Capítulo 25.

Hermione se miró al espejo una vez mas, no entendía donde estaba el problema con el vestido. Dio una vuelta, era exactamente como lo había imaginado.

—Siento mucho que haya tenido que venir por nada señorita Granger, mi sobrina se equivocó, fue otro el que arruinó. —se disculpó la dueña del local como si temiera que Hermione fuera a morderla

—No pasa nada. —murmuró con voz apagada. Ya no le apetecía gritarle a nadie, solo quería conseguir un hotel, ya era tarde y volver al Valle de Gogric le parecía un viaje mucho más largo y agotador.

El vestido ya estaba listo así que no dudo en llevárselo son ella, se lo sacó y volvió a ponerse su ropa. Antes de salir de la tienda le dio un vistazo fugas a su teléfono… Ni una llamada. Susurró, Draco no le había llamado ni una sola vez para averiguar si aun seguía con vida. Guardó el móvil con cierta tristeza. ¿Eran el esteriotipó de la pareja perfecta como le repetía hasta el cansancio la señora Malfoy? Trató de no darle mas vueltas al asunto ya que eso solo conseguía deprimirla y llenarla de dudas, tenía estar firma, Narcisa le había dicho que la cosa era así. Draco era poco expresivo y así lo aceptaba porque lo quería de una forma que ni ella llegaba a comprender completamente. Tomó aire. El amor era así ¿no?... una voz en los mas profundo de su corazón profirió un fuerte "NO"

Cruzó la calle para ir por su auto, no estaba ni a dos metros de este cuando le prestó por primera vez atención a la tienda de música que estaba cerrando en ese momento. Tenía un enorme cartel de neón que desentonaba mucho con las demás tiendas de aquella calle de Londres.

"La Melodía Weasley" rezaba con enormes letras rojas.

Se paró frente a la tienda con el seño fruncido. ¿Weasley? ¿Esa era la tienda del hermano de Ginny?

Un muchacho de rizado cabello rubio estaba bajando las persianas de metal de una la das vidrieras donde descansaban una inmensa batería rojo metal. Hermione miró con un poco de nostalgia el instrumento antes que esté quedara oculto detrás de la persiana.

Él le había dicho que era bastante bueno con la batería pero nunca lo había escuchado.

Agitó la cabeza tratando de ahuyentar ese sorpresivo recuerdo. ¡Maldito el día en que Choky había sacado de entre sus cosas la borrosa foto! Cerró los ojos con fuerza por un momento, estaba a unos días de casarse, no podía estar pensando en alguien que había conocido cuando era una niña de quince años.

—Matt, lleva las cajas al almacén, yo termino aquí.

Hermione perdió el aliento, literalmente, al ver a un pelirrojo muy alto, de hombros anchos y nariz alargada salir de la tienda, tomando el lugar del muchacho rubio. Impulsada por algo que estaba muy lejos de la razón dio un paso hacia él sin poder decir ni una palabra.

Ron Weasley notó su presencia y bajando la persiana de la otra vidriera de un tirón dijo:

—Lo siento, pero ya cerramos, mañana…—se dio la vuelta para llevarse la sorpresa de su vida.

La castaña sintió como su estomago se revolvía cuando aquellos increíbles ojos azules la atravesaron después de tanto tiempo.

— ¿Hermione?— murmuró Ron sin poder creer que aquella chica que había conocido en Egipto hacia diez años estuviera frente a él.


Harry se acomodó en el sillón que había en el estudio. No había visto a Ginny en todo el día. Choky se había limitado a decirle que estaba con Luna y ella en su cuarto. A pesar de que aún tenía una parte de él que se moría de ganas de verla, estaba tranquilo porque sabía que su prima y su mejor amiga la cuidarían. Cerró los ojos mientras se acomodaba un poco, no planeaba ir a su cuarto esa noche, Ginny en algún momento iría allí a dormir y él no quería importunarla.

Bufó, nunca se le habría cruzado por la cabeza pensar que una mujer lo haría dormir en un sofá. Claro, podía tomar otra habitación, pero eso haría que su madre hiciera preguntas.

Le dio un golpe a los cojines, dudaba muy seriamente poder conciliar el sueño. Ginny seguía entrando y saliendo de su cabeza cada vez que se quedaba quieto. Suspiró largamente, si al menos hubiera alguien con quien distraerse como lo había hecho todo el día ayudando a Dora a cuidar a Teddy.

Se pregunto si Sirius estaría despierto todavía, un juego de cartas o simplemente molestarlo le bastaría para ocupar su cabeza. Le echo un vistazo al tentador bar de su padre, si su padrino lo veía en aquel momento le daría una patada muy fuerte en el trasero. Sirius tenía razón, no podía emborracharse cada vez que su vida se fuera al diablo, ese era un escape tonto y de cobarde.

Agitó la cabeza, molestar a Sirius parecía la mejor opción.

Ginny ajusto el nudo de la bata negra que Choky le había regalado – la chica había sido muy insistente al momento de decirle que la conservara, ya que aseguraba no poder volver a utilizarla después de saber para que la había usado - contó hasta diez antes de abrir la puerta del estudio. Ahí estaba, desparramado en el sillón con una mirada tan apagada que sintió que su corazón se paraba.

Sus ojos verdes la atravesaron cuando cerró la puerta detrás de ella, trató de sonreírle. A pesar de todo lo ocurrido la noche anterior seguía muriéndose de vergüenza al pensar en lo que estaba apunto de hacer.

Trató de aferrarse con ambas manos a toda su autoconfianza. La cama estaba rodeada de velas aromáticas y la tina estaba llena, todo estaba listo para que lo mimara la noche entera, recompensándolo por el día horrible que había pasado por su ausencia.

El fotógrafo se incorporó rápidamente con el ceño fruncido. Ginny estaba allí con el cabello suelto cayendo alrededor de su rostro sonrosado y llevaba una bata negra de satén que le llegaba hasta las rodillas. Echó un rápido vistazo al bar del rincón, la puerta estaba bien cerrada, así que borracho no estaba ¿o si?

La pelirroja caminó hacia él sin decir nada. Harry estaba perdido en aquel espejismo. Se veía tan hermosa, tan increíblemente tentadora…. De solo verla el deseo lo sacudió, haciéndolo templar ligeramente. Sus miradas se encontraron cuando Ginny le ofreció la mano con una pequeña sonrisa temblorosa en los labios.

—Bebí mucho vino en la cena y ahora estoy en coma ¿verdad?—preguntó sin dejar de observarla con esa mirada apagada que tanta pena le producía a la pelirroja.

Con el corazón desbocado se inclinó sobre Harry y lo besó en los labios con suavidad, suspiró, se sentía tan bien volver a sentir esos labios contra los suyos después de creer que nunca más tendrían un contacto como ese. El moreno soltó un seseo y Ginny notó como su labio inferior seguía un poco rojo por el golpe que le había dado su prima.

— ¿Crees que estas soñando?—le interrogó al tiempo que pasaba sus dedos temblorosos sobre sus labios.

—Estas aquí hermosa y con poca ropa, básicamente es igual a todos los sueños que tengo.

Ginny soltó una risita al escuchar esa confesión. ¿Ha si que todos sus sueños eran así? ¡Esos no eran sueños, era telepatía!

—Vamos Potter, no dormirás aquí esta noche.

— ¿Ha, no?

—No, esta noche y todas las siguientes te quiero desnudito en mi cama.

Harry sonrió. Estaba convencido de que se había dormido antes de poder ir a molestar a Sirius. Se puso de pie, aceptando gustoso la mano que le ofrecía Ginny. Antes que pudiera dar un paso hacia la puerta, la chica le dio un pellizco en el brazo con muchas ganas.

— ¡Ay!— se quejó al tiempo que se sobaba el brazo, mirándola con sorpresa. — ¿Y eso por qué fue?

—Esto no es un sueño Harry. —respondió sencillamente dedicándole la sonrisa mas luminosa que había visto jamás.

—De eso ya me percate—murmuró. Ahora estaba completamente seguro de que estaba bien despierto. Un abanico de nuevas dudas y preguntas se agitó ante él al llegar a ese punto.

—Me alegro que te hayas dado cuenta—le sonrió antes de ponerse de puntillas para besarlo con ganas.

—Esta mañana dijiste…

—Esta mañana no estaba escuchando a mi corazón, si no a mi cabeza…

—Ginny…—la chica lo calló poniendo su dedo índice sobre sus labios.

—Te escuché hablar con Sirius esta tarde… Choky me hizo escucharlos.

—Choky…

—Me contó todo, Harry. Y Sirius fue a hablar contigo a propósitos, sabía que yo estaba escuchando. —Le rodeó el cuello con los brazos frotando ligeramente su nariz contra la de él— Te tendieron una emboscada, Potter. Lo siento.

—Ellos…—una mezcla de sentimientos se acumularon en su pecho, por un lado sentía la desagradable sensación de haber sido traicionado por las dos personas que mas confianza le tenia y por el otro, su corazón se agitaba hinchado de felicidad al ver que Ginny sabiendo cuales eran sus verdaderos sentimientos hacia ella, estaba ahí, abrazándolo— ¿Qué significa esto entonces?

La pelirroja le sonrió apenas antes de hundir su rostro enrojecido en su pecho. Con la voz amortiguada respondió:

—Te quiero…. Te quiero con toda el alma. — Su corazón se desbocó aun más— Y no puedo creer que tú me quieras también…

—Te lo dije anoche, no tenias que escuchar ninguna conversación para descubrirlo— acarició su cabello sin poder sacarse la sonrisa de idiota del rostro. — ¿De verdad me quieres mas que aun amigo?

—Desde el día que te vi jugar a la fiesta de té con Victoria—confesó levantando la cabeza para mirarlo. Sus ojos verdes brillaban de una manera especial que parecían iluminar la habitación— Nunca te he visto como un amigo… la simple idea me parece imposible.

Harry no tuvo palabras para expresar lo que sentía en ese momento. De pronto el inmenso agujero que había en su pecho parecía desvanecerse. ¡Lo quería! ¡No lo veía con ojos de amiga! ¡Lo quería! Quería ponerse a saltar, salir a la calle y ponerse a gritar como un adolescente eufórico después de recibir su primer beso ¡Lo quería! Le faltaba poco para ponerse a bailar como lunático ¡Ginevra Weasley lo quería!

La besó largo y tendido, ni siquiera le importaba el pequeño dolor en el labio, quería volver a besarla como en la noche anterior, deseaba volver a reconocerla, degustado cada centímetro de su boca perfecta mientras todos sus sentidos se hundían en esa aroma floreal que parecía ser exclusivamente suyo. Escurrió sus manos bajo la bata y se llevó una sorpresa bastante agradable al descubrir que no tenía nada más debajo de esta. Una sonrisa picara apareció en sus labios al separarse un par de centímetros cuando el aire se volvió terriblemente escaso.

—Y bien Weasley ¿Cómo era eso que querías verme desnudito en tu cama?


Luna y Sonny intercambiaron una mirada de complicidad cuando Lily de una forma muy despreocupada se preguntó en voz alta cuando Ginny y su hijo bajarían a desayunar. Antes de contestar Choky no pudo reprimir una risita chirriante.

—Harry paso por la cocina muy temprano y se llevó una bandeja llena de comida, desde entonces nadie a salido del cuarto—. Sonrió juguetonamente arrancándole una risita a más de uno.

— ¡Uy! no hay nada mejor que una pelea para al final tener una muy buena reconciliación. —rió alegremente James dejando de lado el diario que había estado ojeando.

—Y eso lo sabes muy bien tú ¿Eh James?—le picó Sirius.

—Y tú— alzó una ceja divertido su amigo.

Clara a su lado se ruborizó un poco.

— ¡Auch!

Choky levantó la cabeza con el seño ligeramente fruncido mientras miraba a sus padres.

—Me alegro que ya estén mejor—suspiró Lily sin prestarle atención a la conversación que tenían su marido y el padrino de su hijo. — Ayer Harry se veía muy triste. Se nota que se quieren mucho, no merecen soportar ninguna amargura.

Sonny miró a su tía con una sonrisa antes de encontrarse con la mirada alegre de su padre, se observaron divertidos. Sí habían dos personas en esa casa que no se merecían ninguna amargura después de todo lo ocurrido, ellos eran Harry y Ginny.


Ginny sin dejar de sonreír apoyó su cabeza sobre el pecho desnudo de Harry, cerró los ojos por un momento escuchando los latidos enloquecidos de su corazón. El moreno acarició su cabello pelirrojo sin poder dejar de sonreír, loco de alegría.

—Creo que el té ya se enfrío—comentó divertido.

—No me importa—levantó la cabeza para poder mirarlo a los ojos—No tengo ganas de desayunar.

—Yo tampoco—la besó— Ni siquiera se porque fui por el.

—No se, pero no voy a dejarte salir de esta cama de nuevo.

— ¿Ha, si?— sonrió pícaramente antes de invertir sus lugares quedando sobre ella con una facilidad que a Ginny comenzaba a fastidiarle. — ¿Y cómo planea hacer eso señorita Weasley?

La pelirroja fingió pensarlo por un momento.

—Creo que puedo persuadirte o atarte a la cama…

—Mmmm ¿atarme a la cama?— beso con suavidad su cuello perfumado— Me gusta la idea.

La chica rió con ganas por un momento.

— ¿No crees que tal vez los demás no se tomen bien esto? Digo, estamos aquí encerrados, tal vez crean que somos unos maleducados de primera.

Harry sonrió al escuchar la preocupación de su inocente novia verdadera.

—No te preocupes, mi madre debe estar en las nueves ¿te imaginas? Apuesto lo que sea a que cuando salgamos de aquí ella aparecerá con un ginecólogo o como mínimo con una prueba de embarazo.

— ¡Harry!

—Lo digo enserio. —Rió— Ha si que no te asustes cuando aparezca con un libro sobre bebes y la cuna que utilice cuando nací.

— ¿Aún la conserva? ¡Oh que tierna!

—Si, si. Muy tierna—rodó los ojos fastidiado—Ya me la veo venir— se aclaró la garganta antes de continuar con una voz chillona que se suponía que era una imitación muy bizarra de su madre— "Oh ¿Ya se han reconciliado? ¡Me alegro tanto! Y ahora… ¡¿Cuándo se casan?! ¿Cuando me darán un nieto?" será muuuuy incomodo.

—Solo has oídos sordos—le aconsejó jugando con su cabello despreocupadamente.

—No podría…

—Siempre la ignoras. ¿Por qué ahora seria diferente?

—Porque ahora me muero de ganas de cumplir todos sus caprichos—la miró con los ojos echando chispa de emoción— ¡Vamos Ginny! Arruinemos la boda de Hermione y Draco, y luego aprovechemos la decoración y el juez ¡Casémonos y tengamos todos los nietos que quiera mi madre!

—Harry — rodó los ojos soltando una risita — ¿Recuerdas el trato? Dijimos que iríamos despacio. Pasó a paso…

—Si, lo se. —Suspiró largamente antes de besarla. — Pero tengo miedo que te arrepientas y te marches—murmuró y Ginny advirtió que sus ojos esmeralda perdían un poco de brillo.

—No me iré…

—Tal vez ¿pero qué hago si te da uno de tus ataques de "Conejo Blanco"?

Conejo Blanco— se mordió el labio inferior mientras fruncía el ceño— Sigo sin entender porque dices que tengo ataques de ese tipo o porque me llamas así…

Harry rió muy divertido.

— ¿Qué estaba haciendo yo cuando me viste por primera vez?

— ¿Que tiene que ver con…?

—Responde.

—Uff… estabas jugando a las muñecas con Vic mientras Ron se partía de la risa. ¿Pero qué tiene que ver con lo del Conejo Blanco?

—Que impaciente—sonrió besándola en los labios— Pues esa fue la primera vez que me viste a mi, pero yo ya te había visto ante.

— ¿Ha, si? ¿Dónde? —preguntó al tiempo que se rebanaba los sesos para recordar algo de lo que hablaba Harry.

—La primera vez que te vi me pechaste en medio de la acera, apenas me dijiste lo siento y saliste corriendo hacia la casa de tus padres diciendo una y otra vez que llegabas tarde a la fiesta de cumpleaños de tu hermano. —la sonrisa de Harry se ensanchó mucho mas al ver la cara de sorpresa de la pelirroja.

— ¿Enserio?

—Tan enserio como que creo que esto es un sueño. —la beso seductoramente.

— ¿Un sueño? ¿Crees que estas soñando?... ¿Quieres que te demuestre que estas bien despierto? — tocó su dedo pulgar con el índice de forma amenazadora mientras una sonrisa juguetona aparecía en su cara.

— ¡No!— la miró con los ojos bien abiertos al tiempo que se hacia a un lado—Estoy despierto, estoy bien despierto.

Ginny soltó una risita antes de darle un pequeño beso en la punta de la nariz.

—Miedoso.

—Pero me dolió—hizo un puchero muy cómico— ¡Es mas, todavía me duele!

—Oh pobrecita—exclamó en tono dramático— déjame darte un beso para aliviarte toda la agonía. —Besó su hombro sin sacarle los ojos de encima, Harry la observaba con una sonrisa torcida.

— ¿Sabes? Tengo muchos lugares que me duelen…