HISTORIAS PERDIDAS DE LOS ASGARDIANOS.
DISCLAIMER: Los nombres de los personajes y la historia pasada de cada uno de ellos pertenecen al señor Stan Lee, y a MARVEL.
Aunque los tres personajes principales de esta historia, Thor, Loki y Sif, pertenecen a su vez a la mitología nórdica.
Lo único que me pertenece es la historia que aquí les presento.
Nota del Autor: Ciertos acontecimientos conocidos sobre la vida y relaciones de algunos personajes han sido modificados según la historia aquí presentada.
Para ti como siempre, ya sabes quién eres. ;)
N/A: Capitulo relatado por Loki. Con un párrafo de la canción Lamb of God de Marilyn Manson.
Capitulo 25: Jaque Mate.
Nothing's going to change the world
Nothing's going to change
Nothing's going to change the world
Nothing's going to change
The world.
Amora había dejado mi habitación y con ella se había llevado todas mis ganas de levantarme, o de enfrentarme a otro día sin Sif. Maldita mujer como tenía la facilidad para arruinar mi vida. Si la Valquiria no se hubiera metido con mi vida nada de esto estaría sucediendo ahora. Y lo peor era que nada iba a cambiar. Me levante de la cama con pesar, y camine hacia el trono, aún no podía creer que había mantenido a Thor con vida. Les ordene a todos mis guardias que se mantuvieran alejados de mí, que no quería ninguna noticia sobre nada, pues nada me importaba más en estos momentos que recuperar lo que era mío, y lo que era mío era Sif.
Pasé el día pensando en cómo hacerla volver hasta que casi me golpeo por mi propia incapacidad para ver las cosas, una poción simple haría volver todo a su normalidad.
Deje la habitación del trono y fui inmediatamente a mi habitación a buscar todo lo necesario para preparar la poción. Esto sin duda le devolvería la memoria a Sif y estaría con ella de nuevo, como siempre debió ser, como debía ser.
Minutos más tarde ya lo tenía listo, nada había salido mal, los ingredientes estaban perfectamente bien utilizados, en el grado necesario, ella recuperaría todos sus recuerdos y yo por fin podría estar en paz nuevamente.
Con todo listo salí de mi habitación y la busque por el castillo, era sorprendente que un guardia me hubiera dicho que aún se encontraba en su habitación, cuando era media tarde. Me hirvió la sangre, debido a la ira. "¿Qué hace en su habitación aún?" –murmuré en la puerta de la misma indeciso a abrir o no. Pero la ira que sentía me hizo abrir la puerta de golpe, si Thor estaba ahí lo iba a matar, no me importaba la promesa que le había hecho a Amora, yo jamás cumplía con mis promesas, solo con Sif hacía eso. Al abrir la puerta la encontré en la habitación dormida, extrañamente dormida, y eso no me gusto. Deje la poción al lado de su cama, en una pequeña mesa y me acerque a ella.
"¿Sif?" –la llamé sacudiendo levemente su cuerpo- "Sif, despierta."
No obtuve respuesta y eso me desesperó, revisé sus signos vitales y sin duda estaba viva, pero estos disminuían gradualmente. No, no de nuevo, Sif no podía morirse otra vez, no podía dejarme de nuevo. Revisé su cuerpo por si encontraba alguna herida, pero no, no había nada en su cuerpo. "Maldición" –susurré. "¿Qué diablos esta pasando?" –busque alrededor de su habitación y encontré un frasco pequeño, de los que solo los hechiceros usamos para nuestras pociones. "Amora" –susurré. Algo le había hecho de eso estaba seguro. Pero, ¿qué? No tenía idea. Tome mi propio frasco con la poción y me alejé de la habitación para buscar a la Encantadora. Lo sabía bien, las mujeres estaban arruinando mi vida, pero Thor, ese maldito era quien seguía detrás de todo esto.
La encontré sentada en los jardines de Frigga contemplando la ciudad desde allí. Me le acerque furioso como iba la tomé del cuello. "Entre la Valquiria, tu y tu hermana muerta, estoy harto de que intenten separarme de Sif. Responde Amora ¿Qué le diste? Y lo más importante dime como hacer que vuelva a la normalidad."
Amora lucho en mi contra como era de imaginarse, pero no la solté, simplemente apreté su cuello con más fuerza. Hasta que por fin cedió, ella había roto nuestro pacto primero que yo, y eso me hacía sentir de alguna forma orgulloso, ella ya sabía que yo no iba a respetar el pacto, y ahora menos que nunca.
"No puedes hacer nada Laufeyson." –replico la hechicera rubia. "Ella estará inconsciente hasta que yo recupere a Thor."
"¿Sabes de la forma en la que tu querida hermana murió?" –pregunte apretando su cuello.
Sus ojos mostraron miedo, si sabía bien como había sido. "No lo harías, no podrás despertarla si yo muero."
Tenía razón en teoría, pero no soportaba que siguieran jugando con la vida de Sif, ella… por un momento pensé en lo que tenía que hacer y odie esa idea, pero era la mejor forma de liberarla de todo esto. Deje a Amora sin darle ninguna explicación y me dirigí a buscar a Thor.
Este estaba en la habitación donde los Tres Guerreros y Sif solían pasar el tiempo, no me fue difícil encontrarlo.
"Es tuya." –respondí mirándolo fríamente. "Sif, es tuya, al igual que el trono, como siempre lo fue, como debió ser." –no podía creer que estaba abandonando a todo por esa mujer, pero no podía permitir que le hicieran más daño.
Thor levanto la mirada. "Hermano al fin haces lo que debiste haber hecho siempre."
Baje la mirada asqueado por la situación, sintiendo más odio que nunca. "Sí, ahora si me disculpas me ire a pedirle Amora que la libere del sueño en donde la tiene."
"¿Lady Sif está bien?" –inquirió el grandísimo idiota de mi hermanastro.
"No." –respondí fríamente y me alejé de su vista. Me estaba odiando a mi mismo, había renunciado a todo lo que con tanto esfuerzo había conseguido, que patética resultaba ser mi vida.
Nada había cambiado al final, el mundo seguía siendo el mismo y yo el mismo idiota que dejaría todo por mi incapacidad para controlar todo lo que se me estaba yendo de las manos, todo porque lo único que me importaba era Sif, antes que cualquier otra cosa. Pero no, ella no tenía la culpa era yo por el amor que sentía por ella, era yo por querer recuperarla. Las fichas habían sido movidas y el rey estaba acorralado, era hora de que alguien gritara Jaque Mate y no sería yo esta vez.
De todas formas, había arruinado los planes de Amora, y eso era una dulce venganza personal, ahora que le había entregado a Sif a Thor, Amora no tendría su oportunidad para recuperarlo. Al menos yo no era el único que había perdido, aunque su pérdida no se comparaba en nada con la mía.
Después de eso fui a mi habitación para quitar mis cosas de allí, ya que esa habitación pertenecería a Thor, el rey de Asgard, aunque odiara la situación, así lo había querido. Me retiré y le pedí un único favor a mi hermano, que hablara con la Encantadora para que ella deshiciera los hechizos en Sif. Conociendo a Amora, ella no le diría que no a su amado. Y efectivamente así lo hizo.
Sif despertó y yo tuve la oportunidad de ir a verla, estaba recuperándose de la poción de Amora, por suerte Thor no estaba allí cuando entre a su habitación por la noche.
"Loki… ¿Qué haces aquí?" –preguntó intentando sentarse.
"Thor me envió." –replique seriamente, era una mentira, pero ¿acaso no era yo el dios de las mentiras? "No te perocupes vine a darte algo que te hará sentir mejor."
"No más pociones." –suspiró ella cansada.
Me acerque a la cama y le di el frasco donde estaba la poción que la haría recuperar la memoria. "Bebe esto, no te hará daño, solo te hará sentir mejor. Lo prometo, sin trucos o engaños."
Desconfiada como siempre lo había sido, me miro por un momento, como si pudiera leer mi rostro, pero no realice ningún gesto, simplemente la miraba tranquilo. Asintió entonces y bebió todo el contenido del pequeño frasco.
"Dormirás ahora hasta mañana mi Sif." –le avisé y le di un beso en los labios, el último beso que le daría. Esa misma noche me iría a Midgard, el único lugar donde podía estar. No soportaría Asgard en manos de Thor jamás.
"Loki…" –susurró ella y yo me detuve a mirarla. "Te…" –y así se durmió. No supe si diría que me amaba o que me odiaba, pero opte por pensar lo último, sería menos doloroso.
Asentí y dejé su habitación, así como dejaba mi reino, así dejaba mi vida encerrada en aquella habitación al lado de la mujer que amaba.
Fui al Bifrost y le pedí al maldito portero que abriera el puente, era hora de partir, y tal vez con el tiempo, iniciar un nuevo Ragnarok.
