Cuando Zack abrió los ojos fue con una poderosa sensación de pánico dominando sus sentidos y con el corazón acelerado, casi como si hubiese estado corriendo un maratón.

Trato de llevarse una mano a la cara pero sus músculos no le respondieron.

Cálmate, se ordeno a si mismo mientras tomaba aliento.

Inhala, exhala. Repitió las palabras como un mantra en su cabeza, mientras forzaba a su cuerpo a realizar dichas acciones.

Tomo más que unos pocos minutos el recuperar el control de su cuerpo y aun así sus manos todavía temblaban.

Reprimió un estremecimiento.

¿Qué estaba soñando?

Por lo menos está seguro de que no tenía que ver con Neil.

Cierra los ojos por un segundo tratando de centrarse.

A su mente le viene la imagen de un par de ojos color plata, pero muchos más brillantes que el propio metal, mucho más vivo.

Los ojos del otro lo miran desapasionadamente como si no le importara su presencia o no le interesa los suficiente.

Siente una punzada ligera ante ese pensamiento.

Hay cuatro hombres centrados en sostener al hombre de cabello plata, pero a pesar de ello la postura de dicho hombre es laxa casi perezosa.

Sus ojos lo miran otra vez y comenta, como quien habla del clima – Este no es tu mejor plan –

Su boca se abre –Al contrario, es un plan a prueba de fallas para mi reina–

Los labios del otro se curvan en una sonrisa burlona –Debiste haber hecho uno a prueba de tontos o de otra manera la propia Beryl lo arruinara–

Aquellas palabras que habrían causado su ira en otra era, ahora le resultan divertidas.

Esas palabras hacen que los otros hombres que lo sostienen reaccionen, uno de ellos saca un látigo y comienza a golpear al peli plateado.

Este ni siquiera reacciona, casi podría decirse que la acción no le molesta más de lo que a uno le molesta la picada de un mosquito, quizás menos.

Ríndete de una vez, Kunzite– gruñe, con no poco fastidio.

Ha perdido mucho tiempo en esto, mucho más del previsto y le molesta de una manera que no se detiene a analizar.

Sabe que el líder del shitennou es uno de los hombres más poderosos del planeta pero esto es solo risible.

Ella me tendrá, si– él contesta en ese mismo tono desapasionado– pero será cuando en este cuerpo no queden fuerzas para luchar, hasta entonces mucho me temo que tendrás que aprender a ser paciente–

Nuevamente aquel recuerdo le deja más que un poco horrorizado consigo mismo.

¿Qué clase de hombre era yo?

Sin embargo también dejan atrás un extraño sentido de admiración y orgullo hacia el hombre que mira a la oscuridad y se resiste con todas sus fuerzas.

Mira al reloj en la mesilla.

8:00 AM.

Los números parpadean en la maquinita y él se pregunta cuáles son sus probabilidades de salir del apartamento sin que Neil se dé cuenta.

Con mucho cuidado de no hacer ruido, abre su maleta y toma una camisa y un pantalón bastantes simples, además de su billetera.

Abre la puerta con cuidado y parpadea un poco sorprendido cuando se da cuenta que no hay nadie en el pasillo, ni ruido en la cocina.

De verdad debió estar cansado.

Soltando un suspiro de alivio, cierra la puerta con cuidado tras de sí.

Pone sus zapatos lo más rápido posible y a último segundo se detiene volviendo hacia atrás.

Abre varios cajones antes de encontrar algunos post-its y un bolígrafo.

"Vuelvo más tarde" escribe en su letra pulcra antes de pegar la nota al refrigerador y por si acaso saca una tarjeta de su billetera y escribe la secuencia de números en la nota mientras coloca la tarjeta en el estante más cercano.

Luego voltea y sale por la puerta tan rápido como puede haciendo el menor sonido posible.

Mira hacia el cielo azulado y suelta un suspiro de alivio al sentir el calor invadir su piel.

En esta época del año no parece que el frio sea algo de lo que preocuparse en este país y en silencio agradece al destino por ese pequeño favor.

Inhala una vez más tratando de calmarse y pensar que hacer, además de huir de su apartamento y cualquier idea de Neil de ponerse a buscar a Jedite.

Turismo.

La idea la viene a la cabeza sin mucho pensar y mientras podría parecer algo estúpido que hacer cuando esta por tener una crisis emocional, la idea parece tan buena como cualquier otra.

Así que se dirige a la librería más cercana, donde espera poder pedir prestado un computador para buscar las atracciones turísticas más atractivas en Azuba-juban.

Un par de horas más tardes y varias paradas después se encuentra en frente de la escalinata de un templo sintoísta.

Hikawa shrine.

Normalmente, el supone, un santuario de este tipo no sería considerado una atracción turística.

De hecho el probablemente pensar en un santuario como algo así podría considerarse un poco insultante, pero el caso es que él nunca ha estado en un sitio así antes y también se le suma el hecho de que dada la época del año el santuario está lleno de flores de cerezo y el no puede evitar quedarse boquiabierto a la vista.

Aprieta los dedos alrededor de su cámara recién comprada (¡Hey! Tenía que completar el Look de turista y la verdad es que aquel lugar se merece más de un par de fotografías) y sonríe una sonrisa emocionada.

Sube las escalinatas lentamente, todavía extasiado con la vista hermosa, tan concentrado que no se da cuenta cuando una persona se detiene en frente de él, mirándolo con el ceño fruncido.

Hace un sonido avergonzado y mira a la persona delante de él; es una mujer de cabello negro largo y ojos violeta vestida con lo que probablemente es el vestuario tradicional de una doncella del santuario.

Es una Miko.

Resiste la imperiosa necesidad de levantar la cámara y tomar una foto, porque la mujer lo mira con el ceño fruncido y tiene la sensación que cometer tal descortesía no lo pondrá en los buenos libros de la Miko.

Observa cuidadosamente como las manos de la mujer tiemblan ligeramente, no como si estuviera asustada, sino más bien como si resistiera la necesidad de tomar algo en sus manos.

–Buenos días– comienza con lo que espera sea un correcto japonés y una sonrisa avergonzada– Espero no incordiar, acabo de llegar a Japón y no pude evitar la necesidad de contemplar este hermoso santuario ¿Es posible que tome algunas fotografías? –consulta con suavidad, esperando poder encantar a la Miko para deshacer cualquier cosa que haya hecho mal desde el momento en que puso un pie en el santuario.

Sus labios se juntan y su mirada se estrecha y él sabe que de alguna manera cometió un error, aunque no está seguro de que exactamente pudo haber hecho para molestarla tanto.

Aun así la sacerdotisa asiente ligeramente.

–Acompáñeme –dice en un tono imperioso y el parpadea un poco.

La sacerdotisa empieza a caminar y por un momento el tantea la opción de dar la vuelta y salir de aquel lugar, pero decide que el caerle mal a la sacerdotisa no es suficiente razón para perder la oportunidad de ver el templo un poco.

Así que la sigue distraídamente, ella se detiene en la puerta y llama con voz fuerte e impaciente – ¡Fudo-san! – Luego se detiene a esperar.

Pasa un minuto y el está empezando a preguntarse si la persona a quien ella llamo podría no haberla escuchado cuando un destello rubio aparece.

Un hombre rubio cruza el pasillo, también vestido como la Miko pero con un hakama de color azul, y sus ojos azules pasan por encima de él sin mostrar el más mínimo reconocimiento y el mismo Zack se esfuerza por evitar que cualquier emoción se muestre en su rostro.

Interiormente una vocecita canta, Un desastre, todo es un desastre, casi con diversión y él se pregunta si así se siente la histeria.

Los ojos del rubio lo miran ahora con ligera curiosidad y por alguna razón Zack se calma lo suficiente para evitar que su sonrisa se tense en algo más bien falso.

El otro rubio asiente hacia la miko y pregunta – ¿En qué puedo ayudarla, Miko-sama? –Hay algo burlón acerca de las palabras del rubio, aunque Zack no puede detectar más que respeto en su tono.

–Este hombre, Z… –Se detiene como si hubiese empezado a decir algo y repentinamente recordara que no conoce su nombre, y le lanza una mirada de cuestionamiento.

–Zacharias– interviene y al recordar algunas costumbres japonesas agrega– Shimizu–

–Shimizu-san está interesado en recorrer los terrenos del santuario– comienza, mirando al de ojos azules como si esperara alguna respuesta específica del otro –por favor acompáñale–

El rubio ladea la cabeza –Apenas he estado aquí por unos días– señala– ¿Está segura de que no sería mejor idea que Nicolás – el nombre es pronunciado con molestia– se encargara de ello? –

La mujer ladea la cabeza –No, estoy segura de que podrás–

El rubio se encoge de hombros, antes de volver su mirada hacia él.

Aun no hay reconocimiento en esos ojos y él se pregunta si no estará alguna clase de doble o si él no estará alucinando e imaginando el aspecto del otro.

–Por favor, sígame– dice con suavidad y empiezan a caminar fuera.

Él le sigue y murmura –Lamento las molestias –

–Es mi trabajo – es la escueta respuesta y el nota distraídamente como la mano derecha se encrespa un poco como si quisiera apretar el puño pero se negara a hacerlo.

Es en ese momento cuando tiene la sensación de ser observado y sabe casi sin mirar que la Miko les observa fijamente desde algún lugar.


El mira con fijeza y ligero fastidio la nota de Zack.

No le resulta difícil de creer que Zack con su energía contenida haya sido incapaz de quedarse quieto el suficiente tiempo para que el despertara, mas aun teniendo en cuenta de que esta a un paso de resolver una de las interrogantes que han perseguido al rubio durante toda su vida.

Suspira levemente apartándose el pelo de la cara, se pregunta porque el rubio no pudo simplemente despertarlo antes de irse.

Abre el refrigerador con cuidado, casi sorprendido por la cantidad de comida allí adentro.

Nuevamente se pregunta cómo se las abra ingeniado el rubio para que tuvieran un apartamento preparado de esta forma tan rápido.

Cierra el refrigerador con un deje de molestia y en su lugar toma la tarjeta del estante antes de memorizar los números de la nota.

La tarjeta le resulta ligeramente peculiar pero supone que si no pudiera usarla sin estar con Zack, entonces el rubio no la habría dejado allí.

Vuelve a su habitación para colocar algo de ropa que se ligeramente más presentable para salir del apartamento, mientras se concentra en recordar exactamente en qué parte de Azuba se encuentra y como llegar desde allí a la zona comercial, donde encontrar algo de comer debería ser fácil y dicho sea de paso parecía un lugar tan bueno como cualquier otro para empezar a buscar a Jedite o a Zack.

Al final se pone un par de pantalones con bolsillos a los lados de color caqui que no había usado en años y que para su infinita sorpresa todavía parecían quedarle, y una simple franela negra sin ningún estampado o dibujo que en otro tiempo le había quedado totalmente al cuerpo pero que ahora le queda ligeramente ancha.

Hace una mueca a su reflejo decidiendo que Marie podría tener razón y que el necesita comer mejor.

Salió de la habitación y el apartamento, caminando de forma seguro sabiendo perfectamente hacia donde se dirigía, y cuando diviso las primeras tiendas a su alrededor no pudo evitar sonreír en señal de suficiencia.

Por supuesto que había memorizado bien.

Todavía un poco irritado por la forma en la que Zack se había marchado, no pudo evitar desear que el rubio se hubiese perdido aunque fuera un poco, al menos eso haría mejorar su humor, siempre y cuando no se hubiera perdido demasiado.

Doblo una esquina y… choco contra lo que bien podría haber sido una pared de ladrillos.

Lógicamente, como cuando un choca con una pared, fue él quien acabo en el suelo y parpadeando sorprendido.

Sabiendo que había sido su propia culpa por caminar tan concentrado en sus pensamientos y su patética excusa para una venganza, Neil levanto la vista encontrándose con que la pared de ladrillos le ofrecía una mano para ayudarlo a ponerse de pie.

Lo primero que noto es que dicha pared de ladrillo tenia la piel morena y que era bastante alto e intimidante.

Su cabello era de color negro con hebras de color blanco-plateado reluciendo aquí y allá.

Lo último que noto fueron los ojos azul-plateados que los observaron evaluadoramente y que se estrecharon cuando dicha evaluación termino.

La voz de la pared de ladrillo era suave y con un ligero borde de tensión cuando el hombre hablo –¿Me acompañarías a comer? –

Asintió mirando al otro con ligera incredulidad y sabiendo muy bien que aunque aquello estaba formulado como una pregunta, en realidad era solo una declaración.

Después de todo uno no se negaba a obedecer al gran general del oeste cuando te miraba de esa manera.


De nuevo terminamos este capítulo con cero romance, así pasemos a las otras cosas.

Como prometí en realidad hubo encuentros en este capítulo (Mirad que me costó porque la pequeña escenita de Zack en el cap anterior me ha revuelto la historia un poco) aunque hubo cero conversación interesante entre nuestros queridos shitennou.

Muchas gracias por comentar :D

Minako992: Estoy contenta de haber logrado explicarme, y de nuevo estoy bastante centrada en tratar de desarrollar bien sus personajes : D así que muchas gracias por el cumplido.

Diana Patricia535: Que bueno que hayas disfrutado el cap.

Faby Amy Mizuno: Yo he tenido ese impulso por lo menos con Neil y Yu, aunque no estaría de más abrazare a Kazuki y me han dicho que Zack no es propenso a rechazar abrazos xD

Naiara Moon: Viva la ternura del shitennou, nada mas imagínate si fueran unos miniaturas y cuanto se multiplicaría esa ternura *-*

Artemisa: Si es que hasta yo esperaba que se encontraran pero buuuueno, ya por fin tenemos un "encuentro" aunque todavía falta desentramar la situación y el encuentro senshi y shitennou.

SELENE 333: sorry por no poder subir para navidad, pero la verdad es que no se pudo… entre mi cabeza no colaboradora y las mil y una cosa que hacer para las fiestas u.u se queda uno sin tiempo.

Bye-bye

Dejad comentarios que hacen felices a los gatitos y yo tengo uno de esos.