- ¿Mei Ling regreso a Hong Kong? - pregunto una vez que estuvo sentada en su asiento, después de regresar a clases, y miraba atentamente al muchacho frente a ella.
- Si, antes de año nuevo.
- ¿Por qué no la acompañaste? - pregunto distraída antes de darse cuenta de lo que decía.
Shaoran sonrió, desde nochebuena Sakura había estrechado su relación con él, si bien no había mencionado para nada la tarde del beso, si le mandaba mensajes diario y podían pasar horas hablando por teléfono, y aunque no se habían visto en persona, y a pesar de su cercanía, se limitaban a hablar sobre ellos, su amistad, dejando de lado su relación romántica, cada vez que el tema parecía surgir, ella lo cambiaba, por lo que le pareció divertido que nunca hubiera preguntado por su prima hasta este momento.
- No es que no me alegre de que te hayas quedado, pero… solo me preguntaba si no extrañabas a tu familia.
Fue entonces cuando la alegría se desvaneció, no extrañaba Hong Kong, porque desde que la conoció ella había sido su hogar, además, en el mismo instante que el pisara la casa de su familia, todos lo atacarían con preguntas y él tendría que explicar que su compromiso se había terminado, debería devolver el anillo de la familia Li y también… suspiro profundamente, tratando de olvidar, no tenía caso que se preocupara en este momento por eso.
- Tenia que arreglar un par de cosas en Japón, aun no sé cuándo volveré - el primer timbre que anunciaba el inicio de las clases sonó, por lo que el castaño se separó de la ventana, dispuesto a ir a su salón, esa mañana había llegado con la ojiverde y se habían dirigido directamente a su aula, por lo que ni siquiera tuvo tiempo de dejar sus cosas en su lugar - nos vemos después.
- Claro.
Sakura lo siguió con la mirada hasta que se perdió por el pasillo, sin prestar atención a nadie más, ni siquiera cuando su amiga se sentó, en el lugar a su lado, pareció despertar del sueño en el que se había sumido. Tomoyo la miro, un tanto confundida, sabía que ella lo había buscado en nochebuena, pero no tenía idea de cómo había evolucionado la relación desde entonces.
- ¿Acaso Shaoran y tu llegaron juntos? - pregunto con burla mal disimulada. Sorprendida por la reacción de su amiga, quien se sonrojo completamente.
- Lo encontré en la intersección de la escuela.
- Y les pareció una excelente idea venir al salón a platicar, para mostrarles a nuestras queridas compañeras que estas dispuesta a recuperarlo - dijo con esa voz aprendida de Eriol que siempre usaba para apenarla.
- No, yo no…
No había puesto mucha atención a su alrededor, pero ahora que su amiga lo señalaba pudo notar las miradas llenas de decepción y enfado en las chicas en el aula, aunque no entendía muy bien la razón.
- Debiste invitarlo a comer con nosotros también.
- Lo pensé, pero no estoy segura de si tiene algún compromiso o algo así… además no estoy segura de que a él le gustaría…
- Sakura, estoy segura de que sabes que no son solo las chicas de nuestro grado las que están interesadas en el…
- Yo no tengo problema con eso, yo…- repuso rápidamente, enrojeciendo a niveles insospechados, mientras sacudía rápidamente las manos en negación.
- Te gusta Shaoran, ¿cierto? - la castaña no pudo negarlo. Su amiga era experta en leer sus expresiones y solo lo haría más obvio si no le daba la razón.
- ¿Se nota mucho?
- No, solo que yo sabía que sucedería eventualmente. Te conozco demasiado bien.
- Lo sé. Aun así, no puedo interponerme en la vida que ha hecho después de mí, no es justo para él, no puedo sencillamente llegar y alejarlo de todo y todos, porque fui yo quien al principio lo alejo - murmuro, no creyó que en algún momento se arrepentiría de su decisión, pero ahora lo hacía - además, aun necesito estar segura de muchas cosas antes de hablar con el sobre eso.
- ¿Por qué complicar más las cosas? Ustedes… - Tomoyo se detuvo al ver el rostro de su amiga, ciertamente había dado un gran paso, pero aún no estaba lista - está bien, ustedes sabrán cuando es el momento adecuado.
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- ¿Te enteraste Haruka? - pregunto una chica de cabello rosa a la chica de ojos verdes, quien aún cambiaba sus zapatos.
- ¿De qué? - aun distraída por lo que significaba volver a clases, contesto, no había visto a su senpai desde el festival y moría por acercarse a él y preguntarle cómo había pasado sus vacaciones, lo demás no le interesaba.
- Kinomoto-senpai llego hoy con Li-senpai, muchos dicen que es probable que hayan regresado.
- También escuche lo mismo, parece que Kinomoto-senpai estaba muy sonriente y Li-senpai la acompaño hasta su salón.
- Además, parece que senpai está más feliz de lo que ha estado en días.
Las demás chicas continuaron hablando del chisme del momento, sin notar como es que la chica de cabello casi rojizo se encontraba estática, sorprendida y con un tremendo dolor en el pecho que casi la hace llorar. Los zapatos que estaba a punto de guardar en el casillero, cayeron estrepitosamente, provocando mucho ruido gracias al eco y, sin embargo, las demás no se detuvieron.
- Parece que Haruka perdió su ventaja - se burló sin querer una de sus compañeras, tratando de hacer un chiste, suponiendo que la aludida sabía que realmente no tenía una oportunidad.
- ¿Están seguras de que están juntos otra vez? - pregunto apenas con voz, tratando de tragarse las lágrimas que amenazaban con salir para demostrar su dolor.
- Bueno, es lo que se está diciendo, no es seguro, pero no negaras que es muy posible.
- O sencillamente podrías preguntarle a Kinomoto-senpai. Escuche que hoy regresa a los entrenamientos.
Haruka apretó los puños, admitía que era cierto que había perdido la ventaja de estar cerca de él gracias al festival, sin embargo, esperaba que su relación hubiera crecido lo suficiente como para que hablaran de vez en cuando, ser amigos, para que con el tiempo el castaño se diera cuenta de que podía ser feliz una vez más, que no necesitaba a su ex novia para nada, que ella estaba allí, dispuesta a entregarlo todo por él, sin embargo, si la capitana regresaba a escena, ella perdería sin siquiera haberlo intentado. Dio media vuelta y corrió, tan rápido como pudo, sin saber si solo quería escapar de la realidad, o sencillamente buscaría a la persona que más le importaba en el mundo.
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Había perdido la cuenta de a cuantas chicas había rechazado, solo en el primer día después de vacaciones, cansado, se recargo en la pared mientras miraba a la chica alejarse entre sollozos, ciertamente detestaba herir a las personas, pero no tenía opción en este caso.
- Senpai - la voz lo sorprendió, no esperaba encontrarla en el lugar, aunque debía sentirse un tanto agradecido, por fin un poco de normalidad.
- Ayanami.
- Parece ser que todo reinicia una vez más, ¿no? - trato, realmente trato de que su voz no demostrara el dolor que la invadía, quiso que todo volviera a ser más fácil, más sencillo - las declaraciones continúan.
- Y no tengo idea de cómo pararlas - suspiro con cansancio - por cierto, ¿cómo estuvieron tus vacaciones?
- No tan interesantes como las suyas, seguramente… - sus palabras, aunque intento que no dejaran ver nada, sin embargo, no pasó desapercibido para Shaoran su tono dolido y un tanto enfadado.
- ¿Te sientes bien Ayanami?
- Senpai… ¿usted siempre será honesto conmigo verdad? ¿Si yo le pregunto algo, usted contestara con la verdad?
- Por supuesto - extrañado por la pregunta se limitó a mirarla interrogante, confundido por su actitud. - ¿Te encuentras bien?
- Si, es solo que… yo…
- Si no hablas jamás voy a entenderte - trato de que se sintiera más segura, confiada, seguramente tenía un problema grave y esa era la razón por la que parecía tan desdichada.
- ¡¿Kinomoto-senpai y usted han vuelto a estar juntos?! - respondió en un grito, con las mejillas muy rojas, los ojos cerrados y los puños apretados.
La pregunta lo saco de balance, el castaño esperaba cualquier cosa, menos eso, sabía que gracias a su reunión en el salón de clases y la situación, rumores ya corrían por toda la preparatoria, todos ellos en torno a su relación, no le importaba mucho, siempre estuvo rodeado de habladurías, desde su nacimiento, así que un par de ellos, provenientes de compañeros demasiado curiosos no le molestaban, le preocupaba lo que podrían causar en la ojiverde, claro, ella siempre había sido muy sensible, sin embargo, no negó ni acepto nada, preocupado por leer más en esta situación y asustarla una vez más. Aun podía ver sus ojos llenos de miedo aquella tarde, daría lo que fuera por no volver a verla de esa manera, menos aun si lo miraba a él.
- No veo porque tengo que explicarte nada sobre mi vida privada.
- Lo sé, de verdad que lo entiendo, pero… - tuvo que callarse, ¿cómo lo explicaría? ¿cómo le diría que sentía que estaba muriendo por dentro y que esa era la razón por la cual quería saberlo, sin tener que decirle que lo amaba con todo su corazón? No podía revelarlo, al menos no aun y mucho menos en esta situación - es solo que tengo un poco de miedo, usted sabe que su amistad es muy importante para mí y sé que tal vez es egoísta de parte mía, pero me temo que si la capitana y usted vuelven a estar juntos nuestra amistad se vería afectada.
- No sería así, Sakura jamás se interpondría entre mis amistades, ella es una persona… increíble - se sonrojo, si bien no entendía porque tenía que explicar nada, también comprendía que había formado una especie de lazo con aquella joven.
Al presenciar momentos donde él había demostrado debilidad y el hecho de que ella no dijera nada ante sus compañeros, se había ganado su confianza, algunas veces incluso había sido una confidente, quien sin necesidad de palabras lo comprendía y lo ayudaba en todo lo que podía, así que tal vez, podría llamarla amiga y por ello tenía que tranquilizarla un poco.
- Aunque no tendrías que preocuparte en el caso de que Sakura y yo volviéramos…, - tuvo que respirar profundamente antes de decirlo en voz alta - No, Sakura y yo no estamos juntos, a pesar de lo que hayas visto o escuchado, somos amigos y eso es lo que seguiremos siendo por el resto de nuestras vidas… y debo decir, que también te considero una valiosa amiga y que probablemente eso no cambie.
Ciertamente le había costado toda su fuerza de voluntad externar esas palabras, porque al final él siempre tendría ese carácter recatado y un tanto desconfiado que lo hacía permanecer distante ante personas nuevas, pero también era cierto, que se había ganado su confianza y amistad a pulso. Incluso las palabras que había dicho sobre Sakura eran ciertas y esperaba que entendiera el verdadero significado detrás, independientemente estando con la castaña o no en una relación romántica, siempre seria su amiga, creyó que lo entendería, probablemente la sobreestimo, o era demasiado distraído como para comprender la profundidad de los sentimientos de Haruka, quien al escuchar las ultimas frases, se llenó de alegría, sus ojos resplandecieron con intensidad y las lágrimas fueron sustituidas por sonrisas.
Al contrario del testigo, que sin querer había escuchado todo; caminaba de regreso a su salón cuando los había visto, algo dentro de sí, hizo que se detuviera y escondiera detrás de una columna, al escuchar las palabras algo dentro de su pecho se había roto y sintió que la respiración le faltaba, las lágrimas ya corrían, libres por sus mejillas mientras apretaba una mano en sus labios para ahogar los sollozos y evitar que descubrieran su escondite. No pudo evitar preguntarse, ¿por qué ahora? ¿por qué tenía que pasar esto en este momento, en el que por fin había abierto los ojos?
Hola a todos!
La verdad es que me sorprendieron mucho... comentaron mucho y es necesario que suba un capitulo. Muchas, muchas gracias por todo su apoyo, me siento tan feliz.
Bueno, ¿creiamos que todo seria miel sobre hojuelas?, pues no! ¿por qué? porque me gusta el drama, un monton xD, esperó no me odien, pero algo bueno se viene, lo prometo.
Aunque todos estamos conscientes de que en cierta manera tambien es la culpa de Sakura, lo alejó demasiado y Haruka lo aprovecho, ahora ella tiene que recuperarlo, si o si.
Espero que les guste.
Nos seguimos leyendo.
Bye bye
