Disclaimer: Gabrielle me pertenece en su totalidad, es original de mi propia invención, así también como la historia en la que ella se envuelve. Más aclaraciones al final del drabble.
Historia originalmente publicada en la comunidad 30vicios de Livejournal, las temáticas pertenecen a la tabla básica que dicha comunidad publico para su uso y distribución.
Frío.-
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En una ocasión, debí hacer un viaje con Zerg, en donde nos quedamos atrapados durante una ventisca. Fue el frío más cálido que alguna vez sintiese.
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Gabriel estaba herido en su pierna, y debía enviar un vial con una muestra a un erudito en Londres. Por lo que encomendó la tarea a Anastashia y a Zerg de llevar la muestra con uno de sus amigos, quien luego la llevaría a Londres. En un principio, Gabriel había pensado encomendárselo solamente a Zerg… pero luego cayó en cuenta que alguien tan descuidado y con probada falta de motricidad fina no era confiable, por lo que se lo había pedido a Anastashia, y Zerg la acompañaría en el viaje cuidándola, por si ocurría algún imprevisto o si alguien quisiera atacar a Anastashia. A ella no le había hecho mucha gracia el encargo de su padre, a penas si conocía a Zerg, tan solo hacia unos meses que había llegado al castillo y no había hablado con el más que dos o tres veces.
Esa mañana, Zerg ya estaba listo, no parecía de buen humor, aunque eso era algo normal en él, ya que no mostraba sus emociones. Estaba esperando a Anastashia en la carreta que los llevaría a su destino. La joven no tardo mas en llegar, llevaba ropas abrigadas aunque no demasiado. Llevaba entre sus manos el encargo de su padre, y a paso rápido se subió a la carreta junto a Zerg.
- Buenas – Dijo con un tono algo monótono, no estaba muy emocionada por ese viaje, ya que el joven no se veía muy conversador.
- Buen día – dijo apenas moviendo sus labios, pareció que él inclinaba su cabeza.
A penas Anastashia se acomodó en la carreta, Zerg agitó los caballos, haciéndolos trotar a buen ritmo. La carreta tenía un techo que servía para cuando llovía o hacia demasiado sol. A Anastashia le pareció que Zerg tampoco estaba a gusto con su compañía, eso la hizo sentir un poco mal, pero trato de no darle importancia. Tras suspirar disimuladamente, se mantuvo en silencio, ya que no sabia de que podrían hablar.
Luego de salir de los territorios del castillo Van Garrett, el sol comenzó a hacerse presente, flanqueando el camino, un bosque de pinos que daban un aroma fresco al ambiente, el canto de las aves cortaba el silencio entre los jóvenes. Esto hizo sonreír a Zerg, por lo que dejó de azuzar a los caballos, quizás para disfrutar del viaje y del cantar de las aves. Anastashia se deshizo de sus ropas abrigadas en cuanto sintió el sol, quedando solo con el vestido de escote cuadrado, era ajustado en la parte del busto, era completo de encaje, la hacia verse muy femenina. Era de color rojo apagado, la chica dirigió su mirada a Zerg disimuladamente, notando la sonrisa del joven.
- ¿Le agrada este camino? – murmuró al tiempo que amansaba a los caballos, haciéndolos ir a un trote ligero.
Ella, algo sorprendida por escucharlo hablar, susurra – En realidad nunca había pasado por aquí, no suelo salir mucho del castillo… mi padre no me lo recomienda… tiene muchos enemigos.
Zerg la miró unos momentos, desatendiendo el camino – Por eso vengo yo… para cuidar lo más importante para el maestro…
- Gracias… - Respondió algo avergonzada y bajando la cabeza.
- No hay problema, me gusta viajar… - Dijo él al tiempo que regresaba su vista al camino.
- Parece… que mi padre terminara pidiéndote que me cuides siempre, como me ayudaste la otra vez… ya sabes, con lo del vampiro y eso – Susurró.
- Destino – Murmuró él.
- ¿Destino? – Susurró, al tiempo que se le quedaba viendo.
Él, levantó la mano, haciendo un gesto de dejar pasar el asunto – Una vez alguien me dijo que no hay coincidencias, solo esta el destino que uno labra con sus decisiones.
- Yo también creo eso – Susurró.
Zerg solo asintió sin mediar más palabras. El camino que debían recorrer era bastante largo, a veces mantienen esas charlas largo rato, otras se mantienen en silencio, disfrutando el paisaje y del cantar de las aves. De pronto, a solo horas de llegar a destino, las mismas horas que para el ocaso, comenzó a nevar. Un travieso copo de nieve se poso en la mejilla de Anastashia, Zerg solo la miró de reojo, sonriendo disimuladamente.
- Está nevando… - comentó observando el cielo.
Zerg asintió, deteniendo los caballos para acomodar el techo de la carreta. – Esto debería mantenerte tibia… esperemos no nieve más fuerte o no podremos seguir andando… la carreta se hundirá…
- Gracias… - susurró ella asintiendo – Esperemos que no empeore… - dijo al tiempo que se colocaba sus ropas de abrigo, abrazándose para mantener el calor en su cuerpo.
- No hay problema… - Dijo Zerg, al tiempo que sonreía. Luego continuo azuzando a los caballos por un rato más, la tormenta parecía tomar fuerza, hasta que de pronto el joven detuvo la carreta. – Señorita… no podemos avanzar más en la carreta…
- Esta bien, creo que es mejor detenernos… no deberíamos arriesgarnos tanto – Susurró al tiempo que lo miraba algo preocupada – Deberíamos buscar donde refugiarnos…
- No falta mucho para llegar – Alzó su vista al cielo – … Ni mucho para que anochezca, los caballos pueden seguir… podemos dejar aquí la carreta y llevarnos a los caballos… nos dejaran en Londres antes de que oscurezca…
- Esta bien entonces… - Susurró ella, Zerg entonces se bajó rápidamente de la carreta para ayudarla a ella a bajar también. Anastashia una vez abajo mira al joven. – Emm… No soy muy buena montando a caballo.
Zerg, de forma pensativa se rascó la cabeza con el dedo índice, pose que le pareció graciosa a Anastashia, pero que se aguantó las ganas de demostrarlo. En eso, desata a ambos caballos para luego mirarla.
- Entonces vas a tener que montar el mismo caballo que yo…
Anastashia lo miró unos momentos, pensativa. Montar el mismo caballo que él, aunque apenas si se conocían ¿Era correcto? Lo miró una vez más, el joven se veía bastante decente, no le daba la impresión de que quisiera aprovecharse de ella… además era eso, o morir congelada.
- Esta bien – Susurró finalmente, con cuidado entonces, Zerg la ayuda a subirse al caballo primero, él le explica que por la falda deberá montar de lado. Ella lo sabe, no es bien visto que montes como los hombres si eres una dama. Aunque eso a ella le desagradaba un poco. Aferrándose al caballo se acomodó con algo de temor por caer.
Zerg por su parte subió tras ella, con destreza, dejando ver lo acostumbrado que estaba a montar a caballo. Apenas el joven subió al caballo, los cuerpos de ambos entraron en un peligroso contacto. Zerg entonces miró sorpresivamente a Anastashia, quien momentos antes lo mirara en secreto, quitándose la capa se la colocó sobre el pecho, apegándola un poco más hacia su pecho. Él había notado que el cuerpo de ella estaba bastante helado, ella solo lo miró sonrojada durante el proceso.
Él la miró suavemente, tomando luego las riendas del caballo con una mano, ya que la otra la sujetaba a ella firmemente por la cintura, para que no fuera a caer durante el trayecto. Para evitar que el notara el sonrojo en sus mejillas, bajo la cabeza.
- ¿Lista? – Preguntó el joven
Anastashia solo asintió en respuesta. Zerg entonces hizo trotar al caballo, mientras el otro caballo los sigue al mismo paso.
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Esa noche llegamos a nuestro destino y pudimos descansar. Pero yo no pude olvidar el calor del cuerpo de Zerg tras el mío, nunca había estado así con un hombre antes.
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Espero que la entrega les haya gustado.
"Un aliento siempre viene bien, opinar es dar a conocer nuestros puntos de vista, criticar es exponer nuestra visión al mundo…"
Dejar un review reúne todo lo anterior, sean buenos y escríbanme.
Luthien.
