Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto

Y su fantástico manga Naruto

La historia es mía y espero que sea de su agrado.

El día parecía ser uno de los más hermosos que había visto en tiempo. Ya no recordaba cuando fue la última vez que había tenido el placer de poder caminar tan tranquilamente por las calles de la ya reconstruida Konoha. Muchos locales de los cuales no recordaba, estaban ahí, con todos sus clientes, con sus dueños y aunque más de uno aun lo evitaba por lo que había tenido que hacer, lo cierto es que las cosas estaban bien de esa forma. Aun había madres que alejaban a sus hijos de su camino, pero también había otras personas que lo trataban como a cualquiera, como a un aldeano más o a un shinobi más que defendería la aldea. Quizás sintiendo pena por él, por lo que hizo o simplemente porque instintivamente sabían que lo que hizo, evito que más personas murieran dentro de esos muros.

Y por personas como esas, es que no tenía drama de recibir una que otra mirada que le mostrara ese cuidado y temor. Incluso se permitió imaginar cómo se habría sentido su hermano al ser él también un renegado por muchos años y que ahora se redimía, pero en otro tiempo. Esa parte, era la que más le costaba creer al día de hoy. Su pequeño hermano, había cambiado no solo su mundo sino el de todos. Tenía la duda de como habría seguido avanzando su verdadero tiempo, pero suponía que todo siguió igual, con la diferencia que él ya no estaría ahí y que quizás su misión se vio en fracaso. Talvez sus amigos lo estarían llorando al no verlo más, o algunos lo acusarían de haber aprovechado la oportunidad para hacerse con aquel jutsu, pero si a su hermano no le importaba, si no mostraba esa duda, a él tampoco debía hacerlo.

Además, ahora tenía una vida completamente distinta que incluso se podía dar el lujo de decir que contaba con una. Ya no era una sola sombra en la oscuridad, volvía a ser un shinobi de la aldea a la que le dio tanto, aunque lo obligo a hacer aquella atrocidad, él la había aceptado con tal de salvar a su hermano pequeño y es por eso que no había arrepentimiento en su cuerpo. Quizás, esta era la verdadera oportunidad que le estaba dejando a su hermano con todos los errores que cometió al creer que solo dos personas podrían detener a todo un clan que, si bien no fueron todos, si fue un Uchiha el que cambió el rumbo de todos. El verdadero Madara se había encargado de permitir que la semilla del odio, el rencor y orgullo, germinara en todos los Uchiha.

Después de tantos años, aquel sujeto se las había arreglado para seguir vivo y provocar todo lo que hizo. Pero ya era cuestión del pasado. Dos grandes shinobis, uno que incluso llego a ser su compañero cuando estaban en ANBU, habían logrado acabar con lo único que podía generar la guerra que su hermano advirtió. Y hablando de ellos, mientras paseaba por aquellas calles, paso por un pequeño parque en donde el ninja con estilo único, con su traje verde que llamaba la atención, estaba con una pierna vendada aun, pero haciendo flexiones de brazos en vertical, mientras que el peliblanco que ahora ya no tenía el Sharingan, estaba sentado en una silla de ruedas, leyendo sus famosos libros bajo la sombra de un árbol. Podía escuchar como el ninja de verde iba más de dos mil flexiones mientras que el otro se encargaba de cuidarle su medio de transporte momentáneo.

No pudo evitar soltar una pequeña sonrisa al saber que no había nada que acabara con la voluntad de fuego que tenían todos los shinobis que había en la aldea, y ellos dos no serían nunca la excepción. No había adversidad que los detuviese.

Siguió caminando, tomándose con calma el recorrido hasta su antiguo hogar que, a pesar de todo, habían permanecido ahí sintiendo que era lo mejor y como su hermano le había dicho, ambos enfrentaban los demonios en aquel lugar que ya no parecía tan sombrío.

Varios de los compañeros de su hermano se los podía ver por las calles, disfrutando del día que parecía traer paz y tranquilidad a todos y no pudo evitar pensar que ellos serían el nuevo futuro, que en sus manos estaba mantener la paz y estaba seguro de que lo lograrían.

Ya cerca de las doce del mediodía, por fin arribo a su casa. Entro llamando apenas, pero disfrutando tanto de la tranquilidad, se dirigió hacia jardín que tenían ahí adentro para seguir recibiendo aquellos rayos cálidos que, le permitía absorber, aquella estrella brillante.

Ya sentado sobre el suelo de madera del pequeño pórtico que tenía su inmensa casa, con las piernas descansando sobre un escalón de piedra que daba al pasto bien cuidado, era su forma de seguir relajándose luego de aquella larga misión que le había llevado dos semanas lejos de la aldea. Una misión en solitario era todo lo que pedía por ahora hasta que los demás shinobis confiaran en él pero no se preocupaba por aquello ya que disfrutaba de poder volver a portar su banda como un shinobi activo y no un renegado. Pero no solo necesitaba aquel descanso por su misión, también había tenido que encargarse de algunos asuntos demasiado antiguos para su gusto, pero por el bien de su hermano, se seguiría encargando de todo con tal de mantener su felicidad, aunque veía que él también pretendía siempre lo mismo.

Se permitió regocijarse en aquel lugar cuidado con tanto amor, como toda la casa que había sido reconstruida gracias a las buenas intenciones de todos aquellos muchachos que habían dejado sus horas de descanso para poder permitirle que un traidor y su hermano vivieran de nuevo como una familia, como la familia que siempre fueron y que ahora era la única que tenían.

Tener esos pensamientos, eran lo suficientemente fuertes, para apaciguar todos sus demonios y permitirle vivir tranquilamente como no lo hacía desde los trece años cuando tuvo que abandonar todo, o incluso desde antes cuando no logro convencer a su familia para abandonar aquel camino.

Aun así, esos pensamientos no pudieron seguir su curso ya que, en cuestión de segundos, una presencia a sus espaldas ya lo estaba mirando de una forma que, sin voltear, podía asegurar que era molesta.

- Tienes unos dangos en la cocina.. – Escucho el pelinegro de larga cabellera cuando ni siquiera hizo el intento de voltear.

- Lo se.. – Respondió sin más y es que cuando paso por la cocina podía reconocer al instante aquel dulce olor que era una de sus comidas favoritas.

No necesito decir nada más para saber que el recién llegado no se conformaría con quedarse ahí, a sus espaldas, y pronto sintió como caminaba los cortos pasos para sentarse a su lado, pero aún seguía en silencio. Los dos seguían sin decir una palabra, quizás por tantos pensamientos juntos.

- Comeré dentro de un rato.. – Corto el silencio para ayudar a su hermano a que saliera de sus pensamientos – Sinceramente.. quería seguir disfrutando un poco más del día..

- ¿Mirando solo el jardín..? – Pregunto incrédulo su hermano pequeño mientras levantaba una ceja sin poder creer que disfrutara de algo como eso.

- Si Sasuke.. Mirando el jardín.. – Respondió con una pequeña sonrisa al escuchar el tono de su hermano que era el mismo cuando le decía algo como lo de recién – No me canso de ver lo bien que quedo la casa.. incluso el jardín es bastante hermoso..

- Bueno.. – Respondió Sasuke sin entender cómo funcionaba la cabeza de su hermano – Supongo que llevo su tiempo para que este de esta forma.. pero.. – Miro el jardín que tanto apreciaba su hermano – Si el jardín es lo que te gusta.. – Suspiro calmadamente – Deberías agradecerle a Hinata y a la Yamanaka.. ellas se encargaron de arreglarlo y mantenerlo así..

- Lo tendré presente la próxima vez que las vea.. – Contesto sin más el mayor.

Los minutos seguían pasando y aunque el clima y la seudo conversación de hermanos, era bastante amena como muchas de las que tenían, el menor de los Uchiha, quería saber una cosa que le venía rondando en la cabeza desde hace horas. Pero tantos años de no haber compartido con su hermano, de haber estado separados y haber madurado de distintas formas, le hacían difícil comenzar una conversación que no fuera tan tosca como había iniciado aquella. Aun así, demostrando que por algo era un Uchiha, saco valor y mirando hacia el frente como si estuviese por hablar del clima, decidió por fin soltar la pregunta que moría por hacerle desde que cruzo la puerta de su casa para ir al jardín.

- Itachi.. – Lo llamo Sasuke y no necesito voltear para saber que su hermano lo estaba escuchando y que siempre lo haría – Se.. supone que tu misión.. Bueno.. terminaría temprano.. pero.. Recién llegas.. – Sabia que no le estaba preguntando nada, pero confiaba en que su hermano entendería a donde quería llegar. Aun así no podía evitar sentirse como un tonto por estar de ese modo pero es que en cierta forma se había preocupado por él – Digo.. – Trato de salir airoso del momento – Hinata.. Ella.. Se molesto en comprarte esos estúpidos dangos que tanto te gustan para el desayuno pero tú no llegaste.. – Se cruzo de brazos cerrando los ojos mientras fruncía el ceño – Habías dicho que vendrías temprano.. solo lo digo por eso.. no es que yo estuviera..

- Tenia una reunión importante.. – Dijo tranquilamente Itachi ante lo único que saco de su hermano y es que estaba preocupado por su tardanza. Podía decir completamente seguro que lo de su pequeña novia, solo era solo una excusa – Y sobre los dangos.. Ya me disculpare con Hinata-san luego..

- ¿Reunión..? – Pregunto ignorando completamente el tema de los dangos ya que tanto él como su hermano sabían que era una excusa pobre – ¿Reunión sobre qué..? ¿o de qué? – Pregunto genuinamente intrigado.

- Solo.. era una simple reunión.. – Dijo sin más Itachi mirando al cielo y sintiendo como el viento apenas movía sus largos cabellos negros – Digamos que.. cumplía con un antiguo acuerdo.. – Podía sentir como su hermano menor no estaba para nada conforme con aquello e incluso lo sentía tenso y ansioso por saber algo más, algo que no saldría de su boca. Y no porque fuese algo malo, sino porque no quería condicionar a ninguna de las partes además de mantener su palabra – No te preocupes Sasuke.. al paso que van las cosas.. dudo que siquiera alguien lo tome como algo malo..

- ¿A qué te refieres..? – Pregunto de nuevo Sasuke, al sentir que su hermano volvía a ocultarle algo, pero en esta ocasión podía decir con certeza que no era nada peligro. Aun así quería saber de qué se trataba – ¿Qué quieres decir con dudas de que alguien lo tome a mal..?

Itachi solo sonrió ladinamente mientras se limitaba a seguir mirando aquel hermoso día que hacía y de la tranquilidad que ahora le estaba dando aquel jardín. Sabía que lo estaba dejando con la duda, quizás más grande, desde que habían vuelto a ser una familia, pero no podía decirle nada más. Sabía de su curiosidad, de la duda que estaba escrita en todo su rostro sin que tuviese que voltear a verlo y estaba seguro de que no lo dejaría tranquilo por un tiempo hasta que saciara su curiosidad.

Sabía que decirle realmente las cosas, como corresponde, no cambiaría nada, pero prefería que las cosas siguieran el curso que estaban tomando, incluso se permitió fantasear con algo que nunca creyó, el destino. Porque si su hermano supiese la verdad, empezaría a creer en él como ahora lo estaba haciendo. Tenía en claro que con los sentimientos que abarcaba su hermano, como se comportaba cuando realmente quería algo, sin importarle nada, no tenía la menor de las dudas de que todo saldría bien y como ya estaba escrito hace años. Por ahora no le diría nada, pero cuando llegara el tiempo, si se lo comentaría o por lo menos le diría lo que paso en una época que ni él mismo recordaba. Estaba tranquilo porque cuando ese día llegara, y todos por fin escucharan de la boca de ambos protagonistas, lo que se vendría, sería una gran sorpresa para muchos.

Aun así, decidió desviar la atención de su hermanito para que olvidara aquel asunto y solo una idea se cruzaba por su cabeza que además no sería mentira, ya que realmente había pasado cuando venía de camino a su casa, luego de aquella reunión que tuvo.

- No importa eso Sasuke.. – Dijo sin más Itachi y antes de una posible insistencia de su hermano, siguió hablando sobre un tema que siempre lo divertía por la perseverancia que tenía su hermano pequeño junto al gran genio del clan Hyuga – Por cierto.. – Sabia que de esta forma, haría olvidar de todo a su hermano – De camino.. Me encontré con Neji-san.. – Miro apenas a su hermano – Dice que cuando quieras te dará la revancha.. – Dar en el ego de su hermano, era garantizar que olvidara cualquier otra cosa que pasara en ese momento.

- Tks.. – Gruño Sasuke rápidamente – Ese idiota.. – Se molesto mirando a su hermano – La revancha se la daré yo mismo.. ¿Es que acaso el imbécil se olvida que le llevo ganando setenta y cuatro veces..? – Pregunto aumentando su furia.

- ¿Y cuantas te lleva ganando él..? – Pregunto con burla Itachi y podía ver como ahora el menor hacia un adorable puchero a su vista, así que siguió molestándolo – Según escuche de Hinata-san.. – Fingió hacer memoria porque sabía perfectamente el numero – Él te lleva ganando setenta y cinco veces.. setenta y seis si ya contamos la de hace dos semanas.. – Suponía que, si el castaño había dicho aquello, no se habían podido enfrentar de nuevo así que esos números seguían igual.

- ¡Eso fue trampa! – Se paro rápidamente Sasuke, molesto de que su novia estuviese diciendo la cantidad de veces que lo derrotaron, aunque por lo visto, ninguno de los dos se animaban a decir las veces que terminaron en empate ya que eso no era agradable admitir – El muy tramposo fingió estar llamando a Hinata mientras peleábamos y..

- Te distrajiste.. – Completo Itachi viendo a su hermano de pie y rojo de lo molesto y quizás un poco por la vergüenza de su reacción y de lo sucedido en aquel duelo que rozaba una batalla a muerte.

- Las veces que me gana es solo por eso.. – Se molesto el menor mientras se volvía a sentar en su lugar y se cruzaba de brazos – Lo hace a propósito desde que se enteró que estamos juntos.. Y.. bueno.. desde que empezamos con nuestros duelos.. – Gruño una vez más al estar verdaderamente molesto con el Hyuga que ante sus ojos era un tramposo cuando usaba esa técnica – Tks.. Como sea.. – Decidido mostrar que aquello no le afectaba como recién – Le daré su preciada revancha cuando quiera – Porque en su cabeza él era el que le daría la revancha y no viceversa.

Itachi no pudo evitar soltar una pequeña risa y mantener la sonrisa en su rostro por como era su hermano ahora. Podía verlo más maduro y aunque estuviese molesto por una tontería como aquella, no era una molestia mala sino más bien una simple competencia entre dos shinobis de grandes habilidades, además de, se atrevería a dar su alma al garantizar de que todo aquello, también tenía que ver con llamar la atención de cierta peliazul que lo había logrado cambiar tanto como lo hizo, no solo una, sino dos veces en dos tiempos distintos. Era difícil de creer que su hermano hubiese estado tan alejado de todos en su mundo, de donde él venia, pero en este, tenía siempre la compañía de todos sus compañeros y amigos. Realmente tenía que agradecerle a la Hyuga de aquel momento que, aun muriendo, lo salvo de la oscuridad y le dio lo más importante que podía darle, una segunda oportunidad donde él tomaría el camino correcto. La oportunidad que él le había dejado al infundirle tanto odio hacia su persona, solo era el camino incorrecto, causándole más daño y dolor del que hubiese querido dejarle.

No sabía cómo le agradecería, pero la única idea que tenía por ahora, era cumpliendo con lo que una vez se acordó, con lo que sin que ellos estuviesen enterados, ya estaba escrito. Pero, aun así, tenía cierta duda de si su hermano en algún momento llego a leer sobre aquello y solo lo había olvidado por todo el tiempo que paso.

- Sasuke.. – Lo llamo Itachi luego de que pasara un poco la rabieta de su hermano – En tu tiempo.. – Sabía que estaba sonando más serio de lo normal pero aun así, gracias a sus años de aislamiento, su rostro no mostraba ninguna emoción – ¿Que edificios sobrevivieron a la guerra..? ¿Qué edificios del clan.. quedaron de pie..? – Pregunto más específicamente.

- Pues.. – Sabia que no tenía caso preguntar el porqué de aquella duda así que en tono tranquilo, trato de responder su pregunta para ver si de alguna forma sabía que pasaba por su cabeza – Diría que nuestra casa.. otras más cerca de donde vivía Shisui.. la policía y.. las oficinas de reuniones.. – Respondió recordando la única vez que volvió a esos terrenos solo para el aniversario de la muerte de su hermano – ¿Por qué la pregunta..? – No pudo evitar preguntarle.

- Supongo que solo curiosidad.. – Resto importancia Itachi, elevando apenas los hombros – ¿Tu solías visitar aquellos lugares..? – sabía que ahora también seguían de pie esos lugares además de otra casa que había sido construida para su compañero en Akatsuki y no descartaba que más casas apareciesen con el tiempo.

- No.. – Respondió rápidamente Sasuke con algo de pena en su voz ya que nunca se preocupó por el lugar que perteneció a su familia – Era.. Doloroso entrar y estar completamente solo.. ser el único.. – Suspiro mirando el cielo esperando mantener guardado sus demonios – Me recordaba los errores que cometí.. tu muerte.. los errores con la aldea.. – Miro a su hermano, sabiendo que podía decirle la verdad sin ser juzgado – Además.. si las cosas seguían tensas con la aldea.. pensaba pedir una misión de larga duración.. así que ni me molestaba en aparecerme por aquí.. – Recordó los esfuerzos de su maestro para que todos lo aceptaran, los esfuerzos de sus amigos para integrarlo, recordó todo lo que hicieron por él y no pudo evitar pensar en la Hinata de su tiempo que sin juzgarlo le dio el mayor de los salvavidas que alguien le pudiese dar a un traidor, esperanza – Pero.. De ser diferentes las cosas.. creo.. que si hubiese vuelto.. quizás con Hinata.. ella y yo podríamos haber..

- Te entiendo.. – Dijo tranquilamente Itachi ya que no necesitaba que su hermano le dijese lo que paso o hacerle recordar aquello, más de lo que ya lo había hecho. Aun así, su respuesta lo dejaba tranquilo de lo que esos lugares podrían esconder.

El silencio se sintió unos minutos más, pero para aligerar un poco el ambiente, Itachi decidió decirle algo que era realmente necesario.

- Por cierto Sasuke.. – Comenzó a decir Itachi sabiendo que desde el momento cero, no estuvieron solos en aquella casa. Quizás si en el jardín donde pudieron hablar pero dentro de esa casa, no estaban solo ellos dos – Tienes que dejar de secuestrar a Hinata-san cada vez que vuelva de una misión en Suna..

Aquel reto por parte de su hermano, hicieron que Sasuke pensara las cosas un poco mejor pero aun así no se arrepentía de lo que hacía cada vez que su novia volvía de aquella aldea. Sabía que podía traerle problemas a su novia obligándola a estar con él, pero es que cada vez que tenía una misión en aquel lugar, se molestaba tanto que más de uno sabía lo que era que el Uchiha se volviera un demonio andante por no evitar esas misiones o que por lo menos le permitieran acompañarla para asegurarse de varias cosas en ese lugar. Aun no confiaba en que aquel ninja se mantuviera a rayas luego de pretender a su novia, y más de una vez escucho comentarios donde decían que aún lo intentaba, pero Hinata solo lo rechazaba amablemente diciéndole que estaba con él. Aun así, no estaba tranquilo, y menos si iban a cierto pueblo que ese era el peor de todos.

- Todo es culpa de la Hokage.. – Se defendió Sasuke sin mostrar una pizca de arrepentimiento aunque si le avergonzaba apenas que su hermano lo dijera de esa forma – Le dije que dejara de mandarla a esas misiones o que me dejara ir con ella..

- Sasuke.. – Negó con la cabeza Itachi – Es una kunoichi como todas.. Además.. – Le quiso recordar – Su familia algún día vera a sus compañeros de equipo por la aldea y empezaran a sospechar de porque no vuelve a su casa.. – Podía escuchar como su hermano bufaba molesto por ese detalle que siempre se le olvidaba – Todo se solucionaría si hablaras con..

- Si pienso hacerlo.. – Respondió Sasuke sabiendo a donde quería llegar su hermano – Hablare con el padre de Hinata.. solo que.. – Suspiro calmándose un poco – Quería ya no saber lo que vendría en el futuro..

- ¿Eso quiere decir..? – Pregunto Itachi recordando que en algún momento su hermano viajo en el tiempo y ya no tendría idea de lo que pasaría después.

- Así es.. – Respondió sin más Sasuke y es que aunque la vida le estaba dando esta oportunidad, no podía olvidar que ella había muerto una vez y quería evitar que ese pasara de nuevo – Hace dos días.. un día como ese.. yo.. – Miro al cielo sabiendo que ahora todo quedaba en manos de sus voluntades – Viajaba.. – Miro a su hermano conociéndolo y en cierta forma, acusándolo con la mirada por seguir tratándolo como un niño – Y antes de que digas algo.. la Hokage ya está enterada de esto.. supongo que de ahora en adelante todo es incierto..

- Ya veo.. – Respondió Itachi y aunque sabía que su tono o mirada le daba la idea de que aún lo veía como un niño, no podía evitarlo ya que siempre seria su hermano menor, su tonto hermano menor – Supongo.. – Dijo volviendo la vista al frente – Que es mejor así.. de todas formas.. daremos lo mejor para que nada malo le pase a nadie..

- Tenlo por seguro.. – Respondió Sasuke seguro de esas palabras, sabiendo que no dejaría que lo que paso una vez, se repitiera – En fin.. – Dijo colocándose de pie – Sera mejor ir adentro.. podemos ir a comer afuera los tres ya que te perdiste el desayuno.. – Miro a su hermano desde su altura mientras este seguía sentado – Hinata insiste en que pasemos más tiempo juntos.. – Recordó las veces que le decía que entre ellos debían recuperar el tiempo perdido – Además.. por una extraña razón.. ella te considera divertido.. – Lo miro acusadoramente – Si te viera que solo te sientas aquí a mirar un pasto verde..

- Bueno.. – Dijo Itachi mirando el pasto verde – También hay flores de colores.. – Dijo con burla mientras también se ponía de pie y veía como ahora era poca la diferencia de altura que le sacaba a su hermano – Incluso hay árboles que darán flores de diversos colores.. – Dijo con una sonrisa.

- Tks.. Sabes a lo que me refiero.. – Dijo rodando los ojos Sasuke, mientras se cruzaba de brazos – Si te viera.. seguro cambiaria de opinión.. – Lo dudaba, pero no pudo evitar decirlo.

- ¿Acaso tú me consideras aburrido..? – Pregunto Itachi fingiendo sentirse ofendido por su hermano ya que conocía el trasfondo de sus sentimientos, incluso mejor que él.

- Claro.. – Respondió seguro Sasuke – Lo único divertido que hacías conmigo era dejarme ver como entrenabas con Shisui y muy rara vez me ayudabas con algo.. es por eso que.. – Se detuvo de seguir remarcándole lo aburrido que se portó con él, cuando sintió un golpe de dos dedos en su frente – ¿Qu.. Que haces..? – Pregunto confundido mientras se llevaba la mano a su frente que ahora estaba apenas roja por el golpe.

- Nada.. – Dijo con una sonrisa Itachi por la reacción de su hermano – De todas formas.. ya sabía que era aburrido para ti Sasuke..

Sasuke iba a preguntarle el porqué de eso, como es que lo sabía o porque se lo decía de esa forma con una sonrisa como si fuese divertido escucharlo decirle aburrido, pero una tercera persona llego a aquel lugar, sorprendiéndolo y haciendo que volteara rápidamente a verla, al igual que su hermano.

- E.. Etto.. – La recién llegada se encontraba completamente nerviosa y roja como un tomate, no solo por su reciente descubrimiento que llevaba en sus manos, sino porque pensaba enfrentar solo a su novio y no con la presencia de su hermano. Apretó contra su pecho un pequeño objeto para que no se viera más de lo que pretendía y se armó de valor para dejar salir su voz de nuevo – Ho.. Hola.. I.. Itachi.. San.. – Saludo a duras penas con el tartamudeo evidente.

- Buenas tardes Hinata-san.. – Saludo Itachi con una sonrisa pero al enfocarse mejor en la joven, noto, sorprendido, lo roja que estaba cuando no era la primera vez que la veía en su casa a esas horas o incluso más de noche – ¿Le sucede algo..? – Pregunto con genuina preocupación.

- Y.. Yo.. Etto.. – Hinata no sabía ni como decirle lo que realmente estaba pasando por su cabeza. Tan avergonzada estaba que no se había dado cuenta que su novio estaba con su hermano y ahora no sabía cómo decir las cosas – E.. Es que..

- Anda Hina.. – Intervino Sasuke, realmente preocupado por su novia que estaba cada vez más nerviosa – Sabes que puedes decirme lo que sea.. incluso a Itachi.. – Dijo señalando a su hermano que asentía a sus palabras – Si hay algo que te molesta.. solo dímelo..

Para Hinata, las palabras estaban revueltas en su cabeza, augurando un posible desmayo si no sacaba todo lo que tenía para decir y solo pudo esconder su sonrojado rostro tras su flequillo, tratando de encontrar algo de valor antes del desmayo y usando su cabellera como escudo.

- Hina.. – Trato de acercarse Sasuke, pero apenas dio un paso, vio como su novia daba un paso para atrás, alejándose un poco más de él. Aquello no era bueno y lo sabía.

- Sa.. Sa.. Suke.. – Lo llamo nerviosa Hinata – ¿Se.. Se pu.. puede.. sa.. saber.. porque tienes la fo.. foto de.. de ki.. Kiba-kun que su.. supuestamente.. quemaste ayer..? – Pregunto a duras penas mientras volteaba aquel objeto que resguardaba en su pecho, mostrando que era una foto, pero rápidamente lo volvía a voltear para que no se viera nada. No pudo evitar fruncir el ceño y hacer un pequeño puchero que mostraba que estaba completamente avergonzada y molesta.

- Y.. Yo.. – Sasuke abrió los ojos bastante asombrado por primera vez en su vida ya que no esperaba que su novia encontrara aquella foto. Había hecho gala de todas sus habilidades ninjas para conseguirla, con un cambio maravilloso para no tener que desperdiciar tal obra de arte. Y es que, aunque odiara que tomara misiones en Suna, tenía que admitir que esa foto era lo único bueno que había salido de todo eso y todo fue gracias al pulgoso que cada tanto conseguía una foto así. Sabía que estaba molesta con él, lo podía ver en su rostro pero aun así, le parecía de lo más adorable – Puedo explicarlo.. – Trato de defenderse, pero el simple hecho de recordar la foto, donde ella estaba completamente avergonzada, vistiendo uno de esos trajes de odalisca que mostraban tanto y dejaban tan poco a la imaginación, lo estaba desviando del punto.

- ¡Pe.. Pervertido! – Le grito apenas Hinata mientras corría a esconderse al cuarto de su novio, completamente avergonzada por su descubrimiento que a estas alturas no debería sorprenderle.

Sasuke se quedó de piedra en aquel lugar, sin poder creer que su dulce y tierna peliazul le dijera aquello, solo por querer conservar una hermosa foto de ella sin fines lujuriosos, o si, pero nunca lo admitiría ni en voz alta ni ante ella. Pero ahora también temía por lo que le pudiese pasar dicho recuerdo, cuando le costó conseguirlo. Sabía que aun debía golpear a aquel pulgoso por atreverse a traer una foto así de ella, pero perdonarle la vida el día anterior, ya contaba como una especie de agradecimiento por conseguirla ya que aquella rubia que tenía por Hokage, no lo dejaba acompañarlos en esas misiones.

Se perdió unos minutos en sus pensamientos, sin moverse de su lugar, hasta que sintió como su hermano se reía de él y pasaba a su lado luego de colocar una mano en su hombro, volviéndolo a la realidad.

- Saldré un momento.. – Aviso Itachi mientras caminaba a dentro de la casa para dirigirse a la puerta principal – Sera mejor que aproveces el tiempo para disculparte con Hinata-san..

- ¿Eh..? – Volvió a la realidad completamente, Sasuke mientras lo alcanzo ya en la puerta de entrada, pero no pudo evitar mirar a la escalera que daba a los cuartos y sabía que tenía que hacerle caso a su hermano, aun así se volteo a hablarle – ¿A dónde iras..? – Pregunto sin más.

- Tengo unas cosas que ver.. – Dijo Itachi mientras abría la puerta una vez tenía sus zapatos ya puestos – Pero volveré en dos horas para ir a comer con ustedes.. así que no seas un pervertido con ella..

- ¡Oye! – Dijo ligeramente ofendido Sasuke mientras se acercaba a su hermano – No es lo que.. – Otra vez el golpe en su frente lo distrajo de lo que quería decirle – ¡Ya deja de hacer eso sin avisar! – Dijo sujetando su frente.

- Lo siento Sasuke.. – Dijo con una sonrisa Itachi viendo a su hermano – Quizás la próxima vez..

Sasuke sintió nostalgia de escuchar esas palabras de la boca de su hermano y simplemente lo dejo salir de la casa sabiendo que, ahora, siempre habría una próxima vez con él. Volvió sobre sus pasos, listo para ir a su propio cuarto, donde seguramente encontraría a la peliazul completamente avergonzada y esperando una disculpa que nunca llegaría, porque no estaba para nada arrepentido de querer conservar aquel hermoso recuerdo de ella.

Fuera de la casa, Itachi salió tranquilamente de su casa donde siempre vivió, donde creció y donde ahora vivía con la única familia que le quedaba. Podía escuchar, aun desde la calle, las pequeñas excusas que le daba su hermano a la pequeña Hyuga y como ella volvía a repetirle pervertido varias veces más. Le parecía divertida la situación que se estaba formando en su propia casa y es por eso que los dejaría solo para que arreglaran las cosas, además de que tenía que hacer algo más. De todas maneras, esperaba que fuera lo suficientemente maduro y cuidadoso para que no le diera sobrinos antes de tiempo.

Camino por las calles que alguna vez recorrió con un triste fin y objetivo, pero no se detuvo a contemplar nada de aquello, no le importo las casas bastantes destruidas y descuidadas, solo tenía un objetivo y por eso es que siguió su camino, seguro y decidido hasta el lugar que sirvió para las reuniones del clan. La misma, siempre resulto ser la fachada ante cualquier curioso o ajeno al clan, ya que cuando las verdaderas reuniones se llevaban a cabo, estas eran en un subsuelo de aquel edificio. Aun recordaba las veces que su padre, junto con otros del clan, se reunían ahí para planear la revolución y como casi de casualidad lo habían descubierto con su querido primo.

Llego al edificio y lo vio bastante desgastado, con la pintura saltada de las paredes, algunas manchas de moho, en fin, bastante dejado el lugar. Abrió la inmensa puerta de madera y una vez dentro, fue hasta la última habitación donde había un pequeño escritorio y nada más. Conocía el lugar, habían tenido que ir muchas veces con su primo para tratar de entender la situación y dar aviso al Hokage. Para cualquiera sería una simple habitación, pero no era más que la entrada a otro lugar.

Toco una pequeña madera que no era parte del escritorio pero que se perdía en todo el material del mismo, haciendo que pocos conocieran el punto exacto donde tocar. Generando demasiado polvo, vio como el escritorio comenzaba a moverse para un solo lado, revelando unas escaleras secretas que lo llevarían al lugar que quería.

Apenas sus pies tocaron el suelo del subsuelo, luego de bajar esos pocos escalones, presiono otro botón que había a un costado, para que el escritorio volviera a su lugar por ahora, por si la reconciliación de su hermano terminaba antes y decidía buscarlo.

El lugar se volvió completamente oscuro y rápidamente hizo un par de sellos con sus manos, para así formar una bola de fuego que llego al final del lugar, prendiendo únicamente las antorchas que estaban a un costado del camino.

Podía ver varias habitaciones, donde cientos de reuniones se llevaron a cabo durante varios años en los que vivieron el clan Uchiha en ese lugar. Cada cuarto, tenía su propia historia, pero él solo quería dirigirse a la habitación donde su padre siempre solía guardar las cosas más importantes en ese momento y muchas veces, no eran cosas únicamente del clan.

Durante todo el recorrido, no pudo evitar recordar el por qué no llego a desayunar con su hermano, el porqué de su reunión, pero sobre todo con quien fue y el motivo por el cual estaba ahí en un primer momento. Estaba seguro de que, si su hermano se enterara, le pediría explicaciones que no podía o más bien no quería darles, para cumplir con una pequeña voluntad y expectativa que tenía su propia madre. Que, si hoy lo pensaba con tranquilidad, resulto tener la razón y ser una completa visionaria.

Había llegado temprano de su larga misión, luego de la invasión de ambas aldeas que parecían tener mucho en contra de Konoha, y luego de haber cumplido con el trato de un año, la propia Hokage lo había vuelto a los ninjas activos y no solo eso, lo coloco de nuevo en los ninjas de elite, siendo de nuevo el ANBU que cumplió con tal atroz misión. Al principio, nadie creía en su lealtad incluso luego de todos los informes o el año que paso siento un ninja que solo cumplía con pequeñas misiones dentro de la aldea. Con su compañero paso lo mismo cuando se quedó en la aldea siendo un shinobi más de la Hoja. Pero para su sorpresa, en unas de sus tantas charlas que habían tenido, le confeso que le gustaría ser maestro para inculcarle algunas ideas sobre compañerismo, a los nuevos ninjas. Sinceramente no se lo imaginaba como maestro al cargo de tres ninjas recién salidos de la academia, pero tampoco imagino tener esta oportunidad así que decidió ver como salían las cosas, tanto para él como para su amigo.

Aun así, luego de reportar el éxito de aquella misión, donde solo tenía que atrapar a unos espías que buscaban solo pergaminos prohibidos en los alrededores, fue a uno de los tantos baños públicos que había en la aldea reconstruida, para estar un poco más presentable frente a con quien tenía que hablar, desde que llego, pero no se había dado la oportunidad como hasta ahora.

De todas formas, viendo a dos jóvenes que pocas veces se separaban de su amiga peliazul, estaban sin ella, supuso que su posesivo hermano estaría con ella y por eso prefería arreglar primero estos temas antes de volver a su casa y seguramente encontrarse con ellos dos.

Una vez considero que ya estaba presentable, con unos pantalones negros arruchados en la bota donde solía esconderlo con sus botas ninjas, y una camiseta mangas largas en un tono gris oscuro, se dirigió hacia los dominios Hyugas donde ya había mandado antes, una notificación para tener una reunión con el líder del clan, que fue aceptada y por eso estaba ahí. Sabía que como mayor de los Uchihas, debía ser responsable y pensar bien las cosas para no actuar de una forma improvisada como estaba seguro de que lo haría su hermano.

Apenas llego, fue recibido cortésmente, con ese estilo tan particular que los Hyugas emanaban. Guiado por uno de ellos, llego hasta una sala donde suponía que se daban estas típicas reuniones y espero paciente a que llegara aquel patriarca para la audiencia.

Apenas entro al lugar, espero parado hasta que llegara aquel hombre y al cabo de unos segundos, hizo su aparición por otra puerta. Podía verlo tan serio y recto como siempre lo recordó y en cierta forma, se lo esperaba de esa manera. Ambos se dirigieron hacia una pequeña mesa donde dos tazas de té ya se encontraban servidas y podía ver el humo saliendo de las mismas así que sabia y tenía claro, que había llegado al tiempo acordado a dicha reunión.

- Puedes servirte.. – Dijo aquel hombre cuando los dos ya estaban en sus lugares.

Itachi simplemente asintió y noto las pequeñas similitudes que aquel hombre compartía con su padre. Supuso que por eso alguna vez, fueron tan amigos como para que el sujeto frente a él, le pidiera aquel favor sin involucrar clanes sino una vieja amistad, un viejo amigo que buscaba casi desesperado, la ayuda de otro viejo amigo.

- Gracias.. – Agradeció Itachi cuando el Hyuga le indico que podía servirse sabiendo los protocolos – Antes que nada.. quiero agradecerle por aceptar esta reunión.. – Dijo en tono neutral.

- No estaba seguro de hacerlo o no.. – Respondió completamente sincero el Hyuga, mientras tomaba un pequeño sorbo de su taza de té – Pero.. – Dijo dejando aquel objeto de nuevo en la mesa – Me intrigo demasiado por qué buscabas esta reunión..

- Aun así se lo agradezco.. – Respondió Itachi manteniendo los modales aprendidos de pequeño por haber sido el primogénito del líder del clan Uchiha – Se que es un hombre ocupado.. pero ahora que volví a la aldea y que soy un ninja activo.. más la condición actual de mi clan.. estoy en mi deber de reunirme con usted por un "acuerdo" que hubo entre mi padre y usted.. – Podía ver al Hyuga fruncir el ceño así que aclaro la situación – Ya hace años de aquello..

Hiashi no dijo nada respecto a lo que se refería aquel muchacho y lo dejo tranquilo para que siguiera hablando y contándole todo lo que sabía al respecto sobre aquel acuerdo que siempre lo tuvo presente, pero había perdido las esperanzas en él. Pensó por un momento que su padre, Fugaku Uchiha, habría sido más cuidadoso para que no se enterara nadie, pero considerando el prodigo que estaba frente suyo, de todas maneras, se había dado cuenta y lo descubrió. Escucho atentamente todo lo que tenía que decirle sin interrumpirlo y aunque no le gustaba la idea de tratar con niños en situaciones importantes, tenía que aceptar que aquel muchacho sabía cómo dirigirse ante un líder y como solucionar las situaciones que se le presentaban. Sin duda era un genio que nace una sola vez cada cien años y que, a su vez, vivió cosas tan dolorosas que lo llevaron a la adultez incluso antes de tiempo.

Cuando por fin termino de contarle todo, su taza de té ya se encontraba vacía y él recién volvía a tomar otro sorbo para aliviar su garganta.

- Es por eso.. – Finalizo aquel monologo, Itachi – Que respetare la voluntad de mis padres.. no vengo a cambiar nada.. solo.. lo respetare..

- ¿Estás seguro de eso muchacho..? – No pudo evitar preguntar Hiashi cuando por fin termino de hablar – Tu hermano no parece ser el tipo de persona que sepa manejarse como un líder..

- Se equivoca.. – Dijo tranquilamente Itachi pero con decisión es esas palabras – Quizás parezca algo impulsivo.. – Dijo lo obvio – Pero solo lo es cuando realmente quiere algo y le aseguro que él quiere y merece ser líder de nuestro clan.. – Suspiro tranquilamente para continuar defendiendo a su hermano – Como sabrá.. nosotros no elegimos al próximo líder por linaje de sangre.. sino que lo elegimos a través de la fuerza.. y le aseguro que la fuerza de Sasuke es mayor que la mía.. no solo física sino su espíritu también.. – Miro al Hyuga para que supiese que no había duda en sus palabras – Le aseguro que Sasuke hizo mucho por la aldea.. e incluso por Hinata-san..

Podía ver como luego de mencionar a la peliazul, el Hyuga se cruzaba de brazos y fruncía más el ceño, mostrándolo casi igual a su padre cuando se molestaba por alguna cosa en particular o quería regañar a Sasuke.

- Hmp.. – Gruño elegantemente el Hyuga – Se que mantiene una relación a escondidas con mi hija y eso.. – Dijo mirándolo fijamente – No habla muy bien de él.. opacaría todo lo que puede hacer por ella..

Itachi tenía que darle la razón al líder del clan Hyuga, pero aquello no lo diría en voz alta ya que no quería cambiar la situación de aquellos sucesos que por lo visto de todas formas desembarcarían en el mismo desenlace. De todas formas, sabía que tenía que hablar con su hermano para que aclarara la situación ya que también le parecía inapropiado que una heredera como la peliazul estuviese pasando una situación así.

- Pero aquello solo facilita aún más las cosas.. – Dijo Itachi considerando que todo aquello era obra de algún destino – Por eso.. y porque conozco la magnitud de los sentimientos de mi hermano.. es que vengo a decirle todo esto.. pero.. – Pensó mejor las cosas que pediría a continuación – Solo quiero a cambio que no lo mencione con nadie.. y si las cosas pasan como hasta ahora y como sé que seguirán sucediendo.. haremos como si nunca paso.. nunca diremos nada sobre ello..

- Hablas de un acuerdo aparte.. – Dijo sin más el Hyuga – Pero si con eso salvo a mis hijas.. lo acepto.. – Dijo tranquilo sabiendo que era la mejor solución – No pretendo comentarlo con nadie así que sabremos solo nosotros de esto..

- Entonces.. – Dijo Itachi con una pequeña sonrisa mientras estiraba su mano para cerrar el trato – Estamos de acuerdo..

Llego por fin a la habitación que buscaba y quería, y recordó como luego de aquella charla que no pudo evitar revivir, y por los modales que siempre mostraron los Hyugas, tuvo que quedarse a compartir el desayuno con el mismísimo líder con el cual siguieron rememorando uno que otro encuentro con su familia y como compartieron en su momento. Fue por eso que había llegado tarde a su casa, para recibir aquellos reclamos de su hermano, y por supuesto, llego sin apetito. Estaba contento de no solo respetar la voluntad de sus padres, sino de ayudar y colaborar con la felicidad y bienestar de aquella peliazul, sintiendo que de alguna forma, le estaba devolviendo algo de lo que le dio a su pequeño hermano. Además, la conocía de pequeña y siempre le agrado la calidez que desprendía, haciendo que valiera la pena todo lo que sucedía.

Ahora se encontraba frente a una puerta bastante desgastada, sintiendo el paso del tiempo, pero no se quedó a contemplarla más y simplemente la abrió para luego encender una pequeña lampara que había a un costado. El polvo que se encontraba en cada mueble de aquel cuarto, era el claro recordatorio de que nadie había entrado en apenas un poco más de una década y una pequeña tranquilidad de que eso fuera así, lo invadió. Había muchas cosas en ese lugar que no debían salir a la luz, una de ellas era la razón por la que se había reunido con aquel patriarca, pero, recuerdos de su clan, pergaminos y demás cosas, también se encontraban. Por ahora no les prestaría atención, pero una vez que se deshiciera de lo que buscaba, quizás volvería con su hermano para mostrarle algunas cosas.

Se acerco al escritorio que estaba a un costado, pasando por un par de bibliotecas, y reconoció aquel mueble como el que usaba su propio padre. Visualizo los dos pequeños cajones que salían de uno de sus laterales y supo con verlo que le faltaba la llave de uno de ellos. El que no tenía cerradura, fue el primero que reviso, encontrando papeles sin importancia y sabía que si o si, lo que buscaba estaría en el otro. Sabía que podía romper con facilidad, pero en vez de eso y usar la fuerza bruta sin sentido, además de tener que hacer tiempo por aquella reconciliación, comenzó a buscar la llave por todos lados.

En una de esas bibliotecas que paso en un primer momento, con libros y pergaminos, no encontró lo que buscaba, pero sabía que luego le podía dar una revisada para saber si aun podía aprender algo más, pero si hablábamos de la llave, no la encontró en aquel lugar. Menos en la siguiente biblioteca.

Ligeramente frustrado, volvió al escritorio y esta vez, tomando asiento en aquel polvoriento sillón, comenzó a ver toda la habitación, como si mágicamente la llave fuera a aparecer sola. Busco con la mirada algo que le diera un indicio, pero nada llamaba su atención como para darle la pista necesaria, lo único que, si logro atrapar su mirada, fue el único portarretrato que había sobre el escritorio. Ahí podía verse a sí mismo con Sasuke, pero de pequeño, cuando lo había cargado por primera vez, luego de que su madre por fin volviera a su casa al dar a luz. A lo lejos de ellos dos, se podía ver a Shisui haciendo caras a la cámara, seguramente para arruinar la foto a modo de broma y no pudo evitar sonreír por su mejor amigo. Con nostalgia en sus ojos y en sus pensamientos, tomo aquella foto para limpiarla con sus manos y así, quizás, llevarla a su casa.

Volteo el portarretrato, decidido a llevarse por lo menos la foto, pero al momento de sacar la parte de atrás, una pequeña llave caía sobre el escritorio. Sonrió con gracias al ver que, sin quererlo, había logrado dar con lo que buscaba y necesitaba. Llevo la llave a la cerradura del cajón y más polvo salió al momento en que lo abrió por completo. Dentro, había más fotos de ellos, fotos de su madre cuando era más joven y cuando vivió los dos embarazos, foto de algunos familiares, al igual que los primeros exámenes aprobados de Sasuke donde ya se podía ver que sería el mejor de la clase, y muy, muy en el fondo del cajón, estaba el pergamino que tanto buscaba.

Lo tomo para abrirlo y no pudo evitar sonreír con nostalgia al ver la firma de su padre y madre, al final del mismo, al igual que la firma de Hyuga Hiashi y su esposa. Ver eso le traía grandes recuerdos y estaba seguro del día en que se llevó a cabo aquel acuerdo.

Era una mañana bastante fría en la aldea, bien propia de las nevadas que solían suceder en aquel crudo invierno que recién empezaba al encontrarse en los últimos días de diciembre. Los estragos de las celebraciones que tuvieron por la navidad aún estaban presentes por todo el lugar, no solo su casa o los dominios de su clan, dentro de la mismísima aldea, no había duda de que se había llevado a cabo aquella celebración. Mas de uno se encontraba pequeñamente imposibilitado por las crudas borracheras que fueron la principal diversión de la celebración.

Pero, a diferencia de los adultos que se divertían con alcohol, los niños se la pasaban jugando con los nuevos juguetes que les habían traído y con eso, hacían más viva la aldea, llenándola de alegres risas y sonrisas que, a pesar del frio que deberían estar sintiendo, preferían estar fuera de sus casas para jugar con sus amigos.

Pero ese día había decidido quedarse con su hermano, disfrutar un rato con él para compartir su felicidad por sus nuevos juguetes. Tenían un amplio jardín que ahora se encontraba cubierto de nieve, pero no les molestaba a ninguno y seguían con sus pequeños juegos. Eso sí, al cabo de unas horas, quizás menos, la matriarca de aquel clan tan poderoso, preparo dos tazas calientes, una de té y la otra con una chocolatada de cacao amargo. Todo aquello era para sus pequeños que llevaban, para su gusto, demasiado tiempo jugando en el frio, que por más que ellos no lo sintieran, si estaba, pero, sobre todo, no quería que ninguno se enfermara.

- ¡Itachi! ¡Sasuke! – Grito tranquilamente la mujer, viendo como sus hijos estaban en la parte más alejada del jardín.

Ambos niños, uno de cinco años y el otro de diez, supieron enseguida que aquel llamado era para que entraran a la casa y así lo hicieron, sacudiéndose cualquier rastro de nieve que tuviesen, para no manchar su casa y recibir una reprimenda luego. Dejaron ambos abiertos a un costado ya que dentro de la casa no lo necesitaban y se dirigieron a la cocina donde ya los esperaba su querida madre. Antes de poder preguntar el porqué del llamado, ella les dejo una taza humeante, delante de ambos.

- Tengan.. – Dijo con dulzura mientras veía a sus pequeños tomarlas entre sus manos a aquellas tazas – Les hice algo caliente para que pasen un poco el frio..

- Gracias.. – Dijeron al unisonó, ambos pelinegros.

Las charlas en la mesa, no se hicieron esperar y en su mayoría eran del pequeño Sasuke que moría por contarle a su madre, como había aprendido a hacer solo, unos pequeños ángeles de nieve, bolas de nieve bastantes firmes que se las tiraría a su primo Shisui por siempre venir y comer sus tomates solo para molestarlo, y como hizo pequeños muñecos de nieve.

La madre escuchaba atentamente todo el relato de su hijo más pequeño, pero tuvo que interrumpirlo por el llamado de la puerta. Itachi aprovecho para ir a su cuarto y buscar unas cosas para leer sabiendo que su hermano seguiría hablando y él podría aprovechar el tiempo. No demoro más de un minuto, pero cuando salió de su cuarto, noto a su madre frente a un hombre que reconoció al instante como alguien del clan Hyuga por sus ojos, le entregaba un pequeño sobre y bajando un poco la mirada, noto que había alguien escondido detrás de él, pero también a un costado, estaba su hermano mirando atento todo lo que sucedía. Vio salir aquella personita que se escondía cuando su madre se agacho a saludarla y por fin la reconoció. La había visto un par de veces y ahora la notaba nerviosa y sonrojada por algo que dijo su madre. Noto que empezó a mirar para dentro de la casa, pero su vista no fue dirigida a él, sino a su hermano que estaba escondido escuchando todo. Pero en menos de un segundo, su hermano corrió a la cocina para no seguir escuchando conversaciones que no debía. Supo que lo tendría que reprender después, o explicarle que eso no estaba bien.

Cuando la noche por fin cayo, luego de aquel día tan divertido y lleno de alegrías, el patriarca del clan, volvía a su casa luego de haber estado trabajando en la policía de Konoha que estaba a su cargo, más las reuniones que siempre tenía. La primera en recibirlo fue su madre que luego de un casto beso en la mejilla, le entrego un sobre que lo leyó atentamente.

Se dirigió a la mesa, donde ya lo esperaban para compartir la comida, y antes de si quiera preguntarles por su día, les dio el aviso a todos que, al otro día, a la noche más precisamente, irían a un cumpleaños importante y él, como líder que era, debía asistir al igual que toda su familia. Ninguno dijo nada, quedaron un momento en silencio, pero ya todos sabían de quien podía ser aquel evento y donde seria. No podían negarse y en cierta forma, los mayores no querían. Mientras que los menores, sabían que no tenían opción, aunque claro, Itachi noto como su pequeño hermano, jugaba con su comida como si estuviese pensativo por algo.

A la mañana siguiente, como siempre sucedía, Fugaku se iba temprano a trabajar luego de tomarse su café. Siempre mostraba el ejemplo a todos los policías, para que supieran que la puntualidad era importante para así mantener el orden no solo dentro del lugar sino también con la aldea. Sus hijos se quedaron en casa, haciéndole compañía a la mujer y así charlar un rato con ella. Entre las pequeñas conversaciones, pudieron confirmar lo que ya sabían sobre la cumpleañera. Sabían al clan que irían y la importancia al ser la única hija del líder de los Hyugas. Solían aburrirle escuchar algo de aquel clan porque siempre se mostraban demasiados formales, pero sin poder contradecir a su padre, decidieron solo aguantar aquella noche.

Pasada un poco más del medio día, Itachi se disculpó con su madre y hermano, diciéndoles que tenía que hacer leer algunos pergaminos así que se retiró de la sala, dejándolos solos, hablando de quien sabe qué. Con la concentración necesaria, logro terminar en menos de media hora y decidido volver con su familia. Quería entretener un poco a Sasuke por si no la estaba dejando tranquila a su padre, pero cuando quiso anunciar su regreso, noto como su hermanito, parecía nervioso y con ganas de preguntar algo que parecía verdaderamente importante así que se quedó escondido esperando, sintiendo que, si él entraba a aquella sala, él solo dejaría de lado su pregunta.

- Madre.. – La llamo Sasuke, sentado en la silla, pero con su cabeza descansando sobre la mesa mientras sus piernas se balanceaban como si estuviera aburrido.

- Dime.. – Respondió con dulzura y una sonrisa la pelinegra mientras terminaba de doblar la ropa seca.

- ¿Qu.. Que le gusta a las niñas..? – Pregunto Sasuke ligeramente sonrojado – Digo.. de.. regalo.. – Aclaro en tono bajo.

- Mmmm.. – Llevo su mano a su mentón, mientras meditaba la pregunta de su hijo menor – Pues.. Diría que a algunas les gusta ropa.. otras joyería.. bombones.. supongo que depende de la niña.. – Miro a su hijo y quiso saber por qué aunque se lo podría imaginar – ¿Por qué la pregunta..?

- Para todo eso.. – Dijo desanimado el menor – Se necesita dinero.. – Ni siquiera había prestado atención a las palabras de su madre, luego de que le dijera esos regalos que él no podía acceder.

-Bueno.. – Dijo la Uchiha entendiendo el dilema de su pequeño – Pero a algunas también les gustan las flores..

- ¿Flores..? – Pregunto esperanzado el pequeño al recordar que flores siempre abundaban por todos lados y eran fácil de conseguir para él – ¡Eso es de mucha ayuda! – Dijo contento mientras se dirigía a su propio patio.

- ¡Sasuke! – Lo llamo su madre al ver que salía corriendo – ¡No quiero que te ensucies y recuerda que en la noche nos tenemos que ir al cumpleaños de Hinata-chan! – Siguió gritando – ¡No quiero que estés cansado! – Supo enseguida que todas sus advertencias no habían llegado a oídos de su hijo así que opto por pedirle a su otro hijo que la ayudara – Itachi.. ve y dile a tu hermano que no quiero que se ensucie ni que ande cansado luego..

- Claro.. – Respondió el mayor de sus hijos con una sonrisa al verse descubierto por su madre. Estaba seguro de que su madre sabia de que siempre estuvo ahí escuchando todo, pero no le decía nada.

La noche cayo y como se había decidido antes, la familia Uchiha, ya se encontraba dentro de los dominios Hyugas por la invitación. Todos estaban bien vestidos, no tan formales y tradicionales como solían ser los Hyugas, pero no podían ser distintos a sus estilos. Vieron a varios líderes de clanes en aquel lugar, al igual que personas importantes, pero no muchos solían llevar a su familia completa como ellos.

- Pobre Hinata-chan.. – Dijo con pena la matriarca viendo que aquello no era un cumpleaños de una niña que cumplía cuatro años – Varios de nuestros compañeros de generación tienen hijos de su edad pero aun así no los traen..

- No importa.. – Dijo sin más Fugaku mientras se dirigían a la casa principal pero primero vio a sus hijos que siempre iban, y ahora incluso Sasuke ya participada de esos eventos, pero noto como el mencionado, estaba con una cara de pocos amigos, tristemente muy parecida a la que solía tener él – Sasuke.. cambia esa cara ahora mismo.. – ordeno.

- Si.. – Dijo sin más el pequeño que se encontraba entre molesto y avergonzado. Molesto por no haber conseguido las dichosas flores por culpa del invierno, y avergonzado por recibir otra vez, un reto de su padre.

Llegada a la casa, el líder de aquel clan ya los esperaba para saludarlos.

- Fugaku.. Mikoto.. Sean bienvenidos.. – Saludo Hiashi apenas los tuvo frente a ellos, mientras que sus hijos estaban atrás de ellos – Gracias por venir..

- No es nada Hiashi.. – Respondió Mikoto con una sonrisa, mientras que su esposo le daba la mano al Hyuga como saludo – Por cierto.. ¿y dónde está la cumpleañera..? – Pregunto intrigada.

- Claro.. – Dijo sin más Hiashi y volteo a un costado encontrando a su hija, de la mano de su cuidador – Hinata.. – La llamo.

La menor vino de inmediato, sin soltarse de su cuidador y miro a los recién llegados sabiendo que su llamado era para que saludara como correspondía y como venía haciendo desde que empezó aquella fiesta de cumpleaños que ni siquiera lo parecía.

- E.. Etto.. – Comenzó nerviosa Hinata – Bu.. Buenas noches a todos.. – acompaño sus palabras con una corta reverencia – Gra.. Gracias por venir hoy..

- Mira que hermosa estas Hinata-chan.. – Dijo con dulzura la Uchiha mientras se agachaba a verla mejor, notando el hermoso kimono blanco a medida, con flores lavandas pintadas en las mangas y el obi lila que estaba perfectamente atado – Pareces una pequeña princesa..

- Gra.. Gracias.. – Dijo Hinata sonrojada hasta las orejas por las palabras de la matriarca del clan Uchiha y desde su lugar, noto que detrás de ella, estaban sus hijos, a uno ya lo conocía de un par de encuentros, pero al otro no y parecía algo molesto.

- Hiashi.. – Lo llamo luego de enderezarse la mujer – Quisiera ver a Hanashi.. quiero ver cómo va su embarazo.. – Pidió queriendo ver a su amiga.

- Si.. Pasen.. – Dijo dándole lugar a que entraran a la casa donde la mayoría estaba reunido.

La fiesta parecía ir con completa tranquilidad, buena comida, algo de música tranquila para no interrumpir las conversaciones, pero lo suficientemente alta como para que algunas fueran privadas, todo lo normal, si no fuera que era un cumpleaños de cuatro años.

Los Uchihas, esta vez se encontraban algo divididos dentro de la fiesta. Fugaku se había ido con los demás líderes, mientras que su esposa e hijos se encontraban con la matriarca del clan Hyuga que se encontraba sentada en una reconfortante silla, ya que por su embarazo no podía ir por ahí con su barriga de seis meses. Pero al cabo de unos minutos, el mayor de sus hijos había decidido ir a dar una vuelta y al poco tiempo el menor también salió luego de una pequeña platica y sonrisa cómplice. No había muchos niños así que no tenían más que esperar que pasara el tiempo.

Itachi, que había sido el primero en salir, decidió tomar un poco de aire fresco y perderse de tantos adultos que no hacían más que hablar de temas que a él no le importaban en esos momentos. Había perdido de vista a su hermano, pero al ver que ni su madre salió detrás de él, supuso que tenía el permiso y no lo molestaría a menos que él quisiera estar a su lado. Sabía que estaba un poco raro y extraño desde que la invitación a aquel cumpleaños llego, pero no lo había podido cuestionar más sobre el tema.

Por los pequeños pórticos que rodeaban a toda la casa, noto un hermoso jardín que los Hyugas tenían y le pareció un lugar mágico y de cuentos de hadas, con la sutil capa de nieve que lo cubría y con la nueva que apenas caía y se notaba. Se sentó al borde del lugar, mirando maravillado lo bello que era y disfruto un poco de tranquilidad. Aquel lugar transmitía mucha paz y te dejaba perder en ella, tanto lo dejaba que, quería disfrutarla unos momentos más antes de ir con su hermano.

Pocos minutos pasaron desde que se sentó, cuanto sintió unos pequeños pasos por medio de las cortas vibraciones del suelo. Por auto reflejo, presto más atención y apenas volteo para ver de quien se trataba, encontrándose con una pequeña peliazul que parecía algo agotada. Se relajo sabiendo que nada malo pasaría, pero aun así le hablo.

- Hinata-san.. – La llamo como habían acordado una vez que la ayudo a recoger unas cosas que se le habían caído, donde por primera vez hablaron cuando ella estaba cerca de cumplir los tres años – No debería andar sola a estas horas.. – No pudo evitar que aquel comentario saliera como un hermano mayor.

- Y.. Yo.. – Comenzó a jugar con sus dedos la pequeña – E.. Estaba.. algo aburrida.. ahí dentro.. – Lo último lo soltó como un pequeño susurro.

Itachi la escucho claramente y algo de pena se instaló en su pecho al reconocer que esa no sería una verdadera fiesta y era entendible su aburrimiento.

- Pues.. – Empezó a hablar Itachi – Si quiere le puedo hacer compañía..

Hinata se sorprendió por la propuesta del pelinegro, ya que era el primer invitado que quería pasar tiempo con ella de esa forma y sintió que por fin podría hacer el intento de hablar con alguien en aquella reunión, porque sabía que festejo no era. Asintió con la cabeza y tomo lugar a su lado, sentándose como toda una señorita, como le habían enseñado, mientras también miraba el jardín.

- Es un hermoso jardín.. – Comenzó a hablar Itachi para que por lo menos se divirtiera un poco.

- Lo.. Lo es.. – Respondió con simpleza la Hyuga mientras sonreía cálidamente – Mi.. Mi madre lo cuida.. yo.. suelo ayudarla de vez en cuando.. pero.. – Se entristeció un poco – Con.. la llegada de mi hermanito o hermanita.. ya.. no sale mucho.. – Recordó – Su.. Suele cansarse mucho..

- Ya veo.. – Respondió Itachi y le sonrió para animarla – La llegada de un hermano menor siempre es así.. – No estaba seguro de eso, pero por lo menos quería reconfortarla.

- U.. Usted.. – Comenzó a jugar con sus dedos por lo que quería preguntar – ¿Co.. Como lo hizo..? – Pregunto con algo de miedo pero después pensó que podía ser algo irrespetuosa – Di.. Digo.. si.. si me.. me puede dar algún.. consejo.. – Miro sus dedos esperando que no se moleste y se vaya, dejándola sola de nuevo.

- Seria un gusto.. – Dijo con una sonrisa Itachi.

La platica se volvía cada vez más amena entre los dos e Itachi le contaba como había sido sus primeros meses como hermano mayor, como tenía que estar atento al bebe y a su madre para que no se canse demasiado y todo aquello era escuchado atentamente por la peliazul, que ahora solo tenía esos hermosos ojos violáceos puestos en él, para aprender. Le explico también todo lo que deberá enseñarle, las cosas que necesitará y que siempre lo tendrá que guiar por el buen camino. Trato de enseñarle y transmitirle, todo lo que, a sus cortos diez años, podía saber.

En más de una ocasión, noto el brillo en sus ojos por todo lo que estaba aprendiendo y por lo que significaba ser el pilar, el ejemplo y lo que el hermano menor necesitase, para verlo feliz. Podía sentirla hasta emocionada de saberse que sería necesitada y esperada por alguien más y eso parecía hacerla feliz.

Luego de esas charlas, los minutos siguieron pasando, y luego de los consejos, comenzaron a hablar de otras cosas, sabiéndose que entre ambos no habría problema de hablar. Pero, para el Uchiha, había algo que le daba vuelta en la cabeza, al saber el principal motivo por el cual termino ahí afuera.

- ¿Se divierte en la fiesta Hinata-san..? – Pregunto Itachi al verla sonreír y ya no estar como en un principio.

- Mi.. Mis.. cumpleaños no suelen ser para divertirse.. – Dijo con pena la peliazul – Mas bien.. son reuniones de clanes.. – Ni los hijos de los lideres querían ir por lo aburrido que era y ella lo sabía.

- Toda celebración de cumpleaños debería ser divertida.. – Dijo Itachi mirando el jardín – Mas la de una pequeña como usted..

- Gra.. Gracias.. – Dijo sonrojada hasta las orejas, Hinata, mientras jugaba con sus dedos sobre sus piernas – A.. Aun así.. Cre.. Creo que este año.. – Dijo mirándolo apenas – Fue.. más divertido..

- ¿Por qué lo dice..? – Pregunto realmente curioso Itachi ya que no la había visto sonreír hasta recién.

- Bu.. Bueno.. – El nerviosismo de exteriorizar lo que pensaba era notable – Siempre.. suele venir mi primo.. el único.. pero.. – No podía hablar aun de su primo ya que recordaba como llevaba un año evitándola – De.. De todas formas.. Por.. por lo menos.. Este año vinieron Itachi-san y su hermano.. – Termino de decir aquello sonrojada por el frio y por sus palabras.

Itachi la vio y un poco le recordó las veces que su hermano clamaba atención, un poco de la suya o la de sus padres, y pensó en lo solitaria que ahora estaría la pequeña que seguramente ni a su primo lo dejarían ver, menos de lo sucedido hace un año.

- Hinata-san.. – La llamo pensando en por lo menos tratar de entretenerla en su cumpleaños ya que después no podría – ¿Quiere ver un truco..? – Pregunto pensando en algo distinto a cómo podía entretener a su hermano ya que él prefería entrenar y con ella no podía.

Hinata se sorprendió por la pregunta ya que pensó que él se molestaría con ella por sus palabras, pero ahí estaba, tratando de seguir compartiendo con ella. Rápidamente asintió esperando a ver qué era lo que un prodigo como él, podía mostrarle. Vio como en un segundo, el pelinegro se mordía el dedo haciéndolo sangrar y luego hacer varios sellos de mano que no podía ni seguir. Al principio se preocupó de que se hubiese lastimado pero una nube de humo, apareció. A los segundos, comenzó a disiparse un poco y vio a un hermoso y pequeño cuervo de ojos negros, casi rojos que estaba apoyado donde su mano con ese hilo de sangre, se había puesto.

- E.. Es.. Hermoso.. – Dijo Hinata con una sonrisa y con los ojos llenos de asombro por lo presenciado. Al instante de decir aquello, el cuervo voló a su alrededor y termino apoyándose en su hombro y comenzó a hacerle cariños que ella correspondió y devolvió – ¿Como se llama..? – Pregunto curiosa.

- Pues.. – Itachi nunca pensó en ponerle un nombre a sus invocaciones sabiendo que aquel no era el único que podía llamar pero al verla como ella estaba encariñada con la pequeña ave, decidió ser bueno ya que ella parecía más animada aun – ¿Qué le parece si usted lo nombra..? – Propuso sinceramente, ya que tampoco le parecía algo malo.

- ¿Puedo..? – Pregunto asombrada de que le diera tal atribución. Vio como asentía con la cabeza, sin dejar de sonreírle así que, sonriendo también, pensó en un nombre para aquel cuervo – Etto.. ¿Qué le parece.. Kuro..? – Pregunto con cautela.

- Me gusta.. – Dijo Itachi soltando una pequeña risa por la inocencia del nombre, además de poder ver que el cuervo realmente parecía feliz del nombre que le habían elegido – Entonces ese será su nombre de ahora en más.. – No podía creer que uno de sus tantos cuervos tuviese nombre, pero lo aceptaba y lo respetaría.

Hinata admiraba aún más al cuervo, embobada con el animalito tan precioso y no pudo evitar acariciarlo con delicadeza, viendo como parecía gustarle y no quería dejar de recibir esas caricias. Pero de un segundo a otro, antes de poder seguir disfrutándolo, el cuervo desapareció frente a sus ojos y miro extrañada al pelinegro para saber si había hecho algo mal, pero este solo miraba al frente como si no hubiesen estado hablando todo ese tiempo.

- Hinata-sama.. – Una voz, le llamo la atención a la menor, haciéndola voltear – Sabe perfectamente que no puede andar sola ni siquiera dentro de estos muros..

- Pe.. pero.. – Trato de defenderse la menor diciendo que sola no estaba, pero su cuidador no la dejo.

- Venga que ya hay invitados que están por retirarse y los debe despedir como corresponde.. – Dijo sin más el Hyuga que estaba a cargo de su cuidado.

- Cl.. Claro.. – Dijo desanimada Hinata al tener que volver a su aburrido festejo cuando se la estaba pasando tan bien. Se puso de pie y tomo la mano de su cuidador pero antes de irse, volteo a hablarle al pelinegro que le hizo tanta compañía y la animo – Etto.. Gracias Itachi-san.. – Agradeció sinceramente – Gracias por la compañía.. usted.. – Se sonrojo apenas – Usted es muy divertido..

Itachi no alcanzo a responderle a la pequeña ya que el otro Hyuga, ya se la había llevado del lugar. Se puso de pie para volver con su familia y, sobre todo, asegurarse de que Sasuke no se estuviese metiendo en problemas. Pero como por arte de magia, el mencionado esta ahora a unos pasos de él, en el jardín, con la respiración agitada y el entrecejo fruncido. Podía ver su rostro algo rojo y sabía que era por estar molesto, pero esta vez no tenia en claro a que se podía deber. Quiso decirle algo, pero este hablo primero, y de un tono acusador.

- ¡Esa niña no sabe nada! – Grito molesto el pequeño Uchiha mientras apretaba una mano, ya que la otra la tenía escondida detrás de su espalda – ¡No sabe nada! – Volvió a repetir – Tú no eres más que un aburrido..

El Uchiha mayor se sorprendió por las palabras de su hermano, era la primera vez que le decía algo así más el tono que estaba utilizando. Estuvo a punto de decirle algo, pero lo vio correr para otro lado y se acercó a ese lugar para ver a donde iba. Logro ver que donde antes había estado parado, ahora había un par de flores arrancadas y cortadas sin mucha delicadeza, pero aun así mostraban bellos colores que iban todos en las tonalidades de la lavanda, el lila y el violeta.

Siguió caminando, esperando encontrar otra de las tantas entradas a aquella mansión, pero se cruzó con su padre que estaba hablando a solas con el padre de la cumpleañera. Parecían algo serio y aquello lo comprobó cuando guardaron silencio de golpe al verlo ahí parado.

- Itachi.. – Lo llamo más serio de lo normal, su padre – Vamos a buscar a tu madre y a tu hermano para irnos.. de todos modos ya pronto terminara esta reunión..

- Claro.. – Ni siquiera quería corregirlo en decirle que era una fiesta de cumpleaños porque eso tampoco lo era.

Al salir de la mansión Hyuga, todos se despidieron de la menor que, como ya esperaban, tenía que despedir a uno por uno de sus invitados, pero al momento de despedirse del menor, este solo la ignoro de mala manera, generando en ella una tristeza por creer que ahora ni en su próximo cumpleaños, ellos volvieran. Otra vez volvería a estar sola y sin tener con quien hablar, aunque con él no logro hablar, igual le hubiese gustado.

Itachi, por su parte, si alcanzo a ver el accionar de su hermano, pero no dijo nada ya que, por lo visto, los mayores no lo notaron y él no iba a hacer que retaran a su hermano.

Al llegar a la casa, todos se dirigieron a dormir y descansar para que, al próximo día, siguieran con sus rutinas de siempre. Pero en medio de la noche, Itachi se levantó para ir a tomar un poco de agua, pero se encontró con que, en su sala, las luces estaban prendidas. Alcanzo a ver a su padre sentado y luego a su madre acercarse para lo que parecía ser, hablar de algo importante. Decidido quedarse a un lado de la escalera para escuchar atentamente que estaba sucediendo, aunque eso fuese de mal gusto e irrespetuoso.

- ¿Que quería Hiashi..? – Pregunto la Uchiha mientras le pasaba una taza de té a su esposo para calmarlo.

- Una acuerdo descabellado.. algo.. – Estaba enojado de solo pensarlo – Algo completamente imposible – Tomo su taza de té y comenzó a beberla pero al ver que su esposa no se conformaría con aquello, siguió hablando – Quería un matrimonio arreglado..

- ¿Que..? – Pregunto incrédula y sorprendida Mikoto – ¿Acaso se volvió loco..? – Un poco enojada también estaba tenía que admitir.

- Supongo que no.. – Respondió Fugaku y en cierta forma no sabía cómo actuaria él, estando en sus zapatos – Hiashi tendrá otra hija.. – Soltó aquella información sorprendiendo a su esposa ya que se suponía que ni su amiga sabia o por lo menos eso le dijo – Pero.. – Sabia que ese no era el principal problema – Ya desde la pansa puede ver que su chacra es mucho mayor al que fue el de Hinata durante su embarazo.

- Eso es absurdo.. – Se quejo la pelinegra pensando que algo tan banal era la razón de esta absurdez pero después entendió a donde iba a ir toda esa conversación y su enojo se esfumo para preocuparse genuinamente – Espera.. Esto.. – Podía ver a su marido tenso – Tiene que ver con el sello ¿verdad..? – Vio como le asentía y temió lo peor – Hiashi tendrá que sellar si o si a una de sus hijas..

- Así es.. – Respondió el patriarca – Y Hiashi teme que sea Hinata.. no es que la que viene en camino no le importe.. es solo que.. es su primera hija.. teme por ella.. – Recordó apenas su plática en aquella reunión – Ya a su corta edad no demuestra tener el carácter de lo Hyugas.. – Miro a su esposa a los ojos – Tu misma lo dijiste varias veces..

- Lo se.. – Dijo apenada Mikoto – Ella.. Es la viva imagen de Hanashi.. – Recordó a su amiga y madre de la pequeña – Pero.. ¿entonces que te propuso..? Ósea.. – El qué lo sabía – ¿El.. matrimonio arreglado seria con uno de nuestros hijos..?

- Si.. – Dijo sin más Fugaku mientras ya dejaba definitivamente su taza ahora vacía – Los del consejo de ancianos Hyugas no podrán sellarla si ella se vuelve matriarca de clan.. ya sea del suyo o de otro.. – Se cruzo de brazos pensando en el dilema de su amigo para luego seguir hablando – Él cree que del propio no lo será.. no podrá siquiera luchar contra su hermana si no tiene el carácter de Hiashi..

- ¿Eso.. significa que Sasuke se tendría que casar con Hinata-chan para no ser sellada..? – Pregunto un poco más tranquila.

Itachi no podía creer todo lo que escuchaba y hasta cierto punto también le preocupo la pequeña que era muy buena y amable con todos. Pero lo que más le sorprendió, fue escuchar el tono y la forma en la que lo dijo su madre como si se resignara o como si no tuviese problema de que aquello pase.

- Es lo que propuso Hiashi.. un matrimonio arreglado entre ellos.. – Dijo sin más el hombre en tono serio – Sabe que Itachi no desea el puesto y que probablemente se lo seda a Sasuke mientras que él se encargara ya sea de ser ANBU o en la policía con Shisui.. por eso me lo propuso.. Sasuke es solo un año más grande que ella..

- Bueno.. – Dijo más tranquila la pelinegra – Eso no es tan.. – Quiso opinar al respecto, pero su esposo no la dejo.

- Le dije que no.. – Respondió tajante el líder del clan Uchiha – No le hare eso a Sasuke.. no lo obligare a eso..

- Fugaku.. – Sonrió con ternura Mikoto al ver el amor que él tenía por sus hijos aunque no lo demostrara – Se lo que piensas y adoro que seas así.. pero.. deberías aceptarlo..

Ambos pelinegros, uno escondido y el otro no, se sorprendieron por las palabras que acababa de soltar y por el modo que lo decía de nuevo. Fugaku quiso contradecirla o incluso decirle lo loca que se había vuelto.

- Antes de que me trates de loca.. – Dijo Mikoto segura de lo que pensaba su marido – Esta mañana.. Sasuke me pregunto que le gustaban a las niñas.. y estoy segura de haberlo visto extraño desde que la invitación llego.. – Recordó a su hijo – Él.. tenía esa duda.. Y luego de que le dije los regalos que no podría comprar.. le hable sobre las flores.. – Sonrió ante el recuerdo de verlo animado por conseguir un regalo a su alcance – Corrió a nuestro jardín como un loco en busca de algunas pero el invierno hace que no florezcan muchas.. supongo que eso lo molesto.. por eso su cara.. no consiguió las flores para Hinata-chan.

- Pero que le quiera dar flores no significa nada.. – Dijo Fugaku sin entender a donde quería llegar su esposa con ese comportamiento.

- Claro que si.. – Negó con la cabeza ante el poco romanticismo que mostraba su esposo – Escucha.. – Llamo su atención completamente – Es invitado a cientos de cumpleaños de niñas y a ninguno se preocupó por darle un regalo.. solo con el de Hinata-chan estaba así.. incluso cuando estábamos ya dentro de la mansión Hyuga.. – Recordó ese momento que hizo que con su amiga sonrieran – Hanashi me hablo de sus flores y Sasuke le pregunto si podía darle algunas.. luego de eso se perdió por todo el tiempo pero no me preocupe pensando que estaría eligiendo las flores.. Hanashi lo autorizo a cortar cuantas quisiera..

Itachi ahora entendió por fin el enojo de su hermano durante la fiesta, pero sobre todo cuando lo vio con Hinata. Y aunque en un principio pensó que solo era una rabieta por no haber estado con él, era una escena de celos por haber estado con la peliazul y seguramente por lo que ella le había dicho al despedirse.

- Aunque.. – Siguió Mikoto bajo la mirada de dos ojinegros sin saberlo esta vez por el tema mayor que se tocaba – Después parecía seguir molesto.. quizás no encontró las flores que quería.. – Lo medito un poco y siguió – Aun así.. acepta lo que propone Hiashi solo con una condición..

- ¿Cual..? – Pregunto Fugaku sin poder creer que su hijo de cinco años ya pensara en regalarle flores a una niña con tan solo esa corta edad.

- Que sea un acuerdo libre.. – Pidió también pensando en la felicidad de los pequeños – Que si ellos no llegan a estar enamorados no se casaran.. Yo.. – Tenia un presentimiento – Creo que terminaran juntos.. pero quiero que tengan la posibilidad de ser libres también.. Hanashi.. ella.. también pediría lo mismo por su hija y para Sasuke.. sin importarle el sello.. – Termino con algo de pena por ese pensamiento.

- No hay forma de hacerte desistir de esto ¿no..? – Pregunto cansado el patriarca, además de conocer la respuesta. Vio a su esposa y la sonrisa en su rostro que ya respondía su pregunta – Hmp.. Hablare con él a primera hora para firmar los papeles..

- Tranquilo Fugaku.. – Lo abrazo Mikoto sabiendo que no sería reciproco pero no le importaba, así eran ellos – Créeme.. Algo me dice que Hinata-chan está destinada para nuestro Sasuke..

Itachi se alejó de aquella muestra de amor de sus padres que rara vez se daba, por no decir que nunca, y volvió a su cuarto, procesando todo lo escuchado. No pudo dormir en toda la noche, pensando en lo que había escuchado y como ahora el destino de su hermano y el de la pequeña Hyuga ya estaba escrito y unido. Lo que más tranquilidad le daba, es que la pequeña no era mala, podía verla que era toda ternura y dulzura que no lo llegaría a sofocar, pero lo que más lo calmaba era que aquello era libre por mas acuerdo que hubiese.

Al día siguiente, como había escuchado, su padre salió temprano diciendo que tenía una reunión importante. Ni siquiera cuestiono porque ya sabía a donde se iría y pensó como lo tomaría su hermano, ya que su madre a simple vista se la podía ver tranquila y hasta sonriente. Por otro lado, su hermanito, no dejaba de repetirle mil veces en un solo momento, que era un completo aburrido que no sabía ni como divertirse, cosa que irónicamente lo divertía un poco más.

Salió de su ensoñazón sintiendo que ya había perdido bastante tiempo en aquel lugar, pero aun así tenía una gran sonrisa en todo el rostro por recordar como comenzó a ser el aburrido para su hermano, como también donde todo comenzó. Todo había comenzado con esa fiesta de cumpleaños número cuatro de la peliazul y estaba seguro de que ni siquiera su hermano de debería recordar, no así Hinata que por lo visto si recordaba incluso el nombre con el que bautizo a uno de sus cuervos y eso lo sabía porque Sasuke se le había plantado para hacerle un cuestionamiento sobre la relación que había tenido con su ahora novia.

Confiado de lo mismo que pensaba su madre, prendió un poco de fuego en su mano y quemo aquel pergamino. Ya no haría falta, no lo necesitarían ninguno de los clanes, porque está seguro de que, por algo, aquella delicada kunoichi, había cruzado caminos con su hermano.

Salió de aquel lugar dejándolo como lo encontró y volvió a su casa, llegando cinco minutos más tarde de lo acordado. Apenas logro abrir la puerta, vio a su hermano y a la Hyuga, listos para salir, seguramente a ir a buscarlo.

- Llegas tarde.. – Dijo sin más Sasuke, pero su tono demostraba lo tranquilo que ahora estaba.

Por lo visto, la reconciliación fue buena y no estaba más molesto, aunque ver a la peliazul a su lado, toda avergonzada, sonrojada y como ahora su cabello estaba atado en una trenza de costado como si tapara algo, le hizo negar con la cabeza suponiendo que efectivamente tendría que hablar con su hermano sobre algunas cosas.

- Solo fueron cinco minutos.. – No era una disculpa, pero sabía que era consciente del retraso cuando él no era así – Vamos.. – Dijo dándole la espalda para caminar a las calles del clan – Esta vez.. los invito yo..

- Ey.. – Lo llamo Sasuke sin poder creer lo descuidado de su hermano en ese día – Mejor cámbiate.. – Vio como su hermano lo miraba confundido y rodo los ojos – No sé dónde estuviste pero tienes toda la espalda y el pantalón lleno de polvo..

- Oh.. – Recordó Itachi, que se había sentado en aquella silla polvorienta y no le quedo más que sonreír apenado – Tienes razón.. saldré en cinco minutos..

La pareja vio como Itachi subía a su cuarto para cambiarse de ropa y simplemente lo esperaron sabiendo que, si decía cinco minutos, así eran. A menos esta, que pasara algo que lo hiciera perderse un poco de la realidad, ya sea en recuerdos o pensamientos. Aunque ahora que lo veían, no sabían a cuál de las dos es que pasaba eso.

- Listo.. – Sintieron que Itachi decía al sabir cambiado con ropa de civil.

- Bien.. vamos.. – Dijo Sasuke saliendo por la puerta, seguido de todos – Muero de hambre..

- Itachi-san.. – Lo llamo Hinata con una sonrisa – Quizás deberíamos llamar a Kisame-san.. a él también le gustara compartir con nosotros..

- En ese caso.. – Dijo Itachi correspondiendo la sonrisa y queriendo hacer un chiste – Descartaremos cualquier comida con pescado – Dijo a modo de burla.

Hinata sonrió y rio delicadamente por la sutil broma del pelinegro, ignorando como su novio ahora se molestaba e iba gruñendo por lo bajo.

- Tks.. Ni que fuera tan divertido.. – Dijo molesto y luego abrazo a la peliazul para alejarla un poco de su hermano – No te dejes engañar Hinata.. Itachi es un completo aburrido..

- ¡Sasuke! – Lo regaño tiernamente Hinata por sus palabras hacia su hermano mayor – No digas esas cosas..

- Solo digo la verdad.. – Se defendió el pelinegro al ver como su novia lo regañaba, pero sabía que la culpa de todo había sido de Itachi así que volteo a verlo – Tú no eres más que un aburrido..

Itachi podía ver al pequeño Sasuke de cinco años de nuevo, diciéndole exactamente lo mismo, pero ahora se lo imaginaba tomando de la mano de la peliazul, para alejarla de él como buen celoso que era y no quería que nadie estuviese cerca de su novia o que robara la atención que era para él. No pudo evitar sonreír ante aquella imagen y sentía que, por fin, estaba en paz con todos. Sabía que desde donde estuviera su madre, estaría feliz de tener a Hinata como una nueva hija y en ese lugar, estaría diciéndole a su padre, un gran y gigantesco "te lo dije".

Siguió caminando con la parejita que iba por delante de él, y fueron hasta un restaurante donde pronto también llegaría su compañero y compartiría una agradable comida en familia. Porque, aunque fuera pequeña, esa era toda la familia que podía pedir para ser feliz.

- Ya Itachi.. – Se molesto Sasuke – Deja de sonreír..

- ¿Qué tiene de malo..? – Pregunto con gracia y burla Itachi, para luego mirar a la peliazul – Hinata-san.. ¿acaso es molesto que sonría..?

- Para nada Itachi-san.. – Respondió con una sonrisa Hinata, volteando un poco la cabeza ya que Sasuke no la soltaba – Diría que le sienta bien sonreír así..

- ¡Hinata! – Se detuvo a medio camino Sasuke, molesto por lo que su hermano decía, pero lo escucho reír y supo que solo lo estaba provocando – Tks.. Demonios.. – Se molesto aún más al caer como un novato.

- Pero.. Tu sonrisa es más linda Sasuke.. – Dijo despacio Hinata, mientras se sonrojaba y se colocaba de puntitas de pie para darle un beso en la mejilla.

Sasuke apenas adopto un tono rosado claro en sus mejillas por las palabras de la peliazul y por el beso, así que trato de salir airoso de la situación y volvió a caminar para llegar al restaurante.

- Vamos que tengo hambre.. – Dijo sin mirarlos, mientras tomaba la mano de la peliazul esperando apartarla un poco de la vista de su hermano.

Este, no pudo evitar sonreír e incluso la primogénita Hyuga también se encontraba divertida, guardándose una sonrisa cómplice entre los dos para así no molestar más el orgullo del menor Uchiha.

Todos llegaron a una pequeña casa que servía de restaurante y pidieron primero, pequeños bocadillos para poder hablar tranquilamente, hasta que llegara el plato fuerte. Habían elegido una mesa para cuatro, con vista a una ventana para no sentirses tan encerrados. Sasuke aprovecho las vistas y miro a un lado viendo lo feliz que estaba su novia a su lado, compartiendo aquella comida, hablando alegremente con el compañero de su hermano. Vio a su hermano, disfrutar de la tranquilidad que se respiraba en el aire y como con solo verlo vivo, sin ser juzgado por lo que tuvo que hacer, terminaba de disipar el peso que siempre llevo en sus hombros por no haber conocido la verdad a tiempo, acabando con su vida antes de lo que era correcto. Incluso, vio al ex Akatsuki como recibía consejos de cómo manejar a los niños, por parte de la peliazul y se sintió agradecido de vivir todo aquello, de disfrutar las cosas así. Giro apenas el rostro para el lado de la ventana y apenas mirando el cielo, una pequeña briza arrastro hermosas flores lilas por donde él miraba.

- Lo hice bien Hinata.. – Pensó en voz alta Sasuke sintiendo que era ella la que, de alguna forma, ya se estaba despidiendo de él.

- ¿Qué cosa Sasuke..? – Pregunto Hinata pensando que se refería a algo de lo que estaban hablando o algún logro nuevo del pelinegro.

- Nada.. – Negó con una sonrisa ladina, mientras pasaba su brazo por los hombros de la peliazul y besaba sus cabellos – ¿No te preocupa que esos niños se asusten al ver tu cara..? – Le pregunto con burla al cabeza de tiburón.

- Mejor así.. – Respondió sin problema Kisame – Así me aseguro de que me hagan más caso..

Todos sonrieron y rieron durante su comida, pensando en lo lindo que era poder pasar ratos así. Sasuke miro a su hermano y este le sonrió completamente agradecido, porque al igual que él, también estaba pensando en que el menor lo había hecho bien. Y es que, siendo mayor, ni siquiera sabía por dónde empezar en el caso de tener la oportunidad que tuvo su hermano menor.

Porque él, tenía claro en qué momento su vida cambio para siempre a pesar de todo, cuando tomo la peor de las decisiones, él tenía en claro todo aquello, y aun con la duda de saber si lo que hacía estaba bien o no, se animó a cambiar absolutamente todo, con tal de hacer un mundo mucho mejor.

Porque simplemente, el pelinegro si se animó, se animó a mover esa simple piedra que había en su camino, para desatar un mundo completamente distinto, un mundo que por más que conocía, se volvía cada vez más distinto con las decisiones que iba tomando, un mundo donde cambio el destino de cientos de personas, solo por haber movido esa piedra que simbolizaba su toma de decisiones. Porque su pasado tan devastador, tan doloroso que lo iba a sumergir en la inmensa oscuridad de nuevo, pudo ser cambiado gracias a que alguien creyó en él, que le dijo que moviera esa piedra, que él podía, que era capaz de atreverse a volverse incluso juez y verdugo con tal de salvar a sus amigos, familia y amor. Simplemente, es si se atrevió.

Y la vida, lo llevo a que las cosas que más deseaba salieran como esperaba, sin saber que desde el primer momento, siempre estuvo escrito que él sería el encargado de mover esa simple piedra, que todo lo que vivió, era para llevarlo a ese momento, que sus caminos se cruzarían para que él pudiese llegar a donde llego, porque sus vidas estaban entrelazadas a través del tiempo, conectadas por un antiguo llamado que se escucha a lo largo de las eras, llamado DESTINO y con él, nadie puede ni luchar ni vencer. Porque, aunque no lo creamos, el destino ya este marcado, escrito y nadie lo podrá cambiar.

/_ /

Wow.. no pensé que llegaría este día.. pero llego.. no se si logre llenar sus expectativas con este SasuHina.. no se si les habrá gustado este final que elegí desde el primer momento en que subí el cap numero uno.. Ojala que si.. ojala que lo tomen a bien ii que si les sorprendió sea para algo bueno jejejej.. Este es el final de esta larga historia.. llevo mucho tiempo con ella ii la verdad que no quería tardar tanto pero aun así lo hice ii perdón por eso.. Espero de corazón que disfruten de la historia.. que les entretenga ii que en cierta forma se pregunten todos si se animarían.. esa misma pregunta que hice en la introducción del primer cap, la vuelvo a dejar.. ¿Nos atreveríamos..? ¿nos volveríamos jueces y verdugos si tuviésemos la posibilidad de cambiar cosas que de otro modo no podríamos..? Yo honestamente no lo se.. no se si me atrevería.. hay cosas que si estaría bueno cambiar.. pero sé que nadie lo creería ii eso me hace decir que quizás no vale la pena.. o que de todas formas ya estaba dicho que eso pasaría.. que nadie creería ii que todo se repetiría.. viéndolo ii viviéndolo por segunda vez..

En fin.. creo que me estoy yendo por las ramas en el último escrito en esta historia jejejeje.. ¡perdón! Volvamos a la felicidad.. espero de corazón que les guste el ultimo cap ii que esta larga historia (en tiempo) haya sido de su agrado ii les deje una sonrisa en el rostro.. ame escribirla por que de verdad me gusta esta pareja.. la amo de lo tierna que quedarían los dos juntos.. pero lo cierto es que no me gusta mucho que Sasuke pasara por todo lo que paso.. así que mis próximas historias, la aldea estará en paz.. como debió ser jejejejej..

Eso ultimo.. significa que OBVIAMENTE seguiré escribiendo sobre ellos jejejejej.. así que espérenme.. además tengo una historia que me olvide ii que ya actualizare jejejej..

Bueno.. creo que es hora de irme despidiendo de esta historia pero no sin antes de decir lo mismo de siempre.. Vean la película El Príncipe de Persia que es hermosa ii de ella tome esta idea de las arenas del tiempo.. incluso el último párrafo tiene mucho que ver con lo que se dice al final de la película.

Después.. Estoy en la obligación de aclarar que si hay errores (u horrores) es porque no termine ni el manga ni el anime de Naruto.. Todo lo que se es por los fanfic que leí o por la wiki.. Si me confundo en algo importante sepan que es por eso..

Ahora si.. con los últimos saluditos ya que no puedo actualizar el cap si después alguien más escribe..

AmyU! Antes que nada.. me encanta leer que alguien relee mi historia jejejej.. eso es hermoso porque yo suelo hacer lo mismo con otros fanfic ii que alguien se sienta como yo es hermoso.. me hace sentir que voy por buen camino con la historia como para que la quieras leer otra vez jejej.. no puedo creer que te amaneciste por leerme.. eso es.. wow! Es increíble.. gracias por ese cariño tan grande! Me gusta tu definición de hogar, porque también es la mía.. siempre considere que hogar es donde estas con las personas que amas..

Al final te sorprendí con los dos cap seguiditos jejejej.. Espero haber atado todos los cabos que había ii que por lo menos la historia tuviera sentido ii fuera de su agrado :) y no son los únicos que saben como calmarlo al Uchiha.. Shikamaru también lo descubrió en un cap jejejeje.. pobre.. ii bueno.. aquí llego la sorpresa ii espero que fuera bien recibida.. ¡Gracias por la review en los cap seguiditos!

Sara-nadia! Que hermoso que te guste tanto la historia como para decir que la amas.. eso me pone muy feliz! Con respecto a tu pregunta.. no voy a abarcar eso por que lo tengo destinado a otra historia que espero publicar.. pero shhh.. que nadie se entere que primero tengo que continuar la que deje algo estancada ii cuando ya este mas avanzada, publicare algo sobre la película que dices..

XukiUchiha! Que hermoso que me extrañaras jejeje ni mi familia lo hace pero aquí siento mucho amor que espero responderlo con capítulos decentes ii entretenidos jejejej.. yo también tengo de debilidad a los Uchiha.. son simplemente perfectos jejejej.. hasta Madara tenia lo suyo jejej..

Siempre tratare de responder a los reviews.. no importa que tan largos sea.. no tengo drama.. yo respondo porque ya que no solo se toman el tiempo de leerme, sino de escribirme, lo mínimo que merecen es una respuestita jejejej.. nunca me aburro de leerlos a todos.. se que me aleje un poco de la historia de la película.. ii decir poco es siendo bastante mentirosa jejeje.. me aleje muchísimo.. pero lo que mas me importaba de la historia, era la daga.. aun así me dices que te gusto así que eso ya me deja tranquila ii contenta de por lo menos hacerlo bien jejejej.. Espero que la sorpresa de este capítulo fuera buena jejej ii si no que no fuera tan mala jejejeje.. ¡Gracias por las dos reviews!

Ahora por ultimo.. quiero agradecer a todos en general.. las reviews siempre las agradecí, así que ahora compartiré a todos los que me dieron follow ii favorito..

Gracias por los Follows a:

Hinata Uchiha.H - Sinfoniaa - Veramy - XukiUchiha - esther82 - kioh - Anairam Mariana - Andrea Uchiha - Marce25 - layill - ormaL92 - rinconsara1302 - DAMIC00 - mimystar17 - Damonian - - luned anko89 - miey-chan - uchihinata-20 - Sakuralizbeth - Suikyo1712 - bjol - Teresa653 - unicordcool - Debora-lunnyy - ThePrinces - Asucey Uchiha - RedAmberLady95 - Frn08 - Hina D. Hitsumakiha - Lizy188p - Mta12 - Rafael Fernandes1 - MitcheLove - celuaso - yue yuna - karla1695 - Alex Almz123 - MiichabSweet - yasaka - AnnelieseHitsuki7 - beartes - HinataUchihaKurosaki - Mizuki Sota - Lop001 - ross27 - Gianica - .chan - yoselinacorralada - Amaaiiaa - hatsume uchiha - rsgauna1986 - Hinataotsutsuki-sama - Raquel Huerta - SoulMoon51 - sasuhina15-nl - Tsukihyuchiha - BlueLoverboy - Bk-201joel - Erika Martinez Gonzalez - clausuhh - 666 - DreamXZ - futaba mikami - .xt - NoraBlom - Mangetsu Hyuga - SH19 - 18 - Kinji Yasakani Uchiha - Mikashimota Z - liizetth - maria-chan-luna - Agatha Sama - - kokomclouds - BeppeFenoglio60 - Unique12 - angels1290 - AnonimoSilencioso - .d - Lirethz - - UchihaYumiko-chan - yayapiu - jhossietaisho - Frutillita - Kaori Ken - Taiga-zen - sara-nadia - Eithilen - Kariana Vanegas Cruz - GilCa - JackieBar - Kushina Nami - Daessan Barbosa - .06 - lauraisabel - jacquelinereiman - LisbesthCullen1993 - Sheiglz - sandimelo98 - Jack07 - natty jk uchiha - Yami-chan20 - RenYasakani - HeiressOfTheFallen - Lau-RaJ55 - Hinata-Ares - Cithlalli Bautista.

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Ahora si.. hasta una nueva historia..

_¡Mumumuak!_