Capitulo 18


La vista desde la terraza de la escuela era maravillosa, la joven de cabello negro se mantenía recargada en la reja con su vista perdida en el horizonte, soñadora y confundida, no había dejado de pensar en los ojos dorados de aquel hombre de cabello negro que había visto afuera de su templo, no le había vuelto a ver desde ese último encuentro y sin embargo su mente no le dejaba ir.

- ¿Ahome que sucede? últimamente encuentras muy distraiga - decía una de las compañeras de la chica que le había dado alcance luego de pasar la mañana buscándola

- si amiga, deberías estar emocionada hoy es la noche del baile de máscaras y somos la única escuela a la que se le invito, además escuchamos por ahí que hay alguien muy interesado en invitarte - comentaba otra de las chicas que había llegado también - esta es tu oportunidad con Ryoko

- lo se debería de estar feliz pero...algo ... esta atorado en mi mente

- ¿algo o alguien? - pregunto una de las chicas

- quisiera que fuera alguien... Pero realmente es una tontería, una atracción por alguien que sólo he visto una vez

- tal vez sea un amor platónico como el de las fans por los artistas

- pero que tonterías dices, vamos Ahome anímate esta noche será especial, es el baile en el que toda princesa sueña, uno donde podrías encontrar a tu príncipe azul, donde podrías recibir tu primer beso.

- tienen razón chicas no puedo perderme esta gran oportunidad que toda adolescente desea - decía llena de emoción la peligra con la mirada decidida, era una chica joven, alegre y en busca del amor, no era el momento para deprimirse por cualquier cosa.

- ¡así se habla! - gritaron las otras dos jóvenes en la misma pose de victoria que Ahome

El trabajo de la biblioteca había vuelto a ser lo que era antes, Rin y Yuni trabajaban juntas organizando todos los libros que habían sido entregados pero ambas no dejaban de pensar en la noche que les esperaba.

- se acerca la hora del baile, es tan emocionante además compre un vestido tan hermoso - decía Yuni con la cara llena de ilusión - será una noche especial

- será una gran noche para el museo - corrigió Rin mientras jalaba del carrito con los libros usados

- sólo espero que aquel príncipe encantado se presenté, deseo tanto poder verlo de nuevo

- ¿príncipe encantado?

- un Gallardo hombre que encontré el día de ayer en el museo, fue el quien me ánimo a pensar que estarías a salvo, es todo un sueño, es alto, apuesto, rico y tan increíblemente guapo y masculino… creo que fue amor a primera vista

- ¿un gallardo hombre? - pregunto la morena mientras de alguna forma en su mente aparecía la imagen del demonio blanco bajo aquella descripción, sin embargo agito su cabeza sacando esa idea para hablar con claridad a su amiga- Yuni… recuerda que no debes dejarte llevar por la apariencia de nadie, tal vez el paresca un principe para ti, pero la ultima vez que soñaste con un príncipe así... no terminó bien

- lo se, pero con el es diferente y definitivamente espero verlo en el baile – dijo la chica casi brincando emocionado por los pasillos cubiertos de libros – estoy tan emocionada que no puedo esperar, ¡iré a prepararme!- gritaba aun la chica mientras salía del recinto bajo la mirada preocupada de su amiga, realmente esperaba que no se hiciera ilusiones de nuevo, ilusiones como las que ella esta teniendo ahora que había vuelto a dejarse llevar por lo que sentía por Sesshomaru, ese hombre había regresado a su vida y con todo lo pasado había vuelto a poner su mundo de cabeza, se habían amado desde tiempos lejanos y ahora podía sentir de nueva cuenta ese sentimiento con mucha más fuerza.

El joven medio demonio estaba algo impaciente, entro al cuarto en donde su hermana caminaba de un lado a otro emocionada con un paquete entre sus manos

- ¿hermana te encuentras bien?

- no es nada, es solo que estoy muy feliz, hoy es el día de la inauguración, el baile será estupendo y no puedo esperar a que sea hora de irnos y que pueda usar este hermoso vestido – comentaba la chica al tiempo que sacaba su traje del empaque en el que lo contenía – te apuesto a que el joven Shidikaru y yo seremos los mejores vestidos esta noche

- ¿Tendrás a shidikaru como tu pareja? ¿por qué? - dijo Taiyo alarmándose un poco, no sabía que su hermana acudiría con aquel ser, no le agradaba y conocía varias razones del porque

- Porque el me invito tonto - contesto la chica con burla ante la obviedad de la respuesta

- Hoshi, no… ese tipo no … lo mejor es que no te acerques mucho a él, no se si sea de confianza

- Se que hay algo raro en el hermanito, pero eso es precisamente lo fascinante de ese hombre, sabe tanto de la vida de mama como sacerdotisa

- lo se

- es como si te invitara a descubrir todo lo que sabe, al principio era molesto pero ahora es tanta la curiosidad – decía la chica gustosa y alegre a su hermano que no podía creer las palabras de la joven, estaba por decirle algo más cuando su teléfono celular sonó, sin poder evitarlo salió de la habitación sin terminar con la conversación contestando a la voz del otro lado de aquel delgado aparato.

- ¿Por que me llamas ahora? – preguntaba el peli blanco con negro – se que tenemos asuntos pendientes, pero no he visto respuesta clara de parte tuya tampoco – contestaba molesto el primogénito de Inuyasha a la molesta voz.

El viento movía con delicadeza las suaves hojas del cerezo frente a él, su largo cabello platinado se movía al compás del mismo también mientras sus pensamientos se perdían en sus dudas, por primera vez en siglos el gran Sesshomaru se sentía nervioso, finalmente tenía a su amada de regreso pero aun no sabía que pasaría con ellos, no estaba dispuesto a perderla de nuevo, pero no podía apartar de si mismo el sentimiento de que algo les asechaba y que tenía a toda costa que cuidar de ella. Hami salió por la puerta del jardín justo en ese momento alcanzando a su amo, traía información valiosa para él, había conseguido con sus contactos cuanta información había podido del joven Shidikaru y se la entregaría a su amo como este se lo había pedido.

Rin había terminado finalmente de acomodar todos los libros que tenía pendientes, la biblioteca estaba por cerrar y al fin podría comenzar a prepararse para la fiesta de aquella noche, el sonido de unos pasos acercandose a ella llamaron su atención y al girarse se encontro con el joven Taiyo que caminaba decidido a ella

- ¿Taiyo que haces aquí?, deberías estarte preparando para la fiesta de esta noche

- Lo se, pero tengo que hablar contigo primero

- ¿Que pasa?

- Rin se que últimamente te has encontrado con mi tío Sesshomaru, se que el pretende ser algo que no es, te pido que no creas nada de lo que te dice, el es malo y te aseguro que te hara daño si se lo permites

- ¿De que estas hablando Taiyo?

- Rin debes de creerme, debes de alejarte de él, le hizo mucho daño a alguien en el pasado y no quiero que pase lo mismo contigo

- Escucha, no se porque estas tan preocupado, no se que te haya hecho Sesshomaru para que le odies de tal forma, pero te aseguro que el no es la criatura fría que todos piensan… el ha cambiado... Taiyo de verdad no tienes porque preocuparte por mi

- Pero Rin...

- Te lo agradezco, pero no cambiare mi opinión de él, debo marcharme es casi hora de que comience el baile y debo prepararme – la chica se retiro sin decir nada más dejando en silencio y pensativo al muchacho, ahora lo entendía, ella había recuperado finalmente los rescuerdos de su vida pasada, lo que había sentido por el demonio blanco en su vida pasada, podía adivinarlo con tan solo mirar su rostro, con tan solo ver esa alegría en su mirada, sin embargo aun temía por ella, pero esta no le había permitido decirle nada más, no quería que él le salvase, golpeo uno de los estantes y salio molesto del lugar, ya pensaria en algo después, no dejaría que el hombre de cabello blanco ganase.

La noche del baile había comenzado, miles de personas usando mascaras y trajes elegantes del siglo XVII habían llegado hasta la sala principal del museo que había sido adecuadamente decorada. Inuyasha vestía un traje azul y plateado con una mascara blanca en su rostro, saludaba a sus invitados en la puerta agradeciendo su visita y su apoyo en la exposición, la suave mano de su hija sobre su hombro llamo su atención girándose para atenderla, se veía hermosa portando aquel traje azul cielo y la máscara del mismo tono.

- padre los alumnos de la escuela que invistaste han llegado, ya están por entrar al salón – dijo sonriendo la chica enfatisando el hecho de que estuvieran por entrar, sabía exactamente a quien esperaba su padre y aunque al igual que su hermano no estaba muy de acuerdo con aquello, no podía negarle un poco de diversión y alegría a su padre, aunque fuera tan sólo por una noche. El padre sonrió despidiéndose de Hoshi mientras se dirigía a la pista de baile en donde esperaría a encontrar a la chica que tanto extrañaba mientras que su hija se encargaba de atender a los invitados.

Sesshomaru que vestía un traje negro y dorado con una mascara negra le observo partir, hizo una mueca, casi una sonrisa recordando lo que su hermano había planeado, pero inmediatamente su mirada regreso a Shidikaru, le había visto llegar con su sobrina y aquello no le agradaba, no le tenía confianza y menos luego de haber leido toda la información que Hami le había encontrado, tal vez no había nada aun que le incriminara de algo, pero si había muchos actos sopechosos en su historia, el más notable, el hecho de que le ayudara a regresar a Rin a la vida. Sus ojos se alejaron de él para posarse en los de la hermosa criatura que entraba por la gran puerta del museo, su hermoso vestido color verde moviéndose con gracia y al compás de su andar mientras una mascara dorada ocultaba sus bellos ojos, sin perder un minuto más se acerco hasta ella, Rin le saludo con elegancia mientras que el apuesto hombre de cabello blanco se inclinaba para tomar de su mano y besarla.

- te ves hermosa – dijo galante Sesshomaru ganando una sonrisa de la morena

- ... a...amo Sesshomaru… - sonrió la chica- ... recuerdo que solía llamarte así - termino sintiéndose un poco tonta por aquellas palabras

- sólo Sesshomaru, dejaste de ser mi protegida para volverte mi prometida desde hace mucho tiempo, no es necesario que me sigas llamando así

- Sesshomaru… ¿bailarias conmigo? – el nombrado no dijo nada, simplemente tomo de su mano y jalo de ella hasta llevarla a la pista de baile en donde se podía escuchar una suave melodia, el antiguo lord del oeste tomo la cintura de la chica y le junto más a su propio cuerpo mientras le susurraba en el oído

- Al fin estas de vuelta Lady Rin… - su aliento chocando contra su piel le hacía temblar, con aquello dejaron que sus cuerpos se movieran al ritmo de la música olvidandose de todo lo demás, de todo a su alrededor mientras que otro par de ojos les miraba, Taiyo estaba más que furioso de mirar a la pareja junta, se había prometido alejar a Rin de aquel mostroso ser y ahora al parecer había fallado, pero no se daría por vencido, tenía otro as bajo la manga y sabía que pronto se activaría, con eso evitaría que otra vida inocente más se perdiera.

A lo lejos Shidikaru también miraba a la pareja, sin evitarlo sonrio de medio lado dandose cuenta de que esos dos volvían a juntar caminos y eso era perfecto para él, su objetivo se estaba acercando y aunque tenía un camino alterno sabía que aquello le facilitaba las cosas.

Inuyasha había seguido a la joven Ahome desde la entrada hasta la pista de baile, su sonrisa había caído en el camino al darse cuenta que la chica había llegado con compañía, había llegado tomada de la mano de otro de los jóvenes de su salón que habían sido invitados también a la inauguración, este de pronto la tomo por la cintura y le invito a la pista de baile, la sangre del medio demonio hervía al mirar como aquel hombre tocaba a su futura… o a su pasada esposa, estaba más que molesto y sin embargo sabía que debía calmarse y contenerse, no podía intervenir con la vida de la chica en su pasado y aunque su amor por ella prácticamente le obligaba a ir a defenderla simplemente no se movió, resignado dio la media vuelta y se dirigió de nueva cuenta a la entrada de la sala, no tenía otra opción más que seguir con su trabajo dejando que la vida de la chica siguiera adelante.

Rin y Sesshomaru habían salido ya de la pista de baile, y este ultimo se había ofrecido a llevarle algo de beber, la peli negra esperaba paciente por él cuando sintió la presencia de alguien más detrás de ella

- sabía que no me escucharías – dijo Taiyo en tono de molestia haciendo que la chica le mirara

- te dije que no tenías de que preocuparte Taiyo… se que estas preocupado, pero todo esta bien… - contesto la chica sonriendo calidamente al joven – no había notado cuanto has crecido y cuanto te pareces a tu padre – dijo mientras posaba una mano en la mejilla del muchacho que le vio con dolor, aquella era su hermana mayor, la mujer que había perdido tantos siglos atrás, a la que había extrañado tanto, la muerte de la que se había arrepentido tanto… y ahora estaba de regreso, todo era verdad, aquella joven era la misma que había cuidado de él cuando pequeño.. pero entonces entendió que ahora más que nunca debía de evitar que volviera a sufrir, no podía permitir que pasara de nuevo, que muriera a causa de su amor por aquel terrible ser.

- debes alejarte de él, ¿no recuerdas lo que te hizo?, debes hacerme caso, te hará llorar de nuevo - decía el chico mientras jalaba del brazo de la muchacha tratando de sacarla del lugar, los ojos dorados que ahora se tornaban rojos de Sesshomaru habían visto toda aquella escena y de un momento a otro se encontraba tomando a su sobrino por el saco apartándolo de su amada, no importaba de quien se trataba, nadie trataría a su pareja de aquella manera.

- ¡Sesshomaru déjalo! – gritaba Rin un tanto asustada viendo la mirada asesiana de su acompañante, aquel escandalo había atraído a la multitud y sobre todo a Inuyasha que se acerco hasta los hombres tratando de separarlos

- ¿Sesshomaru que demonios pasa aquí?, ¿Taiyo que sucede?

- No permitire que vuelvas a hacerle deaño monstruo – dijo el muchacho a su tío casi en un gruñido amenazando a muerte al peli blanco

- Ni tu ni nadie me apartara de nuevo de su lado, esta es una advertencia no te vuelvas a acercar a ella si no quieres que te mate con mis propias manos- Inuyasha reconocía ese comportamiento y más que nada sabía de lo que era capas un yukai defendiendo a su pareja, como pudo soltó el agarre de su hermano sobre su hijo y les separo, Rin se acerco hasta el demonio blanco y jalo de su brazo hasta llevarlo entre la multitud a la salida del salón, lo mejor era retirarse ahora que las cosas se habían calmado, pidió a su acompañante le llevara hasta su casa y se olvidara de todo aquel asunto.

- Te llevare hasta tu casa – dijo Sesshomaru una vez que estuvieron fuera del museo, la chica asintió con una sonrisa en el rostro siguiendo el paso del peli blanco hasta donde se encontraba su auto, estaban por entrar cuando otra figura salio de entre las sombras

- Pagaras por lo que hiciste maldito, tu nos humillaste a mi y a mis hombres y te matare por ello – decía el ex novio de Yuni que les había seguido y encontrado en el lugar, su rencor a la pareja había crecido luego de su encuentro en el parque y ahora estaba decidido a matarles. Se lanzó directamente a Rin, pero Sesshomaru se dio cuenta primero, la furia por ver al hombre atacando a su mujer creció tanto en él que comenzó a transformarse sin pensarlo, sus ojos comenzaron a volverse rojos mientras que sus colmillos habían crecido amenazantes, a su super velocidad se puso frente a su enemigo y le ataco no notando que este había disparado su arma de fuego, en un rápido movimiento el demonio blanco le había lanzado contra un muro estrellandolo con fuerza en este, pero no la suficiente como para martarlo, este como pudo se levanto y al mirar el rostro de Sesshomaru semi transformado entendió que no trataba con un hombre rico normal, su cuerpo se lleno de miedo y locura al ver ese rostro, con lagrimas de terror en los ojos se levanto pidiendo clementcia al ex lord y cuando este de cierta forma se lo permitió salio corriendo a toda velociad por el callejón por el que había llegado. Rin se acerco hasta Sesshomaru alarmada al ver sangre machando la camisa blanca de su traje, asustada coloco su mano en el costado del abdomen del hombre tratando de evitar que la herida sangrara más

- Sesshomaru estas herido debemos llevarte a un hospital debemos… - trato de decir la chica pero los dedos largos de Sesshomaru le callaron al posarse en sus labios

- ¿Has olvidado quien soy?, esta herida estará cerrada a media noche, me he curado de heridas peores

- Aun así debes estar tranquilo para que tu herida pueda sanar, vamos, debemos llevarte a tu mansión – decía la chica al tiempo que lo rodeaba por la cintura para ayudarle a llegar hasta su auto y así poder viajar en el hasta el hogar del inuyokai.

Ahome estaba compeletamente desilusionada de la fiesta, su pareja Ryoko le había dejado esperando para bailar y cuando esta finalmente se había decidió a irle a buscar le había encontrado besando a otra chica, dolida corrio hasta uno de los balcones abiertos del museo para mirar las estrellas con los ojos llenos de lagrimas y encontrar consuelo con ella, era una tonta, se había dejado llenar de ilusiones pensando que aquel baile sería como el de una princesa en el que su príncipe azul le besaría por primera vez, si, la verdad es que había pensado que en aquel baile recibiría su primer beso, pero por lo visto solo había recibido su primer corazón roto, se quito la mascara que cubría su rostro y dejo que las lagrimas rodaran por sus mejillas libres, se recargo en uno de los muros del balcón y dejo que todo su dolor saliera

- ¿que calse de tonta sueña con tener su primer beso en un lugar así?, de verdad soy una tonta…- se dijo así misma la chica en voz alta

- no debería estar afuera señorita, podría tener un resfriado – dijo una voz a su lado sacandola de su predicamento

- disculpe no sabía que … - trato de decir la chica pero entonces se quedo sin palabras, tal vez el rostro de aquel hombre estaba cubierto por una mascara, tal vez ahora su cabello era plateado en lugar de negro, pero aquellos ojos dorados no podían engañarla, era él, el hombre que había conocido algunos días atrás afuera de su templo

- ¿por que es que una dama tan bella como tu esta llorando en un balcón afuera de una gran fiesta?, es como una dolida novela

- yo.. bueno es que yo…no ha sido la noche que yo esperaba

- si esperabas que ese joven fuera… "tu primer beso"… creo que pudiste haber escogido mejor

- no tienes que decirmelo – decía la joven girando su rostro para dejar de ver aquellos hermosos ojos dorados mientras más lagrimas salian de los propios recordando su fracaso, Inuyasha no podía evitar sentir que debía de consolarla, odiaba verle llorar, ese era su punto débil para con ella, se acerco hasta la joven y tomando un pañuelo de entre su saco limpio sus lagrimas despacio, la chica le miro sorprendida pero no hizo movimiento alguno para interrumpirlo, cuando sus dedos sin querlo rozaron sus labios se detuvo, miro a la joven perdido en sus ojos mientras ella se perdía en los de él y sin nortarlo fue acercando su rostro a los labios de la mujer que amaba, de la mujer a quien extrañana tanto y a quien deseaba volver a tener en sus brazos, sus labios se juntaron, se rosaron despacio y finalmente se besaron, fue un beso simple, dulce, lleno de ternura y hasta cierto punto amor, al menos por parte de él, cuando finalmente se separaron este le miro y le sonrió para luego hablarle susurrando

- después de todo conseguiste tu primer beso – le acaricio de nuevo con ternura la mejilla como en forma de despedida y luego se alejo de ella con todo el dolor de su corazón, la chica se había quedado estática por aquel beso y no había reaccionado si no hasta que aquel joven había desaparecido de su vista, corrio hasta el salón para buscarle pero este había desaparecido. Inuyasha se había asegurado de esconderse a toda velocidad de la doncella, lo mejor era que fuese de esa forma, pues luego de aquel beso… ya no había nada más que pudiera detenerlo de confesarle todo a ella, ese tierno gesto había sido su despedida.

El auto moderno había llegado hasta el antiguo palacio, Rin ayudaba a Sesshomaru a entrar hasta su hogar mientras su herida seguía sangrando, aunque ciertamente ya comenzaba a curarse. Lllevo al peli blanco hasta su habitación seguida de Hami que al ver a su amo lastimado había corrido para brindar ayuda, Sesshomaru se quito su camisa y se recosto un poco sobre su cama mientras Rin y el mayordomo limpiaban la sangre y le vendaban un poco, aun y pese a que la herda se curaria la chica había insistido en cubrirala hasta que así fuera para evitar una infección.

- Me llevare los restos de los vendajes mi señor - decía Hami saliendo de la habitación dejando sola a la pareja

- Gracias... - dijo casi en un susurro la peli negra - me has ... me has salvado de nuevo... siempre fue una molesta carga que no podía cuidarse sola

- eso no es verdad, en más de una ocasión demostraste que eras una valiosa guerrera... aun y pese a ser una humana enfrentando Yukais

- yo no era humana... tal vez ahora lo sea... pero antes... - El peli blanco no la dejo terminar, tomo su rostro y le beso despacio, la chica correspondió con ternura el gesto, sólo era eso, no había más que cariño en aquella demostración, al separase se miraron y se sonrieron

- lo mejor es que pases la noche aquí, ya es muy tarde y no quiero que regreses sola a tu casa - comento el hombre mirando con seriedad a la joven que no se negó a su petición, luego de una leve cena y de ayudarle un poco siguió a Hami hasta su antigua habitación en donde podría pasar la noche, se despojo de las pesadas telas de su vestido dejando sobre ella solo el camisón que portaba debajo, se recostó en el mullido mueble y trato de conciliar el sueño, aunque le era difícil pues no podía dejar de pensar en la actitud de su antiguo hermano menor, la actitud del pequeño Taiyo ¿por que tenía tanto miedo?.

Las horas seguían pasando y ahora la luna brillaba con mayor intensidad al paso de la noche, los sueños habían traído a Rin muchos recuerdos de su vida anterior, aunque no todos habían sido del todo placenteros, muchos le habían hecho sonreír en sueños, se despertó despacio y se sentó sobre su cama perdiendo su vista en la oscuridad de su cuarto, se levanto y se acerco hasta su ventana abriéndola para dejar pasar la luz de la luna que ahora iluminaba todo su cuarto, observar aquel astro fijamente, siempre le traía paz, tal vez era porque de alguna forma le recordaba a él… él al que ahora notaba desde su ventana en el jardín, estaba recargado en el cerezo con sus ojos cerrados y su camisa abierta mostrando la vendas que ya no necesitaba. La chica bajo desde su habitación hasta el jardín y tímidamente entro en este acercándose a Sesshomaru, el peli blanco ya había notado su presencia y abrió los ojos cuando esta se coloco frente a él.

- ¿no puedes dormir? - pregunto con algo de seriedad el dueño del palacio

- Aun me es un poco extraño estar aquí… con tantos recuerdos... que vienen a mi

- Recuerdos… todo el palacio esta lleno de recuerdos… tuyos y míos...

- Esperaste por mi tanto tiempo … - comenzaba la chica mientras se acercaba más al hombre, este le ofrecio su mano y cuando la chica la tomo le ayudo a sentarse sobre su regazo- ... ¿ por que esperaste tanto tiempo por mi?... tenías la oportunidad de hacer tu vida de nuevo… de encontrar a la familia perfecta que tanto habías buscado, de recuperar el honor de tu familia... de ...

- No había nada sin ti Rin… - dijo el hombre callando sus labios con su mano- te perdi y contigo lo había perdido todo… te espere porque te necesitaba conmigo y porque necesitaba … pedirte perdón… todo ese tiempo estuve confundido… trataba de ser diferente a mi padre y tarde entendí que parecerme a él era lo que estaba buscando, porque su amor por una humana le había hecho feliz… pero ya no estabas a mi lado… te hice mucho daño Rin… lo lamento … yo – quiso continuar el peli blanco pero fue ahora Rin quien le callo al posar sus labios en los de él besándolo delicadamente, con ternura y con amor, al separarse se miraron y sin decir palabra alguna se volvieron a besar esta vez con mucha más pasión, Sesshomaru la tomo con más fuerza por la nuca y por la cintura mientras sentía como su cuerpo y el de ella comenzaban a reaccionar al fuego que estaba creciendo entre ellos, pero antes de que algo más pudiera pasar se detuvo separandose un poco de ella.

- Debo … no puedo continuar… no… no puedo resistirme a ti con tanta fuerza…Rin... y no pretendo hacer algo que tu no quieras

- Pero... – comenzo ella un poco timida, pero segura de lo que quería- pero que tal si… si yo no quiero que te resistas… yo… también quiero saber que todo esto es verdad… - dijo la chica al tiempo que volvia a tomar los labios del peli blanco, este no pudo contenrse más y comenso a besarla con más fuerza, a atraparla más entre sus brazos mientras que sus labios ahora bajaban por su cuello, la chica comezó a dejar suspiros salir de sus labios mientras que sus manos deslizaban la camisa de Sesshomaru por sobre sus hombros, al mismo tiempo el camisón de la chica comenzaba a subir por sus muslos mientras esta se mecía un poco sintiendo la exitación del peli blanco crecer. Todo se había vuelto una locura imparable cuando los labios de aquel apuesto hombre llegaron a su pecho, toda barrera se había derribado cuando sus manos llegaron a sus muslos subiendo más aquella prenda, cuando en un suave movimiento se inclino sobre de ella recostandola en el suave pasto mientras le llenaba de besos, mientras sacaba suspiros y gemidos de sus labios cuando succionaba su piel, cuando el dejaba escapar gruñidos al sentir las suaves manos de la joven recorriendo cada músculo de su perfecto tórax, cuando la sentía recorrer cada centímetro de la fuerte piel de su pecho y de su marcado abdomen. La poca ropa en ellos comenzó a desaparecer, la chica se abrazó más a él, rodeo su cuello con sus brazos y su cintura con sus piernas acercándose y acercandolo más a ella sintiendo más el calor y el roce entre sus pieles que les estaba llevando al borde, finalmente el hombre le hizo suya al tiempo que ambos gemian por tan perfecta y añorada unión, comenzaron con un ritmo suave que poco a poco se fue acelerando conforme la pasión les controlaba, poco a poco se acercaban hasta el final pero disfrutaban juntos de cada momento, de cada caricia y del delicioso calor entre ellos. Con un gemido cargado de pasión terminaron juntos, agotados y sudorosos pero felices de estar en los brazos del otro.

- Rin… yo... - trato de decir Sesshomaru, pero lo que sentía y el poco aliento que quedaba en él no se lo permitían

- No tieness que decirlo… lo se… lo he sabido todo este tiempo... yo también… - confeso ella besandolo y reposando al mismo tiempo sobre su fuerte pecho, aun esperaba mucho por ellos pero finalmente estaban juntos y lo enfrentarian juntos.