Elea acababa de clavarle un tenedor al ojo de un Goblin Mediano. Unos cañones silvaron al lado de la oreja de Anna e impactaron en la pared, resquebrejandola entera.

Aprovechando la confusión, Raymond echó a patadas a unos cuantos goblins de aquel pasillo. Todo el fregor de la batalla había pasado:

Los guardias se habían puesto unos encima de otros, la espadas no eran tan afiladas como para dañar a alguien, la mitad había desistido al ver luchar a su capitán y muchos goblins se habían dañado a si mismos por ser estúpidos.

Ahora solo quedaba Anna, que había echo aparecer una bola de cristal.

—…pues si aceptáis rendiros, podreís tener ese sándwich. —dijo la pelirroja imitando a Jareth. —Un sándwich delicioso…¿no es eso lo que deseáis?

La voz de Anna estaba siendo cautivadora, y un grupo de 20 goblins miraban la bola de cristal con los ojos como platos y con la baba cayéndose de la boca.

Pero quiso el destino, que Elea oyera esto. Alterada se dirigió a su prima con paso decisivo y tiró al suelo la bola de cristal, rompiéndose en mil pedacitos.

—¿¡Pero que haces!? —preguntó Anna enfadada.

—¡Era nuestro sánwich…!—se quejó un goblin.

—¡No hagas magia! Cada vez que la utilizas, Jareth se vuelve más débil y como sigas haciéndote más fuerte ¡morirá!

Anna puso los labios de morros.

—Bueno, el secuestró a mi padre y nos obligó a mi y a mi madre a pasar muy malos años. Ya es hora de que reciba su escarmiento.

Elea estaba horrorizada.

—¡Te daría una bofetada si no fuera porque te tocaría y se acabaría todo!

—Sabes que como te atrevas a pegarme, ya no hará falta que de depiles las ingles para verano. Te arrancaré yo misma los pelos uno a uno. —dijo sombría.

—¡Eres una…!

—¡Oh, vamos! ¿no me digas que estas de parte de él?

—Yo…

—Te ha secuestrado y también secuestró a mi padre durante 16 años. Yo nunca he tenido padre por su culpa. Ya no me caía mal, pero desde que lo sé no le tengo ningún aprecio.

—¡Punto numero uno! —dijo Elea levantando el dedo índice. —¡Fuiste tu quien le pidió que me secuestrara! —hizo una pausa. —¡Punto numero dos! —puso cara de estar pensando. —Bueno, no se me ocurre nada…pero Anna, aunque yo tenga padre, el nunca tiene tiempo para estar con migo. En estos 14 años, no sé si ha estado 13 horas seguidas a mi lado. Jareth me gusta, me cae bien. —Elea dejó la conversación en el aire. —Asique no le hagas daño.

Las dos primas se miraron durante un largo rato.

—¿Dónde está mi hermana? —preguntó Toby a Aldrian desde una esquina.

Aldrian miró a Elea.

Muy despacio, la muchacha miró hasta la sala del trono allá a lo lejos y miró el reloj.

—Oh no…—y empezó a correr hasta ella.

Todos la siguieron.

oOoOoOoOoOOoOo

—¡Aaaah! ¡Sarah! —gritaba Jareth.

La mujer no sabía que hacer, asique no se lo pensó ni un momento le quitó las prendas superiores al soberano. No tuvo tiempo ni para admirar su torso, pues su colgante de Rey Goblin brillaba con mucha intensidad.

El grupo enteró llegó a la sala de Escher. Estaba medio destruida.

—¡Oh dios mio! ¿Que hago?

—¡Quítamelo ahora!

Sarah cogió el colgante con mucha fuerza y se lo arrancó del cuello a Jareth. El colgante voló por toda la sala hasta caer al vacío y perderse en el infinito. Aun así Jareth seguía gritando.

—¡Jareth! ¿Que ocurre?

Por unos instantes Jareth dejó de gritar.

—Muero. Cada vez que Anna se hace más fuerte a mi me quita vida, fuerza y poderes. A la ultima campanada...¡Aaaaah! —gritó nuevamente. Sarah le cogió una mano no enguantada y sus manos se entrelazaron sobre el torso sin que se dieran cuenta.—...moriré y Anna será la nueva Reina de los Goblins. Necesito… necesito… o un heredero o una… alguien con quien compartir mi tron…¡aaaah! Alguien que protege Underground…¡Ahhhh!

Sarah no sabía que hacer, no sabía en que punto de la conversación estaban, pero daba igual. Le ayudaría en todo lo que pudiera.

—¿Hay algo que pueda hacer yo?

Jareth gruñó de nuevo y vió unos escasos 50 segundos. Luego se dió cuenta que las ásperas manos de Sarah estaban entrelazadas con las suyas y se sintió mejorar. La mujer miró el reloj con apremio.

—Rápido Jareth. —le metió prisa a punto del infarto.

Jareth empezó a sonreír muy lentamente una sonrisilla endiablada que hizo que se le vieran los colmillos; Sarah no le veía la gracia a nada.

Entonces, el Rey de los Goblins liberó su mano derecha de la de Sarah y la puso en la nuca a la mujer. Muy muy despacio y sin dejar de mirarla a los ojos, empezó a enderezarse para dejar poco espacio entre sus caras.

Sarah comprendió sus intenciones. Sus narices se rozaron provocando chispas en el ambiente y ambos sonrieron. Iba a pasar. El reloj estaba punto de dar las campanadas. Toda la sala de Escher empezó a derrumbarse más y más con cada segundo. Pero eso a ninguno de ellos le importaba. Se habían perdido uno en los ojos del otro.

La mujer se terminó de acercar a Jareth... y se besaron.

El reloj empezaba a dar las doce ultimas campanadas mientras todo se derrumbaba. Sarah se recostó encima de Jareth mientras seguían besándose dulcemente, ambos lloraban de alegría.


Corto el capitulo ¿no? Puede que dentro de un rato suba otro. Por compensación.

BESOOOOOO3