Ranma ½ no me pertenece.
Mas en momentos de desasosiego quisiera ser como Rumiko y portarme mal con los fans.
.
Fantasy Fiction Estudios presenta
.
El año de la felicidad
.
Amor amazona
.
Según las leyes de la aldea Joketsuzoku, si una mujer te vence en combate debes matarla; si un hombre te vence en combate debes casarte con él.
Pero en las leyes de las amazonas no hay un apartado que diga qué hacer si te enamoras de la mujer que debes matar.
Shampoo amó intensamente a aquella mujer de cabello de fuego desde el momento en que vio sus ojos de un electrizante azul, desde el momento en que casi sin esfuerzo, en un solo movimiento, derrotó sus años de entrenamiento y disciplina. La amó desde que cayó derrotada en el suelo de su aldea. La admiró y la amó.
El sentimiento no era nuevo para ella, creía haberlo sentido antes, aunque no se había concretado de ninguna manera en particular. Para las amazonas no era nada del otro mundo el amor entre mujeres porque ellas consideraban que las mujeres valían más, y era común que se formaran parejas de mujeres; eso sí, luego de haber dado hijos a la tribu con sus respectivas parejas masculinas, porque la única marca posible de repudio era que el amor entre mujeres no engendraba criaturas y por eso no podía mantenerse a largo plazo.
Sin embargo, esta clase de comportamiento no estaba bien visto con las extranjeras porque no se consideraban del mismo nivel. Aún así, los fuertes sentimientos de Shampoo pudieron más que cualquier cosa, y con la excusa de matarla la siguió por mar y tierra. No fue difícil, y en nada menguó sus sentimientos; Shampoo creía que cuanto más la rechazaba la extranjera, cuanto más la evadía, más crecían sus posibilidades de conquistar su corazón, y si la conquistaba, si lograba formar una pareja con ella, algún día podría a su vez incorporarla a la tribu. Que la extranjera pelirroja la derrotara no había sido cosa de suerte, y hasta su bisabuela Cologne estaba interesada en saber más de aquella misteriosa chiquilla.
Shampoo nunca pretendía acabar con su vida, sus ataques pasaban rozando la clara piel, cortándole a veces un cabello, pero nunca dañándola. El no matarla era la excusa para seguir en su búsqueda. La muchacha china sabía que con anterioridad apenas un puñado de mujeres extranjeras habían logrado vencer a una amazona bien preparada, y el proceder era el mismo: la muerte. Pero, al contrario de Shampoo, la persecución y posterior crimen solo se realizaba en territorio chino, ninguna otra mujer de la aldea Joketsuzoku había viajado tan lejos persiguiendo a su presa. Ninguna había salido de China persiguiendo aquel sueño como Shampoo.
En las noches largas y solitarias, cuando debía guarecerse en cualquier lugar, compartiendo sus penas con las estrellas, Shampoo soñaba que aquella hermosa y poderosa mujer extranjera se convertía de pronto en hombre, o que había usado un disfraz muy bien hecho para engañarlos a todos, y que siendo hombre ella podía desposarlo y hacerlo suyo, para llevárselo a casa, donde serían felices por el resto de sus vidas. Aunque aquello significara, con el dolor de su corazón, renunciar a la piel translúcida de la extranjera y a su cuerpo pequeño y bien formado, porque ningún avezado guerrero poseía la delicadeza femenina; y lo que más extrañaría serían sus ojos, que ocultaban mil secretos y varias penas, como había adivinado con mirarla solo una vez. A veces Shampoo maldecía a su suerte, por haber conocido el verdadero amor, la pasión más tormentosa en el corazón de una mujer y no de un hombre. Si la extranjera fuera hombre casi todo hubiera sido fácil.
Llegar a Japón la abrumó, el país le resultaba desconocido, ajeno y lleno de gente extraña hablando en una jerigonza incomprensible. Le perdió el rastro por varios días, y en la oscuridad de la noche, donde nadie podía verla y juzgarla, lloraba amargamente por haber perdido el amor de forma tan cruel. Pero días después volvió a brillar en su pecho la esperanza, la distinguió unas cuadras por delante, con su trenzado cabello volando en el viento, su ágil cuerpo saltando de techo en techo, volando por las azoteas, escalando muros. La vio y la reconoció, el corazón no se equivoca.
La siguió enceguecida, decidida a derrotarla y hacer cumplir sus leyes, sin dañarla, pero mostrando que ella era superior y podía disponer de la extranjera como quisiera por ser más fuerte. Sabía que su bisabuela le seguía los pasos, cuando estuviera en Japón podría confesarle sus intenciones y hacerla partícipe del plan de ingresarla a la tribu Joketsuzoku. Sería libre para amar, libres para amarse.
Al reencontrarla no dudó en darle el beso de la muerte otra vez. Lo hizo con delicadeza, en la comisura de los labios, rozándole la boca; solo Shampoo sabía que en realidad era un beso de amantes. Intentó luchar con ella de nuevo, pero una extraña realidad la golpeó como lluvia helada. La extranjera era un hombre.
Se sintió contrariada. Sus súplicas se habían hecho realidad, pero aún no comprendía ese disfraz que había utilizado, o sus motivos para hacerlo. Una parte de su corazón dolió fuertemente, había perdido a su chica de cabello rojo para siempre, y aquel convencimiento era duro de aceptar. Si ella era en realidad hombre, todo era mucho más fácil, pero ¿podría llegar a amarlo de la misma forma que amaba a aquella parte femenina suya? Creía que quizá sí, pero temía sentirse incompleta por el resto de su vida.
Luego, las cosas sucedieron muy deprisa, los japoneses hablaban y ella comprendía lo mínimo. Para su suerte, su bisabuela llegó a socorrerla, era una anciana versada en varias artes y con amplios conocimientos, y conocía ese idioma extranjero a la perfección.
Pero aunque se lo explicaron de mil maneras, Shampoo no terminaba de comprenderlo. Su bisabuela Cologne sí, porque conocía los peligros que existían en la China profunda, y sabía de la existencia de las pozas encantadas de Jusenkyo. Aún así, con todo, Shampoo no creía su suerte, no podía ser que los dioses la hubieran escuchado, que se hubieran apiadado de sus lágrimas y sus súplicas.
¿Lo había entendido bien? ¿Era como creía? ¿Con solo mojarse con agua fría o caliente aquella persona (su chica pelirroja) podía ser hombre o mujer, según quisiera?
Shampoo prendió inciensos, rezó, se arrojó al piso y agradeció a todas las estrellas del firmamento que habían decidido ayudarla. Podría tener el amor de aquella mujer, y podría tener sus atributos de hombre que le permitirían entrar en la aldea y procrear hijos fuertes, hijos de cabello rojo, esperaba Shampoo.
Su felicidad era tan extrema que no le importó nada más, ni que su chica de cabello rojo prefiriera ser hombre, ni que supuestamente tuviera una prometida. Esos eran detalles. Para Shampoo, que había recorrido dos países tras el amor de su vida, que había rogado con sus huesos y corazón por un milagro que había sucedido, aquellas trivialidades no eran más que obstáculos pequeños, y le habían enseñado desde el nacimiento que los obstáculos debían eliminarse.
.
FIN
.
.
Nota de autora: Me gustó mucho tomar este tema y explorarlo desde otra posibilidad. ¿Qué les ha parecido?
Akasse-Rainda: Sí, Ranma sería capaz de todo por Akane, yo también lo creo. Gracias por leer. Saludos.
SaeKodachi47: Me mató tu comentario XDDD. Besos.
KityTyKitt: A mí también me gusta Mousse, pero esta vez debía finalizar así. Ya tendrá su historia feliz más adelante. Saludos.
Haruri Saotome: Lamentablemente todo terminó mal para Mousse, pero al menos él tuvo su venganza. Gracia por leer. Saludos.
Ivarodsan: Sí, en algún momento habrá uno que sea feliz para Mousse XD, no temas. Besos.
Litapaz: Pues no creo que haga otra continuación XD, porque antes de morir Mousse le da el antídoto a Ranma y le dice que Akane estará bien, o sea que es de esperar que se salvó y todos fueron felices y comieron perdices. Aunque quién sabe, tal vez sí se me ocurre alguna cosa para medio continuar la historia. Saludos.
Dee-Dee Zednem: Lo siento u.u en esta era necesario que Mousse muriera; pero sí que tendrá una historia feliz más adelante, creo que se lo merece XD. Besos.
Noham: Es que yo soy genial XDDD. Jeje. u/u Besos.
Muchas gracias a todos por leer. Nos vemos mañana en un nuevo capítulo.
Romina
