Capitulo 24

Intentémoslos de nuevo

-tranquilo Zenki está bien. Seguramente no reposaste el almuerzo y no hiciste bien la indigestión Chiaki- el guerrero azulado se encontraba sentado en la cama a un lado de su amiga sacerdotisa. –será mejor que vayas a comprar té para hacerlo y dárselo ahora más tarde. Así se le calmara el malestar que tiene- el pelirrojo asintió y salió de la habitación para hacer el pedido.

Akira, ya más tranquilo, giró para ver a la chica que no paraba de acariciarse el vientre.-Tranquila. Él está bien-

-¿Eh?- ella levantó la mirada sorprendida por lo que le decía. ¿Cómo sabía que estaba en estado?

-jajaja. A diferencia de Zenki, yo si puedo ver el aura de las personas y gracias al poder de Goki, puedo sentir la nueva vida que crece en tu vientre. Ahora la pregunta es, ¿Ya le dijiste?-

-(suspiro) no aún no. No me siento muy segura para darle esta noticia y ni siquiera sé cómo reaccionará- Chiaki se relajó un poco al saber que su secreto estaría a salvo con Akira, su amigo jamás haría algo sin su permiso y además de contar con su ayuda en consejos, su charla amena le daría la confianza para algún día enfrentar al guerrero rojo.

-Chiaki, este bebé no puedes ocultarlo para siempre, llegara el día en que tu barriga crecerá y Zenki no es tan estúpido para no saber lo que ocurre, y más si es el padre-

-Lo sé pero es complicado decirle que va a ser papá otra vez. Al menos si nuestra relación se arreglara todo sería más fácil-

-¿Y por qué no lo arreglas? Sé que ambos se quieren pero los dos son muy tercos para admitirlo. Y sabes muy bien que Zenki no es bueno para decir lo que siente-

-Pues será mejor que aprenda porque yo no voy a estar corriendo detrás de él a cada rato-cruzó los brazos en un acto molesto por lo que sentía en ese momento. Siempre que algo ocurría en la relación de ellos, ella tenía que ceder porque él no tenía la capacidad para expresar lo que sentía. Ya era hora de que las cosas cambiaran.

Akira negó la cabeza en señal de rendición, hacer que Chiaki bajara un poco la guardia y arreglara por ella misma su relación, era como obligar a Zenki que se acercara y le expresara sus sentimientos para volver estar juntos. Los dos eran tal para cual. –Es tu decisión, pero recuerda que dentro de unos meses la verdad se va a saber cuando el bebé se haga más notable. ¿Sabes cuantos meses tienes?-

-Creo que 3 meses, casi 4. Tengo que ir al médico para llevar el control del embarazo. No quiero que haya problemas cuando nazca-

-No te preocupes. Todo va a salir bien- Akira colocó su mano encima de la de Chiaki en señal de apoyo, ella en respuesta colocó su otra extremidad en la de él y regalándole una sonrisa de gratitud. En ese momento Zenki apareció por la puerta y al ver la escena de cariño entre ellos, los celos engulleron la preocupación que tenia por la miko.

-Al parecer ya estas mejor.- su voz estaba carga da de molestia y su mirada estaba enfocada en la pareja que enseguida voltearon a ver el demon de brazos cruzados.

-Si bueno. Sera mejor que me vaya, ya sabes lo que te dije. Piénsalo y después nos reunimos a platicar- Chiaki le sonrió afirmando la reunión que tendrían después. Akira salió rápidamente de la habitación seguido de Zenki, al llegar a la sala, el pelirrojo lo detuvo jalándole el brazo.

-Ni se te ocurra acercarte a Chiaki de esa forma Goki. Ella es mía- exclamó molesto.

-Pues si es tuya será mejor que hagas algo para volver con ella por que por lo que sé, ella es soltera y puede rehacer su vida con quien desee- el joven azulado lo observó desafiante por unos minutos y luego se fue. Zenki no pudo esperar más y entró al cuarto de Chiaki que, sorprendida por su actitud molesta, se cubrió enseguida con la bata que tenia puesta.

-¿Se puede saber qué carajo estabas hablando con Goki?- estaba enojado al sentir que su amigo le pudiese quitar a su novia, bueno, ex novia. Pero al observarla sin ropa, solo con una toalla que la cubría, pudo calmarse un poco al recordar los momentos que estuvieron juntos en el pasado.

-¿Y por que debería decírtelo? Es mi problema lo que hable o no con mi amigo- enojada, apoyó sus manos en su cintura observándolo con los ojos entrecerrados.

-po-porque…- él volteó la mirada enojado por no tener una respuesta que le dé la razón. Al saber que ya había perdido la batalla, decidió dejarlo así y cambiar el tema. - ¿Segura que ya te sientes mejor?-

-Si ya me siento mejor ahora sal que necesito bañarme- con una de sus manos señaló la puerta para que se fuera, él, que ya no quería tener una lucha verbal con ella, salió sin decir nada más.

A la mañana siguiente, Chiaki se levantó temprano para tomar el té que Akira le recetó el día anterior, al salir en dirección a la cocina, no pudo evitar pasar por la habitación de Zenki y se llevó una sorpresa al verlo dormir plácidamente con la niña en sus brazos, el bebé estaba adormilado profundamente a su lado rodeado de varias almohadas para que no se acercara al borde de la cama, la miko no pudo evitar apoyarse en el marco de la puerta al detallar aquella escena enternecedora.

El joven demon se levantó lentamente colocando a su hija en la cama y así no despertarlos a los dos, caminó en dirección a la cocina para comer algo y luego salir a trabajar. Chiaki estaba preparando el desayuno cuando lo observó de reojo revisar la nevera. –Ya es desayuno está casi listo-

-Entonces voy a esperar. Y ¿Cómo amaneciste?- el guerrero se apoyó de la mesa de picar con los brazos cruzados al lado de ella.

-Bien, seguramente fue que no hice bien la digestión, no te preocupes es normal en los humanos.-

-También en los demons, y si es así entonces debes de reposar después de comer. No quiero que te pase nada malo-

La sacerdotisa giró para verlo, su mirada fija en ella le demostraba que estaba hablando en serio y que se preocupaba por ella. Eso le hizo sonrojar y volvió a ver la comida que cocinaba. –Tranquilo, nada malo me va a pasar. Y ya el desayuno está listo- apartó el sartén de la hornilla y sacó varios platos para colocar los alimentos ya listos, inesperadamente Zenki la ayudó a servir el desayuno y a colocar los platos en la mesa, ella no pudo evitar esbozar una sonrisa mientras caminaba a despertar a los niños, pero al entrar ya la pequeña estaba sentada en la cama estrujándose el ojo rascándose la cabeza y el bebé ya estaba llorando.