Capítulo vigésimo cuarto: The Hupplepuff heir.
La lluvia se hizo sentir a raudales, la tierra los lanzó a casi todos al piso, el fuego crepitó de forma inherente destruyendo todo a su paso, el viento, le acompañaba destruyendo con él. Harry cerró los ojos fuertemente, y se tapó los oídos sintiendo como si le quisieran partir la cabeza con ondas sónicas…
— Ralph… —Llamó casi de forma inconciente—. ¿Qué hago?
1
"Búscala". Susurró el viento. Harry se levantó aún con los ojos cerrados, respiró profundamente y decidió alzarse unos centímetros del suelo para evitar seguir siendo sacudido por los fenómenos anormales que sucedían. Una barrera dorada lo envolvió en un radio de un metro teniendo como centro de fuga, su cuerpo.
— Harry… —Murmuró Tom, casi sin fuerzas en un intento para detenerlo. Maldita fuese su empatía. Sentía cada rasguño destrozarle la piel, no importaban, muggle-borns, pure-bloods, half-bloods; cada uno de los allí presente le lastimaba de manera diferente.
— Iré a buscar a la heredera, ella tendrá que entender —Dijo renaciendo en ese valor Gryffindor que tanto lo había caracterizado desde su nacimiento.
— No es seguro que vayas…
— Silencio Helios, no estoy pidiendo opinión. Regresaré en cuanto pueda, sólo cuida de que Tom no sea descubierto, y que no se den cuenta de mi falta —Desapareció aún dentro de la barrera. El Ravenclaw tuvo que aceptar las palabras del joven sin tener otra optativa. Agarró a Lord Voldemort por los hombros, y lo alzó para llevarlo lejos de la multitud. Remus dándose cuenta de eso, los siguió; después de todo… era la pareja de Harry.
— ¿Está todo bien?
— Todo estará bien cuando estas desgracias naturales se detengan señor Lupin.
— Remus está bien por ahora, Helios. ¿Él está bien? —El joven negó.
— Es émpata… —Esa última declaración bastó para que el hombre-lobo entendiera todo.
— Yo puedo curar eso —Declaró muy desconfiado. Sirius estaba curando en ese momento a un alumno, sin importar si alguien lo reconocía. Miró a Moony el cual estaba hablando con dos Slytherin con los que, para su desgracia había convivido demasiado tiempo.
2
El castillo se caía en pedazos. Grandes tramos de rocas chocaban siendo expelidas por la barrera que protegía al Heredero de Gryffindor de cualquier peligro que lo quisiera dañar, a posta, o no. Sabía de donde sobrevenía ese poder, era tan fácil rastrearlo, sentirlo, olerlo.
Entró a la sala común de Gryffindor, no estaba mejor que todo lo que había visto, pensó con sarcasmo el ojiverde. Sin detenerse a perder más tiempo con pensamientos de poca utilidad se dirigió a los cuartos de las chicas de sexto curso que era el epicentro de todo el pandemonio. Todas las compañeras desafortunadas que se habían encontrado allí, en el momento que todo comenzó, o su suerte era de los mil demonios y sólo estaban desmayadas, o su tiempo había llegado arrebatándoles la vida.
Se lo había venido venir, era tan peregrinamente obvio que hacía dudar de su veracidad…
— Hey —Llamó Harry con voz tranquila a la persona que estaba destrozando el hogar que los había albergado por seis años seguidos, y que tantas veces habían logrado salvar. Lo miró. Todo se detuvo. El ojiverde valiéndose de sus poderes, había convertido el lugar en un espacio vacío, igual a como había sucedido sin querer cuando Sirius había resucitado, sólo que esta vez tenía plena conciencia de lo que estaba haciendo, y podría revertirlo—. ¿Cómo estás? Ven, baja de allí. Tremendo susto nos has pegado a todos. Incluso a Tom, puedes estar orgullosa.
Su mirada denotaba desconcierto. ¿Un extraño? No, esa voz le resonaba de algún lugar en su perdida mente.
— ¿Ya no me recuerdas? Que mala amiga —Volvió a bromear.
¿Amiga? Una serie de recuerdos pasaron sucedáneos por su mente. Harry Potter.
— Harry —Gimió en desesperación.
— Ya está Hermy… —El ojiverde se alzó hacia donde estaba su mejor amiga.
— Harry.
— Tranquila.
— Dios mío. ¿Qué he hecho?
— No has hecho nada. Te lo juro, confía en mí —Dijo extendiéndole los brazos.
— ¿Le he hecho daño a alguien?
— No, ven; te llevaré a un lugar donde puedas descansar tranquila —La castaña sin titubear de nuevo, se lanzó a sus brazos a llorar como una niña desconsolada.
— Yo no sé que hice. De repente sentí como si debiera destruirlo todo, fue horrible. No tenía control de mi misma ¿Qué hice?
— No has hecho nada que no tenga solución, preciosa. Duerme Herm… duerme tranquila —Le susurraba al oído, estaban ya sentados en el piso, mientras acariciaba dulcemente sus cabellos.
3
— ¿Curar la empatía? Ni que fuera una enfermedad —Gritó para hacerse escuchar en aquel estruendoso lugar.
— Sólo quítate. Yo sé lo que hago —Le imperó a Helios. Sin tener de otra, éste hizo lo demandado.
Las pupilas de remus se habían contraído, casi al punto de la desaparición, para luego dilatarse verticalmente. Sus irises eran más doradas e iridiscentes que nunca, la cola que sostenía su cabello se soltó, sus colmillos se afilaron dándole un aspecto peligroso. Un círculo plateado los envolvió aislándolos completamente. El licano posó sus manos en la cara del Lord, éste volteó los ojos hasta quedar en blanco.
En ese momento todo se detuvo. Toda catástrofe que amenazaba sus vidas, había desaparecido dejando un cielo despejado, unas estrellas fulgurantes, y una preciosa luna en cuarto menguante. Nadie prestó atención al arco iris que aparecía intermitente entre la oscuridad.
Por lo que parecía, por fin iban a poder tener un largo descanso. La tormenta de malos augurios que los había perseguido sin tregua, comenzaba a disiparse lentamente, y sin prisas, era bueno poder distinguir un poco de la luz, tapiada por las oscuras y amenazantes nebulosas que ahora habían se desvanecido, como un mal recuerdo, uno muy lejano que enterrándole en las profundidades, te permitía seguir tu vida a paso normal y seguro.
Harry apareció en donde se encontraban los demás con Hermione en brazos. Dumbledore y otra gente se acercaron rápidamente a ellos para confirmar que no estuviesen heridos.
— ¿Está bien? —Preguntó Ron con preocupación.
— Sí. Sólo está desmayada…
— ¿Dónde la encontraste? —Preguntó Dumbledore.
— Estaba atrapada en medio de los escombros en su cuarto. Su magia accidental se accionó salvándole la vida —Mintió el ojiverde.
— Buen Merlín, menos mal —Suspiró de alivio la profesora Mcgonagall.
— Si embargo, algunas no se salvaron, habían cuando menos tres chicas en la misma habitación que ella… lo siento, sólo pude con Hermione.
— No te preocupes, hijo —Le tranquilizó Dumbledore. Todos miraron al castillo—. Déjanos a la señorita Granger aquí, y ve a donde está Remus. Debe estar preocupado por ti.
4
— ¿Qué sucedió? —Le asaltó Anthony en el preciso momento en el que lo vio.
— ¿Quién es la nueva heredera? —Le siguió Helios.
— Hermione —Susurró.
— ¿Por qué no me lo vine venir? —Se recriminó a si mismo el ojirojo.
— ¿Quién podía saberlo? Ni siquiera Ralph podía haber adivinado algo así.
— ¿Qué dijiste?
— No importa —Decidió cortar por lo sano. No quería que Tom se enterara que había logrado conversar con Ralph, es más; éste a penas si intuía que lo conocía. Sintió que Nagini se colaba en su cuerpo.
— Si Granger es la heredera, estamos en problemas —Sentenció Helios.
— ¿Harry estás bien? —Preguntó Sirius mortificado palpándole que no tuviera ninguna herida.
— Hey, cuidado, que aplastas a la pobre de Nagi… —En eso la inofensiva y pequeña serpiente sacó su cabeza por el cuello del moreno, mirando a Black con cara de malas pulgas.
— ¿Remus y tú? ¿Estás completo? —Le preguntó sin siquiera molestarse por comenzar a discutir con la serpiente. Ni ella le entendía correctamente, ni él lo hacía. No quería que le tacharan de loco, y usar a Harry de intermediario le parecía en exceso ridículo.
— Tranquilo Paddie… —Le respondió agarrándose de nuevo la cola que le sostenía el cabello ya en su estado normal—. Estoy completo. Creo que el que no salió tan ileso fue el castillo…
— El castillo se comenzará a reconstruir dentro de unos cuantos minutos —Aclaró Harry—. Tiene a los cuatro herederos juntos, aún en contra volición de los mismo, eso hace a Hogwarts algo latiente…
— Vivo —Concedió Helios una palabra más apropiado para ubicar a los hombres.
— ¿Vivo? ¿Hogwarts está vivo? —Preguntó el animago sin creérselo del todo.
— Sí —Respondió suavemente el Dark Lord, bastante mal herido—. Todos los que se han refugiado en el castillo, de alguna forma u otra dejan su marca en él, dándole una especie de conciencia propia. Es como un sistema de inteligencia artificial, prácticamente inmortal, que a cada año que pasa se hace más sabio, más inteligente…
— El director se encarga de ser el vocero de la voluntad de los fundadores, impregnadas en las rocas. Es por ello que si logras destruir al director de Hogwarts —Siguió el Heredero de Ravenclaw la explicación.
— Destruyes las principales barreras y cimientos que sostienen su inmortalidad —Finalizó Nichol apareciendo de repente. Tenía una fea herida en la frente cerca del nacimiento del cabello, las ropas en muy mal estado y parecía algo abatido.
— ¡Nico! —Dijo Harry yendo a tocarlo como anteriormente lo había hecho Sirius con él—. Por Jesucristo ¿Dónde demonios estabas?
— Quedé atrapado en el castillo. No podía salir hasta que la destrucción terminara, era imposible, el vórtice de magia era tan potente que suprimía cualquier otro poder a su paso. Pero, tranquilo Harr… estoy bien. Sólo tengo esta herida —Dijo señalándose el sitio afectado en su cabeza.
— Hogwarts posee vida —Repitió aún en etapa de negación el licántropo.
— ¿Tan difícil es de creerlo? El sombrero seleccionador es una prueba fehaciente de ello.
— Eso no tiene la menor importancia, déjalo así Tom —Le recomendó su pareja—. Dumbledore es conciente de lo que está por suceder… Eso es la magia, una sucesión de eventos inesperados incluido dentro de millones de posibilidades nuevas. Y si conozco al director como creo que lo hago, esta noche le dará por hacer camping…
— Sólo a él se le puede ocurrir tal imbecilidad.
— Hey, tranquilo cowboy…, estás bastante malito. Es mejor a estar toda la noche lamentándose —Retomó—. Mañana las cuatro alas principales del castillo deberían estar reconstruidas. Tal vez si sólo hubiésemos estado Hermione y yo, fuera más lento el proceso. Y por suerte para nosotros, la magia es así de impredecible.
4
— Esto es una tragedia, Albus ¿Qué vamos hacer? ¿Mandar a los chicos a casa? ¡Esto se terminará de reconstruir en muchos años!
— Tranquila Minerva. —Habló con su pasividad de siempre, mientras que Draco y Severus los seguían de cerca—. Esta noche, haremos camping —Les dijo sonriente. Harry había acertado—. Que los elfos repartan chocolate, mucho chocolate, y terminaremos de curar a los heridos. Mañana retomaremos nuestras vidas, como si nada hubiese sucedido.
— Pero Albus… —Contradijo incrédula.
— Severus, Minerva, cuento con ustedes para comenzar a armar las carpas, no deben ser más de las tres de la mañana —La cara más graciosa se la llevaba Draco—. ¿Y que estamos esperando señores? —Éstos reaccionaron—. Severus, creo que deberías dejar al joven Draco irse con sus compañeros, para lo que vas a hacer no puedes estar al pendiente como quieres de él. Y sé que se puede cuidar perfectamente sólo, sin contar que querrá ir a preguntarles a sus amigos si están en perfectas condiciones.
5
Ya los pequeños campamentos habían sido armados. Todos descansaban tranquilamente tomando chocolate, como había pedido Dumbledore, siendo acunados por la fresca noche. Todo el mundo estaba algo traumatizado, pero, ya tímidas charlas se comenzaban a oír entre los alumnos, y esa era muy buena señal. Cada vez los heridos eran menos y todo comenzaba a retomar su cause normal.
— Mira Tommy, no sé de donde carajos sacas moral para regañarme y decirme insensato… —Le regañó Harry curándole una herida cerca de la oreja. Todos miraban la escena como si fuera el exotismo más extraño del universo. En esa parte estaban Draco, Hermione, ya casi recuperada pero muy triste, Sirius, Remus y Helios. Ron había quedado con Seamus, Dean, Neville y los demás Gryffindor. Bueno, la situación se prestaba, no todos los días tenías a un señor oscuro herido, y a su peor enemigo en potencia, curándole y regañándole. Se escuchó un gemido de dolor, por parte del mayor y el ojiverde se levantó frotándose la cicatriz—. ¡Me doy! No puedo creer que cada vez que coloque el algodón en la herida me duela a mí también…
— Argh —Se quejó Anthony acostándose en el piso.
— ¿Estás bien, Harry?
— Nada que no haya soportado antes —Le soltó un poco brusco a su padrino—. Para Riddle… no seas exagerado… —Eso hizo sonreír al rubio e incredulizar aún más a los restantes.
— Harry suelta, yo puedo curarme yo solo —Le separó.
— Ajá… —Le ignoro.
— Oye, que duele —Le volvió a quitar la mano.
— Que cobarde eres… ¡Si es un rasguñito!
— Yo no soy tan cruel contigo cuando estás lastimado —Le reprochó.
— Pero si estoy siendo lo más delicado posible… además, no puedo saber si eres cruel. Siempre estoy desmayado —Le recordó.
— Sí lo es. Vieras como se pone… es muy divertido verlo con los nervios de punta, a cada rato está y ¿Por qué no despierta…? ¿Y si hice algo mal…?
— Cállate Nagini… —Le soltó el idioma normal el hombre. Harry ahogó una risita.
— Me siento muy halagado, y te doy las gracias, pero, quédate quieto —Le dijo montándosele encima para que se aquietara. Sacó la varita, mientras el hombre forcejaba—. Ah, todo ustedes los Slytherin son iguales. Unos cobardes y resentidos.
— ¿Cómo dices, Potter? —Soltaron Draco y Tom al mismo tiempo. Distraído como estaba, el Gryffindor murmuró un Cúrate en parsel y todas las heridas del Dark Lord se cerraron inmediatamente.
— Eso fue un truco muy bajo.
— El fin justifica a los medios —Respondió sencillamente, bajándose de encima de su novio—. Por cierto, esa es mi visión hacia ustedes.
— Mira Potter —Dijo Draco levantándose para perseguirle—. ¡Y ustedes! ¡Unos estúpidos, sin cerebro!
— Ves, me estás dando toda la razón. Si son resentidos. Dios mío, ni se diga de tu papito… cualquiera de los dos me sirve como perfecta ejemplificación —Aclaró.
— ¡Hey! ¡Eso no se vale! —Le dijo agarrándole por la capucha de la túnica—. Estás usando mi mente en mi contra.
— Claro que se vale… ustedes lo hacen constantemente… así que lo que es igual no es trampa.
— A mí ni me miren, soy Ravenclaw —Se excusó rápidamente Helios al ver a Hermione y a Sirius abrir la boca.
— ¿Tú eres el Heredero de Ravenclaw? —Preguntó curioso Remus.
— Sí. Helios Ravenclaw, sólo que mi padre truncó los apellidos.
— Eso quiere decir —Agregó Padfoot, miró a Harry, el cual estaba tratando de defenderse de Tom y Draco a la vez, ofendidos por el comentario proferido anteriormente. El Ravenclaw se enfuruñó un poco.
— Vamos Sirius, déjalo en paz.
— No entendí nada —Dijo Hermione.
— En teoría, el Heredero de Gryffindor y el Ravenclaw están obligados por el tratado a terminar casados.
— Pero ¡Que tontería es esa! Uno se debe casar por amor… ¿Saben lo infeliz que puede llegar a ser una pareja que se casa sin amor?
— Esto de dos contra uno no me gusta nada —Se defendió el moreno—. Algún alma caritativa Gryffindor que me ayude.
— ¿Ahora a quién llamas cobarde, Potter? —Le amedrentó el menor de los Malfoy.
— Bueno, tengo que admitir que en parte lo dije para poder hechizar a Tom —Reconoció el moreno
— ¿A sí?
— Sí. Y definitivamente esto que están haciendo no importa de cual casa sean se llama Trampa. Que por cierto considero también muy de ustedes —Dijo quitándoselos de encima.
Se hizo un espacio como pudo entre Sirius y Hermione, luego de su penosa huida y eminente derrota frente a los dos Slytherin…
— ¿Perdiste?
— Se podría decir que sí, teóricamente
— Todo está tan tranquilo…
— Bastante —Le contestó Harry mirando al cielo.
— Entonces ¿La nueva Heredera de Hupplepuff soy yo? —Preguntó no sabiendo como soltar el tema, decidiéndose al final por la forma directa.
— Ajá —Respondió en casi un suspiro.
— En tu opinión profesional… ¿Qué tan malo es esto?
— ¿En mi opinión profesional? —Dijo entre risas. La castaña asintió—. Muy malo…
— Muy malo por mí persona, o muy malo para mí persona.
— Definitivo, muy malo para tu persona.
— Tonto —Le dijo dándole un golpe.
— Bueno Herm. Creo que tengo que darte la bienvenida por estar de nuevo en mi mundo —Recostó la barbilla en su mano—. En el paquete vienen: problemas varios, dolores de cabezas, mentiras piadosas, y como oferta de última hora estamos regalando una pequeña dosis de masoquismo.
— ¿Todo eso gratis? —Preguntó divertida.
— ¡Claro! Y como llamaste antes de los cinco minutos te regalamos de extra-ñapa, una camisa con Nagini estampada.
— Ohh…
— Y no se aceptan reembolsos.
— Me supuse que no se aceptaban reembolsos.
— No es que los vendedores no quisiéramos. Es política interna de la compañía. Bueno… yo me voy a dormir —Bajó la voz—. Avísame cuando hayas decido, para darte la camisa, y Electos fortuna… que se me olvidó decirte: viene dentro de los problemas varios.
— Bueno, eso fue una forma divertida de explicar la situación —Decidió concederle Sirius. Una vez que se hubo retirado su ahijado—. Y el frasquito de masoquismo no es tan pequeño como te hacen creer.
— ¿Ustedes están de acuerdo con esto?
— ¿Te parece que tengamos otra opción? —Le respondió con otra pregunta el hombre-lobo.
— Siempre hay otra opción.
— Luego de mirar la perspectiva de Harry, no hay otra opción.
— ¿Helios?
— ¿Ah? —El muchacho se lo pensó un momento—. Lamento lastimar tus oídos, pero, por los momentos, en el lado en el que Harry Potter está, es el lado correcto. No importa cuan malo o bueno pueda parecer éste.
— Sí… tienen razón, ya esto no es "malo" o "bueno". Supongo que de ahora en adelante, es lo "correcto". ¿Por qué "correcto" peleamos?
— Ese "correcto" —Le respondió Reiris—. Es nuestra vida, Hermione. En estos momentos. Tú, Harry, Voldemort, yo, y millones de personas más están peleando por su entera existencia.
— Supongo que iré a buscar mi potecito de masoquismo, y mi franela con la serpiente estampada…
— O volver a donde estabas, y hacer oídos sordos a todo lo demás. ¿Sabes? Talvez, nuestro método de salvación, atenta contra los principios que te juraste a ti misma, jamás transgredir, y al final de cuentas es una válida justificación.
— Tantas personas, no pueden estar equivocadas…
— Por supuesto que pueden, a veces la visión común, es la más dañina y equivocada de todas. Como dijo Helios, de aquí en adelante estás sola Hermione. Tú y tu conciencia. Y te recomiendo que seas bastante egoísta, puesto que es tu vida la que estás jugándote en esto. Me voy a descansar, buenas noches. Vamos Sirius, a Severus es capaz de darle un infarto si ve a un bastante tangible Black, merodeando por allí…
— ¿Puedo infartarlo?
— No Sirius —Dijo mientras lo arrastraba.
— ¿Te gusta Snivellus? —Expresó deteniéndose en el acto casi ofendido y comenzando a perder los estribos—. En estos momentos me creo todo luego de ver a Harry con ese…
— No. Sirius, no me gusta Severus… pensé que estabas conciente de quién me gustaba —Silencio incómodo—. Además, el mundo de Severus está suficiente trastornado con respecto a su hijo, como para que tu te agregues al paquete. Ni tú eres tan cruel…
— ¿Tiene un hijo?
— Como siempre en la luna…
— Yo también me retiro. Estoy muerto. Hasta mañana, Hermione Granger… —Y se fue de allí.
— ¿Así que mi vida, he? —Miró el cielo—. ¿Es mucho espectar una señal? —Deseó sin retirar la mirada… una estrella fugaz cruzó rápidamente el cielo… ahora sólo había que enfrentar con fuerzas las consecuencias…
6
— ¿En que piensas? —Preguntó Tom encaramándose con presteza en el alféizar donde estaba el ojiverde.
— Hola… pienso en todos los niños a los que se le arrebató la oportunidad de ver el sol —Dijo en un murmullo audible.
— ¿No es mejor dejarlo ir?
— Tal vez —Reconoció recostándose en el hombro de su pareja. Como había predicho Harry y confirmado Dumbledore, al día siguiente, como a las dos de la tarde, que fue cuando todo el mundo comenzaba a salir del sopor de no haber dormido en toda la noche. El castillo estaba en su estado normal, las escalinatas se habían reconstruido, los pasillos arreglados, las antigüedades amalgamados y organizados en sus puestos de común avistamiento.
— Olvídalo Harry, eso sólo te daña. —Dijo acariciándole el lóbulo de la oreja con sus labios. El Gryffindor unió la cabeza al hombro izquierdo, al sentir sus labios en esa zona tan sensible.
— Tienes razón. Y ya estoy olvidándolo, y seguiría más allá, pero, si tus labios llegan a tocar los míos, Severus Snape aparecerá y nos castigará a los dos. No importa que estemos a tres metros de alturas encaramados en el alféizar de una ventana…
— Sí, señor Potter…, tiene toda la razón —El joven, el cual, había estado bromeando y jamás llegó a considerar eso como alguna posibilidad entre los millones de pasillos que había en el colegio, y los trillones de ventanas, se atragantó…
— ¿Profesor Snape? —Dijo casi cayéndose. Tom lo agarró por el brazo.
— Potter, acompáñeme a mi despacho.
— Ergh… ¿He hecho algo malo? —Preguntó aún siendo sostenido por su novio desafiando la gravedad.
— No, y si no se acomoda, Hurtado y usted caerán irremediablemente al suelo, por algo llamado gravedad, Potter —Éste se levantó y luego bajó de donde estaba.
— ¿Es muy, muy malo?
— ¡No Potter! ¡Sólo sígame! Usted Hurtado, puede buscar oficio, se lo voy a quitar por bastante tiempo.
— Siempre y cuando me lo devuelva en una pieza…
— Y deje esas estúpidas insinuaciones de que en algún momento yo le pondría una mano encima a Potter —El ojidorado cruzó el brazo izquierdo y apoyó el codo en dicho, mientras que la mano derecha descansaba en su mejilla. Tenía una ceja alzada, en pos de "déjeme ponerlo en duda", mientras el golden boy enrojecía hasta la punta del cabello—. No vuelvo a caer en su jueguito Hurtado. Y usted —Lo agarró por la capucha, y comenzó a arrastrarlo—. Ya deje de hacerse de rogar y venga…
— P-pero… profesor.
— ¿Qué Potter?
— No es justo. ¿Por qué yo?
— Porque no hay otro Potter en este colegio que me sirva. Así que deje de remilgar.
— Le voy a demandar contra el Ministerio de Menores.
— Por Merlín, Potter, no sea ridículo.
— ¡Sí! Esto se llama acoso e invasión de espacio personal.
— Ajá, como diga…
Llegaron al despacho de Snape. Bueno. ¿Cuándo el hombre le escupió literalmente que tenía terminantemente prohibida la entrada a qué se refería exactamente?
— Tome asiento Potter —El niño-que-vivió se dejó caer en la silla inmediatamente.
— Y, ummm, ¿Para qué querría usted hablar conmigo?
— Potter, la amistad de usted y Draco…
— Aps… "Sí, es compresible que fuese de Draco el tema de conversación". ¿Y eso es malo?
— Potter, deje de meterle a mi hijo cosas extrañas en la cabeza.
— ¡¿Perdón!? ¿¡Qué yo le meto ideas extrañas en la cabeza?! ¡Pero si yo he estado poniéndome de su parte todo este tiempo!
— ¿Cómo dice?
— Ups… —Dijo sintiendo que ésta noche Voldemort cumpliría con la profecía y le asesinaría.
— Potter, no juegue conmigo. ¿Qué tanto sabe?
— ¿Qué tanto recuerda usted? —Bueno, luego de aquel conjuro fatal…, era hora de devolverle la memoria al maestro, que luego no se quejaran… Severus entrecerró los ojos—. ¡Vamos hombre! ¡Que fui yo quien rompió el tratado!
— En mi anecia recuerdos unos ojos verdes… no me desvíe, ¿Qué sabe usted del tratado?
— ¿Qué hablo yo? ¿En chino? Si se supone que fui yo quién lo rompió… lo sé prácticamente todo. ¿Pero que no habló con Narcisa? Si estaba histérica, gritando a los cuatro vientos "Maldito Potter" vamos que hasta yo me enteré de eso, y en esos precisos instantes estaba bastante indispuesto.
— Potter, eso sería igual a decirme que usted no pasó las vacaciones en casa de sus tíos.
— En teoría —Se rascó la cabeza. Eso no estaba nada bien—. Pero, eso es lo de menos… yo lo menos que le he dicho a Draco que se ponga con esas de quererse ir a vivir con Nos… T… su padrino… ejum "Estoy hablando de más, lo sé… lo sé, de esta noche no paso… sino me mata Snape, lo hace Dumbledore y sino pues de plano Tom" —Snape palideció más, si eso era posible.
— ¿Usted sabe quién es el verdadero padrino de Draco?
— Ehh… am… eso… pues.
— ¡Responda Potter!
— "Un poco de asistencia Tom, o sino de plano ven y lánzame un Avada" —Pensó comenzando a caer en un ataque nervioso—. Bueno sí, sé que su padrino en Tom Riddle…
— ¡Cómo se enteró de esa mierda!
— Bueno —Se encogió en si mismo—. Me lo dijo el mismo…
— ¡Draco no iría soltando eso, menos al niño-que-vivió!
— No me lo dijo Draco precisamente, yo se lo dije a él en realidad.
— ¡Entonces!
— Por más imposible que parezca me lo dijo el mismo Tom —Se encogió más protegiéndose con los brazos la cara y subiendo las piernas, esperando cualquier represalia. Al ver que no sucedía nada, se acomodó.
— Potter, está usted definitivamente, en la demencia.
— ¡Padre! —En ese momento entraron Draco Malfoy y Anthony Hurtado.
— ¿Qué demonios hacen aquí?
— Harry ¿Todavía no te ha matado?
— Por suerte no, y está por la fase de incredulidad… que espero que sea más corta que la de Lucius… —Dijo volviéndose a proteger con las manos.
— ¡Pero… ¿De qué están hablando?!
— Ehh… ¿No querías saber quién era mi salvador? Pues, fue literalmente Harry…
— Yo sabía que esto iba a terminar así —Se lamentó con fastidio el Lord recostado en el marco de la puerta.
— Es imposible porque.
— Ergh, Harry pasó todas las vacaciones conmigo.
— Sí, podría ser, ok, por esas cosas incomprensibles de la vida se encontraron. Pero, el problema que tú pasaste casi todas las vacaciones con tu padrino.
— Ajap.
— Y qué, es estadísticamente imposible que Potter haya pasado las vacaciones allí, no se si me hago entender —Harry y Draco miraron al ojidorado.
— Bueno ¿Algún día se tenía que enterar, no? —Dijo despreocupadamente.
— Claro. "Algún día se tenía que enterar" —Imitó Harry irónicamente—. ¡Pero no conmigo tan cerca como para poder hacerme algo! ¡Además! ¡Es tú culpa!
— Técnicamente, Harry, fue culpa de Narcisa por pelearse con Lucius y pagarla con Draco —Severus jamás había estado tan confundido en su vida.
— ¡Y yo poniéndome de parte de Snape!
— Bueno, niño, nadie dijo que te pusieras a defender a Snape…
— ¿Lucius? —Preguntó Severus pasmado en la puerta.
— Miren, clavo de tumba. Hoy no salgo vivo de aquí —Se quejó el ojiverde.
— ¿Y, esta inusual reunión? —Cuestionó igual de consternado que el pocionista—. ¿Potter? ¿Tú? ¿Defendiendo a Severus?
— Literalmente sí —Respondió Draco con criticismo neutral.
— Oye, no me ayudes tanto. Y yo no soy quién anda alentando a Draco para que haga lo que quiere hacer.
— Sería el colmo —Dijo divertido el Lord.
— ¡Tú cállate! ¡Por ti estamos así!
— ¿Qué es lo máximo que puede pasar?
— Que Dumbledore se entere… me parece suficiente razón. ¿Qué tal si pasamos y cerramos la puerta? —Recomendó el Gryffindor—. Merlín, he caído en nido de serpientes…
— Estás exagerando —Dijo Draco. El aludido lo miró malamente—. No es como si alguien te fuera a hacer algo.
— Yo les voy a decir algo. Literalmente, Snape se termina de enterar de todo, perfecto, ¿Qué creen que pasará?
— Que termines en Durmstrang, es lo peor que puede pasar.
— ¡Y te parece poco!
— ¿Qué hora es? —Preguntó Severus rompiendo el tema de conversación.
— Las —Harry miró el reloj—. Tres y cincuenta de la tarde, señor.
— ¿Aún preguntas por qué estoy aquí? —Preguntó Lucius.
— ¿En que momento llegamos a la deliberada conclusión de que esto se iba a resolver en Hogwarts?
— Desde que todos estamos aquí presente.
— Um, ¿El Lord aquí en Hogwarts?
— Acá estoy —Dijo de manera algo infantil.
— Muy gracioso Hurtado.
— No, en realidad —Se metió Potter—. Sí, es él… puede confiar plenamente en mi palabra. Sólo que, verá, tenemos unos pequeños problemas técnicos.
— ¿Problemitas técnicos?
— Sí… —Severus se sentó tratando de entender la situación.
— Denme unos momentos.
— Puede tomarse todo el tiempo que quiera, y, no hemos soltado la peor parte. Que es la parte traumante, en si.
— A ver, Potter.
— ¿¡Y por qué yo?! —Preguntó a la defensiva—. Tiene a su hijo, a su ex y a Lord Voldemort para elegir ¿Por qué yo?
Las cosas acabaron algo así: Severus y Harry en el salón de pociones, solos por casi una hora completa, en donde no se escuchaba nada. Ni gritos, ni cosas rotas, ni nada por el estilo. Cuando regresaron al despacho, el menor salía con las mejillas algo sonrosadas, y debatiéndose entre la diversión y la pena, por suerte no todo había terminado tan mal, situacionalmente hablando, Snape estaba lívido, y no precisamente por su acostumbrada furia y su constante mal humor.
— Severus —Llamó Lucius, un poco preocupado.
— Sólo déjenlo que recuerde como se respira de nuevo… —Pidió el ojiverde yéndose al lado de Tom.
— ¿Fue muy horrible? —Le preguntó divertido.
— No, fue hasta divertido, pero, creo que es demasiada información…
— ¿Eso es malo o bueno?
— Lo bueno, es que está de nuestro lado, o eso parece…
— ¿Qué le dijiste?
— "¿Qué le mostré?". Será…
— Bueno, como sea —Chasqueó los dedos y unos papeles en formato dim. B2 aparecieron entre sus dedos—. Aquí están los papeles que manda el ministerio para solventar los problemas de paternidad de Draco. Están las actualizaciones de partidas de nacimiento, ID, y corresponsales varios, sólo falta decidir quién se queda con su custodia en vacaciones, porque luego ya estará en Hogwarts otra vez, y al graduarse, es otra historia —Empezó a registrar cada uno de los papeles—. Este no va a aquí —Murmuró sacándolo de allí. Y poniéndolo apartado. Harry leyó el papel, eran… ¿Sus trámite de adopción? Los agarró y se puso a leerlos.
Hablaban que, Sirius Black y Tom M. Riddle, eran los tutores legales de Harry. Esto le extrañó, en teoría, su padrino estaba muerto, o cuando menos en estado desaparecido. La custodia que tenían los Dursley había sido revocada, luego que el sustento de la familia, muriera de un ataque al corazón. Se mencionaba también el porque se postulaba como candidato preferencial, al Dark Lord en el cambio de custodia: El Electos fortuna… murmuró pasando el dedo por esa línea. Era poco menos imposible que Dumbledore no se hubiese enterado de los cambios que había realizado el ministerio, especial con la cuerda de chismosos que tenía a su favor.
La verdad es que, ya ni le prestaban atención. Lucius y Severus se habían enfrascada en una acalorada discusión, perdiendo todo el glamour que se permitiera un Malfoy; el cual, no era mucho… Draco pasaba la vista de hito a hito, preocupado, eso no podía terminar bien, aunque se alegraba mucho de que ya su padre supiera la verdad, y no tuviera planeado irse de boca floja. Aún no había soltado su plan macabro. Cuando se enteraran de eso, sí que iban a perder los estribos. Ellos se lo buscaron —pensó tratando de convencerse a si mismo. Miró a su padrino. ¿Cómo era posible que simplemente leyera los papeles así tan tranquilamente?
— Ya dije que no —Finiquitó Severus.
— Oye, también es mi hijo —Se defendió.
— Creo que ya lo has tenido el suficiente tiempo, y no resultaste ser lo suficientemente eficiente —Harry pensó al oír eso, perdiéndose nuevamente de línea, que esta vez si se iba a armar la grande. Habían contrariado la "eficiencia", en teoría perfecta, de lo Malfoy… ¿Draco pensaba hablar en algún momento? Querría hablar con Tom, seriamente acerca de los papeles que le había mandado el ministerio acerca de su persona. Suponía que los de Sirius también le habrían llegado. Contando con que jamás se encontraría el remitente, la carta se daría por perdida, en teoría, muy en teoría.
— Draco, creo que Harry quiere hablar conmigo, y esta va a ser una noche eterna, habla con tus padres, dile lo que vas a hacer, y que firmen los papeles de una vez —Le recomendó el Lord.
— Padres —Llamó reclamando un poco de atención.
— ¿Qué sucede? —Se detuvo primero Lucius.
— Estamos redundando mucho en el asunto… y, bueno, en realidad, ustedes sólo tienen dos opciones.
— ¿Y esas dos, son?
— La primera, y es que la posiblemente se cumpla. Es que yo me voy a ir en vacaciones con Harry y mi padrino —Escuchar esto al pocionista se le hizo por demás extraño, iba a abrir la boca, pero, no pudo decir palabra—. O está la otra, ya que la idea que se llegue en un consenso entre los dos. Pues, que Severus se venga a pasar las vacaciones en la mansión Malfoy, estarán en una misma casa, se ahorran los problemas con el ministerio, y felices todos.
— ¿Estás proponiendo que Lucius y yo convivamos por dos meses bajo el mismo techo?
— No, estoy proponiendo que los dos convivan conmigo esos dos meses —Harry y Tom, sonrieron al mismo tiempo… menudo Slytherin les había salido—. No tienen porque encontrarse, o hablarse, o correlacionarse. La mansión es lo suficientemente grande. O claro, aceptar la idea inicial. O ya de plano sino me van a dejar decidir, firmen de una vez, sea lo que sea que vayan a hacer.
— Sí, eso sería bueno —Masculló el ojiverde.
— Em, bueno, yo no tengo ningún problema en lo que propones —Concedió el mayor de los Malfoy.
— Perfecto, entonces, dejen de hacerme perder el tiempo, y firmen —Dijo el Lord dándole los papeles.
— Por favor —Le rogó su hijo al pocionista—. Vamos, ya has pasado antes asuetos conmigo, en la mansión…
— Merlín, no puede ser que yo vaya a aceptar algo así.
— ¿Vas a aceptar? —Dijeron Draco y Lucius al unísono.
— ¿Qué más me queda? —Se acuclilló en el pupitre y firmó—. Mira Lucius —Le amenazó—. Será muy tu casa, pero, mi espacio personal se llega a sentir invadido y te mandaré directo a St. Mugo, a punta de maldiciones. Y tú —Retó a su hijo—. Espero que estés feliz, con esto…
7
Se dirigían rápidamente al cuarto de Nichol, habían decido no mediar palabra, era peligroso comunicarse por los pasillos, jamás sabías a quién te podías encontrar, como pronto estaban por descubrirlo. Habían desaparecido también los papeles por seguridad…
— Harry —El aludido se detuvo de golpe al oír la voz del director llamándole.
— ¿Señor? —Preguntó volteándose.
— Harry, necesito hablar urgentemente contigo.
— ¿No podría ser en otro momento? Estoy algo consternado en estos momentos.
— No, Harry… tiene que ser ya. Es bastante serio y preocupante de lo que vamos a hablar.
— Anda —Le dijo Anthony.
— Pero…
— Anda…
— Bueno, ¿De qué se trata? —Preguntó colocándose al lado del hombre en un trote más o menos rápido.
— En mi oficina. Señor Hurtado —Se despidió el director llevándose al Golden boy.
8
— ¿Qué sucede?
— Toma asiento hijo… —Eso era muy feo… ¿No le iba ni siquiera a ofrecer caramelos de limón?
— Me está asustando profesor…
— Mira Harry. No sé si te habrás enterado, pero, hay algo que se llama el Electos Fortuna…
— "¿Vamos a hablar del tratado? ¿Qué no me pueden dar una sola mala noticia por día? ¿Es mucho pedir? Severus enterado, y ahora éste también". Ajá, ¿Qué pasó con Él? Y sí, estoy enterado… —El director le entregó unos papeles. Lo miró, las letras que se juntaban en oraciones y párrafos, para conformar el texto que se le presentaba, se le hacía estrafalariamente conocido. Claro, lo había acabado de leer. Así que al final esta noche tendría revelaciones terribles.
— Te juro que hice lo que pude para que esto no sucediera.
— "Por primera vez, estoy seguro de ello…"
— Léelo por favor.
— ¿Papeles de adopción y traspasos de custodia?
— Sí. Los del ministerio decidieron que, como el sustento de la familia Dursley, había muerto, no podrían dejarte ya en esa casa. Así que, sólo quedaban dos opciones o Sirius o…
— Tom M. Riddle —Murmuró encontrando rápidamente la línea donde estaba el nombre de su novio—. ¿Chiste, no?
— No.
— O sea… esto significa que, en teoría, estas vacaciones, tendría que pasarlas con él.
— No es en teoría…, Tom está obligado a hacerlo por el tratado.
— Eso es ridículo. ¿Quién en su sano juicio me dejaría con tal persona?
— No estamos saltando de alegría… ni aunque Sirius siguiera en este mundo —Una puyita comenzó a molestar al moreno—. Podría evitar esto.
— ¿Y usted lo ha sabido toda mi vida y ahora me lo dice?
— Harry, sí, lo sabía, desde antes que James naciera. Pero, tienes que entender que el tratado tenía cien años que no se aplicaba. Jamás se me pasó por la cabeza algo así podría ocurrir.
— Y, en teoría, yo duermo una noche, donde sea que Voldemort duerma, o si duerme, y, ¿Despierto vivo al otro día?
— Tiene tu tutoría. Es decir, tiene que protegerte y hacerse cargo de ti, hasta que puedas defenderte económica y mentalmente…
— Es decir que para el ministerio no estoy lo suficientemente capacitado para vivir por mi mismo, cuando ellos hace un año ni siquiera creían que él, había regresado.
— Pues… en teoría —Decidió contestarle el de cabellos canosos. Harry se rió.
— Bueno, prefiero terminar en un orfanato o en la calle. Además, este 31 de julio, cumplo mi mayoría de edad… —Le dijo devolviéndole los papeles.
— Ojalá fuera sólo el ministerio, Harry. Se supone que cuando cumples 17 tienes que convivir con el Heredero de Slytherin hasta que cumplas los 21… si Lily y James estuvieran vivos…
— Si ellos estuvieran con vida, no permitirían semejante atropello…
— James estuvo tratando de romper el tratado desde que supo de él, para evitar que tú o otra generación de su familia tuviera que pasar por ello. No lo logró, es más, en algún momento llegó a incendiarse… anteriormente, como, es normal, el Heredero de Gryffindor, es más joven, el de Slytherin tendía a convivir no sólo con él…, si no que también con su papá y su mamá. Ya fuera en casa de estos o en la suya propia. Como te venía diciendo: Si Lily y James siguieran con vida, tú tendrías la opción de decidir como serían las circunstancias en la que quieres que sean llevadas las convivencias. Podrías volverte muy malcriado y caprichoso en este sentido y nadie diría nada. En estos momentos, sólo tienes esta opción.
— Como cosa rara —Expresó con sarcasmo—. Oiga profesor, no es por nada pero. Comprenderá que no puedo irme a vivir con Voldemort… es decir, ¿Cómo pretende que sobreviva bajo el mismo techo de quién ha querido matarme desde antes que pudiera saber que es asesinar o tener uso de razón? Además ¿Quién dice que Voldemort está capacitado para cuidar de un adolescente o tan siquiera vive en condiciones lo suficientemente adecuadas, de esas que dictaminan los muggles y supongo que también los magos?
— Vivirás aquí —Dijo cediéndole una foto. Era la mansión Slytherin. Sí, la misma en la que había vivido los últimos ocho meses truncados de su vida…
— Esto es un: sólo te digo para que te vayas preparando psicológicamente ¿verdad?
— Me da vergüenza admitirlo, pero sí.
— ¿Y qué dijo Él acerca de esto?
— Nadie puede oponerse a lo primigenio. Antes que te vayas de este año de Hogwarts se habrá firmado una tregua temporal, mientras se decide que se va a hacer realmente. Supongo que habrá que esperar que cumplas veintiuno para que todo esto vuelva a su cause normal…
— Es muy razonable que haya aceptado la tregua —Ironizó, revirando los ojos.
— No la aceptó.
— Bueno ¿y entonces? ¿A qué estamos jugando?
— Hay una clara diferencia entre aceptar y ser obligado… y sabrá Merlín que habrán hecho las consecuencias del tratado. Así que no debe estar muy contento que digamos.
— Y que lo diga… no creo que deba estar saltando de alegría por tener a su peor enemigo durmiendo en su casa.
— Estás en todo tu derecho de presentarte ácido y poco receptivo…
— No profesor. Voy a llegar a King Cross, me lanzo en sus brazos, le doy las buenas noches y de paso, le planto un beso en la mejilla.
— Eso sonó divertido. Deberías planteártelo seriamente, lo traumaría bastante.
— ¡Profesor Dumbledore! —Le soltó incrédulo.
— Te lo estás tomando muy bien. Pensé que ibas a destruir Hogwarts cuando te enteraras.
— Pues no. Suficiente tuvo el castillo con la destruida de hace unos meses…
— Sí; supongo que tienes razón. Mira, este es Tom cuando no está en pos de: "Soy el señor oscuro todo poderoso y los asesinaré a todos, en menos de lo que digas 'quidditch'" —Harry tuvo que reírse a fuerza mayor ante lo que había dicho el director. Tomó la foto en sus manos, y descubrió a Voldemort con una mano en la cintura como siempre tenía costumbre de pararse, con la cintura un poco quebrada, su rostro serio, aunque relajado, tenía una túnica negra abierta con un sencillo pantalón negro y una camisa blanca manga larga, de vestir. Sí… ese era su novio.
— Se parece mucho a mí —Apuntó, sin saber bien que decir o como comportarse de ahora en adelante.
— Coincido mucho contigo. Puedes quedarte con la foto, por lo que veo te gustó.
— ¿Eso está dicho por…?
— No te preocupes, cosas mías. Para terminar, te diré que esto es un secreto. Lo saben pocas personas. Y te quiero decir que tienes mucho en tus manos para hacer un futuro mejor, Harry. No estaré para ayudarte, pero, yo estoy conciente que tú harás algo para que todo termine bien. Como te darás cuenta, Tom Riddle es humano. Convivirás con él, en calidad de ser persona: Alguien que ríe, se enfada, duerme, es más, por más bizarro que lo creas, llora… tienes una gran oportunidad de darte cuenta que no es tan malo como aparenta ser y crear el futuro que te plazca, sea cual sea ese que tanto deseas.
En esos momentos era cuando dudaba que Dumbledore fuera tan malo como le adjudicaban tan vehementes Tom y Ralph… y estaba siendo sincero, él nunca se equivocaba juzgando a la gente. No lo había hecho con Voldemort, no podía ser que se equivocara con alguien que llevaba conociendo desde hace tanto tiempo. ¿Qué sería lo que había llevado al hombre a cometer tales atrocidades?
— ¿Estás bien? De repente te quedaste muy pensativo, viendo la foto. Tengo que admitir que es un hombre muy atractivo —Cabe decir que el sonrojo de Harry fue demasiado evidente.
— Por Merlín, profesor Dumbledore… —Dijo aclarándose la garganta.
— Tú no cambias, Harry. Y me alegro por eso —El niño lo miró confundido. Lo que recibió fue una linda sonrisa del director—. A lo mejor tengas que convivir con el joven Draco, no preguntes… aunque sé que él y tú, han mejorado considerablemente sus relaciones, y me alegro mucho por eso. Es una persona que ha sufrido mucho en esta vida… el hecho de haberle perdonado, y ofrecido una verdadera amistad, es algo que como comprenderás, va a significar mucho para él.
— ¿Le parece bien mi amistad con él?
— Por supuesto, es lo mejor que le ha podido pasar a este colegio, hasta el joven Ronald parece haber detenido sus ataques. Aunque creo que esto es obra de Nichol…
— Sí —Tuvo que admitir, con una sonrisa circunstancial.
— Y aunque no fuera así… eres tú quién escoge con quién juntarte ¡Bueno! —Dijo muy animado y con una sonrisa pícara—. Si me disculpas, tengo que ir a averiguar como terminó una pequeña situación que incluye a Lucius Malfoy y al pobre de Severus. ¿Supongo que el joven Draco te dijo acerca de su problema familiar?
— Sí. En realidad he sido vilmente utilizado, en distintas ocasiones, o como abogado familiar o como psicólogo de parejas.
— Eso me parece bastante bien. Lástima que ni Severus, ni Lucius estuvieron presentes en esas sesiones dedicadas a solventarle los problemas a Draco. Seguro que hace mucho se hubiesen solucionado.
— O yo estuviese en la enfermería lleno de maldiciones varías.
— También —Le dijo sonriendo—. Te dejo, sal cuando te sientas preparado, para enfrentar todo lo nuevo que te espera…
— ¿Nuevo, eh? —Se preguntó cuando estuvo solo. En ese momento entró Fawkes, y viéndolo allí cantado alegremente se le paró en el hombro—. ¡Hey! ¿Cómo has estado? —Al acariciarlo una sensación conocida y temida le acometió.
— No creo que le quede mucho tiempo —Admitió preocupada.
— ¡Eso es imposible! ¡Él no puede morirse, no así!
— ¡Harry! —Exclamó Poppy al verle llegar por fin.
— ¿Qué prdst…?
Se detuvo en seco… el fénix cantó ahora con notas de preocupación… ¿Alguien iba a morir? Se deshizo del nudo de la corbata que de repente estaba demasiado apretado, y trataba de quitarse el vacío en el estómago que le había acometido. Un pensamiento le consoló, y era el hecho que la visión había sido demasiado corta y con poca información, lo cual significaba que faltaba mucho tiempo para ello… agradeció a todas las deidades divinas que estuviera sano, y no se hubiese desangrado o desmayado.
10
Esa noche era la cena que anunciaba el final de ese año en Hogwarts. Dumbledore había proclamado las palabras de aliento, agradecimiento y despedidas, comunes de todos los años, pidiendo a todos que pasaran buenas y muy divertidas sus vacaciones, y que regresaran descansados y con la mente en buena forma para recibir los nuevos conocimientos que le estaban esperando.
En los pocos meses que sucedieron, no había pasado nada digno de contar. Las cosas seguían su cause normal. Hermione había aprendido en todo ese tiempo a controlar sus poderes, volviéndose muy buena en su campo. Aún no sabía como tratar a Voldemort, y se había sorprendido mucho cuando, el joven moreno le había indicado que esas vacaciones tenía el expreso permiso del director para irse a pasar sus vacaciones en la Mansión Slytherin. Luego de reírse un buen rato a costa de la cara de su amiga, le había explicado la situación, y ésta le había pegado un golpe en la cabeza, insultándole.
El buen humor de Draco era tal, que todo el mundo estaba planeando llevarlo a la enfermería a que Madame Pomfrey lo revisara y mandarle directo a St. Mugo, por haber enloquecido. Curiosamente dicho batallón estaba comandado por nada más y nada menos que por Pansy Parkinson, la cual no se creía nada de lo que estaba pasando, alegando que el mundo se había puesto patas arriba, luego que su padre le dijera que, por órdenes casi divinas se había tenido que llegar a una tregua, aunque, aún estaba permitido molestar a los sangre sucias y media-sangre que se le cruzaran por el medio.
Tom y Harry, habían discutido, un total de veces incontables, en donde, deshaciéndose de todo su orgullo, el Lord siempre terminaba humillándose para que el más joven le perdonara. Y luego que Hermione y Draco intercedieran por el hombre, éste le absolviera aún molesto por su tozudez, y Nagini por supuesto siempre del lado del ojiverde, diciéndole que no se merecía que lo hiciera, pero, por suerte todo terminaba bien.
Haciendo gala a la tradición, el próximo año tendrían otro profesor de defensas contra las artes oscuras… A Nichol se le hacía insostenible llevar a cabo todas sus responsabilidades, o llevaba las directrices de la familia Potter o daba clases en Hogwarts. Habiéndose decidido por el que la familia era más importante, renunciaría a finales del año escolar. Dumbledore, muy alegre como siempre, aceptó su dimisión en el profesorado y le dijo que podía ir a visitar a Harry cuando quisiera. Y con una tónica algo burlesca, había agregado que no se podía perder la tradición de, con el reto que eso suponía; por la supuesta maldición del puesto, encontrar otro profesor.
A Sirius casi no le dio un infarto cuando se enteró que tendría que vivir con Harry y Tom, bajo el mismo techo, todas las vacaciones. Es más, recordaba, ese suceso, con muy buen humor por el hecho de que se había encerrado en el closet más próximo, habiéndose transformado en Padfoot y si alguien se trataba de acercar, le ladraba amenazándote con morderte, hasta que llegó súper Moony al rescate, lo sacó de allí, se encerraron en la habitación, y luego de algunos objetos no identificados rotos, y gritos incompresibles, por parte de los restante. El animago salió, aclarándose la garganta y yéndose de allí, con todo el orgullo Black que aún le quedaba.
El hecho más resaltante, había sido, cuando una alumna de séptimo curso de Hupplepuff, en medio de las corrientes y normales sesiones de estudios que se daban en el gran comedor, para que los alumnos, de manera optativa, pudieran hacer las tareas con más comodidad y tener la tutoría de algún profesor. Detuvo al profesor Snape, en medio de todo el mundo y le confesó que le gustaba, y que estaba enamorado de él, desde hacía casi dos años.
Draco se había levantado casi sin poder creérselo. La mandíbula de Ron se había estirado tanto que parecía hasta desencajada. Harry había hecho un mohín de disgusto con la cara, y no le dio más importancia. A Mcgonagall se la tuvieron que llevar de emergencia a la enfermería… y bueno, la muchacha pidió perdón por su atrevimiento, estaba plenamente conciente que jamás podría llegar a nada, y que sólo quería que lo supiera, ya que había sido un gran profesor y una influencia fundamental en su vida, luego, huyó muy azorada, y para su suerte, pociones la llevaba con bien, y fue capaz de escaquearse lo que quedaba.
Hecho curioso fue que Snape estaba tan o más sorprendido por ello que cualquiera. Y para terminar con la sanidad de más de uno de los allí presentes, en vez de comenzar a lanzar improperios y tratar de expulsar a la chica, éste le había concedido una media sonrisa, o lo que él considerara que fuera eso; diciéndole que estaba bien, y que ese era el deber de un profesor, haberle servido de algo a ese cerebro. Bueno, no era la mejor declaración se simpatía, pero, ¡Por Merlín! ¡Era Snape! O… algo muy confuso, de lo que alguna vez fue el profesor de pociones más temido de toda la historia. Luego Harry recordaría que la personalidad extra-ogra del profesor, era causada por un convenio, al tratar de no perder totalmente la comunicación con su hijo.
Había sido un año atropellado… nadie lo iba a negar, pero, cuando menos, por cada desgracia había surgido algo bueno, y eso era algo que Harry sabía apreciar.
11
Estaban en la estación que los llevaría de nuevo a sus hogares por dos largos meses…
— Bueno Harry… que te la pases bien, en estas vacaciones con los estúpidos Muggles.
— No, Ron… ¿En que idioma? No voy a pasar las vacaciones con ellos… en el papel que te di tienes la nueva dirección para que mandes las cartas —Le dijo pegándole el papel sostenido en la mano del pelirrojo, en la cara.
— ¿Y dónde queda esto? También es una dirección muggle…
— Tú mamá ya te dirá cuando Dumbledore lo considere necesario. Más abajito está el número de teléfono.
— Sí, pero, créeme, y hazme caso que no querrás llamar…
— Esto del tefélono no se me dará nunca bien —Se quejó.
— Teléfono, Ron. TE-LÉ-FO-NO —Le regañó corrigiéndole Hermione.
— Cartas estarán bien, Ron —Abogó Harry por la paz mundial.
— ¿Cómo de a que hora a que hora se puede llamar? —Preguntó la mujer insegura.
— Bueno, a cualquier hora, estará bien. Creo… —Respondió de igual manera.
— Ergh… bueno, ¿Están en este mismo país, no?
— Sí, tranquila, es el mismo horario.
— Está bien, yo te llamo para cuadrar la visita.
— Ok…
— ¿Vas a ir allá? ¿Y yo?
— Eh… Ron, yo voy, porque hay que arreglar unos problemas que tengo… no voy a visitarlo propiamente dicho.
— Ah, bueno…
— ¡Supongo que hasta dentro de dos meses! —Dijo Reiris casi arrastrando a Draco.
— ¿Regresarás?
— ¡Pero claro! ¡Que pregunta tan sosa! Sólo nos veníamos a despedir. Que mis vacaciones son en Alemania, así que parto con el rubiales. Sus padres se ofrecieron a llevarme hasta mi destino para hacer el salto de aquí a Alemania.
— Que tengas unas buenas vacaciones —Dijo el ojiverde sinceramente.
— Igual. Que te diviertas. Aunque, siempre lo haces —Nadie se esperó aquello. Helios se acercó inesperadamente y le robó un corto beso a los labios de Harry.
— Dios mío, lo van a matar —Se lamentó la prefecta. Luego recordó que el novio de Harry había partido unos días antes, junto con Sirius, Remus y Nichol, claro, que nadie sabía precisamente que habían partido con casi un destino en común…
— ¡Helios!
— Ya, ni que se fuera a enterar. Bueno, nos vamos. ¿No te despides? Que mala educación…
— Adiós, Potter… —Expresó secamente.
— Ehgr, que tengas bonitas vacaciones tú también. Cualquier cosa grita, que estoy a una chimenea de distancia. También si hay que evitar que tus padres quieran acabar con la armonía de la tierra.
— Adiós, Malfoy… —Se despidió por cortesía también la única mujer del grupo. El rubio simplemente asintió. En ese momento sonó el primer pitido que avisaba que pronto partirían. El trío de oro se introdujo en un vagón, para llegar a King Cross.
12
— Esto no me gusta para nada —Le comentó a la nueva portadora de la descendencia Hupplepuff.
— Vamos Harry. Deja de temblar… sólo no actúes demasiado obvio.
— ¿Obvio? ¿A que podemos llamar obviedad en este caso? ¿Saco mi varita y me pongo a maldecirlo? ¿Eso es lo que podríamos llamar un comportamiento normal en este caso? —Le acribilló nervioso, poniendo también nerviosa a la mujer.
— Harry —Los dos saltaron.
— ¡Director! —Exclamaron Harry y Hermione al ver al mismísimo Albus Dumbledore en la estación muggle, vestido con un flux de color gris claro y camisa blanca. Era una matada de ojos, puesto que parecía uno de esos juegos para vestir a los muñecos de papel, y se habían equivocado de vestuario, no porque no estuviera correctamente acorde a la ocasión, si no porque, definitivamente pareciera que lo hubiesen sacado de uno de los mejores cuentos sobre Lancelot, colgándole un traje de ejecutivo…
— Veo que les sorprende que esté aquí.
— Mucho…
— Allá están mis padres —Dijo saludándolos con una sonrisa y moviendo la mano—. Tengo que irme… Harry.
— ¿Qué?
— Si de plano no te llamo en una semana, llámame tú porque no he tenido el valor para marcar el número.
— Vale… me robaré su teléfono un rato…
— Adiós —Lo besó en la mejilla, se despidió del director y se fue a donde estaban sus padres para irse a su hogar. Harry se alivió al enterarse que su conjuro había servido y no se acordaran de que en algún momento habían estado esperando un nuevo miembro en la familia.
— Acaba de llegar por ti, Harry —Lo despertó el Director. El corazón del Gryffindor latía tan desbocado que sabía que su acompañante podía escucharlo sin ninguna dificultad. Recayó en el hecho que estaba rodeado por tres miembros de la orden de fénix, y tres aurores desconocidos des ministerio. Tom Marvolo Riddle, entró en su campo de visión, vistiendo pulcramente como siempre, solo ¿Por qué tenía que ser tan confiado? Se lamentó el niño.
La tensión se cortaba con un cuchillo, todos lo miraban con una mezcla de miedo y una posición preparada de ataque. Ya le había pedido perdón por el trato hostil que tendría que darle en la estación, esperaba que su trato hostil, fuera ignorarlo de forma grosera.
— Dumbledore —Fue el saludo frío, seco y desidioso con el que el Dark Lord decidió romper el silencio molesto y desagradable que se había formado en el ambiente. Era totalmente conciente del hecho que mucha gente se les había quedado viendo.
— Tom —Saludó a su ex pupilo más sonriente y simpático—. Aquí está Harry —Dijo sacándolo tras su espalda. No es que no quisiera verlo, es que no sabía como actuar. Los aurores lo miraron preocupadamente.
— Ergh, am… ¿Hola? —Lanzó a la buena de Dios.
— Siempre tan elocuente, Potter… —El niño se alzó de hombros con cara de circunstancias.
— Bueno, entonces, ve con él Harry, y ya nos veremos en Septiembre.
— Supongo, adiós…
— Pobre niño… —Dijo uno de los aurores cuando ya hubo desaparecido.
13
— Argh, que desagradable… esos han sido los veinte minutos más largos y supliciosos de mi vida —Le aseguró quitándose la túnica y subiéndose en el carro de Tom—. Ya puedes salir Nagini —Se despeinó un poco para sacar la tensión, no que tampoco fuera mucha diferencia.
— ¿Cómo estás?
— En la normalidad plena ¿A dónde vamos?
— ¿A dónde más? A casa…
— Yo pregunto, contigo uno nunca sabe a que atenerse… —El lord reviró sólo reviró lo ojos antes de girar la llave, y colocar la palanca de Drive.
El motor arrancó luego de recibir la chispa de los pistones, anunciando que otro año lleno de sorpresas, sonrisas, desgracias, momentos difíciles y nuevas aventuras estaba a punto de suceder…
To be continued…
nn ñom, este es el capítulo más largo que he escrito en LO, no que sea mucha diferencia, sólo son veintisiete páginas de Word. Que quede claro: No espero que les haya gustado, está muy largo, tiene mucho bla, bla, bla innecesario y camelote en cantidades excesivas. Me doy cuenta que la palabra más repetida fue "Teóricamente". O.O no hay sustituto para esa palabra XD. Mis condolencias…
¡Bien! ¡Ha finalizado la primera parte! ¡Felicitémonos todos que hayamos llegado tan lejos! Yo por haber tenido la agallas de no dejar esta historia, y ustedes por el masoquismo de seguir leyendo, de verdad que no sé como le hacen XD. Me alegro mucho de haber terminado este capítulo hoy, ya que; mañana comienzo la locura que muy juiciositos la gente denomina: "Universidad". Pero, supongo que, algunas noches robadas y unas trasnochadas los viernes y sábanos podré actualizar de vez en cuando. Y definitivamente, más de dos veces en este año :S.
Por ser un capítulo especial se lo dedico a mi madre, madre linda y de mi corazón (ergh, XD en realidad todos los capítulos siempre van dedicados a ella, no importa en que circunstancias sean). Espero que te parezca lo suficientemente fácil como para entenderle, porque, por como vamos, no voy a estar disponible pa' arrimar el hombro cuando lo leas. Pero, está facilísimo.
He de suponer que faltan unos veintisiete capítulos más XDDD. Y he prometido a mi misma ir quitándome la mala manía que tengo de ir inventando a diestra y siniestra personajes originales. Es algo compulsivo, además de desagradable. Nadie más que yo quiere el lemon que está planeado desde hace millones de años en esta historia, pero, como esta historia no permite mucho sexo que digamos, lo más seguro es que la primera pareja afortunada sea LuciusxSeverus. Si Merlín (y mis musas, cabe acotar) lo permite XDD. Bueno, también hay que aclarar que influye si Severus no manda a St. Mugo a Lucius primero LOL
Mis notas kilométricas para no perder la costumbre XD. Aquí se acaban, me prometo a mi misma actualizar rápido. Bueno, chaup!
Liuny.
