Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo algunos de los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

Hola, es martes, de nuevo, un poco tarde, pero aquí estoy, con una nueva actualización, ojalá sea de su agrado, muchísimas gracias por su apoyo, sus follows, sus favoritos y sus reviews.

Guest: Los 26 capítulos son los que ya tengo escritos, no los que serán en total, y sí, sí terminará bien la historia para Lily y Scorpius; muchas gracias por tu review. :D

Cualquier error, no duden en hacérmelo saber.


Los días en Hogwarts habían vuelto a ser más divertidos que nunca, se notaba que las clases estaban por terminar, porque todo el mundo estaba envuelto en una inmensa algarabía, incluso Scorpius había vuelto a ser feliz, en esos meses las cosas habían dado una vuelta sorprendente a su suerte, Lily y Derrick habían vuelto a terminar, esta vez él no había tenido nada que ver, así que no le había dado el gusto a ese imbécil, y sus palabras tontas de "que eran el uno para el otro" se rompieron en el aire, mientras el rubio reía para sus adentros.

En ese momento, Scorpius reía divertido por el comentario de Audrey, no podía creer en que maldito momento habían dejado de ser el dúo dinámico, ahora él pasaba cada segundo de su desocupado día de clases con Lily, y nada le importaba más que eso, su tiempo con la pelirroja Potter era sagrado.

—Hey Scor –el chico giró después de unos segundos, dándose importancia, después de todo, Bree Stewart era una de las tantas chicas de su curso que morían y darían todo por salir con él, aunque fuese afuera del aula.

— ¿Sí? –le dedico una sonrisa de lado, coqueta, de esas que Lily odiaba, siempre que le dedicaba esas sonrisas, Potts le tapaba la boca con su mano, mientras fruncía el ceño enfadada.

—Según dicen, aún no tienes pareja para el baile de graduación –sonrío la castaña.

— ¿En serio dicen eso de mí? –Soltó incrédulo –no puedo creerlo, he de haber parecido un idiota.

—Bueno, puedes ir conmigo y ya será otro el rumor –sonrío.

—No lo sé, no sé cómo decírtelo –se llevó la mano a la mandíbula y medito un momento, mientras Audrey reía por lo bajo –Bree, te informaron mal, si tengo con quien ir al baile, iré con la chica más sexy de todo Hogwarts –la sonrisa de Bree se ensanchó, y la risita divertida de Audrey, anunciando que la castaña no entendió, hizo que Scor suspirara –Iré con Lil Potts.

La sonrisa se volvió una mueca de enfado y desagrado, para nadie era un secreto que a Bree no le agradaba la pelirroja, por su cercanía al rubio, ya que mientras ella estaba cerca, el heredero Malfoy no tenía ojos para nadie más en todo su alrededor.

—Creo que por eso decían que irías solo.

—Bueno, no me he topado con mejor compañía que ella en años –giró a ver a Audrey –sin ofenderte, preciosa.

—No hay ofensa, hasta yo quiero acostarme con Lils –restó importancia la rubia, dedicándole una sonrisa maliciosa a Bree.

—M—

Lily sonrió satisfecha cuando la comida apareció sobre la mesa de Slytherin, tomó un par de todo y lo sirvió en su plato, sujetó un trozo de salchicha y en lo que se giró por un poco de aderezo, el trozo desapareció de su tenedor.

— ¡Hey! –se quejó.

—Está deliciosa –murmuró Scorpius al oído de la chica.

—Ya lo sé, por eso lo serví en mi plato ¿te cuesta mucho servirte a ti mismo? –bufó.

—Tranquila, fierecilla –se burló.

—Idiota.

—Me amas.

—Claro que no, te vendería por una pierna de pollo –contestó, logrando que él riera divertido.

—No sé qué sería de mi vida sin ti.

—Sería miserable, Scorpius, eso sería –y fue lo último que le dijo, ya que se dedicó a comer.

Scorpius se recargó en la mesa, observando la forma en la que Lily era capaz de desaparecer grandes cantidades de comida, sin engordar un solo gramo, porque era demasiado perezosa para ejercitarte, lo único que hacía era el entrenamiento de Quidditch, y eso, solo en la temporada, después no volvía a correr así llegara tarde a clases.

—Vaya Potter, espero que tragando como lo haces, luzcas presentable en un vestido –se burló Bree, haciendo que Lily frunciera el ceño desconcertada.

—Ella siempre luce presentable en lo que sea, así coma como gigante embarazada –argumentó el rubio.

—Gracias –lo observó Lily.

—De nada –se estiró a besarle la mejilla y se alejó, no porque lo quisiera sino que tenía reunión de prefectos, y era obligatorio.

—M—

Después de la junta, el chico se dirigió al campo de Quidditch en busca de Lily, pero no la vio, así que se dirigió a los vestidores, lo más seguro es que estuviera ahí, no sabía por qué siempre tenía que encontrarla ahí, enrolada en su toalla después de tomar una ducha rápida por haber estado haciendo sus entrenamientos que involucraban escobas viejas del colegio, ya que había terminado la temporada, donde los había llevado a la victoria, otro año consecutivo siendo los mejores, le doliera a quien le doliera.

— ¡Hey! –gritó al otro lado de la puerta, golpeando con sus nudillos la madera.

—Sí –respondió Lily, haciendo que Scorpius sonriera con tan solo escucharla.

—Vine por ti –informó.

— ¿Tengo que sorprenderme? –cuestionó, abriendo la puerta de la ducha que había estado ocupando.

—No supongo que no, siempre ando tras de ti, evitando que te metas en problemas y a mí, por mi evidente favoritismo y mi gran habilidad de hacer la vista a otro lado cuando algo te involucra, Potts.

—Ya –sonrío –pero no te creo absolutamente nada, tienes una razón oculta por la cual estás aquí, así que dime, antes de que te saque la información a golpes –rió.

—Bueno, Bree me cuestiono sobre la razón por la cual no tengo pareja para ir al baile de graduación.

—Claro, esto me parece un enorme Deja vú, ahora te diré que si es porque estás esperando el momento adecuado para pedirle a Rose que vaya contigo –sonrío divertida –porque es momento que te atrevas a invitarla a salir, Scops.

El hizo un mohín, aún no había dicho nada, tanto Hugo, como Audrey también creían que Rose le seguía gustando, ya no le hablaba tanto como al inicio, así que podía respirar tranquilo, y dedicarse completamente a Lily.

—Bueno, en realidad le dije que iría con la chica más sexy de todo Hogwarts –elevó una ceja.

—Audrey irá con Hugo, hasta donde yo tengo entendido –soltó ella sin darle importancia.

—Bueno, es que en realidad, le dije que iría contigo.

— ¿Qué tú qué? –soltó enfadada.

—Bueno, eres mi mejor amiga, y tomando en cuenta de que Rose no me hace caso, tengo que conformarme contigo –soltó fingiendo indignación –así que me lo debes, Potts.

— ¿Te lo debo? –Se burló la chica –esto sin duda es un maldito deja vú ¿no es cierto?

—M—

Lily estaba desayunando demasiado tranquila, Scorpius le había rehuido esa mañana, pero no le prestó atención, él era demasiado divo, como para tomarse demasiado en serio sus actitudes de «Nadie me merece» que cada vez eran más seguidas.

—Scorpius te dejó sola, no sé porque irá contigo al baile, solo mírate –se burló Bree –eres como un cerdito mascota, tragas más que un cerdo.

—Bueno, si tanto quieres ir con Scorpius, ve con él, a mí no me interesa –gruñó.

—Oh por favor –se burló –sé que te mueres por él, pero solo es lastima lo que él siente por ti, escúchame bien, Scorpius será mío, y ni tú, ni cualquier otra zorra regordeta de tu calidad, se interpondrá en mi camino.

Lily siguió con la vista a Bree, la chica tenía un cuerpo de infarto, y no por nada era de las chicas más deseadas de todo el colegio, suspiró y observó su comida, para después morder una pan tostado con mermelada de higo.

—Lily Luna Potter con sólo un pan en su plato, tiene que ser el maldito fin del mundo –se burló Scorpius –vamos campeona, eres la chica-chico más tragona y devoradora que ha pisado el mundo mágico, ni siquiera tu tío Ronald te derrota a la hora de servirse cosas al plato, eres definitivamente una chica a la que no llevaría a un bufete, te acabarías todo, sin dejarnos un poco.

—Gracias –frunció el ceño y se llevó una tostada con mantequilla y mermelada de calabaza a la boca.

—Esa es mi chico –sonrío y se sirvió jugo de calabaza.

El día de Lily después de su charla con Bree no fue tan agradable, escucho a su hermano y sus amigos bromear sobre muchas cosas, pero se sentía extraña, Bree jamás había sido amable con ella, pero no entendía por qué estaba siendo agresiva con ella sólo porque iría con Scorpius al baile.

—M—

Lily observó el vestido de terciopelo verde, con una serpiente plata que rodeaba la cintura y subía por el pecho, sujetándose como un solo tirante, era bastante hermoso, y dudaba que Scorpius lo hubiese elegido, no tenía tan buen gusto para las cosas, cuando había aceptado ser su acompañante, le había dicho que elegiría el vestido perfecto para ella, porque sin duda elegiría una cortina de baño si la dejaba comprar uno.

No sabía tampoco en qué momento se había visto envuelta en ir con él al baile, le había insistido a Rose hasta el cansancio que fuera con el rubio, pero ella se había negado, así que a regañadientes, dejó que Audrey la arreglara, y cinco minutos antes de tener que ir al salón del baile, se puso el vestido.

Lily gruñó ¿por qué le quedaba tan justo?

— ¿Subiste de peso? –interrogó el rubio elevando una ceja divertido al verla.

—Lo compraste demasiado pequeño –argumentó.

—Podría ser una opción, pero no, me aseguré detalladamente de que fuese tu talla.

—No me quedaría tan justo –gruño.

—Dices que tu madre me mintió sobre tu talla.

—Mi madre...

—Vi la talla en cada una de tus prendas, menos en los calzones –murmuró al oído de Lily.

—Imbécil –lo golpeó.

—Lo sé –río.

Llegaron al lugar cuando la mayoría de los que egresaban ya estaban ahí, Lily se unió de inmediato a sus familiares y a su amiga, seguida de Scorpius, que seguía sujetándola de la cintura, de una forma firme, pero ajena a todo.

— ¿Subiste de peso? –Interrogó Hugo al verla.

—Iré por algo de beber –se alejó de ellos, poniendo los ojos en blanco.

—Vaya, vaya, sí que no está nada feliz de haber venido contigo.

—Creo que su reciente creciente de masa corporal la tiene así –se encogió de hombros divertido.

—Yo creo que se ve hermosa, y John Smith también –argumentó Audrey, observando en dirección de la pelirroja y del chico que la había interceptado.

Un escalofrío recorrió toda la columna vertebral de Scorpius al ver la forma en que ese idiota le sonreía a Lily, pero lo que más enojo le provocaba al grado de casi generarle úlceras, era que Lily reía divertida con ese tipo y casi no se veía incomoda como cuando llegó con él ¿por qué John Smith podía alegrarla más que él?

Cuando menos lo pensó, ya había llegado hasta ellos, sujetado a Lily del brazo y alejado del chico, la pegó a su cuerpo y comenzó a moverse al suave ritmo de la música instrumental.

—Ni siquiera han abierto el baile –se quejó.

—Soy un Malfoy, no me interesan las cosas triviales como esas.

Lily observó a su alrededor, Audrey y Hugo fueron los siguientes que se unieron, y después, los demás estudiantes no dudaron en ir a la pista, los brazos de Scorpius se cerraron más alrededor de la cintura de la pelirroja, que contrario a lo que parecía con el vestido, seguía estando tan delgada como siempre.

—Oh Potts, un poco más y no podría rodearte completamente, estás como un barril –río.

—Idiota.

No dijo más, se limitó a verla, Lily estaba bastante incómoda entre sus brazos, posiblemente, John le gustaba, pero ¿qué le veía? No era ni siquiera tan guapo como las chicas decían, bueno, lo tenía a él ¿Podría Lily querer algo mejor que él? Ya no era posible eso.

—M—

Contrario de lo que Lily pensó, no la estaba pasando tan bien como creyó, el pequeño detalle del vestido ajustado estaba haciendo estragos, una parte se había rasgado, así que a pesar de estar muriendo de calor, se había negado a quitarse el abrigo que John le había prestado, ya que su pequeña chalina no era suficiente para cubrir el desperfecto.

—Alguien debería darle un buen perfume a ese tipo –bufó Scorpius haciendo girar a Lily y acercándola a él.

—Bueno, a mí me gusta como huele –se encogió de hombros –John es atractivo y huele bien la mayor parte del tiempo –se encogió de hombros Lily.

—Sí, claro, pero también es un aburrido Ravenclaw.

—Él es extremadamente listo, si fueses tú, te quedarías fuera, esperando que alguien con medio cerebro, pudiese decirte la respuesta al acertijo y pudieses entrar.

—Oh, cállate –río, pero ella no lo hizo –me lo estás diciendo en serio –soltó incrédulo, la alejó de él, la hizo girar, y la interceptó, haciendo que la espalda de su amiga quedara pegada a su pecho, sus manos la sujetaron de la cintura un momento, pero terminó rodeándola, bajando el rostro y hundiendo su cara en la curvatura entre el cuello y el hombro de Lily, acariciando suavemente su piel con la nariz, ella sí que olía delicioso –disfrutemos del baile, y peleemos mañana, es mi graduación, Potts, después de esto, ya no me tendrás rondándote todo el tiempo como hasta ahora en el año que tenemos de ser amigos –sonrío.

—El año –repitió –me alegra saber cuánto aprecias nuestra amistad, Scorpius.

— ¿Por qué el sarcasmo? –interrogó.

—Un año de amistad –contestó enfadada.

Fue todo lo que dijo, y se alejó de él, para terminar yendo rumbo a la puerta del salón, así que avanzó rápidamente para detenerla, pero Bree lo interceptó, aunque su vista siguió a Lily, que fue interceptada por Albus Potter, que le dijo un par de cosas, y la regresó a la pista de baile para que bailara con él, suspiró agradecido con el hermano de su amiga, mientras ni siquiera notó que ya estaba bailando con Bree.

Scorpius pasó de bailar con Bree a bailar con Audrey, y lo agradeció de sobremanera, no toleraba el olor de la chica, ya estaba un poco mareado.

—Me propusieron empleo en un equipo profesional de Quidditch –informó Audrey, haciendo que su amigo sonriera feliz.

—Eso es magnífico, lo que siempre has...

—En Sudamérica –comentó, con un tono lúgubre.

—Eso es... ¿maravilloso? –Hizo un gesto confundido –y por tu tono supongo que Hugo no lo sabe ¿cierto?

—Me ha llegado la lechuza esta mañana, es el mejor equipo de Perú –admitió –y no quiero perder esta oportunidad, Scops.

—Lo sé –suspiró –ya ¿cuándo te vas?

—El 09 de Septiembre –aceptó.

—Y no le piensas informar.

—Lo pienso hacer, cuando esté allá –aceptó encogiéndose de hombros.

—Qué sorpresa –admitió.

—No quiero irme sin que tú no le confieses a Rose tus sentimientos, Scops.

—No sé... bueno, Audrey, creo que... me gusta otra chica.

—Oh vaya –comentó con un tono divertido.

—Ya lo sabías –puso los ojos en blanco.

—Jamás me he metido en los asuntos que no me incumben, nuestra amistad siempre ha sido así, así que no voy a decirle nada a Lily.

—Ah, pensé que había sido muy discreto.

—Claro que has sido discreto, ella ni se las huele, pero... Scops, fui tu amiga primero, siempre he sabido lo que te gusta, lo que te disgusta, lo que te lastima, y lo que amas, y a ella la amas.

—Más que nada –aceptó.

—Rose Weasley nunca fue para ti.

—Aun así me animabas a que saliera con ella, mentirosa.

—Odias a John Smith desde que Lily dijo en primer año que él era más guapo que tú –le recordó –sí, fue ella –informó a la sorpresa en el rostro de su amigo –eso jamás te hubiese molestado si la pequeña pelirroja no te llamara ni un poco la atención.

—Dices que me gustó primero Lily Luna Potter que Rose Weasley.

—Sí, pero eres demasiado necio, así que no insistí, y dejé que las cosas cayeran bajo su propio peso, y no estaba equivocada, estás enamorado de ella.

—Ella de mí no.

—Scops, si no luchas por Lily, voy a oficialmente a lanzarte un Crucio, porque lo merecerías por idiota.

—Gracias, para esas amistades ¿para qué necesito enemistades? –se burló.

—Así no es el dicho, pero bueno –lo besó en la mejilla –no la dejes ir, por que sin duda Lily hace de ti un mejor hombre.

—Ya lo sé –admitió.

—Y tú la haces brillar más que nadie, ella va a corresponderte, en algún momento, lo sé, pero no la dejes escapar, o te golpearé duro entre las piernas.

Después de unas canciones de bailar con Audrey, pudo bailar de nuevo con Lily, que se veía un poco más tranquila, claro que ya tenía puesta la capa de su hermano Albus, y eso tranquilizó más a Scorpius, que la hizo girar más de la cuenta, con una amplia sonrisa en el rostro.

—Ya no estás enfadada ¿cierto?

—Yo no estaba enfadada –contestó con una risita, mientras rodeaba el cuello del rubio –tú eras el extraviado.

—Claro que no –se burló –yo la estoy pasando bien, estoy bailando con la chica más sexy, aunque esté pasada de peso, tanto que el vestido que era de su talla le ha quedado demasiado justo.

—Cállate –rió ocultando el rostro en su pecho.

—No me calles, sabes que nuestra amistad se basa en ese maltrato mutuo ¿no?

—Sí, lo sé –argumentó en un tono serio.

— ¿Qué te pasa?

—Voy a extrañarte el próximo curso.

—Oh vamos, Potts, jamás te desharás de mí, voy a ser tu sombra, jamás, de los jamases me perdería un solo partido, la ventaja de entrar a la academia de Sanadores, es que no es un internado como Hogwarts –la sujetó de la barbilla y se contuvo de besarla –tu y yo, juntos hasta el fin de los tiempos ¿te queda claro?

—Claro, eso lo dices ahora, porque estás soltero, cuando Rose...

—No sé si las cosas con ella funcionen –admitió.

—Bueno –se quedó callada –por qué... ¿por qué no intentas salir con otra chica? En lo que el tiempo decide si tú y ella son el uno para el otro, Scops, no te quedes solo, eres genial, alguna chica en el mundo puede ser para ti, si no es Rose, claro.

—Claro que es Rose –se burló él.

—Yo sólo decía –se encogió de hombros y observó a otro lado.

—Tiene que serlo, ya que no es Audrey –Lily lo observó.

—Dijimos que nos casaríamos si no encontrábamos al amor de nuestra vida –rió –ella ya lo encontró, dime ¿quieres casarte conmigo? –Lily abrió los ojos sorprendida de lo que le había dicho –si Rose no es para mí, claro –rió.

—No –musitó seria –lo lamento.

—Lo sé, sólo bromeaba contigo, Potts, tú y yo, sólo podemos ser amigos ¿no es así? –rió.

—Así es.

Los dos se quedaron callados por un largo minuto, en lo que la canción terminó y comenzó una nueva, que para sorpresa de Scorpius, era la favorita de Hugo y Lily, así que lo hicieron a un lado, para bailar juntos, mientras Audrey y Scorpius bailaban, observando a los pelirrojos bailar de una forma extraña, mientras reían a carcajadas, contagiando a más de uno a su alrededor.

—M—

El baile de graduación había sido magnifico, Lily había logrado olvidar el hecho de que el vestido le quedaba bastante justo, había terminado bastante ajado, pero no le interesó, Scorpius le había dicho que lo tirara al basurero, que en su graduación le regalaría otro, así que hizo caso, no por la promesa de uno nuevo.

—No puedo creerlo –murmuró desvelado Scorpius –ha sido magnifico, sí, pero quiero seguir dormido ¿se puede?

—Sí, así te quedarás para el próximo curso conmigo –argumentó Lily.

—No, eso no, tengo que seguir mi camino, y conseguirme a una chica decente –rió.

—Supongo –murmuró ella.

—Vaya, que vida la de ustedes –se burló Hugo, entrando a donde estaban ellos.

—Nuestro último viaje en el expreso, Scops –argumentó Audrey –y el último juntos –besó a Hugo.

—Demasiado tarde comenzamos con esto, Au –acarició su rostro el pelirrojo –pero sólo un año y podemos estar todo el tiempo juntos.

—Sí, supongo que sí –admitió la rubia con una sonrisa tenue.

Scops la observó atento, logrando que Lily los observara a los dos, no dijo nada, pero supo que había algo que no le estaban contando, al final, ellos seguían siendo más amigos de lo que ella podía ser de ellos, así que le sonrió a Hugo, para que no lo notara.

—Tengo tanto antojo de un pastel de chocolate de la abuela, no me envió nada de comida durante el curso, supongo que tengo que agradecérselo a Albus ¿no? –interrogó a Lily.

—Oh, bueno, a mí sí me envió un par, de haberlo sabido antes, te hubiese compartido, en vez de regalarle un trozo a Scops.

—Mala prima, mejor esta rata blanca comió pastel de la abuela que yo, eso es traición, aquí y en... norte américa –frunció el ceño, pero terminó riendo.

—La abuela ya lo quiere ¿cierto, Scops? –Le sonrió –ya casi es un nieto para ella.

— ¿Cómo lograste eso? –interrogó curioso el pelirrojo.

—Le dije lo importante que es para mí.

—Oh, ya cásense mejor –soltó Audrey.

—Eso jamás –se burló Lily divertida.

—Hacen una linda pareja –argumentó Audrey –dime ¿o no, Hugo?

—Sí, si no los conociéramos tan bien como lo hacemos, podríamos jurar que terminarán casados y con noventa hijos.

—Merlín me libre de fijarme en alguien como Scops –negó Lily.

El rubio no dijo nada, se limitó a reír del comentario de su amiga, y no admitiría nunca que eso le hirió un poco más de lo que normalmente lo haría alguien.

—M—

El tren llegó a Kings Cross, para sorpresa de Scorpius, su padre estaba de pie junto a la señora Potter, haciendo que se sintiera un poco incómodo respecto a los pensamientos que había tenido al respecto de emparejarlos las vacaciones pasadas.

—Hola –sonrió la mujer y lo abrazó –me encontré con tu padre y le dije que podía esperar aquí, mi marido ha ido a preguntar cuanto se retrasaría el tren, pero no ha sido mucho –sonrió.

—Hola señora Potter –sonrió –hola papá.

—Hola –saludó Draco Malfoy en general.

—Hola –le sonrió Lily alegre –no tuve oportunidad de agradecerle por aceptarnos en la fiesta de Scops.

—Scops –repitió en un tono serio, observando a su hijo.

—Eh, bueno, nosotros tenemos que irnos, pero nos veremos después, supongo.

—Sí –sonrió Lily –te enviaré una lechuza, o bueno, puedes aparecer en casa, y de ahí, iremos a la Madriguera.

—Sí, será maravilloso, hasta luego –empujó a su padre para que avanzara.

Los dos rubios se alejaron de la familia Potter y el menor de los Weasley de Ronald, Scorpius suspiró cuando se perdió de vista.

—Eso ha sido bastante grosero.

—No tanto como tú –argumentó el joven.

—Yo no estaba siendo grosero, simplemente me sorprendió el apelativo de Scops.

—Bueno, ella puede llamarme como se le dé la gana.

—Ah, supongo que ya te gusta ¿no es así? ¿Qué diría Arthur Weasley? Más rápido cae un cojo que un hablador.

—Dudo que sea así, pero en todo caso ¿desde cuándo te juntas con el señor Weasley?

—Bueno, mi hijo se codea con su familia, tengo que llegar a un arreglo con el patriarca.

—Ese sería el señor Potter.

—Cara rajada jamás será la figura de autoridad a quien me dirija.

—Niños –negó Scorpius con una sonrisa.

—He dado un paso más de lo que dije que haría con esa familia, y mira que tanto a Arthur Weasley como a mí nos ha costado tres horas intercambiar palabra –el joven rió ante la imagen en su mente.