El Clan:
Kagome observo con cansancio el sol de verano, escucho el refunfuño de Shippo y Riku por el intenso calor que hacía. Ya hace más de dos días viajaban, en donde tuvo la oportunidad de contarle a Tetsu la mayoría de detalles, solo quedándose con el de Daisuke.
Observo la energía de la perla que le decía donde estaba el guardián, Daisuke.
— ¿Dónde es?—pregunto Tetsu mientras se acercaban mas a la entrada del Fuji.
—Al parecer por la energía de la perla, es dentro de la montaña—dijo distraída la sacerdotisa, estaba observando con cuidado la montaña. El Fuji se extendía grande y poderoso y una extraña niebla no dejaba más que ver unos cuantos metros de roca, hiervas y arboles.
Pero lo que tenía la atención de la sacerdotisa era la intensa energía que desprendía el monte, energía densa y purificadora. Vio de reojo como James, Elisa, Riku, Tetsu y Kiba gruñían incómodos ante el denso ambiente, lo mismo que Shippo, Kirara e Inuyasha.
— ¿Cómo es que Kagome soporta tan bien este…ambiente—gruño Riku, con un mohín de desagrado.
—A pesar de ser loba, ella no deja de ser sacerdotisa…—exclamo James, mirando a Kagome que estaba como si nada, observando la entrada de la gran montaña.
La sacerdotisa no escuchaba casi la conversación de los demás, estaba pensando en cómo liberar a Daisuke o por lo menos llevarse la perla con ella, que estuviera en un lugar de tan alta energía pura era extraño.
Estaba oculta, muy bien oculta.
— ¿Qué mierd—exclamo Tetsu, Kagome se volteo a mirar a sus compañeros .
— ¿Qué pasa?
—No podemos pasar—exclamo James con seriedad, toco con sus manos lo que los detenía y para sorpresa de él una pared invisible de energía los tenía aislados.
— ¿Por qué Kagome si está al otro lado?—pregunto Riku también palpando la energía.
La sacerdotisa observo a los demás con preocupación, no sabía porque era la única que podía pasar, la energía extremadamente pura era insoportable para los demonios, observo como Sango y Miroku estaban como si nada pero tampoco podrían pasar. No pudo evitar fijarse en Inuyasha que gruñía y soltaba maldiciones por el denso ambiente, pero lo que la hizo extrañar, fue la mueca de incomodidad de la sacerdotisa cadavérica.
¿Qué era lo que pasaba si se supone que a ella no le debería afectar esta energía?
Pero una anergia conocida la distrajo.
Daisuke.
—James…—llamo la atención de su maestro—Los espero afuera de la montaña.
— ¡No!—protesto Tetsu, tratando de acercarse—Ni te atrevas a irte, no te muevas—mascullo, observando cada movimiento de la loba.
—Lo lamento, pero siento la perla…lo sé, y solo yo la puedo conseguir—exclamo, Tetsu gruño enojado observando como Kagome se iba, trato otra vez de pasar pero el brazo tenso de su maestro se interpuso.
—Déjala, Tetsu. Ella sabe que hace
—Pero que—sin embargo James con una mirada seria o callo, volteo a ver a su alumna y asintió.
Ella sonrio.
—Nos encontraremos al otro lado—la sacerdotisa asintió, cuando ya estaba a punto de irse la voz de James la detuvo—Kagome…cuídate.
Sonrio y se interno a la montaña.
Paso a paso, Kagome observaba la vegetación que se volvía más espesa con una densa neblina alrededor, vio a lo lejos una entrada a lo que parecía ser una gran cueva, se adentro con cuidado y diestramente.
¡Heneka!
Se detuvo al escuchar el nombre de la antigua sacerdotisa. La voz era armoniosa y varonil pero parecían muchas voces masculinas.
¡Heneka!
— ¿Daisuke?—musito, observando todo el lugar.
¿Quién eres?
—Yo… ¿Dónde estás?
¿Quién eres?...De… ¿De dónde sacaste esa perla?
Kagome soltó un jadeo de la impresión, la voz no estaba afuera, estaba dentro de ella, se escuchaba en su cabeza no en la cueva.
¿Te conozco?
—Soy Kagome
¡La sacerdotisa! ¡Tú eres la reencarnación de Heneka!
—Si…Daisuke, ¿Dónde estás?
Lo lamento, pero no te puedo dar la información de mi paradero, deberás encontrarlo por tu sola.
La sacerdotisa soltó un gruñido.
Suerte, Kagome.
— ¿Cómo sabe mi nombre?... ¿Daisuke?... ¡¿Daisuke?!
—No te responderá
Kagome salto de la impresión, buscando rápidamente el origen de la voz. En la oscuridad de la gruta se encontraban unos ojos sobrenaturalmente brillantes. Poco a poco la figura empezó a emerger de las sombras dándole a forma de un lobo.
—Vaya, una de mi clan—exclamo el gran canino, el cual era extremadamente grande para la sacerdotisa que sentía un poco intimidada por tal animal además de la energía y dominación que exhalaba en cada poro.
— ¿Mi Clan?
—Así es…Kagome—dijo el lobo—Un placer, sacerdotisa de los ojos del mundo. Me presento mi nombre es Ryusei…
—El primer lobo del clan—termino la frase Kagome en un hilo de voz. Ryusei hizo una venia con la cabeza y tranquilamente se acerco a Kagome.
—Eres muy poderosa, Kagome. Me alegro de tenerte entre mi grupo.
—Pero…tu estas...estas
— ¿Muerto?—Kagome asintió, el lobo soltó una carcajada—En cuerpo, chica, pero no en espíritu.
— ¿Cómo es que estas aquí?—pregunto la sacerdotisa. El lobo observo con ojos agiles toda la cueva en actitud pensativa.
—Bueno…soy el guardián de la perla.
—De Daisuke
—Exacto…me alegra que seas alguien rápido. Amat cuando me vino a visitar tardo en darse cuenta de algunas cosas.
Kagome jadeo.
— ¿Amat, te vino a visitar?…Pero…PERO, COMO. El nunca dijo nada,
—Le borre la memoria—dijo en un gruñido el gran animal, acostándose pero si dejar de observar a la sacerdotisa, analizándola. —No puedo dejar que nadie hubiera sabido de esta cueva, nadie…antes de ti.
—Respondiendo a tu pregunta de lo porque estoy aquí, mi espíritu siempre quedo en el Clan, literalmente—se rio entre dientes como quien recuerda un buen chiste—Pero al morir Daisuke, decidí ser el protector de la perla, hasta que la profecía diera frutos. Soy el protector de los lobos, mi deber es proteger a la humanidad, así que eso estoy haciendo. Evitando que Tristán viva. Contigo, aseguramos su muerte.
— ¿Pero…como?
El lobo rio.
—Daisuke te ayudara, deberás, eso sí, ir a buscarlo.
— ¿Dónde está?—pregunto la sacerdotisa.
—Atrás—dijo el lobo, levantándose en su gigante figura y con el hocico señalando la puerta de piedra que ahora aparecía. La sacerdotisa empezó a avanzar hacia la puerta, pero un gruñido del lobo la hizo detener.
— ¿De verdad crees que será tan fácil?—pregunto burlón Ryusei, Kagome se sonrojo hasta las orejas.
Sin embargo, el resplandor plateado de una espada le llamo la atención, el lobo camino hasta la espada que estaba calvada fuertemente en la tierra desenvainada. El mango era de una profunda amatista, con un lobo finamente tallado.
— ¿Es para mí?
—Sí, créeme, la necesitaras adentro—exclamo el lobo. Ryusei se acerco a la hoja de la espada y dejo que lo cortara, sangre espesa y carmesí callo lentamente por el arma hasta bañarla en el líquido.
—Bien, ahora la puedes utilizar. La espada fue mía, pero ahora es tuya. La podrás empuñar con total libertad.
— ¿Me la darás?—Kagome estaba estupefacta, no podía creerlo. Inverosímil.
—Bueno, quien mas para tener mi espada que la gran sacerdotisa profética—bromeo, Kagome fácilmente libero la espada y la ensayo con sorpresa ya que era ligera.
—Ya te reconoce como dueña. Nadie más podrá tenerla ni usarla, a menos de que tú la des por voluntad. Cuídala en un futuro será indispensable—dijo con voz seria.
Kagome asintió.
Con cuidado se dirigió hacia la puerta, lo primero que encontró fue una oscuridad densa y asfixiante. Con el último resquicio de luz del otro lado, mientras paulatinamente se iba cerrando las grandes puertas, observo al lobo, que sentado la miraba.
—Cuídate—fue lo último que le dijo para quedar completamente en soledad.
¿Dónde estaba?
—Kagome
La sacerdotisa trato de enfocar sus ojos, ya que ahora eran mejores para ver en la oscuridad por su condición de loba, sin embargo, lo único que pudo ver fue la silueta alta y fornida de un hombre de ropajes antiguos y con…
¿Orejas?
— ¿Inuyasha?—pregunto, y en ese instante una luz amarilla y cálida de las antorchas que se prendían una a otra ilumino la cueva, con pisos de mármol, y otra gran puerta de piedra.
—Vaya, Kagome. Te esperaba…—dijo el medio demonio acercándose a la sacerdotisa con los ojos brillantes.
— ¿Me esperabas?—pregunto sarcástica la loba, que olfateaba el aroma del medio demonio.
El mismo de siempre.
—Si…fue duro internarme aquí
— ¿Cómo entraste?
—Ryusei—Kagome olfateo y no descubrió rastro de mentira.
— ¿Por dónde?
Inuyasha señalo con un gruñido la puerta.
Eso era normal en el.
—Demoraste mucho—refunfuño—Pero ya estás aquí…
— ¿Cómo fue que pudiste entrar con la cantidad de energía purificadora del lugar, sin ni siquiera convertirte en humano.
—No se…algo me llamo, lo seguí y pude entrar. No sé—gruño.
—Ah….y viniste aquí porque…
—Quería saber si estabas bien—la miro sonrojado desde donde estaba y con las orejas un poco caídas.
Kagome lo miro desde donde estaba con desconfianza, Inuyasha rolo los ojos y chasqueo la lengua con sus orejas moviéndose.
— ¿Desconfías de mi?
—Si
Inuyasha rolo los ojos fastidiado.
— ¡Keh!...Haber…pregúntame algo.
— ¿Cómo se llama tu madre?
Por los ojos del medio demonio paso un atisbo de dolor.
—Izayoi, Mi Padre se llama Inu No Taisho, bueno se llamaba—carraspeo incomodo—Tengo un medio hermano estúpido y bastardo que se llama Seshomaru y que no sirve para nada…
— ¡Inuyasha!—reprendió Kagome, mientras se reía, al parecer, para la sacerdotisa, Inuyasha si era él, la información concordaba correctamente.
Inuyasha se rio entre dientes.
—Sabes que es así…
Kagome disfruto ese pequeño momento de camaderia entre ellos, nada evitaba a pesar de su mala relación después de todo el embrollo los momentos previos de amistad que pasaron con sus amigos.
—No entiendo porque ahora te metes con el…—refunfuño enojado.
—Porque es amigo
—Patrañas
—Fue mi maestro y amigo
Kagome suspiro.
—Vaya, hace mucho no te veía así de…infantil. No en años.
Inuyasha hizo una mueca con ojos tristes y arrepentidos.
—Lo sé…yo…lamento lo de Kikyo, Kagome. De veras, ahora me doy cuenta del error que cometí…
—No digas nada más—dijo Kagome con el rostro endurecido—No se si ahora te arrepientes, pero hace años, te di muchas oportunidades, ahora…ya no.
—Kagome…—Inuyasha se acerco deteniéndose muy cerca de la sacerdotisa, que no se esperaba el movimiento del medio demonio. Inuyasha dejo que su aliento cayera en el cuello de la chica, que en respuesta erizaba su piel y soltaba un jadeo de sorpresa.
—En serio yo…lo lamento, te amo…
—No digas estupideces—forcejeo Kagome.
—Tú me diste algo que Kikyo no me dio jamás…—Kagome quedo quieta mirando a Inuyasha—Me diste una familia, me diste a Sango, Miroku, Shippo, a Kirara…hasta al bastardo de Kouga. Abriste las puertas de tu casa, con tu madre, tu padre, tu abuelo, hasta tu hermano y gato…
Kagome soltó un jadeo, retrocediendo.
—Si Kagome yo te amo…. ¿Que es lo que pasa?—Inuyasha observo preocupado el rostro pálido de la sacerdotisa— ¿Te sientes —sin embargo Inuyasha no pudo terminar la frase, estaba con una mano envuelta en su cuello con fuerza, observo los ojos de la loba ser luminosos de la furia.
— ¿Quién demonios eres?—pregunto la sacerdotisa.
— ¿Qué te pasa Kagome?
—Me crees estúpida, debo decir que tu disfraz es excelente…—Inuyasha se sorprendió, pero, al ver a Kagome tan seria adopto una mueca indescifrable.
— ¿Cuál error?
—Mi padre. Estúpido, Inuyasha jamás conoció a mi padre, el no estaba vivo—exclamo con una sonrisa irónica la sacerdotisa.
Inuyasha también sonrió.
—Vaya, no eras tan tonta como creía. Pensé que ibas a caer redondita—el medio demonio desapareció para después aparecer, apoyado en una pared, con rostro pensativo—Pero lograste darte cuenta—los ojos dorados del medio demonio brillaron y lentamente empezó a aplaudir
— ¿Quién eres?—pregunto la sacerdotisa, mientras se reincorporaba.
Inuyasha se rió estruendosamente.
—Hace mucho que no me divertía. Créeme, de eso ya un muy buen tiempo—hizo una reverencia sin dejar de mirar a la enojada loba—Y bueno… ¿Quién soy?...Tu prueba. Con éxito las has realizado.
Kagome lo miro estupefacta pero después asintió.
Inuyasha la miro pensativo, y después sonrió.
—Me caes bien—y desapareció.
Las antorchas adquirieron mas luminosidad, la sala entera quedo al descubierto y una gran puerta de piedra ahora se veía en un extremo de la pared.
La sacerdotisa se quedo observando por un buen tiempo la sala, hasta que sus instintos dejaron de zumbar en su cabeza.
La amenaza ya se había ido.
Observo con cuidado la puerta y se encamino hacia ella, segura y firme, pero sin evitar que un poco de temor la embargara ante lo inesperado detrás de la puerta de piedra.
Amaterasu97
Uy hace ya tiempo que no actualizado y este capítulo hace ya un buen rato lo tenía pero hasta este momento lo pude finalizar, bueno, ojala les haya gustado. Mil disculpas pero ahora ando estudiando para entrar a la Universidad y el examen es en Abril, así que bueno….ustedes me entenderá. Agradezco todos los favoritos o seguidores de mi historia o de mi misma o de las otras, de verdad muchas gracias.
Ah, no se les olvide el comentario, eso ayuda….
