba horrible, además la distrajo el sonido de su celular.

—Es él otra vez ¿Por qué me llama tanto? – Se preguntó Ino quitándose los tapones y los anteojos. Rechazó la llamada de Sai y soltó un suspiro.

Él la había estado llamando bastante, pero ella no le quería contestar, de alguna forma tenía miedo de lo que él le iba a decir, sentía vergüenza además por lo que había pasado entre ellos.

—Soy una tonta, pero esto es lo mejor que puedo hacer, no seré el plato de segunda mesa de nadie – Dijo decidida, pero una nueva llamada la desconcertó ¿De verdad Sai penaba eso de ella? ¿A que le tenía miedo?

Tal vez sólo debía hablar con él y ya, y dejar de huir de una vez, pero esto era estúpido, a pesar de lo poco que habían tratado ella en verdad sentía algo muy fuerte hacia él, por eso tenía aún más miedo.

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—Esto ya comienza a estresarme – Se dijo Sai guardando su celular. Ya había tratado de llamar a Ino miles de veces y nada, por eso había decidido que ya no perdería más el tiempo en llamadas telefónicas, la iría a ver personalmente.

Se levantó de su silla y se dispuso a salir, cuando de pronto vio llegar a Tenten, la cual se veía algo preocupada.

—¿Qué pasa Tenten? – Interrogó el pelinegro arqueando una ceja, ante la expresión de casi espanto que traía su compañera.

—¿No has oído verdad? Dicen que va a venir a vernos la fiscal regional ¿No tienes miedo?

—¿Esa acosadora mujer? – Cuestionó Sai mirando hacia arriba en señal de estar pensando, o tratando de recordar. Sólo vio a Tenten asentir con la cabeza y de pronto, un extraño escalofrío le recorrió la espalda al recordarla.

Sí, aquella acosadora mujer.

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Lugar: Suna, brigada de homicidios.

Hora: 14:00 PM

—Él se ha ido a Konoha, debimos advertirle a Matsuri – Dijo Yui con el ceño fruncido, pues estaba muy molesta por haberse enterado de que Gaara se había ido a buscar a su amiga, y lo peor fue que no tuvo tiempo de estamparle su puño en la cara.

—No nos entrometamos más, además ¿Tú crees que Matsuri aún no lo ha visto? Lo más seguro es que Gaara-san haya corrido hacia donde está ella – Le dijo Kaori con tono de resignación, también para calmar a su amiga -. Él tiene todo el derecho, después de todo Matsuri va a tener un hijo suyo.

—Lo sabía, ustedes lo supieron todo el tiempo – Escucharon una voz a sus espaldas. Las dos chicas se voltearon asustadas, encontrándose con la mirada enojada de Kankuro, quien las veía con reproche -. ¿Cómo pudieron quedarse calladas aún viendo el sufrimiento de mi hermano?

—A usted sólo le importa su hermano ¿Pero que hay de nuestra amiga? – Le incordió Yui con su tono ofensivo, cosa que obviamente a Kankuro no le gustó en lo más mínimo -. Además, ella nos pidió que no dijéramos nada.

—Pero se trata de un bebé, un bebé que no tiene la culpa de nada ¿Acaso puedes entender eso? – Kankuro la observó, ella estaba algo sorprendida, pero después de eso sólo se dio la vuelta -. Quiero los informes de la última semana en mi oficina, ahora – Ordenó para alejarse luego.

—¿Pero que le pasa? – Masculló Yui empuñando su mano. Kaori la observó y suspiró ¿Más bien que le pasaba a ella? ¿Por qué era tan orgullosa?

—Hagamos lo que nos ordenó Kankuro-san ¿Sí? Hasta nuevo aviso es nuestro jefe – Dijo la chica caminando, mientras que su amiga aún no dejaba de estar enojada, pero ese idiota de Sabaku No Kankuro, la iba a oír.

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—Hinata… - Naruto miró a su novia, la cual se sentó algo cansada sobre el sofá de su sala. Ayer casi no habían hablado, se sentía un poco extraño, de alguna forma, algo no estaba bien entre ellos.

—¿Sucede algo Naruto-kun? – Preguntó la ojiperla con su sonrisa dulce, la de siempre, esa que lo desarmaba por completo. Fue entonces que se dio cuenta; la culpa lo estaba matando, tenía que decirle a Hinata que anoche había estado con Shion, pero no era capaz, no quería verla sufrir, además sólo habían sido unos besos, pero aún así se sentía mal.

—No, nada – Respondió Naruto desviando la mirada. Se sentó al lado de Hinata y acarició su cabello, notando la inusual sonrisa que ella tenía -. ¿Te sucedió algo bueno?

—Algo así… - La ojiperla bajó la mirada, sin que su sonrisa desapareciera aún -. Naruto-kun, hoy hablé con mi padre… mi padre me sonrió ¿Te das cuenta? Jamás hace eso, siempre me mira con odio… pero ésta vez…

Naruto la abrazó tiernamente, quería sentir que todo etaba bien, que no la perdería por una tontería sin importancia, que Hinata jamás lo sabría.

—Hinata-chan, te extrañé, estuve pensando en ti toda la noche, hasta que me dormí – Le susurró al oído, haciendo -como siempre- que el cuerpo de la chica se tensara gracias a lo que él le provocaba.

—Yo también te extrañé, pero… - La chica se separó de él, mirándolo con una sonrisa -. Creo que no tenemos tiempo para eso ahora, vamos a la comisaría, hace rato me llamó Sasuke y dijo que hoy vendría la fiscal regional.

—¿E-esa mujer acosadora e histérica? – Se preguntó Naruto, de pronto cambiando su expresión de relajo por una de preocupación, pues ver a esa mujer de nuevo no era nada agradable, sobre todo si uno andaba soltando comentarios sin fijarse en lo que decían, porque entonces ella lo tomaba personal y luego les golpeaba.

—No le digas así, no deberías faltarle al respeto de esa manera a una dama Naruto-kun – Lo regañó Hinata frunciendo el ceño. Naruto sólo rió nerviosamente, llevándose una mano detrás de su nuca.

—Bueno, vámonos ya, si llegamos tarde puede que Sasuke o ella nos maten – Dijo el rubio sonriente.

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Sasuke se encontraba furioso, aún no podía creer que a esos incompetentes que trabajaban para él se les hubiese escapado Hidan ¿Cómo podía ser?

Pero ahora que lo pensaba más detenidamente, tal vez Karin le podría ayudar, seguramente él habría regresado a ese bar donde solían esconderse, así que definitivamente le preguntaría a Karin, después de todo ya faltaba muy poco para la subasta y ahí todos ellos caerían.

Golpearon la puerta, distrayéndolo de sus cavilaciones. Se volteó y observó a Lee entrar, el cual se veía un poco tenso.

—La señora está aquí Uchiha-san – Comunicó haciendo un saludo marcial, sin embargo Sasuke miró con asombro como a los segundos después, algo golpeaba en la cabeza al joven, haciéndolo caer al suelo.

—¡¿A quien llamas señora? ¡Todavía soy muy joven! ¡¿Acaso insinúas que soy una vieja solterona y amargada? ¡¿Es eso? – Se oyó el grito resonar por todo el lugar.

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La doctora Shizune aplicó un gel transparente sobre el vientre de la castaña, el cual aún no se encontraba abultado debido a sus escasos dos meses. Ella se removió un poco, pues estaba bastante frío, pero trató de no aparentar molestia.

—Bien, en unos segundos se empezará a ver la imagen – Dijo la mujer de cabellera negra mientras acercaba una máquina al vientre de la chica, la cual sólo observó la pantalla en silencio.

De pronto, pudo ver una pequeña imagen, no se distinguía demasiado bien, pero ella podía verlo. Su corazón se apretó con mucha fuerza; se estaba moviendo, era tan pequeño aún pero ya se movía, aunque ella no podía sentirlo al menos lo veía. No pudo evitar derramar un par de lágrimas por la emoción que eso le provocaba.

Pero Matsuri no era la única que se sentía así, ahí estaba Gaara también, observando esa pequeña imagen, tan diminuto pero que aún así tenía fuerzas para moverse.

—Dios… - Susurró el pelirrojo. De verdad era hermoso ver aquello, jamás pensó que él le daría vida a otro ser, esto realmente le llenaba de orgullo. Miró a Matsuri que no paraba de llorar, aunque ella no lloraba con tristeza, sino que con felicidad.

Shikamaru también estaba ahí, él estaba sentado y un poco más apartado, pero también era emocionante ver a su futuro ahijado, aunque él no fuera su padre de alguna manera se sentía como su protector. Al mirar a Gaara pudo darse cuenta de que en verdad él estaba disfrutando este momento, tal vez no era tan malo como creyó al principio.

—Tú tienes aproximadamente unas nueve semanas ¿No es así? Tu bebé ya está bastante formado aunque sea muy pequeñito, pero podemos sentir su corazón ¿Te gustaría oírlo? – Shizune vio asentir a Matsuri con la cabeza, entonces subió el volumen y todos pudieron escuchar unos golpecitos, eran lentos, pero se dieron cuenta de que se trataba de su corazón.

Matsuri buscó la mirada de Gaara, a pesar de todo quería compartir este momento con él, quería que estuviera a su lado. Gaara le dio la mano y la apretó con fuerza, sin importar lo que hubiera pasado su bebé era más importante que todo.

—Es su corazón Gaara, nuestro bebé esta creciendo – Dijo Matsuri con una sonrisa. Gaara sólo asintió con la cabeza mostrando en su rostro una sonrisa, al parecer ella no había notado que había dicho "nuestro bebé", pero lo dejaría así por ahora, poco a poco conseguiría recuperar su cariño.

—Lo sé Matsuri – Fue todo lo que dijo. En ese momento Shikamaru se les acercó, mirando a la doctora que estaba algo conmovida con esa escena, siempre le pasaba lo mismo con cada familia que iba a ver el desarrollo de su bebé.

—Disculpe, pero yo quería preguntar por algo, lo que pasa es que mi amiga siempre se está desmayando y quería saber si eso era normal – Dijo con cierta preocupación, pues a él le parecía que aunque Matsuri estaba embarazada, se desmayaba más de lo normal. Gaara miró a Matsuri y ella sólo apretó su mano; estaba preocupada.

—D-doctora, ayer sentí un dolor muy fuerte ¿Cree que pueda pasarle algo malo a mi bebé? – Preguntó apretando más la mano de Gaara.

Shizune retiró la máquina y dejó todo apagado, para después mirar a la asustada castaña fijamente.

—Ciertamente estás muy pálida, y si te desmayas muy seguido debe ser por falta de fuerza, posiblemente se trate de un cuadro de anemia pero para estar más seguros te mandaré a hacer los exámenes.

—¿Es muy peligroso? – Esta vez fue Gaara quien preguntó, finalmente era el padre del bebé y debía preocuparse por él también, así como por Matsuri.

—No puedo decir con certeza si sí o si no, pero está claro que si Matsuri la tiene deberá cuidarse el doble, así que será mejor que los exámenes los hagamos mañana mismo a primera hora, así podré recetarte unas buenas vitaminas, y vas a necesitar que tu novio cuide mucho de ti – Dijo la pelinegra mirando a Gaara. En ese momento Matsuri soltó la mano del pelirrojo, pero estaba algo sonrojada. Gaara no dijo nada sobre aquello, sabía que era difícil para Matsuri, ella aún no creía en él, pero eso no significaba que no haría todo lo posible por cuidarla y por estar a su lado.

—Descuide, yo cuidaré de ella muy bien – Dijo Gaara con seriedad mirando a la doctora, luego a Shikamaru y finalmente a Matsuri, pues quería dejar muy en claro que ese derecho nadie iba a quitárselo.

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—¿Te duele mucho Lee-san? – Preguntó shiho mientras que le curaba la herida a Lee, que estaba sentado sobre una silla en medio del recibidor de la oficina, observando a todos sus compañeros parados en una fila, como si estuvieran en el ejército.

—S-sí me duele mucho Shiho-san – Se quejó el pelinegro con expresión de dolor.

Frente a todos los miembros de la policía de Konoha, se paseaba una mujer de larga cabellera castaña, la cual les escrutaba con la mirada de forma seria y ruda. Dos mechones de su cabello caían sobre su ojo derecho, mientras que se podía apreciar el color verde claro de su ojo izquierdo. Era una mujer alta y delgada, de apariencia joven, aunque ella odiaba cuando le insinuaban que estaba vieja.

—Muy bien… - Dijo con seriedad y mirándolos a todos, deteniéndose en Sasuke, el cual estaba tan serio e inexpresivo como siempre -. Sasuke-kun, has hecho un excelente trabajo, todos tus hombres están muy guapos – Dijo con una sonrisa, causando que a todos les resbalara una gotita por la frente.

—G-gracias, supongo – Dijo Sasuke algo desconcertado, aunque esa mujer era así y no sabía de que se sorprendía.

—¡Perdón por la tardanza! – Se escuchó una voz en la entrada. La mujer se dio la vuelta, encontrándose con Naruto, que venía tomado de la mano con su novia Hinata. La mujer frunció el ceño al verle llegar tarde, pues ella era una figura de autoridad que debía ser respetaba. El rubio se frenó en seco al verla, seguro ella se había molestado -. Perdone la demora, tuve un problema en casa – Se disculpó apenado.

—Naruto-kun, sabes que odio la impuntualidad, pero no lo esperaba de ti Hyûga-san – Dijo la mujer, provocando un leve sonrojo en Hinata. Era cierto, ella siempre había sido de lo más puntual y responsable ¿Se le estaría contagiando lo de Naruto?

—P-perdone Mei-san, pero estaba arreglando unos asuntos de mi familia – Se disculpó la ojiperla haciendo una leve reverencia, mientras que la mujer le creyó completamente, después de todo lo de su hermana se había sabido por absolutamente todos.

—Terumi-san – Habló Sasuke llamando a la castaña, la cual se volteó con una sonrisa hacia el moreno y éste sólo tembló ante los ojos de furia que ponía Sakura -. Eh ¿Le importaría pasar a mi oficina? Tenemos unos asuntos que tratar.

—Claro, enseguida voy – Respondió Mei muy sonriente, pues no podía evitar que su naturaleza coqueta y alegre saliera cada vez que veía a un chico guapo, era por eso que algunos de los que trabajaban ahí la veían como a una acosadora. Se volteó hacia Naruto y notó que él y Hinata estaban tomados de la mano -. Vaya, creí que ese tipo de relaciones estaban prohibidas aquí.

—Eh… bueno… verá usted… - Trataba de explicar Naruto con nerviosismo, pues era cierto, las relaciones personales estaban prohibidas, pero a nadie parecía importarle demasiado, incluso estaban felices cuando ellos acababan de comenzar su relación.

—No, no están prohibidas desde hace un tiempo Mei-san, además Naruto-kun y yo nos mantenemos atentos al trabajo ¿No es así? – Dijo Hinata sonriendo y golpeando a Naruto levemente en las costillas con su codo, logrando que él asintiera con la cabeza.

—Así es – Respondió el rubio algo nervioso aún. Mei sólo les sonrió y se acercó a Hinata para susurrarle.

—Te felicito Hyûga-san, Naruto-kun está cada día más guapo – Dijo la fiscal sonriente, causando un sonrojo en la joven oficial, la cual sólo asintió apenada, aunque no negaba que ella tenía toda la razón.

Naruto sólo miraba la escena sin comprender, pues no había logrado oír lo que decían.

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—¿De que quieres hablar Sasuke-kun? Escuché que eres novio de Sakura ¿Es eso cierto?

—No vinimos a hablar de mis relaciones personales – Dijo Sasuke evadiendo la pregunta mientras se cruzaba de brazos, mirando fíjamente a la mujer que sólo le sonreía -. Esto es serio, necesito tu ayuda.

—¿Qué sucede? – Preguntó Mei, que de pronto también se puso muy seria.

—Hace unos meses Kakashi me mandó unos papeles que no había tenido tiempo de leer, pero me sorprendí un montón al verlos, hablan sobre… sobre mi tío Madara… - Comentó Sasuke, y al instante los ojos de la mujer se abrieron por la sorpresa.

—Así que ese sujeto está llamando la atención de nuevo – Mei se cruzó de brazos, moviendo su largo cabello hacia un costado mientras fruncía el ceño, pues no le gustaba nada oír hablar de Uchiha Madara, ese sujeto le tenía la pasciencia bastante colmada.

—Bueno, tampoco quiero ahondar en sus temas personales con mi tío, no es de eso que quiero hablar – Dijo Sasuke muy serio, mientras que Mei sólo le miraba -. Sé que sólo vino por una inspección, pero lo que aquí aparece son acusaciones muy serias, y si es así mi tío no debería seguir a cargo de la policía, sin embargo no tengo como probar que todo esto es cierto.

—¿Qué quieres que haga? – Preguntó Mei apoyando sus codos sobre el escritorio, pero al cabo de unos segundos se alejó con el ceño fruncido -. Todo menos hablar con ese idiota – Aclaró enseguida, mientras a Sasuke sólo le caía una gotita por la frente, algo desconcertado.

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Deidara se encontraba sentado viendo la televisión, pero no lograba dejar de pensar en lo que había dicho Hidan. Ahora, mientras estaba ahí, recordaba aquella vez en que estuvo hablando con Sasori y él le había contado algunas cosas de su pasado, aquella vez tuvo un mal presentimiento, pero jamás pensó que su amigo iba a morir.

—Demonios… - Se dijo enfadado, pues en cierto modo se sentía culpable, si él no se hubiese ido tal vez ahora Sasori estaría vivo.

—Deidara… - Dijo cierta chica pelirroja acercándosele. El rubio se dio la vuelta, encontrándose con Tayuya, aquella mujer con la que hace tiempo había comenzado una especie de "juego" bastante extraño. Ella siempre lo hacía reír con sus groserías, y la verdad era que no sabía nada del arte, pero esa forma destructica de ser que ella tenía le encantaba, era casi como explotar cosas, aunque en este momento ella no se acercaba de esa manera.

—¿Sucede algo Tayuya? – Preguntó dándose la vuelta hacia el televisor una vez más. Era extraño en él, pero por primera vez en mucho tiempo no sentía deseos de hacer explotar algún lugar, de divertirse creando ese extraño arte, de cometer crímenes junto a Akatsuki, por primera vez se sentía solo.

—Sólo quería saber si estabas bien, ya sabes con toda esa mier… cosa que está pasando - La chica trató de no decir ninguna grosería, pero le era muy difícil pues estaba demasiado acostumbrada a ello, además eso de ser dulce y suave no iba con ella, así que esto le estaba costando bastante, no era una mujer comprensiva y tampoco servía para consolar a nadie.

—Sí estoy bien, lo superaré – Aseguró el rubio soltando un suspiro, a lo que Tayuya sólo asintió.

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—Esto tiene que servir, me lo dio Sasuke para casos como éste así que tiene que funcionar – Se decía Karin mientras trataba de abrir el departamento de Sasori con una de esas llaves maestras, la cual le había dado Sasuke en caso de que necesitara usarla con urgencia y en definitiva éste era uno de esos casos, pues necesitaba ya abrir el departamento de Sasori y averiguar lo que más pudiera de ese lugar, a ver si guardaba algún documento importante o algo así.

Finalmente su truco dio resultado, la puerta se abrió dejando ver el oscuro interior del departamento del pelirrojo. La chica entró sigilosamente, procurando que nadie la estuviese vigilando fuera, pues eso sería como firmar su sentencia de muerte.

Cerró la puerta y encendió la luz, divisando un departamento perfectamente ordenado y limpio.

—Vaya, para ser hombre no está mal – Dijo Karin con una leve sonrisa. Después de eso se fijó en los muebles, sobre todo los que tenían cajones, y comenzó a buscar en cada uno de ellos a ver si había algo interesante.

En la sala no halló nada, sólo unas cuantas cosas de Akatsuki, así que decidió irse al cuato. Tenía que hacer esto rápido, ya que Akatsuki o incluso la policía podían llegar en cualquier momento.

—A ver… - Se acercó a la mesa de noche, pero nuvamente no halló nada. Revolvió cada cosa en esa habitación, hasta que finalmente abrió el clóset, moviendo todas las prendas hacia los costados, para encontrar una pequeña caja negra sobre una repisa bastante escondida detrás de toda esa ropa.

La tomó entre sus manos y la abrió, encontrando algo bastante interesante.

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Matsuri, Shikamaru y Gaara salían del hospital juntos.

—Tengo miedo Shikamaru-san, no quiero que le pase nada a mi bebé… - Dijo Matsuri mientras acariciaba su vientre despacio, apoyando su cabeza sobre el pecho de Shikamaru mientras que Gaara les observaba de reojo y muerto de los celos, pero tratando de tranquilizarse y no armar un escádalo de proporciones que sólo haría que Matsuri no lo quisiera ver más, ésta vez sí para siempre.

—Tranquila Matsuri, no creo que le pase nada a mi ahijado, tú lo cuidas mucho y en todo caso yo también te ayuadaré – Le dijo Shikamaru para tranquilizar a su amiga, que más parecía su hermana pequeña o su hija, aunque para Gaara no era así, pues ellos no eran familiares y no creía en eso de la amistad entre el hombre y la mujer.

—Gracias – Dijo Matsuri sonriendo, sin notar la cara de psicópata que ponía el padre de su hijo. En ese momento sonó el celular de Shikamaru.

—¿Bueno? – Contestó el Nara -. Ah Chouji ¿Pasa algo? Ya veo, de acuerdo, voy enseguida entonces, adiós – Shikamaru miró a Matsuri y luego a Gaara, aunque al último lo observó de mala gana -. Matsuri, te tengo que dejar, tengo cosas que hacer y por cierto, la oficina es un desastre sin ti, te necesito mañana, por ahora puedes descansar.

—Sí – Dijo la castaña asintiendo con la cabeza y justo cuando Shikamaru la soltó, Gaara tomó su mano, atrayéndola hacia su cuerpo, cosa que la tomó desprevenida.

—No te preocupes que yo la cuidaré muy bien – Aseguró el pelirrojo, mirando desafiante a Shikamaru, el cual después de un rato de sostenerle la mirada simplemente asintió y les dio la espalda, alejándose para dejarlos a solas.

Matsuri miró a Gaara; se estaba sintiendo nerviosa por su cercanía y por la forma en que él la estaba sosteniendo ¿Qué se proponía? ¿Acaso pensaba besarla otra vez? ¿Y por que esa idea no le desgradaba?

—G-Gaara… - Articuló la chica difícilmente, con su rostro algo sonrojado mientras sentía el aliento de Gaara cada vez más cerca de ella y como su corazón se agitaba. Quería odiarlo con todas sus fuerzas, pero por más que lo intentaba no lo conseguía, desde que él le había pedido perdón de esa forma no lograba odiarle.

—Matsuri, quiero hablar contigo, todavía tengo cosas que decirte, y por favor no me digas que me vaya, no quiero dejarte sola – Le dijo Gaara aún sin soltarla, por lo que Matsuri no pudo hacer más que asentir con la cabeza. Gaara se separó de ella y la jaló de la mano, pues planeaba llevarla a alguna parte en donde pudieran hablar tranquilamente y sin interrupciones, pues aún le quedaban muchas cosas que aclarar con ella, sobre todo lo relacionado con su hijo.

—Espera Gaara, quiero preguntarte algo – Dijo Matsuri haciendo que él se detuviera. Gaara se volteó hacia ella, mirándola y notándola muy nerviosa, lo que le hizo reír disimuladamente, divertido ante tal reacción -. ¿Es verdad… lo que dijiste en mi departamento? – Preguntó sin atreverse a mirarlo a los ojos, ya que preguntar aquello le era muy difícil y la avergonzaba.

—¿Qué cosa? – Preguntó Gaara haciéndose el desentendido, pues quería saber a qué se refería exactamente Matsuri, pero tenía la vaga idea de que se trataba.

—Y-ya sabes… eso… de que… me amabas…

Matsuri levantó la mirada para observar a Gaara, quien sólo la miraba fíjamente y de un momento se acercó a sus labios, robándole un corto beso y haciéndola temblar por completo, igual que antes.

—Claro que es verdad, yo te amo Matsuri – Respondió el pelirrojo al separarse de ella, para luego volver a tomar su mano y ésta vez entrelazar sus dedos, jalándola para que caminara con él -. Vamos, te dije que tenemos que hablar mucho aún.

—S-sí – Asintió la castaña, que finalmente no se negó a irse junto a él. Se sentía estúpida, pero realmente quería estar a su lado, realmente le gustaba que él le dijese que la amaba.

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Temari se encontraba sentada leyendo unas carpetas. Era el colmo, no había podido quitarse de la cabeza aquello que pasó con Shikamaru Nara, pues realmente se sentía como una estúpida al haber pensado que el bebé podía ser de él, era de su propio hermano y ella ni cuenta se dio de lo que había entre Matsuri y Gaara ¡Debería haberlo sabido! Así no habría rechazado a Shikamaru, pero que tonta había sido.

—Demonios… pero no me pienso quedar aquí como una estúpida, apenas termine todo éste trabajo, me vuelvo a Konoha – Se dijo sonriendo, sin importarle si su hermano –que era su jefe- le daba el permiso o no, después de todo ella siempre se las arreglaba tanto con Gaara como con Kankuro.

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Después de que Mei se presentara ante todos los de la comisaría de Konoha, todos se sintieron más aliviados una vez que se alejó, en especial Sai, Naruto y Sasuke, que habían sido siempre los más acosados por la fiscal regional, la cual se había ido junto con Sakura que no estaba demasiado contenta con su presencia. La verdad era que lo que Mei tenía de acosadora, lo tenía de hermosa, cosa que según la peli rosa, la dejaba en evidente desventaja.

—¿Dónde vas Sai? – Le preguntó Tenten al peli negro, el cual la miró inexpresivamente como siempre.

—Voy a ver a alguien, es que tengo un asunto pendiente con ella – Fue todo lo que dijo antes de darle la espalda a la castaña y salir, dejando a la chica un tanto confundida.

—¿Ella? ¿Quién? – Se preguntó arqueando una ceja, pero se distrajo ya que en ese momento recibió una llamada de su novio, el cual la invitaba a cenar esta noche en casa de los Hyûga, así que debía pensar en que ponerse para lucir muy bien.

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—Vaya, hace tiempo que no tenía el honor de que me visitaras, querido viejo amigo – Dijo el hombre que se escondía detrás de esa máscara, por la simple razón de haber tenido un accidente que le desfiguró el rostro hace muchos años atrás, sin embargo por el tono de su voz se notaba que estaba sonriendo.

—Déjate de rodeos tontos Madara, sólo vine a advertirte que te descubriré, no te saldrás con la tuya – Dijo quien acababa de llegar, mirando a ese hombre con profundo odio, pues aunque fuese el jefe de todos ellos no era más que un corrupto.

—Kakashi… ¿Acaso quieres que te suceda lo mismo que a Minato? – Preguntó Madara en forma sardónica, pero Kakashi no le respondió ¿Es que ni siquiera le importaba decirlo tan abiertamente? Al parecer no, pues Kakashi sabía al fin y al cabo que había sido él el único culpable de la muerte de Minato Namikaze, el padre de Naruto.

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—¿Dónde vas ahora? – Preguntó Sasame mientras veía como su amiga tomaba unas cuantas fotografías que estaban sobre la mesa de su sala, guardándolas en su bolso.

—A enseñarle esto a Naruto-kun, y por cierto, que bien te quedaron – Dijo Shion sonriente. Sasame suspiró, se había negado más de diez veces a hacer esto, pero aceptó a la onceaba debido a la insistencia de Shion, que realmente era un fastidio cuando se ponía así de pesada.

Shion salió de su casa, dejando sola a su amiga Sasame, la cual no se sentía demasiado orgullosa de lo que había hecho, después de todo no era su estilo andar extorsionando a la gente.

—Sólo espero que después no se vaya a arrepentir – Dijo bajando la mirada.

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Naruto y Hinata regresaban a su edificio ya que por hoy no tenían nada más que hacer en la comisaría, porque no había demasiados casos ésta vez así que se podían tomar el día libre.

El rubio le dio la mano a la ojiperla, la cual se encontraba muy pensativa y no le prestaba atención a nada de lo que él le decía, por lo que Naruto frunció el ceño.

—Hey, Hinata ¿Qué te pasa? – Interrogó algo molesto. Hinata lo miró sin comprender, pero al verle esa cara de berrinche no pudo evitar reírse -. No he dicho ningún chiste, primero me ignoras y luego te ríes de mí.

—Perdona Naruto-kun, es que estaba pensando en algunas cosas – Dijo Hinata aún riendo, provocando que el rubio se sonrojara levemente al verla, por lo que desvió la mirada aparentando estar enojado.

—¿Y en que pensabas? – Preguntó aún sin mirarla. Hinata bajó la mirada y dejó de sonreír, aunque en realidad no se veía triste sino más bien un poco nostálgica.

—Pensaba en que… el bebé de Matsuri-chan es también de Gaara-kun… ella dijo que él le había hecho mucho daño, así que pensaba que tal vez era por mi culpa… - Respondió Hinata que en ese momento se sentía realmente culpable por todo eso, porque sabía que ella había provocado lo que pasó entre ellos, aunque fuese de forma indirecta, pero en ese momento Naruto la abrazó.

—No digas eso ¿Cómo va a ser tu culpa? Ellos sabían lo que hacían, no tiene nada que ver contigo – Le aclaró Naruto rápidamente, a lo que Hinata sólo se abrazó a él un poco más fuerte.

—Me pregunto si… si yo me hubiera casado con él ¿Estaría yo esperando un bebé ahora? – Comentó la ojiperla. Naruto se separó de ella mirándola seriamente, tomándola por los hombros.

—¡De ninguna manera! ¡Si quieres un hijo ya te dije que podemos tenerlo nosotros dos, no tienes que tenerlo con él! – Gritó el rubio alterado, causando que una gotita resbalara por la sien de Hinata, que lo miraba desconcertada y apenada.

—Naruto-kun, sólo era una suposición ¿Sabes? – Aclaró sonriendo graciosamente.

—Aunque así haya sido no me gustó – Dijo Naruto volviendo a abrazarla. Se había sentido muy celoso cuando Hinata dijo eso, pues recordó ese momento en que estuvo a punto de perderla y se moría del coraje. Hinata sonrió y sintió como un sonidito que venía del bolsillo de la chaqueta de su novio.

—Parece que te están llamando – Le dijo la ojiperla separándose de él. Naruto asintió y sacó su teléfono, frunciendo el ceño al ver de quien se trataba, pero no era una llamada sino un mensaje.

Naruto lo abrió de mala gana, pero se quedó sorprendido al leerlo.

"Te estoy esperando en el parque que está detrás de tu edificio, ven solo y no le digas a tu adorada Hinata o se enterará de lo de anoche. Tu querida Shion"

—¿Qué pasa Naruto-kun? – Preguntó Hinata arqueando una ceja al ver que su rubio se había puesto blanco como si fuera un fantasma, y además de eso no decía una sola palabra. Pasó una mano frente a los ojos del rubio para ver si así reaccionaba y eso pareció funcionar -. ¿Estás bien?

—S-sí Hinata, sólo necesito ir a arreglar un asunto con urgencia ¡Ya regreso! – Y tras su grito se alejó corriendo y agitando su mano como una despedida, por lo que Hinata se quedó muy extrañada pues no entendió nada de lo que había pasado ¿Por qué Naruto de pronto había actuado de esa manera?

Pero no pudo pensar demasiado ya que su celular comenzó a sonar también, notando que tenía una llamada y era de Shikamaru.

—¿Bueno? – Contestó mientras caminaba hacia el interior del edificio.

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—¿Entonces que le pidió Sasuke, Mei-san? – Preguntó Sakura sentándose en su silla giratoria de su oficina en la fiscalía. La mujer la miró con su típico semblante alegre.

—Nada, hablamos sobre un asunto bastante delicado, pero no puedo decir nada sobre eso por el momento – Respondió Mei sonriente -. Más importante es esto – Dijo señalando unos informes que estaban sobre el escritorio de la Haruno -. No creí que hubiesen habido tantos asesinatos en tan poco tiempo en ésta ciudad, además de lo de Akatsuki.

—Como ve, hay mucha gente corrupta, pero lo bueno ha sido que desde que Naruto se ha puesto a hacer las cosas bien hemos resuelto muchos casos, además también ha sido de gran ayuda Sai – Al decir el último nombre, el rostro de la joven de cabellos rosas cambió por una expresión un poco triste, la cual Mei notó enseguida. La verdad era que Sakura aún se sentía culpable por lo que le había hecho a Sai, porque ni siquiera se esperó unos días para empezar algo con Sasuke y seguramente le había hacho mucho daño a él, que ahora ni siquiera la volteaba a ver.

—Supe que Sai-kun había abandonado el ser un policía y repentinamente regresó – Comentó la fiscal -. Supongo que eso es bueno, pero cuando estuve allá noté cierta tensión en el ambiente.

—Es una larga historia y no creo que sea prudente contársela, además tenemos que hablar de cosas más importantes – Dijo Sakura bajando los hombros. Sacó de su cajón unos papeles y se los mostró a Mei -. Aquí se señala que el accidente que yo sufrí hace varias semanas fue provocado y también hay algo más, Naruto dice que ha recibido llamadas de un sujeto desconocido, pero al parecer su número es imposible de rastrear.

—No hay números imposibles de rastrear con el equipo adecuado – Rectificó Mei mostrando su dedo índice en señal de negación, pero Sakura sólo suspiró.

—El punto es que siempre llama la misma persona, pero al parecer son números desechables.

—Benditos números desechables – Masculló Mei con enfado, ya que gracias a esas cosas que cada vez eran más usadas por los delincuentes, eran mucho más difíciles de atrapar.

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—¿Qué es lo que quieres? – Preguntó Naruto apenas llegó a ese parque, divisando a Shion sentada sobre una de las bancas mientras observaba el lindo paisaje.

—Que bueno que viniste Naruto-kun, quería verte – Dijo de forma algo sínica, porque sabía que ella lo había obligado a venir -. ¿Por qué no te sientas?

—No me vengas con eso ¿Qué rayos sucede contigo? – Cuestionó Naruto enojado. Realmente esa chica lo exasperaba ¿Qué se estaba proponiendo? ¿Acaso separarlo de Hinata?

—Sólo quiero hablar, sobre lo que pasó entre tú y yo – La joven rubia enfatizó en las últimas palabras, haciendo que Naruto se molestara aún más.

—Esos no fueron más que un par de besos, y si no tienes nada más que decir me largo – Naruto le dio la espalda dispuesto a marcharse, ya no quería volver a verla porque ella realmente parecía dispuesta a interferir en su relación con Hinata y eso no iba a permitírselo.

—¿Sabes? Estas lindas fotos no dicen lo mismo – Comentó Shion con una sonrisa, haciendo que Naruto se frenara en seco. El rubio se dio la vuelta sorprendido por lo que acababa de oír y al ver la mano de Shion, notó que ésta sostenía un par de fotografías en sus manos, pero lo peor de todo era que en esas fotos aparecía él, besándola.

Al principio no sabía que decir ¿De donde demonios las había sacado? Y lo peor de todo ¿Tendría más aún? Si Hinata las veía… si Hinata las llegaba a ver sería el fin de todo eso que tenían juntos.

—¿Qué rayos es lo que quieres de mí? – Preguntó apretando los puños; sabía que ahora ella iba a chantajearlo.

Shion se puso de pie, caminando con gracia hacia él, acercándose a su oído mientras lo rodeaba por el cuello.

—Por ahora sólo quiero tu amistad, ya veremos más adelante – Le susurró de forma bastante seductora, para después alejarse de él y sonreírle de la manera más tierna que había encontrado -. Nos vemos pronto, y responde mis llamadas ¿De acuerdo?

—Sí – Fue todo lo que dijo Naruto, quien se dio la vuelta y se alejó de ese lugar totalmente frustrado, pero no iba a dejar las cosas así, ella no podía simplemente chantajearlo sin que él hiciera nada al respecto, claro que no.

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Matsuri y Gaara estaban sentados en una fuente de sodas. Ella escuchaba atentamente cada palabra de Gaara, tratando de no echarse a llorar porque en verdad se sentía muy dolida, así que para distraerse se había pedido una malteada de chocolate y se la estaba bebiendo mientras Gaara le hablaba.

—Bueno, y luego vino la noche esa en que tú nos oíste – Relató Gaara el como habían sido las cosas, quería ser completamente sincero con ella porque de verdad deseaba su perdón más que cualquier otra cosa en el mundo.

—Y-yo… esa noche oí algo que me destrozó el corazón por completo – Dijo Matsuri bajando la mirada, dejando de beber de su malteada y tratando de contener sus lágrimas al recordar ese dolor que sintió aquella noche, cuando se dio cuenta de que no significaba nada para Gaara.

—Lo sé, siento lo que oíste pero no es lo que quise decir – Se trató de explicar Gaara, que incluso le había relatado ya que cuando estuvo con Sari había sido estando ebrio y que fue antes de que ella le dijera que lo amaba -. Te fuiste antes de oír lo más importante – Aseguró mirando a Matsuri directamente a los ojos, quien volvió a bajar la mirada para no verlo.

—¿Y que era eso tan importante? – Preguntó la chica con voz triste, lo que ciertamente inquietó a Gaara, pues él no quería seguir haciéndole daño.

—Le dije a Sari, que había descubierto que te amaba – Respondió el pelirrojo. Matsuri lo miró sorprendida -. Eso te iba a decir, para eso te cité esa noche, para decírtelo, quería pedirle que fueras mi novia… y entonces Sari se apareció, comenzamos a discutir y salió todo eso que oíste, es la verdad Matsuri… yo te amo de verdad…

—No puedo creerte – Dijo Matsuri poniéndose de pie para darle la espalda. Esas palabras que le acababa de decir Gaara la habían dejado impactada y no sabía como reaccionar, no quería creerle pero de verdad lo estaba haciendo. Se secó un par de lágrimas que rodaron por sus mejillas y comenzó a caminar, alejándose de él, pero Gaara la siguió y la tomó por el brazo.

—No me hagas esto, no te alejes de mí – Rogó Gaara mirándola con tristeza, más porque ella evitaba mirarlo a toda costa, porque si lo hacía no podría seguir rechazándolo. Gaara la abrazó, pegándola a su cuerpo y sintiendo su calor, como la extrañaba, realmente extrañaba sentirla de esa manera, estar con ella, hacerla suya -. Yo quiero estar contigo y con nuestro hijo, quiero cuidarte… quiero amarte…

—N-no… no quiero creerte… - Matsuri rápidamente se soltó de él, dándole un leve codazo en el estómago, lo que causó dolor en el chico ya que aún no se recuperaba del todo de su herida, así que se sostuvo aquel lugar con expresión de dolor, mientras que la castaña se sentía culpable por lo que había hecho -. L-lo siento Gaara ¿T-todavía te duele mucho? – Preguntó acercándose a él. Era cierto, él había estado grave en el hospital ¿Cómo había podido golpearlo?

—Estoy bien… no es nada – Respondió Gaara sonriendo levemente, pero aún sin quitar su expresión de dolor -. Me dolió Matsuri… - Admitió al fin.

—Perdóname por favor… yo no quería, lo siento de verdad… - La chica lo abrazó, estaba realmente preocupada y no pudo contenerse. Gaara correspondió a su abrazo, sintiéndose mucho mejor ya que el dolor pasaba lentamente, además el estar junto a ella realmente le hacía mitigarlo.

—Tranquila, no me pasó nada – Aseguró acariciando el cabello castaño de la chica, la cual lo miró con sus ojos negros llenos de lágrimas, porque se sentía como una tonta en éste momento.

—Gaara… no quiero que me vuelvas a lastimar… yo… tengo miedo de creer en ti y que después me hagas lo mismo o algo peor, fue realmente doloroso… - Dijo la castaña mirando hacia el suelo, pero Gaara la tomó del mentón, haciendo que lo mirara directo a los ojos.

—No tengas miedo, te prometo que no te haré daño de nuevo, que estaré contigo y con nuestro bebé y nada ni nadie nos va a separar – Matsuri asintió con la cabeza ante sus palabras, volviendo a abrazarlo luego. Aún tenía miedo de creerle y Gaara lo sabía, así que no la presionaría más, a él le bastaba con que ella le permitiera estar a su lado, cuidándola como había recomendado la doctora.

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La noche había llegado nuevamente y Hinata se encontraba viendo la televisión recostada en su sillón, aunque no prestaba demasiada atención a eso pues recordaba su conversación con Shikamaru de ésta tarde y algo la había estado molestando desde entonces.

¿Cómo dices Shikamaru-san? – Interrogó la Hyûga mientras miraba al pelinegro con el ceño fruncido -. ¿Qué quieres decir que la empresa necesitará cambiar de dueño para quedar libre?

Eso, así como lo oyes – Respondió Shikamaru sin inmutarse demasiado -. Según lo que pude averiguar hay un vacío legal, si pasa a manos de otra persona nada debería pasarle, ya que no pertenecería a los Hyûga, sin embargo no creo que tu familia quiera deshacerse de ella así de fácil.

Claro que no, mi padre y Neji nii-san no la dejarían jamás – Dijo Hinata con seguridad, pero en ese momento una extraña idea se pasó por su cabeza -. ¿Si la empresa pasara a manos de alguien como… la esposa de mi primo…?

La empresa estaría a salvo, ya que ella no tiene nada que ver, el único culpable ha sido tu abuelo así que no la podrían culpar – Fue la respuesta de Shikamaru, lo que dejó a Hinata muy pensativa, sobre todo porque Neji estaba a punto de casarse con su amiga Tenten ¿Acaso esto habían planeado?

—No puede ser… Neji nii-san no haría una cosa así, estoy segura – Se trató de convencer mientras cerraba sus ojos, pero no se podía concentrar en nada más que no fuese aquella idea.

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En la casa de la familia Hyûga se podía sentir un amigable ambiente. Estaban todos cenando mientras charlaban sobre el compromiso de Neji y Tenten que ya había sido presentada apropiadamente a Hiashi, quien la había aceptado de inmediato, aunque no le pareció del todo que ella fuese una mujer policía, si descubría lo que estaban haciendo podría tomar represalias.

—Y bien… ¿Cuándo se casan? - Habló la menor de los Hyûga mientras esbozaba una sonrisa. Jamás se hubiera imaginado a su primo Neji casándose, con todo eso de que era muy amargado, pero al menos la chica era simpática y linda, Neji tenía buen gusto.

—Todavía no lo hemos decidido – Respondió Tenten un tanto apenada, porque nunca había estado en una cena tan formal, luciendo un carísimo vestido y teniendo tantos cubiertos sobre la mesa. Ella era una joven de clase media y no estaba acostumbrada a tantos lujos.

—Yo creo que ya viene siendo hora de que lo decidan Neji, cuanto antes mejor – Opinó Hiashi Hyûga con su siempre serio semblante, a lo que su sobrino asintió con la cabeza.

—tienes razón tío, Tenten… ¿Qué te parece el próximo mes? – Preguntó mirando a Tenten, la cual se sonrojó un poco y se sorprendió por que fuese tan pronto, pero la verdad era que estaba ansiosa al igual que todos al parecer.

—Me parece perfecto – Respondió asintiendo con la cabeza y sonriendo, observando como Neji también sonreía, sin esperarse que él la podía estar engañando.

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Se encontraba parado afuera de esa casa desde hace horas a ver si ella llegaba, pues cuando fue a preguntar le dijeron que había salido y no dijo a donde, además no tenía que ir a la academia ese día, así que nadie sabía en donde se había metido.

Estaba algo fastidiado, ya estaba harto de que ella no le respondiera los llamados ¿Tan mal había estado todo? Era la primera vez que alguien lo evitaba de esa manera y ya se comenzaba a enojar. Pero justo cuando estaba por irse, cuando se había dado la vuelta para marcharse, la vio parada en frente de él.

—S-Sai… - Murmuró Ino con sorpresa al verlo en ese lugar. Se quedó ahí parada, como paralizada, bajando la mirada sin decirle una sola palabra más.

—Estaba esperándote – Comenzó a decir Sai mientras la miraba fijamente, dándose cuenta de que ella no se atrevía a verlo a él -. Quería saber por que me evitas, lo de la otra noche… ambos estábamos borrachos y no recuerdo muy bien, pero no creo que fuese tanto como para que ahora me odies.

—No se trata de eso… tú no entiendes nada – Ino trató de irse, lo pasó de largo y se dirigió a su casa, pero Sai rápidamente la tomó por la muñeca, haciendo imposible que la chica diera un paso más -. ¡Suéltame! ¡No quiero verte!

—¿Qué sucede contigo? – Insistió Sai con aquel tema, notando como algunas lágrimas caían de los ojos de la rubia, que trataba de secarlas con su mano libre -. Me molesta que me evites por lo que sucedió…

—Lo que sucedió… eso sólo fue un error… - Dijo Ino sin darse la vuelta, aunque Sai aún estaba tirando de su mano, pero finalmente se volteó encarándolo -. ¡Yo no quiero estar con la persona que amo siendo sólo un consuelo! – Gritó llena de dolor -. ¡No quiero ser un simple plato de segunda mesa!

Sai sólo la miró, no mostrando absolutamente nada en su rostro, por lo que Ino se sintió peor, acababa de gritarle que estaba enamorada de él y Sai sólo seguía ahí parado, sin hacer nada. Ella bajó la mirada y él le soltó la mano.

—¿Eso es todo? – Habló por fin él, aún con esa expresión fría, como si lo que acababa de pasar no le importara en lo más mínimo.

Ino no le respondió, sólo le dio la espalda y comenzó a caminar, pero nuevamente fue detenida, cuando sintió como él la tomaba por la cintura.

—Las mujeres son muy tontas – Le comentó al oído, provocando que en lugar de que ella se sintiera mejor sólo se recordara lo patética que era -. Pero… en cierta forma tienes razón, no he sido justo contigo…

—Sai… - Ino se soltó de él, mirándolo a los ojos, sorprendida.

—¿Sabes? Sakura me contó lo del Uchiha… tal vez debí suponer como te sentías, lo siento – El chico volvió a abrazarla, pero ella no entendía nada de lo que estaba pasando.

—Y-yo… Sasuke sólo me usó para olvidarse de Sakura… y tú…

—Yo jamás haría algo así – La interrumpió Sai, mirándola a los ojos -. Yo pasé por lo mismo ¿Crees que podría hacer algo que me dolió tanto a alguien más? Ino-chan, ambos sufrimos el mismo dolor pero… - Acarició la mejilla de la chica -. Eso ya es pasado… cuando te tengo en frente de mí sólo puedo pensar en el presente y el futuro.

—Sai… yo… y-yo… - La chica nuevamente fue interrumpida, sólo pudo ver cuando él se le acercaba y finalmente la besó, pero fue un beso muy distinto al de aquella noche, porque éste beso era dado con ternura y no con esa pasión casi inconsciente que el efecto del alcohol había provocado en ellos, ésta vez ambos eran conscientes de lo que hacían y realmente no se querían detener.

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Hinata se encontraba bebiendo una taza de té, cuando tocaron a su puerta. Abrió y sonrió al ver que se trataba de su rubio, pero él no se veía muy feliz del todo, por lo que la sonrisa de la ojiperla se borró.

—¿Sucede algo malo Naruto-kun? – Preguntó preocupada, pero él negó con la cabeza y la abrazó muy fuerte, como temiendo que se fuera a ir de su lado.

—No Hinata-chan, no es nada – Respondió Naruto separándose de ella -. Sólo me preguntaba si puedo quedarme contigo esta noche, es que… me siento muy solo en mi departamento.

—De acuerdo, pero… - Hinata le hizo un gesto de negación con su dedo índice -. Nada de sexo hoy, mañana tenemos que levantarnos temprano.

Naruto sonrió y asintió con la cabeza.

—Sólo quiero dormir a tu lado – Dijo en un tono algo melancólico, lo que hizo pensar a Hinata que de verdad algo andaba mal, pero no quiso preguntar. Sin embargo era cierto, lo que tenía a Naruto así era el miedo, miedo de perderla por la loca de Shion.

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Algunos días después.

Sasuke Uchiha se encontraba bajando de su lujoso automóvil, estaba vestido de traje y a su lado Sakura le tomó del brazo, la cual lucía un precioso vestido de color turquesa, largo hasta más abajo de las rodillas y que tenía un escote algo pronunciado.

Ella le miró, era de noche, pero no hacía frío, además todas las demás personas lucían igual.

—¿Estás seguro? – Preguntó la chica de ojos jade, a lo que él sólo asintió con la cabeza, divisando a lo lejos que se acercaba Naruto junto a Hinata, y también el resto de oficiales que participarían del operativo.

—Hoy por fin atraparemos a Akatsuki – Dijo con una media sonrisa, mientras miraba hacia aquel edificio -. "Hoy por fin te atraparé Itachi…" – Pensó.

Avance:

Matsuri decide perdonar a Gaara por fin y ambos toman la decisión de estar juntos .Finalmente la noche de la subasta ha llegado y tanto Akatsuki como los policías y la gente rica de toda la ciudad se reúnen en el mismo edificio. Las cosas parecen ir bien hasta que todo comienza a explotar y Sasuke decide no marcharse por haber visto a Itachi, así que lo sigue sin importarle el riesgo. Shion quiere sembrar la cizaña entre Naruto y Hinata y se presenta en la subasta también. Naruto ve su pesadilla vuelta realidad, teniendo de frente a Itachi Uchiha y a su amigo Sasuke desangrándose a sus pies, mientras las llamas de la explosión lo envuelven.

Próximo capítulo: Cara a cara.

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Bueno, eso ha sido todo.

¿Creen que la pesadilla de Naruto se cumpla tal cual?

¿Hinata se enterará de lo que pasó entre Shion y Naruto?

¿Itachi será capaz de asesinar a Sasuke?

Todo esto y mucho más en el próximo capítulo. Espero que les haya gustado y nos leemos pronto.

¡Bye!