Bueno, el capítulo "Final" espero que les guste
Dudas, comentarios, molestias, vociferadores y
Pus de bubotubérculos, ya saben qué hacer…Besos!!
Makoto Arashi Black
-¿Qué estoy haciendo aquí? –Ron se tambaleó en la hamaca, sosteniéndose con fuerza de los bordes, con tal cara de horror que el instinto perverso de Pansy brotó sin querer.
-¿Tu qué crees? –Le preguntó mirándolo melosamente, la botella estaba lista para ser usada, pero de pronto le había surgido un cierto sentimiento de poder, ahora deseba ponerle sabor al momento.
-Pansy...¿tu me trajiste aquí? –Se levantó en la hamaca con violencia.
-No te muevas así...esas cosas no son nada estables. –Pansy lo miró tambalearse en la hamaca.
-¿Porqué me has traído aquí? –Volvió a moverse hacia ella violentamente, ella dio un gritillo, de tan mala suerte Ron fue a dar sobre Pansy arrojándola al piso, el perfume escapó de sus manos y fue a caer bajo el diván, lejos del alcance rápido de sus manos.
-¡Cirse! –Pansy miró la botellita, dio un resoplido quitándose el cabello de la frente, rápidamente intentó mover a Ron, pero pesaba mucho, se dio la vuelta y quedó bajo él boca arriba, Ron con los ojos cerrados se sobaba la frente. -¿Te duele? –Pansy lo miró preocupada, lucía muy enrojecido.
-Ah...me he dado un buen trancaso... –Ron se sacudió, luego abrió los ojos y la miró fijamente, la posición era algo comprometedora, sonrojado hasta la raíz del pelo, carraspeó y se levantó, luego le tendió la mano caballerosamente. –...lo lamento...
-Descuida...está bien. –Pansy se levantó sin apartar la mirada del diván, tenía que encontrar la forma de sacar la botella.
-¿Por qué el diván y estos? –Ron levantaba los pies intentando no pisar la alfombra de pétalos, pero era obvio que aquello era imposible.
-Idea de Luna...para crear ambiente. –Pansy le dio la vuelta al diván, buscando el punto desde el cual pudiera alcanzar con más facilidad la botella.
-¿Ambiente? –Ron la miró inclinarse, ponerse de rodillas y a gatas estirar el brazo buscando algo, sonrió divertido, Pansy parecía una chiquilla entretenida en alguna travesura, renegaba y se mordía el labio inferior mientras se estiraba cuanto podía; de hecho estaba algo entretenido mirándola, cuando cayó en la cuenta de que ella realmente quería lo que fuera que intentaba sacar. -¿Quieres que te ayude? –Le preguntó con el ceño fruncido, Pansy comenzaba a contorcionarse.
-No, descuida...ya lo tengo...ya lo tengo... –Lograba rozarlo con las llemas de los dedos, pero la estúpida botella lejos de acercarse giraba moviéndose, se alejaba, se acercaba, se alejaba, se acercaba.
-Haber... –Ron se sujetó con fuerza de las orillas del diván y levantó el lado por el que Pansy se agachaba, la chica le miró sorprendida, Luna y ella habían tenido que jalar juntas para mover apenas uns centímetros el mueble, él apenas sonrojado había logrado levantar la mitad del peso. -...¿lo tienes?
-Sí...la tengo... –Tomó la botella y se puso de pie rápidamente, parada sonrió mirando la botella, él bajó el diván y se irguió frente a ella mirándola, luego los dos miraban el frasco fijamente.
-¿Qué es eso? –Ron miraba la sustancia, era de un color verde pálido.
-Es... –Pansy iba a soltar su cátedra, pero recordó que Ron no era precisamente un alumno al que había que explicarle. -...bueno, es perfume.
-¿Perfume? –Intrigado le pidió la botella extendiendo la mano, Pansy frunció el ceño y sin saber por qué se la entregó de buena manera.
-Sí...se llama perfume de Flor de Lazo del Diablo... –Comentó en un susurro, Ron miraba la sustancia a contra luz.
-Tiene un cabello dentro. –Refirió haciendo girar el frasco entretenido.
-Sí, es mío. –Comentó ella mirándolo, era como si él deseara conocer más y ella por primera vez se sentía en capacidad de enseñar algo a alguien.
-Tuyo...-Ron bajó la botella y se volvió a ella para entregárselo. -...eso explica la forma que tiene.
-¿A qué te refieres? –Pansy tomó la botella y la apretó en su mano con fuerza.
-Bueno, el cabello luce delgado y delicado...es oscuro pero lindo. –Comentó Ron mirando el suelo, Pansy se sonrojó sin querer, pero él ni cuenta se dio. -¿Por qué puso rosas rojas, rosas y blancas mezcladas? –Ron miraba el suelo intrigado.
-No lo sé...¿tiene eso algo de malo? –Lo miró divertida, parecía como si se fijara en detalles que ella no alcanzaba a percibir en un momento así.
-No no lo tiene...pero es raro...¿dices que Luna lo puso? –Ron se volvió a ella, asintió sonriente, él se volvió a otro lado sonrojado, luego se sentó en el diván. -¿Para qué me trajiste aquí?
-Supongo que sabes lo de los tatuajes...-Pansy susurró, lentamente se sentó en la hamaca, él le miró fijamente, sus ojos azules estaban oscuros y profundos.
-Así que resolvieron cumplir...planean efectuar el pacto... –Ron le miró, en sus ojos no había sino una terrible súplica por saber la verdad, Pansy suspiró.
-Parece que sí...mírame Ron, estoy aquí contigo y lejos de hacer lo que tenía planeado, estoy mirándote y diciendo todo cuanto no debería decir...es curioso, por que ni siquiera he hablado, todo lo has dicho tú y me limito a contestar... –Pansy sonrió tristemente mirando al suelo, mil cosas pasaban por su mente.
-¿Te importa demasiado no? –Preguntó el pelirrojo sin apartar sus ojos azules del cabello oscuro de ella.
-¿Qué? –Le volvió el rostro, su nariz afilada y sus cabellos oscuros, se apuntaron hacia él; Ron sonrió al ver la reacción de la chica, que interesada hasta debajo de las uñas enfocaba toda su atención en él.
-Draco. –Soltó sonriendo todavía, una sombra cruzó el rostro de Pansy, con la misma velocidad con la que una sonrisa confiada se había posado en los labios de Ron.
-¿A dónde van con tanta prisa? –McGonagall miraba a los dos fijamente, Ginny se puso a dar de saltitos nerviosos, orando por que a Harry se le ocurriera un buen pretexto.
-Vamos a...a...-Harry miraba a todos lados, no se le venía nada a la mente, entonces se le ocurrió algo loco pero brillante. -...hemos de ver a la profesora Trelawney.
-¿Qué? –McGonagall expresó sin pensar, Ginny lo susurró mirando al chico tan interesada en saber la razón como la jefa de su casa, que esperaba con una enorme sonrisa interna.
-Hemos tomado la decisión, lo admito, algo tonta, de ir con ella para que nos haga una predicción... –Harry sonrió, McGonagall le miró bajando un poco la cabeza, Ginny abrió la boca sorprendida. -...ella ha hecho la profecía que marca mi destino, y creo que tiene sentido que ahora que he encontrado a la persona correcta en mi vida, me gustaría saber qué opina. –Harry miró a la profesora fijamente.
-Entiendo... –McGonagall se irguió, dio un paso como si los dejara irse, Ginny permanecía con la boca medio abierta mirando a Harry.
-Vamos... –Harry la tomó de la mano, ella cerrró la boca, pero McGonagall tenía otro plan.
-Esperen...antes que se retiren necesito que vayan a entregar este pergamino a la profesora Sprout...-Les entregó un pergamino enrollado, Ginny tomó el objeto mirándolo con aprensión, aquello les quitaría demasiado tiempo.
-¿Le molesta si lo entregamos de regreso? –Ginny titubeó al pedirlo, pero confiaba en que se le diera la oportunidad.
-Han de hacerlo ahora...vamos, no tardarán mucho...y gracias. –La profesora los miró y no les quitó la vista de encima hasta que los vio ir en dirección a los invernaderos.
-Granger... –Dio por respuesta, le miraba fijamente, ella de pie al lado de la cama, parecía pálida, nerviosa quizá; sobre su cabeza los doseles de la cama daban la apariencia de nubes rozándola, se levantó apoyándose en las manos y se sentó a la orilla de la cama, ella dio un paso atrás con las manos pegadas al pecho, como si esperara algo terrible. -...poción para dormir...eh... –Sonrió mordazmente palpando con su lengua el paladar que le sabía amargo, denso.
-Sí...eso... –Contestó, se sentía incómoda, la blusa de tirantes y estar descalza, la hacían sentir débil y desprotegida.
-¿Porqué? –Draco no la miró se puso en pie revisando la habitación, no conocía aquel lugar, nunca había estado en esa habitación, y vaya que él conocía todos los espacios propicios para los escapes románticos.
-No lo sé...creí que era la mejor opción. –Se mordió el labio inferior, por alguna razón Draco le imponía.
-Te seguí hasta aquí por influencia del perfume...-Le miró divertido, ella tenía tal cara de pánico que de buena gana se habría carcajeado, pero un cierto sentimiento de incomodidad se lo impedía. -...sí Granger, yo sé lo del perfume...no entiendo por que has sentido la necesidad de dormirme.
-No quería tener que estar tanto tiempo a solas contigo...si quieres que sea sincera. –Soltó en un susurro a penas perceptible.
-Entiendo...¿qué hora es? –Preguntó andando hacia el balcón, no tenía ganas de permanecer viéndola si estaba así de contrariada, mucho menos tras escucharla decir que no quería estar a solas con él.
-No lo sé... –Hermione se dio cuenta que no llevaba el reloj de pulsera "se lo he dado a Luna".
-No importa...¿dónde estamos? –Draco se asomó por el balcón, el lago lucia hermoso desde ese sitio, la noche había caído y el cielo se veía esplendorosamente negro.
-Es una habitación que descubrí hace tiempo... –Comentó Hermione mirando alternativamente a Draco y a la botella de perfume "Debo hacerlo, debo hacerlo".
-Con Viktor ¿no? –Draco se volvió a verla recargándose en el balcón, cruzó los brazos y esperó una respuesta, Hermione sonrojada y con el ceño fruncido le miró algo incómoda.
-¿Cómo sabes eso? –Le preguntó, sentía un extraño espasmo en el pecho, estaba nerviosa y no sabía si quiera porqué, "Debo darme prisa, si sigo hablando con él no me atreveré a ponerme el perfume".
-Mmm...mentiría si dijera que él me lo dijo...-Draco bajó la cabeza y se puso a quitarse los zapatos y calcetines, Hermione le miraba interesada. -...me di cuenta yo mismo.
-¿Tu mismo? –Hermione acostumbrada a ser quien contesta preguntas, sentía que su voz era apenas capaz de formular esta entrevista poco confiable.
-Solía seguirlos por diversión...una chica inteligente en brazos de un jugador de quidditch no es cosa de todos los días. –Sonriente se quitó la corbata suavemente, entonces lo notó, ella caminaba rumbo a la mesa en pasos cortos y disimulados, de reojo alcanzó a ver lo que había ahí, el perfume.
-No soy un espectáculo que puedas ver por diversión. –Soltó molesta, decidida fue a grandes zancadas a la mesa y justo cuando intentaba tomar la botella él la detuvo, tomándola por la muñeca y jalándola hacia sí.
-No...todavía no. –Draco le miró sonriente, ella tenía una expresión de horror que lo divirtió perversamente, lucía preciosa así.
-Suéltame. –Espetó sacudiendo el brazo, necesitaba alejarse de él.
-No hasta que me digas por que no te decides a usarlo…pudiste hacerlo mientras te di la espalda...has tenido todas las oportunidades del mundo, pudiste usarlo mientras dormía... –Draco dejó de lado la sonrisa y le miró fijamente, esta vez necesitaba saber lo que pasaba por esa mente inteligente y creativa, ella le sostuvo la mirada un instante y sus pupilas se dilataron, "Buena señal". -...¿dime porqué Hermione?
-No... –Tenía la respuesta en la punta de la lengua, iba a decirle que no quería hacer algo así si él no estaba en pie con todos sus sentidos, pero aquello le sacudió terriblemente, era la primera vez que le escuchaba llamarle por su nombre y eso la turbó, como podía esa simpleza tener el mismo efecto de la voz de Ron, ¿porqué sentía exactamente lo mismo que sentía cuando Ron le hablaba? -...no...lo sé.
-¿Quieres usarlo? –Draco le miró fijamente, si ella quería usarlo la iba a dejar, era libre de hacerlo si lo deseaba, él no se iba a negar a nada, no con ella, no ahora. -¿Quieres que pase esto así, para que puedas estar libre de mi nombre? –Inconsciente de lo que hacía, posó su mano con suavidad en el abdomen de Hermione, que dio un respingo conteniendo el aire, él no hizo por quitar la mano, la tibieza de su cuerpo le hacía sentir extraño pero bien.
-Es que yo... –Hermione bajó la cara, la mano de Draco seguía tocándola, pero no había nada de perverso en ese rose, en ese toque no había nada de malo y aquello le dejó la mente vacía, como si esperara algo, como si fuera a pasar algo, cuando levantó el rostro para verlo, él le miraba fijamente con la cara levemente inclinada a la derecha, contuvo el aire, algo estaba pasando que hacía que le temblaran las manos.
-Tú...no sabes ya ni lo que quieres... –Susurró mirándola fijamente, sin tocarla más que con su mano sobre su abdomen, se inclinó para besarla, quería besarla distinto a como besaba a las demás, quería que aquello fuera suave, por que después de todo era la primera vez que ella besaba a la serpiente, la primera vez que él besaba a la chica que nunca imaginó besar.
-Por primera vez...creo que tienes razón... –Hermione cerró los ojos, de haberlos mantenido abiertos, se habría dado cuenta de todo el cuidado que él ponía en aquello, pero no lo miró, deseaba alojar eso en lo más profundo, por que por extraño que paresca, aquello le parecía todo un suceso para recordar.
-Neville es por aquí...llegaremos más rápido. –Cho lo jalaba, Neville comenzaba a sentirse algo mariado, quizá le presencia del perfume le estaba haciendo mal, pálido se apoyó en el muro un instante, Cho le miró fijamente. -¿Qué tienes?
-No sé...me siento muy mareado... –Neville comenzaba a ponerse amarillo, Cho se asustó.
-Debe ser la sobredosis de perfume, entre el de Ginny y el mío, debe ser horrible...¿aún sientes el aroma de ella? –Cho le miró y le tocó la frente, él asintió, tenía la sensación de un bosque y al mismo tiempo un mar intenso, como si cambiara de escena una y otra vez mientras todo giraba a su alrededor. –Harry y yo estabamos a la interperie, la carrera de regreso al castillo hizo que tomara mucho aire, pero tú estuviste encerrado todo el tiempo...necesitas aire... –Cho miraba a todos lados, tenía que llevarlo a algún sitio abierto, entonces Neville, no soportó más y cayó al suelo sofocado.
-Necesito...respirar... –Exclamó ahogado, gotas de sudor corrían por su frente y lucía de un color verdoso horrible.
-Tranquilo...te llevaré a la torre. –Cho lo ayudó a ponerse de pie, sabía que tenía que llegar donde Hermione, pero lo haría en cuanto lograra ayudar a Neville.
-¿A qué viene eso? –Pansy lo miró fijamente, en sus ojos azules había un cierto dejo de malicia.
-Sencillamente por que eres Pansy...tú no te andas con rodeos, seduces a los chicos y ya...no te importa nada, como cuando estuvimos en la biblioteca... –sonrojado se enderezó en el diván. -...pero ahora no puedes, no toleras la idea de que esté con Hermione, por eso no quieres estar conmigo.
-Puedo estar contigo si me da la gana... –Enojada se puso de pie. -...no necesito a Draco, me valgo yo sola, ¡no me interesa con quien esté!
-Claro... –Con sarcasmo sonrío mirándola divertido.
-¡No me hables en ese tono, Weasley!... –Espetó enojada, él sonreía y eso la hacía rabiar. -...¿cómo puedes estar tan tranquilo?...ella está con él, para este momento puede que ya la tenga entre sus brazos. –Lo miró encolerizada, ¿cómo podía ser tan tonto?
-Cometí el error de pegarle a Hermione... –Ron se entristeció mirando al suelo, ella se quedó callada mirándolo, lucía realmente arrepentido. -...pero la conozco, en el fondo sé que ella no es así...no hará nada que sea malo, nada que le haga mal, mientras ella no se dañe, a mi no me importa lo que haga... –Suspiró sonoramente y se volvió a Pansy sonriente. -...ella no estará con Draco por que así no es ella...no lo hará. –Lo decía tan convencido, que Pansy sintió esperanza, era cierto, Hermione no era así.
-¿Tanto confías en ella? –Le preguntó mirándolo con el ceño fruncido, no sabía si ella misma estaba convenciéndose de aquello.
-Sí...confío en ella tanto como la quiero. –Respondió poniéndose en pie y sonriendo, Pansy le miró interesada.
-No sabes de lo que Draco es capaz. –Susurró dolida, ella bien que lo sabía, Ron no se detuvo, siguió moviéndose.
-Por eso me voy...he de ir a verlos...antes que pase algo de lo que todos nos arrepintamos. –Ron se puso de pie. –Hasta luego Pansy.
-¡Espera! –Le miró fijamente, sentía algo que debía dejar salir. -¿Porqué piensas que puedes irte así y ya? –Acaso ella no era nada, era la chica a la que podía contarle lo que pensaba y luego largarse así como así.
-Descuida Pansy...no diré a nadie que sólo hablamos. –Ron le sonrió tiernamente y le dio una palmadita como si de una pequeña niña de cinco años se tratara, luego se dio la vuelta para irse.
-¡¿Pero que piensas que soy una tonta?! –Gritó, podía tolerarle que amara a Hermione con locura, podía tolerarle que la tomara de paño de lágrimas, pero rebajarla a una chiquilla a la que se puede menospreciar en el campo del amor, eso no.
-Pansy... –Ron le miró fijamente con algo de diversión. -...no eres tonta, pero tampoco eres a quien yo quiero.
-Ah... –Pansy se quedó helada, aquello era un comentario que le pareció innecesario, furiosa, herida en su orgullo sujetó la botella y la abrió, "Neville quiere a Cho, Draco desea a Hermione y ahora tú te atreves a despreciarme", cerró la mano que no sostenía el perfume en un firme puño que se volvió casi blanco. -...¿sabes lo que hace este perfume Ronald? –Le sonrió de la forma más maligna que pudo, necesitaba vengarse, ¿porqué? Quién lo sabe, sólo quería que él o Hermione se sintiera tan mal como ella se sentía ahora.
-No lo sé Pansy...tal vez hacer que huelas bien... –Ron sonrió, ¿qué le estaba pasando a esa chica?
-Te equivocas Ron...tiene otra finalidad. –Pansy abrió la botella, Ron se movió hacia ella, era un aroma raro, manzana, menta, lavanda, canela, todo mezclado en una amalgama que parecía deliciosa, cerró los ojos divertido, aquello definitivamente lo volvió a ella de golpe.
-¿Qué es ese olor? –Ron se detuvo justo antes de ir a la puerta, se volvió a Pansy, que sonreía interesada.
-¿Te gusta? –Le preguntó, el chico sonrió, le gustaba el aroma, pero no significaba que fuera a correr hacia ella como un loco.
-Huele bien... –Encogió los hombros y siguió rumbo a la puerta sin darle importancia, impresionada Pansy sacó una gota y la colocó sobre la piel del dorso de su mano izquierda, moviéndola hacia él, Ron se detuvo un poco.
-¿A qué huele Ronald? –Le preguntó con su tono de voz más meloso y empalagoso.
-Mmm...¿canela? –Preguntó él volviéndose, ella le miró con el ceño fruncido, ¿acaso no surtía efecto en él?, sacó otra gota, la segunda y se la puso en la muñeca, Ron sonrió. -...no espera...es ¿manzana?
- ¿Porqué no funciona? –Pansy exasperada lo miraba fijamente, sacó la tercera gota y la puso en la piel de su brazo, mirando a Ron fijamente, él inclinó la cabeza a un lado y percibió el aroma, cerró los ojos y sonrió alegre.
-Mmm...eso es menta...sí, menta...huele bien Pansy. –Comenzó a sentir pena por la chica, por alguna razón esperaba que el perfume tuviera algún efecto en él, pero ahora que lo pensaba lo único que sentía era un cierto afectillo por ella.
-No puede ser... –Pansy lo miró sorprendida, sacó la cuarta gota y la puso en la piel de su cuello, Ron le miró con el ceño fruncido y espero. -...no funciona en ti...¿porqué?...no lo comprendo.
-Pansy... –Ron la tomó por los hombros, suspiró con los ojos cerrados y volvió a verla seriamente. -...sea lo que sea que intentas, ¿podrías hacerlo luego?...necesito que me digas dónde está Hermione para ir a buscarla...de hecho, ¿me quieres acompañar? –Ron le ofreció el brazo, ella no podía decir nada de la impresión, simplemente era imposible, nadie nunca había sido inmune del todo al perfume a menos que...
Aquello era extraño, su mano en su abdomen, su aliento pegado al suyo, sus labios mezclándose con los de ella, podia seguir así por horas, era como si fuera de lo más normal entre los dos, como si lo hicieran a diario, pero al mismo tiempo fuera único e inolvidable; respiró cómoda y alegre, él no la forzaba, él no le exigía nada, absolutamente nada, aquello era quizá perfecto.
¿Porqué?, aquello era quizá lo más raro que le había pasado nunca, no podía quitarle la mano del abdomen pero tampoco podía sujetarla de los hombros o de la cara como quería, no podía moverse, era como si ella, toda ella lo paralizara; exasperado por no poder tomar el control de las cosas, se acercó un poco y le tocó apenas la mejilla, ella intentó retroceder pero no se lo permitió acercándose un poco más, profundizó el beso, ella pareció molestarse por que intentó moverse, pero no le permitió nada, al fin subió las manos y le tomó por la cintura y por la barbilla, Hermione se estremeció.
No podía prestarse a esto, solos en esa habitación, donde nadie les miraba, lejos de parecerle un paraíso le parecía el infierno, ¡podían pasar tantas cosas!, ahora se sentía tan perdida que podía creerse capaz de mil cosas, intentó negarse por segunda vez, pero él ya la sujetaba con fuerza por la cintura, dio un paso atrás, que él siguió, topando con la mesa donde el perfume descanzaba; lo apartó un poco, él no dijo nada y la miró fijamente con sus ojos grises, por dos segundos se miraron en silencio, su aliento tibio chocaba con su nariz, ella intentaba respirar, recuperar la calma interna manifestada en los locos latidos de su corazón, y la calma externa manifestada en su respiración pesada y sofocada.
-No dirás que no ha sido bueno. –Murmuró sin dejar se mirarla fijamente, se temía que de hacerlo, saldría huyendo pese a tenerla sujeta.
-No puedo mentir en algo así. –Susurró, hubiera querido no mirarlo, pero no podía, entonces la apretó por la cintura y un raro espasmo le inundó, Draco volvió a besarle, pero esta vez con una intención menos sutil que la hizo sentir pavor, intentó negarse pero su cuerpo no le respondía, él la hizo retroceder un poco y entonces pasó, Hermione pisó por error la pata de la mesita y se tambaleó, Draco la pisó a ella con fuerza haciendo que soltara un grito y lo siguiente fue los dos cayendo sobre la mesa, Hermione bajo él aplastando con su espalda algo que se hizo pedazos y le provocó un horrible escozor.
-¡Ay! –Gritó cuando estuvieron los dos en el suelo, Draco se pegó en la frente con la barbilla de Hermione.
-¿Estás bien? –Le preguntó mirándola sonriendo, los dos carcajearon aquello habia sido divertido y chusco.
-Sí...pero algo se rompió debajo mío...debí cortarme. –Hermione hizo por levantarse, pero él se lo impidió.
-¿Ya notaste esto? –Draco la miró fijamente con una sonrisa en los labios, ella negó sutilmente. –Así comenzó todo... –susurró sin dejar de verla.
-Es cierto... –Hubiera querido decir algo más interesante, pero lo que fuera que se le estaba clavando en la espalda, le lastimaba horriblemente y se sentía húmeda, quizá sangraba, puso cara de dolor y él asustado le miró fijamente.
-¿Qué te pasa? –Le miró levantándose un poco.
-Creo que rompí algo. –Se levantó, pero apenas despegó la espalda del suelo, una nube rojiza emanó del suelo bajo ella, vió claramente el vaho llegar al rostro de Draco, que cerró los ojos fuertemente oliendo aquello. –El perfume...Draco...¿Draco? –Lo miró impresionada, él estaba enrojeciendo, mientras sus manos apoyadas en el suelo, se volvían firmes puños blancos de la presión que ejercía en ellas.
-Toda...la...botella... –Hablaba de una forma irreconocible, como si de pronto la garganta se le hubiera puesto aspera y angosta, entonces pasó lo que ella no esperaba, abrió los ojos, estaban irreconocibles, era como si toda la maldad que alguna vez le había visto hubiera corrido por sus venas hacia sus ojos, brillantes y llenos de un sentimiento que tuvo que reconocer como pasión, su boca se volvió una sonrisa macabra que le heló la sangre, era puro deseo carnal. -...que hermosa eres... –Exclamó pasándole la mano por la cintura, Hermione tembló. -...que fascinante... –se inclinó más sobre ella. -...que increíblemente perfecta... –le puso la mano en el hombro, obligándola a pegarse al suelo, donde los vidrios se le clavaron horriblemente.
-Draco... –Con una mueca de dolor lo miró, él sonrío, sin dejarla moverse apenas, la besó terriblemente, Hermione no sabía si aquello que sentía era miedo o emoción, lo cierto es que fuera lo que fuera, él la manipulaba a su antojo, no se dio cuenta cuando le quitó la blusa, mucho menos cuando él se despojó de la corbata y la camisa, sus labios la besaban con tal arrojo y entrega que necesitaba respirar, al fin dejó su boca para bajar por su barbilla, su cuello, su hombro, alojándose en su clavícula donde cada beso húmedo era secado por su tibio aliento al pasar su nariz en el recorrido de huída de su boca. -...Draco... –sofocada intentaba llamar su atención, sus manos no la dejaban moverse, no podía huír, no podía pensar con claridad.
-Dios...Dios... –Era lo unico que salía de sus labios cuando lograba apenas despegarlos de la piel de ella, era tanta la necesidad, que mientras la besaba se las estaba ingeniando para quitarle la falda, ella o no se daba cuenta o quizá la tenía muy bien sujetada por que no lo impidió, desesperado empezó a besarle el inicio del pecho, y en un arranque de necesidad extrema le mordió, ella dio un gemido que le pareció todavía más excitante, con su lengua intentó sanar el daño y ella encorvó la columna en un movimiento de seductora aceptación-negación. -...por favor...por favor, más Hermione... –suplicó mientras la levantaba un poco para poder quitarle el resto de la ropa.
-Draco...espera... –Intentó detenerlo con las manos, pero él la sujetó con tanta fuerza que sintió un terrible escozor en la piel de sus muñecas sujetas por sus manos fuertes, le dolía la mordida en el escote, le dolía tenerlo encima con todo su peso, le dolía la herida de la espalda, que además ardía por el perfume sobre ella, necesitaba quitárselo, no quería hacer esto, no así, le dolía que el perfume lo hubiera vuelto el animal que ahora tenía sobre ella.
-Es mi nombre... –Susurró extasiado mientras con su lengua acariciaba cada línea, cada borde de las letras de su título, algo que le hacía saber que era suya, el tatuaje, el esplendoroso tatuaje, su paraíso personal, su piel era suya, su vientre era suyo...¡Oh sí!, pero ahora lo iba a ser de otra forma, se despojó del pantalón, sin dejar de sujetarla, Hermione se encogió intentado huir, dio un gritillo cuando sintió que él tenía las piernas desnudas, la besó con desesperación para no dejarle hablar, para que no interrumpiera lo que ahora le era terriblemente necesario, terriblemente indispensable. -...llevas mi nombre en tu piel... –Susurró cuando pudo soltarle los labios, que había bebido, succionado, acariciado con su lengua, ella temblaba, sí temblaba y él lo hacía igualmente, no podía dejar de hacerlo; sonrió cuando logró sujetarla con más fuerza, ella con una mueca de dolor, pero al mismo tiempo un suspiro raramente halagador lo miró fijamente, con sus ojos marrones, brillantes, sus ojos, con ese olor de lima, de limón, de especias, ese olor picante que le escocía la piel, las manos, la lengua ansiosa por recorrerla toda.
-Draco...espera. –No podía evitar temblar, un raro aprisonamiento le inundó el vientre, temblaba, no podía dejar de hacerlo, no podía evitarlo, él le acariciaba los hombros y le besaba el pecho, el cuello, los brazos y un raro espasmo le inundó la parte baja del cuerpo, sentía que ardía que de alguna forma tenia que remediar aquello, pero tenía miedo, él parecía estar poseído; sintió como una herida, le había vuelto a morder en el cuello, ahora le presionaba con tal fuerza las muñecas que sentía que la piel se le iba a romper como una cuerda demasiado tensa. – Me lastimas Draco.
-No...no puede ser...yo te necesito...te necesito... –Draco besaba, seguía haciéndolo sin darse cuenta que a cada paso mordía sin remedio, sin darse cuenta que su mano izquierda sujetando las muñecas de Hermione la herían, con rapidez bajó su mano derecha, iba a hacerlo ahora, con su mano separó las piernas de una Hermione cohibida y temerosa. -...jamás te haría daño, ¿entiendes? –La miró, ella tenía tal rostro de horror que inclinó la cabeza a un lado sorprendido.
-Draco...por favor... –Suplicó, sabía lo que venía, él comenzaba a moverse para colocarse sobre ella, horrorizada le miró llena de un sentimiento que no pudo identificar, pensó en Ron, sólo por un segundo, sus pecas, sus ojos azules y su sonrisa tierna habían entrado en su mente, recordó el suceso previo a la bofetada, había sido muy distinto y sin poderlo evitar comenzó a llorar.
-Oh no llores...no pasa nada... –Sonrió para calmarla, insistió en el movimiento, sin soltarle las muñecas se acomodó entre sus miembros inferiores, no soportaba más aquello tenía que ocurrir, estaba tan excitado y a la vez tan necesitado que se preparó para lo inminente, tenía que hacerlo.
-No Draco... –Lloriqueó Hermione al sentir que le empezaba a bajar el bikini, un escalofrío la recorrió con tal fuerza que abrió los ojos lo más que pudo y su voz emanó como un terrible gemido de suplica exigiendo clemencia. -...así no Draco.
-Ron, Pansy... –Cho se sorprendió tanto al encontrarlos juntos que no sabía que pensar, "Ya lo habrán hecho", se sonrojó sin querer.
-Tranquila...que este chico es tan caballeroso o tan tonto que no me ha tocado un pelo. –Soltó Pansy con una sonrisa, Ron sonrió rascándose la nariz con timidez.
-Je, je, je...sí tal vez soy tonto. –Ron dejó a Pansy al lado de Cho.
-Pero el perfume... –Comenzó Cho, Ron continuó su camino rumbo a la biblioteca, entonces se toparon con Harry y Ginny que se les unieron, Ron y Harry al frente caminaban a paso considerable, Ginny se unió a las dos chicas.
-No funcionó. –Contestó Pansy mirándolas. –He usado cuatro gotas y apenas percibió el aroma.
-Eso quiere decir que Ron ama demasiado a Hermione. –Susurró Ginny emocionada con aquella noticia.
-Y además que tú no estabas dispuesta a que el perfume funcionara, ¿cierto Pansy? –Cho la miró, la chica miraba al frente, Ron y Harry daban vuelta en un pasillo.
-Ya no sé ni lo que quiero. –Contestó secamente sin mirar a ninguna de las dos, se enfocó en Ron, aquel chico comenzaba a serle agradable.
-Mejor nos damos prisa. –Ginny aceleró el paso, Harry y Ron ya corrían entrando a la biblioteca, Cho y Ginny tuvieron que quedarse con Madame Pince para distraerla, el resto entró decididamente.
Intentó pensar en algo que no fuera poseerla, cuando logró olvidar los aromas, el sudor, los sabores, el cálido rose de su piel bajo él, logró pensarlo, ella había dicho ASI NO...jamás dijo NO; ella no se negaba del todo, ella sólo pedía que no ocurriera de ese modo, le daba esperanzas, era una puerta abierta, angosta, oculta y oscura, pero una puerta.
Lo miró, por dos segundos permaneció quieto por completo respirando pesadamente, angustiosamente y sus manos, con la que la sujetaba y con la que casi la desnudaba por completo, temblaban pero no de emoción y deseo, sino conteniendo un impulso, sobreponiéndose a la propia fuerza interna; algo lo hizo moverse hacia ella, metió su mano bajo la espalda de Hermione para sentirla, pero su mano húmeda al fin fue controlada por su decisión de detenerla.
-Vete... –Soltó en un sonido que a Hermione le pareció más el chillido de un animal herido, entonces creyó que se había cortado, pero lo de su rostro no era de dolor.
-¿Qué? –Expresó sofocada mirándolo fijamente, él fruncía el ceño, arrugando la frente con todas las fuerzas que podía.
-Vete...hazlo. –Le exigió sin dejar ese sonido tipo llanto, tipo espasmo.
-Pero... –Hermione sintió que sus manos se iban soltando, lo fue sintiendo alejarse, soltarle, se puso de rodillas con los ojos cerrados y estirándose tomó la mesita derribada y se puso a estrujarla como si la vida se le fuera en ello, ella se puso lentamente en pie -...¿estás bien?
-Lárgate... –apretó con fuerza la silla, no podía detenerse más, no sólo era la necesidad física, también era la necesidad de su calor, de su afecto, de su voz, de sus manos, sacudió la cabeza, le dolía tanto no tocarla que se sentía morir, abrió los ojos para mirar la mesa en sus manos, lo que apretaba estaba manchado de sangre, creyó que era de él que por eso dolía todo, pero no, se miró las palmas y no tenía cortes, era sangre de ella, de su espalda de la botella clavada en su piel, en su columna, sintió dolor, ella estaba herida por él. -...vete Hermione.
-Draco... –Ella se inclinó hacia él, estaba de pie mirándolo desde hacía unos minutos, él se sacudió y le dio una manotazo con fuerza, ella se hizo a un lado asustada.
-¡Vete!...¡No quiero hacerte daño! –Estalló, Hermione entendió lo que pasaba, agradecida, dolida, confundida y alterada, tomó todo cuanto había de su ropa, se puso la blusa con velocidad, la falda a penas y fue directo a la puerta, él carraspeó con molestia, apretando con tanta fuerza que rompió las patas de la mesa. –Yo sólo quería amanecer contigo... –Exclamó suavemente, ella se quedó helada.
-Gracias Draco...muchas gracias. –Sonrió guardando aquello para la posteridad de su memoria, se secó las pocas lágrimas que llevaba en el rostro y titubeó antes de salir, él continuaba en la misma posición presionando la mesa, con la cabeza baja, sonrió apenas; entonces Ron, Harry y Pansy la vieron saliendo de la habitación, Ron corrió a ayudarla con sus cosas, sin decir nada y de la forma más tierna posible le sonrió, ella lo miró con algo de sonrojo, él le ayudó a cambiarse.
-¿Draco? –Pansy le miró llena de interés. -¿Dónde está?
-Está dentro... –Hermione comenzó a contestar.
-Estás sangrando... –Ron se alarmó mucho al verla.
-La botella del perfume se rompió en mi espalda, por eso me herí...el perfume lo ha hecho un monstruo. –Comentó mirando a Pansy.
-Yo me encargo, reaccionará cuando vea quien soy...descuiden, váyanse a prisa, yo me ocupo de él. –Pansy sonrió y entró en la habitación, Hermione la miró ponerse de rodillas a su lado, luego vio la puerta cerrarse, Harry y Ron le miraban con interés, ella hizo lo único que podía hacer.
-Ron...gracias por ayudarme. –Miró al pelirrojo y lo abrazó con ganas, él la abrazó también, pero serio se volvió a Harry, él se limitó a encogerse de hombros, salieron de la biblioteca, Ginny se fue con ellos, Cho se quedó con Pince haciendole preguntas hasta que Neville le dio alcance y Pansy y Draco salieron de la habitación, cuando Cho vio a Draco éste estaba más pálido que nunca, cabizbajo y sujetaba con tal fuerza la mano de Pansy, que la chica le miraba con horror; la noche era ya entrada, todas volvieron a sus casas, con más dudas, con más miedos, y con los mismos tatuajes.
