Capitulo : Una noche interesante
Buenos días, tardes o noches, hoy traemos un nuevo capitulo que esperamos que les guste. Advina y yo queremos pedirles una enorme disculpa, ya sabemos, fueron mas o menos 6 meses sin un capitulo nuevo, seguro ya pensaban que estábamos desaparecidos jejeje pero hoy volvimos a la acción, al fin son vacaciones de invierno y esperamos traer varios capítulos.
sin mas que decir esperamos que les guste este nuevo capitulo
El silencio en el que Soul dejó el salón de entrenamiento era tenso. Se podía cortar con garras. Pero fue efímero también, pues a los pocos segundos llegaron de vuelta Helang y Byte, cargando con varias hojas de olor peculiar. No parecieron percatarse de lo tenso del ambiente y fueron directo a atender a Mega.
–Mega… estarás bien –Murmuró Starly mientras Byte comenzaba a masticar las hojas y escupía la pulpa sobre las quemaduras del lobo. Sus patas brillaban levemente, delatando una ayuda curativa.
–Esto va a tomar tiempo –Mencionó Helang al aire mientras ayudaba a la loba con el proceso.
Nadie le respondió al halcón. De hecho, nadie hacia comentarios mientras el único sonido era el masticar de las hojas y el untar de la pulpa sobre las quemaduras más graves. Era un silencio bastante incómodo, aunque ambos estudiantes del humano parecían ajenos a este.
–Disculpas –Dijo Sunshine con un tono un tanto apresurado–, me retiro.
Sin dar explicación u oportunidad, la Maestra de la Mansión salió apurada por la entrada. Helang volteó su cabeza de inmediato y extendió las alas.
–Primero acabemos esto –Le dijo Byte, poniendo una pata sobre su hombro. El ave miró hacia la entrada un par de veces y asintió.
–Starly, ¿puedes darle agua? –Le pidió mientras regresaba sus patas a untar la pulpa que Byte masticaba por él.
–Ah, claro, claro –Aliviada por tener algo que hacer que la sacara de la misma inactividad que sus compañeros, Starly formó una esfera de agua y la acercó con cuidado al hocico de su amado para dársela.
–Byte, quiero ayudar –La voz de Mittens se alzó por encima del silencio sepulcral mientras la gata daba unos pasos hacia el herido.
–Perfecto –Replicó la loba sin despegar su vista de Mega–; ayúdame con esto, por favor.
Mittens asintió y comenzó a ayudar con la pulpa sobre el cuerpo del lobo. El silencio comenzaba a volver al salón de entrenamiento cuando Helang alzó la voz.
–Muy bien, ¿qué les dijo el maestro? –Preguntó con toda la certeza de que algo había dicho cuando no estaban.
Hubo un intercambio de miradas por parte de las luces; ninguno sabía aun que opinar con respecto a lo sucedido en los breves minutos que el halcón y la loba estuvieron ausentes. Finalmente, Jaden fue el que se aclaró la garganta.
–Soul… nos dijo que para ayudar a Jenna con su instinto… tenía que utilizar oscuridad.
–Todos dudamos de eso –Continuó Starly–… y se molestó. Nos dijo que no habíamos cambiado.
–Tuvimos una pequeña discusión –Añadió Thunder, aunque la mayoría volteó a verlo. "Discusión" no era el término más apropiado para el tremendo regaño que les había puesto cual cachorros maleducados–, y después decidió irse. Dijo que no volvería a este lugar si no aceptamos a la oscuridad.
Byte intercambió una mirada con Helang. El ave se mostró inexpresiva y regresó su atención a atender las heridas de Mega. Murmuraron entre sí, pero por el silencio del lugar no fue difícil escucharlos.
–Nunca había escuchado que el maestro… se molestara –Le dijo Byte a su hermano.
–Debió ser demasiado –El halcón ojeó a los presentes–. No lo culpo, cuando tratas de hablar sentido y nadie te escucha…
Helang no terminó la oración, negó con la cabeza y siguió atendiendo al lobo inconsciente.
Les tomó unos minutos más terminar de cubrir a Mega con la pulpa de las hierbas para sus quemaduras. No se dijo más durante esos minutos y cuando terminaron Helang alzó al lobo y lo colocó sobre el lomo de su gemela.
–Vamos, Starly, tenemos que llevarlo a tu cuarto.
–Voy con ustedes –Declaró Mittens de inmediato.
La voz de la gata pareció despegar a todos del suelo. Rhino salió a paso veloz del cuarto sin dirigirse a nadie; Thunder llamó a Bolt y le pidió que fuera a caminar con él. Helang, Byte, Starly y Mittens se dirigieron al cuarto de la gata para dejar a Mega sobre su cama y permitirle descansar mejor.
–Chicas, si me disculpan, iré a buscar a Sunshine –Les dijo el halcón antes de salir rápidamente de la habitación. Mittens se había quedado afuera en primer lugar y estaba esperando a Starly y Byte.
–Ese ataque… fue muy fuerte –Murmuró Starly–. Yo no sé si hubiera aguantado un ataque de tal magnitud –La gata volteó a ver a Byte–. Lo cuidaré lo mejor que pueda.
–Sé que lo harás –Le sonrió la loba.
Starly le iba a agradecer por toda la ayuda que le había dado con respecto a su relación, pero cierto lobo gruñó, indicando que había despertado, y la atención de ambas volvió a él.
–Mega –Suspiró Starly con alivio–… oh, tendré que hacerte muy feliz por ser un héroe.
–B-Bolt… ¿es-está… bien?
–Está perfecto, gracias a ti, lobito –Le dijo Starly dulcemente.
–¿Jenna?
–Ella… ella está inconsciente, pero también bien –Aseguró Starly, esperando sonar más convencida de lo que estaba.
–T-Tengo que verlos –Para sorpresa de las dos, Mega comenzó a intentar levantarse.
Starly se alarmó por ello. –No, Mega… no ahora, tienes que descansar y recuperarte.
El lobo frunció el ceño. –No… tengo que… se supone que debía enseñarle… y lo hice todo mal…
–Mega…
–No digas eso, Mega –Insistió Starly, intentando calmarlo para que se quedara quieto–. Eres un gran mentor, Jenna usó muchas habilidades el día de hoy, y mejoró mucho su puntería desde la vez que los vi entrenar…
Mega gruñó algo incomprensible y se recostó de mala gana. Starly respiró aliviada y miró a Byte. La loba boqueó algo parecido a "ahorita te lo explico" y olfateó las heridas de su hermano de nuevo.
–¿Pueden dejarme solo? –Preguntó el lobo en cuanto Byte terminó de olfatearlo.
–¿Quieres estar solo?, ¿y si te pasa algo? –Le preguntó Starly preocupada.
–¿Qué me va a pasar? –Preguntó él en tono de queja–. Sólo… quiero estar a solas.
Starly se sintió un poco por el tono de respuesta y simplemente asintió.
–Estaré aquí afuera si me necesitas, Mega.
Dicho eso, ella y Byte salieron de su cuarto. Mittens seguía esperándolas afuera.
–¿Cómo está? –Preguntó cuándo las vio salir.
–Ya despertó –Le dijo Starly–… y está bien… dentro de lo que cabe.
–Está muy frustrado, Starly –Le advirtió Byte–. Ten cuidado, no piensa con claridad cuando se siente así; podría darle otro ataque. Hablaré con Helang, vendremos diario a verlo y a curarlo.
Mittens asintió. –Yo también vendré a verlo. Nos vemos, chicas, iré a buscar a Jaden.
Casi en cuanto Mittens se fue, un llanto se volvió audible desde el interior de la habitación.
–¡Mega!
Byte interpuso su pata entre Starly y la puerta antes de que ella entrara corriendo a consolarlo como tanto quería.
–Seguramente lo vas a escuchar culparse por todo… siempre lo hace, cada que algo sale mal.
–Pero eso no está bien –Objetó Starly–, no debería culparse por lo que pasó con Jenna.
Byte se encogió de hombros. –Prueba tu suerte, Starly. Jamás logramos hacerlo cambiar de opinión. Y eso no pasaba –La loba gruñó y enseñó sus fauces– hasta que alguien le rompió el corazón.
'Esa loba de nuevo,' Pensó Starly con molestia mientras cerraba los ojos y contaba hasta cinco para no estallar en ira. –Trataré de cambiar eso. 'Y si alguna vez la encuentro… lamentaré solo poder quitarle una vida'
Byte asintió. –Te dejo con él.
Pero ese no era el único problema de Starly. Mientras Byte se iba, la gata comenzó a pensar en el humano que se había ido molesto hace apenas media hora, menos quizás. 'Cuando Mega comience a mejorar, tendré que pedirle que me enseñe algo… bueno–si hasta se contradicen las palabras–de la oscuridad. No quiero admitirlo… pero creo que le temo. ¿Qué pensaría Mega de eso? ¿Qué tal si se enoja conmigo?
(-)
Un leve golpeteo se escuchó al otro lado de la puerta. Sunshine abrió los ojos de su meditación—aunque no hubiera logrado concentrarse en ningún momento desde que intentó entrar en una—y miró en la dirección del sonido.
–Sunshine, ¿estás ahí? –Era la voz de Helang, manchada con algo de preocupación–… Espera, claro que estás ahí. ¿Puedo pasar?
La leona respiró profundo. –Adelante, Helang… pasa.
El halcón abrió la puerta con cuidado, entró en silencio y la cerró detrás de él nuevamente. Sus ojos siempre estuvieron fijos en los de ella.
–¿Todo en orden?
–Yo… no sé… no sé qué pensar de lo que dijo –Admitió Sunshine frustrada.
–Quizás no sea cuestión de pensar –Respondió su pareja–, ¿qué es lo que sientes?
–Molestia –Respondió al momento–. Soul dijo que sólo toleraba la oscuridad por ti…
Sunshine dejó la frase a la mitad cuando vio preocupación genuina en los ojos del halcón. El ave no le sostuvo la mirada por mucho y suspiró mientras bajaba la vista. –A veces, cuando nos molestan las acusaciones de los demás, es porque son ciertas. No estoy suponiendo nada –Aclaró rápidamente–, y claro que hay excepciones… Sólo tú puedes decirme si lo que dijo el Maestro es correcto o no.
–Eso es lo que me molesta más –Suspiró Sunshine–… no lo sé… no sé qué pensar sobre la oscuridad.
–Qué pasó con la rosa que te di? –Preguntó Helang de pronto.
'¿Eso qué tiene que ver con nada?' –Eh… la tengo guardada todavía. Le doy agua y la pongo al sol –Le dijo ella, confundida por el repentino cambio de tema.
–Está hecha de oscuridad –Le recordó Helang–, pero con amor. ¿Cuál de las dos es la que cuenta?
–Hay ataques oscuros que no llevan amor –Contraatacó Sunshine.
–También los de luz –Le recordó Helang, haciéndola sentir torpe por un momento–, pero eso no significa que cualquiera que la manipule sea malvado.
–Pero… ¿cómo puedes confiar en la oscuridad? –Preguntó desesperada–, te ciega, nubla tu vista…
–Pregúntale a un topo que opina de la luz, linda –Señaló Helang con asertividad.
Sunshine se dio por vencida y bajó la cabeza apenada. –Se supone que debo ser una líder… 'Y cada que está el humano no podría sentirme más como una alumna de nuevo…' debería saber qué hacer, pero… pero estoy perdida.
–¿Y quién dice que eso está mal? –Preguntó Helang con simpatía, acercándose a ella–. ¿Cómo vas a encontrarte si no te pierdes? Existe un punto medio, linda. Luz para el mal, oscuridad para el bien…
El concepto seguía sonando descabellado, e iba en contra de todo lo que su padre y tío le habían enseñado. Aun así, con todo lo que estaba pasando…
–Por… ¿por eso antes pensaban que la organización era mala?
Helang suspiró. –Nos atacaron… los agresores llevaban marcas de luz –El halcón no dijo más al respecto.
Sunshine seguía confundida. Esto estaba más allá de cualquier otra cosa que hubiera hecho antes como líder de la mansión. –Helang… ¿cómo puedo usar la oscuridad para el bien?
Helang la miró extrañado. –Igual que con luz, y con fuego y agua y todo, linda… tú decides para que usarlos, la oscuridad no es diferente.
–Pero… ¿y si no resulta bien?, ¿y si se descontrola?
–¿Me ves tratando de matarlos a todos? –Le preguntó Helang con una pizca de humor en el comentario–. Sólo trata de mantenerla a raya.
–¿Y si no puedo? –Repitió con desesperación. No podía creer que estaba por tomar un elemento que llevaba toda su vida evitando. Y no era por probarle al humano que estaba mal… bueno, quizás sí… pero podría tener otros usos. Finalmente, ella mejor que nadie conocía el poder de la oscuridad; si se aplicara a algo distinto a destruir… pero le temía. Le temía mucho.
Helang le puso el pico en la frente. –Para eso estoy yo aquí. No dejaré que nada te pase… Además, no tienes que comenzar a usarla de hoy para mañana.
Sunshine asintió y le confió todo al ave. Helang tomó su pata y creó una masa oscura que comenzó a arrastrarse hacia su pelaje blanco. La respiración de Sunshine se agitó cuando sintió el frío de la oscuridad hacer contacto con su pata.
–Tranquila –La arrulló Helang–, no te va a hacer nada.
–Se siente… fría.
–Se siente distinta.
La masa oscura siguió avanzando por su pata. Sunshine no sabía qué hacer, no lograba quedarse quieta o calmarse; eso hasta que Helang alzó su barbilla con su pata libre para que apartara su vista de la oscuridad y lo viera a él. Sus ojos transmitían confianza y seguridad, y Sunshine permitió que eso la calmara. Aun sentía frío, pero ya no estaba tan alterada y su respiración volvió a la normalidad.
(-)
Mittens abrió la puerta de la habitación y asomó su cabeza. –¿Jaden?
–¿Mittens? –Preguntó el gato, volteando a verla.
–¿Podemos hablar?
–Adelante, entra, linda.
La gata negra entró lentamente y cerró la puerta atrás de ella. –Hola… ¿estás bien?
–Estoy confundido –Le dijo Jaden– por lo que dijo Soul… ahora no sé qué pensar de la oscuridad.
–Ya habíamos platicado de esto antes, ¿recuerdas? Ese… día
'El día que me enteré que amabas a Bolt, sí,' Recordó el gato. –Sí… es verdad.
–Entonces, ¿por qué no sabes qué pensar? ¿Qué es tan malo de la oscuridad?
–No… no sé… es como nos enseñaron. La oscuridad es algo malo.
–Siempre se pueden aprender cosas nuevas, Jaden –Le dijo Mittens con cariño–. No toda la oscuridad tiene que ser mala, ni toda la luz buena. ¿Qué hay de cuándo Shiny casi asesina a Inuki, sólo por la sombra que encontró en ella? ¿Te parece bueno algo así?
–Ah… bueno, pero Shiny…
No pudo terminar la oración; no tenía argumentos para defenderla.
–¿Shiny qué? ¿No crees que pudo haber considerado lo que iba a pasar? Si Helang no hubiera intervenido, Inuki estaría muerta.
Jaden suspiró derrotado, antes de recordar algo importante. –Shiny ha tenido muchos problemas con la oscuridad, le tienen mucho rencor.
Mittens le alzó una ceja. –No me hagas caso, pero no creo que eso justifique un asesinato –La gata desvió la vista, como recordando–. Yo les tenía mucho rencor a los humanos, ¿sabes? Luego de que mis primeras personas me abandonaran… y traté de herir a Bolt por eso. Le dije cosas que jamás debí haber dicho, sólo porque él pensaba diferente a mí. Creía que él era ingenuo… y resultó que quién tenía razón era él.
–Oh… mm, bueno, puedes tener algo de razón… darle una oportunidad.
–No pierdes nada, ¿verdad? -Insistió Mittens.
Jaden aceptó su derrota con un suspiro sonriente y luego miró a su hermanita. –Está bien, tú ganas. En verdad eres buena convenciendo –Mittens le sonrió y a Jaden le llegó una duda–. ¿Puedo preguntarte algo?
–Lo que sea, je, je, je.
–Mittens… Starly y Mega ya tienen un mes como pareja, igual que Helang y Sunshine… pero tú aun no le dices al perro que tiene tu corazón.
La mirada de Mittens perdió su alegría rápidamente y ella bajó la cabeza.
–Digo, también me sorprende que Bolt no haga nada. Casi estoy pensando en quedarme con su gatita –Bromeó para alegrarla, pero Mittens no reaccionó–. ¿Mittens?
–Empiezo… empiezo a creer que él no siente nada por mí… Ya ni siquiera lo veo; ya no hablamos, ya no… nada…
–Si no te ama, es tonto –Declaró Jaden sin importarle la mirada que le dio la gata después–… pero si quieres que haga algo… podríamos darle algunos celos a tu perrito.
–Ah… no sé… no debería hacerle eso –Murmuró Mittens.
–No sería nada indebido –Le aseguró Jaden–, sólo un poquito pegada a mí… o bueno, lo que haría Starly sería ponerte bella, digo eres muy linda ya, pero con algunos detalles seguro lo tendrías babeando.
–¿De verdad lo crees? –Le preguntó Mittens esperanzada, alzando la mirada.
–Claro que sí. Podemos ir a buscarla. Debe estar con su lobito.
Mittens sonrió mucho y le saltó encima para abrazarlo con fuerza. Jaden descubrió que era más fuerte de lo que aparentaba en ese momento.
–Gracias, Jaden, lo aprecio mucho –Le dijo entre ronroneos–. Te prometo que te ayudaré con tu futura pareja tanto como tú a mí.
Jaden sonrió al escucharla. No podía pedir más.
(-)
Mittens tocó varias veces en la puerta del cuarto de Starly antes de que hubiera una reacción. Un gruñido adormilado, al parecer de Mega, seguido de algunos murmullos. Luego de un minuto, Starly abrió la puerta.
–Mittens, Jaden, ¿cómo están? –Preguntó la gata gris, terminando de quitarse el sueño
–Hola, Starly –Respondió Mittens, sonriendo nerviosamente–. Eh… necesito tu ayuda –Starly alzó una ceja y miró inquisitivamente–. Necesito que me ayudes a arreglarme para Bolt.
–Oh –La mirada de Starly se enterneció y alegró–, ¿es una ocasión especial?
Mittens asintió. –Creo… que lo voy a invitar a salir en la noche.
–Oh, que linda… Hm, en ese caso tenemos que arreglarte –Starly soltó una risilla– y lo tendrás comiendo de tu pata. A ver… ¿qué te podemos hacer?
El proceso tomó algunas horas. No tanto en arreglarla, sino en encontrar como, pues, aunque Starly tenía varias ideas, ninguna de las dos—Jaden menos—tenía los elementos para "maquillaje" humano, así que tuvieron que buscar con que equipararlos. Pero al final rindió sus frutos.
Mittens se veía hermosa. Le habían cepillado su pelaje, dejándolo acicalado, suave y brillante. Sus pestañas resaltaban mucho más que de costumbre y alrededor de sus ojos tenía varios detalles, no muy llamativos, que los hacían resaltar más, ya que Mittens no había olvidado algunos cumplidos de Bolt por sus ojos y había insistido en hacerlos resaltar para él.
–Muy bien, estás lista –Declaró Starly, admirando su "creación maestra"–, sólo un último detalle. Bolt es un perro, o sea un canino, y el truco con ellos es… el olor. Puedes hipnotizar a cualquiera con el olor correcto –Seguramente lo decía por experiencia, ya que al final Starly tenía por pareja a un canino de los grandes–. ¿Qué olor crees que le guste más?
Mittens sonrió como si la pregunta fuera tonta. –Carne. Es un perro y un macho; siempre piensan con el estómago –Dijo con una risa pequeña.
–Hm tienes razón, pero no creo que sea el indicado para la ocasión. Te vería como comida.
–Chocolate –Aportó Jaden de pronto. Ambas lo voltearon a ver– ¿Qué? A los perros les gusta. Y a mí también, ¿qué tiene de…? Bah, olvídenlo.
–¿Olor a flores? –Preguntó Mittens, regresando su vista a Starly mientras Jaden farfullaba por lo bajo.
–Hm… sí, sí esa es una buena idea. Okey, Mittens, reúne un poco de energía y piensa en ese aroma. Te vas a auto-rociar con el olor. Ah, pero no omitas tu aroma natural; estoy segura de que también le gusta como hueles tú normalmente.
Mittens se sonrojó e hizo lo que Starly le iba instruyendo. Al segundo intento le resultó y terminó oliendo un poco perfumada a flores, pero no demasiado, lo justo para llamar la atención de Bolt.
–Perfecto –Sonrió Starly. Le asintió orgullosa a Mittens cuando volteó a verla–. Y no olvides, puedes llamar su atención moviendo tus caderas y moviendo tu cola también, je, je, je.
Mittens imitó su risa y movió su colita de un lado a otro, como tanteándola. Luego de divertirse un poco con eso, se acercó a Starly y la abrazó. –Gracias Starly… a los dos –Añadió rápidamente, volteando hacia Jaden y abrazándolo también. Si bien el único macho presente no había contribuido demasiado en el proceso, nunca se había quejado, aunque su cara delatara que hubiera preferido mil veces estar en su cuarto, y siempre le había dicho con sinceridad si le parecía o no algo de lo que estaban probando.
–No tienes nada que agradecer –Le dijo Starly–, siempre quise una amiga gata, y bueno ahora ve y conquista al perrito –Le animó con una sonrisa.
Mittens sonrió en respuesta y respiró profundo. Musitó algo como "Hoy es el día" y después de agradecerles de nuevo, se fue a buscar a Bolt.
(-)
La plática con Thunder había sido productiva. Bolt no se explicaba del todo como, pero había convencido al lobo blanco de permitir que Soul hiciera de las suyas. "Es que, si lo piensas," había dicho Bolt en medio de la plática, "no nos pidió que la usáramos, sólo que lo dejáramos usarla para trabajar con Jenna. Ni siquiera tenemos que practicarla, con aceptar lo que él hace debería bastar." Y eso al parecer ni Thunder lo había considerado, porque después de dicho argumento el lobo no mostró la menor oposición a la idea del humano.
"Hablaré con Sunshine, Bolt," Respondió el lobo luego de pensarlo un poco. "Le diré eso mismo y espero que podamos hacer que Psyon vuelva a la mansión."
Después de eso, ambos habían vuelto al salón de entrenamiento. Desierto, todos se habían ido a hacer algo, así que ambos se habían sentado a meditar. Bolt había perdido cuenta de cuánto tiempo llevaban, pero no importaba. El pastor sentía paz con la actividad que estaban haciendo.
De pronto escuchó unos pasos acercándose al cuarto. Todavía le costaba algo de trabajo saber quién era antes de hacer contacto visual, pero los pasos sonaban suaves y ligeros. 'No es Sunshine, ni Byte… tampoco Shiny' concluyó orgulloso. Las tres serían muy pesadas para pisar así. Mega no podía ser, y Helang no pisaba en lo absoluto. Aunque no podía decir quién era, al menos podía decidir quién no era, y eso ya lo alegraba.
Los pasos se detuvieron en la entrada de la habitación y alguien tocó la puerta un par de veces.
–Hola, Mittens –Saludó Thunder sin siquiera moverse.
Bolt abrió los ojos al escuchar quién era y volteó a verla… sólo para quedar de boca abierta. –M-Mittens… vaya…
–Hola, Bolt –Le sonrió ella, casi haciendo que se derritiera ahí dónde estaba–. Quería preguntarte si te gustaría dar un paseo conmigo.
–Sí –Respondió el can al momento. Ni siquiera había terminado de oír las últimas palabras cuando ya estaba respondiendo–. Sí, Mittens, claro que sí.
'Se ve hermosa…'
Mittens acentuó otro poco su sonrisa y Bolt se sonrojó. ¿Por qué? No tenía idea, pero la gata le estaba causando un revuelo de emociones y sensaciones en esos momentos. Tratando de no obviar su incapacidad de despegar sus ojos de la bella felina frente a él, preguntó –Eh… a… ¿a dónde iremos a pasear?
La gata meneó su cabeza para que fuera con ella. –Ven, hay un lugar lindo cerca de aquí.
Bolt se levantó y la siguió en automático, caminando siempre algunos pasos detrás de ella para poder admirarla de cerca. Y su olor… 'Creo que nunca había olido nada más agradable'
El bosque estaba tranquilo y en silencio, pero Bolt quería entablar una conversación con ella.
–Ah… te ves muy linda, Mittens.
"Buena esa," Escuchó la voz en su cabeza. Bolt se sintió arder por pena. "Escucha, déjame ayudarte y la conquistarás, ¿de acuerdo?"
Bolt no supo que responderle, y no tuvo oportunidad, pues Mittens movió su colita de lado a lado, captando toda su atención de inmediato.
–¿De verdad te gusta?
–Sí, claro que sí –Respondió Bolt, incapaz de despegar su vista de la cola de la gata.
"Bien, vas bien. Sólo trata de poner atención a lo que te dice y busca una oportunidad."
Mittens comenzó a reír de pronto. –¿Te gusta lo que ves, perrito? –Le preguntó con un tono que lo hizo sonrojar y desviar la mirada.
–Ah… no veía nada –Balbuceó el can.
–Nada, ¿eh? –La gata se detuvo y pasó su cola justo frente a sus ojos, haciéndolo sonrojar más.
–Ah… eh… ¿ya casi llegamos? –Preguntó intentando desviar la conversación de su rumbo.
–Sí, es por aquí –Mittens avanzó un poco y dejó de mover su cola provocativamente.
'Cerca.'
"Muy cerca."
Al cabo de unos minutos más Mittens le dijo que habían llegado. Y el lugar era hermoso; tenía un pequeño lago dónde se reflejaba la luz de la luna y los árboles crecían alrededor de este como protegiéndolo del exterior. Bolt se quedó de boca abierta, más cuando volteó a ver a su compañera. La luz de la luna pegaba en su negro pelaje, volviéndolo de plata.
'Un ángel,' Pensó Bolt ante tal imagen.
"Juega bien tus cartas y será tu ángel," Le recordó la voz.
–Es… es un lugar hermoso –Suspiró Bolt, esperando que Mittens no hubiera notado su pequeña falta de atención a los alrededores. La gata suspiró su acuerdo con lo que había dicho, y Bolt vio una oportunidad–. Al igual que tú.
La gata volteó a verlo con sorpresa y con las mejillas rosadas. –¿Eso… eso crees?
"Buena jugada, campeón. Dile que sí y presta atención a lo que te responde."
–Claro que sí, Mittens –Le aseguró, tratando de mantener su propio sonrojo a raya.
Mittens bajó la mirada tímidamente y sonriendo. –Tú también eres muy apuesto, orejón –Le respondió.
"¡Eso! Esa es tu señal, dile algo… algo bueno"
–Hoy fue un día muy loco –Comentó el can—… casi me quema esa bola de fuego y… "Pero ¿qué estás diciendo?" y me hizo pensar que… si me hubiera golpeado no estaría aquí.
–Pero no lo hizo… estás aquí… y… yo también –La voz de Mittens sonó un poco más apagada esta vez.
'Oye, ¿estoy haciendo algo mal?'
"Te estás tardando. Tenías una señal y la dejaste pasar."
Bolt pensó rápidamente qué hacer para arreglar eso. –Es verdad. Y me alegra estar contigo.
Las orejas de Mittens se irguieron al oírlo decir eso. –A mí también me alegra estar contigo, Bolt…
–A mí también –Repitió Bolt. Si había perdido su oportunidad, no sabía qué hacer para obtener otra. Luego recordó algo importante–. En verdad lamento mucho no estar pasando tiempo contigo como antes, Mittens.
A esto, la gata suspiró con tristeza. Bolt no quería verla así.
–No importa –Mintió ella–… eres un pilar de luz; tienes esa responsabilidad. Yo sólo soy…
–Lo más importante en mi vida –Interrumpió rápidamente–, y sin ti no sería nada. Ni siquiera un pilar.
Mittens volteó a verlo con una enorme sorpresa en sus bellos ojos verdes. –Bolt eso… es lo más lindo que me has dicho.
–Ah… b-bueno yo…
"¡No! ¡Esa era tu segunda oportunidad, Bolt! ¡Despierta!"
Pero Mittens siguió hablando, dando un paso hacia él y mirándolo a los ojos con esperanza… pero también con miedo. –Creo… que es lo más lindo que alguien me haya dicho…
"YA. Si desperdicias esta, te juro que no tienes solución."
Bolt tragó un poco ante la cercanía de la gata. –M-Mittens, yo… '¿Cómo se lo digo?'
"Con la boca, Bolt. Ya estás aquí, no te eches para atrás."
–¿Sí, Bolt?
Bolt la miró a los ojos. Podía escuchar su corazón saltando en su pecho. Pero el de ella también; su corazón latía muy fuerte y su respiración era intensa. Sus ojos verdes brillaban tanto con anticipación como con miedo. ¿Por qué tendría miedo?
'Teme que no la ames como ella te ama a ti. Si no le dices ya, le romperás el corazón.'
–Ah… Mittens yo… Te amo. Te amo, Mittens –Dijo Bolt, quizás un poco a la carrera.
Bolt esperaba un grito o… alguna muestra de emoción. Pero la gata se quedó pegada al suelo.
–Bolt… ¿hablas en serio? –Preguntó con cautela.
'Estás muy herida, ¿no es así? Te lo han dicho antes, siendo que no era verdad. No conmigo, Mittens' –Claro que hablo en serio, Mittens. Te amo y eres lo mejor que me pasó en la vida –Para sorpresa de Bolt, los ojos de la gata se humedecieron y lágrimas comenzaron a escurrir de ellos. Temiendo haber dicho algo que no, rápidamente la abrazó contra su pecho. Quería consolarla, pero no tenía idea de que le pasaba… y la duda lo estaba matando—. Mittens… ¿tú me amas?
–C-Claro que te amo, perro –Lloró ella en su pecho–… desde hace tanto… y con tanta… fuerza…
Su voz se apagó después de eso y ella hundió su cara en el pecho de Bolt. Su corazón dio un vuelco. Mittens lo amaba. Sin pensarlo la abrazó más fuerte. Era suya, de nadie más y nunca la iba a dejar ir.
–Dilo otra vez, por favor –Le pidió de pronto la gata.
–Te amo, Mittens.
–¡Y yo a ti, orejón, y yo a ti! –De pronto Mittens le saltó encima, lo abrazó con fuerza mientras ambos caían al pasto y comenzó a frotar su cabecita en el pecho de Bolt.
El can no pudo más que reír y abrazarla mientras ella le demostraba su afecto, frotando su cabeza en su pecho, barbilla y hasta en su mejilla mientras ronroneaba sin parar. Cuando finalmente se detuvo, lo miró con mucho amor.
–¿Sabes algo? Aún falta una cosa por hacer.
–Ah… ¿qué cosa?
Mittens le sonrió.
–Esto.
Y lo besó.
Bolt nunca había sentido nada más especial. Su corazón rugía en su pecho con tanta fuerza que pensó que iba a salirse. La gata presionaba sus dulces labios sobre los de él, y Bolt solamente reaccionaba por instinto, porque todo lo demás estaba en un shock absoluto. Cuando ella finalmente se separó de él, Bolt abrió los ojos con impresión.
–Mittens, eso… eso fue muy lindo –Fue lo único que logró articular el can.
–Eso –Le dijo Mittens con una enorme sonrisa– fue un beso de pareja, cachorrito. El primero que recibes, espero.
–Sí, sí, sí –Le aseguró él asintiendo–, fue el primero, Mittens, y fue increíble –Bolt rápidamente la besó de nuevo, queriendo repetir la sensación tan asombrosa.
–Je, je, je, je, creo que te gustó, cachorrito –Rio la gata cuando se separó de ella. Luego frunció levemente el ceño–. Pero ese no fue tu primer beso.
–Ah… ¿qué? –Bolt sacudió la cabeza, confundido. ¿Cómo no iba a serlo?– ¿De…De que hablas, Mittens? Fue el primero, de verdad. Nunca había hecho esto antes, y no soñaría en hacerlo con nadie más que tú.
–No, no lo fue –El tono de ella cambió de pronto y Bolt la notó sonrojarse–. Una vez yo… te besé mientras dormías, Bolt –Confesó Mittens.
A Bolt lo tomó por sorpresa. Y también de inmediato supo cuando había sido. Aquella vez, en el granero… Sí, tenía que ser. La vez que la escuchó decir "Te amo" en sueños. 'No fue un sueño. Me confesó su amor, y me besó mientras dormía.'
Bolt sonrió al pensar en ello, y volteó a ver a Mittens. Ella estaba muy sonrojada y no parecía orgullosa de lo que había hecho. Acercándose rápidamente, el pastor suizo le plantó otro beso en sus labios, distrayéndola de su vergüenza.
'Esto es asombroso,' Pensó Bolt, tomándola entre sus patas y atrayéndola hacia él. 'Ahora ella es mía, y yo de ella. Haré todo en mí para que sea feliz. No hemos estado juntos así en muchísimo tiempo. Mañana.' Decidió en silencio luego de pensarlo un poco, mientras le seguía haciendo caricias a su nueva pareja. 'Mañana faltaremos al entrenamiento. Se lo debo a Mittens.'
Al fin bolt y mittens están juntos, a nosotros nos encanta mucho esta linda pareja y era hora de que apareciera en el fic. por otro lado mega sobrevivió, el lobito es muy fuerte y resistente y bueno un mensaje importante que queremos decir
Hola Ana Karen, jejeje esperamos que leas esto, si lo haces primero que nada queremos agradecerte mucho por toda la paciencia que nos tienes y nos alegra mucho que nos sigas apoyando, esperamos que te guste este capitulo y bueno, nos gustaría mucho poder comunicarnos contigo, de esta forma te podríamos comunicar cuando subamos capitulo, cuando no podamos publicar capítulos y también para conocernos mas, ojala pudiéramos platicar ya sea por mensajes privados, tal vez una red social
