Hola! Qué tal?^^

Siento la tardanza! Últimamente ando muy liada, y me temo que va a seguir siendo así. Y he escrito el capi en tiempo record, en cuanto he sacado algo de tiempo libre para ponerme con él jajajaja

Muchas gracias por la paciencia! Y mil gracias a los que se toman la molestia de leer y comentar! Me animan a seguir escribiendo! :)

Dentro capi! Disfruten leyendo!^^

**..**

Capítulo XII: La evolución del estado de Eren.

-Nos tenías realmente preocupados, ¿sabes?

-¡Menos mal que ya estás bien!

-¿Todavía tienes que descansar? ¿O ya puedes incorporarte al trabajo?

Era agradable, y a la vez algo que le sobrepasaba, al ver a sus amigos preocupados y asegurándose de que estaba bien.

Al parecer, había pasado cinco días inconsciente. O casi. Mikasa y Armin le dijeron que de vez en cuando despertaba, pero el dolor le nublaba.

Nunca había preocupado a tanta gente. Para él, siempre habían sido sus padres y Mikasa y Armin. Era algo en cierto sentido desconocido para Eren, pero aun así, le gustaba. Sentía que era importante para ellos. Sentía que realmente había encontrado su sitio en el mundo, que volvía a tener un hogar.

-¿Cómo te sientes?

-Mm… Bien, supongo. Es decir…-se rascó la nuca-Puede que algo cansado, pero bien. No me duele nada, y…

Levi parecía el más preocupado de todos, aunque fuera el que menos lo demostrara.

El primer día que despertó tras su letargo, Eren se lo pasó intentando comer, con chequeos continuos por parte de Hanji, y dando ligeras cabezadas; seguía teniendo mucho sueño.

Esa primera noche, Levi se quedó en su habitación, despierto, sentado frente a su cama, angustiado, como si temiera que no volvería a despertar si volvía a cerrar los ojos.

-Estoy bien-le susurró Eren-Solo voy a dormir. Y tú también deberías hacerlo, Levi.

Éste no contestó. Eren suspiró.

-Si vas a quedarte en mi habitación, quiero que duermas conmigo, no que te prives de sueño por mí. ¿No crees que ya has pasado bastantes días así?

Eren se sentía culpable de haberle preocupado tanto como para impedir que durmiera, velando por él como había estado haciendo. Y Eren ni siquiera había sido consciente de nada de eso, aun cuando le dijeron que había abierto los ojos en más de una ocasión.

-¿Qué recuerdas de estos últimos cinco días?-fue una de las muchas preguntas de Hanji.

-Nada. Solo…dolor.

Y el frío y la oscuridad rodeándole. Sentía el cuerpo extraño, pero al no poder siquiera explicarse a sí mismo qué era lo que sentía extraño, no comentó nada al respecto, solo lo cansado que se sentía.

Le sorprendió que incluso el propio Comandante Erwin fuera a visitarle, interesado por su estado de salud.

-¿Cómo te encuentras?-le preguntó.

-B-bien, Comandante. Puedo volver a reincorporarme cuanto antes.

-No digas estupideces-fue la inmediata réplica de Levi ante aquello-Aún tienes que recuperarte.

-Pero…

-Levi tiene razón, Eren-Erwin sonrió-Descansa, recupérate, y pronto volverás a tus tareas.

-…Sí, señor.

Los primeros días, para infortunio de Eren, se los pasaba en su cama, su cuerpo aún demasiado débil como para caminar. Aún tenía mucha energía que recuperar tras lo acaecido, y poco a poco iba ingiriendo raciones de comida más grandes, que eran llevadas por sus amigos en una bandeja hasta su cuarto, tras esos primeros días vomitando toda comida sólida que ingería.

Constantemente siendo auscultado por Hanji, con el apoyo de aquellos a los que les importaba, y su esfuerzo por volver a sentir su cuerpo como suyo, consiguió abandonar la cama, asearse sin problemas, e incluso empezó a ir a comer con los demás en el comedor.

Todos creían que la palidez de la piel de Eren menguaría cuando éste estuviera mejor, pero no fue así. El bonito color tostado de su piel, tras una vida bajo el sol implacable en Shiganshina, se había esfumado, y un blanquecino casi enfermizo le acompañaba a todas partes, igual que las ojeras, que si bien ya no eran tan pronunciadas, aún seguían presentes. Sin embargo, los ojos de Eren seguían refulgiendo como el primer día, y eso calmaba a los demás, especialmente a Levi, Mikasa y Armin, que eran los que más sobreprotectores se ponían con Eren, evitando que hiciera grandes esfuerzos aún y se tomara las cosas con calma.

Varios días después, Eren volvió a las tareas de limpieza, a petición suya, alegando que al menos podía hacer eso, y que estaba cansado de permanecer encerrado en su habitación leyendo, o sentado en la biblioteca o las salas comunes, mientras todo el mundo tenía cosas que hacer.

Y al parecer, no hubo ningún problema, si bien Eren tardaba más de lo habitual en limpiar, terminaba haciéndolo, y según los informes médicos que había redactado Hanji, físicamente, podía hacerlo.

Claro que eso no se aplicaba a los entrenamientos, y Eren simplemente se quedaba, refunfuñando un poco, dentro del cuartel, mientras veía a sus amigos entrenar en los alrededores del cuartel con el equipo de maniobras tridimensional.

No mucho después, se organizó una expedición ante avistamiento de demonios. Por supuesto, a Eren le fue vedada su participación en ella.

-¿Por qué?-preguntó, aunque sabía que era estúpido e inútil el hacerlo.

-Aún no estás en condiciones. Solo serías un lastre, y pondrías en peligro al resto de tu escuadrón.

Ante aquello, Eren no pudo replicar, y tras desearles a sus amigos buena suerte y que tuvieran cuidado, se quedó en el cuartel general, únicamente poblado entonces con algunos soldados que hacían guardias por los alrededores del edificio, así como los heridos que yacían en la enfermería, y aquellos que les cuidaban.

Eren no recordaba la última vez que se había sentido tan inútil.

Además, Eren quería achacar, en cierto sentido, al aburrimiento de no poder hacer gran cosa dada la fatiga constante que parecía acompañarle desde su despertar y al llevar tanto tiempo allí encerrado, a la asfixiante sensación de que se estaba volviendo loco.

Según le habían contado, aunque se habían dado casos como el suyo por una mordida venenosa de demonio, nadie había acabado bien de la cabeza tras aquello, y habían terminado muriendo.

Eren no sabía qué pensar de eso. Es cierto que en ocasiones sentía que algunos pensamientos se le escapaban, pero no parecía grave. Lo que le preocupaba más era una incesante sensación de que algo le embotaba la cabeza, así como notaba…algo en su cuerpo.

Debían ser imaginaciones suyas, ya que lo que más molesto le resultaba en el momento presente era aquella astenia, que le impedía hacer muchas cosas, y le frustraba de sobre manera. Pero nada más grave parecía ocurrirle. O eso creían todos, Eren incluido.

-Creo que pronto volveremos a salir de expedición-comentó Connie.

-¿Sí? ¿Y eso por qué?-preguntó Jean.

-Bueno, desde hace meses, parece que hay más avistamientos de demonios de lo habitual…

-Cierto-convino Armin-Seguramente volveremos a actuar, aunque sea solo como medida preventiva. Aunque es extraño, porque cada vez aparecen más cerca…

-¿Tú qué opinas, Eren?

-¿Mm?-Eren volvió al presente. Volvían de dejar los utensilios de limpieza en un armario de almacenaje en una de las torres este del cuartel tras la limpieza asignada a Armin, Connie, Jean y él. Ahora andaban por uno de los pasillos, encaminándose a otro piso donde debían empezar otra ronda de limpieza, ya con utensilios que les quedaran más cerca, para no ir cargados todo el camino-Pues… No sé-sacudió la cabeza-Además, hace como dos semanas que no me dejan acercarme a un equipo de maniobras, y no pude participar en la última expedición.

-Ya, bueno, aun así…

-Mirad, es el Capitán Levi-comentó entonces Connie-Deberíamos preguntarle si luego puede venir a supervisar nuestro trabajo de limpieza en el siguiente piso.

Eren asintió con la cabeza.

-No es mala ide…

Las palabras murieron en sus labios. Y la vista de sus propias botas fue lo último que vio antes de que la oscuridad de la inconsciencia se lo tragara.

*.*.*

Tras una infernal mañana de papeleo, centrado en la última expedición y en el hecho de que seguramente tuvieran que hacer alguna visita a la capital para hablar de temas de dinero para los fondos de la Legión, teniendo en cuenta la anormal frecuencia de las últimas expediciones, puede que incluso hubiera que hablar de nuevas medidas de defensa, ampliar el rango, para evitar que los demonios se acercaran tanto, aun si ellos iban a impedir su paso después, Levi salió de su despacho para despejarse un poco.

Quizá podía ir a dar una cabezada a la biblioteca. O quizá podría pillar a Eren solo en algún momento, aunque si mal no recordaba, ahora estaba en turno de limpieza. Y gracias a las Diosas parecía estar mejor estos últimos días, como para intentar rehacer su vida normal, aunque aún se le veía débil.

Y casi como si lo hubiera invocado, en el siguiente pasillo conectado por el suyo, emergieron los reclutas Arlert, Springer y Kirschtein, junto con Eren.

Iba a decir algo cuando los reclutas le divisaron, pero sus labios se apretaron en una fina línea, al ver cómo Eren se balanceaba y Kirschtein le abrazaba. ¿A qué cojones venía eso?

-Woah, ¿Eren? ¿Pero qué…?-Jean, cogido totalmente de improviso, puso todo su esfuerzo para evitar que el peso muerto de Eren no cayera directo al suelo.

-¿Qué ocurre aquí?-resonó la autoritaria voz del Capitán Levi, que empezó a acercarse a ellos.

-C-Capitán…

-Es Eren-los ojos de Armin estaban teñidos de profunda precaución, y fue entonces cuando Levi se fijó en el estado de Eren; no había abrazo alguno ahí. Eren tenía los ojos cerrados y todo su peso recaía en Jean.

-¿Qué ha pasado?-insistió, notando cómo el enfado y la preocupación hacían una amalgama en su interior una vez más.

-N-no lo sé, señor-respondió Jean, quien con ayuda de Connie, sujetaron mejor a Eren para evitar que se desplomara-Estábamos andando y hablando tranquilamente, y Eren, de pronto… No sé. Se ha desmayado.

Levi frunció el ceño. Más todavía.

-Springer, Kirschtein. Llevadle a la enfermería. Arlert, avisa a Hanji.

-¡Sí, señor!-respondieron todos a una.

*.*.*

-Estoy bien, de verdad.

Levi le fulminó con la mirada.

-¿Ves bien el desmayarte en mitad de un pasillo?

Eren se ruborizó ligeramente, avergonzado.

-No, pero… Pero ahora estoy bien. ¿No lo ves?

-Ciertamente, no parece haber nada mal en ti en estos momentos-dijo Hanji, dando su diagnóstico-Quizá haya sido una pequeña bajada de tensión, o un ataque algo más grave de astenia. Dada la condición de Eren desde hace unas semanas, tampoco me parece tan raro-cerró la carpeta con el informe médico de Eren, tras actualizarlo con lo de hoy-Habrá que estar atentos. Y si notas algo, Eren, debes decirlo.

-Lo sé, pero… No he notado nada. Simplemente, de pronto, todo se volvió negro. Y he despertado aquí, en una camilla de la enfermería. Pero estoy bien. No me siento mareado ni nada-insistió, más bien para Levi, que seguía sin mostrarse convencido.

Hanji suspiró y se levantó de la banqueta al lado de la camilla desde la que le había estado auscultando.

-Como ya he dicho, habrá que ver cómo evoluciona. Poco más se puede hacer.

Aquella fue la primera de otras muchas veces, para desgracia de todos los que les rodeaban. Y tal y como la primera vez, y como había dicho Eren, llegaban totalmente de improviso.

En un momento estaba andando tranquilamente, y al otro, yacía en el suelo. En un momento estaba limpiando con la escoba una de las habitaciones asignadas, y al otro la escoba escapaba de sus manos al igual que su consciencia. A veces, incluso le pasaba cuando estaba sentado a la mesa, comiendo con los demás, lo cual era algo ciertamente peligroso, ya que podría atragantarse. Y más que desmayos, es como si se quedara dormido de pronto, en cualquier lugar, a cualquier hora. Aquellos desvanecimientos no duraban mucho, y Eren no parecía sufrir mientras estaba así, y despertaba sin ningún tipo de secuela, pero aun así era imposible no mostrarse preocupado al respecto.

Y en cuanto al propio Eren, cada vez notaba el cuerpo más extraño. Por dentro. Pero seguía sin saber ponerle nombre. Aun así, ahora vivía con una pequeña angustia, preocupado de que en cualquier momento podría desvanecerse sin previo aviso. Era un estrés añadido que no hacía bien a nadie, especialmente a él.

Eso solo hacía que los demás estuvieran pendientes de él, no dejándole solo prácticamente en ningún momento, para evitar que cayera, y dependiendo del sitio, para evitar que con esa caída se abriera la cabeza al golpeársela con el mobiliario.

Al menos Eren agradecía que no le encerraran en su habitación, postrado en la cama, porque, quitando esos momentos, podía hacer su trabajo perfectamente, aunque por supuesto aún no le dejaban entrenar, y se preguntó si la falta de ejercicio era lo que resentía a su cuerpo de aquella manera tan extraña. Se agitaba por dentro.

-Tenemos que ir a limpiar las caballerizas-se quejó Jean.

-Sí, yo también odio cuando toca este turno de limpieza-coincidió Connie.

-Si al menos nos compensaran con más comida por las molestias. Ya solo por el mal olor-convino Sasha.

-Vamos, chicos, no es algo a lo que no estemos ya acostumbrados-comentó Armin.

-Oye, quejarse es gratis.

-Pero pagaríamos caro el no hacerlo.

-Buena observación.

-Eren-Mikasa se dirigió a él-¿Estás bien?

Eren contuvo un suspiro.

Mikasa le hacía esa pregunta con demasiada frecuencia, todos los días, y aunque entendía que estuviera preocupada por él (siempre había estado muy pendiente de él, incluso desde niños), era en cierto sentido algo agobiante y pesado.

-Sí, estoy bien.

-¡No vayas a quedarte dormido encima de la montaña de mierda de caballo!-se mofó Jean.

Eren le dirigió una mirada envenenada.

-No sin antes hundir tu cara de caballo en ella-replicó.

Eren desvió la mirada de Jean, no queriendo seguir cayendo en sus provocaciones, como ya era habitual. Entonces se detuvo.

Mikasa se fijó y se paró también, un par de pasos por delante de él.

-¿Eren…?

Estaba pálido. Más pálido de lo que tenían que haberse acostumbrado a ver. Es como si toda la sangre le hubiera abandonado la cara.

-¿Qué pasa?-preguntó Armin, que estuvo a su lado en un momento.

-¿Va a tener otro desmayo?-preguntó Sasha, preparada por si había que sujetar a Eren.

-No… Esto es distinto. Hasta ahora, no había ningún signo previo que nos permitiera predecir cuándo le iban a dar esos desvanecimientos-dijo Armin-¿Eren?

Pero Eren no respondía. Tenía la vista al frente, y temblaba ligeramente.

-Cualquiera diría que ha visto un fantasma-bromeó Jean, pero también estaba tenso.

Armin miró por encima de su hombro, al otro lado del pasillo, donde la mirada de Eren parecía enfocada. No había nadie. Se escuchaba el rumor de algunos soldados provenientes de algún pasillo cercano, pero nada más.

-Eren, ¿qué pasa? ¿Te duele algo? Dinos, ¿qué podemos hacer?

Eren abrió la boca, y creyeron que iba a decir algo, pero de su boca no salió palabra alguna. Fue entonces cuando se dejó caer de rodillas al suelo y vomitó.

-¡Eren!

Tras vaciar el estómago, Eren tragó saliva, notando el regusto amargo que se había instalado en su boca. Se obligó a respirar, pero se veía incapaz. Se asfixiaba.

-Está hiperventilando.

-Joder, ¿qué hacemos?

-Eren. Eren, mírame-Mikasa se había acuclillado a su lado, esquivando el charco que era la comida de Eren en el suelo, y agarró su cara, con una delicadeza que no parecía propia de la recluta más fuerte, y le hizo mirarla-Tienes que respirar. Más lento. Respira conmigo. Inspira hondo. Y suelta el aire lentamente. Así, mírame.

Eren se obligó a centrarse en la cara de su hermana, a escuchar sus palabras, a respirar al mismo ritmo acompasado que ella, obviando a su madre muerta, situada al otro lado del pasillo, llamándole.

-Respira. Respira, Eren…

Y eso hizo. Inspiró y espiró, siguiendo el ritmo de Mikasa, hasta que sintió que sus pulmones no ardían.

Hasta que no se calmó, Mikasa no le soltó.

-¿Mejor?-le preguntó.

Eren volvió a tragar saliva. Tenía la boca seca y aún con mal sabor, y miró a su alrededor. Todos le miraban con profunda preocupación. Entonces se fijó en el vómito frente a él.

-L-lo siento-se vio diciendo-Lo…Lo limpiaré ahora mismo-se apresuró a decir.

-Vamos, no digas tonterías. Ya nos ocuparemos nosotros-replicó Jean.

-Sí, no te preocupes-le secundó Connie.

-¿Cómo te encuentras ahora?-preguntó Armin.

-Ah…-la mirada de Eren se desvió de ellos; su madre seguía allí, y parecía muy disgustada porque Eren no la hacía caso.

Sin previo aviso, volvió a ponerse de pie. Quizá demasiado rápido, porque perdió el equilibrio, pero Armin se apresuró a agarrarle.

-Cuidado-le dijo.

Eren se zafó de él lentamente.

-T-tengo que ir a ver a Hanji-balbució. Tenía que salir de allí.

-Sí, será lo mejor. Te acompañamos.

-N-no hace falta. ¡Nos vemos luego!

Y salió de allí prácticamente corriendo. Gracias a las Diosas que no perdió el conocimiento.

-… ¿Alguien me puede explicar que ha pasado?-comentó Jean.

-…Ni idea. Pero ve a por una fregona. Hay que limpiar esto.

*.*.*

Levi anduvo con paso apresurado, dirección al laboratorio de Hanji.

Se había cruzado con los reclutas en uno de los pasillos, y acababa de enterarse que Eren había vomitado la comida, y había ido en busca de Hanji. A pesar de que ellos también querían ir, Levi necesitaba verle primero, por lo que les disuadió.

A este paso, sentía cómo su propio cuerpo le fallaba de tanta preocupación y falta de sueño acumulados por el estado de salud de Eren, pero no es como si pudiera evitarlo. Además, el propio Eren se sentía mal al preocuparle, aunque Levi le dijera que no importaba.

Justo cuando llegó frente a la puerta del laboratorio de Hanji, ésta se abrió, y Eren cruzó el umbral.

-C-Capitán-dijo.

Levi se detuvo. Eren se veía nervioso, y no le miraba a la cara. Pero parecía estar bien, dentro del estado en el que habitualmente estaba. Se obligó a respirar.

-¿Estás bien? Tus amigos me han dicho lo que ha pasado.

-Eh, ah… Sí-se rascó la nuca, incómodo-No me encontraba muy bien, y…he vomitado. ¡Pero no es nada!-se apresuró a decir-Algo me ha debido sentar mal de la comida, nada más.

-¿Seguro?

-Seguro.

Había algo más. Levi estaba casi seguro de ello, pero Eren parecía empeñado en no decir nada más al respecto. Eso solo le molestaba más.

-Bueno, yo… T-tengo que irme. Nos vemos, Capitán.

Quiso detenerlo. Pedirle más explicaciones que aliviaran su preocupación, pero le dejó ir, dado que Eren no parecía dispuesto a dar esas mismas explicaciones.

Miró a Hanji desde el umbral de la puerta, sentada como estaba frente a su escritorio.

-¿Todo bien?-inquirió.

Hanji esbozó una sonrisa.

-Sí, no es nada. Es más, ha sido el propio Eren el que ha venido a que le echara un vistazo tras su indisposición. Pero no parece nada grave.

Eren no era bueno mintiendo, por eso sabía que había algo más.

A Hanji la conocía desde hacía años, y por eso sabía que había algo que no le estaba contando. Y aun si le pidiera explicaciones en ese mismo momento, y consiguiera que Hanji le dijera que evidentemente pasaba algo más, no le diría exactamente el qué. Seguramente usaría esa mierda de la confidencialidad de su paciente para no decirle nada.

Frustrado ante esto, dio media vuelta para volver por dónde había venido.

Se lo sacaría a Eren. Más tarde o más temprano. Quizá solo había sido algo puntual. O quizá no.

En tal caso, Levi estaría ahí para atender a Eren en lo que hiciera falta.

*.*.*

Los días siguientes a aquel pequeño suceso, sucedieron mejor de lo que esperaban, teniendo en cuenta las premisas anteriores.

Eren dejó de desmayarse con tanta frecuencia a no hacerlo en absoluto. Comía y dormía mejor, e incluso era capaz de hacer esfuerzos mayores que desde que despertó de su pequeño trance no había podido hacer.

Tras pasar así unas semanas, incluso consiguió volver a reincorporarse en los entrenamientos, para alegría de Eren. Y aunque al principio le costó ajustarse, ya que hacía mucho que no hacía tanto esfuerzo físico, pronto parecía volver a ser el mismo de siempre. Es casi como si realmente Eren hubiera vuelto a ser el mismo muchacho de Shiganshina, uno de los mejores reclutas de su promoción, antes de que le mordiera y envenenara aquel demonio meses atrás.

Parecía recuperado por completo.

Sin contar con la palidez que ya parecía normal en él, y que, en ocasiones, se comportaba…raro. No había otra palabra para definirlo. Cómo de pronto, quizás, empezaba a temblar ligeramente. Cómo de pronto, tras estar comiendo sin problemas, empalidece más y se le quita el apetito de golpe. Cómo en ocasiones andaba de forma errática, como si evitara pisar piedras invisibles a los ojos de los demás.

Nadie lo sabía, pero Eren estaba casi segurísimo de que se estaba volviendo loco.

A fin de cuentas, había visto a su madre muerta de pie frente a él, llamándole.

Cogió un trapo y se puso a pasarlo por una de las paredes de la habitación que le tocaba limpiar aquel día.

En un momento dado, vio cómo de las pequeñas grietas empezaba a salir una masa roja y ligeramente viscosa. El olor a sangre llegó a sus fosas nasales. Contuvo una arcada, se mordió la lengua, y empezó a frotar con más fuerza con el trapo, intentando evitar, sin éxito alguno, que la sangre siguiera fluyendo, cayendo al suelo bajo él.

No mucho después, Levi pasó por allí, para supervisar la labor de limpieza. Observó a Eren limpiar, algo frenético.

-Eren, ya está bien. Puedes dejarlo, y pasar a la otra estancia.

Pero Eren no le escuchaba. Seguía frotando, y frotando, y frotando. Notando cómo las manos se le empapaban de sangre, cómo ésta se le pegaba a la piel, cómo parecía querer hundirle bajo su nauseabundo olor…

-¡Eren!

Eren giró la cabeza, y vio a Levi a su lado.

-He dicho…que es suficiente.

-Ah…

Eren cerró la boca. Miró sus manos, limpias. El trapo, ligeramente húmedo por el agua del barreño en el que solía mojar para limpiar mejor. La pared, limpia, sin rastro de polvo. Ni sangre.

-S-sí. Lo siento. M-me…me pondré con la siguiente habitación-dijo, agarrando con fuerza el trapo, y agarrando con la otra mano el pequeño cubo de agua.

-Eren.

-Estoy bien-se apresuró a decir, interrumpiendo cualquier cosa que pudieran salir de los labios de Levi-Ya estoy bien.

"Estaré bien. Lo estaré. Todo casi ha vuelto a la normalidad. Puedo incluso volver a entrenar con el equipo de maniobras. Estoy bien. ¿Verdad?"

Eren salió de la estancia, y escuchó un ligero chapoteo a sus pies. Confuso, miró hacia abajo.

Se obligó a permanecer tranquilo, a hacer las técnicas de respiración que le había aconsejado Hanji para no hiperventilar ni desencadenar un ataque de pánico.

Inspira. Espira. Inspira. Espira.

Retomó la marcha. Y esta vez, obvió las marcas que dejaban las suelas de sus botas manchadas de sangre.

*.*.*

Eren bostezó. Se estiró en la cama, y miró por la ventana cómo un nuevo día amanecía.

Volvió a bostezar y fue al baño a asearse. Al volver a la habitación, se despojó del pijama, aún algo somnoliento. Cogió un uniforme limpio del armario y lo depositó en la cama después de hacerla, y se colocó los pantalones.

Una vez más, despertaba con el cuerpo cansado, al igual que su mente, pero era algo que ya venía de serie desde hacía tiempo, por lo que aprendió a sobrellevarlo. Además, hoy había entrenamiento, lo cual mejoraba su ánimo considerablemente. Y quizás, solo quizás, podría pasar un rato a solas con Levi, aunque no sabía si eso era del todo deseable. Desde que había despertado, el poco tiempo que pasaba a solas con Levi, eran solo Levi y su preocupación lo que colmaba todo el tiempo. Eren no quería preocuparle, y además, solo quería pasar un rato agradable con él. Incluso cuando por fin Eren había mejorado en gran medida, Levi apenas le devolvía los besos, y aun cuando Eren y él compartían cama alguna noche, siempre rechazaba cualquier acercamiento más allá de lo normal.

-Jo, ¿por qué no, Levi?-se quejaba Eren, sintiéndose como un niño al que le negaban un dulce.

Levi sacudió la cabeza.

-Cuando estés recuperado del todo.

Eren frunció ligeramente el ceño.

-¿Qué pasa? ¿Ya no quieres hacerlo conmigo?

Levi le acarició la mejilla.

-Sabes que no es eso-le besó-Vamos, duérmete ya. Necesitas descansar.

-…Vale-le devolvió el beso-Buenas noches.

Eren suspiró, mientras se abrochaba los pantalones.

-¿Y cuándo se supone que estaré recuperado del todo…?-murmuró para sí.

Cogió su camisa y se le pasó por la cabeza. Cuando se la colocó, fue consciente de que había un pequeño demoño carroñero a los pies de su cama.

Eren se le quedó mirando. El demonio le devolvió la mirada. Eren suspiró.

-Ah… Otra vez no.

Fue a coger su chaqueta, y entonces el demonio aulló. Eren se tensó.

Volvió a mirar al demonio, y fue consciente, quizá demasiado tarde, de que estaba ahí. De que el demonio realmente estaba ahí.

-Joder-maldijo.

Y antes de que pudiera hacer nada, el demonio se abalanzó sobre él.

Con unos reflejos que incluso sorprendieron al propio Eren, le esquivó, haciendo que el demonio, que no parecía tener un tamaño mucho más superior que el de un lobo salvaje, chocó contra su mesilla de noche, con un quejido escapando de su mandíbula con dientes afilados.

Eren no se lo pensó dos veces y salió corriendo de su habitación.

Como aún era algo temprano, no parecía haber nadie todavía por los pasillos, pero Eren sabía que solo era cuestión de tiempo el que los demás soldados salieran para ir al comedor a desayunar.

Eren se obligó a pensar rápido, sin aminorar su carrera, mientras escuchaba al demonio correr tras él. Estaba desarmado, y en estos pasillos estaban la mayoría de los dormitorios de los soldados de la Legión de Reconocimiento. Tenía que sacar al demonio de ahí. Salir del cuartel, para tener más amplitud y libertad de movimientos, y no estar limitado por las paredes de piedra, y quizá podría llegar a coger un equipo y despachar el demonio.

Giró en una esquina y cambió de pasillo. Echó una mirada fugaz tras él y vio que el demonio había chocado contra la pared ante el cambio de dirección, pero no tardó en volver a ponerse sobre sus cuatro patas e ir en su busca.

Eren volvió a girar otra esquina, encontrándose con Jean y Connie en el otro pasillo. Al parecer ya se habían levantado e iban camino del comedor.

Sin pensarlo, Eren se detuvo a un par de metros para evitar chocar contra ellos.

Sus dos amigos se le quedaron mirando.

Lo primero que notaron, era la cara de espanto de Eren, y su respiración agitada. Lo segundo que notaron, fue que no tenía el uniforme completo puesto; ¡ni siquiera tenía puestos los cinturones reglamentarios! Y por último, se fijaron en que iba descalzo.

-¿Pero qué…?-empezó a decir Jean, pero las palabras murieron en su boca cuando algo arremetió contra Eren, derribándole en el suelo.

Eren ahogó un grito al notar la presión del cuerpo del demonio sobre el suyo propio.

Con la adrenalina palpitando en sus oídos, Eren se defendió como pudo al ver que no era capaz de quitarse al monstruo de encima. Oía murmullo de fondo, las voces de sus amigos, pero no era capaz de distinguir qué decían.

La boca del demonio, babeante, fue a por él, y Eren sintió cómo los dientes del monstruo se le clavaban en las manos al intentar sujetar su mandíbula para que no le arrancara la cabeza de cuajo.

Pataleó, pero no era capaz de librarse de él, y el demonio cada vez hacía más fuerza para que sus dientes llegaran a él. Vio cómo le olisqueaba, y cómo la baba caía encima de él, y Eren se sintió nauseabundo. Deseaba destrozar a aquel maldito demonio…

Notó cómo algo se agitaba en su interior. Con violencia. Pujaba por salir. Eren no entendía nada, pero sentía cómo su pecho se oprimía.

Era una sensación extraña, pero a la vez… ¿Placentera?

La cabeza le daba vueltas.

Entonces, el demonio dejó escapar un chillido agudo, y su mandíbula dejó de hacer presión sobre Eren. Y antes de que lo hiciera él mismo, alguien le quitó el monstruo de encima, el cual cayó al suelo, a su lado, y empezó a deshacerse.

Eren intentó controlar su respiración y los latidos de su corazón.

Alzó la vista, y vio a Levi, con un cuchillo manchado de negro. Había apuñalado al demonio.

-G-gracias-exhaló Eren.

-¿Qué cojones significa esto?-habló, voz claramente enfadada y cargada de autoridad.

Eren miró a Connie y Jean, que parecían igual de paralizados que él.

-Eh…

-Levántate-ordenó.

-S-sí, Capitán.

Ante el escándalo montado por el demonio, el lugar empezó a llenarse de soldados, y Eren se sintió extrañamente avergonzado y expuesto.

Levi no parecía para nada contento. Pero, dada la extraña situación, ¿qué se suponía que podía hacer o decir Eren?

-¿A qué viene este escándalo?

-¿Qué ha pasado?

-¡Un demonio! Pero, ¿cómo es posible?

A Eren llegaban rumores de voces de otros soldados, pero él solo era consciente de la mirada de Levi sobre él, así como el frío en sus pies descalzos y el dolor de las heridas que los colmillos del demonio habían procurado en las palmas de sus manos.

-Yo…-empezó a decir.

-Ven conmigo-le cortó Levi; miró tras él-Tú también, Hanji.

Hanji se limitó a asentir con la cabeza, en silencio. Parecía maravillada ante la situación, solo por el hecho de lo raro que resultaba que un demonio hubiera entrado en el cuartel. Nunca había pasado nada parecido.

-Vosotros-Levi volvió a hablar, con esa voz que no admitía réplica alguna, esta vez a los reclutas más cercanos-Limpiad esto. Los demás, id al comedor y dejad de tratar esto como si fuera un maldito espectáculo.

Tras esas palabras, la gente empezó a dispersarse.

-Erwin-le llamó Levi.

El Comandante había aparecido a su lado en algún momento, tras el movimiento de soldados. Erwin asintió, entendiendo a Levi sin necesidad de más palabras.

-Vamos a mi despacho.

*.*.*

Una vez allí, Hanji hizo a Eren sentarse en una de las sillas frente al escritorio de Erwin, y cogiendo el botiquín, Hanji le trató las heridas a Eren, que, gracias a las Diosas, no eran muy profundas. Aun así, bajo la atenta mirada de aquellos tres adultos, de pie frente a él, Eren solo quería desaparecer. Y el hecho de estar inadecuadamente vestido, y cubierto de baba de demonio no ayudaba en absoluto.

Hanji fue la primera en hablar, tras cerrar el botiquín.

-¿Cómo ha podido pasar esto?-cuestionó-No sería la primera vez que un demonio inferior, carente de sentido del peligro, se acerca a los alrededores del cuartel. Pero nunca ninguno ha conseguido entrar.

Erwin lo sopesó.

-Ha debido entrar en el perímetro justo cuando las hogueras se han apagado, en cuanto ha empezado a amanecer-intuyó, aunque no podía estar seguro de ello-Y ya sabemos que demonios pequeños y carroñeros como ese son capaces de escalar, y se habrá movido entre las sombras hasta llegar a una ventana por la que colarse al interior.

-Aun así. Es demasiado poco probable-Hanji suspiró-En fin, supongo que cosas más raras se han visto… Habrá que estudiar el asunto y ser más precavidos. Y reforzar la seguridad.

-Indudablemente-convino Erwin, que ya empezaba a maquinar sobre ello.

Levi seguía sin decir nada, y eso solo ponía más nervioso a Eren. Estaba casi seguro de que no tardaría en explotar. Pero tampoco es como si aquella situación hubiera sido culpa suya, ¿verdad?

-Eren-dijo entonces Levi.

Eren tragó saliva y miró a Levi a los ojos, algo que hasta ese momento había estado evitando.

-Eres rápido, y de buenos reflejos. Y por la trayectoria que llevabas, he de suponer que intentabas sacar al demonio a campo abierto para poder tener mayores posibilidades de contraataque.

Vale. Fuera lo que fuera lo que esperaba Eren, no era que Levi le halagara. Claro que, el tono con el que lo decía…no parecía augurar nada bueno.

-Entonces-continuó Levi, que parecía hacer grandes esfuerzos por mantenerse sereno y no gritarle en la cara-¿Cómo cojones ha estado a punto de devorarte? Si no llego a estar armado, la cosa no habría acabado bien. ¿Lo entiendes? Así que, respóndeme.

Eren se mordió el labio inferior. Miró de reojo a Hanji, y desvió la mirada a sus manos vendadas.

-Yo… Mm… Me… Me pilló desprevenido.

-¿Cómo?-insistió Levi, con voz dura.

Eren quería negarlo. Quería inventarse algo. Pero, dada la situación, y cómo Levi parecía saber perfectamente que estaba ocultando algo, Eren se vio incapaz de hacer otra cosa que confesar la verdad.

-En un primer momento…no creí que fuera un demonio de verdad, por eso tardé en reaccionar-dijo, con voz apagada-Creí que era…otra alucinación.

Eren contuvo la respiración. Era incapaz de mirar a Levi.

-¿Tienes alucinaciones?-preguntó Levi, perplejo. Desvió la mirada a Hanji-¿Qué coño significa esto, Hanji?

Para mayor irritación de Levi, Hanji se limitó a encogerse de hombros.

-El daño producido en su mente por el veneno de demonio tenía que manifestarse de un modo u otro-dijo-Ya es un milagro en sí que no sea algo peor, porque es capaz de distinguir la realidad de lo que no lo es, y mantenerse cuerdo.

Levi miró a Erwin, y por su rostro, supo que Erwin ya estaba al tanto de todo esto.

-¿Por qué no me dijisteis nada?-reclamó, entre dientes.

Eren se encogió en la silla. Hanji devolvió la mirada a Levi, para nada amedrentada.

-Porque Eren nos lo pidió.

Eren volvió a notar los ojos de Levi taladrándole, y una vez más, él fue incapaz de mantener su mirada.

-Hace unos días-continuó Hanji-Cuando vino a verme, habiendo sufrido un pequeño ataque de pánico y vomitar en un pasillo, Eren me contó que había tenido una alucinación-explicó-Le hice una revisión, y era capaz de tener pensamiento racionales, por lo que no parecía haber daño cerebral aparente, y no podía dar otra explicación a algo que solo él podía ver. Y a partir de entonces, hemos estado pendientes de la evolución de esas alucinaciones.

-Y sabiéndolo… ¿Aun así le habéis dejado participar en los entrenamientos?-la voz de Levi seguía sonando contenida-¿Sabéis acaso lo que podría haber pasado?

-Pero no ha pasado nada-contraatacó Hanji-No somos estúpidos, Levi. Y Erwin estaba informado, y a Eren se le dio permiso. Además, lo mejor para Eren, tanto para su estado físico como mental, es volver a su rutina, y según se han dado las cosas, es obvio que puede manejarse a pesar de…esta nueva limitación. Y también, no ha vuelto a sufrir desmayos ni vómitos recurrentes. Aunque, por supuesto, sigue estando bajo supervisión-hizo una pausa-Pero, Levi, no podemos tenerle encerrado sin hacer nada.

Levi quería decir algo más, contradecirla, pero no parecía poder hacerlo.

-Dicho todo esto, ¿cómo te encuentras, Eren?-intervino Erwin, con una pequeña sonrisa, dirigiéndose a Eren.

-B-bien, Comandante. Siento… Siento lo que ha pasado esta mañana.

-No lo hagas. No es algo que se haya podido evitar en esta ocasión, pero sí evitaremos que se dé una segunda vez. Habrá que revisar el perímetro y reforzar la guardia y el estado, situación y localización de las hogueras-ya había empezado a hablar como el comandante de la Legión, planificando-Puedes retirarte, Eren. Y si notas algún cambio en tu estado, por favor, háznoslo saber. Especialmente a Hanji, que puede ser la de más ayuda en estos caso.

-Sí, señor-dijo Eren, levantándose-Gracias.

Hizo una pequeña reverencia a sus superiores antes de dirigirse a la puerta, e inspiró hondo al ver que Levi salía con él.

Al salir al pasillo, la puerta del despacho cerrada, Eren volvió a querer desaparecer, porque no quería llegar a esta situación.

Levi empezó a alejarse del despacho, y Eren, algo dubitativo, terminó por seguirle, en silencio. Aunque no duró mucho, porque Levi se detuvo y se giró para mirarle. El enfado casi parecía haber desaparecido, lo que ya era algo, dado lo tremendamente enfadado que había estado en el despacho. Sin embargo, ahora, solo parecía derrotado. Y dolido, muy dolido.

-¿Por qué no me lo dijiste?-le preguntó, con voz apagada.

Eren sacudió la cabeza.

-Obviamente porque no quería decírtelo-respondió-No quería preocuparte más, porque preocuparte por mí es lo único que pareces hacer desde hace semanas, y yo…-se cortó; sacudió la cabeza-Lo siento, Levi-repitió-¿Estás… enfadado?

Levi terminó por suspirar.

-No. Solo… ¿Cómo se supone que voy a protegerte si no me cuentas las cosas?

-No es como si pudieras hacer algo respecto a esto-terció Eren.

-Aun así-dio un paso hacia él-Me angustia más no saber qué te pasa. Y quizá pueda ayudar de otro modo.

-Oh. V-vale. L-lo siento, de verdad.

-Ya lo sé. Deja de repetirlo.

-Quizás…-empezó a decir Eren, acariciando la mano de Levi-Quizás haya algo que puedas hacer por mí.

-Haría cualquier cosa que me pidieras, Eren.

Eren se ruborizó ligeramente.

-¿Me darías un abrazo? Aunque sé que estoy cubierto de baba de demon…

Antes siquiera de que terminara de proferir aquellas palabras, Levi ya le había envuelto en sus brazos. Su calor le acunó, y Eren cerró los ojos, escondiendo el rostro en el hombro de Levi.

Volvía a sentirse seguro.

Quizás así, dejaría de prestar atención a la cabeza ensangrentada de su madre, que le miraba desde el suelo, a sus pies, con el rostro contraído en una muestra de desprecio.

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Espero que les haya gustado! Dejen sus comentarios para que sepa su opinión!

Ay, pobrecito Eren, las cosas que le hago pasar T-T Pero me temo que son necesarias, para que la trama avance. He aquí la razón de las alucinaciones! A fin de cuentas el veneno de la sangre de demonio no es algo inocuo… Poco a poco, todo va teniendo sentido, o al menos eso espero :P

Dada la nueva situación de Eren, qué pasará ahora? Digamos que las cosas van avanzando jajajaja Podéis esperar más drama y angustia por mi parte XD

Si quieren saber cómo sigue, dejen sus reviews para que Eren y Levi reciban amor! O se den amor entre ellos *guiño, guiño* Jajajajaja!

Como siempre, muchas gracias por leer y comentar!

Nos vemos en el próximo capi!

Bye~!^^