Sí, hemos vuelto a publicar, vuestro apoyo y comentarios tienen recompensa, así que seguid así. Hay una cosa que queremos comentar después de haber leído vuestras opiniones:
Lo de Regina ocultándole a Emma que tiene novia no tiene justificación alguna ni vamos a intentar dársela, pero, sí vais a conocer más adelante el tipo de relación que tiene con Cersei y por qué Regina sigue con ella. Así que no os preocupéis que todo cobrará más sentido.
Esperemos que disfrutéis del capi. Un saludo y seguid comentando.
Capítulo 25
Emma salió tan rápido del aula que no se dio cuenta de que la directora estaba en el pasillo y chocó con ella.
-¿Pasa algo señorita Swan?- dijo al ver cómo actuaba y notar lágrimas en sus ojos.
-No, nada, me tengo que ir- siguió caminando alejándose de todo, tendría que haber sido más cortés con la directora, pero estaba demasiado mal para formalismos.
Regina seguía dentro, cubría su rostro con las manos, la situación la estaba superando y levantó la mirada al escuchar la voz de su superiora.
-¿Todo bien?-
La morena se enderezó simulando que no pasaba nada, no era la primera que la directora las veía en actitud extraña y si encima Zelena contaba algo empeoraría las cosas.
-Perfectamente-
La otra mujer se le quedó mirando fijamente unos segundos más en silencio hasta que decidió salir y continuar caminando hasta su destino.
Regina resopló, lo que les faltaba en ese momento era que las descubrieran.
La profesora había sufrido durante todo el miércoles el vacío que Emma le hacía, la joven estaba muy enfadada y la había ignorado y evitado todo el día. Regina sentía vergüenza de sí misma por lo que había pasado, y por ello, esperó al jueves para juntar el suficiente valor para acercarse a hablar con ella tras la clase.
-Emma, tenemos que hablar, no puedes ignorarme así-
-¿Yo soy la que ignora a alguien? Pensaba que era lo que querías- respondió con un mal tono -Si quieres hablar lo haremos esta tarde-
-Te dije que esta tarde no podía, pero el domingo sí- Cersei ya le había dicho que se iría temprano ese día -Podemos hacer algo juntas- sonrió intentando arreglarlo -¿Te apetece?-
La joven negó con su cabeza.
-La verdad es que no quiero verte... creo que lo mejor será que terminemos con esto de una vez- había estado repitiéndose esa frase desde el día anterior, intentando creérsela para decirla convencida.
Regina la miró fijamente, se había quedado en shock, no esperaba eso.
-Emma... ¿de verdad quieres terminar esto?- habló tan bajito que apenas se escuchó.
Al ver la reacción de la morena, su convencimiento empezó a flaquear, pero se había prometido ser tajante.
-No quiero... pero creo que será lo mejor. Ya no quiero interferir en tus asuntos como lo estoy haciendo ahora. No confías ni un poco en mí- se mordió los labios intentando no ponerse a llorar.
-No estás interfiriendo en mis asuntos- resopló -Y claro que confío en ti, ¿tanto te cuesta confiar tú en mí? Te dije que al final de semana estaría todo resuelto-
-No sé porqué siento que me estás ocultando algo, es una especie de... superpoder que tengo ¿pero sabes qué? Es mejor que nos distanciemos, quizás encuentres otra alumna que te tenga más confianza que yo- era el dolor de Emma el que hablaba.
Ahora Regina no sólo estaba sorprendida, también ofendida.
-¿En serio? Después de todo lo que hemos vivido juntas ¿ahora me dices eso como si yo fuera una puta que se tira a todas las alumnas? ¿Sabes qué Emma? Quizás el problema es mío por intentar tener una relación con una niña- cogió su maletín y se marchó dejándola con la palabra en la boca.
La rubia intentó ir detrás de ella, pero alguien la detuvo.
-¿Qué haces aquí Neal?- preocupada por si había estado escuchando.
-Estaba buscándote ¿qué pasa Emma?- la miró fijamente con ojos acusadores.
-Nada... tengo que irme- intentó escabullirse, pero su amigo la tomó del brazo.
-¿Qué te está haciendo la profesora? ¿Quieres que hable con alguien? Si te amenaza o intenta acosarte es denunciable-
La joven no podía dar crédito a lo que estaba pasando, las había escuchado, y encima había malinterpretado todo.
-¿Qué oíste exactamente Neal? No tienes de qué preocuparte- intentando tranquilizar al chico.
-Pues cosas raras, tú intentando terminar algo... ella insistiendo en que no y luego... cuando se ha puesto como una fiera y ha dicho que eras una niña- le habían venido trozos de la conversación a través de la puerta, pero no tenía todas las piezas como para comprender todo.
En cualquier otra ocasión, Emma hubiera estado preparada para decirle cualquier excusa, pero no estaba imaginativa.
-Somos amigas, sólo eso. Tienes que prometerme que no vas a decir nada...-
-No puedo quedarme tranquilo si no me cuentas la verdad Emma, ahora mismo en mi cabeza estoy pensando lo peor-
-¡No podemos hablar aquí!- alzando la voz -Podría escucharnos cualquiera y no quiero tener problemas...- eso último lo dijo bajito al haber hecho que varias personas se giraran a mirarla con el primer grito.
-Está bien, pues vamos fuera- la tomó de la mano sin su permiso y la sacó casi a rastras hasta el exterior de la escuela. Se paró frente a ella con los brazos cruzados y una expresión seria -¿Vas a contarme qué pasa?-
-Neal...- la rubia agachó la cabeza -Me da vergüenza contártelo, pero puedes imaginarlo ¿cierto?-
-La verdad que no sé si puedo pensar en algo como eso...- no era capaz de imaginar a Emma así y mucho menos con la señorita Mills -¿Estás... saliendo con la profesora?- formuló la pregunta de la manera más sutil que pudo.
La joven tapó su rostro con ambas manos.
-Si... bueno, como escuchaste ahora ya no- no podía creer que estuviera hablando de aquello con alguien, ni siquiera Neal que siempre había sido su confidente.
-Dios, Ems... ¡estás loca! ¿Te forzó? Podemos hablar con la directora y que la eche, ¡es ilegal!- dijo como enfadándose.
Emma negó con su cabeza repetidas veces.
-No... no entiendes. Ella no me obligó a nada, te lo juro. Por eso no puedes contarle a nadie...-
Neal la miró, cada vez parecía más confuso.
-Eres... o sea... ¿te gustan las mujeres?-
La rubia quedó en silencio unos segundos.
-No lo sé... ella es la que me gusta, no cualquiera- no era capaz ni de mirar a los ojos a su amigo -De todas maneras no te preocupes- unas lágrimas empezaron a recorrer sus mejillas -No creo que vuelva a verla, no de esa manera al menos-
El chico suspiró al verla así, siempre había odiado verla llorar, se acercó a ella y la abrazó.
-Lo siento... no sé qué más decir, estoy en shock-
Emma le abrazó fuertemente, lo necesitaba más que nunca en ese momento.
-No sé qué esperaba de una relación con alguien de su edad- de alguna manera siempre había sabido que saldría mal.
-Es un poco loco... pero lo habéis dejado a tiempo ¿vas a hacer algo esta tarde?- Neal quería animar a su amiga.
-No, pero necesito estar sola... después de todo lo que ha pasado quiero ordenar mis pensamientos. Lo siento... y gracias por mantenerlo en secreto- rompió el abrazo y le sonrió levemente, más por cortesía que por otra cosa.
Neal asintió.
-Sabes que siempre voy a estar para ti- se acercó a besar su mejilla -Nos vemos mañana-
-Hasta mañana-
Regina llegó a casa y fue directamente al baño para darse una ducha y llorar bajo el agua sin que Cersei la viera. No podía creerse que ese fuera el fin, no podía serlo, no habían podido disfrutar la una de la otra. Aunque una parte de ella le decía que era lo mejor, no podía imaginar su vida sin Emma.
Salió media hora después y le dijo a su novia que pasaría la tarde corrigiendo exámenes, en parte era verdad, pero lo que quería era estar a solas con sus pensamientos. Aunque la cara de Cersei no fue muy buena cuando escuchó eso, aprovechó para irse de compras, ella no era de las mujeres que se quedaban en casa sin nada que hacer.
Por otro lado, Emma había comido con su abuela, apenas había probado bocado, sentía un agujero en el estómago de la amargura cada vez que pensaba en lo que había pasado con Regina. Tampoco podía creerse que ese fuera su fin.
Se echó a la cama intentando relajarse con su hobby favorito: la lectura. Pero no dejaba de darle vueltas a la cabeza, así que decidió hacer su segunda cosa favorita: salir a correr.
Le encantaba ponerse al límite cuando se trataba de correr, mover sus piernas lo más rápido posible hasta que le dolían y no podía más. Era una sensación agradable y gratificante, y prácticamente la única manera de dejar su mente en blanco. Iba con los auriculares puestos y corriendo tan rápido como podía, iba tan distraída que no vio el coche que doblaba la esquina hasta que notó un pequeño golpe en sus caderas que le hizo caer al suelo.
-¡Dios mío! ¡Dios mío!- una mujer salió del coche y corrió hacia donde ella estaba tirada en el suelo.
Emma miró su cuerpo confusa, inspeccionando los daños, sólo rozaduras en las rodillas y en las manos que habían amortiguado la caída. Los auriculares se habían caído de sus orejas y levantó la cabeza para mirar a la mujer.
-Estoy bien... iba distraída, ¡lo siento!-
La mujer la ayudó a levantarse. Por suerte, conducía lento y fue capaz de parar sin apenas chocar con ella.
-Ay, qué susto me has dado, ¡no miraste al cruzar! Pensé que te había matado, ¿estás bien segura?-
-Sí... sólo fue un rasguño, no se preocupe- se sacudió un poco la ropa, le escocían las manos y las rodillas por las pequeñas heridas que se había hecho.
La mujer la miró de arriba a abajo varias veces comprobando que estuviera bien, pero algo en su mirada le hizo ver a Emma que era bastante descarada. Se fijó en que debía rondar casi los 40 años, pero estaba muy bien físicamente y era muy atractiva.
-No me quedo bien del todo, deberíamos ir al hospital-
-No, no, al hospital no, de verdad que estoy bien- aclaró Emma de nuevo.
-Bueno, pero quizás en caliente no sientes nada pero cuando te enfríes sí- miró alrededor y vio una cafetería -Podemos ir allí, te invito a tomar algo y comprobamos que de verdad no te duele nada-
-Oh no, en serio, no es necesario, debo tener cuidado la próxima vez, sólo eso-
-Insisto, y no aceptaré un no como respuesta- dijo mirándola fijamente a los ojos, se notaba que era una mujer que conseguía todo lo que quería.
A Emma le resultaba difícil decirle que no, le recordaba un poco a Regina.
-Está bien, le aceptaré un refresco porque estoy muerta de sed.
Una sonrisa de victoria se dibujó en la cara de Cersei.
