Capitulo 24- The Only One
19 de Febrero (anochecer)
-Hola Kiba- saludó Fû sonriendo al chico.
-Hey…- contestó llanamente el chico, acariciando a su perro.
Akamaru volteó a ver a Fû y pareció alegrarse, pero permaneció al lado de su amo, moviendo la cola con gusto; tal vez sería el único ser vivo alegre de la comitiva. Que había pasado con Kakashi era algo que Kiba no podía dejar de pensar; estaba metido en algo mucho más gordo de lo que nunca imagino. Bien podría tratarse de los primeros movimientos para una nueva guerra ninja, o simplemente para destruir Konoha ¿Podría estar Orochimaru implicado en ello? Era difícil adivinarlo, al menos para él.
-Las cosas van empeorando cada vez mas…- susurró la chica tomando asiento a un lado.
-Si…- contestó él sin voltearla a ver.
-Espero que tu equipo este a salvo…
-Yo también…- dijo con tranquilidad el chico, mirando al cielo.
Estuvo a punto de estallar en lágrimas, de rogar, de suplicar su perdón; de suplicar su amor. Pero no lo haría, no lo haría porque no era la manera correcta de hacer las cosas. Lo miró con tristeza, abstraído en sus pensamientos. Seguramente había sido una misión muy difícil también para él, después de todo no era ella la única que había perdido algo; además… además ella había jugado con sus sentimientos, no lo podía culpar por tratarla así ahora.
-Agradezco que me ayuden.
-Deber ninja…- respondió Kiba con tranquilidad.
-Deber…- susurró Fû agachando la mirada-. Yo… yo estaba sola cuando ustedes llegaron de pronto a mi vida…
Kiba la volteó a ver sin pronunciar palabra, y ella alzó levemente la mirada, dedicándole una media sonrisa.
-Yo era una extraña en la oscuridad, hasta que me mostraste una luz dentro de mi- continuó la chica-. Y eso ilumino mi oscuro corazón…
-Que poética…- exclamó sin expresión en su rostro.
-Yo… yo estaba corrompida, y todos ustedes, de distintas formas, me devolvieron cada pieza de mi humanidad y sanaron- declaró ella sonrojada-. Fui una muy mala persona, de las peores que puedes llegar a conocer, y aun así me ayudaron… me siguen ayudando…
-No hay porque...
-Lo que quiero decir, es que ya soy una persona completamente nueva… gracias a ti…
-De nada.
La indiferencia de Kiba empezaba a desesperarla ¿Realmente había perdido toda oportunidad con el chico?
-Estoy tratando de encontrar la palabras para decirte que… que yo… estaría perdida sin ti…
-¿Perdida?- repitió Kiba volteándola a ver. No pudo soportarlo más y se desplomó de rodillas frente al chico.
-Tú eres el único que me entiende- sollozó con tristeza-. Eres el único que me mantiene a salvo de mi misma; ahora que estoy tan lejos de mi sueño y sola… eres lo único que me sostiene…
Akamaru dudo unos segundos, pero luego se alejo caminando a otro rumbo, mientras Kiba miraba fijamente a los ojos a la chica, en silencio.
-Solo dime… dime que me odias… y podre vivir con ello…- dijo la chica sollozando.
Entre lágrimas y suspiros, Sakura vio el cercano lago de la serpiente; o al menos relativamente cercano. La misión estaba a punto de terminar, o al menos eso se suponía; entregar el paquete y esperar al otro equipo, si es que Naruto y los demás no estaban ya ahí. Habían sufrido retrasos y era posible que los otros ya hubieran llegado…
"Naruto…"
Limpiándose una lagrima, deseo con todo su corazón tener al chico rubio enfrente y abrazarlo, abrazarlo con todas sus fuerzas, con todo su corazón; habían perdido a Kurenai… y una terrible idea cruzo por su cabeza ¿Habrían ellos perdido a alguien?
-Dios… no quiero ni pensarlo…- susurró sintiendo las lagrimas brotar nuevamente.
Pero era una idea terriblemente poderosa; era cierto que Kakashi era más fuerte que Kurenai, y que Naruto más fuerte que ella, además de contar con Kiba y la gran ventaja táctica de Hinata con su Byakugan. Pero también era cierto que en teoría los enemigos que buscarían a los chicos serian mucho más fuertes que los que los habían perseguido, o al menos eso tenían entendido. Más fuertes que el infame Itachi y el terrible Kisame.
¿Qué tan lejos iba esta misión, que diablos estaban tramando? No tenía ni la más mínima idea de que era lo que iba todo aquello, pero debía ser algo tremendamente importante; pero no tenía idea de que tan importante seria… Pero a su parecer, nada podría valer el equivalente a haber perdido la vida de Kurenai, y menos aun la de cualquier otro de sus amigos. Ni la de Naruto ni la de Shino…
"Shino…"
Ken colocó su mano sobre su hombro con una sonrisa, sacándola de sus oscuras reflexiones. Sin pronunciar palabra, cogió el sacó de Sakura y se lo puso al hombro. Llevaba con este los tres sacos. Sakura la miró fijamente sin pronunciar palabra, a la expectativa.
-Yo los llevare- dijo con una sonrisa, y acarició el pelo de la chica.
Sakura no pronunció palabra, pero se quedo de pie, observando a Ken seguir avanzando; los ninjas restantes también la siguieron con un paso más tranquilo y relajado. Sakura permaneció muda en su lugar, sintiendo una completa confusión de sentimientos; el alivió se mezclaba con la pena, destrozándole el corazón. Y sus pensamientos divagando entre la realidad de la misión y la confusión de sus sentimientos, solamente la hacían sentir mas y mas desesperada. La muerte de Kurenai y el amor hacia Naruto y Shino… y Sasuke, solamente amenazaban su cordura, cortando su juicio en pedazos y pegándolo por momentos.
"¡¿Qué clase de perra soy? ¿Cómo puedo pensar en el amor cuando la muerte acabe de pasar frente a mis ojos?"
Se reprochaba mentalmente una y otra vez, pero a pesar de todo no podía alejar de su cabeza el hecho de que ya no tenía ni la más remota idea de que sentimiento tenía por cada uno de sus amigos. Se sentía sucia, se sentía estúpida, pero sobretodo se sentía inútil; siempre tan inferior a los demás… se tapo la cara con desazón mientras volteaba a ver al frente, los ninjas seguían avanzando. A los pocos segundos, volteó para atrás y vio a Shino parado en silencio a unos metros, al parecer esperando que siguiera avanzando.
-Shino…- susurró Sakura quitándose la mano de la cara.
-…- el chico la observo en silencio.
-Yo… porque tú… vienes tan atrás- dijo Sakura, insegura de que decirle.
-Estoy cuidando las espaldas- respondió Shino.
-¿En serio?
-Si- fue la respuesta tajante del chico-. El sistema de Ken-sama solo funciona para enfrentar al enemigo si son más fuertes; y somos más débiles.
-Entiendo…- susurró Sakura desviando la mirada- ¿Estás bien…?
-No…- respondió llanamente Shino, y comenzó a avanzar.
Sakura lo vio seguir adelante, con un nudo en la garganta; lo tomó del brazo antes de que se alejara. El chico se detuvo, pero no la volteó a ver. Quería decirle algo, lo que fuera; que no estaba solo, que lamentaba ser una carga. Que lo amaba. Pero no estaba segura de que sirviera de algo, bien podría solo abrir más la herida. Agachando la mirada, lo soltó tras unos segundos sin decir nada más. Shino volteó brevemente.
-Tus Katanas…- dijo arrojando las armas de la chica, que había olvidado en el terreno de batalla.
Sakura las observó en silencio, perfectamente limpias y brillantes. El chico las había limpiado en algún momento.
-Gracias…- dijo con tristeza Sakura.
-La extrañare mucho…- exclamó Shino.
Sakura volteó a verlo y para su sorpresa lo encontró limpiándose las lágrimas de su rostro, con los lentes en su mano derecha. Su rostro no estaba del todo descubierto aun, pero podría ver sus ojos tan pronto los abriera; y los abrió. Unos ojos dorados, frágiles y llorosos, la voltearon a ver con una sinceridad y pureza como nunca en su vida había visto Sakura. La chica se quedo sin habla, impresionada por la belleza del rostro del chico. Shino suspiro y se colocó nuevamente las gafas.
-La he perdido…- susurró.
-Lo… lo lamento…- dijo Sakura saliendo de su periodo de embelesamiento.
-Y no sé cómo les daré la noticia a Kiba… y sobre todo a Hinata…- dijo Shino tristemente-. Debo ir pensando algo…
-Murió salvándonos a todos… Como un Kage…
-Como un Kage…- repitió esbozando una media sonrisa Shino-. Protegiéndonos…
Shino volvió a voltear a la oscuridad que se alzaba sobre ellos, y suspiro tranquilamente; se le veía un poco más tranquilo.
-Gracias, Sakura…- susurró el chico-. Me has dado un poco de paz…
-Esto suena tan estúpido- dijo Kiba mirándola fijamente- ¿Cuánto tenemos de conocernos? No llegamos ni a una semana, y por lo que se te la pasaste jugando conmigo ese tiempo ¿Por qué tanta insistencia en el asunto, porque hablas de amor?
-No lo sé…- dijo ella bajando la mirada.
-¿Puedes amar a alguien con solo unas horas de conocerlo?- preguntó Kiba con ironía-. Esto es una tontería de chiquillos; no puedes creer normal algo así…
Fû agacho aun más su rostro, escondiendo las lágrimas que derramaba; era cierto, era una estupidez ¿Cómo podía decir amarlo después de lo que le hizo? Pero peor aun ¿Cómo podía decir amarlo con tan poco tiempo de conocerlo? Tal vez no lo amaba, tal vez solo le gustaba, pero se sentía bien con él y quería conocerlo más. Quería estar a su lado más tiempo, tener la oportunidad de abrazarlo, de besarlo, de algo más que pelear a su lado; no podía entender sus sentimientos y mucho menos explicarlos con palabras, pero para ella no era una tontería estar enamorada de Kiba: era una certeza. Podría ser su poco trato con el mundo, una insana necesidad de "amor", o cualquier otra cosa, pero aun así era terriblemente real y doloroso. Lo necesitaba porque lo amaba sinceramente y no podía concebir vivir sin él. Nunca.
-Sin embargo…- dijo Kiba suavizando su tono-. Cuando vi a Akamaru, supe desde primera vista que siempre estaríamos juntos…
-¿Me comparas con un perro?- preguntó con una media sonrisa.
-Te comparo con mi mejor amigo, no con un arma o con una mascota- contestó sonriendo Kiba-. Te comparo con alguien sin el que no estoy completo… Aunque siempre podría equivocarme…
-¿Qué significa eso?- preguntó ella volteándolo a ver.
-Lo que estoy tratando de decir- dijo Kiba poniéndose de rodillas frente a ella, para quedar ambos en la misma posición-. Es que también estaría perdido sin ti…
-Kiba…- susurró sonriendo.
-Perdóname…- dijo el chico un poco sonrojado-. Me lastimaste, y aunque no te justifico, te entiendo; me duele verte llorar, demasiado como para querer engañarme pensando que ya no te quiero. Y creo que tus palabras son sinceras…
-Kiba!- exclamo sollozando Fû abrazando al chico-. Eres todo lo que tengo, lo que me queda para seguir luchando!
-Y tu eres mi primer motivo para luchar- dijo Kiba abrazándola-. A veces la vida puede ser muy vacía… ya no me siento vacio contigo…
-Alto!- ordenó un ninja armado; no tenia ningún tipo de símbolo representativo, pero eso era algo que ya esperaban.
-Somos los ninjas de Konoha y Takumi- declaró Ken con firmeza.
-¿Pruebas?
-Estas- dijo señalando los sacos que cargaba.
El ninja observo las varas solo unos segundos para proceder a darles el paso.
-Llegamos- declaró Ken tras dar unos pasos.
-Por fin!- gritó Sakura, y se tiro a los brazos de Ken, permitiéndose sollozar por primera vez. Los otros ninjas aliviados se tiraron al suelo ahí mismo; Shino permaneció mirando hacia atrás en silencio.
-Tranquila…- susurró Ken.
-La maestra Kurenai murió…- sollozó Sakura terriblemente agitada-. Y no podía… no pudimos… ni siquiera llorar por ella…
-Lo sé…
-La perdimos… para siempre…- dijo Sakura volteando a ver a Ken a los ojos.
-Lo sé…- respondió ella con tristeza.
-Gracias…- susurró y abrazo fuertemente a Ken mientras continuaba abrazándola.
-Maestra, debemos irnos- dijo uno de los ninjas.
Al escuchar las palabras, la chica se seco las lágrimas y se separo de Ken, dispuesta a dejarla partir y despedirla con un apropiado agradecimiento; pero Ken miraba fijamente hacia atrás, de donde venían. Su mirada tenía una terrible determinación, pero también un sombrío augurio. En silencio, la líder observó a sus soldados tranquilamente.
-Váyanse.
-¿Qué?
-Váyanse, debo terminar esto…- dijo Ken con un tono autoritario-. Samehada debe ser de Takumi…
-Entendido- asintieron los ninjas-. Cuídese mucho, maestra. Y hágalo morir con mucho dolor…
-Maestra Ken…- susurró Sakura confundida-. Esta segura que es lo mejor…
Ken guardo silencio mientras sus compañeros se alejaban, con una dirección muy distinta de la que venían; ninguno de ellos volteó para atrás, y no esperaba menos. Si alguno de ellos lo hiciera, arrojaría una certera aguja a aquellos ojos profanadores. Una orden era una orden, así siempre era en Takumi desde los últimos tiempos; la aldea se había debilitado al no saber seguir los preceptos ninjas en un principio, pero ahora eran tal vez la aldea más estricta al respecto. Cuando los vio lo suficientemente lejos, volteó a ver a Sakura y a Shino.
-No lo tomes a mal, Sakura-dijo Ken con una sonrisa, acariciando su cara-. Pero Shino está listo… tú no…
-¿A qué se refiere, maestra?- preguntó Sakura confundida.
-Kurenai nos salvo… a todos…- dijo Ken con seriedad-. Paulatinamente hubiéramos muertos todos; no tenía posibilidad contra Itachi. Lo menos que le debo a la hoja, a Kurenai, es entrenar a quien puedo…
-Maestra…
-Si, aun no termina tu entrenamiento Sakura- dijo sonriente Ken-. Tenemos mucho trabajo que hacer…
-Si!- exclamó Sakura sonriendo, limpiándose las lagrimas.
-Gracias…- exclamó Shino.
-Se los debo…
Los tres ninjas avanzaron tranquilamente en dirección al lago, donde entregarían las cosas y empezarían a entrenar, esperando a los chicos; tan solo tenían unas horas antes de que llegaran, un día a lo sumo. Pero hasta donde Sakura sabia, Naruto había aprendido el control básico del rasengan en un solo día ¿Qué maravillas podría aprender? Fuera lo que fuera, en honor a Kurenai no debía ser menos que espectacular.
"Probare que no te sacrificaste por una debilucha, Kurenai…"
Sonriendo, Sakura continuó caminando dejando atrás todos sus otros pensamientos.
-Te amo…- exclamó Fû besándolo.
-Y yo a ti…- dijo sonriente Kiba.
Fû se sentó sobre el regazo de Kiba, poniendo una pierna a cada lado del chico; primero se miraron en silencio, sonrojados. Él sintió que lo invadía un ataque de nerviosismo en forma de tos, pero lo retuvo lo mejor que pudo; ella también estaba nerviosa, temblando. No estaba segura de que seguía, de a donde quería llevar todo esto. Si, Kiba era el hombre, pero ella era mayor; todo llegaría tan lejos como ella quisiera ¿Y qué tan lejos quería? Sentir los cálidos brazos del chico la hacían sentir extrañamente chica, recordar con nostalgia a su padre, pero era un sentimiento diferente. La necesidad de sentirse… protegida? No era la palabra que buscaba, pero ninguna más le llegaba a la mente por el momento, así que por lo menos la dejaría ser en ese momento.
Temblando aun, agachó su cabeza y besó con ternura en los labios a Kiba, quien cerró los ojos nerviosos; si, ella llevaría el ritmo al parecer. Lo continuó besando con cariño, con amor, con lágrimas brotando de sus ojos; lagrimas de felicidad. Sentirse amada sinceramente por primera vez. Ya había besado con anterioridad a muchos chicos, pero esta vez… era como si fuera la primera vez en realidad. Nunca había saboreado realmente el momento… Nunca había saboreado realmente el amor… Kiba sintió las lágrimas escurriendo por sus mejillas y abrió los ojos; vio a Fû llorando mientras lo besaba.
-Fû…
-Estoy feliz…- exclamó la chica sonriendo, pero no quiso limpiar las lagrimas, de cierta forma le reconfortaba como se sentían-. Por fin… por fin soy libre…
-…-Kiba no supo que decir a esto, pero Fû lo salvo de la situación dándole otro beso.
Y continuó besando al chico, pero lo que había comenzado como tiernos besos se tornaron con cada uno más y más intensos; más y más cálidos. Recargo sus manos en el pecho del chico con delicadeza, mientras seguía besándolo intensamente; cerró sus ojos con emoción y excitación. Se dejo llevar por el momento, sin pensar, sin planear nada. Simple y sencillamente entregándose a lo que realmente sentía… Y lo que sintió después.
Con algo de nerviosismo, Kiba puso sus manos en la cintura de la chica; ella se detuvo de besarlo, pero él no se atrevió a abrir los ojos. Esperó tranquilamente a ver qué sucedía; pero la chica volvió a besarlo entre pequeñas risas. Entonces Kiba no pudo evitar abrir los ojos. Fû le sonreía de una forma picara.
-El cachorro es en realidad un lobo…- susurró ella.
-¿Tú no eres también una?
-Puede…- exclamó ella sonriente.
Sin mediar más palabras, continuó besándolo. Y Kiba decidió recorrer ese hermoso cuerpo con sus manos que al parecer no eran mal recibidas; el olor de la chica lo invadía, cuando involuntariamente canalizo más chakra a su nariz. Sus manos acariciaban delicadamente la piel de la chica debajo de la ombliguera de ella, recorriendo su calidez. Sus manos lentamente se movían, con delicadeza. En un momento dado, sus manos empezaron a abarcar un terreno más amplio.
Acarició delicadamente el trasero de Fû, quien al contacto beso más intensamente al chico, pero no dejo de notar que estaba temblando ¿Miedo, emoción, frio? Esa difícil decirlo, pero por supuesto una pésima idea preguntarlo, así que mientras no recibiera una bofetada, Kiba continuaría. De pronto abandono los labios de la chico para recorrer con besos sus mejillas, y descender por su cuello; con delicadeza impulso a Fû agarrándola de su trasero, hacia arriba, para facilitarse el besar el cuello de la chica. Aunque esto no era más que un estúpido pretexto, pero un pretexto que ella aceptó silenciosamente…
-Kiba…- susurró Fû sonrojada, cerrando los ojos con fuerza, poniendo sus manos en los hombros de él.
El chico continuó recorriendo el cuerpo de su amada, con un poco mas de brusquedad, pero no demasiada debido a lo nervioso que se encontraba; un deseo animal empezó a invadirlo, a recorrer su cuerpo con fuerza. Kiba temblaba de excitación, sentía "esa" parte de su cuerpo también temblar de excitación. Una de sus manos recorrió el cuerpo, tocando el pecho de la chica; ella lo volteó a ver en silencio. No había sonrisa, pero tampoco había reproche; su mirada era puramente expectación. Kiba continuó esporádicos besos mientras alzaba lentamente la blusa de la chica; ella desvió la mirada y cerró los ojos, entregándose al placer de sentirse… de sentirse en manos de él. De cierta forma era muy agradable sentirse… en manos de alguien; ella, que siempre había sido independiente, que siempre había sido la que "manejara" a otros, sentía una cálida e intensa emoción al saberse en manos de Kiba, de la persona que amaba… de la única persona que amaba que aún le quedaba con vida.
Los labios de Kiba pronto recorrieron su ombligo, y ella sabía lo que vendría después; involuntariamente encajo sus uñas con un poco de fuerza en los hombros de Kiba, pero él chico no dijo nada y continuó. Apretando con un poco más de fuerza el trasero de la chica, recorrió con sus labios el pecho de la chica; la fragancia de la piel era dulce, su calidez era muy atractiva… pero curiosamente, a diferencia de lo que pensaba al principio, en realidad no había un sabor distinto en la piel de esa área. Lo intentó con el pezón pero tampoco había mucha variación en el sabor. Un mito simplemente ¿Qué más seria un mito? ¿Sería bueno averiguarlo?
Ella seguía temblando en sus brazos, agachando la cabeza con los ojos cerrados, sonrojada y frágil; delicada y expuesta ¿Era acaso esta la misma Fû? Si, lo era, y mucho más linda que antes, debía admitir. Con delicadeza puso su mano en la cintura de la chica y empezó a descender la falda de la chica, llenó de un deseo animal. Pero al instante una mano temblorosa se colocó sobre la suya. Kiba volteó a ver a la chica a la cara; su cara mostraba una terrible excitación, pero sus ojos mostraban miedo. Mucho miedo.
-Fû…
-Yo… yo…- susurró ella nerviosa-. No puedo… no aun…
-Yo… lo lamento- dijo Kiba agachando la mirada y quitando sus manos de la chica.
Ella acomodó su ropa con algo de nerviosismo ¿Había hecho lo incorrecto? Sentía que amaba a Kiba, en serio; pero no se sentía aun preparada para ello… no cuando aun tenía cosas pendientes que hacer. Con delicadeza, se sentó nuevamente sobre el regazo del chico y recargo su cabeza en el pecho de él.
-He perdido muchos sueños, pero si te tengo a mi lado…- dijo la chica suspirando en su pecho-. Puedo dejar el mundo atrás, porque a ti es al único que necesito esta noche…
-Se que el camino no ha sido fácil- dijo Kiba acariciando la mejilla de Fû-. Y podemos perder la fe… Pero no te dejaremos; ni yo ni ninguno de nosotros.
-¿Y cuando termine la misión?
-¿No tienes aldea, cierto?- dijo sonriendo Kiba-. No estás sola… no mas…
-No importa donde estemos, estar en tus brazos siempre será mi hogar- dijo la chica cerrando los ojos y acomodándose más cómodamente.
Kiba la abrazo y sonrió. Fû no tardo en quedarse tranquilamente dormida en sus brazos, y él la abrazo en silencio, con tranquilidad.
Fin Capitulo 24
Corenote:
Bien, siguiente gran capítulo; primero que nada notaran el titulo repetido de una canción… bueno… pues es que no pude resistir otro songfic y pues aquí esta xD…
Así pues, cambiare el titulo del otro cap. para que este sea oficialmente le cap. "The only one". Crecimiento en la relación de Kiba y Fû, muchos tal vez se emocionaron pensando en una culminación… pues no, todavía falta :3
También un poco respecto a Sakura y Shino, que por fin han llegado al lago de la serpiente; nuestros héroes a solo un día de distancia del lago de la serpiente. Hasta pronto y no tarden en comentar… en serio, comenten, este cap. me tomo mucho tiempo y planeación, no me depriman :(
PD- Historia paralela nueva que pueden empezar a checar si desean: "Avatar: The Catalyst" Planeada para menos de quince capítulos, así que aprovéchenlos, seguramente actualización mensual o quincenal. Esta historia sigue la historia del sucesor de Orochimaru, "Aang"… Y los planes ocultos de Kabuto…
No dejen de revisar esa historia, y por supuesto, no dejen de comentar esta; muchas gracias por leer, hasta pronto.
