Capitulo 22

Ginny despertó al día siguiente. Estaba toda adolorida y sin la necesidad de abrir los ojos descubrió que tenía el hombro y brazo derecho totalmente vendado al igual que todo su pecho, por lo que no tenía la necesidad de llevar la pechera del pijama. Abrió lentamente los ojos y la luz que entraba por la ventana indicando la presencia del sol matutino le obligó a cerrarlos nuevamente. En cuanto se acostumbró a la luz logró abrir los ojos con normalidad. Estaba en el cuarto que utilizaba allí en Moscú. Intentó analizar los hecho que la llevaron a esa situación y se sorprendió. Draco Malfoy estaba vivo, sin memoria y había sido capturado y torturado por los mortífagos hasta que ella lo rescató esa misma noche.

"Auch" – Se quejó. Además de su brazo y pecho le dolía muchísimo la cabeza y no pudo levantarse con normalidad. De todos modos y en contra de lo que su cabeza le decía¡Quédate en cama, se levantó de la cama y tambaleándose algo aturdida llegó a la puerta. – "¡Auch!" – Volvió a decir ahora más fuerte ya que el dolor había sido peor. Alguien había entrado a la habitación sin fijarse si por alguna estúpida casualidad Ginny se encontraba o no despierta.

"¿Ginny? Lo siento no te vi" – Decía aquella persona que había irrumpido al cuarto.

"De eso pude darme cuenta" – Se quejó ella aún en el suelo.

"De todos modos deberías estar en la cama. Ven, te ayudaré"

"No hace falta... gracias" – Ginny estaba en la cama nuevamente pero esta vez algo enfadada.

"¿Cómo estás? Llegamos lo antes posible, Albus nos dijo algo y no esperamos más y ..."

"Sirius, con todo el sentido de mi cariño hacia ti ¡Cállate, que me duele la cabeza!" – Ginny se tocaba la frente y la sien con su mano sana mientras cerraba los ojos. Entonces sintió en su mejilla un cálido beso de parte del animago...

"Lo siento" – Le susurró simplemente.

La puerta se volvió a abrir y por ella James y Lily entraron con el seño fruncido. Pero al ver a Ginny despierta se sintieron mejor y se acercaron a la cama donde ella estaba acotada gracias a Sirius.

"Lamento lo de Sirius, no pudimos retenerlo" – Le explicó Lily.

"no hay problema" – Sonrió débil. Quería preguntar, diablos que quería pero las palabras simplemente no salían de su garganta.

"está dormido" – Aclaró James a los pensamientos de Ginny quien pensó que su cabeza se manifestaba en su rostro. – "Pero está bien"

"No recuerda nada." – Explicó suavemente. – "tiene, amnesia"

"Albus nos explicó... no puedo creer que tu sola fueras a buscarlo a la 'Fortaleza enemiga'" – Dijo Sirius

"Te has dado cuenta que gracias a ti..." – Pero James no pudo terminar la frase ya que Lily le dio un efectivo pero demasiado visible codazo en las costillas.

"Que gracias a mi ¿Que James?"

"Que, gracias a ti... Malfoy está a salvo"

"Eso lo sé, pero no era eso lo que ibas a decir" – La puerta se abrió dejando lugar a la entera familia Weasley. Molly tenía los ojos hinchados del llanto, Arthur llevaba en el rostro esa mirada brillante de orgullo hacia uno de sus hijos, en ese momento, Ginny. Fred y George le hacían gestos de aprobación y levantaban el pulgar o aplaudían de acuerdo a la situación. Bill estaba sonriente y abrazaba a su madre por los hombros, y Charlie y Ron la felicitaban aunque tenían el semblante algo serio o mas bien preocupado.

"hija mía" – Chilló la mujer al entrar y fue directo a su hija abrazándola fuertemente.

Lentamente Ginny veía como s familia la abrazaba y besaba y como los dos merodeadores y Lily se alejaban hacia la puerta. Pudo aprovechar Ginny cuando James la miró a los ojos y le dijo sin emitir sonido que luego hablaría con él.


Llevaba todo un día en la cama. Al parecer necesitaba descansar pero aún así no sabía que había gente que deseaba que despertara. Su cuerpo cubierto por vendas un poco desteñidas de color rojo. Golpes y moretones evidentes en su rostro pero que no le daban más que la imagen de algo pasajero.

Su cabello suelto y bastante largo ya, se desparramaba por la almohada y cubría su frente, adornada con una venda, y sus ojos cerrados. Su seño estaba ligeramente fruncido pero apenas visible.

De pronto y como si lo estuvieran llamando abrió los ojos lentamente, como esperando que una fuerte luz casi fluorescente lo encandilase. Con sus ojos entrecerrados puedo ver una imagen algo borrosa que se encontraba junto a su cuerpo. Algo que le hizo sentir seguridad y clama.

"Has despertado" – Dijo una voz que provenía inequívocamente de aquella persona que se encontraba a su lado. – "¿He sido yo acaso?" – Sonaba triste y algo lastimada.

¿Quién eres y porque me haces sentir así? Debería ser fuerte y aparentar dureza y frialdad¿Por qué me lo impides aún sin proponértelo? "No" – Su voz sonó cansada y áspera.

"Espera, te traeré algo de beber" – Observó como esa persona se ponía de pie y pudo verla mejor, ahora con sus ojos abiertos del todo. Una muchacha, aparentemente de su edad. Llevaba unos pantalones de Jean grandes y muy gastados, y un polerón grande y gris oscuro. No sabía porque, pero se le hizo tan familiar y hasta propio ese polerón. El cabello del color del fuego estaba sujeto en una coleta alta de caballo, donde algunos mechones del lacio cabello se desprendían rebeldes de su amarre y cubrían la nuca y enmarcaban las finas líneas de su rostro algo pálido pero con sus mejillas sonrosadas que le daba un toque de ensueño. – "Aquí tienes. Bebe despacio" – Le indicó. La mirada era cálida y reconfortable. Tenía una luz en ella que la hacía amable y hasta dulce. Sus ojos celestes le hacían ver el alma de ella sin que se diera cuenta, y allí descubrió un sentimiento que creyó desconocer.

"Gracias" – Finalmente su voz había vuelto a ser la que era, aunque aún sonaba un poco ronca y hasta áspera. Miraba a los ojos de la muchacha sin vergüenza, ella lo observaba de la misma manera. Su mirada es lo que me mantiene atrapado en ella. No he sentido eso con Alexia. Me hace ser esa persona que no quiero ser, esa persona que no quiero demostrar, esa persona débil.

"¿Te encuentras bien¿Deseas algo?" – No respondió, simplemente movió la cabeza negativamente muy suave. – "Debo cambiar las vendas." – Dijo suavemente. Se quitó el polerón que llevaba para que sus largas mangas no interfieran y dejó ver perfectamente la camiseta blanca de mangas tres cuartos pegada a su torso. Ella se acercó a una pequeña mesa con rueditas y la acercó a la cama. Pudo ver entonces que la mesa llevaba una jarra con agua y un vaso vacío, una botella de un extraño líquido verdoso. Una pequeña caja con vendas nuevas y sin usar y otra caja donde seguramente pondrías las vendas ya usadas.

Observó atentamente como la muchacha corría las tibias cobijas que cubrían su cuerpo. Por primera vez notó que éste estaba lleno de vendas bastante manchadas. Gracias a la chimenea del cuarto no hacía frío como para que siquiera pudiera enfermarse aunque se sentía mejor dentro de las cobijas.

Lo primero que hizo quitarle las vendas de la cabeza cambiarlas. Luego lo ayudó a sentarse para poder quitar con mayor facilidad las vendas del torso y los brazos.

Sentía las manos suaves y cálidas de ella recorrer su espalda e incluso su abdomen cuando quitaba lentamente las vendas y observaba las heridas producidas por vaya a saber uno que cosa. Cuando su cuerpo quedó desprovisto de vendas se dispuso a aplicar el líquido verdoso por las heridas provocando un pequeño escozor en ellas y algo de frío también.

"No te preocupes por quejarte. Sé que arde" – Dijo ella con una sonrisa.

"No, para nada" – Quiso verse fuerte e inmune a ese efecto pero solo provocó que ella sonriera aún más

"claro Draco"

"¿Draco?" – preguntó él desconcertado. Otra vez ese nombre. Entonces sintió algo en su estómago. Un fuerte vuelco. – "¿Es ese mi nombre?"

"Si" – el semblante de ella cambió por uno serio e incluso triste.

"¿Qué?" – Preguntó. No sabía que era lo que intentaba preguntar o que esperaba de respuesta. Solo tenía la necesidad que no dejara de hablar, nunca.

"Nada"

"¿Qué te sucedió en el brazo?" – Como pudo ser tan ciego. Tenía el brazo derecho totalmente vendado y la camiseta se transparentaba dejando notarse las vendas que también cubrían parte superior del torso.

"Acuéstate por favor, debo cambiar las vendas de la pierna" – Cambió de tema drásticamente sin intenciones de responder a esa pregunta. Y entonces decidió cambiar la pregunta para poder volver a escuchar la voz de esa chica.

"¿Me conoces?"

"Podría decirse." – Respondió suavemente. Acarició con su mano sana el tobillo de Draco y la pantorrilla. Volvió a poner el líquido en la herida y la vendó nuevamente.

"¿Cómo es eso?"

"¿Cómo es que?" – La mirada celeste se clavó en la gris del muchacho, no tenía problema en mantenerle la mirada por el tiempo que fuera necesario y él tampoco decaería.

"¿Cómo es que se puede conocer a una persona de esa forma?"

"ah" – Dijo solamente. Luego, el silencio.

"Responde" – Fue una orden que salió como un pedido o hasta un ruego. Y sin entender el motivo volvió a hablar. – "Por favor"

"Te sientes extraño al no saber porque te comportas diferente conmigo" – Dijo ella sin despegas su mirada de la de él. – "Sientes que debes ser duro y no demostrar tus sentimientos a nadie, que es una muestra de debilidad... y sin embargo, podrías decirme tus sentimientos y pensamientos mas profundos y ocultos"

"no, no es verdad" – Pero se recriminó mentalmente. Eso era exactamente lo que sentía con aquella persona, que podía confiarle el mundo y que podría ser el mundo para ella.

"Esa es la forma en que te conozco" – Respondió despacio, como meditando sus palabras. – "Y aunque te explicara más profundamente, te haría peor, porque lo que te digo es un recuerdo mío y no tuyo. Algo que solo puedes saber si yo te lo digo, algo que podría no ser del todo verdad para ti como lo es para mí."

"Confío en ti" – Le dijo en un susurro tan débil que se confundió con el crepitar de las llamas del fuego de la chimenea.

"¿Cómo?"

"Que, confío en ti." – Volvió a decir seguro de su mismo, pero sus mejillas estaban algo sonrosadas.

"¿Qué quieres saber?" – Se sentó en la borde de la cama luego de arroparlo y quitarle un mechón del rubio casi platino cabello del chico de la frente.

"Quien... quien soy yo"

"Tu eres, tú." – Respondió con una sonrisa. Draco detestaba la filosofía y más si no llegaba a una respuesta concreta con ella. Ese era uno de esos momentos, y Ginny sonrió al verlo levantar la ceja en modo de interrogación y descontento por la respuesta. – "Hay cosas que las personas no pueden cambiar de ellas mismas, su forma de ser, sus pensamientos más íntimos y los deseos más poderosos. Son cosas que se guardan en el subconsciente de uno. Y aunque perdamos la memoria, como tú, esas cosas siguen en nosotros tan fuerte y grabado en nuestro cuerpo que no se olvidan"

"¿Cómo que?"

"Tu forma de ser, fría y calculadora. Hablar lo menos indispensable, aunque sean monólogos. Interrogar con la mirada algo que no te convence del todo" – Le tocó la mano y él sintió una fuerte energía recorrer su cuerpo – "Sentir la descarga eléctrica cuando sientes a esa persona que significa tanto para ti, tan cerca... y tan lejos a la vez"

"Así soy yo." – Respondió en forma de afirmación. – "Pero no he sentido eso que dijiste por nadie... Hasta ahora"

"El subconsciente es algo muy difícil de entender. Te engaña y se burla, solo para divertirse. Juega con nosotros y nos hace hacer o decir cosas que uno nunca pensó en hacer o decir."

"mi nombre es Draco ¿Verdad?"

"En efecto"

"¿cual es mi apellido?"

"Malfoy" – Draco se detuvo, quería preguntar sobre su familia, si es que tenía alguna. Sobre si tenía amigos o de donde era. Sobre su pasado y presente.

"¿Y cual es tu nombre?" – Su subconsciente lo traicionó tal y como ella había dicho. Esa no era la pregunta que él quería preguntar pero era la que su subconsciente quería que él supiera.

"Virginia, Weasley. Pero todos me dicen Ginny" – Respondió con mirada triste.

Draco iba a decir algo más pero la puerta sonó y acto seguido entró por ella un hombre anciano vestido con ropa de invierno muy arreglada, una barba blanca larga hasta casi la cintura y unos ojos azules que eran enmarcados por un par de lentes de media luna.

"Ginny" – Se aproximó el hombre. – "Es hora¿Puedes venir?"

"Si. Albus ¿Quién va a quedarse?"

"¿Crees que podrás quedarte solo por una hora o dos?" – Le preguntó el hombre a Draco. Este asintió. – "bien, te prometo que la traeré en cuanto sea posible"

Draco observó como ella se marchaba del lugar colocándose nuevamente el polerón gris y dejaba el lugar tan frío y vació como si del mismo polo norte se tratara.


"Lo tenemos confirmado" –Anunció Krum, entrando en la habitación donde todos los miembros de la Orden esperaban noticias. Albus y Ginny habían entrado casi el instante antes que el Ruso.

"¿Estás seguro Krum?" – Preguntó Fred. Estaba serio como pocas veces se lo podía ver a él o su hermano idéntico.

"Sí. Lo hemos retrasado unas vez más. Gracias a Ginny" – La colorada miró a James que le asintió y sonrió. Así que era eso a lo que se refería. Pensó.

"¿Cómo es que sucedió?" – Preguntó aún sorprendida.

"Pues parece que no le agrada que sus planes adyacentes o directos sean impedidos pro niños" – Harry y Ginny se miraron y el muchacho le sonrió guiñándole un ojo. – "El caso es que, al mortífago que logramos capturar nos ha dicho que Voldemort ha abandonado Rusia, y al parecer planea El Golpe en Londres, donde se supone que todo comenzó."

"¿Quiere decir eso que volvemos a casa?" – Preguntó Ginny contenta.

"efectivamente Ginny. Te vuelves con nosotros" – Sirius abrazó a Ginny por la espalda fuertemente, de una forma muy protectora.

"Será mejor que avisemos a Narcisa Black y a Snape sobre Draco"

"¿Puedo hacerlo yo?" – Ginny tenía la idea que Dumbledore quería encargarse de ello, pero recibió una sonrisa comprensiva y un asentimiento de parte de aquel anciano que ya adoraba como un abuelo.


Draco se encaminó a la casa de los Grax para agradecer por la hospitalidad y despedirse. Ginny quiso ir pero en su lugar fueron Ron y Hermione. Ambos sabían que Ginny no iba a contenerse frente a esa niña que quería quitarle a Draco, aunque tuviera amnesia. Él les prometió, aunque más que nada a Alexia que le escribiría y que la vendría a visitar, pero su tono no cambió nunca de ser frío y hasta petulante y Hermione sonreía ante esto. Draco aunque haya perdido la memoria seguía siendo un Malfoy, eso lo llevaba en la sangre y era al oque no cambiaría nunca.

Al volver a donde esperaba el resto, Draco se encontró observando a aquella pelirroja, de nombre Ginny. No podía quitarle los ojos de encima y le encantaba perderse en su mirada azul celeste que poseía ese brillo de alegría que parecía haberle faltado desde hacía un tiempo ya.

Por otro lado Ginny platicaba con Dumbledore acerca de la forma de regreso, debían considerar a Draco como un Muggles escéptico y no podían llevarlo por la red Flu, apareciendo o con un traslador. Así que no había otra forma que viajar de forma muggle. Por lo que Ginny, Harry, Luna y Draco irían en avión, mientras que el resto en traslador.

Ya en el avión Ginny estaba un poco entusiasmada debido a ser su primera vez en uno, pero debía disimularlo muy bien. Harry se había encargado de comprar los boletos y conseguir los pasaportes, claro que falsos. Así que por la mano del destino o por la mano de Harry, Ginny y Draco se sentaron uno junto al otro y bastante distantes de la otra pareja.

"¿Por qué ese chico tiene una cicatriz tan perfecta en la frente?" – Preguntó a Ginny sacándola de sus pensamientos de pronto.

"Es porque... La persona por la cual, te secuestraron, se la hizo cuando era pequeño" – Le respondió ella meditando antes y con el tono de voz bien bajo.

"¿Quién es la persona que se supone me mandó secuestrar?"

"Es una larga historia, que no podrás saber hasta que lleguemos a casa" – Draco sonrió seductoramente, como solía hacerlo en el colegio, cuando le decían algo que se suponía no debía saber.

"Cuando lleguemos a casa" – Ginny lo miró interrogante – "¿Nuestra casa?"

"Sí... digo no, digo sí... Ay." – ella se golpeó la frente suavemente con la mano y escuchó la risa de Draco – "no es gracioso" – Se quejó enfadada.

"Si lo es. Te pisaste sola" – Volvió a reír. Y Ginny fuera del enfado que sentía hacia ella misma se le quedó observando al chico reír. Hacía mucho que no lo veía así, o lo escuchaba reírse por tonterías. Incluso daría cualquier cosa por escuchar un 'pobretona' de su boca. No se dio cuenta cuando él dejó de reír o cuando se comenzó a acercar a su rostro. Solo sentía su mano tibia en su mejilla y el aliento a menta sobre sus labios. Cerró los ojos intentando recordar nuevamente esos momentos que vivieron en la torre en el año de entrenamiento o cuando se escabullían luego de las vacaciones de navidad.

Un cálido roce la hizo volar a su infancia perdida, a sus adorados años de colegiala rebelde e incluso deseada por el cuerpo estudiantil masculino. Volvió a sentir el roce en sus labios, y esta vez su mano se posó sobre la de él que jugaba con un mechón del cabello de ella.

"Draco" – Su voz sonó dolorosamente suplicante. Quería que la besara y que la hiciera suya en ese preciso momento, sin importarle quien la viera o quienes estuvieran sentados a pocos metros de ellos dos. Y sin embargo lo detuvo. Con todo su dolor, lo detuvo.

Al escuchar esa palabra de su boca, ese nombre que era suyo. Algo le ocurrió. Sus ojos estaban cerrados y un montón de aglomerados flashes comenzaron a golpearle la cabeza. Él en un andén frente a un tren y una pequeña pelirroja junto a una mujer de igual color de cabello a su lado. Una muchacha con lo que parecía ser un caldero lleno de libros junto a otros chicos de la edad de él en una tienda de seguramente libros. Otra imagen, esta vez burlándose de la misma muchacha por verla con esos tres tontos a los que detestaba solo porque eran felices. Otra más, él a un más grande riendo ante un muchacho de cabello negro y mostrando una insignia pero que desviaba su mirada casi inconscientemente hacia una muchacha ya muy bonita de cabello colorado. Ahora otra imagen, él junto a otros tres chicos y una mujer dentro de lo que parecía ser una oficina y se veía jugar con un pedazo de madera fina y larga hasta que vio entrar a unos cuantos chicos más, entre ellos a la misma muchacha colorada de todas sus otras imágenes. La última imagen era de él y esa misma muchacha, se besaban apasionadamente en lo que parecía ser un cuarto muy grande y decorado con una cama doble con dosel. Y se aproximaban a la cama sin despegarse el uno del otro solo para decirse cosas de amor o dejar salir suspiros apasionados.

"Tu" – le dijo Draco en un susurro débil a unos cuantos centímetros del rostro de ella.

"¿Qué?" – Preguntó preocupada.

"Estás en todos lados, en mi cabeza" – Ginny sonrió y lo miró comprensivamente.

"¿tienes algún recuerdo acaso?"

"Tú, ese es mi recuerdo." – Le dijo. Se terminó de alejar un poco más pero la mano no se despegaba de la mejilla de ella. Y no separaba la mirada de la de Ginny.

"¿A que te refieres con eso?"

"Me veo a mi, supongo que soy yo... en diferentes etapas de mi vida. Frente a un tren, en una tienda de libros, en un pasillo lleno de puertas, frente a un grupo de chicos, en una oficina, en un cuarto... y en todas esas imágenes apareces tu. Tu en el anden, tu en la tienda, en el pasillo, dejé de ver a esas personas por que tu pasabas, tu entrabas a la oficina, tu eras la que me besaba en el cuarto..." – Ginny se sonrojó ante ese último comentario. Y aún así se sentía sorprendida al ver que Draco siempre la tuvo muy presente. – "Dime¿qué somos nosotros?"

"Eso es algo que no puedo decirte ahora Draco. No te hará bien a ti, y tampoco a mi."

"El médico que me atendió en el hospital, me dijo que podría tener imágenes borrosas y no definidas sobre mi pasado y que en eso quedarían. Solo imágenes. Pero no son lo que yo he visto recién. Podía saber lo que sentía, a que olía el lugar, si hacía frío o calor, lo que decían las personas... lo que me decías al oído." – Le susurró lo último acercándose a ella nuevamente. – "dime, por favor... Ginny"

"Yo, te pido por favor. Fue muy duro saberte muerto... e intenté por todos los medios dejarte guardado como un hermoso recuerdo. Pero ahora verte, sentirte y escucharte. Solo había sucedido en sueños. Draco, deja que pueda yo también saber si estoy lista para saberlo." – El chico besó su mejilla y quitó la mano de su mejilla. Pero a diferencia de lo que Ginny pudiera esperar de la reacción de Draco, él tomó la mano de ella y no la soltó en ningún momento. Incluso le dejó reposar su cabeza en su regazo y acariciar su rojo cabello.

"Pronto lo sabré. No te preocupes por eso" – Murmuró Draco mirando a una bella Ginny dormir en su regazo. – "Y sabré que fue lo que dejé aquí, 'en casa'"

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A ver que sucede ahora con esto nuevo... Draco ha vuelto y Ginny se lo lleva a la casa ¿qué será del pobre cuando le digan que es mago y que todo lo que lo rodea y lo rodeó siempre ha sido una sociedad mágica?

El tema de los "intrusos" ya saben, Alexia y David, pues ellos no se quedarán atrás con todo lo que ocurre... así que si pensaban que al irse Draco de Rusia iba a dejar de ver a Alexia chan chan chan... error jajajajjaja

Los recuerdos de Draco, ese es otro tema... ya han visto que tiene flashes de imágenes, pero habrá que ver que sucede más adelante con esas imágenes.

Por otro lado, Voldemort el muy pobre ha quedado en un segundo o hasta tercer plano jajajja pero pronto surgirá de las cenizas como el fénix, bueno no como el fénix porque sino no podríamos matarlo nunca y esa no específicamente mi intención. Pero prometo que habrá una batalla fuerte, o eso intentaré escribir...

Gracias a todos por sus reviews tan importantes y super necesarios. Pero en especial gracias a LadyVega, Lady Laura Malfoy, Niv Riddle, Emily, Terry Moon y alex malfoy. de verdad muchas gracias, ustedes hacen que me encante escribir esta historia mucho más...

Un saludo a todos y esperen el próximo capi pronto... y ahora se despide su humilde, muy humilde escritora para no decir más tonterías una tras otra jajajja

Ivita black

M.O.M.