Capítulo 3: Separación

Hacia ya días que no sabíamos nada de Edward, lo poco que sabíamos era porque él solo mantenía contacto con Alice. Mientras tanto nosotros nos fuimos junto con toda la familia a nuestra casa en Vancouver, Alice estaba feliz de estar en casa, pero como era de esperarse, su felicidad no era ni la mitad de lo que solía ser cuando Edward estaba con nosotros; ahora Alice lucia una sonrisa dulce, pero no aquella sonrisa que me deslumbraba.

Todos en la casa parecían fantasmas, Carlisle apenas y estaba presente, pues últimamente se encontraba haciendo numerosos viajes al sur, donde aparentemente había encontrado un trabajo estable, en el turno nocturno de un hospital, Esme de igual manera consiguió trabajo cerca de Carlisle en un museo como restauradora, Emmett, dedicaba sus días a jugar video juegos, algo de su carisma se había opacado con la separación y Rosalie por su lado parecía que nada había cambiado en su vida, aunque de vez en cuando una chispa de nostalgia la recorría, se desvanecía rápidamente con alguna distracción, la mente de Rosalie era un charco poco profundo.

Yo, por mi parte procuré no salir de nuestra habitación, más que por las cazas necesarias, Alice por su parte dedico la mayor parte de su tiempo en distraer su mente, haciendo unas investigaciones por internet.

El mes de Octubre llego y cubrió la casa con las hojas multicolores de los arboles, hojas secas…al igual que el ambiente.

Para Noviembre ya nos habíamos movido al sur, algo con lo que no me sentía muy cómodo, pues había exceso de sol, escases de árboles y…antiguos colegas que no deseaba ver.

Un día me encontraba con la mirada perdida a través de la ventana de una casa que habíamos adquirido, no era tan grande como la de Washington o como la de Vancouver, ésta era un poco más austera, me encontraba solo en casa, Carlisle y Esme estaban trabajando y Rose, Emmett y Alice estaban de caza.

Miré el calendario, casi Diciembre, yo podía jurar que habían pasado un par de siglos. No dejaba de recordarme a mi mismo que esto era culpa mía; lo más doloroso de esta situación, era tener que sentir el dolor que le provoque a Alice, que aún le provocaba, gracias a mi había perdido el brillo en sus ojos y su sonrisa carecía de alegría, gracias a mi, a mi que hice trizas el futuro de Alice en un santiamén, yo no era nada a comparación de ella.

Caminé casi sin darme cuenta hacia la puerta; estábamos en el sur, no me costaría trabajo recuperar mi puesto en las filas del ejercito de María…Abrí la puerta con los ojos cegados por "lagrimas", por un momento me reprendí a mi mismo por dejar salir así mis emociones pues apenas me estaba curando de la quemadura por ponzoña, era difícil hacer esto, Alice era mi vida entera, pero yo no la merecía…

De pronto escuche un zumbido recorrer la calle y al segundo siguiente Alice estaba colgada de mi cuello, sollozando y derramando tristeza, la abrace con fuerza, ambos entramos a la casa y cerré la puerta detrás nuestro.

-¿Pero que estaba pensando?-dije reprendiéndome a mi mismo.

-Estabas pensando en mí, en mi bienestar- contesto Alice, que aun tenia el rostro hundido en mi pecho.

-¡Fui un cobarde!- me acusé

-No, no lo eres- me dijo, más calmada. Nos mecimos suavemente por un largo tiempo, hasta ella me dijo de manera sorpresiva:

-¿Sabes algo?, ese día…-me tensé, pero ella continuó- Bella estaba muy preocupada por ti- pase de la tensión a la sorpresa en menos de 1 segundo.

-¿Por mí?- dije atónito, ella asintió- ¿Porqué?- dije sin poder creerlo, Bella preocupada por mi, ¿En qué momento esto se volvió tan bizarro?

-Ella estaba muy preocupada por como te sentías y como estabas, tuve que mentirle, por que aun no te encontrábamos, también estaba angustiada por el hecho de que estuvieses enojado con ella y también tenia miedo de que creyeras que ella se había enojado contigo.- Me contestó mirándome a los ojos, le sonreí.

-Bella es un alma muy noble- contesté

-Jazz…nadie te esta acusando de nada, todos nos hemos comportado así contigo, por que todos consideramos que tenias que vivir tu duelo a tu modo, a tu tiempo, pero mi amor, tienes que dejarlo ir, no te lo hagas más difícil.- me pidió compasiva, después me dedico una sonrisa entera, esa sonrisa cautivadora, esa sonrisa tan suya.

Los meses que siguieron fueron un poco menos pesados, pero aun así era bastante difícil saber que Edward solo llamaba cad meses; pero en lo general todos estábamos de mejor humor.

Alice y yo nos involucramos mucho en la búsqueda de documentos que nos ayudaran a saber un poco más sobre el pasado de Alice, por lo que nos trasladamos un pequeño pueblo, cerca de Mississippi, en realidad solo pasábamos los fines de semana en ese pueblo.

Una noche nos encontrábamos caminando por las calles de la ciudad, entrando a tiendas, comprando, por supuesto, de pronto escuche una voz que no creí volver a escuchar, una voz seductora, aún tenía ese marcado acento mexicano…

-Hola Jasper…-Esas dos palabras susurradas a mi oído bastaron para que mi cuerpo se pusiera en tensión, me giré de modo brusco, colocando a Alice detrás de mí.

-María- me limité a decir; sentí como Alice presionaba mi mano.

María no había cambiado mucho en desde que la deje de ver, solo unas cuantas cicatrices más. Sus ojos inquisidores se posaron en 3 cosas: mi argolla de matrimonio, mi brazo extendido que estaba protegiendo a Alice y por ultimo en Alice misma.

-Veo que no perdiste el tiempo- Dijo desbordando hipocresía.

-Y veo que tú sigues en el negocio- Contesté secamente.

Hubo un momento de tenso silencio antes de que alguno de los dos dijera algo.

-¿No me vas a presentar?- soltó de repente mirando la mano que se aferraba con fuerza a la mía.

-En realidad no- dije de modo brusco.

-Vamos Jasper, aun desconfías de mí-

-Contesta eso tu misma- solté

-Creo que esto debemos discutirlo en privado- dijo María mirando a Alice con odio y desprecio.

Mire a Alice y le dije:

-Kate, cariño, ve a casa, te veo en unos minutos- A Alice no se le hizo nada raro que le dijera Kate, pues era uno de los muchos seudónimos que ella tenia. La besé con pasión, mientras sentía el odio de María desbordarse; Alice salió corriendo y en segundos me encontraba a solas con la vampiresa que fue mi creadora y destructora al mismo tiempo.

-No sé que pretendes María, pero no lo conseguirás- la sentencié.

-Solo quiero saber por qué desconfías de mi- dijo con el tono de voz que solía usar para seducirme.

-¿Lo quieres en orden alfabético o cronológico?- Contesté de modo sarcástico.

-¡Vamos Jasper supéralo!- contestó- Apuesto a que más de una vez deseaste estar conmigo-Dijo colgándose de mi cuello.

Tomé sus dos manos y la obligue a que me soltara.

-No lo creo, ya no soy como el de antes, ahora tengo una mujer de verdad a la cual amar y respetar, alguien que no me usa para su conveniencia- solté echándole en cara lo que había sufrido con ella.

-¿Estas seguro de que ella no te esta usando…?-la tome por la muñeca y le dije:

-¡No te atrevas a hablar así de mi esposa!, ¿Acaso crees que estaría casado con ella si supera que me esta usando?, no María, no confundas las cosas, yo nunca me entregaría a alguien que no ame o sepa que no me ama de manera pura- hice una pausa, mientras ambos nos sosteníamos la mirada- La que tiene que superarlo eres tú, tienes que entenderlo María, yo nunca te amé, lo que sentía por ti, era un profundo respeto y admiración, pero tú jugaste con mis sentimientos, así que de una buena vez te lo digo, no pienso volver contigo- La solté de manera brusca y me alejé caminando hacia ningún lado en particular, como precaución.

-Ya veremos eso…-susurró María antes de desaparecer en la noche.

Cuando al fin pude ir a casa, me encontré con una desesperada Esme y una Alice fúrica, que en cuanto me vio se relajó y corrió a abrazarme.

-Tenemos que irnos…-la sola frase paralizó a Esme-…por un tiempo Alice, María sabe que estoy aquí, y lo que es más importante aún, sabe que estas conmigo- le dije con desesperación.

-Pero hijo…-comenzó Esme. Me aproximé a ella y la abrace.

-Solo será un mes a lo mucho, para mediados de Enero ya estaremos de regreso- ella asintió muy a su pesar.

-Nos iremos mañana, necesito hablar con Carlisle- dije.

Y así fue Alice y yo preparamos el equipaje, ambos sabíamos a donde íbamos a ir, por lo que no había necesidad de hacernos preguntas.

-¿…Y a donde irán, hijo?-Me pregunto Carlisle después de escuchar nuestro relato y accedió de manera amable a prestarnos el Mercedes, pues era el único auto que tenia los vidrios polarizados.

-Iremos a Mississippi, no es muy lejos realmente, tenemos muchas cosas que ver e investigar- Contestó Alice que estaba eufórica de que al fin iríamos al lugar que la vio nacer.

Emmett y Rose nos ayudaron a subir el equipaje al auto, equipaje que incluía una enorme caja llena de documentos, direcciones, directorios, artículos, etc.

Nos estábamos despidiendo de todos cuando Alice le dio su celular a Carlisle, por si Edward se comunicaba Carlisle le pudiera contestar. Nos subimos al auto y en pocas horas ya estábamos llegando al Mississippi, y media hora después estábamos entrando al condado de Biloxi, la ansiedad de Alice estaba llegando a niveles que creí vampíricamente imposibles; así que en cuanto nos instalamos en el hotel, mando traer un directorio telefónico, afortunadamente en el condado no había mucha gente con el apellido "Brandon".

Mientras tanto yo me escabullí hasta los archivos generales, en el ayuntamiento, en el sótano, para ser más preciso, ahí estaban todos los registros de nacimientos y muertes de toda la gente que había vivido en el condado, así que pasé largas horas antes de encontrar el nombre que nos importaba: "Mary Alice Brandon", los papeles incluían su fecha de nacimiento, nombre de sus padres, etc, lo propio de un acta de nacimiento. De pronto un sentimiento de curiosidad me abrumó, así que saque todos los papeles referentes al pasado de Alice, acta de matrimonió de sus padres, notas de periódico, fotografías, acta de defunción de su madre, acta de nacimiento de su hermana, el acta de la segunda esposa de su padre y la adopción legal de las hijas de su madrastra y la propia acta de defunción de Alice, llena de irregularidades, junto con esta encontré una numerosa cantidad de artículos de periódico que cubrían la muerte de la mayor de los Brandon, la desaparición de Alice estuvo rodeada de misterio, en uno de los artículos entrevistaban a su hermana menor: Cinthya Brandon, en dicha entrevista su hermana dejaba en claro que ella no se tragaba el cuento de que Alice había desaparecido; otras notas manejaban la teoría de que algún chico del pueblo se la había llevado para desposarla y que en unos meses volvería como una señora casada, en efecto eso sucedió, solo que un siglo después; continué buscando, al final salí con una enorme caja llena de valiosa información.

Cuando volví Alice ya tenia una lista de la gente con su apellido y de manera sorprendente descubrimos que su hermana Cinthya seguía viva y había tenido una hija a la que llamo: Alice, encontramos una foto y el parecido de las dos Alice era notable.

La mayor parte del mes la pasamos clasificando información y por las noches salíamos a disfrutar un poco del condado, una o dos veces nos topamos con su hermana, que ahora por supuesto era una anciana y su sobrina tenia aproximadamente entre 50 y 60 años. Alice considero que no podía irse sin sacar sus papeles de ingreso al hospital, por lo que tuve que hacerme pasar por Carlisle, para poder ingresar a los archivos confidenciales; lo que encontré me erizó la piel, la fecha de "muerte" de Alice coincidía con la de su entrada al instituto, el documento decía que su padre pagó una fuerte suma para que la internaran, el documento también señalaba que fue abandonada por su familia, después se describía el problema que sufría: "vívidas alucinaciones y paranoia", debajo había un apartado donde el doctor que la ingreso anotó exactamente las alucinaciones que sufría: "Paciente femenina, 15 años, dice ver a un joven de ojos carmesí, ella cree fielmente que él la esta esperando, ella piensa que tiene visiones del futuro…" tuve que leer 2 veces esa frase para comprender que se trataba de mí, me sentí feliz, yo ya ocupaba la mente de Alice mucho antes de conocerla.

Tomé todos los papeles y salí de manera rápida de la clínica, no sin antes borrar la evidencia de que "Carlisle" había estado ahí.

Alice leyó con interés y seriedad los informes de sus terapias, sobre ella utilizaron métodos tan crueles, que no me atrevo a mencionarlos.

Antes de partir de vuelta a casa, Alice me hizo una petición muy especial, quería ir a ver su tumba; para sorpresa de ambos la tumba estaba llena de flores y la encontramos bastante bien cuidada, obra de su hermana, supusimos.

Cuando volvimos a casa, Alice corrió orgullosa a contarle todo a todos con los papeles en mano, Esme por supuesto se sorprendió ante la noticia de que su padre se había desentendido de ella; y no hubo quien no reaccionara cuando mi amada dijo orgullosa que ya me veía desde que era mortal, por supuesto que yo me sentía poco más que un pavorreal.