Enemigos

Ron bufó aburrido. Hermione se escondía detrás de una gran pila de libros y Harry dormitaba a su lado.

Apenas quedaba una semana de colegio y aunque habían suspendido los exámenes por todo el asunto de La cámara de los secretos, Hermione seguía estudiando como si la vida le fuese en ello.

La luz de entraba por las ventanas de la biblioteca mostrando un día azul, perfecto para salir a los jardines y aprovechar los pocos días que quedaban antes de volver a casa.

Ron le echó un vistazo a Hermione, parecía recuperada de su encontronazo con el basilisco, pero no creía que después de pasarse meses petrificada, lo mejor fuera quedarse encerrados allí.

-Hermione, ¿podemos salir ya?

-Claro que no. Me he perdido muchas clases y tú y Harry deberías repasar, no vais tan sobrados como para salir a jugar. –le respondió de mala manera sin separar los ojos de su libro.

-Hermione, tienes todo el verano para estudiar y ponerte al día, y seguro que si ahora mismo hiciéramos un examen seguirías sacando la mejor nota del curso. Anda, vamos a jugar un ratito que no nos veremos hasta el curso que viene.

-No. Ron a ver si te enteras, el curso que viene va a ser muy complicado y nos tendremos que esforzar al máximo si no queremos repetir curso. –Ron volvió a bufar, pero esta vez más que un bufido sonó algo así como "aburrida" -¿Qué has dicho?

-Me has escuchado bien. Aburrida, ¿hace falta que te lo deletree?

-¿Perdona? Lo que pasa es que tú eres un descuidado, que no te importan los estudios. –Hermione se había puesto roja de la rabia, a la vez que Harry se despertaba sobresaltado por la subida de tono.

-No es que no me importen, lo que pasa es que hay cosas más importantes. Pero a ti parece que solo te importa los libros, eres como un nobot.

-Es robot, so memo. Si estudiases más lo sabrías, pero el señorito Ronald está demasiado ocupado pasándoselo bien.

-Chicos por favor. Para de comportaros como si fuerais enemigos. –Suplico Harry, señalando con disimulo a la señora Prince que los miraba decidiendo si echarlos.

Los dos niños se lanzaron miradas de odio antes de volver a sus actividades. Harry suspiró y volvió a cerrar los ojos y aprovechar el rato que estuviesen sin pelear sus dos amigos.

-Solo me preocupaba por tu salud. Después de estar meses convertida en piedra estar tan quieta no es recomendable. –Harry abrió los ojos para ver a Ron enfurruñado y muy interesado en el suelo y Hermione roja como un tomate.