Nunca pensó que pudiera dolerle tanto la espalda. Más de diez horas duraba el vuelo hasta Hungría. Encima le había tocado un asiento bastante alejado de Costia y Raven y en medio del pasillo, al lado de un señor que no había dejado de roncar en todo el puto vuelo. Clarke sintió que los ojos se le cerraban mientras iban en ese taxi y su cabeza acabó apoyada en el hombro de su hermana, que estaba entre ella y Raven.
-Creo que deberíamos ir a dormir un poco y mañana ir a buscar a Lexa-Estaba comentado Raven con un gran bostezo. Probablemente eran cerca de las doce de la noche pues el vuelo había tenido un gran retraso.
-Esto es una locura-Comentó Costia mirando de reojo como Clarke se había quedado dormida.
-Es una locura romántica-Le susurró Raven y ambas sonrieron-Y ha sido tu idea-Acercó sus labios a los de su chica y los rozó, ganándose un carraspeo del taxista, quien las miraba desde el retrovisor.
-¿Dónde me dijo que quedaba ese lugar?-Preguntó el hombre. Al principio habían tenido problemas con el idioma para conseguir un taxi, hasta que este señor se les había acercado. Raven le repitió la dirección y el hombre puso una mueca.
-¿No lo conoce?
-Oh, sí que lo conozco. Pero no es un buen lugar para tres jovencitas tan guapas como ustedes-Raven miró a Costia de forma interrogativa.
-Oye, fue lo más decente que pude conseguir con el dinero que tenía-Se defendió la rubia mayor y Clarke se revolvió y murmuró en sueños.
-¿Qué quiere decir con que no es un buen sitio?-Quiso saber la latina.
-En nada lo verá.
Cuando estuvieron frente al edificio, Raven pudo ver a dos ratas salir de una de las ventanas. Clarke puso una mueca de asco y Costia se acomodó el gorro negro que estaba usando en su largo y rubio pelo.
-No está tan mal-Intentó convencerse pero acabo también poniendo una mueca-Nos van a puto asesinar mientras dormimos-Dijo finalmente abatida y Raven bufó.
-Si nos quedamos en la calle probablemente sí que lo hagan, venga.
-Yo solo quiero buscar a Lexa-Dijo Clarke medio sonámbula y Raven la cogió del brazo arrastrándola.
-Lexa debe estar durmiendo-Le dijo-O no…-Susurró para sí misma preguntándose si la morena habría caído ante las tentaciones de las chicas húngaras. No lo creía. Estaba demasiado enamorada de su amiga. Pero el despecho hacía que la gente hiciera cosas estúpidas…
El lugar no era mucho mejor por dentro. Era la típica hostal roñosa cuyo mostrador estaba detrás de unas barras de metal, porque probablemente estaban en un barrio chungo y los asaltaban muy seguido.
-Joder… en serio, nos van a asesinar-Repitió Costia.
-De hecho Hungría es uno de los países europeos con menos criminalidad-Balbuceó una somnolienta Clarke.
-Eres pedante incluso medio dormida-Costia la despeinó y la rubia menor se quejó.
-Disculpe…-Raven se acercó al mostrador. Un hombre gordo, barbudo y aparentemente con muy poca higiene personal estaba allí despatarrado, mirando algo en una televisión en blanco y negro-Hola-Reclamó dándole a la campanilla. El hombre se llevó un grasiento sándwich a la boca sin apartar la vista de la televisión.
-Te he escuchado, chica. ¿Qué queréis?-Preguntó con marcado acento mientras masticaba.
-Tenemos una reservación para una habitación… -Mostró los pasaportes.
-Nombre-El hombre ni siquiera miró las identificaciones.
-Griffin-El hombre se giró mirando una hoja manchada de mayonesa y se estiró con dificultad, sin levantarse de la silla, para coger una llave.
-Disfruten de la estancia-Les dijo aun sin mirarlas, dándole otro bocado a su sándwich mientras volvía su atención a la vieja tele.
Las tres se miraron y simplemente cogieron la llave algo oxidada encaminándose hacia la habitación. La luz del final del pasillo parpadeaba y Raven estaba comenzando a creer que lo que decía Costia sobre ser asesinadas iba a convertirse en realidad. Un gato maulló y ambas se sobresaltaron cuando lo vieron correr, rozando sus piernas.
-Hostia puta-Dijo Costia abrazando a Raven quien comenzó a reír al igual que Clarke.
-Cariño, veo que me defenderías sin duda de un asesino serial-Dijo con sorna y Costia sonrió besándola en la mejilla.
-Oh dios mío-Exclamó Clarke cuando vio a una pareja teniendo sexo en medio del pasillo.
-¡Sexo hetero!-Exclamó Costia tapándose los ojos-Mis ojos, mis bellos ojos. Se han quedado sin su inocencia de siempre.
-¡Tenéis allí la habitación, guarros!-Les gritó Raven y la pareja alzó la vista mirándolas. Las tres comenzando a correr escaleras arriba hasta llegar a su habitación.
-Felicitaciones, Raven. Ahora sí que esos dos van a asesinarnos-Le recriminó Clarke.
-Probablemente no entendieron lo que les dije-Se encogió de hombros y metió la llave en la cerradura. El metal acabó completamente desecho en su mano-¿Qué demonios…? La cerradura está rota-Lo miró con una mueca y sus ojos miraron luego a su novia-¿De verdad no pudiste encontrar un mejor lugar?
-No. Los pasajes salieron por un ojo de la cara y me niego a pedirle dinero al homofobo que dice ser mi padre-Raven bufó y Clarke las apartó a ambas abriendo la puertam y arrastrando su maleta.
-Me estoy muriendo de sueño-Murmuró y las tres tuvieron que hacer malabares para entrar con lo pequeña que era la habitación.
-Bueno, las sabanas se ven limpias-Señaló Costia-Espera… ¿Dónde está la otra cama?-Solo había una cama individual-¡Se suponía que habrían dos camas!
-Creo que eso es lo que han contado como una segunda cama-Clarke señaló un pequeño sofá-cama pegado a la pared-A la mierda yo dormiré allí-Dijo y se tiró sobre este con un suspiro pesado.
-Creo que Lexa ha hecho mucho bien en ti, hermanita. Antes habrías tenido un colapso en un lugar como este.
-Solo quiero dormir y buscarla… solo…-Suspiró y lo siguiente que Costia supo era que estaba durmiendo con la boca abierta.
-Increíble-Dijo y se giró viendo a Raven asomada en el pasillo. Probablemente asegurándose de que la pareja exhibicionista no viniera a asesinarlas-¿Qué haces?-La cogió por la cintura y le dio un beso en la parte de atrás del cuello.
-Ni creas que vas a mojar esta noche en esa cama mohosa.
-No está mohosa.
-Eso es lo que dices tú-Las manos de Costia subieron hasta abarcar sus pechos y pegar sus caderas al culo de Raven, restregándose un poco-Costia…-La rubia rio.
-Piénsalo, podríamos decir luego que hemos tenido sexo en Hungría.
-¿Delante de tu hermana?
-Está desmayada.
-Aun así, no-Se giró y le dio un beso rápido-Necesitamos descansar.
-¿No crees que es muy pronto en nuestra relación como para que me pongas excusas como que te duele la cabeza?-Frunció el ceño y Raven rio.
-No te estoy poniendo excusas-La cogió por la cintura pegándola a su cuerpo, mordiendo luego el labio inferior de la rubia-Créeme, ahora mismo me muero por comerte todo. Pero es tarde y hemos estado más de diez horas en un puto avión.
-Podría ser la última vez que lo hagamos… podríamos ser asesinadas esta noche-Raven rio abrazándose a su cuello.
-¿No sabes que en las películas de terror los que tienen sexo son los primeros en morir?-Costia rio entre dientes y le dio un beso húmedo y largo a su novia.
-Mañana no te salvas.
-Mmm-Raven la cogió de la mano y ambas se acurrucaron en la cama-Creo que me dejaré la ropa solo por si acaso. No confío en estas sabanas.
Costia volvió a reír divertida y metió el rostro en el cuello de su chica, sintiendo que el cansancio por fin la vencía.
Las caras de las tres eran un poema. Clarke porque estaba muy nerviosa, Costia porque de verdad le habría gustado irse a dormir luego de un buen orgasmo y Raven porque no había pegado casi un ojo en toda la noche por los ruidos que habían en ese lugar.
-¿Estás segura de que es aquí?-Preguntó Clarke mordiéndose el labio con nerviosismo mientras miraban un gran complejo deportivo.
-Eso decía en internet-Le aseguró Raven mirándose las ojeras con la cámara frontal del móvil.
-¿A quién coño se le ocurre hacer una competencia de natación en pleno Noviembre en Hungría?-Preguntó Costia de malhumor abrazándose a sí misma, a pesar de estar usando dos capas de ropa-Joder, si creo que debería estar hasta nevando con este puto frio.
-No te preocupes, cuchi, de todas maneras las neuronas ya las tenías congeladas-Costia le lanzó una mirada asesina.
-¿Cuchi?-Preguntó Clarke y comenzó a reírse en medio de su nerviosismo.
-Esto no te lo voy a perdonar nunca-Señaló Costia a su novia quien se acercó cogiéndola del brazo para intentar camelarla entre risas y la rubia mayor aparentaba estar indignada.
Clarke sintió que su corazón se detenía una milésima de segundo cuando vio a Lexa caminar junto a otras nadadoras, incluyendo a Octavia por las afueras del recinto. Las tres estaban vestidas con un polo blanco que tenía el logo del equipo de los Estados Unidos, una chaqueta negra y un pantalón de chándal del mismo color, junto a unas deportivas. Clarke sabía que Octavia había salido un día antes que ella y que las competencias ya habían empezado, aunque no tenía ni idea de cómo le habría ido a Lexa. Dios, estaba tan guapa y alta. Sintió ese familiar cosquilleo en el estómago cuando la vio sonreír ampliamente, pero cuando vio a quien o más bien, a quienes le sonreía, sintió una punzada de desilusión. Parecían un grupo de fans quienes abrazaron con fuerza a Lexa y le pidieron una foto. La morena parecía encantada y no dejaba de mirar a una rubia que le acariciaba el brazo. Clarke apartó la vista sintiendo que sus ojos ardían cuando Lexa le susurró algo en el oído a esa chica y esta rio anotando algo en la mano de la morena, probablemente su número.
Clarke se giró buscando huir lo más rápido posible pero Raven se interpuso en su camino cogiéndola de los hombros.
-¿A dónde crees que vas? No hemos viajado hasta aquí ni dormido en un hostal mugroso para que tú huyas por ver a Lexa hablando con unas groupies.
-Le ha dado su número.
-¿Y qué? Tú le has dado tu corazón y tu virginidad-Señaló su entrepierna-Y ella te quieres es a ti.
-Probablemente ahora mismo me odia.
-No lo creo-La giró y comenzó a empujarla-Y de todas maneras no lo sabrás si no vas hasta allí, así que, vas a hablar con ella ahora mismo o Costia y yo patearemos tu trasero. ¿Verdad, Cuchi?
-Basta-Dijo entre dientes y Raven le sonrió-Pero si, para eso hemos venido-Asintió Costia-Tu puedes-Animó a Clarke-Lexa suele hacer esas cosas-Le susurró-Ponerse esa mascara de chulería y de seducción. Pero mírala a los ojos, probablemente descubras que no está tan bien como aparenta.
Clarke cogió aire y tragó hondo asintiendo. Había ido allí a recuperar a Lexa y eso iba a hacer. Iba a hacer lo que hiciera falta. Le pediría perdón de mil formas si era necesario. Se acercó con paso decidido y cuando sus ojos se encontraron con los de Lexa la morena se quedó paralizada.
-¿Clarke?-Preguntó confundida viendo a la rubia acercarse. Octavia y la otra nadadora siguieron caminando mientras Lexa se quedaba allí mirando a Clarke con la mandíbula apretada. Sus ojos brillaban sin que apenas pudiera evitarlo y eso le dio un poco de esperanza a la rubia-¿Qué haces aquí, pequeña?-Le preguntó cuándo Clarke estuvo cerca y la rubia sintió que le ardían los ojos al escuchar que la llamaba de esa forma.
-Yo… eh… he venido a verte-Dijo apretando los labios, intentando no llorar pero le fue muy difícil-¿Podemos hablar a solas?-Alzó la vista y vio a la morena mirándola con cariño. Pero había algo en sus ojos, desilusión, desesperanza…-Lo siento, perdóname por favor-Lexa simplemente la miró y se acercó abrazándola con fuerza. Clarke sollozó al sentir el calor de sus brazos y ese olor que tanto había extrañado.
Debió haber sabido que no podría vivir sin ese calor, sin ese olor, sin sentir a Lexa tan cerca. La amaba como nunca había amado a nadie, y saber que estaba a punto de perderla la estaba volviendo loca.
-Shh-Le atrajo más a su cuerpo-¿De verdad has viajado hasta Hungría para hablar?-Clarke lanzó un quejido afirmativo y sintió a Lexa sonreír un poco sobre la piel de su sien-¿Vas a perder clases por estar aquí?-Preguntó entonces la morena.
-Probablemente-Lexa se apartó un poco.
-¿No fue esa la razón por la que me pediste tiempo? ¿Por este tipo de locuras? Quizás tenías razón y soy una mala influencia para ti.
-No, estaba equivocada. Eres todo lo que quiero, Lexa-La morena apartó la vista y Clarke intentó que volviera a mirarla a los ojos. Quería que la abrazara otra vez y no la soltara jamás-¿Es porque te has dado cuenta de que no quieres estar conmigo? ¿Has vuelto a ser la de antes? "¿De todas y de ninguna?"- Preguntó con la voz quebrada. Lexa miró el suelo apesadumbrada y luego miró a Clarke con algo de rabia.
-No puedes venir aquí a acusarme de volver a ser la de antes cuando has sido tú la que…-Cogió aire-No puedo hacer esto ahora. La última ronda de competencias va a empezar en una hora y debo prepararme.
-¿Quieres que me vaya?
-No.
-¿Estás molesta conmigo?
-Si-Clarke agachó la vista.
Lexa suspiró y levantó la vista viendo a Raven y a Costia intentando aparentar que no las miraban. Las saludó con la mano y volvió su atención a Clarke.
-Pequeña…-Clarke cerró los ojos sintiendo que esa simple palabra removía todo en su interior. Lexa colocó su dedo en el mentón de la rubia para que la mirara-Tengo que irme.
-Intenté llamarte…-Dijo Clarke de repente.
-Querías espacio y eso fue lo que te di.
-Cometí un error, Lexa-La morena apartó la vista sin comentar nada al respecto.
-Hablaremos luego. Escríbeme-Le dijo y se dio la vuelta para entrar en el edificio.
Clarke la vio alejarse y sintió que una gran presión se acumulaba en su pecho. Algo le decía que había perdido a Lexa para siempre.
Lexa estaba apoyada en los casilleros, con la mirada bastante perdida y el corazón bastante acelerado. Cerró los ojos recordando el olor de Clarke, lo bien que se había sentido tenerla en sus brazos una vez más. Sabía que probablemente no debió hacerlo, abrazarla de esa forma, pero no había podido contenerse, y mucho menos luego de verla tan triste. Sin embargo, ese sentimiento de dolor y de desilusión seguía allí. Era como si de repente no pudiera confiar en sus propios sentimientos. Y odiaba tampoco poder confiar en Clarke. No podía lidiar con todo eso en ese momento. Necesitaba concentración, justo y como Clarke se lo había enseñado.
-¿Qué mierda fue todo eso?-Octavia apareció dejando su bolso a un lado, mirándola desafiante.
-¿El qué?
-¿Clarke viene hasta Hungría a hablar contigo y la dejas tirada?
-Tengo que competir.
-Por dios, solo tenías que escucharla unos minutos. Ni siquiera…
-Tu no lo entiendes-Exclamó Lexa con la mandíbula apretada, pasando a su lado y chocándola con el hombro-Este día se va a convertir en el más importante de mi carrera, porque antes de dejar ir a mi madre, le prometí que ganaría el titulo por ella y para ella y pienso cumplirlo-Dijo con la voz quebrada, dándole la espalda, apoyando la mano en uno de los casilleros-Es todo en lo que puedo y debo pensar. En nada mas… en nadie más…-Octavia aflojó el gesto y se acercó a ella colocando una mano sobre su hombro de forma cariñosa, haciéndole saber que estaba allí para ella.
-Sé que has sufrido mucho estas últimas semanas, pero por favor no te cierres. No me alejes. No has hablado conmigo más que cuando estamos con las chicas.
-Quizás no tengo nada que decir-Se giró mirándola con tristeza-Quizás estas semanas he hablado y he sufrido suficiente-Miró el número de teléfono que tenía en la mano-Lo gracioso es que ni siquiera sé que es lo que quiero. No quiero ser la de antes, pero tampoco quiero este sufrimiento. Solo quiero… concentrarme en las cosas importantes-Murmuró y comenzó a desnudarse para preparase y comenzar los calentamientos-Así que eso voy a hacer, O-Suspiró-Al menos hoy, solo mi madre importa.
-Yo te voy a decir lo que quieres-Octavia se puso delante de ella y la abrazó sin previo aviso-Quieres ser feliz, como lo queremos todos en este mundo. Y Clarke te hace feliz-Le susurró al oído-Dale otra oportunidad de que te haga feliz. Dale otra oportunidad al amor, Lex.
Esto era una tontería, nunca debió escoger ese lugar, pero le había parecido una buena idea para poder romper la tensión y la seriedad de la situación. Probablemente ir a un simple café o restaurante sería demasiado tenso, y odiaba ver a Lexa tensa a su alrededor. Y ni hablar de hablar en la habitación de Lexa o ese mohoso hostal. Por eso había decidido ir a un parque de diversiones. Miró a Lexa mientras esta masticaba tranquilamente algunas palomitas de maíz le sonreía a un niño que le estaba haciendo morisquetas.
-Felicidades, por cierto-Le dijo y Lexa la miró. Le había escrito como la morena le había pedido y habían quedado al día siguiente, antes de las premiaciones. Clarke había pasado todo el día anterior bastante deprimida, pero que Lexa aceptara hablar le había dado muchas ilusiones.
-Gracias-Respondió con media sonrisa.
-Vi que se lo dedicaste a tu madre-La morena se puso seria mirando al frente y asintió sin decir más. Clarke se estaba muriendo por decir todo lo que quería decir.
-Subamos a la noria-Señaló y Lexa simplemente la siguió. Supuso que allí tendrían la intimidad que necesitaban.
El espacio era bastante reducido y Clarke podía sentir el calor que el cuerpo de Lexa emanaba, y su endemoniado olor. Miró sus ojos y no pudo evitar desviar la vista hasta sus labios. Se moría por besarlos, se moría por que todo estuviera bien. Pero no lo estaba, no aún.
-Siento mucho no haber estado para ti, es… de lo que más me arrepiento-Murmuró mirando hacia abajo mientras subían-Nunca pensé…-Cerró los ojos-Costia dice que no suelo pensar en los sentimientos de los demás, y quizás, es verdad. Quizás soy una egoísta y ni siquiera merezco que me estés escuchando ahora mismo-Miró al frente observando como la morena la miraba fijamente-Pero te juro que me he dado cuenta de que no puedo hacer esto sin ti. Esto era nuevo para mí y me asusté, lo reconozco. Sin embargo, lo que más siento es haberte hecho sufrir, Lex. Nunca fue mi intención y si estoy aquí, a miles de kilómetros de casa es porque necesitaba decirte que te amo y que por favor me des otra oportunidad-Se miraron durante varios segundos hasta que Lexa apartó la vista.
-Créeme que no hay nada que quieras más que entregarte de nuevo mi corazón pero del mismo modo, siento que algo ha cambiado, que yo he cambiado. He pasado de no creer en el amor a perderme a mí misma en él, y creo que ahora mismo simplemente estoy tratando de reencontrarme, de saber que quiero en mi futuro-Clarke tragó hondo-Ahora soy yo la que necesita un tiempo. Si es verdad que ya no dejarás los sentimientos de los demás de lado… entonces creo que lo entenderás-Clarke comenzó a sollozar y Lexa estiró la mano acariciando sus dedos-No quiero que te sientas mal por no haber estado. Es verdad que yo… quizás debí buscarte, para hablarlo en persona.
-Estabas molesta.
-No me justifica-Suspiró-Las dos hemos fallado de cierta forma-Clarke se abalanzó sobre Lexa abrazándola.
-Yo fallé al no estar para ti en el peor momento, Lex. Y me duele mucho saber que es algo que nunca podré compensarte.
Permanecieron abrazadas durante un minuto que pareció eterno y Lexa supo que en el momento en el que la noria estuviera bajando, debía irse, porque si no, no sería capaz de alejarse de esa pequeña rubia que amaba con todo su corazón. ¿Pero era el amor a veces suficiente? No, no lo era. Le había llegado al corazón que Clarke hubiese viajado hasta allí, pero de alguna forma y sin ningún tipo de rencor, no le parecía suficiente.
-Tengo que ir para prepararme para las premiaciones-Murmuró y dejó un beso en su frente-Avísame cuando llegues a casa ¿sí?-Cogió su rostro con ambas manos-Se feliz, Clarke.
-Lex…-Las lágrimas salían de sus ojos azules y Lexa no pudo evitar que su vista también se empañara-No puedo decirte adiós-Dijo luego con el labio inferior tembloroso.
-Entonces no lo hagas… no lo hagamos. Será solo… tiempo para ambas.
-Creo que está bastante claro que el tiempo no une, sino que separa.
-Estaremos en contacto ¿vale?, pero ahora mismo… no sé cómo hacer esto-Se bajó de la noria y Clarke la vio marcharse. Su llanto se intensificó y enseguida vio que Raven y Costia, estaban por allí y se acercaban a ella. Obviamente no iban a dejarla ir sola por cualquier cosa que pudiera pasar. Y Clarke lo agradeció con todas sus fuerzas.
La latina la abrazó enseguida consolándola, preguntándole qué demonios había pasado.
-¿Tiempo? ¡¿Pero que tenéis las dos con el puto tiempo?!-Exclamó separándose y limpiándole las lágrimas del rostro-¿Vas a dejar que se vaya así como así? Mañana nos iremos, Clarke. Esta es tu oportunidad.
-¿Y qué puedo hacer? Costia ya lo dijo, no suelo respetar los sentimientos de los demás. Creo que es hora de empiece a hacerlo.
-Tú eres tonta, de verdad-Le dijo Costia-Ahora es cuando no deberías hacerlo-Siguió, poniendo énfasis en la palabra "no".
-¿Vas a dejar ir al amor de tu vida así como así? ¿No dijiste que estabas dispuesta a todo?
-Y lo estoy.
-Entonces haz algo, maldita sea. Persíguela, acósala, dile cuanto la quieres. ¡Que sepa que estas aquí para reconquistarla y no aceptarás un no por respuesta-Acabó diciendo la latina mientras gesticulaba con las manos-Uh, algodón de azúcar-Miró a su novia-¿Me compras un poco, cuchi? Necesito algo dulce para calmarme.
-En serio, deja de llamarme así-Le advirtió Costia y Raven le lanzó un beso. La rubia mayor se fue dejándolas solas.
-Debes hacer un último esfuerzo. Y si no funciona, yo misma me emborracharé a tu lado para superarlo.
-Tienes razón-Clarke se limpió las lágrimas-Si algo me ha enseñado Lexa es que nunca hay que rendirse, y que si quieres algo debes trabajar para conseguirlo. Es lo que ella ha hecho toda su vida y es lo que más amo de ella-Costia regresó dándole el algodón de azúcar a su novia mientras ella también cogía un pedazo-Voy a colarme en esa premiación-Dijo Clarke de repente haciendo que las dos chicas la miraran-Y vosotras vais a ayudarme.
El rugido de la gente hizo que Lexa sintiera que se le revolvía más el estómago. Tenía que pararse allí y sonreír o aparentar estar medianamente bien, mientras recibía el premio que le había dedicado a su madre; y todo eso mientras sentía su corazón sangrar y doler dentro de su pecho. Lo que le había dicho a Clarke había sido lo más difícil que había tenido que hacer en su vida, luego de dejar ir a su madre. Pero simplemente tenia demasiado miedo, miedo de haberse perdido a sí misma y miedo de volver a entregar su corazón en una bandeja de plata. Iba a tomarse unos meses de descanso, probablemente se quedaría una temporada en Europa y hablaría con Anya para que no le buscase ningún tipo de trabajo promocional o ninguna sesión de fotos.
¿Era eso lo que quería realmente? Ni siquiera estaba segura. Ya no estaba segura de nada. Era como si la Lexa confiada y segura de sí misma se hubiese convertido en este ser dudoso y con miedo de resultar dañada.
Sintió los dedos de Octavia en su brazo y giró la vista, su amiga había quedado en segundo lugar y estaba allí a su lado, mientras preparaban todo para anunciar los premios y hacer que los nadadores se subieran al podio.
-¿Estás bien?-Le susurró y Lexa mantuvo la vista al frente, tenía que aparentar calma.
-Sí.
-Mentirosa.
-No puedo hablar del tema ahora, O.
-¿Qué has hecho?-Lexa giró la vista enfrentándose a sus ojos y tragó hondo-Lexa…
-O, ahora no.
-¿Has dejado que Clarke se vaya?
-O…
-Damas y caballeros vamos a dar inicio a la premiación…
-No quiero meterme en tus cosas pero…
-…del mundial de natación celebrado este año en esta bella ciudad de Europa…
-Entonces no lo hagas.
-Lo hago porque me preocupo por ti.
-Por favor démosle un aplauso al presidente de la federación de…
-O-Lexa suspió-¿Cómo puedo estar segura de que no va a volver a pasar? ¿Cómo puedo estar segura de que Clarke de verdad…?
-¡Señorita que está haciendo!
-¡Hey!
-¡No puede estar aquí…!-Las dos chicas giraron la vista hacia el pequeño escenario y observaron como Raven y Costia intentaban apartar a los de seguridad mientras Clarke se colaba y le arrebataba el micrófono al presidente de la federación de natación.
-Hola, probando-Dijo mirando el micrófono de forma extraña-Vale, hola-Sus ojos azules enfocaron a Lexa quien no entendía nada y sentía que su corazón latía muy deprisa-Probablemente os estaréis preguntando quién demonios soy, y que estoy haciendo aquí. Y eso tiene dos respuestas muy sencillas-Sus ojos brillaron cristalinos sin dejar de mirar a la nadadora-Mi nombre es Clarke Griffin y estoy aquí para recuperar a la chica de mis sueños-El presentador le había hecho ya señas a los de seguridad para que la dejaran estar allí.
-Oh dios mío-Escuchó decir a Octavia a su lado-Creo que esto debe aclarar tus dudas.
-Sé que he perdido por completo tu confianza, y no te culpo. Fui una idiota al dejarme llevar por las cosas que los demás me decían sobre quien era yo o sobre quien debería ser-Su voz se quebró-Pero lo cierto es que no soy nadie sin ti. Sin ver esa sonrisa que me hace sonreír a mí, sin esos ojos que me miran con el amor que nunca nadie me ha profesado y sin tus chistes malos que sabes que me hacen reír -Lexa acabó riendo mientras sus ojos se llenaban también de lágrimas-Por eso, esta soy yo, jugándome la última oportunidad, y a riesgo de que me metan en la cárcel por colarme en un evento como este-Miró alrededor y vio a Raven animándola-Lexa Woods-Volvió a mirar a Lexa-Regresa a mi vida y síguela llenando de ti. Por favor. Simplemente… déjame demostrarte que ya no existe nadie más. Déjame darte el amor que en estos momentos ya no cabe en mi pecho.
Todo el mundo comenzó a aplaudir y Lexa sintió que Octavia comenzaba a empujarla.
-Dale una oportunidad a esa chica y bésala por el amor de Dios-Lexa se mordió el labio riendo, con las manos dentro del chándal. Clarke no se había rendido, Clarke estaba allí, confesando su amor delante de todos, delante del mundo. Y luego de lo que había dicho su corazón se había derretido.
No, no podía alejarla. No podía alejarse. Lo que quería no era un año sabático. Lo que quería era estar con esa pequeña rubia que hacía que todo su ser se encendiera. Se acercó y Clarke se bajó del pequeño escenario también acercándose. Lexa le sonrió cogiendo su rostro entre sus manos.
-¿Qué crees que estás haciendo, pequeña criminal?
-Jugándomelo todo. Aprovechando mi última op…-Pero no pudo continuar porque los labios de Lexa estaban sobre los suyos mientras todo el recinto estallaba lleno de júbilo. Clarke se abrazó a su cuello y Lexa le dio vueltas en el aire riendo.
-Estás loca, pequeña.
-Sin ti sí que me volvería loca, Lex. Por favor, perdóname-Susurró en su cuello y Lexa la estrechó entre sus brazos.
-Siento lo de antes, yo…
-No, tenías toda la razón con lo que dijiste-Clarke se separó-Menos la parte en la que me pedias tiempo, en eso no-Le dio con el dedo en el pecho y Lexa rio besándola en los labios una vez más.
-Te amo, pequeña, te amo demasiado.
-Y yo a ti, Lex- Volvió a abrazarla y la gente siguió aplaudiendo.
Por supuesto tuvieron que ser separadas pues la premiación debía seguir; y cuando Lexa estuvo sobre el podio y fue premiada con el primer lugar, estiró su mano pidiéndole a Clarke que se uniera a ella, dándole un beso mientras le daba el ramo de flores y Clarke reía algo sonrojada.
¿Quién le iba a decir hacía menos de un año que estaría en el podio de los campeones del mundo de natación?
Raven vio a Costia asomada en el balcón de aquel hotel, mientras la brisa hacia que su pelo rubio se moviera sin parar. No pudo evitar pensar que era preciosa. Que era la chica más hermosa que había visto en toda su vida. Y no solo lo era físicamente, que por supuesto que lo era, pero también en el interior. Porque detrás de esa fachada de chica mala y dura, Raven sabía que estaba esta chica fantástica y sensible, que entregaba su amor de forma incondicional.
Luego de todo lo ocurrido en la premiación y de que Lexa se enterara de que se habían estado quedando en ese hostal mohoso, se había indignado (después de haberse reído por diez minutos) y les había dicho que ella les pagaría el hospedaje en el hotel en donde se estaba quedando en esa última noche en Hungría. Así que allí estaban, en un hotel cinco estrellas, en una hermosa ciudad de Europa. Desde el balcón se podían ver las luces de la ciudad y sus antiguas calles.
-Te vas a congelar el culo, cuchi-Le dijo apoyándose en el marco de la puerta corrediza. Costia la miró por encima del hombro.
-Luego me lo calientas tu-Raven sonrió ante el hecho de que cuando estaban a solas Costia nunca se quejaba porque la llamara por su mote cariñoso. Estiró la mano y Costia suspiró cogiéndola, dejando que Raven la llevara a la seguridad de la habitación. Tocó sus orejas y le dio un beso en la nariz.
-Aquí se está mejor-Costia movió un poco los labios dándole un beso.
-Quería pedirte disculpas-Dijo de repente la rubia, dejando que Raven comenzara a desnudarla.
-¿Quieres pedirme disculpas? ¿Por qué?-Preguntó sin entender, quitándole las capas de ropa.
-Por haber gastado el dinero que se supone que usaríamos para ir a ver a tus padres-Dijo finalmente y Raven alzó la vista, notando como sus ojos marrones parecían de verdad tristes.
-Oye-Acarició sus hombros desnudos-Lo que hiciste por tu hermana, trayéndola aquí, ayudándola en todo…-Sonrió a medias-Solo ha hecho que me enamore más de ti-Costia acabó sonriendo.
-¿Eso quiere decir que hoy si voy a mojar?
-Oh si-Le dijo quitando también sus pantalones-Vamos a desnudarnos y a meternos en esa cama cuyas sabanas sí que se ven limpias y calentitas, y vamos a darnos mucho calor mutuamente, y me vas a hacer el amor de forma lenta-La cercó a su cuerpo y juntó su frente con la de la rubia-Y me vas a hacer gemir una y otra vez, una y otra vez…-Las manos de Costia comenzaron a desnudarla también-Porque hoy ha ganado el amor y me siento romántica.
Cuando ambas estuvieron desnudas se besaron con ganas y sensualidad y acabaron debajo de las sabanas, compartiendo el calor de sus cuerpos, compartiendo caricias en un interludio de lo que era puro y verdadero amor. De ese al que no le importa el pasado, las barreras o las razones lógicas.
Costia siempre había sabido que su vida no sería fácil, desde pequeña había vivido muchas cosas, y aun las vivía, esos demonios volvían de vez en cuando para atormentarla. Pero cuando tenía a Raven a su lado, cuando sus pieles estaban así de juntas y sus bocas apenas dejaban espacio para poder respirar… sentía que podía con todo y más. Raven Reyes era su bastón, su empuje, su antídoto. Y ella esperaba poder devolverle todo ese amor porque, si, antes pensaba que el amor no estaba hecho para ella, pero ahora sabía que era capaz de amar, y vaya si amaba a esa morena de ojos oscuros y sonrisa sexy.
-Te amo-Susurró sobre sus labios y sintió como sonreía mientras acariciaba sus espalda y la besaba una vez más, con lentitud.
Sonrió sintiendo los dedos de Clarke acariciando su rostro, el cuerpo de la rubia estaba sobre el suyo y podía sentir el sudor en su espalda mientras las yemas de sus dedos acariciaban las pequeñas pecas que la adornaban. Clarke dejó pequeños besos en la comisura de sus labios y Lexa cerró los ojos embriagándose de todo. De la sensación de sus pechos desnudos contra los suyos, de sus caderas contra las suyas, su humedad palpitando en su muslo y sus piernas enredadas con las suyas. Hacía unos minutos había podido también embriagarse con esos pequeños sonidos que hacía con su garganta y su respiración, mientras la llevaba el éxtasis. Había estado con muchas mujeres, no iba a negarlo, pero ningún sonido le parecía tan majestuoso como el de Clarke Griffin llegando al orgasmo.
-¿No se supone que no puedes meter chicas a la habitación?-Susurró Clarke sobre sus labios haciendo reír a Lexa entre dientes.
-¿Y me lo dices luego de que hiciéramos el amor dos veces?-Ambas rieron y Lexa la abrazó con fuerza-Además tú no eres cualquier chica, eres mi chica-Cerró los ojos-No vuelvas a irte nunca, por favor. No lo soportaría-Le dijo luego acariciando sus mechones rubios.
-Nunca. Te lo prometo-Respondió Clarke escondiendo el rostro en su cuello sudado-Fui una idiota.
-Supongo que las dos lo fuimos-Clarke negó aún con el rostro en su cuello.
-Yo lo fui. Pero simplemente tenía miedo de no ser yo misma…-Lexa sonrió a medias.
-Yo aún tengo miedo de eso… -Clarke alzó la vista para mirar esos ojos verdes cristalinos-Cuando te fuiste me di cuenta de que… ya no era la de antes y de que sinceramente no quería volver a ser. Y era como… ¿Quién soy? ¿Y quién soy sin ti?
-Eres Lexa Woods-Contestó Clarke-La campeona mundial de natación, la chica más guapa de la universidad de San Diego y la persona con el corazón más grande que existe, aunque se empeñe en hacerse pasar por una chula prepotente-Lexa rio entre dientes-Eres muchas cosas sin mí, Lex. Pero de todas formas no pienso alejarme nunca más y…-Fruncido el ceño acomodando su cuerpo para sentarse a horcajadas sobre Lexa-Siento no haber estado con todo lo que pasó con tu madre. No puedo imaginarme como debió ser para ti-Acarició su pelo. Lexa apartó la vista.
-Ha sido la cosa más dura que he tenido que hacer pero… sé que era lo correcto-Volvió sus ojos a los de su chica-El saber que no estará nunca más para mi…-Sintió que le ardían los ojos y Clarke besó suavemente su nariz.
-Siempre va a estar aquí-Tocó su pecho-Y aquí-Acarició su cabeza-Tu madre siempre va a estar contigo en cada paso y en cada éxito que tengas. Al igual que yo-Juntó su frente con la de Lexa y ambas cerraron los ojos.
-Aún puedo recordar como poco a poco se iba apagando, Clarke…-Sollozó y Clarke la abrazó con mucha fuerza mientras Lexa de repente lo dejaba salir todo, y lloraba como una niña pequeña en sus brazos. Eso era lo que había estado necesitando todo ese tiempo.
Estuvieron en esa posición durante minutos que parecieron horas: Lexa sollozando y Clarke abrazándola, acariciando su pelo, acariciando su piel, haciéndole saber que siempre estaría allí.
La morena se quedó dormida y cuando abrió los ojos vio a Clarke mirando a través de la puerta corrediza que daba al balcón. Tenía puesta una bata de seda de color blanco que resaltaba el amarillo de su cabello y parecía pensativa, mientras miraba hacia afuera.
-¿Clarke?-Murmuró y la rubia se giró, sonriéndole.
-¿Cómo estás?
-Desnuda-Murmuró revolviéndose en el calor de las sabanas.
-He pedido algo para cenar, me muero de hambre.
-Ven aquí…-Estiró la mano y la otra chica se acercó. Lexa se sentó al borde de la cama con el cuerpo completamente desnudo y se estremeció a pesar de que dentro de la habitación había calefacción.
Clarke se detuvo frente a ella y la morena comenzó a desatar el nudo de la bata haciéndola sonreír.
-Gracias por lo de antes.
-No tienes por qué agradecerme-Lexa dejó un beso en la piel de su vientre.
-Lexa…
-Solo quiero sentir tu piel, mi amor-Su mejilla acabó en el vientre de Clarke-Y quiero saludarlas a ellas-Alzó ambas manos abacorando los pechos de Clarke quien empezó a reír.
-Ya sabía yo…
-Os he echado mucho de menos-Comenzó a hablarles y se puso de pie para darle un beso a cada una.
-Hace un rato se los has demostrado, Lex.
-Pero quiero que lo sepan otra vez-Pesó la lengua por uno de los pezones endurecidos-Mira, me están saludando-Clarke la empujo riendo para apartarse y comenzó a protestar cuando Lexa la cogió del brazo divertida, acercándola a su cuerpo-Quiero que hagamos planes-Le dijo cogiéndola por la cintura.
-¿Planes?
-Sí, planes sobre nosotras, sobre lo nuestro.
-No puedo hacer planes contigo desnuda y tan cerca-Lexa sonrió y cogió las manos de Clarke colocándolas en sus glúteos.
-¿Te distrae?
-Mucho…-La morena amplió la sonrisa pero luego se puso seria-No quiero que vuelva a pasar lo de antes. Quiero que tengamos días específicos para vernos, que los planeemos con anticipación. Y quiero que hablemos de lo que haremos cuando acabemos la universidad.
-Tú vas a nadar…
-Sí, pero me refiero a nosotras.
-Lexa, aún queda algo para eso.
-No me importa-Juntó su frente con la de Clarke-Ahora mismo no me imagino una vida sin ti.
-Está bien-Sonrió Clarke-Pero antes déjame alimentarme porque de verdad me muero de hambre-La morena le dio una nalgada.
-Aliméntate, porque no pienso dejarte salir de esta cama hasta mañana-Mordió el labio inferior de Clarke y esta rio viendo como Lexa se vestía con una camiseta de manga corta y unos boxers. Se giró mirando de nuevo a través de los vidrios de la puerta corrediza del balcón y sintió como Lexa la abrazaba por la espalda, haciéndola sonreír a medias.
Cerró los ojos inspirando su olor.
-Yo tampoco me imagino una vida sin ti, Lexa Woods.
-Normal.
-Idiota-Ambas rieron y Lexa la abrazó con más fuerza.
-Eres la mujer de mi vida-Le susurró Lexa al oído y Clarke cerró los ojos sabiendo que de ahora en adelante no había nada ni nadie que pudiera separarlas.
FIN
Soy muy mala para las despedidas, pero quiero agradecer a todo el que haya llegado hasta aqui y a todos aquellos que hayan adorado a este cuarteto increible, que nunca se dio por vencido cuando se trató del amor. Y creo que es el mensaje que siempre quiero hacer llegar en mis historias. Me pedían una Clarke haciendo hasta lo imposible y aquí la tienen. Una Lexa completamente enamorada, una Costia que ha aprendido a dejar entrar a la gente en su vida, y una Raven que encontró una nueva familia. ¿Que mas se puede pedir?
Les recuerdo que aun falta el epilogo, así que pronto sabremos que les deparará el futuro a estas cuatro. ¿Que pasará con Jake y su homofobia? ¿Y el viaje a Mexico para conocer a los padres de Raven?
Un placer haber compartido esta historia con ustedes y nos vemos en la próxima.
Cambien les recuerdo que pueden leernos a Ginsey y a mi escribiendo en conjunto en "Las Dos Caras del Amor" *guiño*
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