Dragon Ball no me pertenece. Es obra original de Akira Toriyama. No obtengo absolutamente nada con este escrito, sólo la satisfacción de que la gente lo lea.
Dentro de aquella habitación
Habían pasado ya dos meses desde que entramos a aquella habitación. La verdad era una rutina horrible. Piccolo solo me dejaba dormir unas 6 horas diarias, me obligaba a levantarme totalmente agotada, me hacía entrenar hasta 13 horas seguidas y me dejaba totalmente destrozada. No se ni como había podido aguantar semejantes maratones. Las horas que yo dormía el seguía entrenando, ¡Y no entiendo como es que no se cansaba! No se si todo esto lo hacía para que yo no lo incordiara, posiblemente esté un poco paranoica, debería hablar con el, pero.. ¡No puedo! Cuando estamos peleando no me deja hablarle, cuando terminamos yo no tengo fuerzas ni para respirar y acabo muerta preparándome algo rápido de comer y yéndome a dormir arrastrándome a la cama. ¡Lo siento pero esto tiene que acabar! Se que el entrenamiento es importante, pero si sigo así, ni voy a arreglar las cosas con él, ni voy a conseguir lo que quiero con él. Estoy segura de que en este sitio va a ser mi ultima oportunidad. Esta vez, tengo que cambiar las cosas, ni siquiera se si mi salud va a aguantar semejante maratón. Ya está, ¡No pienso aguantar ni un segundo más esta situación!
- ¡Yatziri! ¡Es hora del entrenamiento! - Me levantó Piccolo como de costumbre, tirando de la sábana para destaparme y así obligarme a despertar.
- Hoy estoy muerta. Llevamos ya dos meses sin parar, hoy entrena tu solo, yo estoy agotada. - Le dije remoloneando aún en la cama. Aunque en el fondo estaba a punto de explotar de enojo.
- ¿Agotada? ¡¿Estás hablando enserio?! ¿Tu sabes a la clase de monstruo que nos enfrentamos?
- Si. Se te olvida que ya se absolutamente todo lo que va a pasar. - Le contesté aun con los ojos cerrados.
- Claro, se me olvidaba, como ya conoces el futuro te tomas las cosas muy a la ligera. Te recuerdo que saliendo de aqui solo te quedará menos de un año para luchar en tu dimensión, si es que Cell no te mata. Te fías mucho de lo que sabes, pero la última vez ese monstruo casi te mata. ¡De no ser por mi estarías muerta! ¡Así que no me vengas con tonterías!
- Pues no haberme ayudado aquella vez. - Le dije tapando mi cara con la almohada, quería seguir durmiendo.
- Se te olvida que ahora la mente de Kamisama me pertenece, debo cumplir con mi deber y uno de esos es mantenerte sana y salva para que ayudes a tu planeta. ¡Deja ese egoísmo de niña caprichosa y céntrate de una vez por todas! - Me dijo arrebatándome la almohada.
- ¡No quiero! - Le dije enojada cubriéndome los ojos con mis manos. ¡Esta vez no pienso ceder! Me duele todo el cuerpo. Dos meses enteros.. me esta a punto de dar algo! Aunque creo que Piccolo estaba empezando a perder su paciencia, ya que lo único que oí fue un gruñido por su parte.
Cogió mis brazos para destaparme la cara y los colocó uno a cada lado de mi cabeza. El estaba parado justamente al lado de mi cama. Agachando los hombros para agarrar mis brazos. No estaba de humor, hoy estaba muy enfadada, no habíamos hablado ni una sola palabra desde hacía dos meses. Me enojé tanto que me puse a dar patadas a diestra y siniestra, atinando con una en su cara, lo cual le hizo enojarse aún más. Intenté zafarme, pero cuando intentaba soltarme él me apretaba más.
- ¡Ya basta! - Me gritó él, presionando más mis muñecas contra la cama.
- ¡Déjame en paz! Llevas ignorándome por dos meses. Ni siquiera he podido cruzar una palabra contigo que no tenga que ver con pelea, pelea y pelea.
- ¿Así que de eso de trata todo? - Piccolo puso si típica sonrisa malévola. Se subió a mi cama y se colocó justo encima mía, agarrando mis piernas con las suyas. Piccolo me tenía totalmente inmovilizada. No se cual sería su intención esta vez. - Bueno, ¿Que es lo que tienes que decirme?
No se porque pero tenerlo tan cerca me estaba sonrojando. ¿Pero que demonios me pasa? Ahora mismo estoy enojada con él, no tengo ganas ni de besarlo. ¿Porque me pongo tan nerviosa cuando lo tengo tan cerca? Seré masoca, supongo. Pero es que verle ahi encima de mi, sin la enorme capa que lleva siempre... me deja totalmente atontada.
- Sigo esperando. No te moverás de aquí hasta que me digas lo que quieres decirme, y prometiéndome que vas a cumplir con tu responsabilidad y que seguirás entrenado como hasta ahora.
No se porqué Piccolo estaba tan cerca de mi en ese momento, mirándome tan fijamente a los ojos. No se porqué supongo que Piccolo también me estaba buscando, no, no lo creo, pero estábamos tan cerca, y yo creo que no pude contenerme, otra vez.. ¡Malditos impulsos! Parecía que Piccolo me había puesto a propósito en este aprieto, ya que recibió mi beso como aquella vez en Kame-House, y podría jurar que le vi acercarse un poco a mi... ¿Que querrá esta vez?
Decidí no pensar y besarlo intensamente, ese beso creo que fue el más pasional que habíamos tenido. El cuerpo de Piccolo comenzó a tensarse, no se porque motivo, ya que estaba más receptivo de lo habitual. Soltó lentamente mis muñecas dejando mis manos libres, las cuales aproveché para rodear su cuello, tirándolo más hacia mi. Acto seguido apoyé uno de mis brazos en la cama para levantarme un poco y con el impacto de un beso le hice mover su cabeza de tal forma que mi cuerpo se pudiera incorporar, y separando mis labios de los suyos, ataqué su cuello. Al tocar ese punto tan sensible, Piccolo se dejó caer sobre el colchón de aquella cama, podría jurar haberle oírle gemir un poco ante mi ataque. Ya que instantes después me atacó nuevamente hacia los labios, mientras yo pasaba mi pierna alrededor de su cadera, quedando justamente encima suya, con las piernas a los lados y mi pelvis rozando con su miembro. Piccolo se dejaba llevar mucho más que de costumbre, el el fondo creo que esperaba esto, ya que no tardó en empezar a pasar sus manos al rededor de mi cuerpo, palpándome con mucho más curiosidad que otras veces. Se separó unos segundos de mis labios para respirar, pareciera que le estaba dejando sin aliento, y mirándome un segundo a los ojos volvió a atacarme, girándome nuevamente. Recorrí su cuerpo con mis manos yo también, hasta llegar a su miembro, el cual estaba en total disposición. ¿Será esta mi oportunidad? Debería intentarlo... asi que mientras jugaba con mis manos, aproveché para desabrochar ese cinturón azul que sujetaba su pantalón. Le vi parar un momento algo nervioso, mierda... no puede ser que esta vez me vaya a dejar así... Aunque pronto noté lo que ocurría, creo que no quería admitirlo, pero era la primera vez que se encontraban en una situación así, tengo que guiarlo antes de que se arrepienta por lo que está pasando en este momento. Así que lentamente bajé mis bragas mientras volvía a besarle, y con ayuda de mi pierna pude retirarlas sin separarme de él.
Finalmente creo que no esperé ni un segundo para acercar aún más mi sexo contra el suyo, pensé... ahora o nunca. Y con un ligero roce conseguí que Piccolo introdujera su miembro dentro de mi. Era increíble pero lo había conseguido. ¡Estaba teniendo sexo con Piccolo! Piccolo gimió un poco, le costaba respirar, bueno.. igual que a mi... Piccolo empezó a entender de que se trataba el asunto, y empezó a moverse a un ritmo adecuado, y creo que lo iba entendiendo gracias a lo gemidos que yo también soltaba, creo que eso le hizo entender que iba por buen camino. A pesar de no haber sido el polvo más largo de mi vida, si fue el más intenso. Fueron unos momentos llenos de pasión que me hicieron sentirme en otra dimensión.. bueno, ya lo estaba, pero ustedes me entienden.
En el momento en el que Piccolo llegó a su clímax fue un momento confuso para él... en ese momento concreto noté como el cuerpo de Piccolo se tensó, aunque justo después se quedó unos momentos quieto, con la cabeza apoyada en mi hombro, tratando de asimilar esa nueva sensación. Creo que él seguía sin entender exactamente lo que había pasado. No quise decir nada, todo esto surgió tan de repente que no pude decir nada. Pero... ¡He tenido sexo con Piccolo! Dios mio, no me lo podía creer, ¡Ya podré regresar a mi planeta feliz! De repente sentí como Piccolo se apartó de mi, dejándose caer justo al lado de la cama. Suspiró unos segundos recuperándose del momento, y después de unos minutos y a pesar de haberse visto tan confuso y tan permisivo momentos atrás, volvió en el la expresión de severidad que tanto le caracterizaba, mientras se incorporaba de la cama.
- Espero que con esto ya te dejes de niñeces y no me vuelvas a poner pretextos estúpidos para no entrenar. - Me dijo sentado a una orilla de la cama mientras se abrochaba el cinturón.
Pero...¡Será cabrón! El viene a mi y me tienta a propósito, ...¿Ahora me sale conque lo ha hecho por quitarme mis niñeces? ¡¿Pero como alguien puede ser tan orgulloso!? Antes de que se incorporara de la cama, le agarré la mano.
- Un momento... ¿No puedes por un momento dejar tu orgullo y decirme que has sentido al estar conmigo? - Se me quedó mirando unos segundos, como si buscara una respuesta a mi pregunta. Pero creo que no le vino ninguna.
- No se a que te refieres. - Me dijo poniéndose de pie.
- Pero...
- Puedes tomarte el día libre hoy. Descansa y recupera energía. Mañana seguiremos como hasta ahora. - Y así sin más salió de la habitación.
¿Eso era todo? Ese hombre acababa de acostarse conmigo, y me habla como si aquí no hubiese pasado nada! No se si debería enojarme o que. Bueno, por lo menos he conseguido un día de descanso. Aprovecharé para descansar un poco más, que realmente lo necesito.
Continuará...
