Les recuerdo que nada me pertenece, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia es de la increíble Drotuno, yo solo traduzco.
Y como ya es costumbre, agradezco la ayuda de mi querida Beta Erica Castelo, no podía haber tenido una mejor Beta. ¡Muacks!
~o~H&E~o~
Capítulo 25
BELLA
"IGOR, muéstrame un mapa detallado del muelle de Port Angeles, incluyendo las posibilidades de transportación más cercanas en esa área," declaró Alice, mirando a las tres pantallas planas en la pared sobre las computadoras cuando se encendieron con las imágenes de satélite, mapas, y corrientes de agua.
Sí, señorita Alice.
El cuarto de computadoras de tía Kate era enorme e impresionante. Lo había construido para nosotros con las especificaciones de Alice, así que había cinco computadoras, una gran mesa redonda en el centro, y varios monitores de pantalla plana en cada pared. Jasper, Mickey, y los Claudwell estaban a la mesa con los planos cubriéndola por completo.
No había visto a Harry o a Ned desde que necesitamos su ayuda cuando Bethy fue secuestrada por Lilith. Alec y Carlisle también los habían llamado como un favor cuando tomaron el complejo en la montaña. Eran ridículos y divertidos, sin tomarse nunca demasiado en serio las cosas, lo que los hacía muy parecidos a Emmett y a Jasper. Habían envejecido en los últimos siete u ocho años, pero en todo caso, todos lo habíamos hecho. Recuerdo a Jasper tomándoles el pelo por nunca haberse casado, pero los dos jóvenes sentados con ellos claramente eran sus hijos.
El hijo de Ned, Junior, era la copia al carbón de su padre—cabello castaño claro, con barba de candado, y una sonrisa con unos adorables hoyuelos. Era bien parecido con hombros anchos, y exudaba el gusto por las actividades al aire libre, pero igual que el resto de los hombres en mi vida, se conducía con la disciplina de un hombre militar.
Su primo no era diferente, aunque Austin, el hijo de Harry, era el más callado del grupo. Sus ojos oscuros estudiaban los planos frente a él. Unos centímetros más alto que Junior, era el epítome de eso de lo que todas las mujeres hablan, "alto, moreno y guapo".
"¿Qué tan grande es esta propiedad?" Preguntó Junior, pasando de una página a la otra.
"Todo lo que está dentro de la cerca pertenece a tía Kate. Lo que está del otro lado de la cerca es parte del Parque Nacional Denali. Bueno, la mayoría de todos modos," respondió Mickey.
"Hay tres escondites de armas." Jasper dio golpecitos con su dedo en la página. "Uno está dentro de la casa—justo afuera de la cocina—otro en el granero, y el otro bajo tierra en este grupo de árboles. El bunker de seguridad también está en el granero, dentro de la casilla de Goliat. Buena suerte a cualquier hijo de puta que se meta con su trasero."
Sonreí al escuchar eso pero los dejé discutir sus opciones para posiciones de vigilancia, revisión de perímetros, y comunicaciones. Por un momento, me pregunté cómo les iba a Edward y a Eleazar con Ji-Yun, porque me pareció que ella iba a ser un hueso duro de roer. No podía pensar en una sola razón que pudiera hacer que alguien fuera así de leal a un hombre como Kim Min-Jun. Era un pendejo frío en cuanto a la pérdida de su gente. Ni siquiera lo perturbó que nos lleváramos a Seong y que ella ya no fuera parte de su juego.
Una idea pasó por mi mente, algo que solo una mujer entendería.
"No," susurré para mí misma, sacudiendo mi cabeza y sentándome en una computadora disponible. "¿Tenemos otros alias para Ji-Yun?"
Makenna ni siquiera se inmutó; simplemente deslizó un pedazo de papel en mi dirección, volviendo en seguida a la pantalla frente a ella.
Vi la lista y empecé mi búsqueda. Bloqueé todo el parloteo, los teclados funcionando, y las respuestas de IGOR por varios minutos. Tenía una hipótesis que quería probar, comenzando con Seúl y desplazándome hacia Corea del Norte. No todo estaba accesible en una búsqueda normal, pero afortunadamente Eleazar le había dado autorización a Alice vía la CIA. Todo el globo estaba a nuestro alcance.
Esa cantidad de información era abrumadora para mí, pero Alice estaba en su elemento. Estaba usando el reconocimiento facial para Kim en casi todas las videocámaras de Port Angeles a Seattle. En las estaciones de tren, los aeropuertos—los grandes y los privados—y alquiler de barcos, estaba buscando en todos a Kim Min-Jun. Le había mostrado a Makenna cómo vigilar la ubicación del impulso electromagnético, que habían movido del muelle donde todos habíamos estado. Ahora estaba en movimiento, deteniéndose ocasionalmente, y Alice estaba segura que estaban tratando de usarlo, de modo que tenía un satélite fijo en él, vigilando los cambios.
Rose, por otro lado, estaba lidiando con los medios con relación al barco carguero destruido, el caos en la Torre Twi, y las secuelas en la cabaña de la montaña. Estaba a cargo de contar una historia diferente para cada incidente. La Torre Twi ya era un lío de complots terroristas y destrucción. Lo que no necesitábamos era que las masas unieran las piezas que les indicara que todo, la Torre Twi, el carguero, y un tiroteo en Trinity tenía que ver con los mismos putos terroristas—o un terrorista en este caso. Al mismo tiempo, Rose también estaba utilizando esto como una forma de buscar más amenazas, alguien viendo la limpieza, o rostros familiares en las multitudes. Una vez más, el software de reconocimiento facial estaba en acción.
No me di cuenta que tenía compañía a mi lado hasta que la habitación se quedó en silencio. Levanté la vista para ver a Bethy observándome trabajar.
"Hola, niña bonita. ¿Terminó la película?" Le pregunté, acercándola a mí.
"Na, pero todos los chicos prefirieron jugar videojuegos en vez de eso."
Riéndome entre dientes, le dije, "Chicos tontos."
"¿Verdad?" Dijo, toda ofendida. "¿En qué estás trabajando?"
"Estoy tratando de averiguar qué haría que alguien permaneciera leal a un hombre al que parece no importarle nadie."
Leyó mi pantalla, inclinando su adorable rostro hacia un lado. "Un bebé."
"Eso creo yo también."
"Entonces, ¿a él no le interesa? ¿O pretende que no le interesa para mantener el secreto?"
Detuve lo que estaba haciendo, mirándola. "Tal vez, niña lista."
"O sea, papi tiene que hacerse el duro, pero él nos ama más que nada en el mundo. Solo tiene que hacerlo para protegernos," dedujo con mucha más sabiduría de la que había esperado. "Eso hizo en el edificio de Poppy cuando fue por nosotros. Se puso duro, pero estuvo ahí para mantenernos a salvo."
Mis ojos picaron un poco porque no estaba equivocada, y realmente me alegraba que supiera lo mucho que su papi la amaba. Tocando su rostro, besé su mejilla.
"Así que, ¿dónde ocultas a un niño cuando empiezas una guerra?" Pregunté con sarcasmo.
"Con los abuelos." Dijo ella con una risita, rodando los ojos y señalando hacia la cocina, donde Esme y tía Kate estaban limpiando y charlando. "Obvio, mamá," dijo, todavía riendo. Chilló cuando le hice cosquillas en su costado. "¡Oye!" Golpeó mis manos juguetonamente.
"Veamos si eres tan lista como crees."
Empecé un tipo diferente de búsqueda. Primero, busqué a los padres de Min-Jun pero descubrí que los dos habían muerto en los últimos diez años. Cambiar a los padres de Ji-Yun me dio exactamente lo que había estado buscando: un hijo.
Kim Sun era un niñito de tres años que actualmente vivía en Seúl, Corea, con sus abuelos maternos.
"¡Aw, es lindo!" Bethy susurró, sonriendo al ver el monitor.
Presioné el botón de imprimir en todas las fotos que pude encontrar de Sun y sus abuelos, cambiando la búsqueda a ubicaciones en tiempo real e información. Una vez que tenía todo lo que pude encontrar del niñito, me volví hacia Bethy.
"¡Eres increíble!" La felicité, tirando un poco de su trenza.
"Gracias, gracias, gracias," respondió como Alice, lo que provocó que su tía soltara una risita y levantara la vista de su propio trabajo.
"Tengo que llevarle esto a tu papá, cariño." Agarré todas las páginas de la impresora, volviéndome para ver a mi hija.
"Sé que no puedo ir, pero, ¿puedo quedarme aquí? Abby está manteniendo a todos adentro."
"Por un rato, pero no te quedes despierta hasta tarde, ¿de acuerdo?"
Asintió cuando besé su frente. Dejé el cuarto de computadoras, saliendo por la puerta principal. El granero estaba encendido, como lo estaba la tienda que la gente de Eleazar había montado. Voces salían de la tienda, pero los dos guardias frente a la puerta me hicieron sonreír.
"Hola, chicos," le canturreé a Lock y a Load, poniéndome de cuclillas para recibir caricias con la nariz, lamidas y aullidos de felicidad. No había visto a mis huskies desde que habíamos estado en la Torre Twi y envíe a un herido Alec con ellos para que los mantuviera a salvo.
La puerta de la tienda se abrió, y le sonreí a Alec. "Tengo información para que la usen."
"Bellissima, tal vez no deberías…" Respondió evasivo, con su voz apagándose, pero sabía lo que estaba haciendo.
"Bueno, tomen un descanso en lo que sea que estén haciendo, y déjame entrar, o dile a Edward y a Eleazar que salgan."
"No te muevas, ¿de acuerdo?"
La siguiente persona en aparecer en la puerta fue Edward, seguido de cerca por Eleazar. Escuché movimiento dentro de la tienda, pero miré a mi esposo.
"Dulzura, hablamos de esto," comenzó a decir, y simplemente le di el montón de papeles.
Sus cejas se dispararon hacia arriba, y le echó un vistazo a Eleazar, que estaba leyendo por encima de su hombro. Los dos sonrieron, encogiendo un hombro.
"Con lo obstinada que es, si la atacas con esta información, seguro que se cerrará de una puta vez," Edward dijo.
Eleazar asintió y comenzó a pasearse. Dio un vistazo rápido en mi dirección. "Tú deberías presentarle esto."
"¿Y qué se supone que haga con ello?" Pregunté en un siseo, fulminando a los dos hombres con la mirada. "¿Amenazarla? ¿Amenazar a un niño? ¡¿Ustedes dos se han vuelto locos?!"
Edward sonrió, sacudiendo su cabeza. "No, dulzura. Simplemente dar la impresión que la estás amenazando. Dependiendo de cómo reaccione, tal vez cambiar a una oferta de salvación."
"Oh." Lo pensé por un momento, asintiendo finalmente. "Está bien, hablaré con ella."
Entrando en la tienda, recorrí con la vista el interior, notando que estaba instalada de forma similar a la de la casa en Forks. Ji-Yun estaba sentada a la mesa, viéndome con odio. También estaba empapada, así que obviamente habían empezado con la mierda dura.
Sus ojos se movían continuamente alrededor hacia cada persona en la habitación, posándose de nuevo en mí cuando tomé la silla frente a ella. Dejé mi pila de información sobre la mesa, manteniéndola boca abajo. Ella se sobresaltó cuando moví mis manos para echar ligeramente mi cabello hacia atrás.
Dean dio un paso al frente. "Yo traduciré si lo necesitas."
Asintiendo, miré de nuevo a Ji-Yun, que dijo, "Termina de una vez."
Sonreí, golpeando con mi dedo los papeles frente a mí, sin quitarle los ojos de encima. "No estoy aquí para torturarte. Yo no torturo a la gente."
Se burló, rodando los ojos.
"No, ese es su trabajo." Señalé a los hombres a mi alrededor, y a la doctora Sharp, que supuse estaba aquí para asegurarse que no la mataran al interrogarla. "Pero, me gusta hacer preguntas. Así que, eso es lo que voy a hacer. ¿Estás lista?"
Se encogió de hombros con hostilidad.
Sonreí otra vez. "Necesito saber cuál es el plan de Kim, Ji-Yun. Necesito saber cuántos hombres más tiene aquí en este país. Y ahora que no tiene las bombas, simplemente, ¿qué piensa que puede hacer? Matamos a una cantidad significativa de su gente, y lo seguiremos haciendo hasta que sea el único que quede. Dime eso, y puedo hacer que se detenga el agua, conseguirte algo de comer, y que finalmente puedas dormir."
"Vete a la mierda."
Escuché un suspiro profundo detrás de mí, pero levanté mi mano para detener a Edward. Ni siquiera tuve que mirar para saber que estaba a punto de acercarse a la mesa y decir algo.
"Es interesante que tomes esa posición, Ji-Yun. Estoy muy segura que Kim ha subestimado a estas personas paradas a tu alrededor y algunos que no están aquí. No creo que entiendas a lo que te estás enfrentando." Me senté hacia adelante, apoyando mis brazos sobre la mesa. "Déjame explicarte, y luego veremos si cambias de opinión sobre mis preguntas."
"Los hombres en uniforme no son solo militares. Son cuidadosamente seleccionados por la CIA." Señalé a Eleazar. "Ese hombre… él es la CIA. También es parte de la familia, y eso significa que tiende a consentirnos, a protegernos, a darnos información a la que gente normal no tiene acceso. Mi equipo personal de información puede encontrar a quién sea. Justo en este momento, vigilan casi toda cámara en el noroeste del Pacífico. Puedo encontrar a Kim con o sin tu ayuda. Esa no es la parte difícil. Créeme."
"Joder, por supuesto que sí," dijo Emmett en un murmullo desde el otro lado de la habitación.
"Matarlo, eso tampoco es difícil."
"Entonces, ¡¿para qué demonios estoy aquí, perra?!" Espetó, forcejeando con las esposas que estaban sujetas a su silla.
"Antes que nada, hay una recompensa por tu cabeza. Eso es bastante genial," dije con ironía, sonriendo. "De nuevo, lo sé por la CIA. No estoy segura quién de nosotros tiene derecho al pago; tendré que preguntarle después." Señalé con mi pulgar hacia Eleazar. "La parte triste de eso es que terminarás en la cárcel."
Se encogió de hombros.
Sonreí, asintiendo ligeramente. "Actúas dura, pero sé a ciencia cierta que solo hay una maldita razón por la que proteges a Kim Min-Jun."
Resopló, pero también me miraba con cautela.
Dándole vuelta a la página superior, le mostré la foto de Sun. Como había dicho Bethy, era un niñito adorable. Un pensamiento fugaz cruzó mi mente: muy probablemente él iba a crecer sin nunca conocer realmente a sus padres. Ellos morirían a miles de kilómetros de distancia de él, o pasarían el resto de su vida encerrados. En cualquier caso, ella nunca abrazaría de nuevo a su bebé. Eso, para mí, era extraordinariamente desgarrador.
Su reacción fue volátil. Se lanzó hacia mí, trayendo su silla consigo, pero los dos guardias militares la volvieron a sentar y la retuvieron ahí. Su indiferencia desapareció, y su lenguaje cambió en seguida al coreano. No necesitaba que Dean tradujera exactamente cuántas ganas tenía de matarme en ese momento. Estaba en sus ojos.
No dije nada por un minuto; lentamente di vuelta a cada imagen, asegurándome que ella pudiera verlas. Su hijo y sus padres obviamente estaban siendo vigilados. Si era por nuestra gente o la suya, no tenía idea, pero las fotos eran de la vida cotidiana y tomadas en secreto. Eran fotos de vigilancia, imágenes satelitales del vecindario, y de cada ángulo del edificio en el que vivían.
Cuando llegué a la última, volví a darles vuelta a todas, entrelazando mis manos sobre ellas mientras la estudiaba a ella. Ji-Yun estaba encabronada y asustada. Si pudiera ponerme las manos encima, me habría matado. Y esa idea me hizo sonreírle. Claramente, me estaba contagiando de la actitud de Edward.
"¿Cuál es el plan de Kim, Ji-Yun?" Pregunté nuevamente. "A estas alturas no le queda mucho, así que, ¿qué le falta por hacer?"
Cuando no me respondió, miré por encima de mi hombro a Eleazar. "¿Qué tan rápido puedes activar un operativo para hacer contacto con Sun y sus abuelos?"
"En menos de una hora, Bella," respondió de inmediato.
Asintiendo, me volví una vez más hacia Ji-Yun. "Eso puede ocurrir de dos formas diferentes. Los removemos de la mesa de negociación… o los ponemos bajo protección."
"¡No!" Gritó, forcejeando contra los guardias. "¡No lo harías! ¡Eres madre!"
Mi puño golpeó la mesa al ponerme de pie cerniéndome sobre ella. "Tienes jodida razón, lo soy. Soy la misma madre cuyos hijos estaban en el edificio que ustedes pendejos trataron de incendiar. ¡¿Qué te hace pensar que trataría al tuyo diferente?!"
Ella simplemente sacudió su cabeza, pero sus ojos estaban amplios y dilatados. A pesar de estar mojada, empezó a sudar de la frente. Cuando se quedó callada, me levanté, reuniendo mi información sobre su hijo.
Me volví hacia Eleazar, dándole las páginas. "Esto debería ser todo lo que necesita tu operativo para encontrar y remover el objetivo."
"Gracias, Bella," respondió sin emoción alguna, pero sacó su teléfono.
Dándole la espalda a Ji-Yun, clavé la mirada en la de Edward cuando finalmente habló.
"¡No, espera!"
Sonreí con suficiencia en dirección a Edward, que era lo bastante disciplinado para mantener su rostro inexpresivo al permanecer erguido en la puerta de la tienda. Encarándola, levanté una ceja.
"¡No estoy protegiendo a Min-Jun, lo estoy manteniendo alejado de mi hijo!" Dijo, volviéndose hacia Dean para preguntarle algo en coreano.
Dean sacudió su cabeza, algo encabronado, y le respondió en inglés—muy probablemente para nuestro beneficio. "Si Kim supiera que ocultabas a su hijo, te mataría por no decirle."
"Sabe que tiene un hijo, pero si no hago lo que quiere, entonces se lo llevará y matará a mis padres," ella le respondió.
Levanté las fotos. "Alguien los está vigilando."
Asintió. "Min-Jun tiene amigos en el gobierno. Es cómo él… él…" Su voz se apagó, buscando la palabra.
"Amenaza," ofreció Dean, y ella asintió. "Te muestra que puede llegar a ellos en cualquier momento."
Asintió, evidentemente, a estas alturas más que exhausta.
"Entonces," empecé a decir, alargando la palabra al volverme hacia Eleazar. "Vamos a arrebatarle también ese poder. Ponlos bajo protección."
"Ya estoy en ello, Bella," dijo, cerrando la laptop. "Debería tener la confirmación de que están en el Campo Humphreys en menos de una hora."
"¿Por qué harían eso? ¿Qué les importa?"
Fue Edward quién se acercó para responder la pregunta. "Porque ellos son inocentes en esta situación. Lo que nosotros hacemos… todos nosotros… no tenemos que cobrarnos con ellos. Créeme cuando te digo, que este grupo, esta gente, matará a Kim y a todos los involucrados para proteger a la gente inocente—la gente en las Torres Twi, los marineros en el carguero, y a nuestras familias. Lo seguiremos haciendo hasta que no quede nadie que siga luchando."
Los ojos de Ji-Yun rehuyeron los de Edward, y en vez de eso miró furiosa hacia la mesa. "Min-Jun aún tiene esa máquina que puede hacerle cosas a la electricidad."
"El impulso electromagnético," le dije, y asintió. "Está inhabilitado. Nos aseguramos de que quedara inservible en caso de que se apoderara de él."
Asentía. "Él lo sabe. Trató de usarlo en ese embarcadero." Miró alrededor de la tienda, sus ojos posándose en Carlisle. "Es a él a quién quiere."
Mis cejas se levantaron, y miré hacia atrás a mi suegro. Volviéndome una vez más hacia Ji-Yun, preguntando, "¿Para qué?"
"Más armas. Sabe que él tiene más, que están almacenadas en todas partes, y Min-Jun las quiere todas. Y sabe que pueden arreglar la máquina que tiene." Su respuesta fue en voz baja y al parecer honesta. "Está determinado a vengarse por las armas nucleares que él le robó."
Edward soltó un resoplido, sacudiendo su cabeza. "Persigue al pendejo equivocado. Yo las busqué, maté al contrabandista de armas, y me aseguré que esas hijas de puta desaparecieran. A estas alturas están acabando con el cáncer."
Ji-Yun sonrió un poco al escuchar eso. "Él viene por todos ustedes. Mencionó un lugar en Alaska."
"Que me jodan," Emmett murmuró con un suspiro.
Me volví para mirar a Edward y a Carlisle, los dos con la misma expresión. No estaban sorprendidos. De hecho, parecían haber confirmado sus propias sospechas. Me levanté de la mesa, dándole a Ji-Yun una pequeña sonrisa y un gesto de cabeza.
Una vez que me alejé de ella y me acerqué a Eleazar, Edward, y Carlisle, les dije, "Déjenla comer y descansar. Y déjenla ver a su hijo cuando lo lleven a un lugar seguro. Apostaría a que eso ayudará mucho."
"¿Confías en ella?" El tono de Carlisle era escéptico.
"Confío a la madre en ella. Y si sabe que está en la propiedad que Kim planea atacar, entonces podría incluso estar más dispuesta."
Los tres asintieron, pero Edward me siguió fuera de la tienda.
"Dulzura," me llamó, y me volví para verlo. "Tenemos… T-Tenemos q-que a-asegurar e-este l-lugar."
Mi frente se arrugó al escucharlo tartamudear, estaba nervioso. Asentí. "Lo sé, Edward. Vamos a buscar a Kim… Bueno, IGOR va estar vigilando cuando el rostro de Kim aparezca en alguna parte."
El guapo rostro de Edward esbozó una dulce sonrisa, y cerró la distancia entre nosotros, tomando mi rostro entre sus manos y besándome hasta dejarme sin sentido. Fue intenso y dulce, con labios rozando y una lengua talentosa.
Pegando su frente a la mía, susurró, "Mañana será un día ocupado, p-pero a-aun a-así q-quiero p-pasar t-tiempo c-con l-los n-niños."
Me reí bajito. "Querrás decir que quieres que te muestren los gatitos."
Sonrió. "Sí," respondió despacio, sonando justo como su hijo.
"De acuerdo, gatitos en la mañana, muerte y destrucción después. Entendido," le tomé el pelo.
Edward se rio entre dientes. "Entra. Todos necesitamos descansar antes de hacer un plan para este lugar."
Besé sus labios otra vez. "Está bien. Eso también va para usted, señor Cullen."
"Diez-cuatro, dulzura."
~o~H&E~o~
EDWARD
Poniéndome los jeans, me obligué a no volverme a meter en la cama después de mi ducha. No estaba seguro de haber dormido tres horas, pero había mierda y planes que tenían que hacerse. Bella ya estaba levantada y en el cuarto de computadoras.
Pasé una mano por mi cabello mojado y cogí mi taza de café, tomando un sorbo. La puerta se abrió, y sonreí al ver asomarse la cabeza de mi hijo alborotada por el sueño.
"¿Una mañana difícil, Sammy?" Le pregunté, sentándome en la orilla del sofá en nuestra habitación.
Caminando hacia mí, sacudió su cabeza. Una pequeña sonrisa jugó en sus labios cuando le señalé que su camiseta estaba al revés.
"Ven aquí, peque."
Arrojó la gorra de béisbol que llevaba en el pequeño sofá junto a la puerta y luego levantó sus brazos como cuando era pequeño. Sin embargo, mi hijo ya no era tan pequeño. Casi tenía ocho años. Y su cuerpo era como el mío a su edad—largo, delgado, con pies grandes y el cabello. Cristo, el cabello era idéntico. Sentía más compasión por ello que encontrarlo divertido. Era un problema el domarlo, a menos que se mantuviera corto o bajo una gorra de béisbol, la que agarró del sofá una vez que corregimos el problema con la camiseta.
"Mamá me envió por ti," dijo en voz baja, poniéndose la gorra al revés.
"Bueno, supongo que será mejor que obedezca, ¿eh?" Me levanté y me puse una camiseta de manga larga.
"Sí," dijo despacio y con voz suave, portando una sonrisa, pero desapareció rápidamente.
"¿Qué pasa?" Pregunté, volviéndome a sentar y poniéndolo entre mis piernas.
"Escuché hablar a tío Alec y a tío Jasper…" Su voz se apagó, con su frente arrugándose. Inclinó su cabeza de forma muy parecida a su madre. "¿Los hombres malos vienen por nosotros?"
Solté un resoplido, sacudiendo mi cabeza. "Tú y Bethy tienen que dejar de escuchar a escondidas."
Sonrió, encogiendo un hombro. "Algunas veces no podemos evitarlo. Tío Emmett no es precisamente callado."
Me eché a reír, poniéndolo en mi regazo y besando un lado de su cabeza. "Buen punto, peque." Besé su cabeza otra vez, tratando de pensar en la mejor forma de responderle. "Honestamente, Sammy, no lo sé, pero no quiero que te preocupes por eso. Deja que nosotros nos preocupemos por ello, ¿de acuerdo?"
"No estaba asustado. Tú nos protegerás. Como lo hiciste en el edificio de Poppy." Su voz sonó tan segura, tan firme, que lo abracé con más fuerza.
"Tienes razón. Tú y mamá y Bethy, todos ustedes son mi prioridad. ¿Comprendes?" Verifiqué, y asintió. "Todos aquí los mantendrán a salvo."
"Yo… quiero ayudar."
"Ya ayudas, Sam. Ni siquiera sabes lo mucho que ayudas."
Solo estar sentado ahí con él era como un bálsamo para una quemadura. Él y su hermana eran todo por lo que trabajaba, todo por lo que luchaba, y la razón por la que me mantenía firme y en control. Bella luchaba conmigo, pero nuestros hijos era nuestra prioridad.
Asintió, pero me miró a los ojos. "No, me refiero a que puedo ayudar con el dron o en el cuarto de computadoras con tía Alice."
"Oh, Dios, hijo," dije con un gemido. "Tu madre me mataría."
Soltó una risita. "No, no lo haría."
"Tal vez," le dije bromeando. "Pero una decisión importante a la vez. ¿No tenemos una cita en el granero?"
Mi muchacho se iluminó como un puto árbol de Navidad, asintiendo con vehemencia.
Al mismo tiempo, la puerta se abrió, y mi Bethy entró. "¡Vamos! ¡Mamá dice que lleven sus traseros a la cocina!"
"Ustedes están terriblemente mandones esta mañana," refunfuñé, levantándome con Sammy en mis brazos y poniéndolo sobre mis hombros como un saco de patatas. "Esto es mucho problema para dos pequeñas bolas de pelo que hacen popó en una caja."
Bethy se rio y Sammy soltó unas risitas, luchando con mis manos que le hacían cosquillas mientras caminábamos por el pasillo, atravesamos la sala y entramos a la cocina.
Bella no estaba sola en la encimera. Rose estaba con ella, bebiendo té y comiendo una tostada. Se veía un poco pálida, pero nos dio una sonrisa cuando entramos con fuertes risas y bromas.
Senté a Sammy en el banco junto a Bella, besando a mi esposa antes de rodear al otro lado de la encimera.
"Déjenme comer algo, y soy todo suyo, chicos," les prometí, cogiendo un plato y llenándolo con tostada, huevos y tocino. "Alguien estuvo ocupado esta mañana."
"Yo," admitió Rose. "No pude dormir."
La miré de nuevo, pero fue el discreto y lento movimiento de la cabeza de Bella lo que me calló. Mis cejas se fruncieron, pero comí rápidamente mientras los niños parloteaban con su mamá y Rose. Una vez que terminé, dejé mi plato en el fregadero, y los niños ya estaban de pie, arrastrándonos hacia la puerta principal.
"Está bien, está bien, está bien," les dije, lo que hizo reír a todos porque me escuché como Alice. Sin embargo, cuando los niños se jugaron carreras al granero, aproveché la oportunidad para volverme hacia Bella. "¿Rose está—"
"Eso creemos," me interrumpió y luego besó velozmente mis labios. "Pero no puedes decir nada. Solo se hizo la prueba de embarazo de la tienda."
"Oh, demonios," dije con un profundo suspiro. "¿Ya lo sabe Emmett?"
"No."
"Oh, por amor de Dios," refunfuñé. "Entonces tenemos que hacer planes para ella, Bella. Ella es… Nada puede pasarle al… Va a estar en el bunker con los niños y tía Kate."
"¿Sí?" Bella preguntó con una carcajada. "Tú se lo dirás."
Sonriendo, me encogí de hombros. "Maldición, ni en sueños."
Llegamos al granero, y fui recibido con resoplidos y relinchos de Goliat, Sansón, y la nueva adquisición, Noé—la cría de Goliat. Les di caricias y atención a todos y luego me volví para ver una casilla cerrada con pacas de heno. Mis niños estaban dentro cubiertos por esponjosos gatitos hiperactivos y juguetones.
Toda la camada subían unos sobre otros, y había risitas y sonrisas. Me puse de horcajas sobre una paca de heno, sentándome con Bella entre mis piernas.
"Oh, Dios mío, son adorables," susurró Bella, tomando una bola de pelo negra que le dio mi hijo.
Bethy me dio uno blanco. Eran lo bastante grandes para que sus ojos y orejas estuvieran abiertos pero lo bastante jóvenes para depender aún de su madre—una gata atigrada color blanco y gris—que nos vigilaba con penetrantes ojos verdes desde el rincón de la casilla mientras cuatro gatitos más de diferentes colores caían a su alrededor.
Levanté el pequeño blanco hasta mi rostro, sonriendo cuando agarró mi nariz con sus diminutas patas. Sus garras eran puntiagudas como una aguja, pero no suficiente para lastimar, en realidad. Miré a Bella, que estaba besando la cabeza del negro. Pareció disfrutarlo.
"Este es un niño," Bella señaló, dándomelo.
"Niña," le dije, cambiando la blanca por el negro. Me miró con curiosidad y luego frotó su rostro contra mi barbilla. "Bueno, mierda," apenas dije en voz alta, pero Bella se rio entre dientes.
Mis niños, sin embargo, estaban extrañamente callados, lo que me hizo querer reír y torturarlos un poco más. De verdad, querían a estos dos gatitos. Si hubiera un problema, Bella se habría negado, pero parecía estar dejando que yo tomara la delantera en esta mierda.
Lo primero en que pensé fue en sermonearnos sobre responsabilidades, pero los dos ya hacían un muy buen trabajo con los perros. Alimentarlos, dejarlos salir, e incluso pasearlos cuando no estábamos en casa, todo eso era una buena rutina para Bethy y Sammy. Ni siquiera lo pensaban. Sin embargo, necesitaban señalarse unos cuantos puntos.
"Tienen que quedarse adentro, chicos… Si hacemos esto." Empecé a decir, levantando mi mano cuando empezaron a hacer todo tipo de promesas en el puto universo. "Vivimos en el bosque, lo que significa predadores—lobos, halcones, águilas, linces—animales que cazan lo lento y consentido." Fruncí mis labios, porque lo que no dije fue que no soportaría el corazón roto de mis niños si algo les pasara a sus mascotas. "Eso también significa cajas de arena. Esas son asquerosas pero necesarias."
Asintieron al unísono.
"También significa visitas al veterinario." Le levanté una ceja a Bella, esperando que entendiera que estos dos necesitaban ser castrados lo más pronto posible.
"Pueden ir con el veterinario de Lock y Load," ofreció Sammy.
"Sí," Bella concordó, "pero lo que tu papá está diciendo es que esta es una responsabilidad diferente a la de los perros. No más difícil, solo diferente, y se añade a sus responsabilidades con los perros. ¿De acuerdo?"
Una vez más, asintieron como locos.
Levanté la vista cuando mi papá apareció en el granero, su rostro serio y concentrado hasta que vio a los niños. Sonrió, pero nos necesitaba.
Volviéndome de nuevo hacia los niños, le di a Sammy el gatito negro, y Bella le dio el blanco a Bethy. "La respuesta es sí, pero—" Levanté un dedo cuando empezaron a gritar. "Van a ayudarme a construir esa cosa para trepar que quieren."
Sammy se lanzó a mi regazo, abrazándome y agradeciéndome.
Bethy chilló y besó mi mejilla, diciendo, "Gracias, papi."
Le eché un vistazo a mi papá, que nos estaba viendo con una pequeña sonrisa divertida en su rostro, pero no llegó a sus ojos.
"Chicos, acérquense," le dije a mis niños. "Una rápida reunión familiar."
Bethy se puso seria más rápido que su hermano, pero los dos se sentaron en el heno frente a nosotros. Ella era muy perceptiva, echándole un vistazo a su Poppy. Cuando todos estaban callados, suspiré, estirando mi mano para tocar el rostro de Bethy y luego coloqué mi mano brevemente en la cabeza de Sammy.
"Desde este momento en adelante, necesito que escuchen lo que les digamos. A su mamá y a mí nos queda un tipo malo que detener. Y este es inteligente, así que tenemos que estar preparados para todos los peores escenarios posibles." Pausé por un momento, sonriendo al ver a la mamá gata, que se acercaba a saludar—estábamos en su criadero. "Estoy siendo honesto con ustedes porque ya han visto las peores partes y porque al parecer no podemos evitar que ninguno de los dos sigan escuchando."
Bethy sonrió, Sammy hizo una pequeña mueca, pero Bella habló.
"Tiene razón. Los dos están los bastante grandes y son lo bastante listos para entender la seriedad de la situación, de modo que si les decimos que se oculten, ustedes van a ocultarse." Su tono no dejaba lugar para debatir. "Es muy posible que la lucha venga a nosotros, y si eso sucede, no tenemos tiempo o personal extra para llevarlos a un lugar seguro."
Me acerqué a ellos. "Sin embargo, este lugar fue construido con la seguridad en mente." Señalé al otro extremo de la casilla de Goliat. "Bajo la pila de heno de Goliat está un bunker." Los dos niños miraron alrededor de mí al otro extremo del granero y luego de vuelta a mí. "Van a estar ahí dentro si la mierda sale mal." Bethy abrió la boca para decir algo sobre mi lenguaje, y le dije, "Ni siquiera menciones el tarro de las groserías, pequeña dulzura. Dije que sí con los gatitos. Estoy absuelto por días." Levanté una ceja en su dirección.
Bethy se echó a reír pero asintió, levantando sus manos.
"Edward," Bella dijo con una carcajada, sacudiendo su cabeza. "Necesito que ustedes les den el ejemplo al resto de los niños, por favor. Pero tan pronto como les digamos ocúltense, entonces vendrán aquí."
"Está bien," dijo Sammy en voz baja. "Yo… puedo ayudar. ¡Puedo ayudarle a tía Alice!"
"No, señor," Bella se negó al instante. "Ni lo pienses. Me encanta que quieras ayudar, pero la mejor forma de hacer eso es al estar a salvo. Si sabemos que están a salvo, nos permite concentrarnos en lo que tenemos que estar haciendo, lo que significa que no cometeremos errores porque nuestra mente esté en otra parte, y eso significa que nosotros podemos estar más a salvo. ¿Está claro?"
Mi hijo se veía decepcionado, pero aceptó. "Sí."
"¿Qué pasa con….?" Bethy empezó a hablar pero su voz se apagó, mirando alrededor del granero. "¿Qué pasa con los caballos, los perros, estos chicos?" Preguntó, y lo esperaba, en serio. Ella había crecido con la mayoría de estos animales.
"Se llevan los gatos con ustedes," le dije. "Dejen que yo me preocupe por el resto. Vamos a necesitar a Lock y a Load. Tal vez también a los caballos."
"Está bien."
"Bien," dijo Bella, tocando el rostro de Bethy y besando su frente. Hizo lo mismo con Sammy. "Vayan a jugar. Tenemos trabajo que hacer."
Cuando los niños se fueron, chocando los cinco con Poppy de pasada, Bella y yo nos pusimos de pie para verlo. Había esperado pacientemente.
"Lo vieron en Juneau." Sus palabras fueron bajas pero firmes. "No sabemos cuántos están con él, pero el software de reconocimiento facial en una tienda captó su rostro justo a las afuera de la ciudad."
Las aletas de mi nariz se ensancharon con odio e ira. "Este pendejo no sabe cuándo darse por vencido," declaré. "Bien. Dejen que venga. Se arrepentirá de venir a donde conocemos cada puñetero centímetro del lugar. Me importa una mierda cuántos cabrones traiga con él."
"Eso pienso también. Vamos a asegurar este lugar, hijo."
"Entendido," le dije, volviéndome hacia Bella. "Necesitamos un plan, dulzura."
"Eso veo." Asintió, mirando del uno al otro. "Entonces, dime lo que necesitan."
~o~H&E~o~
Confirmado, Kim está en Alaska para acabar con ellos. Al menos gracias a la inteligencia de Bella y Bethy, ya pudieron hacer hablar a Ji-Yun y podrán sacar más información que les será de ayuda. Un hijo en común y que está en peligro es lo único que mantiene la lealtad de Ji-Yun a Kim, esperemos que lo encuentren a tiempo y ella estará dispuesta a cooperar más. Y tienen que ponerse manos a la obra, porque Kim ya está cerca. La pregunta es, ¿cuántos más vendrán con él? ¿A qué arsenal tendrá todavía acceso? Ya lo veremos. Pero el ataque es inminente porque como dijo Edward, ese pendejo no sabe cuándo darse por vencido. Seguramente el siguiente capítulo va a estar que arde, al igual que estoy yo estoy que me como las uñas por ver al fin el final de Kim. Espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y creen que pase en lo que casi estoy segura será la última pelea. Recuerden que sus reviews es el único pago que recibimos por dedicar este tiempo para su diversión, dar las gracias no cuesta nada, solo unos minutos de su tiempo, y si anima a sus autoras y traductoras a seguir manteniendo vivo al fandom. Y no olviden, por supuesto, agradecer a Deb por el capítulo. Las insto a usar sus propias palabras en español y al final podrían poner:
Thank you for the chapter, Deb!
El link del capítulo original lo pondré en la parte superior de mi grupo en Facebook (The World of AlePattz). Pero por favor, no olviden dar las gracias a Deb.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: dushakis, Diana2GT, bbluelilas, Shikara65, PRISOL, torrespera172, paola, Anonimo D, ELIZABETH, julieth, SharOn, Tecupi, Manligrez, JessMel, Joha Asecas, alejandra1987, Ali-Lu Kuran Hale, BereB, chonis22, beakis, debynoe12, Adriu, Sully YM, Josi, Lizdayanna, lauritacullenswan, Vero Morales, EriCastelo, anakarinasomoza, injoa, Kamile Pattz-Cullen, Isabelfromnowon, Pili, Vrigny, YessyVL13, tulgarita, Yoliki, andyG, saraipineda44, Liz Vidal, rjnavajas, glow0718, lagie, FreySeidr, Mafer, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente.
