Capítulo 25
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Jueves 9 de Mayo
-Recuerda. Debes distraerla en todo momento. No vuelvan antes del atardecer y por ningún motivo… le digas.
-Claro que no le diré abuelita… o todo este plan seria un desastre. Solo quiero que sean felices… aunque tenga que perderme la ceremonia-. Dijo Red, sonriendo resignada.
-Ya estoy lista!... donde dijiste que íbamos?-. Pregunto Nieves entrando en la cocina.
-Hay un carnaval aquí, en uno de los pueblos cercanos… te gustan los títeres verdad?-. Preguntó red a lo que la niña asintió entusiasmada.
-Bien… será mejor que se pongan en marcha. No quiero que lleguen tarde-. Dijo la anciana empujándolas a la puerta –Cuídense mucho, Nieves recuerda no quitarte la capucha, para que no te reconozcan, y tú tampoco Red. Ahora… diviértanse!-. Terminó de despedir a las chicas que cogieron los caballos y tomaron rumbo al carnaval. Suerte que estuviera a varios kilómetros, incluso a caballo tardarían, eso les daba el tiempo necesario para tener todo listo.
La anciana volvió a entrar en casa para preparar la comida, no tenia idea de que preparar para una boda. Pero Regina le dijo que se relajara, que serian felices incluso comiendo sándwiches. Claro que para ella los sándwiches no serian apropiados para una boda. No. Se esforzaría por preparar algo suculento. Emma dijo algo de un pastel?… comenzaría por ahí.
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-Entonces… como dijiste que harías eso?
-Magia!
-Okay… pero cómo? Jamás eh visto eso… quiero verte-. Dijo emocionada como una niña pequeña.
-Bueno, esto se me da muy bien la verdad, y quedan hermosas-. Respondió colocando su mano en el arco hecho de madera, haciendo aparecer miles de flores de colores claros en ésta.
-Wooow… es increíble!-. Dijo Emma dando pequeños saltitos.
Regina sonrió divertida viendo a su prometida.
-Crees que vendrá?
-Claro que lo hará amor… no se perdería la boda de su hija, o si?
-No se… estoy tan nerviosa. Maléfica dijo que estaría si o si-. Dijo torciéndose los dedos.
-Mmmm… ya quiero que sea la noche de bodas… -. Dijo cogiéndola de la cintura. –seria muy de depravada si te digo que quiero besar, lamer y morder ese hermoso cuello que tienes? -. Dijo cambiando su sonrisa por una mueca picara.
-Creo que si -. Respondió fingiendo asombro –Pero creo que me haz contagiado porque yo también quiero que lo hagas-. Termino diciendo la morena juntando sus labios.
El beso rápidamente tomo un camino más fogoso, arrancando gemidos de ambas al juntar sus lenguas. Se separaron al escuchar a alguien aclarándose la garganta. E inmediatamente se sonrojaron hasta más no poder.
Frente a ellas estaba Granny mirándolas por encima de sus gafas y a su lado un asombrado Henry Mills.
-Papi! -. Exclamo corriendo a los brazos de su padre.
-Mi pequeña-. Dijo el hombre emocionado. No había tenido la oportunidad de ver a su niña desde que la casaron con el rey y éste le prohibió las visitas. –Lamento no haber estado ahí para ti, mi niña.
-Olvídate de eso papi… se que te prohibieron verme-. Apretó más el agarre del abrazo. Como había extrañado a su padre –Emma estaba conmigo-. Dijo separándose para mirar a su amor –Nunca me dejó caer-. La rubia le correspondió con una sonrisa de boba enamorada, contemplándola como si solo existiera ella.
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7 de Mayo
-Leo, Leo, Leo, Leo… Leo, Leo, Leo, Leo…
-Porque sigues haciendo esto… porque no acabas de una vez.
-Mmm, eso es muy aburrido. Además… prometí que haría de tu muerte algo lento y muy, muy doloroso, tanto… que llegado el punto… me rogarías que lo hiciera-. Dijo acercándose donde estaba el rey, encorvado en un rincón de la mazmorra.
-Déjame ir… no le diré a nadie, lo juro!
-Déjame pensar… colocándose de pie y caminando frente a él. –Te dejo ir, y sigues con tu vida como si nada o te hago sufrir una muerte lenta y dolorosa? –Detuvo su caminar y lo miró – dejarte libre… Como si nunca hubieras destruido la vida de centenares de chicas inocentes… no… eso jamás… Preferiría morir… a dejarte libre. Le prometí a mi hermana que la vengaría… y es justo lo que haré.
-Tu hermana…? Quien…
-Si!... mi hermana cabron malnacido! Era la chica que traia el pan a tu maldito castillo-. Dijo agarrándolo de las solapas de la ropa y poniéndolo de rodillas en medio de la mazmorra. –Una chica, dulce e inocente… solo tenia catorce años… UNA NIÑA!-. Grito clavándole una lanza en la parte superior de la espalda, atravesándolo y saliendo por el abdomen.
-AHHHHG!
-Eso desgraciado… grita… grita como el puerco desalmado que eres-. Agarrando otra lanza comenzó a jugar con esta, a darle vueltas por el aire, luego presionándola levemente en el pecho, haciendo brotar un poco de sangre-. Esto… es… justicia… divina… cada palabra clavaba un copo mas la hoja de la lanza –Dime… sinceramente, creíste que ningún otro. Cualquiera de los aldeanos del pueblo. Se vengaría de ti. De lo que les hiciste a sus hijas. Hermanas. Nietas o esposas?-. Dejó de clavar la lanza y volvió a rondar alrededor de rey. –En el momento que vi a mi hermana. La forma en que la dejaste… creí que había sido atacada por un animal salvaje… pero cuando logró decirme que había sido el rey… pensé que era un error!. Como puede… el hombre bueno y bondadoso del que todos hablaban usurpar la inocencia de una jovencita-. Se agachó frente al rey obligándolo a mirarlo a los ojos –Pero mi hermana nunca mentía… mi hermano y yo la cuidamos por días, la consolaba por las noches cuando las pesadillas de lo vivido la sobrepasaban… mi hermano comenzó a descubrir poco a poco que habían mas chicas que sufrieron lo mismo que ella. Todas, siempre decían… "fue el rey" pero nadie les creía, nadie excepto su propia familia. Muchas de ellas murieron por las heridas. Otras como mi hermana, no soportaron seguir viviendo así, y prefirieron ellas mismas acabar con su MISERIA!-. Se levantó y le clavó la lanza del mismo modo que la anterior. En este momento lo único que mantenía al rey en el mismo sitio eran las lanzas que atravesaban su cuerpo y tocaban el piso de piedra.
-Ahhhg… ah… por favor… yo… por favor.
-Eh?, que?, no te escucho… puedes repetir?
-Lo… yo lo… ahg… Lo si… lo siento…
-Lo sientes… ah… era eso-. Dijo tranquilamente en un tono de voz neutral mientras se volvía hacia el set de armas colocadas en una mesa. –Mira nada más! Ha llegado lo que estábamos esperando-. Dijo agarrando un artefacto de hierro forjado y acercándose la puso a la vista del rey –La famosa pera dela angustia… ves estas paredes que tienen forma de pétalos?. Pues al dar vuelta esta manilla, estos se abren, ya que están unidos al eje central de esta, ves? haciendo girar la manilla produciendo que el artefacto se abriera como una flor en primavera. –A que es increíble?
-Nnnn no… por favor, por favor no…
-Oh vamos… será divertido, eso te lo prometo.-Se volvió a levantar acercándose a la mesa colocándose unos guantes de cuero –En este tiempo ya deberías haberte dado cuenta que mis promesas… las cumplo-. Terminó posicionándose detrás del rey.
Sin perder tiempo y con la ventaja de tener al rey de rodillas manteniéndose débilmente apoyado en las lanzas, le bajo los pantalones y colocó la pera, nuevamente cerrada en la entrada del ano. Y riéndose de su intento inútil de escapar, procedió a introducir el artefacto, haciéndolo girar para que entrara mejor, pero el agujero se resistía, por lo que le pidió a uno de los tipos que estaban en la puerta que le acercara un martillo, y ésta vez con la ayuda de la herramienta el artefacto logro hacerse su camino por la cavidad, provocando los gritos del rey.
-Ves… te dije que seria divertido… oh espera, al menos lo es para mí.
-Maldito…
-Eh? Acaso… acaso me acabas de insultar?
-Vete al infierno!-. Gritó desesperado
-De donde crees que vengo?-. Le soltó con una risa desquiciada. E hizo girar la manilla provocando que la pera se abriera gradualmente. El rey gritó e intentó nuevamente escapar, pero el dolor provocado por las lanzas era intenso, que no se podía mover, ni respirar.
Una de las lanzas le había atravesado un pulmón, provocando que éste se comenzara a llenar de sangre, llevando al mismo a colapsar produciéndole un terrible dolor, como si se estuviera quemando por dentro con cada bocanada de aire.
Implacablemente el moreno siguió girando la manilla hasta el máximo, deleitándose con los gritos de dolor del rey. Observando la sangre salir a borbotones al desgarrar la cavidad.
El chico se puso de pie, rodeando al anciano quedando frente a este.
-Venganza… que bien se siente… -Dijo luego de tomar aire.
El hombre temblando de dolor comenzó a escupir sangre, dificultándosele mucho más el respirar.
-Ni… Nie… ves…
-Tranquilízate… tú hija… la más hermosa de todos los reinos-. Dijo burlonamente –Se escapó, con la reina… ha la reina. Esa si es una mujer hermosa… si fuera mía… la trataría con el pétalo de una rosa. Magnifica mujer. Exquisita. Pero al parecer ya tiene a alguien más… capto la atención del rey –Eh escuchado por uno de mis hombres que la vio besándose con una chica rubia, vestida con la armadura de la guardia real. Apuesto que no tienes idea de quien es-. Terminó riendo a carcajadas. –Si… a tu esposa le gustan las chicas… seguramente tu solo le provocabas asco. Liberémosla de la carga de estar casada contigo-. Terminó sacando un cuchillo y clavándolo en el mismo sitio en el que había clavado antes la hoja de la lanza, abriendo la piel, y despellejándolo vivo.
El rey se retorcía levemente sin poder respirar, derramando sangre tanto por la boca como por el recto… agonizando lentamente.
-Hey… no, no, no, no. Aun no mueras. Ni siquiera te eh dicho mi nombre-. Le agarró la cara con una mano para que lo mirara a la cara. –Mi nombre es… Frank Giller. Recuérdalo… para que se lo digas a todos en el infierno-. Terminó clavándole el cuchillo en el pecho lentamente, justo en el corazón. Observando como poco a poco la vida abandonaba los ojos del rey.
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9 Mayo
-Así que… amas a mi hija
-Yo… a… señor… yo… si, si señor la amo-. Dijo la rubia nerviosa por la intensa mirada de su futuro suegro.
-Bien… si tu la amas… y ella te ama. A mi no me importa nada más. Solo espero que la hagas feliz-. Dijo el viejo sonriendo con afecto a la rubia.
-Yo también lo espero señor…
-Bien, podrías dejar de llamarme "señor" y llamarme Henry. Vamos a ser familia después de todo.
- Okay señ… Henry-. Terminó con una sonrisa y luego volteo la mirada hacia la casa de Granny donde Regina se preparaba.
-Nerviosa?
-Un montón
-Irá bien… no había visto tan feliz a mi hija desde… creo que desde que era una pequeña niña.
-Y yo deseo mantener esa sonrisa siempre.
-No hay duda de eso… iré a ver como va-. Dijo alejándose hacia la casa.
-Hola futura hermanita!
-Ahh. Demonios! Como te apareces así?-. Dijo al voltear con una mano en el pecho por el susto.
-Que… estas nerviosa?-. Pregunto maléfica haciendo caso omiso de la pregunta de la otra rubia.
-Un poquito…
-Un poquito?... si claro… estás que te cagas de miedo verdad?
-No tienes ni idea… estoy que me subo a las paredes, ya casi no me quedan uñas-. Dijo mostrándole las manos –Me sudan las manos… dios, solo quiero decir el "si quiero" ya!
-Relájate…. Ya no falta nada, solo unos minutos más y disfrutaras de la noche de bodas con tu mujercita… dijo maquiavélicamente con un movimiento de cejas, logrando arrancar una carcajada a la novia.
-Tú si que sabes…
-Emma!-. La llamo Richard desde el arco de flores donde estaba el altar.
-Voy!
-Voy a ver que tal va mi hermanita
Emma sentía como gelatina sus piernas cada vez que daba un paso, por suerte llegó junto al altar sin caerse.
-Ya estamos chica. Llegó la hora… estas lista?
Soltando el aire que retenía respondió con una sonrisa.
-Desde que la conocí.
-Bien… porque ella ya está lista-. Dijo Jack haciendo un gesto con la cabeza hacia la cabaña.
Y ahí, en su exquisita figura real. Se encontraba Regina. Tan hermosa como siempre. Del brazo de su padre.
Vestía un sencillo pero hermoso vestido color coral con escote en V, dejando al descubierto sus atributos de una forma sexy sin ser exagerado. Seguro esa parte fue idea de Maléfica. El vestido en si, no era para nada pomposo, ni muy llamativo. Era pegado a su figura, con pequeños brillantes en el cinto de su estrecha figura. Muy sencillo. Pero en el cuerpo de la reina, se veía espectacular. Dejando a su novia con la boca abierta y con dificultad de respirar.
De pronto de la nada, comenzó a sonar un violín. Haciendo que tanto Regina como Emma dejaran de mirarse. Y mirando hacia donde venia el sonido, pudieron ver a Richard tocando el instrumento. Era bastante bueno. Éste solo les guiño un ojo y le incentivó con un movimiento de cabeza a Regina para que avanzara hacia el altar.
La morena. Atraída como un metal por un imán se acercó hacia su preciosa novia del brazo de su padre.
Emma estaba radiante. No se quiso poner un vestido. Después de todo no eran lo suyo. En cambio vestía un traje de dos piezas. Pantalón blanco con una línea azul en la parte exterior de éste, de forma vertical. Pegado a su figura. Botas negras hasta las rodillas. La chaqueta. De igual forma blanca, con el cuello y las mangas azules. Ésta se abotonaba por la parte frontal, con botones plateados. Tenía un intrincado bordado de flores hecho por Granny. Se veía hermosa. Un traje muy principesco para una mujer. Pero le quedaba increíble. Con su espada atada a un costado de la cadera y su cabello trenzado hacia un costado, hacía que se viera muy femenina.
-Hey… -. Le dijo la rubia cuando llegaron al altar.
-Te ves preciosa Emma-. Dijo Regina sonrojando a su novia.
-Me la cuidas-. Dijo Henry entregándole la mano de su hija.
-Siempre…
Una vez ambas frente al altar, se sentaron en unos pequeños banquitos. Maléfica y Granny les envolvieron con un lazo hecho de flores blancas mientras Jack se posicionaba frente a ellas.
-Buenas tardes a todos… nos hemos reunido aquí…
-Ve al grano!-. Gritó Maléfica. Haciendo reír a todos.
-Ahí voy, ahí voy… déjame hacer esto. Es mi primera vez… Bien… no se como serán normalmente las bodas aquí, pero lo que sé, es que el amor de estas chicas es mas fuerte que cualquier cosa que haya visto… desde el momento que conocimos a Emma nos dimos cuenta del gran cariño que le tiene a nuestra reina y amiga. Y fuimos testigos de cómo poco a poco ese cariño entre ellas se fue expandiendo hasta llegar al amor… la una, es el pilar de la otra. Si una sonríe la otra también, si una está triste, la otra la consuela y hace hasta lo imposible para hacerla reír. Y cuando sus miradas se encuentran… Bueno ya sabemos que cuando eso pasa, ninguno de nosotros existe-. Todos vuelven a reír –Quiero que se miren a los ojos en este momento… aun con el riesgo de desaparecer… y tómense de las manos. Alguna de ustedes quiere decirle algo a la otra?-. Las chicas se miraron entre si y luego Regina asintió con la cabeza. –Bien.
-Emma… te amo. Te amo porque sin querer cambiar nada de mí, justamente llegaste y lo cambiaste todo… por eso adoro nuestras diferencias. Son terriblemente bellas. Pero mas bello es el arte de hacerlas encajar a la perfección. Como si fuera un puzle perfecto de una sola pieza. Por eso digo que no existen las personas incompatibles, sino las personas complementarias. Lo que a una le falta a la otra le sobra. Esa es la verdadera perfección. Eso es lo que tenemos tú y yo. Porque tu mano encaja perfectamente con la mía. Y juntas debemos llevar este amor para siempre. Te volvería a decir que si, un millón de veces mas. Porque eres mi certeza. Porque me haces sentir especial. Porque juntas hacemos un buen equipo. Porque te amo. Y porque encontrarnos fue el mejor regalo. Prometo en este día tan especial. Sostener tu corazón para seguir soñando juntas al final de cada día. Y para terminar solo decirte que… no te puedo prometer que te vaya a amar toda la vida. Lo que si te puedo prometer es que te voy a amar… todo el resto de la mía.
A este punto del discurso tanto Regina y Emma, como todos los presentes derramaban lágrimas entre sonrisas.
-Eso es muy hermoso-. Dijo Richard entre suspiros.
-Y tu Emma? Algo que decir?
-Si quiero, quiero pasar el resto de mi vida contigo, que nunca dejemos de reír y que lloremos cuando tengamos que hacerlo. Si quiero, quiero superar contigo todo lo que venga, convertirme en ti y que tú te conviertas en mí. Que vayamos siempre en la misma dirección. Que nada ni nadie pueda destruirnos. Si quiero, quiero que seamos capaces de desaparecer el mundo cuando nos miremos, que disfrutemos del día de hoy y de todos los que vengan, quiero hacerte mi presente y mi futuro. Si quiero, abrazarte, y que des esos saltitos de ilusión y rabia a la vez. Si quiero, todas tus lagrimas de felicidad, las que tienes ahora y las que derramas hasta cuando te canto. Si quiero, mirarte a esos ojazos y enloquecer todavía que me estén mirando a mí. Si quiero, hacerte reír con mis locuras, con mis manías. Si quiero, los momentos duros, los malos, los que hayamos tenido y los que vendrán. Si quiero aprender a quererte mejor y no más, porque ya es imposible. Quiero decirle al universo que el amor no entiende de género, de raza y dinero. Como tampoco le importa de donde vienes. Por todo eso, me da gracia la pregunta si quiero casarme contigo, porque el amor nunca pregunta. El amor llega y te responde, lo que nunca te habías atrevido a preguntar. Por eso sí quiero casarme contigo, amarte, defenderte, cantarte y hacerte reír como nadie más mi ángel.
Con esto otro mar de lágrimas de felicidad inundó a todos.
-No soy un ángel-. Dijo Regina sonriendo siguiendo su línea cada vez que Emma la llamaba así. Ganándose un guiño divertido de ésta.
-Ahora-. Ambas miraron a Jack quien les cogió las manos unidas, y colocó un lazo envolviéndolas. –En presencia de todos, en estos momentos sello estas dos almas, uniéndolas como una sola… para la eternidad. Mírense la una a la otra y repitan conmigo. Soy suya y ella es mía-. Así lo repitieron las chicas –Desde este día, hasta el fin de mis días. Pueden sellar su promesa con un beso.
-Nuestras promesas se sellan de otra forma-. Dijo Emma provocando una sonrisa en la morena.
ambas enganchando el meñique –Sellado-. Unieron los pulgares –Copiado-. Deslizaron las palmas –Pegado con saliva-. Terminaron lanzando un escupe falso en la palma y luego chocándolas en la frente. Ante la mirada divertida y extrañada de todos. Se sonrieron como siempre olvidándose del mundo a su alrededor y sellaron su unión con un tierno beso. Y de fondo el sonido de aplausos.
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-Nunca había presenciado una boda tan linda-. Dijo Granny.
-Es cierto, yo tampoco-. Comentó Henry viendo a su hija bailar con su esposa. Más allá estaban bailando Jack y Maléfica. Mientras Richard tocaba armoniosamente el violín.
Una vez terminado de comer y luego de los miles de brindis, Emma se colocó de pie frente a todos.
-Tengo un regalo especial para mi esposa-. Dijo emocionada. Viéndose adorable para todos los demás.
Hay tantas cosas que no pude decir
Tu nunca lo has oído antes pero
No soy alguien que se enamora de cualquier persona que ve
Porque entre las muchas personas en este mundo
Solo podría verte a ti
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Estoy de pie aquí mientras te veo solo a ti
Después de este amor realmente no sé qué pasará
Así como a un niño que es siempre así
Me abrazaras cálidamente ahora?
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Aunque algún día tu nombre podría llegar a ser extraño
Mi corazón recordará todas las memorias
Incluso si una dolorosa separación se interpone entre nosotras
No hay que pensar en eso hoy
Porque entre las muchas personas en este mundo
Solo podría verte a ti
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Estoy de pie aquí mientras te veo solo a ti
Después de este amor realmente no sé qué pasará
Así como a un niño que es siempre así
Me abrazaras cálidamente?
.
Ahora no estoy sola
Solo tú quien ha venido a mí de ese lugar
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Sólo tú eres mi todo
Después de este amor realmente no sé qué pasará
Así como a un niño que es siempre así
Me abrazaras más cerca cálidamente?
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Más cerca
Más cálidamente
Me abrazaras?
Acabó siendo recompensada por fuertes aplausos y un apasionado beso de su ahora esposa.
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HOLA... LAS QUE AUN LEER ESTA ¿ESTÁN POR AHÍ?
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