Disclaimers en capítulo 2
Sin ningún ánimo de hacer enfadar a nadie, espero que soporten estos capítulos tan tristes y angustiantes, es que es necesario para un final lindo :) Juro por Santa Lana que será un final feliz.
Fanfic recomendado: "La vecina de enfrente" de Silviasi22 bastante entretenido, con romance y humor, una historia bastante fresca, Regina es un poco más madura y Emma bastante más joven. En próximos capítulos les recomendaré otro título de la misma escritora.
Capítulo 25
Por un momento la ira estaba consumiendo la razón de Regina, esto ya había ocurrido, no debería de extrañarse, es sólo que ahora Emma se lo había pedido, no era algo que pudiera controlar, pareciera que cada vez que la rubia era dañada una ola de furia inundaba su cuerpo liberando a la antigua Regina. No sólo bastaba con amarla, no sólo bastaba con prometerle que había cambiado, debía luchar con su pasado, con su magia que la llevaba a otros estados que no quería que se liberaran.
—Discúlpame Whale, es sólo que estoy nerviosa, si prefieres déjame entrar contigo. -Whale seguía con su cara estoica- Por favor déjame verla, sé lo que le pasa –lo miró con angustia.
—Regina no miente, hemos estado todo este tiempo en la alcaldía, puedes preguntar a todo el mundo allá, estábamos en una reunión.
—Emma no ha estado pasando por un buen momento, está confundida, necesita ayuda, no que la dejen sola –las lágrimas corrían por su rostro- Whale, soy su novia, no puedes dejarme fuera de esto.
—No te gustará lo que verás Regina, los ojos de Emma están totalmente dañados, se los hemos vendado, pero tuvimos que inmovilizarla, tratamos de sedarla pero nada funciona, grita de dolor, habla incoherencias, se mira las manos, trata de sacarse el camisón. Está como loca, no sé qué habrá pasado, pero así como está no puede volver a casa.
Regina se preparó, no, no estaba lista para verla pero debía estar ahí, aunque ella no le había hecho nada, indirectamente esto era su culpa. Guardó la calma, debía pensar fríamente como solucionar esto. Entraron a la sala y Emma estaba inmovilizada de pies y manos, pero se retorcía tratando de zafarse, gritaba, golpeaba su cabeza contra la almohada. Estaba fuera de sí.
—Voy a liberarla –miró a Whale que abría los ojos ante la ocurrencia de Regina- necesito hacerlo.
—Será bajo tu responsabilidad
Regina hizo un movimiento de manos y desató mágicamente cada amarre, ante la mirada atenta de Whale por si tenía que volver a contenerla. Emma desesperadamente se levantó de la cama y se bajó, tropezando con la mesa de curaciones que estaba a su lado, lo que hizo perdiera el equilibrio y cayera al suelo.
—Déjala –Regina puso una mano bloqueándole el paso a Whale- No la toquen.
Emma trataba de pararse pero volvía a caer, aún gritaba y lloraba, con angustia tiraba de sus vendajes, dejando ver el claro daño en sus párpados que ahora estaban quemados a carne viva, trataba de despojarse de su camisón, pero cada vez que lo hacía miraba sus manos y volvía a gritar.
—¡Duele! ¡No lo hagas, déjame en paz! –Al final conseguía rasgar la tela quedándose desnuda.
La morena entendió lo que pasaba por la mente de Emma en estos momentos, Morfeo arremetía en sus pensamientos y probablemente le estaba haciendo sentir cosas que escapaban a la realidad de su dolor en los ojos.
—Emma –se acercaba despacio a una Emma que ahora se mecía en la esquina de la sala- Tranquila cariño ya estoy aquí.
—No mires esto Regina, lo va a hacer, no lo veas –Emma escondía su rostro en sus brazos y Regina se estremecía por dentro al volver a escuchar esa clemencia.
La morena se le acercó más, no intentaría tratar de sacarla de su alucinación, por ahora solo necesitaba que se calmara. Morfeo estaba abriendo paso a recuerdos bloqueados en la cabeza de Emma, entre ellos los que había visto en los sueños de la rubia.
—Tranquila bebé, estoy aquí –Regina se agachaba para quedar a la altura de Emma, sin tacarla aun.
—¿Regina? –Emma ponía atención, como si no supiera de donde venía la voz de su amada.
—No pasa nada, te tengo –la abrazó dejando que ella se acurrucara en su regazó- ya pasó pequeña, ya pasó, nadie podrá hacerte daño.
Regina le pidió una manta a Graham, la tapo y siguió meciéndola, pero la rubia aun lloraba y a ratos emitía pequeñas quejas, Regina se quedó un rato así, y comenzó a tararear la melodía que había escuchado en ese sueño, lo que calmó al instante a Emma, porque ahora en su mente el recuerdo cambiaba al de una niña siendo protegida por Regina, era el recuerdo que la morena había implantado al visitar ese sueño.
—Dr. Whale, creo que ahora es posible colocarle un sedante, preferiría que esto solo se hiciera mientras esté yo, así que hágalo ahora –Regina tomaba el brazo de Emma con ambas manos para dejarle libre el antebrazo. Whale aprovechó la inmovilización que le daba y administró el sedante, luego de un rato Emma estaba totalmente dormida.
—¿Quieres que llame a sus padres? –preguntó Graham, que ahora comenzaba a sentir una sensación extraña en su cuerpo, sintiéndose mareado.
—Por favor, avísales y explícales lo ocurrido, pero necesito otro favor, llama al Sr. Gold, dile que necesito que venga a la brevedad, es importante, así que convéncelo de que sea ahora.
Un enfermero entró en la sala con un nuevo camisón para Emma, ayudó a Regina a subirla a la cama y la vestirla otra vez. No pudo dejar de estremecerse ante las quemaduras, cogió una toalla y le tapó los ojos, había pequeñas quemaduras en las manos, supuso que debió habérselas hecho tratando de proteger su rostro.
No había pasado mucho tiempo cuando Mary Margaret entró a la sala, se quedó parada temiendo lo peor cuando vio la cara tapada de Emma. No había tenido tiempo de escuchar a Graham, que tampoco le dio mucha información, sólo pudo tranquilizarse un poco cuando vio que el pecho de su hija se movía por la respiración.
—¿Qué le pasó Emma? – Se sentó del otro lado de la cama y le tomó la mano, pero tuvo que retirarla al darse cuenta que tenía yagas en la palma.
—Tuvo un accidente con químicos, ha perdido la vista –se lo dijo sin rodeos, pero tampoco fue capaz de mirarla a los ojos- además –suspiró- no sé cómo explicártelo.
Mary Margaret miró a Emma y por un momento quiso sacar la toalla que cubría sus ojos, pero Regina la detuvo, era una imagen demasiado fuerte para permitírselo. Sin embargo necesitaba darle alguna explicación, si fuera por ella ya estaría contándole todo lo que había hecho, pero Emma sabía que si eso pasaba las relaciones darían un paso atrás incluso se pondrían peor de como antes estaban, era una de las razones por las que había pedido mantener esto en secreto.
Se fueron a la cafetería mientras el enfermero se quedaba a cargo de Emma volviendo a colocar sus vendajes, le dio indicaciones para que la ubicara en su teléfono por si algo pasaba poder volver enseguida y algún o que otro recado para Graham cuando volviera.
—Emma no ha estado bien desde estas últimas semanas, tu hija ha tenido ciertas alucinaciones, se ha mostrado confundida, y –se tomaba la frente sintiéndose culpable por tener que mentirle- ha estado saliendo en las noches sonámbula, o con ideas extrañas luego de despertar.
—¿Este accidente es producto de eso? O sea, no comprendo cómo problemas de sueño pueda terminar en algo como esto Regina
—No, mira, definitivamente no lo entiendes –de alguna forma tenía que cambiar el tema y distraer la mente de Mary Margaret- puede que eso haya causado un montón de otras cosas, el asunto es que ahora por el accidente, Emma está pasando por un shock post traumático, al parecer este accidente hizo que recordara cosas de su infancia, cosas no muy agradables.
—No sé cómo puedo ayudarla, es tan frustrante, Regina, desde que sé que es mi hija no he podido ayudarla en nada, en cambio tú…
—No Nieves no digas eso, yo ya he hecho mucho daño, simplemente trato de enmendar mis errores –trató de contener su angustia pero su rostro la delataba.
—Bien, cuando me llamas Nieves tengo dos sentimientos, porque cuando usas ese nombre es porque me odias a morir o porque recuerdas los momentos lindos de mi infancia –le tomó a Regina una mano, la cual fue sostenida con agradecimiento.
—Perdóname, perdóname por todo lo que te he hecho hasta ahora –Se levantó porque este tema no era algo que quisiera tocar ahora.
Mary Margaret la siguió y la tomó por la mano, consiguiendo con esto que Regina se detuviera.
—No puedo perdonarte, si es que tú no me perdonas a mí primero –apretó fuerte su mano, siempre sintió que todo esto podría haberse evitado si no fuera por su infantil egoísmo- Yo te quería para mí, te quería como mi madre –comenzó a llorar- no pensé en las consecuencias pero jamás imaginé que desataría todo esto.
—Nieves –su voz se hizo acongojada y ya no pudo aguantar las lágrimas- tu solo eras una niña, yo también fui egoísta –la abrazó compartiendo la angustia- se suponía que debía estar contigo y cumplir el papel de madre y no pude, el odio fue más fuerte, yo debí haber manejado mejor la situación, porque era adulta. Perdóname, te abandoné.
—Sé lo que se siente Regina, porque siento lo mismo ahora con Emma, siento que la abandoné sólo porque era la salvadora, le di una misión antes de que naciera, sólo para que nosotros nos salváramos.
—Ya, tranquila, ahora lo que importa es que debemos preocuparnos por nuestra Emma, ahora en este tiempo, lo que pasó ya está hecho –Regina la tomó por las mejillas y le beso en la frente- Vamos a ver cómo sigue Emma, me preocupa que esté todo tan callado.
Entraron en la sala que Emma estaba y se encontraron con que Gold había llegado, miraba desde los pies de la cama en total silencio, mientras el Dr. Whale revisaba los signos vitales de Emma y Graham se paseaba de un lado a otro, tomándose la cabeza, al parecer Ruby notaba la cercanía de él al estar en el hospital.
Regina se le acercó a saludarlo, no le gustaba pedirle favores, más cuando fue quien primero le dijo que lo que hacía terminaría mal, que al final no podría ayudarla, pero en esta situación sus poderes eran precisos para el fin. Luego de explicarle todo lo ocurrido, Gold no puso reparo en ayudar, curaría a Emma, pero no emitió ningún comentario.
—Hay sólo un problema, necesito que esté despierta, lúcida, necesito comprobar que está en todos sus sentidos, porque si no podría curarla de mala manera.
Whale tomó a Emma y la sacó de la cama, aún dormida, y la sentó en una silla, iba a ser difícil despertarla, hacía no más de una hora que se le había administrado el sedante, si lograban despertarla igualmente estaría confundida. El Dr. Whale trato de que se despertara pero fue en vano, Emma era peso muerto, ni siquiera podía sostenerse erguida en la silla. Regina se sacó su abrigo para estar más cómoda, apartó a Whale y trató ella misma de hacerlo.
—Emma, cariño despierta –la tomaba por la cintura y sujetaba su rostro, pero no había ningún signo.
—Podríamos esperar hasta mañana, yo no tengo ningún problema en volver –dijo Gold.
—No quiero que pase una noche siquiera con estas heridas, no quiero que sufra, me la llevo de aquí hoy mismo y sin ningún rastro de lo que pasó.
—Eso no lo decides tú Regina –Whale ya se estaba cabreando de que lo pasaran a llevar.
Regina ignoró el comentario, la razón por la que no quería que se quedara era porque sabía que Morfeo atacaría la razón de Emma en cualquier momento y la tratarían de loca.
—Emma, mi amor, escúchame, debes despertar ahora –con un pequeño remezón vio que Emma abría ligeramente su boca, emitiendo un quejido de dolor.
—Duele –apenas pudo emitir sonido.
—Lo sé, por eso te necesito despierta, Gold te curará y estarás bien, pero necesito saber que estas consciente –Emma se tambaleaba como si volviera a quedar dormida- Debes mantenerte despierta y lúcida. Dime dónde estamos.
—Hospital –comenzaba a lloriquear.
—¿Quién soy yo?
—Regina –a tientas y torpemente le tomó el rostro- Mi vida entera
—Bien –Regina se sonrió ante la declaración de Emma- parece que estamos listos, Emma sujétate de mí, Gold debe presionar tus ojos, dolerá en un principio, pero luego pasará.
Gold le hizo una seña a Regina estando de acuerdo con la preparación de Emma, dejó su bastón a un lado y se subió las mangas de su traje. Apenas puso los dedos en los ojos Emma comenzó a gritar desesperadamente, pero se aferró a Regina, incluso la morena tuvo que soportar que le clavara las uñas en su espalda, lo consideró justo, ella debía soportar este dolor con ella. El calvario sólo duró unos segundos, porque cuando Gold sacó sus manos Emma se puso lánguida otra vez, soltando el agarre que tenía en Regina y descansó su cabeza colgándola hacia atrás.
—Emma –la miró esperanzada- Emma háblame, no vuelvas a dormirte –Emma lentamente comenzaba a sonreír, en cierto modo por el alivio de no sentir más dolor, combinado por el efecto del sedante- Dime algo, cualquier cosa.
Emma se incorporaba lentamente, aún con una sonrisa en la boca, le tomó las mejillas y sonrió cerca de sus labios.
—Strudel de manzana –Emma se reía ahora con ganas.
Regina no pudo evitar reírse, aunque lo hacía de alivio, ahora sólo tenía en mente que Emma estaba demasiado drogada como para decir cosas muy elaboradas pero entendió perfectamente a que se refería con eso, a pesar de la cara de pregunta que tenían los demás en la sala.
—Te haré todos los strudels que quieras en casa mi amor –le besó repetidas veces en una boca totalmente sonriente- pero ahora debemos sacar ese vendaje y ver el resultado, así que por favor no te duermas, luego podrás descansar en casa.
El Dr. Whale un poco incrédulo tomó unas tijeras y cortó una parte del vendaje, comenzó a desenrollar lentamente, a medida que iba saliendo la venda, se podían ver restos de secreción en las telas, lo que hizo que la espera fuera más expectante todavía. Cuando dio la última vuelta se pudieron ver los ojos cerrados de Emma, completamente sanos, sin ningún signo de quemadura, Whale separó los párpados comprobando si había algún daño en las corneas, pero todo estaba como si nunca hubiesen sido dañados, estaban intactos.
—Sr Gold, quizás, si en algún momento quisiera dedicarse a la medicina, sería bienvenido aquí en el hospital –le dijó mirándolo emocionado con el resultado.
—Lo siento Whale –le puso una mano en el hombro golpeándolo de forma gentil- pero este no es mi rubro, lo que hago lo hago sólo por las personas que me importan, no soy tan altruista- tomó su bastón y se encaminó a la puerta para irse.
—Gold –Regina lo miró agradecida- nunca podré pagarte esto- Gold le hizo una reverencia con la cabeza.
—Espero poder siempre poder hacerlo. Digamos que me debes una conversación, y con eso estamos a mano –se retiró sin decir nada más.
Emma aún seguía media atontada, es que el efecto del sedante estaba demasiado reciente, no resistió más y posó su cabeza en el pecho de Regina y volvió a dormirse, pero ahora con un rostro muy relajado, como agradecido de que el dolor se hubiera ido. De pronto un sonido del altavoz sacó a todos del estado de alivio en que se encontraban.
"Dr. Whale, código azul en la habitación 15, repito, Dr. Whale, código azul en la habitación 15"
—Esa es la habitación de Ruby –dijo Graham alarmado y desapareció de la sala.
—Mary Margaret, quédate con Emma, vuelvo enseguida –se levantó y siguió a la gente que corría hacia la habitación de Ruby.
Regina no entendió el mensaje por el altavoz, pero si requería la urgencia de Whale debía pasar algo grave, antes de llegar a la habitación paró a una enfermera que pasaba por el lugar para preguntarle.
—¿Que ocurre en la habitación de Ruby? ¿Qué es eso de código azul?
—¿Es usted familiar de la paciente?
—Soy la hermana –no dudo ningún minuto en mentirle, de todas formas eso significaba Ruby para ella.
—Entró en paro, falla multiorgánica, con tanto tiempo en coma era de esperarse, lo siento, están tratando de reanimarla –antes de que le dijera que se quedara lejos de la sala, Regina se fue corriendo siguiendo a la multitud que corría con carros y sueros.
La habitación de Ruby tenía sólo ventanas, el hecho de que tenía que estar constantemente vigilada lo requería, así que pudo ver cómo la llenaban de cables y le hacían masaje cardiaco, todo el mundo en esa sala era un completo hacer y deshacer con Ruby, su Ruby, su hermana que la había adoptado sin prejuicios estaba a punto de morir.
De pronto recordó a Graham, lo buscó con la vista dentro de la sala, hasta que lo vio sentado en el suelo, tomándose la cabeza, mirando atónito. Sin pensárselo, entró en la sala y lo sacó de ahí casi arrastrándolo, cerró la puerta para que nada de lo que dijeran allí adentro pudieran escucharlo. Se sentaron los dos de espaldas a la sala, Regina no pudo evitar abrazarlo, aunque ella misma en estos momentos necesitara ser consolada, Graham lo requería, porque si Ruby moría, a él no le quedaban más que unos momentos de vida.
—Ruby va salir adelante, confía en ellos, están haciendo todo lo posible –Regina no podía ser más sincera, es que lo único que le quedaba ahora era tener fe.
—Estoy tranquilo, es sólo que no imaginé nunca que esto fuera a ocurrir así –Graham miraba a la nada, estaba incrédulo- cuando nos emparejamos y unimos nuestras vidas imaginé una vida tranquila con Ruby hasta llegar a viejos, pensé que alguno de nosotros moriría por causas naturales, no así. Nos queda tanto por vivir Regina, tanto, me niego a que esto acabe ahora.
Lo más horrible de todo esto es que Regina no necesitaría que nadie le avisara desde adentro de la sala si Ruby moría, porque Graham estaba con ella, si eso pasaba tendría que soportar no solo la muerte de Ruby, sino que ver como Graham moría a su lado. Un escalofrío invadió su espalda cuando el silencio se hizo presente en la sala, ya nadie decía nada, ya no se escuchaba gente moverse, no había instrucciones de la voz de Whale, ni el sonido del desfibrilador, nada. Regina ni siquiera quiso mirar a Graham, simplemente se quedó mirando hacia el frente.
—¿Graham? –seguía con la mirada perdida a lo lejos
—Aquí estoy, aún vivo –su rostro no mostraba ninguna expresión.
Antes de que Regina pudiera sacar sus conclusiones el Dr. Whale salió de la sala y los quedó mirando, su rostro no eran de buenas noticias, pero claramente Ruby aún estaba viva.
—Acompáñenme adentro –la gente salía de la sala y despejaban el lugar de todo lo que usaron para reanimar a Ruby
Graham se sentó en una silla, cualquier cosa que Whale le dijera daba lo mismo, ya estaba entendiendo lo que pasaba con Ruby ahora.
—¿Esta fuera de peligro? ¿Qué pasa Whale? Dímelo, esa cara no me da buenas noticias –le encaró Regina.
—La hemos sacado del paro cardiaco, pero sus órganos ya están fallando, no están funcionando correctamente, puede que esto vuelva a ocurrir –Whale guardo silencio, como juntando valor, tragó saliva- aunque eso ahora, ya no es importante.
—A qué te refieres Whale, háblame en español que no te entiendo nada
—¿Ves ese monitor de allá? –Le mostraba la pantalla que mostraba una lectura- ese monitor muestra la actividad cerebral y ahora, lo que muestra es que Ruby ya no la tiene. Está muerta Regina, su corazón late pero no hay actividad cerebral, debemos desconectarla y dejarla ir.
—Cuando tiempo puede estar viva en este estado –Graham salía de su ensimismamiento.
—No lo sé, quizás días, unas semanas, meses, años, eso no lo podemos saber. El asunto es que no tiene caso mantenerla en este estado, ella jamás despertará, si vive es gracias a todas estas máquinas.
—Whale, no, espera un momento –Regina no dejó que Whale siguiera, entendía a qué iba eso de dejarla ir pero él no sabía nada del emparejamiento entre Graham y Ruby- No podemos desconectar a Ruby, si haces eso, Graham muere. No puedo explicártelo todo ahora, pero debes creerme.
—Deberíamos desconectarla ahora mismo, no tiene caso seguir vivo si ella no volverá a despertar, prefiero irme con ella ahora –Graham soltaba una lágrima.
—Hey! Lobo, tú no eres de los que se rinden fácilmente –Regina lo encaró un poco enojada- y Ruby tampoco, buscaremos la forma, siempre hay una forma Graham, el tiempo que soporte Ruby en este estado nos dará tiempo para pensar alguna manera. No sé, consultaré con Gold, revisaré en mis hechizos de magia, haré lo que sea.
—Regina, no hagas nada, no ahora, déjame simplemente quedarme aquí con Ruby, ya veremos que pasará después.
—Quédate aquí el tiempo que quieras, le pediré a David que te reemplace en la comisaría. No dudes en visitarme si se te ocurre algo, te debo más de una amigo.
Regina se fue para volver con Emma, se la llevaría a casa ahora mismo, ya no soportaba estar en ese hospital. Habían pasado demasiadas cosas el día de hoy, preferiría que hubiese sido una pesadilla, un mal sueño, como le gustaría despertar y encontrarse a Emma al lado como si nada de esto estuviera ocurriendo.
—¿Listas para irnos? –entró con los brazos cruzados hasta que se percató que Emma descansaba en el hombro de Mary Margaret, sentadas en la cama, ya entrando en lucidez.
—Hay un problema Regina –dijo Mary Margaret que lloraba y sostenía la mejilla de Emma que tenía la mirada perdida.
Regina cerró los ojos, ya estaba cansada de malas noticias, sólo que ahora no podía entender cuál era el problema.
—No me importa que problema haya, quiero que nos vayamos de acá ahora…
—Todavía no puedo ver nada Regina, estoy ciega –le dijo Emma interrumpiéndola.
La morena quiso gritar, quizás romper algo, o tirarse por la ventana, necesitaba calmar su frustración. Llorar no la calmaría, gritar tampoco, sólo se quedó con sus emociones contenidas en su pecho. Se sentó en la silla mirando de frente a Emma y guardó silencio, porque ahora no podía entender cómo es que había llegado a este punto, se cuestionó incluso si acaso las cosas podrían ponerse peor, y la verdad es que ella se desmoronaba en promesas de solucionar todo pero en realidad no sabía cómo iba a remediarlo.
No me maten, por favor, es necesario. Ya ven Ruby no ha muerto, es sólo que la necesito en ese estado, luego comprenderán mejor del por qué.
Y ahora, con respecto a lo que se viene, probablemente Whale no se quedará tranquilo con que Emma se fuera a casa, y Regina tendrá bastantes problemas con tener que preocuparse las 24 hrs de Emma si es que no puede ver, sin embargo, solucionaremos ese problema de alguna manera, ya verán, quizás les regale alguna escena sexy y tierna por ahí. Graham, aún no logro romper ese temple de acero y esa calma, aún sirve el hombre, todavía no se da por vencido. Henry tendrá preguntas, y además nuevas responsabilidades, veremos cómo se las arregla el pequeño.
Eso, y ya saben, o comentan o mmmm no sé qué ponerles (no, no les quemaré los ojos si no comentan eso es cruel), es que igual me dejé triste yo misma con este capítulo. Sólo comenten y me hacen feliz :)
Un besote!
PD: A Robin Hood se le acabaron las flechas antes de aparecer en pantalla (quienes vieron el #AskSean en twitter saben de qué hablo)
