Mi gemelo oscuro disfrutó con este capítulo casi tanto como con el siguiente, ¿Cuántas veces lo habremos visto? Ni idea, perdí la cuenta allá por la vigésima o trigésima vez :P
Gracias Anna Ross y Greeneyesspn por animarme el día con vuestros reviews :D . Continúo pues:
DESDE QUE VOLVISTE DEL INFIERNO
(La mirada de Sam)
"Free To Be You And Me"
Llegué a Oklahoma hace un par de semanas. Garber parece un lugar pacífico, tan distinto a las grandes ciudades. Apenas tiene mil habitantes, si llega, y la gente está demasiado ocupada con sus granjas y sus vidas así que no tienen tiempo para preocuparse por los motivos que pueda tener un forastero para aceptar un trabajo mal pagado en el único bar del lugar.
Todas las noches sueño con Jessica. Llegó a costarme recordar su cara, hasta el punto de creer que había olvidado cómo era. Pero ahora aparece ante mí, tan real, casi tangible, puedo sentir el calor que emana de su piel y la brisa que surge de su boca cuando habla. Me dice que soy un cobarde, y no me sorprende. Me da igual. Sólo quiero acostarme cuando acaba mi día de trabajo para verla de nuevo.
Es un trabajo duro, muchas horas, pero consigue despejar mi mente de todo lo que he dejado atrás. A veces siento la necesidad de llamar a Dean, pero no llego a marcar el número en mi móvil, ¿Qué podría decirle? Él tampoco ha llamado.
Aquí estoy seguro, y aquí el Mundo está protegido de mí. Sólo… sólo espero que Dean y Bobby estén bien y que el desastre que he creado no se cobre más víctimas. Que no les alcance a ellos.
Está tan concentrado en su trabajo que ni siquiera se da cuenta de que la otra camarera del local no le quita la vista de encima. Todos creen que se llama Keith. Es el nombre que ha dado, el que conservó de entre todas las tarjetas falsas a las que prendió fuego en el lavabo de la primera habitación de motel que no compartía con su hermano.
La chica se empeña en entablar conversación y saber más de su vida, Sam sólo quiere que le dejen tranquilo, acepta el reto de la muchacha a echar una partida de dardos sólo porque no le va a dar opción de hacerle ningún interrogatorio. Sólo consigue intrigarla más cuando gana todas las rondas sin ningún esfuerzo. Tres dianas cada vez.
Sin embargo, las consecuencias de lo que hizo le alcanzan, la serie de tormentas que azotan la región tienen todas las trazas de ser señales demoníacas. Algo gordo sucede cerca de allí, y aunque no puede intervenir sí puede avisar a alguien capacitado para hacerle frente. Su primer impulso es llamar a Dean. Pero no puede hacerlo.
- ¿Sam? – el viejo chatarrero siempre es la segunda mejor opción, responde a su saludo – Bueno, no estoy corriendo maratones, pero, viviré. ¿Dónde estás?
- En Garber, Oklahoma – la alegría por oír al viejo tan animado se diluye en la ansiedad de no saber cómo se tomará su petición – he encontrado un pueblo cercano a éste con señales del Apocalipsis
- ¿Qué señales?
Lee unos párrafos del último libro del Nuevo Testamento comentando con el viejo lo que cree que ocurrirá. Ha hecho los deberes, las señales indican la aparición de una horda de demonios que reducirán a sangre y cenizas la zona de impacto.
- ¿Por qué más me llamas? – Bobby les conoce como si llevaran su sangre
- Dean no te lo ha dicho – se siente traicionado, ¿tendrá que volver a explicarlo?
- Me lo ha dicho – pero el tono de voz del viejo indica que no está de acuerdo con ninguno de los dos
- Ya, bueno, pues he pensado que podrías averiguar quién hay por la zona y que se ocupe de ésto – suelta de un tirón el muchacho queriendo pasar página a la mayor velocidad posible
- Sí… déjame ver si me acuerdo… el mejor cazador que puede estar cerca de ese lugar – Bobby suena triste e irónico al mismo tiempo - ¡OH! ¡Si eres tú!
- No puedo – sabía que no debió llamar, no podía – Esta vez no quiero hacerlo
- ¡Sam!
- Tengo que colgar, lo siento – cuelga inmediatamente, sin dar opción a más reproches, conteniendo el tremendo vacío que se le ha formado en el estómago y que sube hasta su cerebro paralizándole.
DQVDI-Sam
Los enviados de Bobby se pasan por el bar provocando que casi averigüen en su trabajo que está usando un nombre falso. Ilusamente cree que ya está todo solucionado, que ellos se encargarán y que esta vez nadie saldrá herido por su culpa.
Pero hay heridos, hay muertos, y ahora también hay cazadores que saben a ciencia cierta lo que ha hecho. Quienes hace unas horas eran amigos ahora quieren usarlo como arma, obligándole a cometer el error del que intenta escapar con todas sus fuerzas.
Se defiende desesperadamente sabiendo que aquél tampoco es su lugar ya. Puede verlo en los ojos de la camarera: está aterrorizada. Sólo puede seguir huyendo. Con lo poco que le queda de sueldo compra uno de esos coches que mejor estarían en un desguace. Es más barato que los otros por ser de color "mierda".
Tampoco es un vehículo tan terrible, le sirve para poner tierra de por medio, conduce durante un día entero, atraviesa tres o cuatro estados. A veces tiene que parar en el arcén en medio de la nada y gritar, gritar, gritar hasta sacarse la frustración, la rabia que llena sus ojos de lágrimas y no le permite ver el camino.
Al día siguiente decide detenerse en un hostal de montaña a descansar. Es temporada baja, es barato. Esa noche sueña otra vez con Jessica, la añoranza es tan intensa que incluso puede tocarla.
Esa es su vida ahora, huir sin rumbo ni destino, pero mientras pueda soñar con ella podrá soportarlo. No importa que le llame cobarde si acompaña su reproche con una caricia comprensiva, con su presencia.
- Te quiero Jess – Es sólo un sueño, es un recurso de su mente para superar todo este caos, por eso aún le queda un poco de fe – Dios sabe cuánto te echo de menos, pero te equivocas, podemos cambiar, siempre hay una esperanza.
- No Sam, no la hay
- ¿Cómo estás tan segura?
- Porque tú me liberaste – lo sobresalta la voz del diablo – Así es, tú sabes quién soy
- ¡Lucifer!
- No resulta fácil encontrarte Sam, menos que a la mayoría – el hombre que ocupa el lugar de Jessica sonríe casi con ternura – nunca vas a decirme dónde estás.
- ¿Qué quieres de mí? – responde furioso, indignado por el sucio truco del diablo, le cabrea tanto que haya usado sus recuerdos de la mujer que amó, que, ni siquiera, atiende a sus explicaciones - ¡No quiero NADA que venga de ti!
- Lo siento mucho, lo siento de verdad, pero… - Aquel ser señala apesadumbrado su apariencia – Nick es sólo una improvisación, un plan B, apenas puede contenerme sin llegar a la combustión espontánea.
- ¿De qué estás hablando? – pero lo sabe, porque todo encaja como un puzle, lo que ha hecho, la persecución a que ha sido sometido toda su vida.
- ¿Por qué crees que fuiste a esa capilla?, Eres tú Sam, tú eres el elegido – se regodea el horrible ser ante la confusión del muchacho – Mi recipiente.
- ¡No!
- Si
- No, eso no pasará – masculla rabioso el cazador
- Lo siento, pero pasará – asegura Lucifer con una convicción inapelable - te encontraré, y cuando lo haga, me dejarás entrar, estoy seguro.
- ¿Necesitas mi consentimiento? – es como una luz que señala la salida, Sam consigue respirar por fin, tiene una opción.
- Claro, soy un ángel – sonríe el envase del diablo
- Me suicidaré antes de admitirte
- Te devolveré a la vida – Lucifer parece cansado de ese juego – Sam, se me rompe el corazón, siento el peso que llevas sobre los hombros, lo que has hecho y lo que te queda por hacer. Es más de lo que nadie soportaría. Ojalá hubiera otra forma, pero no la hay. Yo nunca te mentiré, ni usaré trucos, pero me dirás que sí.
- ¡Te equivocas! – masculla el cazador aterrado
- De eso nada, te conozco mejor que tú mismo.
- ¿Por qué yo? - ¿Por qué no lo dejan en paz? ¡Solo quiere que lo dejen en paz!
- Porque así debe ser Sam – y ese ser parece genuinamente compadecido por su dolor – Desde siempre has sido tú.
Continuará...
