Historias de Hogwarts
Por Cris Snape
Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a JK.Rowling y sus asociados. No tengo ánimo de lucro al escribir estas historias, así que no me demandéis por violar los derechos de autor, por favor.
Resumen: Evan Rosier, Myrtle la Llorona, la profesora Sprout, Ritchie Coote... Los personajes olvidados de Harry Potter se dan cita en una serie de relatos breves. Porque ellos, también existen. Aunque, por supuesto, no podemos olvidarnos de Ron Weasley, Blaise Zabini o Sirius Black. Todos ellos están juntos, pero no revueltos. Espero que os guste.
25
Sirius Black
En busca de la libertadSu respiración entrecortada delata su intenso nerviosismo. El hombre permanece agazapado en un rincón, sintiendo el gélido aliento de sus siniestros carceleros, mientras espera el momento de salir de allí.
Su mente es una vorágine de recuerdos. Ve las cabezas de elfos colgadas en los largos pasillos de su casa. Escucha los gritos de su madre, repitiéndole un día tras otro que es un inútil y un traidor. Recuerda el rostro decepcionado de Regulus, mirándole desde la mesa de Slytherin, mientras sus primas lo señalan con el dedo. Vuelve a vivir las peleas, los castigos, las largas horas de soledad que pasaba en Hogwarts, cuando no estaba junto a los Merodeadores.
Siente que su corazón vuelve a romperse en mil pedazos cuando, a su memoria, regresan las imágenes de Lily y James muertos. Escucha el llanto de Harry de nuevo, ese pobre niño que lo ha perdido todo, antes de tener nada. Lamenta haber desconfiado de Remus, de su buen amigo Remus, que siempre estuvo a su lado a pesar de los problemas que lo hundían en el pozo de la incertidumbre.
Y odia a Peter. Es un sentimiento primario, oscuro y enloquecedor. Quiere llorar cuando ve al bueno de Colagusano en el colegio, huyendo junto a él de la profesora McGonagall, compartiendo la capa de invisibilidad con James, o intentando aprender a jugar al ajedrez con Remus. Escucha su risa, recuerda los buenos momentos, que ahora son amargos como la hiel, y lo odia más aún.
A pesar de todos esos años, no ha podido comprenderle. Ni perdonarle.
Eran los mejores amigos. Durante años, estuvieron juntos en toda clase de situaciones. Se juraron no separarse jamás. Él hubiera dado su vida por Peter o por cualquier otro Merodeador. Había pensado que Colagusano haría lo mismo. Y los había traicionado.
Sirius sabe que, si en ese momento está hundiéndose en esas dolorosas imágenes, es por los dementores. Vuelven a alimentarse de él, pero ese día no le importa. Porque es el día.
Piensa en Peter, en la noche que perdió a sus amigos y su vida, y deja que unas silenciosas lágrimas recorran sus mejillas. Es inocente, y por eso sigue cuerdo, pero también es culpable.
Culpable porque confió en Peter. Porque convenció a James para que también lo hiciera. Porque, por él, Colagusano pudo vender a sus amigos.
Sirius quiso matarlo. También evoca aquel día, en el mundo muggle, cuando alzó su varita contra Peter. Ve la sangre manando de su dedo, que ha caído al suelo lentamente, como si flotara, y siente la potente explosión lanzándolo hacia atrás. Luego, regresan los cadáveres, los llantos, la desesperación de los heridos.
Y el frío acero rodeando sus muñecas. Los aurores llevándoselo del callejón. Su risa desquiciada inundando el aire. Su corazón incapaz de soportar tanto dolor, protegiéndose mediante aquellas risotadas enloquecidas.
Después, la muerte en vida. El tiempo transcurre muy lento a veces, demasiado veloz en otras ocasiones, pero siempre se siente igual de desesperado. Son los dementores. Sirius ha aprendido a vivir con ellos. Ha aceptado su culpa y se ha resignado. Aceptará su castigo y morirá en Azkaban.
Pero, después, llega Fudge. Le ve de nuevo, vivo, y le odia más que antes.
Necesita escapar. Necesita abandonar la prisión de sus recuerdos, buscar a Peter y vengarse. Porque Colagusano, con su traición, había destruido la vida de todos los que alguna vez lo habían apreciado.
Condenó a Remus a una vida en soledad, sin nadie que le velara por él durante sus transformaciones, y lo consolara después.
Asesinó a Lily y a James. Mató la infancia de Harry, que había ido a parar a casa de sus horribles tíos.
A él lo enterró en vida, rodeándole de criaturas que le hacían revivir sus peores recuerdos y le arrebataban el alma con crueldad.
Pero eso ha terminado. Sirius sabe que los dementores están cada vez más cerca, y va a escapar. Podrá buscar a Harry, convertirse en su padrino de una vez por todas. Podrá reunirse con Remus, y pedirle perdón por no confiar en él. Podrá tener frente a sí a Peter, y le arrancará la vida con crueldad, sin remordimientos. Tal y como él hizo con James y Lily. Con él mismo.
Sirius se estremece. Agacha la cabeza un momento y, con un esfuerzo sobrehumano, se transforma en un gran perro negro. Su mente se vacía de recuerdos, pero una idea permanece firmemente arraigada en su conciencia animal.
Va a correr en cuanto la puerta se abra. Huirá en busca de su libertad y, de una vez por todas, podrá ajustar cuentas con su pasado. Incluso, si tiene suerte, recuperará su presente y tendrá un buen futuro. Quizá...
¡Al fin! ¡He conseguido acabar! Después de tanto tiempo dándole vueltas, llega la inspiración y me sale la viñeta de carrerilla. Gracias a Ane, por las sugerencias.
En fin, espero que os haya gustado. Está ambientada en los minutos anteriores a la fuga de Sirius, y centrada en las cosas que pudieron pasarle por la cabeza.
No tengo mucho más que comentar. El protagonista de la siguiente viñeta será Theodore Nott. Y, quiera o no quiera, tendrá que ser amable con alguien. A ver si termino con el aire tristón de las viñetas. ¡Qué depresión!
Muchas gracias por leer, por comentar y todo lo demás.
Besos y hasta pronto
Cris Snape
