Mondomedia es dueño de HTF. Por lo tanto, no me hago responsable de cargos o demás, solo uso sus personajes para entretener (supongo) jeje

Chapter 24

―¡Ahh!― El grito que escucho venir de su lado la congelo en su lugar. Miro a un lado, para ver como el cuerpo de Shifty, luchaba para salir del agarre de ese demonio de vestimenta oscura. Alzo su mano como acto reflejo hacia él, lanzando una esfera de energía que zumbo al golpear contra el aire.

Reacciono con rapidez, al sentir como una presencia aparecía a su lado. Sostuvo esa rodilla, que esa demonio le ofrecía, mediante un ataque que fácilmente, podría dejarla inconsciente. Una sonrisa ladeada en el rostro de esa demonio, una mueca indiferente dibujando en el de ella.

Con un puño en alto, dirigiéndolo directamente hacia su rostro. Esa demonio se lanzo hacia ella de una manera completa.

Lammy dibujo una sonrisa de lado, mientras posaba sus manos sobre aquel puño cerrado. Una descarga eléctrica viajo alrededor de su cuerpo, hasta ser dirigido mediante su palma abierta hacia el cuerpo de esa demonio. De manera brusca, Ari cayó al suelo mientras la descarga recorría su sistema.

―Te matare…―sentencio Lammy, fría, impenetrable. Mientras una sombra macabra sombreaba sus ojos perlados de sadismo. Su objetivo hubiese sido logrado, si no fuese, por esa patada feroz que fue depositada sobre su mandíbula.

Giro sobre el suelo, sintiendo como la traicionera tierra, rasgaba su piel, la arrancaba. Seguramente tendría una severa herida, que tendría que cicatrizar una vez que acabe con esos asquerosos demonios. Temblorosa, y un poco mareada, se levanto del suelo para observar a lo lejos las figuras dobles de esos demonios. A pesar de estar viendo doble, se dio cuenta de la realidad, eran idénticos, diferenciados únicamente por el sexo de cada uno, como también, por la altura.

Miró hacia los lados, ignorando el intenso dolor que se posaba a un lado de su rostro. La parte interna de uno de sus muslos había sido arañada por la tierra seca. Buscó a los gemelos.

Shifty, disparando con rapidez al que le había golpeado, mientras que Lifty intentaba golpear al más robusto de los tres. La demonio, la miraba con una expresión que fácilmente ella sabía que deseaba matarla.

"Son muy fuertes" Pensó, tras ver la situación en la que estaban sus dos demonios. Un enemigo digno, unos demonios que debían matar a toda costa.

Cerró sus ojos, respirando con lentitud, regulando su respiración agitada. Jadeante, miro hacia el frente, ignorando el dolor que su mejilla lastimada imponía sobre sus músculos en acción. La energía, aquella que desde niña, supo controlar a la perfección para herir a sus oponentes, comenzó a reclamar alrededor de su cuerpo. Imploraba ser expulsada para purificar, curar…pero sobre todo para herir, carbonizar, destruir.

Miro a sus demonios con atención, sintiendo en el acto como una gran parte de esa energía se escapaba de su cuerpo, se desvanecía. Para ser representada en los movimientos y golpes que ellos realizaban. Les brindo a cada uno una tercera parte de su poder, tal como era siempre. Tal como ellos aceptaban, le robaban solamente ese nivel de energía nada más, por temor a que algo malo le pasara.

Ellos siempre se preocupaban por su seguridad.

Ellos siempre la cuidaron.

Ellos siempre estaban dispuestos a dar su vida por ella.

Un recuerdo cálido habito su corazón, cuando vio como los dos eran lanzados hacia diferentes partes del lugar con brusquedad, al recibir dos patadas de esos demonios en el estomago.

"Ellos dos encerrados en una de las jaulas en las mazmorras de Mole, la miraban atentos, mientras ella con sus infantiles manos curaban aquellas heridas que Shifty tenía en su mejilla.

¡Oye niña!― Le había gritado Lifty con varios cortes en su rostro y un severo ojo negro.

¿Cómo pudiste hacer eso?― algo en su voz rasposa, hizo que la pequeña niña abrazara con fuerza su peluche, mientras lo miraba con algo de temor.

Yo…yo soy una Senka, Señor― El rostro de los gemelos, se mostro con una mueca clara de sorpresa, mientras ignoraban aquellas heridas que el ejercito le había hecho al descubrirlos robando en el castillo de Mole.

¿Una Senka?― Shifty tardo un poco en hablar, antes de que su hermano se acercara a su lado- cerca de los barrotes- y observara a la niña con atención. – Pero eres una niña…

Sí, soy una demonio. Dentro de poco creceré y seré fuerte…

Eso es imposible, desde aquí se nota que eres una humana. ―Lammy mostro desconcierto ante ese apodo, pero lo ignoro ― De todos modos ¿Para qué quieres hacerte fuerte?. Los humanos no suelen utilizar mucho la fuerza física― Lifty se agacho hacia ella viéndola entre los barrotes.

Tras pensar un poco y disgustar el significado de la palabra "Humana", volvió su mirada hacia ellos. Posiblemente, fuese una humana, eso podría darle un respuesta a porque su temperatura corporal no era la misma que los demás a su alrededor, o porque su cabello por mucho que lo cortase volvía a crecer como si nada. Muy diferente a Mole o a los demás demonios, que siempre se veían igual.

Yo jamás seré como una humana normal. Yo soy una Senka― Dijo con una seguridad que hizo a los gemelos sonreír divertidos― Y estoy dispuesta a hacerme fuerte, para protegerme a mi misma…

Una sonrisa idénticamente cálida, cubrieron los labios de esos gemelos cuando ella alzo su pecho con orgullo al decir aquello. La determinación cubría esos infantiles ojos color perla que los miraba con completa simpatía.

Jamás podrás depender de ti misma. Siempre necesitas a alguien para que te cuide, para que te proteja― Soltó Shifty divertido.

¿Acaso tú tienes a alguien así?― pregunto ella con su inocencia marcada en su voz de niña.

Si…Mi hermano, es el que está ahí para mí― Lifty sonrió, mientras estiraba su mano entre los barrotes y atrapaba un bucle entre sus dedos.

¿Qué te parece si hacemos algo Sifty? ― Shifty lo miró sin entender― ¿Qué tal si nos convertimos en los guardianes de esta humilde princesa? ― Diversión cubría su voz, mientras su hermano le sonreía y aquella humana pequeña lo miraba completamente ofendida.

Yo no soy una princesa. Soy una guerrera. ¡No necesito que ningún príncipe de calzas apretadas me salve!- Los gemelos rieron al escucharla decir aquello. Esa niña tenía tanta personalidad, a pesar de ser una humana.

Bien, entonces…¿Qué te parece si nos convertimos en tu tropa? ―Aquella idea pareció agradarle más, eso delataban sus ojos brillantes de emoción, a la vez de que una sonrisa enorme cubría su pequeña boca.

Me gusta esa idea. Serás nuestra capitana. ¿Te gusta ese papel? ―Acompaño Shifty estirando su mano encadena cerca de los barrotes, mostrando su palma abierta.

¡Hecho! ― Dijo ella sonriendo divertida, mientras colocaba su pequeña manito sobre la mano enorme de Shifty."

Y ella….Simplemente se encargaba de brindar energía. Inútil. Estúpida humana.

Sus uñas hirieron la piel de sus palmas, al apretarlas con tanta frustración. Miro a aquella demonio con fiereza.

―Te aniquilare…―dijo con una voz ronca que fácilmente podría hacer tiritar al más indiferente ser. Su cuerpo, en su plenitud, se cubrió de una manera total.

¿Estas dispuesta a defender, a esas escorias?― aquella voz que por años fue su única compañía antes de la llegada de esos dos demonios, le hablo, en su mente. Solo a ella, cual fantasma que simplemente era escuchado por las paredes de una casa vacía.

―Si― dijo ella, con una seguridad que siempre tendría.

Esa demonio, te puede llegar a matar si lo prefiere. Es fuerte. Una humana como tú, no es rival para alguien como ella― Lammy, escucho aquello con un tono de burla que la hizo fruncir su ceño desafiante.

―Pickles― llamo sonriendo de lado.― Yo no soy una humana…―al notar el silencio agrego con un orgullo.― Soy una Senka…Y la capitana de esta tropa…

Sus ojos tomaron un brillo exótico, cautivador. Pero sobre todo, poderoso, intenso. Sus labios dejaron escapar un suspiro, mientras sentía la energía fluir por su cuerpo. En plenitud, en sincronía. Y ella se dejo llevar, soltó las fuerzas que la hacían resistir ante el poder. Miro el cielo, antes de que sus ojos perdieran completamente sus pupilas en ese brillo purpura que los cubría. Las nubes, oscuras, cargadas de energía, de electricidad. Comenzaron a danzar de forma circular sobre sus cabezas. Girando sobre un eje, sobre una fuente de energía. Y todo por ella.

―¡Lammy, detente!― Alguien grito, no sabía si era Lifty o Shifty el que le grito, pero al juzgar por su tono de voz, estaba preocupado. Y ella, simplemente lo ignoro, su mirada estaba puesta en esas nubes exóticamente malvadas que le dibujaban una sonrisa deforme, invitándola a hundirse en su interior, para de esa manera conducir esos relámpagos, rayos, electricidad, hacia donde ella quisiese.

Sus botas se despegaron de suelo, mientras que sentía como su cabello le daba latigazos en su rostro al ser agitado por esa briza fuerte que formaba un remolino alrededor de ella. Entonces ella se perdió, dejo fluir la cordura. Se quedo inconsciente en ese ambiente agradable, en el que era trasportada.

Los cinco demonios se encontraban estáticos en su lugar, incapaz de moverse. Shifty miro a su hermano de reojo trasmitiéndose con la mirada lo que por sus bocas no podían articular ante la sorpresa, impresión.

"¿Qué le está pasando?"

Con sus ojos brillosos, y sus manos extendidos a cada lado de su cuerpo. Un rostro inexpresivo, hacia que severas descargas eléctricas cayeran sobre algún territorio cercano. Su cuerpo en su totalidad, era cubierto por energía, electricidad. Alzando una de sus manos hacia arriba, una esfera eléctrica comenzó a formarse sobre su palma abierta. De un movimiento en seco, fue lanzado hacia la zona en donde los demonios se encontraban.

―¡Shifty cuidado!― grito su hermano sacándolo de su shock momentáneo. Lo cargo hasta una rama cercana, viendo como una gran descarga rompía el suelo con lentitud. A lo lejos pudo ver como los otros tres demonios buscaban un lugar seguro donde pararse. No fue hasta que el suelo dejo de emitir aquella descarga, que nuevamente esos tres estaban en la arena, dispuestos a atacar a la humana que se encontraba levitando en el cielo rodeada de nubes cargadas de electricidad.

―¿Ese es el verdadero poder de una Senka?― Se animo a preguntar tragando con sequedad. Su cuerpo temblaba, temblaba al saber percibir tal fuerza.

―¿Recuerdas cuando nos enteramos sobre ellas?― pregunto su hermano, estando en un estado que él no supo interpretar. Sorpresa, miedo, pero sobre todo un rotundo shock, inundaba sus pupilas. Al verlo asentir, Shifty trago en seco, mientras volvía su mirada nuevamente a su Senka.― Eran valiosas. No solo por su poder, y por la energía que podían brindar. Sino por ser lo que son: Almas.― Lifty lo miro con el ceño fruncido, aun sintiendo como el zumbido de la electricidad en el cielo, hacia que el vello de su nuca se erizara. – Las Senkas, no son almas de diosas demoniacas; Son almas de ángeles. Que su misión es destruir a cada demonio que se encuentren…Y nosotros no seremos la excepción si Lammy no sale de su trance. ¡Solo mírala!¡Esta inconsciente!.― Lifty volvió su atención a la figura delgada que hacia movimiento con sus manos, mientras una figura eléctrica comenzaba a formarse frente a ella.

Era cierto, esos movimientos que Lammy realizaban. Eran fluidos, continuos, pero sobre todo tenían un refinado toque que no se comparaba con nada a esa tosquedad que ponía ella cuando atacaba. Solo una cosa se le vino a la mente, al verla en lo alto mientras meneaba sus manos cargadas de energía: Un ángel.

Ni su hermano, ni él, estaban desentendidos de a quien debían proteger, cuando hicieron el contrato. Ellos desde un principio, sabían lo que era Lammy. Y ahora, al haber ignorando el peligro que implantaba relacionarse con esa humana, lo veían frente a sus ojos. Los podía purificar, si eso deseaba.

Sus cuerpos, temblaron con rudeza, al ver como su Senka, Creaba una figura macabra con los relámpagos a su alrededor. Parecía un enorme y furiosos carnero que rompía con sus cuernos aquellas nubes espesas, mientras agitaba sus pesuñas intentando escapar de aquel nudo rotundo que lo tenía aprisionado en lo más alto del cielo. Un movimiento único de la mano de ella, hizo que aquella criatura fantasmagórica comenzara a correr hacia el suelo, justo directo donde esos tres demonios se encontraban parados.

―¡Corre!― grito su hermano, antes de perderse entre las ramas de los arboles. Él lo siguió, no sin antes mirar a esa gran masa de electricidad que se abría paso por el aire rompiendo todo, quemando todo. Destruyendo, cada fibra que se posaba en su camino.

Sus cuerpos cayeron con rudeza justo cuando el campo de electricidad cesaba. Shifty alzo su rostro un poco, antes de sentir como algo pinchaba la piel de su garganta, casi rozando su nuez de Adán que se movió con rudeza hacia abajo, al él tragar con rudeza. Sintió como el cuerpo de su hermano se encontraba inconsciente a su lado. Él en cambio, se enderezo, hasta poder sentarse sobre el suelo lentamente, observando a esos demonios.

―Al parecer no podremos atrapar a tu Senka…―Escucho como Ant, le decía mientras a su espalda cargaba el cuerpo de su hermano. A su lado su gemela, lo miraba con una sonrisa siniestra, acomodando un poco sus ropas rotosas y sucias. El demonio más robusto de los tres, aquel que lo apuntaba con una de sus espadas, simplemente arrugo el ceño con indiferencia.

―Pero podremos atraparlos a ustedes. Y ella vendrá a nosotros…―termino la demonio lamiéndose sus labios hinchados y algo heridos.

―Mphm― murmuro el "Mastodonte" entre dientes mientras con una facilidad absoluta lo tomaba de un brazo y lo alzaba del suelo. Su altura era intimidante, y dos veces superior a la suya. De un golpe certero en el estomago, él se perdió entre nieblas. En su inconsciente.

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Sus parpados se apretaron con fuerza, sintiendo como lentamente la sangre llegaba a su cerebro. Sus miembros estaban entumecidos, mientras que su espala rogaba a gritos que cambiara de postura. ¿Cuántos días había estado en ese estado?

No lo recordaba. No recordaba donde estaba. Ni como había llegado a ese lugar.

―Se notan señales de que esta apunto de despertar― una voz ronca, no la conocía. No la reconocía.

Sus ojos se abrieron, lentamente. Con cautela, con cuidado. Lo primero que vio fue el rostro irrealmente hermoso, de una mujer pelirroja. La miro con atención, analizándola, al igual que ella lo hacía.

Su rostro tenía una forma de corazón, mientras que su larga y lacia melena rojiza se ataba en una cola alta, era de un color mucho más claro que el de ella, llegando casi al castaño, pero era un color tan exótico que fácilmente podía hacerse pasar por el rojo, rebeldes mechones cayendo sobre sus mejillas pronunciadas. Analizo con atención esa sonrisa perfecta. No la conocía.

Pero debido a su perfección perturbadora, deducía que era una demonio. Ella poso sus ojos azules sobre ella, luego de haber inyectado sobre un tubo conectado a su cuerpo, un liquido color hueso.

―Es suero. Lo necesitar para que el bebé y tú, se alimenten― Le dijo ella tras, notar que estaba consciente.

Flaky sentía sus labios resecos, mientras que su cabeza le dolía de una manera insoportable. Pero para su sorpresa, no sentía más dolores que ese.

―¿Quién eres tú?― La demonio, se enderezo dejándole por primera vez ver aquella armadura que traía. Aunque era un poco más reveladora, y al parecer más liviana, era idéntica a la que Pop, le había dado tanto a ella, como a las demás humanas. A excepción del color azul que esta tenia, las zonas que protegía eran idéntica, y por lo visto hechas del mismo materia.

―Mi nombre es Foxy. Soy líder del escuadrón de resistencia que el Señor Lumpy dejo aquí en el territorio Norte. – Al escuchar eso, Flaky la miro con sus ojos entrecerrados.

―¿El señor Lumpy dejo un escuadrón?

―En realidad, la mayor fuerza de su ejército se encontraba oculto. Él lo decidió de esa manera para que si en un futuro lo llegara a necesitar, nosotros apareceríamos. Dos de mis compañeros te encontraron a las afueras del territorio. Junto con uno de los protegidos del Señor del Norte.

Al instante la imagen de aquel Fliqpy inconscientemente malvado, apareció en su mente haciendo que sus ojos ardieran con rudeza.

―Lo atraparon. Ahora se encuentra en una habitación especial que lo mantiene inactivo. Al parecer tuviste bastante suerte. De Flippy, nunca se ha conocido que ha dejado a un demonio vivo.

―Yo no soy un demonio…―dijo ella tras tragar con rudeza. Foxy posos sus penetrantes ojos color mar sobre ella.

―¿Qué quieres decir con que no eres un demonio?― pregunto ella con sequedad haciendo que sus músculos se tensaran bajo esa armadura.

―Soy una humana. Una Senka para ser más claros― Foxy la miro unos momentos antes de abrir sus ojos con reconocimientos claro, en ellos.

―Con que… tu eres una de esas humanas que el Señor Lumpy nos indico que debíamos buscar― Tras un fluido movimiento ella se levanto y bajo su cabeza mostrando una clara reverencia― Todos nosotros nos encontramos a su disposición.

Flaky guardo silencio. Se concentro en tratar de calmar ese rotundo dolor de cabeza que taladraba su sien.

―Dígame, Señorita. ¿Cómo llego a tal situación?― Sentándose nuevamente ella la miro con atención― Según tengo entendido, usted se encontraba con los demás protegidos del Señor Lumpy.

Tras pensar por unos momentos Flaky, decidió contarle todo.

―Mi nombre es Flaky Scarlet. Soy una humana. El demonio Flippy, me encontró, y aseguro que yo era una Senka, la reencarnación de una diosa demoniaca. Me trajo aquí al infierno, cuando notaron que mi amiga también era una Senka. Tras hablar con el Señor Lumpy, él junto con el Señor Russell, nos enseño a una tercera Senka, que encontraron mucho antes que nosotras.― Tomo aire, antes de proseguir. Todo del mismo tono formal y resumido que le era posible. ― El Señor del Este, o como lo conocen, The Mole. Tenía bajo su poder a Lammy, otra Senka. Ella junto con sus guardianes, se unieron a nosotros para matar a Mole. Sin embargo, él como los otros Señores del infierno fueron asesinados por Tigre.― Ella pudo notar como un estremecimiento recorría el cuerpo de la demonio, haciendo que su piel bronceadamente saludable, se pusiera rígida. Pálida. Cuando termino de contar todo, Foxy la miro con un entendimiento absoluto.

―Entonces…¿No sabes lo que le paso a Flippy, verdad?― al verla negar. Suspiro con suavidad― Su mente ha sido manipulada con una exactitud absoluta. Nuestros científicos no pueden entender como han llegado a dominar una mente tan compleja, para que se reduzca a sus instintos olvidando todo, excepto, su pasión por matar. Sencillamente, el que realizo tal procedimiento debió ser un genio.

―¿Quieres decir que no volverá a ser el mismo de antes nunca más?― su voz tembló. Pero se esforzó para mantenerse firme.

―Todavía no estamos muy seguros. Pero hasta que no averigüemos con exactitud que han utilizado en él, no podremos hacer nada.

Flaky inconscientemente se llevo la mano a su vientre abultado. Acariciándolo con cariño, para calmar a su hijo que se sacudía con rudeza, tras notar la preocupación y tristeza de su madre.

Foxy, la miro con atención. Regalándole una sonrisa comprensiva.

―Tranquilízate. Tendrás que permanecer aquí, hasta que el niño nazca. Es aquí el lugar más seguro donde puedes quedarte. Aunque los embarazos entre demonios y humanos, están estrictamente prohibidos, no quiere decir que no haya habido. Dispondrás de una partera especializada en estos casos.― Flaky asintió sonriendo algo nerviosa.

―Vaya en verdad, la mujer de Flippy. Es encantadora― Una voz cerca de su oído la hizo enderezarse de un golpe, alzando su mano brillosa, hacia a un lado. Dispuesta disparar hacia esa dirección hasta que una sombra ágilmente se corrió desde allí hasta posare por detrás de Foxy. – Además sabe defenderse a la perfección…Interesante― dijo un hombre apareciendo de la nada. Foxy rodo los ojos depositando un leve golpe sobre su brazo musculoso.

―Erges un tonto, Sneaky― dijo otra voz desde la puerta. Con pasos agiles, otro demonio se acerco hacia la camilla de Flaky, haciendo que ella bajara su mano brillante hacia su rodilla. Aquel hombrecillo tomo su mano besándola con cordial respeto― Mi nombge es Mause Kaboom. Encantado de conocergla, Señorga de Flippy― Se presento tras besarle la muñeca que ella tenía a un lado de su cadera y dar una formal reverencia.

Ella los miro con atención, bajando la guardia para analizarlos bien. Parecían inofensivos.

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Splendid se detuvo en seco al sentir como una puntada aguda se posaba sobre su pecho. Un raro malestar comenzó a recorrer su cuerpo. Su mano izquierda se poso sobre su pecho, mientras sentía como su ritmo cardiaco comenzaba a calmarse. La imagen de Lammy apareció en su cabeza haciéndolo palidecer. Sus pies descendieron hasta tocar el suelo, por primera vez desde que salieron de la guarida de Pop.

De inmediato, Nutty y Thooty, los cuales encabezaban el grupo junto con ese demonio que los guiaban, se acercaron a él para verificar que le sucedía.

―¿Qué sucede?― Thooty mostraba una clara sorpresa al verlo allí parado aferrándose el pecho con rudeza.

―Debo ir a ver a Lammy…No entiendo porque, pero estoy completamente seguro de que algo malo le ha pasado…―Los dos demonios alzaron una ceja sin entender, confundidos igual de cómo estaba él.

―¿Y nosotros?― Nutty dejo de lado aquella paleta que durante todo el viaje había mascado con rudeza para calmarse, para mostrar una voz áspera. Ronca, completamente diferencia a aquella que mostraba cuando se convertía en un niño.

― Son fuertes. Podrán llegar a su destino sin menores conflictos―Sin más salió volando dejando a los dos demonios menores mirándolo con sus ojos entrecerrados y con las palabras en la boca.

―¡Pero quien mierda te crees, para dejarnos todo el trabajo a nosotros!― grito Thooty tenso, a todo pulmón mientras lo veía desaparecer entre las nubes. A su lado Nutty miraba el cielo con el ceño fruncido. El peli morado lo miro alzando una ceja indignado― ¿Qué acaso no le piensas decir nada?

Nutty lo miro de reojo antes de posar nuevamente su mirada en el cielo y meterse dos paletas más en la boca― Gulo cle le aglancale la galganta― murmuro todo atragantado mientras miraba con el ceño fruncido el cielo.

―¡¿Qué mierda dices?!― frustrado Thooty lo miro cruzándose de brazos. Nutty rodo su ojo sano, antes de sacarse todas las paletas de su boca y mirarlo con una expresión que hizo que el peli morado casi se cayera al suelo ante el terror, de esa mirada de psicópata serial.

―¡Dije; Que juro que le arrancare la garganta en cuando lo vea!― aclaro pisando fuertemente hacia el frente, caminando a grandes zanjadas mientras tomaba del pescuezo a ese demonio que miraba la escena sin entender―¡Mueve el culo y llévanos hacia donde esas apestosas humanas necesitan ir!.¡¿Por qué demonios no pude irme con Flaky?!―se preguntaba alzando las manos al aire dramáticamente mientras pateaba una enorme roca en su camino y la rompía en dos.

Cuddles se acerco a su mejor amigo, mientras ayudaba a su Senka a cruzar una raíz crecida. Al ver el desastre de arboles rotos y piedras por doquier miro despreocupadamente a el peli morado.

―Déjame adivinar― Giggles y Thooty se les cayó una gota de sudor por la sien al ver la cara de sabiondo que ponía ese demonio― Nutty se encabrono más, porque Splendid nos dejo a cargo de la misión, para correr para hacerse la "Mujer maravilla", y además no pudo acompañar a Flaky. O…Se les terminaron los dulces y está a punto de enloquecer…

―Lo primero amigo….―Cuddles dibujo una serena sonrisa, que hizo que Thooty lo miraba incrédulo. No esperaba esa reacción por parte de él. Desde que eran unos niños, siempre era el rubio el que más protestaba acerca de ese tema…Al parecer ya la madurez hacía estragos en su amigo. Y no pudo evitar sentirse orgulloso al ver como el amor, había hecho lo que él con años de zapes en la cabeza no había podido lograr. Cuddles había madurado y podía asumir que ya era todo un adul…

Un árbol cercano fue arrancado de la tierra para ser tirado a lo lejos como si fuera una jabalina olímpica.

―¡HIJO DE SU PUTA MADRE!¡CUANDO LO VEA, JURO QUE LE ARRANCARE LOS INTESTINOS AL MALDITO INFELIZ!― Grito a todo pulmón mientras buscaba otro árbol, al momento en que él sacaba a Giggles de su lado y la llevaba donde Petunia y Handy que miraban sin entender al furiosos rubio que lanzaba arboles a diestra y siniestra hacia el cielo―¡¿Por qué demonios Flippy no lo mato cuando tuvo la oportunidad?!¡MALDITO PARASITO DE CUARTA!¡Siempre se va a vaguear por ahí, dejándonos todo el puto trabajo!―

―…to― termino la frase mental que tenia Thooty en mente. Ni millones de Senkas, podían cambiar a ese maldito inmaduro.

―¿Qué le pasa?― La voz rasposa de Handy lo saco de sus pensamientos.

―Intenta que uno de esos troncos alcance a Splendid― Explico como si fuera lo más natural del mundo. –Él se fue…dijo que algo malo le había pasado a Lammy. Él estaba seguro que…―dio una pausa para pensarlo con claridad, frente a la atención de las dos humanas y el demonio que lo miraba indiferente― Algo le había pasado…

―No te parece que eso resultaría imposible― Giggles intento calmarlo― Yo creo que Lammy y los gemelos son unos de los más fuerte entre nosotrosMiró al demonio musculoso, rodando los ojos exasperadaAdemás de Handy y Splendid…Me resulta complicado pensar que algo malo le allá llegado a pasar…ella es fuerte.

―Pero recuerda que Flaky…Se encontraba con ella…―Petunia no dudo ni un momento en pensar en la posibilidad tan fría― Ellos pudieron haberse arriesgado para que ella escapara de algo, o de alguien…

―Petunia tiene razón. Lammy, por más que entreno bien a Flaky, sabía muy bien que ella necesita darle energía al bebé. Por lo tanto se encontraba en estado débil, solamente es capaz de pelear con la mitad de su poder. Con esa cantidad, es presa fácil…

―Entonces…Alguien los ataco y― Petunia fue interrumpida por Giggles que la bajo con su brazo hacia el suelo y saco su arco con rapidez para apuntar hacia el lugar donde se encontraba el rubio con firmeza.

Un demonio sostenía el cuerpo inconsciente de Cuddles, mientras que a unos metros de distancia en el suelo, el cuerpo de Nutty y aquel demonio que los guiaba se encontraban en el suelo.

―Buenas tardes Senkas…Mi nombres es Splendon´t y yo― había comenzado a decir antes de que una flecha se dirigiera directamente hacia su ojo. Sorprendido se corrió a un lado sintiendo como la piel de su mejilla se abría en un seco corte al pasar por ese lado el filo de la flecha.

Miro a la peli rosa, que lo miraba con el ceño fruncido dispuesta a atacar nuevamente. Concentrada. Atenta. Sin vacilar a apuntarle directamente en su cabeza.

―Suéltalo― ordeno firme, alzando su pecho un poco tras soltar una respiración calmada y dispuesta a lanzar aquella flecha nuevamente. Dos sombras más se hicieron visibles en su campo de vista.

―¡Hola nenas, mi nombre es Disco Bear!― le dijo uno de esos demonios, con un llamativo peinado.

―¡Te acercas y te convertiré en cenizas!― hablo secamente Petunia, haciendo que sus compañeros la miraran incrédulos al ver como sus manos se encontraban en su cadera dispuestos a desprender su arma.

―¡Ok, chiquita!¡Dejaremos esta conversación para después!― Disco Bear camino con un paso ridículo nuevamente a su lugar.

―Ellos no son demonios comunes mira el tatuaje que tienen al lado de su brazo― Toothy asintió, colocando sus manos a ambos lados, dispuestos a lanzar ataques.

―Son del ejército de Tigre…―hablo en un susurro bajo Petunia, mientras destapaba aquella cantimplora que colgaba a un lado de su cadera.

―Y como tales. Pretendemos atraparlas, y acabar con todos los demonios que las acompañen― Con voz ronca, y ida. Toothy palideció cuando vio como Sniffles se posaba al lado de aquel demonio enorme que dejaba caer su flequillo a un lado.

―¡¿Qué mierda estás haciendo, Sniffles?!― grito dando un paso al frente, con el ceño fruncido.

―¿Qué estoy haciendo?...¿Que…estoy…ha…ciendo?― balbuceo como si no entendiera la pregunta. Una sonrisa desfigurada cubrió su rostro haciendo que todos abrieran sus ojos algo asustados y sorprendidos― Simple…Ayudando a mi señor…Él me dará todo lo que necesito para alcanzar los conocimientos divinos. La ciencia, puede superar al poder espiritual…Y eso se lograra si el Señor Tigre, llega al trono del infierno. Dominando los cuatro territorios. Hasta los abundantes bosques del Norte, como los amplios mares de sangre del Oeste y las montañas congeladas del Sur, ni que decir de las mesetas llenas de almas del Este. Todo será del Señor Tigre. ¡Absolutamente todo!.― grito abriendo sus brazos a cada lado.

Una severa ráfaga de fuego hizo que cayera con brusquedad en el suelo. Miro desconcertado como Handy bajaba su puño encendido hacia un lado de su cadera y escondía su mirada por debajo de su cabello que parecían flamas anaranjadas que se movían con vigor.

―¿Quién te dijo que esos territorios no tienen dueño?― Hablo con una voz ronca. Rasgo la tela que cubría su hombro derecho mostrando un oscuro tatuaje que se encendía tras el fuego que comenzaba a formarse en su piel.

Una calavera con un parche en su ojo derecho, se encontraba posada sobre un garfio y una espada en forma de cruz. Aquella calavera, aquel tatuaje hiperrealista parecía moverse sobre la piel bronceada del demonio.

―¿Quién eres tú?― pregunto el peli rojo viéndolo con un poco de interés.

―Soy el nuevo Señor del Oeste, estúpido…― Dijo con autoridad mientras daba un paso al frente mirándolo con determinación― Y me niego a aceptar que el imbécil de Tigre, quiera tomar lo que me pertenece― Se poso en frente de Petunia que lo miraba con sus labios temblando.

¿Ese poder que liberaba, era en verdad el de su demonio?

Sus lágrimas acariciaron sus mejillas cuando por un momento entre esas flamas que se movían con rudeza alrededor del cuerpo de Handy. Pudo ver como la figura trasparente de Russell se paraba al lado de Handy y posaba una mano sobre su hombro, en una señal digna de apoyo, de compañerismo.

―Señor Russell…―dijo mientras sentía como sus piernas temblaban. Hacía ya semanas que había dejado de llorar, pero aun así, tenerlo allí frente a sus ojos al lado de Handy. Le causaba una profunda melancolía.

"Petunia tienes que ser fuerte. Ya que tu eres como el mar…Feroz y mortal, pero tan hermoso como misterioso"

Aquella frase dicha por él en una de sus primeras sesiones de entrenamiento. La dejo temblando. Decidida, apretó sus uñas contra la palma de su mano, y se enderezo. Camino, hasta posarse al lado de su demonio, justo a la par de esa figura clara de Russell que la miraba de reojo con una sonrisa orgullosa.

―Nosotros dos somos los nuevos Dueños del Oeste. Y no estamos dispuesto a entregarle tal honor a ese demonio.― dijo con firmeza, mientras sus manos se cubrían del agua de su cantimplora, endureciéndose como si fuere una armadura solida y cortante. Mientras que filosos látigos de agua rodeaban su cuerpo, como si fuesen dignos tentáculos de alguna bestia marina.

Tal como su maestro, aquel demonio que considero un segundo padre, le había enseñado. Su energía espiritual se representaba en el agua, la manejaba a su disposición. Y ahora la usaría para proteger lo que amaba, lo que Russell le había dejado.

Handy la miro levemente, antes de unir su mano encendida con su mano cubierta de agua. Los dos se miraron de reojo, asintiendo con una sonrisa en sus rostros.

Lucharían por el territorio que aquel demonio que tanto aprecio le tenían, había muerto.

―Cuidaremos la memoria de Russell, aunque eso nos cueste la vida.― Dijeron unidos, mirando al frente con el ceño fruncido.

Ráfagas de fuego y agua los rodearon mientras ellos simplemente sonreían levemente, y cerraban sus ojos a la par, sintiendo el poder. El poder de ella, el poder de él. El poder de ambos, danzaba a su alrededor como si fuera un esfera que los protegía.

Giggles y Toothy lo miraron sorprendidos. Era enorme la magnitud de poder que liberaban.

―Incluso me atrevo a decir, que superan el poder de Lammy con los gemelos― Hablo Toothy, mirándolo con atención.

―A mi no me importa el poder que tengan― dijo Giggles mirando la escena sonriendo levemente―¡Se ven fantásticos!― grito emocionada juntando sus manos por debajo de su mentón. Como toda una fanática loca.

Toothy la miro con sus ojos entrecerrados, incrédulo. Pero a la vez comprensivo.

―Ahora entiendo porque Cuddles se enamoro de ti…Eres igual de boba que él― susurro por lo bajo. Ganándose un severo golpe en la cabeza por parte de la peli rosa.

―No ofendas a mi conejito, cuando no se puede defender― tras pensar unos momentos. Se quedo petrificada en su lugar al darse cuenta de una cosa―¡Oh, me he olvidado de mi conejito!― grito mirando hacia el pelirojo que estaba atento a Petunia y Handy, en vez de a ellos.―¡Juro que te salvare, mi conejito!

―¿Mi conejito?¿Enserio?― pregunto incrédulo Toothy con un severo tic en el ojo. – Me harán vomitar flores y mariposas, si los escucho pronunciar esos apodos tan ridículos― hablo desde el piso, recibiendo como recompensa una severa patada en las costillas, cortesía de la enamorada.

―¡No te burles de nuestro amor!- grito alzando un puño en alto. Cual grito de guerra. Alzando su arco en alto, apunto con sus flechas hacia su objetivo.

"Debes concentrar tu energía espiritual en la punta de tus flechas. Así como curas la piel muerta. Intenta de alguna manera adentrarte al metal de tus herramientas. Remplázalo por tu energía.". Las palabras que tanto Lammy como Petunia, le habían dicho seguían puestas en su memoria.

―Respira…Profundamente respira…-se decía a si misma mientras tensaba la cuerda y arrogaba la tanza, directamente hacia el brazo que sostenía el cuerpo de Cuddles.

Un quejido de dolor salió de la garganta del pelirojo, cuando la punta de esa flecha atravesó su piel. Sintiendo como la carne comenzaba a podrirse lentamente en su interior, ahogo un grito doloroso, al apretar sus labios con fuerza.

Disco Bear, dibujo una leve sonrisa de lado, mientras sus ojos se cerraban con lentitud.

― Con que…― murmuro levemente, parándose firmemente sobre sus sicodélicos zapatos.

― Ya han comenzado a atacar ― Hablo Cro-Marmot, con voz ronca. Abrió sus brazos a los lados, haciendo que lentamente, una gran espada de hielo apareciera sobre su palma abierta. Una leve capa de hielo cubrió el suelo haciendo que Sniffles sonriera levemente de lado.

― Están muertos.


Muchas gracias a Black the Hollow in Nightmares como a Zpye. Por comentar.

Agradezco a todos aquellos que se toman un momento para leer esta historia, de esta intento de escritora jaja XD

Revise y comente por favor. :)

Gracias por leer C: