Ahora sí que sí, este es el capítulo final. Fueron dos años publicando este fanfic, me divertí bastante escribiéndolo y puedo decir que me siento satisfecha con el resultado, aún hay varias cosas que quiero y sé que debo mejorar, pero ciertamente es un fanfic que yo leería y creo que con eso es suficiente para mí. Espero que les guste este capítulo final y gracias por haber estado siguiendo la historia con paciencia.

P.D. Ya estoy trabajando en un próximo fanfic, así que por favor espérenlo con ansias. Feliz año


CAPITULO 25 FINAL

"Entonces estaremos allí en quince minutos" Dijo la voz al otro lado aun teniendo rastros de una disculpa en su tono.

"Ya te dije que no te preocupes" Rena tuvo que decir una vez más "Es normal que aún no recuerdes bien el camino, sacaste tu licencia hace muy poco, además sigo sin entender porque quieren hacer todo esto" Intento volver a convencer a su amiga de que no era necesario pasar por tantos inconvenientes por ella.

"Solamente queremos pasar más tiempo contigo, quien sabe cuándo nos sacaras tiempo después de mañana, vas a estar muy ocupada poniéndote al día con Jurina" Dijo Airi sin contener un poco su tono burlón, y Rena odiaba que sin importar cuantas veces fuera molestada por la artista, todas y cada una de ellas tenían resultado.

Una noche era lo que faltaba para que Jurina regresara, su vuelo estaba programado para la mañana del día siguiente. Solo con la mención de la atlética chica Rena sentía un cosquilleo que recorría cada esquina de su cuerpo, y estaría mintiendo si digiera que la ansiedad y el deseo de verla no la estaban carcomiendo. Los últimos tres meses habían sido más difíciles y pasaron más lento de lo que se había imaginado, a pesar de lo que había dicho, cada día se sentía como un año entero, y la necesidad de ver a Jurina solo se volvía más fuerte a cada segundo, y lo más difícil era probablemente el hecho de tener que soportarlo todo y no dejar que Jurina se diera cuenta de ello para evitar que se preocupara.

El intercambio de Jurina no era como todos los otros, al parecer constaba de una especie de campamento intensivo para los mejores estudiantes seleccionados por las escuelas que tenían un vínculo con la Universidad anfitriona. Según lo que entendió, el lograr tener el reconocimiento de haberse graduado de aquel campamento abriría todas las puertas del futuro de aquella persona, el trabajo deseado, el puesto deseado, incluso podía avanzar algunas materias de la universidad, sin mencionar el prestigio que otorgaba, pero claro está, para obtener una gran recompensa se debe hacer también un gran esfuerzo.

Los horarios eran simplemente inhumanos, comenzaban a las seis de la mañana y continuaban estudiando hasta las doce de la tarde teniendo nada más que descansos de quince minutos cada dos horas, una vez dado el medio día tenían una hora y media para almorzar y recuperar energías, y una vez acabado este tiempo regresaban a las aulas para seguir estudiando hasta las seis de la tarde. Pero su jornada aún no terminaba allí, a pesar de las largas horas en las aulas, les enviaban diferentes trabajos y tareas para que realizaran en casa o más bien en los dormitorios; la carga académica era demasiada como para que una persona normal no terminara volviéndose loca después de una semana, y es por esa razón que quienes eran enviados allí no solo requerían de buenas notas, sino también de diferentes habilidades físicas y psicológicas que les asegurara a la Universidad anfitriona que cumplían las condiciones necesarias para poder aprobar el campamento, después de todo estaban invirtiendo en ellos instalaciones, tiquetes de avión, alimentación y los mejores profesores.

La diferencia horaria de trece horas tampoco estaba de su lado, pero aún y con todo esto, Jurina seguía insistiendo en querer tener al menos una video llamada al día, teniendo que ser tarde en la noche en la zona horaria de Jurina para que sus horarios pudieran concordar. A pesar de que sabía que no era lo mejor para Jurina, Rena simplemente no podía negarse cuando ella misma deseaba poder por lo menos escuchar su voz. En un principio las cosas parecía que iban a funcionar, pero con el pasar de los días y las semanas las cosas se fueron complicando.

A pesar de que Jurina lo negara, Rena podía ver como su cuerpo comenzaba a mostrar señales de cansancio excesivo, los parches bajo sus ojos eran cada vez más y más oscuros, algunas veces Rena casi que podía sentir el estrés de Jurina a través de la pantalla a pesar de los esfuerzos de esta por lucir serena, en algunas ocasiones Rena podía ver al fondo de la habitación de Jurina algunas pilas de papeles y libros esparcidos sobre su cama, en otras era una jarra de café al lado del escritorio, hasta que a veces la falta de sueño terminaba por ganarle la batalla, haciendo que Jurina se quedara dormida a mitad de la llamada. En varias ocasiones Rena insistió en que lo mejor era no hacer las llamadas, dejar que Jurina tuviera al menos un par de noches de buen sueño, pero en cuanto lo proponía la respuesta de Jurina era la misma.

Necesito verte así sea por pocos minutos, sino no podré ni siquiera dormir bien

Las cosas continuaron de esa manera hasta la última semana, y para su sorpresa fue la misma Jurina la que propuso detener las llamadas y limitarse a mensajes de texto, y esto se debía a que entraría a los exámenes finales. Claramente Rena no se opuso en lo más mínimo comprendiendo completamente la situación, es más, se sentía más tranquila sabiendo que Jurina iba tener más tiempo para cuidar de ella misma, pero lo que no se imagino es que esa última semana iba a ser la peor de todas. A penas y recibía poco más de tres mensajes de Jurina, siendo dos de ellos los buenos días y las buenas noches, volviéndose prácticamente imposible tener alguna conversación con ella. Rena creyó que estaba preparada para eso, pero no saber nada de ella y no poder verla o escucharla así fuera a través de una pantalla, era más difícil de lo que se imaginó. Y ahora que están a solo a una noche de volver a verse, sigue sin recibir algún mensaje de ella.

"Yo no estaría tan segura de eso" Respondió. Desde aquel día en el aeropuerto, Rena se ha permitido expresar sus sentimientos sin miedo a nada, siendo Airi la primera a quien acudía cuando necesitaba desahogarse un poco.

"¿De que estas hablando?" La artista noto fácilmente su intranquilidad, reemplazando su tono burlón por uno más serio.

"Solo es algo tonto y seguramente solo estoy pensando demasiado las cosas, pero hace una semana que no sé prácticamente nada de Jurina" Confesó

"Pero sabes la razón, esos exámenes deben ser verdaderamente difíciles si incluso Jurina llego al punto de tener que detener el contacto" Airi reafirmo una vez más lo que su parte más racional le decía.

"Eso lo sé, pero también estuvo actuando un poco extraño unos días antes" En un principio Rena lo ignoro, creyendo que era el estrés que la situación de Jurina le provocaba, pero un par de días antes se sentía algo distante "Tal vez, tal vez las cosas cambiaron para ella, tal vez… se arrepiente de lo que paso o encontró a alguien más" Permitió que su mayor preocupación saliera a la luz.

"Hey alto ahí alto ahí, detén esa mente paranoica tuya justo ahí" Airi se apresuró a decir "Mira Rena, sé que puede que te sientas insegura y que ciertamente las cosas entre ustedes no se dieron de la mejor manera, pero por favor no llegues a esas conclusiones tan apresuradas sin ni siquiera tener pruebas para ello, confía un poco más en Jurina"

Las palabras de la artista golpearon en el lugar preciso, mostrándole que una vez más se estaba dejando llevar por los malos recuerdos del pasado cuando debería ser al contrario, y que fuera precisamente Airi quien se lo recordara la hacía sentir más idiota por tan siquiera haberlo pensado.

"Justamente para eso es que queremos pasar contigo la noche, para asegurarnos que ese tipo de ideas locas se mantengan lejos, sabemos que estas muy nerviosa y tal vez también te acompañemos al aeropuerto mañana" Añadió una segunda voz al otro lado del teléfono, siendo Akane la dueña de esta.

Rena sonrió, sintiendo como se calmaba su ansiedad. En medio de su conversación, el timbre de la puerta resonó por toda la sala de estar y al mismo tiempo, se escucharon las patas del peludo San Bernardo corriendo hacia ella desde su habitación "Esa debe ser Mayu, aun no entiendo porque a veces le gusta llegar antes"

"Ustedes dos se han vuelto muy cercanas, antes de que me dé cuenta ya me estarás reemplazando por ella" Bromeo Airi logrando sacarle una pequeña risa.

"Puede ser, te llamo después" Rena bromeó y colgó la llamada antes de escuchar alguna respuesta y sus pies la dirigieron a la puerta principal, pero su peludo amigo le dificultaba los pasos al saltar a su alrededor al parecer con un tipo de intensión de hacer que se apresurara, de alguna manera lucía algo ansioso.

Ciertamente durante estos últimos tres meses su relación con Mayu se volvió más cercana, por su mente nunca pasó que la ausencia de Jurina iba a unirlas más. Por lo menos un día a la semana la más bajita la visitaba, sus gustos en hobbies no eran los mismos, pero si estaban bastante cerca el uno del otro. Podían divertiste viendo alguna película, anime, jugando un video juegos o simplemente hablando libremente de cualquier tema, en el fondo ambas parecían bastante similares. El timbre sonó una vez más, haciendo que Rena tuviera que apresurar sus pasos y disparando a su vez los ladridos del canino.

"Un momento" Finalmente tenía el pomo de la puerta entre sus dedos "Mayu tienes que aprender a ser más-" Las palabras se quedaron atrapadas en su boca cuando al abrir la puerta, su mirada en lugar de dirigirse hacia abajo, tuvo que subir levemente pues la persona al frente suyo era más alta por un par de centímetros "…paciente"

Se sentía como en un deja vu, nuevamente su cerebro no lograba reaccionar, quedándose nada más que observando sin saber que hacer o decir.

"Hola"

Una voz profunda que antecedió una sonrisa que le recordaba la malicia de un gato. Un par de tiernos hoyuelos contrastaban ese aire felino, un olor cítrico comenzaba a jugar con sus sentidos, cabello negro que llegaba ligeramente hasta los hombros, y finalmente unos ojos marrones que acompañaban a una profunda mirada que podía hacerle dar escalofríos y hacerla sentir segura, todo al mismo tiempo.

El San Bernardo corría entre las piernas de la otra chica, quien acariciaba su pelaje con entusiasmo "Yo también te extrañe Tin" Una vez hubo terminada el pequeño encuentro con el canino, aquellos ojos marrones volvieron a su figura.

"Supongo que la sorpresa fue un éxito" Se río algo incomoda, aquella risa contagiosa. No había ninguna duda, lo que sus ojos le mostraban era la figura de Jurina "Por favor di algo" Pidió finalmente cuando al parecer Rena se negaba a hablar.

Era difícil describir el aire que las rodeaba, por una parte, era el momento que ambas había estado esperando por tres meses y hasta más, finalmente tenían la posibilidad de estar juntas, pero por otro lado, una cierta duda las retenía de dar el primer paso, ya que probablemente ambas pensaban lo mismo.

"Dime que no lo he imaginado todo" Después de unos segundos Rena logro colocar en palabras lo que seguramente también pasaba por la mente de Jurina, pero al haberlo hecho, fue como si todas las dudas hubieran dejado a esta última.

Una sonrisa pícara era lo que ahora adornaba los labios de Jurina, y en un parpadeo habían desaparecido los matices de inseguridad que la rodeaban. Sin una pizca de titubeo Jurina dio un paso al frente, lo suficiente como para poder alcanzar la mano de Rena acercándola a su cuerpo una vez las entrelazó a las de ella. Rena no puso ninguna resistencia, se sentía de alguna manera presa de una especie de hechizo en el que se sentía a merced de la vibrante mirada de Jurina.

Antes de darse cuenta eran pocos los centímetros que las separaban, y ahora era en su mejilla en donde residía la cálida palma al igual que la que envolvía su mano. Sus ojos se cerraron automáticamente cuando sintió la otra respiración golpeando su rostro, la punta de sus narices se tocaban hasta que finalmente, en el mismo lugar que compartieron su primer beso, sellaron una vez más los sentimientos que se habían confesado.

Electricidad recorrió cada fibra de su cuerpo hasta que sus sentidos reaccionaron y sus labios comenzaron a moverse sobre los de Jurina. Su mano libre recorrió el cuello de esta hasta que sus dedos acariciaron en el sedoso cabello de Jurina, sintiendo como esta pasaba su brazo alrededor de su cintura sin deshacer el agarre de sus dedos entrelazados; poco a poco y a medida que sus labios se consumían con más deseo, su corazón comenzó a sentirse como si estuviera ardiendo en su pecho, sensación que se esparcía a cada partícula de su cuerpo. Aun cuando su espalda choco contra la pared ninguna de las dos detuvo el beso, de alguna manera sentía como si estuvieran yendo sobre sus pasos cuando hace algunos meses estuvieron en la misma situación, pero ahora no había ninguna excusa, sino el puro y crudo deseo de estar juntas.

Tal vez las cosas se les estaban saliendo de las manos, Rena podía sentir como la situación comenzaba a escalar en el lugar y momento menos adecuado, pero nunca antes le había importado tan poco lo que fuera correcto, permitiéndose sumirse en los labios de Jurina que habían tomado el control de su conciencia y que tampoco parecía tener la intensión de detenerse pronto.

"Ehem"

El sonido de alguien aclarando su garganta a sus espaldas hizo que ambas se separaran en menos de un parpadeo. La sangre corrió hasta sus mejillas y Rena no tenía ninguna duda que la vergüenza se derramaba por sus ojos, pues no solo era una persona la que había presenciado el pequeño arrebato de deseo que Jurina y ella acababan de tener en la entrada de su casa, sino dos, siendo una de esas nada más y nada menos que su madre.

"Bu-buenas noches Kyouko-san" Jurina tuvo que ser quien hablo primero, sabiendo que era ella quien de verdad estaba en problemas.

Rena solo quería desaparecer, no tenía idea de cómo mirar a los ojos a su madre después de eso, observando como la mujer solo observaba a Jurina con una de las miradas más penetrantes que nunca antes había visto, casi como si inspeccionara su alma a través de sus ojos. Aun así Jurina no se movió un solo centímetro y tampoco soltó el agarre de sus manos, por el contrario este se volvió más fuerte.

La madera bajo sus pies rechino cuando su madre dio un paso al frente en dirección a Jurina mientras una de sus cejas se arqueaba, a pesar de que Jurina era más alta el aura de la mayor era tan abrumante que se sentía gigante. La mujer se detuvo por un instante en el que hizo que Rena retuviera su respiración, a pesar de que no sabía con qué valor, Rena se estaba preparando para defender a Jurina si era necesario, pero en un parpadeo aquella amenazadora presencia desapareció y con una sonrisa el aire amigable y ligero que su madre siempre ha tenido regreso.

"Supongo que ya puedes comenzar a llamarme suegra" Dijo con una gran sonrisa mientras golpeaba levemente el hombro de Jurina, quien sin poder comprender del todo y teniendo su mente aún entumecida por el pequeño susto intento corresponder la risa "Hay que celebrar tu regreso que bueno que compre más golosinas de las que debía, comenzare a organizar todo Airi y Akane no deben tardar en llegar" Dijo mientras dirigía sus pasos dentro, dejando a Jurina y Rena completamente confundidas "Ya hablare después contigo Rena" Escuchó que añadió con un tono no muy amigable, sabía que por lo menos ella no iba a salir de esa tan fácil, su madre de verdad amaba a Jurina.

"Vaya espectáculo, veo que no pierden tiempo" Un tono inexpresivo que en realidad ocultaba uno de burla las saco del pequeño trance que el encuentro con su madre las había llevado. Mayu las observaba intentando retener una pequeña risilla, acercando después sus pasos "¿No se suponía que la señorita engaño a mi mejor amiga para hacerla creer que se va a ir por años del país regresaba mañana?" Dijo al dar un pequeño golpe al hombro de Jurina.

"Yo también te extrañe Mayu-chan" Jurina soltó la mano de Rena para tomar a las mejillas de la más bajita entre sus manos e intentar dar un beso ellas, llevando rápidamente a un forcejeo entre ambas con Mayu intentando alejarla.

"Claro que no te extrañe, es más, me divertí mucho con Rena creo que ahora ella es mi mejor amiga" Inmediatamente los ojos de Jurina reflejaron preocupación y un pequeño puchero se formó en su labio, recordándole a Rena la imagen de un pequeño cachorro

"En realidad Mayu solo hablaba de ti, que tú normalmente escogías tal personaje, que ambas lograron completar el videojuego en tiempo record, que no podía creer que a ti no te hubiera gustado cierta película, la verdad creo que ella te extraño más que yo" Recibió una mirada asesina por parte de Mayu en cuanto confeso aquello, mientras que Jurina regresaba su mirada picara a una expuesta Mayu.

Rena se permitió gozar un poco de la escena, la cara asquienta de Mayu intentando alejar a Jurina era tal vez demasiado graciosa, pero después de recibir varias miradas suplicantes por ayuda decidió intervenir antes de que Mayu terminara golpeando seriamente a Jurina.

"Deberíamos entrar, Akane y Airi no tardan en llegar"

Al mencionar a ambas Rena recordó un pequeño detalle que en realidad podía llegar a dañarles la noche. Había olvidado que en realidad Jurina y Airi no se llevaban del todo bien antes de que Jurina se fuera a Estados Unidos, esta pequeña reunión se había convertido en una fiesta de bienvenida, pero Rena no estaba muy segura si las cosas iban a salir bien. Tan disimuladamente como pudo, giro su mirada a Jurina, intentando buscar alguna señal de disgusto en ella, pero solo se encontró con la misma expresión serena.

Al parecer su mirada no fue tan disimulada como esperaba, pues Jurina unió sus ojos en un parpadeo regalándole al mismo tiempo una pequeña sonrisa "No te preocupes, ya arreglé las cosas con Airi estamos en buenos términos" Dijo casi como si hubiera leído sus pensamientos "Al tener la situación clara era obvio que no había razón para llevarnos mal" Explico logrando sacarle una sonrisa de alivio, finalmente las cosas parecían estar saliendo bien.

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"Y eso significa que me debes otros XXXX$ o una de tus propiedades" Dijo Mayu con una sonrisa más bien macabra que la hacía lucir como el mismo demonio del capitalismo. Una de las cosas que Rena más disfrutaba ver era como la normalmente reservada Mayu cambiaba totalmente de personalidad cuando de alguna competencia se trataba, ya sea en un videojuego, una apuesta o un simple juego de monopoly.

"Está bien puedes quedarte con la plaza de España" Akane tuvo que terminar de sucumbir ante la conquista bajo la que Mayu las había puesto "Eres bastante aterradora Mayu-chan" Añadió cuando una pequeña risilla maliciosa salió de los labios de la más baja al recibir la tarjeta que tanto ha estado persiguiendo, pues eso significaba que estaba a un paso de la victoria del eterno juego.

La primera en haber quedado por fuera fue Jurina, y sinceramente no le había sorprendido, nunca ha sido tan precavida con el dinero y tiende a ser impulsiva, por eso a ninguna sorprendió cuando esta quedo sin dinero cuando al juego aún le faltaba más historia. La segunda en caer fue Airi, en ese punto Mayu ya comenzaba a tomar control del juego, y para cuando Rena cayó siguiendo a la artista pocos turnos después, ya era bastante obvio quien era la ganadora.

"Y con esto conquisto el mundo" Concluyó Mayu cuando finalmente Akane termino de caer en las manos llenas de dinero de la más bajita, a quien se le podía notar la satisfacción en el rostro por haber obtenido una victoria magistral "Ahora quiero destruirlas en UNO" Dijo con entusiasmo mientras comenzaba a buscar las cartas.

"Creo que deberíamos dejarlo por hoy aquí" La voz de Airi detuvo los impacientes pasos de Mayu al igual que hizo que el ceño de esta se frunciera.

"No me digas que tienes miedo"

Mayu realmente cambia de personalidad cuando se sumerge en un juego. Fue la idea que cruzó la mente de todas al ver la sedienta mirada de Mayu por seguir jugando, cuando en realidad ya iban por el cuarto juego de mesa de la noche, y no sobra decir que cada uno de ellos los había ganada aquel pequeño demonio.

"Digamos que también está el hecho de que quiero evitar que te vuelvas una ludópata, pero al parecer a nuestra principal anfitriona la venció algo más aparte de ti" Dijo Airi.

La mirada de Mayu se dirigió entonces hacia quien la artista estaba apuntando, encontrándose con una Jurina con los ojos completamente cerrados y su respiración serena y acompasada, en algún momento de la noche había caído totalmente dormida con su cabeza recostada sobre el regazo de Rena.

"Debe estar muy cansada del viaje" Comentó Rena mientras pasaba sus dedos por el cabello de Jurina. La verdad le sorprendía que Jurina hubiera aguantado tanto tiempo sin tan siquiera haberse quejado de estar cansada a pesar de sus legibles ojeras y repetidos bostezos; habían visto una película, jugado videojuegos hasta que terminaron en los juegos de mesa, ya estaba bastante tarde y al final el sueño termino ganando la batalla.

"Creo que es hora de irnos" Añadió Akane mientras se ponía sobre sus pies e iba a buscar sus cosas, haciendo que Airi siguiera sus pasos, mientras que una vez que Mayu se vio sola en su deseo de seguir jugando, no tuvo más opción que resignarse y tomar también sus cosas y disponerse a dirigirse a la puerta principal.

"Le diré a Mamá que ya se van para que alguien las guíe por el camino" Sugirió Rena recordando el pequeño percance que tuvo Airi al venir. Intentó levantarse sin despertar a Jurina, pero en cuanto hizo el más mínimo movimiento la joven refunfuño levemente antes de volver a tener una apacible expresión.

"No te preocupes, creo que ya me aprendí el camino además Mayu van con nosotras esta vez no me perderé" Comento Airi al ver como tenía problemas para tan siquiera querer volver a intentar moverse.

"Está bien" Rena no intento seguir insistiendo, la verdad es que no quería perturbar el sueño de Jurina "Nos vemos y… gracias por preocuparte" Dijo con una sonrisa al recordar la primera razón para aquella visita.

Airi detuvo por un momento sus pasos mientras le correspondía el gesto "Por fin puedo ver una genuina sonrisa tuya, me alegra verte feliz. Te llamo después" Fue lo último que dijo la artista antes de girar su cuerpo y desaparecer de su vista.

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Su conciencia oscilaba entre el mundo de los sueños y las agradables caricias sobre su cabello, negándose a ceder ante la primera pues quería seguir gozando del delicado roce que jugaba con su cabello, pero este mismo hacía que su cuerpo se relajara hasta el punto en que no diferenciaba realmente si había caído dormida aún o no. Su cuerpo que había estado entumecido toda la noche debido al largo viaje, ahora se sentía ligero y relajado, su pecho se sentía cálido y todas sus preocupaciones se habían desvanecido, no recuerda la última vez que se había sentido tan bien.

Lo único que evito que cayera completamente en un profundo sueño fueron las caricias que dejaron su cabello para viajar por su rostro. Identifico la punta de unos dedos como lo que se paseaba tiernamente por sus facciones, contorneando su rostro, yendo hasta sus pómulos, sus mejillas, deteniéndose por un momento con suma precisión en el lugar donde normalmente se muestran sus hoyuelos, pasando por sus cejas, pestañas hasta llegar a la punta de su nariz. A medida que las caricias continuaban su conciencia comenzaba a regresar, permitiéndole reconocer el dulce aroma que nunca falla en encantar sus sentidos, también recordando el lugar en el que su cabeza reposaba, y finalmente reconociendo a Rena como la dueña de aquellas caricias.

De momento decidió continuar con sus ojos cerrados, ha anhelado esta sensación de tranquilidad y plenitud por demasiado tiempo, confirmando una vez más que solamente Rena le daba todo lo que necesitaba. No escuchó más voces a su alrededor, ayudándole a confirmar que las demás ya se habían ido; la verdad es que no podía esperar por el momento para estar a solas con Rena, durante tres meses tuvo que aguantar las ganas de tomar el primer avión devuelta a Japón, pero claramente esa no era una opción, y por el contrario, se esforzó enormemente para que el tiempo que estuvieran separadas no fuera en vano, logrando obtener buenas notas y regresar un día antes, claro que para eso tuvo que sacrificarse una semana sin comunicarse mucho con Rena pues sabía que en cuento escuchara su voz se olvidaría de todos sus deberes, y si llegaba a perder un solo examen estaba segura que Rena se culparía por ello.

Las caricias que las puntas de los dedos de Rena daban por su rostro finalmente llegaron a sus labios, contorneando su labio inferior y rozando levemente el superior, en ese momento se volvió imposible para Jurina continuar con sus ojos cerrados. Sus parpados se abrieron lentamente, encontrándose con el largo cabello de Rena cayendo como cascada a sus costados y cubriéndolas a ambas, revelando que al parecer Rena también estaba pensando lo mismo cuando de igual manera se encontró con sus ojos claros muy cerca a los suyos, y el rostro de Rena que al parecer se estaba acercando lentamente al suyo se detuvo de repente cuando sus miradas se cruzaron.

Por un instante Jurina se permitió disfrutar de la perfecta vista, siempre ha amado los ojos claros de Rena pera en esta ocasión hay un brillo que antes no estaba, con su mirada observo en detalle el rostro de la bella chica y su corazón comenzaba a latir con fuerza, y si poder aguantarlo más termino de cerrar el espacio que las separaba. No sabe muy bien por cuento tiempo compartieron aquel beso, en esta ocasión no había nada ni nadie que las detuviera, pero Jurina procuro mantenerse a raya, no quería hacer nada precipitado, por primera vez quería hacer las cosas bien pues a pesar de haber estado en otras relaciones en el pasado, nunca antes se había sentido de esta manera y definitivamente no quería arruinarlo.

"Ya esta tarde, debería llamar a mamá para que le pida a alguien que te lleve" Dijo Rena una vez sus labios se separaron, pero en cuanto aquello llego a sus oídos su ceño se frunció, no le gustaba esa idea y algo en el tono de Rena le decía que le había costado tener que sugerirlo.

Su cuerpo giro sobre sí mismo hasta estar en una posición en la que podía abrazarse de la cintura de Rena "No quiero ir a ningún lugar… quiero quedarme contigo" Por un segundo que sintió como minutos no recibió más que silencio como respuesta, haciendo que su confianza tambaleara un poco y que se replanteara si había sido buena idea haber sido tan directa; pero en cuanto estuvo a punto de retractarse antes de que el aire se pusiera más incómodo, los dedos de Rena volvieron a comenzar a cepillar su cabello.

"De acuerdo"

Le tomo un momento reaccionar, se había preparado para recibir una negación y la verdad lo hubiera comprendido, no es como que tuviera la intención de hacer algo propasado cuando lo propuso, pero ya dejaron la zona de ser solo amigas en donde no tenían segundas intenciones y podían dormir en una sola cama sabiendo muy bien que nada sucedería. Aun sintiéndose un poco sorprendida por la respuesta, Jurina levanto su mirada para asegurarse que Rena no le estaba jugando alguna broma, pero con lo que se encontró la dejo sin palabras. La pálida piel de Rena se veía pintada en las mejillas de un color rojizo, mientras que en sus ojos se podía ver una especie de vergüenza combinada con timidez. Sin entender muy bien porque, Jurina sintió como de igual manera su rostro tomaba temperatura y comenzaba a sentirse nerviosa, definitivamente Rena había hecho algo con ella, pues se sentía como si nunca antes hubiera estado a solas con otra chica.

"No sabía que ya te llevabas bien con Annin" Cambio el tema tan rápido como pudo antes de que Rena pudiera escuchar su desbocado corazón, claro que no pudo evitar balbucear un poco, tenía que calmarse.

"Yo no diría que somos las mejores amigas, pero si hemos hablado y pasado algún tiempo juntas" Aclaró Rena después de haberse detenido a pensar por un segundo.

La idol fue la única aparte de Sae (quien ya había partido hacia otra ciudad en donde quedaba la Universidad que eligió) que no había asistido a casa de Rena, al parecer estaba en medio de un viaje a México en donde se tomaría su nuevo photobook, y fue justamente Rena quien les dio la noticia y en varias ocasiones también habló de la idol con total naturalidad, cosa que antes era todo lo contrario y definitivamente tomo a Jurina por sorpresa, la verdad aún se sentía un poco incomoda con aquel malentendido pero al parecer Rena y Annin lo habían superado hace mucho.

"Pero yo estoy más sorprendida al ver que realmente te llevas muy bien con Airi" Ciertamente Rena tenía toda la razón en extrañarse, porque incluso Jurina misma nunca creyó que podía llevarse tan bien con la artista.

Durante su viaje se atrevió a llamar a Airi y a arreglar las cosas incluso si solamente era como una cordialidad, sabía que Rena la estimaba mucho y al parecer fue un soporte emocional para ella cuando las cosas estuvieron turbias, además su disgusto para con ella solo estaba basado en la frustración consigo misma por no querer aceptar que se sentía celosa. Al final de aquella llamada todos los malentendidos se aclararon y en algún punto Jurina hasta termino agradeciéndole por haber estado al lado de Rena y haber de alguna manera encendido la mecha que necesitaba para darse cuenta de sus sentimientos.

"Finalmente me di cuenta que no me agradaba porque se estaba quedando con todo lo que yo quería, la sangre me hervía de los celos cada vez que te veía cerca de ella y ni siquiera lo quería aceptar, por eso terminaba sintiéndome frustrada conmigo misma y reflejándolo en un rencor hacia ella. Supongo que cuando las cosas se aclararon después de saber toda la verdad nos dimos cuenta que podemos ser buenas amigas" Confesó

"Me alegra escuchar eso" Sonrió Rena con genuino alivio.

Jurina la observo una vez más, tomando entre sus dedos el largo cabello de Rena que alcanzaba a cosquillear su rostro. Durante su ausencia Rena lo había tinturado a un marrón claro, y a pesar de que amaba el color azabache que contrastaba con su pálida piel y la hacía lucir como sacada directamente de un cuento de hadas, con este cambio se disparó incluso más su belleza que se decantaba por una sensación más madura sin dejar de lado la apariencia de una delicada princesa. La verdad es que mientras más la observaba, más iba notando pequeños cambios o detalles que antes había pasado por alto, deleitándose con cada descubrimiento, pero a la misma vez sintiéndose algo molesta consigo misma por haber perdido tanto tiempo, y como si fuera poco, tampoco estuvo presente en el primero de los grandes logros de sus vidas.

"De verdad lamento no haber estado presente en la graduación" Sabía que ya hasta había perdido la cuenta de la cantidad de veces que se disculpó por lo mismo, pero la ceremonia al igual que la celebración había sido hace una semana exactamente y sigue sintiendo esa desazón por no haber estado allí.

"Ya te dije que no te preocupes, Mayu, Airi y las demás también estuvieron allí y disfrute bastante" Le repitió de igual manera Rena, pero no había mucho que pudiera hacer para cambiar el parecer de Jurina, se había perdido un evento de una vez en la vida.

"Mmmm, aun así hubiera querido estar presente, te veías muy hermosa" Musito para demostrar que aún se sentía mal por ese hecho, recordando a su vez las fotos que le enviaron de la noche "Además tampoco estuve en Navidad ni año nuevo" Sus arrepentimientos comenzaban a llegar uno tras otro "A pesar de que hubieran sido nuestras primeras navidades juntas… quería darte un beso de fin de año" No pudo evitar decir sin que un leve puchero se formara en su labio inferior.

Inmediatamente a sus oídos los acaricio la melodiosa risa de Rena, haciendo que automáticamente se le formara una sonrisa "Quien diría que Matsui Jurina podía ser alguien tan cursi" Dijo Rena entre risas

"Aún hay muchas cosas que no sabes de mi" Añadió junto con un guiño "Además, sé que te hubiera encantado"

"Seguramente si" Aseguro Rena una vez su risa se calmó, inclinándose después a depositar un corto y dulce beso en sus labios.

"Tengo una idea"

Jurina levanto su cuerpo de la agradable posición en la que habían estado, viendo como la confusión se expresaba en el rostro de Rena que la observaba con el ceño algo fruncido y con cierta inseguridad en sus ojos "No confío en esa mirada maliciosa tuya" Jurina rio levemente ante el comentario.

"No te preocupes no es nada raro" Aseguro mientras tomaba la mano de Rena para hacer que también se pusiera sobre sus pies.

Tomo una bocanada de aire, su mirada se volvió seria siendo imitada por sus expresiones a excepción de una sutil sonrisa. Su cuerpo que se había puesto en una posición erguida, se inclinó un poco hacia el frente con su mano izquierda sobre su espalda mientras que la otra se extendía hacía la figura de Rena.

"¿Bailaría usted conmigo?" Dijo intentando imitar un tono refinado, pero fallando en su actuación cuando no pudo evitar esbozar una gran sonrisa al ver el asombro en los ojos de Rena. A pesar de no haber podido estar presente en la graduación, por lo menos quería tener un baile con ella.

"Pero no hay música" Comentó Rena aun luciendo un poco vacilante.

"Eso se puede arreglar muy fácil" Respondió inmediatamente buscando entre su bolsillo su celular, siendo testigo de cómo Rena se quedaba sin más excusas, sabía que a la de cabello largo no le gusta mucho aquello de bailar "No te preocupes, ya hemos hecho esto antes recuerdas, solo confía en mi" Intento tranquilizarla.

Al parecer sus palabras tuvieron el efecto deseado, pudiendo ver como la duda desaparecía de los ojos de Rena y era reemplazado por serenidad. Tan rápido como pudo busco en su lista de reproducción una canción que se ajustara al momento, no pensándolo dos veces cuando encontró una perfecta, presiono entonces el botón de reproducción y Kiss me de Ed Sheeran comenzó a resonar dentro de las cuatro paredes.

Las primeras notas llegaron a sus oídos y una vez más repitió aquel gesto con su cuerpo mientras extendía su mano a Rena, siendo tomada esta vez; su mano izquierda viajo entonces hasta la cintura de la otra mientras que sobre su hombro se posó la de Rena, sus cuerpos se acercaron y sus miradas se conectaron. Por un momento pudo verse reflejada en el marrón claro que la observaba de una manera que no sabe cómo poner en palabras, pero que hacía que todo su cuerpo se llenara de calor y que sus labios esbozaran una sonrisa, percibiendo como los sentimientos de devoción y amor de Rena se dirigían hacia ella con solo una mirada.

Su mano se movió instintivamente, tomando entre sus dedos unos necios cabellos que caían sobre el rostro de Rena entrometiéndose en su vista de ella, ubicándolos con delicadeza tras la oreja de esta, aprovechando el momento para acariciar con la punta de sus dedos las facciones de Rena, hasta reconectar una vez más sus miradas, dándose cuenta que la de cabello largo había estado con sus ojos clavados en ella en todo momento.

"Eres tan hermosa" Dijo Rena repentinamente, tomando a Jurina con la guardia baja.

Por un segundo no pudo hace más que quedarse en silencio intentando procesar las palabras de Rena, pero en cuanto pudo aceptar que efectivamente no había escuchado mal, y que al parecer Rena se había dado cuenta de sus propias palabras, el rostro de ambas tomo un vivo color rojo, haciéndolo parecer una competencia de quien podía sonrojarse más, e inevitablemente se volvió imposible continuar sosteniéndose la mirada, haciendo que Rena escondiera su rostro al cerrar más el espacio entre ambas y colocando su barbilla en el hombro de Jurina, quien al lograr reaccionar cerro más su agarre alrededor de la otra.

Sus cuerpos se mecían al ritmo de la melodía, no pudo evitar que la situación le trajera recuerdos de aquel festival de fin de año durante su primer año de la escuela superior, durante ese tiempo no tenía ni idea de sus sentimientos, pero eso no significaba que no los tuviera, simplemente su corazón era tan débil que su mayor temor era perder a la única persona que la hacía sentir ella misma, bloqueando cualquier posibilidad que pudiera llevar a perderla, incluyendo incluso sus propios sentimientos. Ahora que sabía que incluso en aquella época ya le gustaba a Rena, hacía que se sintiera como una idiota; durante mucho tiempo estuvo saltando de chica en chica sabiendo que no sentía nada especial por ellas, ahora es que se daba cuenta que solo quería distraer a sus sentimientos, pero en realidad solo estaba perdiendo tiempo que ahora desearía tener de vuelta.

"De verdad soy una idiota por haber tardado tanto en darme cuenta que te amaba" Tuvo que confesar "Hemos perdido mucho tiempo"

En cuanto sus palabras dejaron sus labios los brazos de Rena se aferraron aún más alrededor de su cuello y sus dedos comenzaron a acariciarla tiernamente "No me arrepiento de nada" Dijo muy cerca de su oreja en un dulce y bajo tono "Incluso si solo era como una amiga, amo cada momento que pase a tu lado, además cada minuto valió la pena… al fin te tengo"

Jurina sintió como su pecho se contrajo, solamente para comenzar a latir con una fuerza tremenda "Mh-hm" Negó las palabras de ella.

Sus dedos buscaron entrelazarse con los Rena, encajando a la perfección casi como si estuvieran hechas a la medida la una para la otra, por cada fibra de su cuerpo pasaban olas y olas de una extraña sensación que la hacían querer saltar de euforia, pero a la misma vez la tranquilizaban. Separó un poco sus cuerpos, lo suficiente como para que las puntas de sus narices se rozaran, no importaba cuantas veces se quedara embelesada mirándola, simplemente no se cansaba de hacerlo, sus ojos ya no le pertenecían a ella, hasta que finalmente el especio que las alejaba era cerrado y sus labios se encontraban, haciéndola sentir que sus labios solo estaban hechos para besarla.

Su corazón volviéndose loco, tener la mano de Rena entre las suyas, sentir su cuerpo contra el suyo, la felicidad que quería salírsele por los poros, el sabor de la sonrisa de Rena sobre sus labios y la sensación de finalmente saber hasta lo más profundo de sí que estaba en el lugar a la que pertenecía, a pesar de que le había tomado tiempo, finalmente lo veía claramente.

"Durante todo este tiempo y por los años que siguen, siempre tendrás todo de mí"