LA INDISCRECIÓN (siete años después)

HERMIONE

- "Sebastián Snape es la última vez que te digo que dejes en paz a tu hermano" – le amenacé a mi hijo que no se sentaba en el comedor por perseguir a Alexis mi otro hijo de seis años.

- "Mamá pero si Alex quiere jugar"

- "Pues ahora no se puede, tienen que desayunar y no me hagas hablarle a tu padre Sebastián"

- "Vale ya me sentaré"

- "Confío en vosotros en lo que voy por Daniel y pobres de ambos si cuando regrese no han comenzado con el desayuno"

Subí las escaleras lo más rápido que pude, sabría que si me demoraba podía llegar tarde de nuevo al trabajo, desde hacía cinco años me había acomodado en un buffete de abogados en Oslo iba y venía por red flu.

Entre en la habitación abrazando al pequeño de mis hijos, Daniel de tres años quién dormía plácidamente con su padre.

- "Severus vamos ayúdame con los niños, se me está haciendo tarde y aún no quieren empezar a desayunar" – saqué del cajón ropa para Daniel mientras lo vestía aún dormido, él era quién más se parecía a mí tenía su pelo castaño y quebrado con una mirada suave y cálida aunque con ojos negros, Alexis sólo era una versión de Sebastián cuando era pequeño – "Danny cielo a desayunar anda" – abrió sus ojos y lo tomé en brazos mientras veía con desaprobación a mi esposo – "Snape"

- "Mmmm Hermione dormí tarde por estar en el laboratorio"

- "Lo siento pero tienes que llevar a Sebastián y Alexis al colegio y no discutas porque irán"

- "Vale leona" – dijo levantándose, sabía que a esas horas de la mañana era muy peligroso que me hiciera enfadar.

Baje al ver como a penas los niños desayunaban y la señora Rose le preparaba chocolate con leche a Daniel, ella era una mujer de unos 45 años que me ayudaba con los niños mientras yo trabajaba y cuidaba a Daniel quién aún no iba a la escuela, mis ojos de gratitud la hacen reír y me riñe para que coma algo.

- "No puede irse con ese estómago vacío así que tome el jugo y unos panecillos"

- "Solo el jugo" – tomé un poco con tristeza, ya casi llegaba a los 29 años y mi belleza no era como cuando me había casado.

Esos pensamientos negativos que tenía últimamente fueron interrumpidos por una melodía de no sé qué intérprete inglés, mi hija cantaba a todo lo que daba al bajar las escaleras. Ahora Andrea se había convertido en una hermosa joven con su cabello rubio y rizado hasta la cintura con unos ojos grandes expresivos color castaño, una tez blanca y una voz encantadora.

- "Yeah… buenos días mamá"

- "Buenos días linda…"

- "¿Qué?" – me pregunta después de que se da cuenta que la observo detenidamente.

- "Tu padre no te dejará salir así y lo sabes evítate un regaño y sube a cambiarte"

- "Eso no ocurrirá porque justo ahora está duchándose y cuando él baje yo no estaré y no se percatará de nada hasta la hora de la comida" – responde triunfante – "Vamos mamá ¿me veo tan mal?" – esa mirada llena de piedad y chantaje la conocía bien pero se veía hermosa, además era mi hija.

- "Te ves hermosa" – la bese poniéndome de su parte pero en cuanto Severus la viera con esa mini falda negra iba a explotar, y no estaba tan mal a penas le llegaba unos diez centímetros arriba de la rodilla, unas botas negras y una abrigo rojo – "Ve con cuidado y saca esos papeles ya porque necesitas inscribirte en la Universidad ¿ya sabes qué elegirás?"

- "Sabes que quiero estudiar ciencias medicas y ya me voy porque papá puede verme"

- "Te veo en la noche cielo" – iba en la puerta cuando su grito me hizo sobresaltar y corrí hacia la estancia con los niños.

- "¡Papaaaaaaaá!"

- "Papá nada sube a ponerte un pantalón" – amenazó tajante mi esposo que llevaba la varita en la mano – "Ahora" – mi hija subió de inmediato cosa que me resultó bastante extraña ya que entre los dos siempre terminaba ganando ella.

- "¿Ahora que le hiciste Severus?"

- "Yo no hice nada" – pero las risas de mis hijos lo delataron.

Ahora todos desayunaban en supuesta tranquilidad, mis hijos en compostura porque su padre estaba en la mesa, pero todo cambió cuando Andrea baja furiosa con unos pantalones negros y la falda sucia.

- "Hablo en serio papá ¡Límpiala! Sé que puedes, además ¡tú la ensuciaste!"

- "No sé de que hablas"

- "¿Mamá?"

- "Linda te dije que tú padre no te dejaría salir con eso puesto" – hizo un gesto con la boca, ese que siempre ponía antes de enojarse, tomó sus libros y su bolsa

"¿sabes qué? da igual porque hay lavadoras y tintorerías y el fin de semana me lo pondré mientras estás en el laboratorio" – le amenazó, Severus casi se atraganta con el café pero aún así alza la ceja y sonrió de una forma que no me gusto nada.

- "Mamaaaaaaá papá quemó mi falda" – gritó viendo como Severus guardaba su varita.

- "Severus ¿qué demonios te ocurre?" – salí a consolar a mi hija que veía lo que restaba de su prenda.

- "Era nueva, la compre este fin de semana"

- "Bueno ya no necesitaras mandarla lavar ahora señorita Snape deme las llaves"

- "Severus ¿cómo planeas que llegue a la escuela sin coche?"

- "Claro papá, como tu puedes usar la chimenea y aparecerte, pero yo sólo tengo el auto para llegar" – lo siguió retando con su voz quebrada, algo me decía que en está ocasión mi hija no iba a salir ganando.

- "Ese chantaje no funcionará, dame las llaves Andrea y tomarás un taxi, el metro, tren o lo que se te ocurra" – aunque mi hija estaba de espaldas lentamente comenzó a temblar no sé si era de miedo, coraje y frustración. Sacó las llaves y se las tendió a su padre en la mano.

- "Bien ¿también quieres que te de mi celular?" – le preguntó de frente con lágrimas saliendo de sus ojos – "Estaré en la biblioteca por la tarde mamá"

Y salió ella hecha un colacuerno hungaro azotando la puerta y dejando a sus hermanos atónitos, normalmente esas situaciones se arreglaban con un beso de Andrea y Severus cediendo o intercambiando ciertas cosas, ella no hacía una cosa y su padre la compensaba con otra.

- "¿Crees que eso fue justo?"

- "Me retó y se lo merecía"

- "Es tu hija no una alumna a la que le das clase, el castigo se me hace estúpido y la falda joder Severus no tenías porque quemarla" – le reprendí escandalizada.

- "Le llegaba arriba de las rodillas, cualquier estúpido puede faltarle al respeto"

- "Bueno si sale tarde de la biblioteca y corre riesgo en la estación de tren o en el taxi será tu culpa, no olvides porque decidimos comprarle un coche" – el recapacita un poco pero nuestra hija debe estar ya arriba de algún transporte esperando llegar temprano a la primera de sus clases - "¿Vendrás a comer?"

- "No, tengo cosas que hacer y aún no sé a qué horas tenga las asesorías en Durmstrange"

- "Rose te encargo a Daniel y ya sabes cualquier cosa me llamas de inmediato" – le dije, aunque ella era una squib le había facilitado un teléfono para las emergencias – "Si Severus no trae a los niños llegará el transporte escolar, te los encargo e intentaré llegar temprano"

- "Mamá ¿Por qué debemos ir a una escuela? Al final terminaremos asistiendo a Durmstrange, podríamos tomar las clases en casa contigo y papá, Rose sabe mucho" – mire fríamente a mi esposo que asentía con obviedad a Sebastián en su comentario.

- "Vas a asistir al colegio hasta que cumplas los 12, no me importa que tu padre te consienta todo Sebastián y no causes más problemas jovencito o usted va a conocerme en realidad, esas vacaciones con James y Lily se podrían ver afectadas gravemente si empiezas con alguna travesura"

- "Está bien mamá" – dijo resignado, y si llevaba medio año esperando poderse ir con los hijos de mis amigos no iba a ponerlo en peligro – "Vayan por sus cosas que su padre los llevará al colegio"

- "¿Quieres que haga algo en especial niña?" – Rose era como mi segunda madre ahí en Tromso y la adoraba, más porque ella era la única en la que podría confiarle a mis hijos sin temor alguno.

- "Lo que tú elijas estará bien Rose gracias" – se retiró llevándose los platos y dándome esos cinco minutos de intimidad con Severus.

- "Te la pasas consintiendo todo a los niños, intenta arreglar las cosas con Andy Severus"

- "Odia que le digamos Andy"

- "Okay, arregla las cosas con Ann"

- "De acuerdo, los recogeré yo no te preocupes y los acompañaré en la comida" – se levantó al verlos bajar, se acercó a mi dándome el típico beso en la frente…

La maldita rutina matrimonial está comenzando a fastidiarme – pensaba pero salí hacia la chimenea corriendo hacía el trabajo… un día más que llegaba tarde.

SEVERUS SNAPE

- "Rose los niños están jugando en el jardín, que coman bien yo tengo que salir, si viene Hermione le dices que llego a cenar"

- "Si señor" – vi aquella mujer con el ánimo de decir algo más, sin embargo parecía ida en otra cosa.

- "¿Pasa algo?"

- "Si, su esposa he visto a Hermione extraña últimamente, creo que trabaja demasiado y no come bien estoy muy preocupada por ella, intento que coma algo pero siempre se la pasa trabajando"

- "Prometo hablar con ella gracias ¿hay algo más?" – la nana de mis hijos se me quedó viendo pero no dijo otra cosa, sabía que me mentía que existían cosas que ella estaba ocultando pero yo no tenía el tiempo para estar descifrando tonterías.

Subí a cambiarme de ropa ya que había tenido que ir a Durmstrange, me quité la túnica y levita para cambiarme la camisa blanca por una gris oscuro. Bien ahora ya parezco de nuevo un muggle, pensé con fastidio.

Tomar taxi es lo peor, casi siempre era Hermione quién llevaba a los niños al colegio pero cuando me tocaba a mí tenía que tomar taxi porque nunca quise aprender a manejar, era ella y mi hija quién tenían auto.

Esperé afuera de la academia donde mi hija cursaba sus estudios superiores, estuve cerca de una hora pero nunca salió. Bufé molesto y me adentré al lujoso edificio.

- "Tu mocoso" – señale a un chico de unos quince años que al verme se quedó helado, no dejaba de intimidar a esos niñatos sin proponérmelo – "¿La biblioteca?"

- "Se… segundo patio en la puerta central se… señor" – ni siquiera le di las gracias cuando ya estaba yendo a buscar a mi hija.

La vi saliendo con un chico quién llevaba sus cuadernos en la mano, pobre idiota como si mi hija fuera a hacerle caso, le colocó su cabello detrás de sus oído y creí que iba a matarlo, ella permitió esa caricia con sonrojo justo antes de verme. Le quitó de inmediato los libros y se despidió acudiendo a donde yo me encontraba.

- "¿Quién era ese imbécil?"

- "¿Has venido a seguir peleando papá?" – intenté olvidar al idiota que la pretendía y le negué tomando sus libros.

- "Lamento lo que sucedió en la mañana, sabes que odio hacerte llorar"

- "No importa, lamento haberte dicho esas cosas"

- "Bueno pues ¿qué te parece jueves padre-hija?" – ella rió demasiado al usar el término que usaba Hermione cuando la veía triste, ellas dos desaparecían ese día y llegaban llenas de compras todas para ella, con su postre favorito y compartirlo en la cena – "¿Dudas que yo pueda hacerlo?"

- "No es eso, es sólo que siempre es mamá quién me acompaña a las compras"

- "Vamos no puede ser tan difícil, ¿qué cosa puede hacer la sabelotodo de tu madre que no pueda hacer yo?" – ella mordió su labio tímidamente y asintió señalando un taxi.

Definitivamente era eso, eso era lo que mi esposa podía hacer y yo no, llevaba exactamente dos horas en la misma tienda y todo por querer compensar la horrible falda que queme en la mañana. En dos horas ella había elegido dos pantalones, una chaqueta de piel y unos zapatos pero no se iría de ahí sin dos blusas decentes que ponerse con los colores más llamativos y horribles que he visto en mi vida. Intente convencerla que usará una gris, negra incluso le sugerí una blanca pero ella insistía en comprarse una roja, una naranja y color lila.

- "Te prometo que será la última" – mintió por tercera vez al meterse al probador con las prendas, yo sólo me encontraba sentado maldiciéndome al haber echado a perder su prenda por la mañana.

- "Linda tengo asesoría a las seis"

- "¿Qué tal?" – salió con una blusa roja, se veía hermosa pero el color era horrible, su sonrisa me convenció y asentí al verla tan feliz – "La naranja te encantará" – a los pocos minutos salía con una blusa muy llamativa.

- "Linda has feliz a papá" – le dije extendiéndole una color negro – "Lleva también blanco ¿si?" – y así comenzaban nuestras negociaciones y ella aceptó.

Casi tres horas después salíamos con las compras listas y ella abrazándome.

- "En serio eres el mejor papá del mundo"

- "Cuando tenías ocho años y decías eso en serio que me sentía lo mejor pero ahora sólo es cuando cumplo un capricho"

- "No, papá en serio es el mejor papá que me pudo tocar gracias por aceptarme como tu hija"

- "No llores, gracias a ti por aceptarme como tu padre a pesar de que viste quién era y lo que hice" – le dije con dolor dejando que se sentara en la mesa más apartada que encontramos en el café.

- "Yo sólo puedo recordarte como mi héroe papá, en esos meses que duré encerrada con mi hermano sólo pensaba en cuando te vería de nuevo, él no me quería y siempre pensaba en ti y cuando decidiste que formaría parte de su familia nunca fui tan feliz, para mí eres lo más grande y maravilloso que he conocido"

- "Me da gusto que puedas seguir viéndome de esa manera" – hable de inmediato antes de que ella lograra que mis murallas se vieran abajo.

- "Eso nunca cambiará"

- "¿Quieres tu napuchino?" – se atacó de la risa justo cuando venía el mesero.

- "Frapuchino papá y sí quiero uno y una tarta de queso con fresa por favor"

- "¿Para usted?"

- "Un americano por favor" – el mesero se retiró y saqué sus llaves dándoselas – "Te amo hija"

Aquella pelea de la mañana había quedado en el pasado, ahora mi hija estaba feliz, riendo y hablándome de lo que quería estudiar, ella quería que yo me sintiera orgulloso de ella sin embargo no tenía ni idea de cuánto yo la amaba, de lo orgulloso que estaba de ella y que estaba agradecido que ella formara parte de mi vida.

La deje en la casa mientras subía a bañarme, llegaría justo a tiempo para la asesoría que tenía en Durmstrange y había roto con la promesa de comer con mis hijos porque me había tardado demasiado con Andrea. Deje que el agua tibia bajara por mi espalda, últimamente me sentía tan agotado que no podía ni pensar en todos los pendientes que tenía. Me observe al espejo y no podía reconocer al hombre que tenía enfrente 48 años no eran pocos, la piedra que hacía más de 10 años le había dado a Hermione estaba cambiando, ese color rojo tan vivo estaba opacado como si estuviera sucio. Lo tome entre mis manos viéndolo detenidamente, algo le estaba ocurriendo pero no sabía qué era, la piedra la había conseguido dentro de las mejores especies de cuarzos que existían además era imposible que la magia que había usado estuviera dañando el material.

Iba a quitármelo para verlo mejor pero volteé a ver el reloj, llegaría justo a tiempo para ver a Catherine Rohde la chica que más pronto terminaría su maestría y a la que más dedicaba tiempo ya que consideraba que su investigación le abriría las puertas en el área de estudio médico en Alemania.

Parte de su investigación se dedicaba a hacer una poción que hiciera indetectables otras pociones mucho más potentes normalmente eso sería de utilidad en aurores y los negocios que estaba teniendo su familia con el Departamento de aurores y el de investigaciones especiales.

Me coloque la túnica y baje por última vez a ver a mis hijos.

- "Rose"

- "¿Si señor?" – apareció la nana de los niños.

- "Me iré a Durmstrange, no le digas que no pude venir a comer con los niños yo se lo informaré cuando la vea en la noche, le dices que llego en la cena"

- "Claro"

Use la chimenea y entré a mi despacho para ir sacando los ingredientes, coloqué el caldero con una pequeña cantidad de agua y llegó ese sonido en la puerta, señal de que ella había llegado.

A pesar de ya no estar matriculada en el instituto trae su abrigo color rojo quemado con los botones negros, perteneciente al uniforme de Durmstrange.

- "Buenas tardes"

- "Llegas tarde" – sonríe sabiendo de ante mano que no estoy molesto.

Se va quitando el abrigo quedando sólo en un vestido negro de manga larga, esas espantosas botas negras afelpadas de arriba las odio, hacen demasiado ruido en mi laboratorio. Cada vez que va al armario y se desplaza los tacones me ponen de nervios y eso parece recordarlo y se las quita junto con su gorro por el frío que hace.

- "No quiero que mi asesor pierda los nervios"

- "No es necesario, ponte tus botas" – niega sonriéndome y mirándome fijamente con sus orbes grises – "Recógete ese cabello, no quiero que eches a perder de nuevo la poción" – con la varita se recoge su cabello que le llega a la cintura y se aproxima a mí.

- "Estoy lista profesor" ese tono.. ese tono…

- "Perfecto señorita Rohde" – respondí en un siseo cerrando la puerta para la sesión.

HERMIONE

Llegue completamente cansada justo antes de la cena a la cual Severus no llegó, Daniel casi se dormía en la mesa y Andrea hablaba sin parar de su salida con mi esposo, yo aún no podía creer que él la llevara de compras para enmendar su error, ya sabía yo que mi hija se saldría con la suya una vez más y a la vez me alegraba, odiaba que ellos pelearan casi siempre era por la protección y celos de Severus.

- "Mamá papá ya se tardó"

- "Lo sé amor, seguro que la asesoría ha sido pesada pero lo visteis en la tarde ¿no?"

- "A penas llegó a saludarnos" – deje el plato y volteé a ver a Sebastián quién confirmó lo que dijo Alexis.

- "¿No comió con ustedes?"

- "No, es que nos tardamos en el centro comercial mamá, lo siento"

- "No te preocupes"

Acosté a los niños y me di una ducha que no me relajó en lo absoluto, había ciertas cosas que ya no me agradaban de mi vida familiar. Había olvidado la última vez que habíamos salido todos en familia, el trabajo de ambos nos impedía que nuestros horarios coincidieran, cada vez más faltábamos a la comida o la cena. Hacía dos años que no íbamos a Inglaterra a ver a mis amigos o mis padres, todo se concretaba en llamadas por teléfono y emails que Andrea se mandaba con sus abuelos y muy pocas veces con los hijos de Harry.

Me salí de bañar para ver ya a Severus con la pijama puesta y recostado en la cama, me cepille el cabello sin dirigirle la palabra y pensando en el caso que debía resolver al día siguiente.

- "¿Día pesado?"

- "No, quizá lo sea mañana" – le respondí cortante sacando un camisón corto, me lo coloqué sin que ambos nos volteáramos a ver, hacía tiempo que no estábamos juntos supongo que ninguno de los dos lo deseaba, el cansancio era demasiado y a veces Daniel llegaba a dormir entre los dos – "Cuando quedes en comer con los niños y no puedas mándame una lechuza para venir yo, ya sabes que no me gusta que coman solos"

- "Estaba Rose" – se defendió bajando el libro que supuestamente leía.

- "Rose no es su madre ni su padre, tiene que estar uno de los dos"

- "Fui arreglar las cosas con Ann"

- "Lo sé, sólo dije que me avisaras eso es todo"

- "De acuerdo"

- "¿Mañana vendrás a comer o cenar? ¿o ninguna de las dos?"

- "Hermione no quiero pelear, estaré aquí todo el día no tengo asesorías en Durmstrange, llevaré a los niños al colegio y podemos salir a cenar todos"

- "Tengo el día ocupado" – le respondí con pesar, mientras él podía yo estaba hasta el tope de trabajo – "Cuídense y se divierten, los veo aquí en la noche"

- "Vale… buenas noches" – me dijo dándome un beso en los labios el cual no profundizamos.


Por fin tenía un día en tranquilidad con mi familia, era sábado y habíamos llevado a los niños a un parque cerca de ahí. Llegamos después de la comida a la casa con Daniel y Alexis dormidos y Sebastián completamente agotado.

Preparaba limonada mientras los niños estaban en su recamara y Andrea se quedaba en su portátil. Pensaba llevar un vaso con Severus y tener algo de paz para ambos en nuestra habitación. Sonó el timbre y esa voz desquiciante hizo que soltara un bufido que gracias a Merlín sólo yo escuche. Salí de la cocina a saludar a la alumna de mi esposo.

- "Buenas tardes señora Granger" – ¿Granger? ¿Acaso aún no sabe que estoy casada con su asesor o que mierdas? Claro que lo sabe pero finge ignorarlo.

- "Buenas tardes Rohde Severus no me dijo que vendrías, ahorita le aviso que llegaste"

- "Si, muchas gracias, hola Andrea ¿cómo has estado?"

- "Magnifico Cath" – y ahí se quedaron ambas hablando mientras subía decepcionada avisarle a Sev.

- "Tu alumna está abajo"

- "¡Mierda lo olvide! Bajo en seguida"

Mientras veía a mi hija y la alumna de mi esposo hablar más me desagradaba, era una chica muy inteligente y joven, debía tener unos 20 o 22 años, alta y delgada con un cuerpo de infarto, ojos grises y grandes, labios delgados y facciones finas, y un cabello rubio rizado hasta la cintura. Casi siempre llevaba un vestido no escotado pero que dejaba ver sus piernas a los hombres y no eran celos pero me había percatado que a veces le coqueaba a Severus, le hablaba de una forma tan personal, tan cercana y no bastando con eso las veces que tenían asesoría en casa siempre bajaban al laboratorio y no sabía más de ellos.

- "Rohde olvide que vendrías"

- "Profesor, le traje los cálculos que me pidió" – le dijo extendiéndole un pergamino, ambos se sentaron en la sala y por fastidio me retiré de ahí al poco tiempo que Andrea se retiraba a la cocina y darle espacio a su padre.

- "Mamá ¿crees que papá me deje ir al viaje?" – la mano de ella descansaba sobre su varita que la mecía de un lado a otro, estaba ida pensando en sabrá demonios que cosa y de pronto lo vio a él de esa forma que yo tanto odiaba, sonrió y él asintió en algo correspondiendo a esa sonrisa. Deje de verlos e intentar concentrarme en lo que necesitaba – "Mamá… ¡¿Mamá?!"

- "¿Si?"

- "Llevo diez minutos preguntándote sobre el viaje ¿me vas ayudar a conseguir el permiso?"

- "Lo intentaré cielo"

Llevaba bastante tiempo pensando si debía o no preguntarle a Severus de esa niña pero no podía estaba cayendo en la paranoia, sin embargo yo sabía que algo sucedía, algo pasaba y no sabía que era.

Lo fácil que lo podía averiguar si les leyera la mente pero Severus se daría cuenta, además él lo podría ocultar a la perfección pero ella no… con ella sería más fácil ya que es joven e inexperta, no sabe oclumancia pero no era ético y yo era una mujer bastante recta que no se la pasaba leyendo la intimidad de los demás, yo respetaba.

Seguían estando en la sala y la observé cómo lo seguía viendo y él hablaba con ella con sumo interés y concentración. Tomé la jarra para ponerle azúcar y los niños bebieran cuando lo decidí, si entraba a su mente unos segundos ella no se daría cuenta, además Andrea se había salido de la cocina, era mi momento.

Me preparé mentalmente, hacía bastante tiempo que no requería de esas enseñanzas, desde que nos habíamos mudado a Tromso, nuestra vida fue muy tranquila. Respiré profundamente y lo hice…

Su primer recuerdo era un laboratorio debía ser en Durmstrange, estaba ella observando a Severus trabajar mientras él le anotaba algo en una pizarra, anotaciones, calderos, ingredientes, estaban sentados en una cafetería con libros en la mesa, mi respiración se siente agitada y mi corazón late con fuerza, ella le toma la mano, él sonríe negando con la cabeza esa actitud.

No…

Ellos teniendo sexo…

Se rompió la jarra al soltarla, volteé a ver a esa chica y estaba blanca, no sabía si se había percatado de la intromisión en su mente o el ruido la asustó. Me puse de rodillas evitando que las lágrimas cayeran, no iba a llorar, no lo haría, estaba en shock, no podía ver otra cosa que no fuera ella sobre una mesa mientras él parado la embestía con rudeza. No pude ver el escenario, no sabía donde pero había sido en un laboratorio… él tenía sexo con ella… ella gimiendo, arañándolo, él mordiendo y disfrutando, él me había engañado… él… él… Severus, mi esposo…

- "¿Hermione? ¿Nena?" – su voz me hace reaccionar y darme cuenta que está en cuclillas a un lado mío – "levántate vas a cortarte"

- "No, suéltame"

- "Profesor creo que mejor nos vemos mañana en Dursmtrange"

- "No, ve al laboratorio y pon agua en el caldero haremos esa prueba que sugieres"

- "De acuerdo" – se retira la muy golfa aunque quiero golpearla quiero hacerle daño con mis manos pero no puedo, no logro moverme de donde me encuentro.

- "Ven, puedes cortarte"

- "Ve con tu alumna, recogeré esto"

- "¿Qué te ocurrió? Sé que tienes algo"

- "Cansancio, estaré bien"

Hace cuanto tiempo pasaba aquello, hace cuanto que la piedra no le decía como me sentía, hace cuanto tiempo vivía en ese vacío sin que él lo supiera…

Fui recogiendo los vidrios sin darme cuenta que me los estaba encajando en las palmas de mi mano, mis rodillas estaban ensangrentadas por la caída y no sentía el dolor, sin embargo el agua se fue mezclando con el color rojo de mi sangre.

- "¡Mamá! ¿Qué te ocurrió?" – llegó Andrea sin haberme dado cuenta a qué hora se había ido y a qué hora regresaba.

- "Nada"

- "Hay sangre, voy a limpiarte esa herida, joder llamaré a papá"

- "¡NO! Yo… yo lo haré" – con mi varita limpie ese desastre quedándome en el piso, ella limpiaba mis rodillas con algodón y alcohol sin que éste me hiciera reaccionar.

- "Lo siento, debe doler pero si llamaras a papá él nos daría algo y no dolería"

- "He soportado más que esto Ann, ya estoy bien iré arriba a curarme ¿puedes darle de cenar a los niños? Creo que debo dormir"

- "Si mamá claro" – la deje tan intrigada pero debía irme, camine ida hasta las escaleras viendo la puerta del laboratorio.

Sin hacer nada subí las escaleras hasta llegar a la habitación y me senté en la cama, perdí la noción del tiempo que estuve ahí inmóvil todos esos recuerdos pasaban por mi cabeza haciéndome daño, haciéndome trizas.

Escuché como despedía a esa mujer y me metí a la ducha de inmediato, no podía verle, no podía sentirle cerca, era un maldito.

Limpie las heridas en mi mano colocando poción limpiadora y después una cicatrizante. Llené la ducha y me metí en ella.

Flash Back

- "Una poción más complicada esta vez Granger" – saca un libro negro y me lo extiende, mis manos tiemblan de emoción cada vez que me enseñaba una poción que no estaba en el temario de Hogwarts – "Sorpréndame"

- "¿Podré hacerla yo sola?"

- "Si, sólo supervisaré que no queme las mazmorras" – reí al ver cómo me sonreía… me sonreía como ahora lo hacía con ella. Las lágrimas comienzan a salir sin control.

Pico los ingredientes y los agrego al punto, muevo la poción siete veces al sentido contrario a las manecillas del reloj, le agrego más agua evitando que se espese y sigo moviendo. Él camina por la mesa supervisándolo todo y asintiendo cuando cree que lo he hecho bien. Tomo sangre de salamandra y la pongo en un gotero pero detiene mi mano suavemente.

- "Observe" – toma la sangre y le agrega polvos de cuerno de unicornio y lo revuelve – "Ahora un poco de agua para evitar que se haga una masa, ¿si ve? Vuelve a ser liquida pero con el tono…"

- "Azul… por eso el humo se debe volver azul, pero eso no lo dice en el libro"

- "No haga caso al libro, hágame caso a mí" – asentí terminando la poción y después la embotelle ante su mirada penetrante en mí, sabía que me sonrojaba cuando me supervisaba de esa manera.

- "¿Lo hice bien?"

- "Como siempre Granger, ha sido usted mi mejor alumna pero quiero los deberes de Defensa está atrasada"

Fin del Flash Back

Me doy cuenta de todo lo que he llorado estando en la ducha, como esos recuerdos llegan uno a uno, cómo pudo él atreverse a engañarme en mi propia casa, donde vivo yo y nuestros hijos, cómo pudo osar hacerlo, cómo el quebró 10 años de amor por una mujer.

Lo que yo había construido en años llegaba su alumna brillante y lo rompía todo, me quitaba a mi esposo y quebraba nuestra familia.

Me incorporé vistiéndome con magia, una pijama roja de felpa. Salí cuando él ya estaba acostado durmiendo. Me senté frente al tocador donde estaba mi foto de bodas, justo la que él había organizado cuando no teníamos ni un galeón, esa sencillez, ese amor, esa mirada llena de ilusión, nada de eso era cierto ya.

Juro hacerte feliz en cada momento y amarte siempre… - su voz resonaba en mi interior haciéndome daño, sus votos.

Quería confrontarle pero no podía, en ese momento me sentía tan débil tan idiota, quería que el día que le reclamara estuviera fuerte, integra y no me viera hecha un animal herido en el suelo.

Me acosté en la orilla de la cama haciendo que él se girara.

- "Los niños vinieron a darte un beso" – me quedé callada al sentir sus sucias manos en mi cintura – "Ann me dijo que te cortaste, déjame ver esas heridas"

- "Esas heridas no duelen" – le respondí fría.

- "Quiero ver que te hayas curado bien" – me levanté cabreada como nunca antes lo había hecho.

- "Quizá ya se te olvido que las heridas con las que llegabas en la guerra las curaba yo" – le reproche sin poder evitar llorar.

- "Sólo quería ver que estuvieras bien"

- "Hace años que eso dejó de importarte" – tome una bata y me la puse, no iba a seguir durmiendo con él, yo no era de esas estúpidas que lo perdonan todo.

- "¿A dónde vas?"

- "A ver a los niños"

- "Nena ¿qué ocurre? Cariño lamento mucho que Rohde haya venido, de hecho olvide que ella vendría, lamento que haya arruinado nuestro día familiar" – justo ese era el momento indicado para decirle todo lo que quería pero mi hijo llegó llorando evitándolo todo.

- "Mami el mono está ahí"

- "No llores cielo ¿cuál mono?"

- "El mono" – seguramente Sebastián había estado asustándole de nuevo.

- "Ven Dan duerme con nosotros no ocurre nada"

- "¡No! Lo llevaré a su recamara"

- "Pero siempre duerme con nosotros cuando tiene pesadillas, vamos nena vengan" – alcé a mi hijo y lo llevé a su cama, le canté y lo acurruqué hasta que cerró sus ojos.

Escuché entrar a Severus y fingí estar dormida para no confrontarlo, aún no sabía lo que ocurriría.

- "¿Nena? Hermione vamos a la cama despierta" – su tacto sobre mi piel me quemó y comencé a llorar sin que él lo notara – "Te compensaré lo de esta tarde, mañana será domingo, un día para ti y los niños" – un beso de despedida casi me arrancó un gemido de dolor.

En cuanto se fue lloré evitando despertar a mi hijo, no podía más, me dolía su traición, su cinismo, su hipocresía, no sabía cómo iba a terminar con todo eso pero lo único de lo que estaba segura era de que no podría estar más con él… esa noche se había muerto todo.

Nos leemos la próxima semana si nada se me atraviesa. Un review no cuesta nada.

Gabriela Cruz: ya sé que no les gusta las complicaciones pero sino existieran no podría escribir las historias, de eso se hacen. Ojala te guste. Besos

Samaria Reed: Aquí estoy de nuevo yo y mis dramas, postee su queja por favor. Besos guapa

Yazmín Snape: jajajaja todo relax ya sabes, bueno no… ahora el drama va más apegado a la realidad, espero te guste y postees tu comentario en queja jaja

Xerxes Eli: quizás retome lo que sucedió en Inglaterra en el penúltimo capítulo, por ahora estoy con la familia Snape. Espero no me mates, yo sé que no, tú no sufres.

Yetsave: si es tu nombre así? La verdad Viggo es el personaje que más me ha gustado de los que he inventado y una chica me sugirió que se quedará con él y me pareció sexy… respetaré el final que planeé para ellos. Espero te guste… Besos