Nuevo Capítulo, gracias a todos los lectores por continuar! :)
Aquí Natasha Romanov. Mientras todo eso pasaba, los demás estábamos intentando acomodarnos al palacio. Thor no parecía querer despertar (estrés pos-traumático, a algo así dijo Loki), así que no nos quedaba de otra más que esperar. Evité deliberadamente a todos, ¿por qué? Simple, no me podía sacar de la cabeza las palabras de Anubis.
"Sé lo que buscas, Natasha Romanov. Se que necesitas esto...Pero por ella tienes que pagar un precio, Natasha Romanov. Ese precio es la honestidad. Si dices la más mínima mentira poseyendo la Pluma, te volverás un trozo de roca. Te desharás en polvo. Pero seré optimista...Te haré 3 preguntas, a las cuales has de contestar con la verdad y solo con la verdad. Sí pasas la prueba, te puedes llevar la pluma...Primera pregunta:¿Amas realmente a Steve Rogers?...Segunda: ¿Te sacrificarías por tus amigos?...Tercera: ¿Serías capaz de sacrificar el fruto de tu esfuerzo para salvar a todos?...Muy bien... Recuerda tus respuestas, Natasha Romanov."
Me estremecí. No podía olvidar eso, no podía dejar de pensar en que Anubis me había pedido que recordara mis respuestas, que habían sido afirmativas del todo. Cerré los ojos y me apoyé en el balcón de mi habitación.
-No deberías preocuparte tanto, o, bueno, tal vez si.- Di un respingo y giré. Hel estaba detrás mío... O algo así. Era como una figura hecha de humo, casi sólida, pero algo borrosa.
-¿Hel?-
-¿Quién más podría ser?- La joven hizo un gesto. Su figura se empezó a desvanecer, pero se reconstituyó en poco tiempo. -Los Guardianes de la Muerte podemos aparecer en lugares donde ha habido muerte. Asgard en general es una ciudad construida sobre un gigantesco campo de batalla, así que no te sorprendas de verme aquí.-
Hel se parecía tanto a su padre que costaba creer que en realidad no tenían relación sanguínea. Los mismos ojos, los mismos gestos, la misma sonrisita maliciosa. Se acercó un poco más.
-Anubis tuvo una infancia difícil, pero es buena persona. Sólo que... A veces su poder lo vuelve disperso y hosco. Es demasiado y generalmente lo supera. Lo he visto peor.-
-¿En serio? ¿Y qué poder tiene?- La joven se encogió de hombros. -
Tiene varios, pero uno de los principales, el que más lo desgasta y desespera es su don de precognición.- vio mi cara de desconcierto y se recargó en el balcón, o más bien, colocó sus manos a un milímetro del barandal, porque en realidad no era sólida. Suspiró.
-Puede ver lo que ocurrirá. Pero sólo una escena, una imagen, sin contexto ni nada, estática. No puede saber lo que se supone pasó antes de eso, ni lo que pasará después. Poco antes de que ustedes llegaran tuvo un episodio de precognición, por eso te preguntó lo que te preguntó.- Me estremecí. Ella sacó de la nada un cuadro.
-Siempre pinta lo que ve.- dijo a modo de explicación.
Se me encogió el corazón al ver la pintura. Eran las ruinas de una ciudad. En lo que había sido la avenida principal dos sombras lanzaban energía hacia un ángel y un dios, a quienes reconocí como Clint y Loki, atrás de ellos estaban los demás...todos malheridos. Max no estaba, Is tampoco. Se deducía que lo que lanzaban las sombras eran rayos mortales. Lo que más me quitó el aliento era ver que una chica pelirroja aventaba a un joven rubio, vestido de azul, blanco y rojo, a un lado, para interceptar los rayos mortales en su lugar. Era obvio que el joven había intentado saltar para hacer eso, pero la chica no lo iba a permitir.
-¿Lo amas?, ¿Te sacrificarías?- murmuré. No podía ser. No. Simplemente no. ¿Era ese mi destino?
-Pero... No entiendo. La tercera pregunta...-
-Ojalá lo supiera, Natasha. Pero no puedo decirte más, no es algo que yo elija. Sé tanto como tú.- el cuadro desapareció. -Lo lamento en serio.-
Se notaba que eso lo dijo de manera sincera. Escuché su suspiro y, cuando volteé, Hel ya no estaba. No sabía si su visita me había ayudado o no, pero ahora tenía por seguro algo. Moriría. Moriría salvando a Loki y a Clint. Si lo que había visto en la pintura era cierto, no parecía haber otra explicación. Iba a morir.
Esas palabras, "voy a morir", llenaron mi cabeza y mi alma de desesperación durante unos segundos, pero luego me calmé. Acepté mi propia muerte como algo tangible y verdadero por primera vez en mi vida.
-Voy a morir.- dije en voz alta. ¿Era eso lo que sentían los que tenían las horas contadas?¿los condenados a muerte, los pacientes terminales, sentirían eso al aceptar que no había nada que hacer? Me quedé viendo al hermoso atardecer asgardiano por un rato, luego tomé una decisión. Si mi muerte estaba así de cerca, no quería desperdiciar lo que me quedara de vida sola.
Salí de mi habitación y me dirigí a la de Steve, me importó un comino si alguien se daba cuenta, me importó un comino si nos descubrían. Toqué a su puerta.
-Natasha, ¿qué...?- Ni siquiera lo dejé terminar. Lo besé. Él parecía tenso al principio, tomado por sorpresa, pero luego se relajó y me abrazó, regresándome el beso. Cerré la puerta tras de mi. Si realmente tenía los días contados, no moriría sin haber estado con Steve aunque fuera una sola vez.
A la mañana siguiente desperté abrazada a él, quién seguía dormido. Suspiré y lo abracé con más fuerza. Sollocé sin poder evitarlo.
-¿Qué te pasa?- preguntó Steve. Lo miré. Parecía preocupado de verdad. Me sentí tentada a decirle. Me sentí tentada a explicarle, para que así no se separara de mi hasta ese momento. Pero me contuve. No tenía caso decirle, no tenía caso preocuparlo, no tenía caso entristecerlo antes de tiempo. No, no se lo diría. Sonreí.
-Nada. Sólo... Estoy muy feliz. Demasiado, tal vez.- Lo besé de nuevo y él sonrió. Yo no quería borrar esa sonrisa, no tan pronto, cuando mínimo. Esperaría el momento apropiado, si es que se daba. Entonces se escucharon unos pasos en el pasillo.
Me moví de la manera más rápida que pude, recogí mi ropa y me escondí. La habitación de Steve era la última del pasillo y la persona que caminaba no parecía estarse deteniendo. En efecto, poco después de que me ocultara se escucharon unos golpes en la puerta.
-¿Steve?- Bruce se asomó por la puerta. Steve fingió estar apenas despertándose. Una sábana lo cubría por completo, así que no se notaba nada.
-¿Mhh?-
-Thor ya despertó... Dice Loki que el desayuno está servido en el comedor principal, donde cenamos la primera noche, todos los demás ya están en camino.-
-Ah, de acuerdo, voy en seguida.-
-Otra cosa... ¿Le dirías a Natasha? Nadie más quiso tomar el riesgo de despertarla.-
Sonreí, va, si me despertaban me podía poner un poco...agresiva. Pero no sabía que me tuvieran miedo. Steve sonrió.
-Va, yo la despierto.- Bruce se fue y Steve suspiró.
-Por poco, ¿eh, Nat?-
Sonreí y salí de mi escondite, nos cambiamos y llegamos al comedor, todos ya estaban allí, hablando y comiendo, menos Thor, que sólo miraba su plato y hacía girar su tenedor lentamente, como si se estuviera preguntando que se suponía se hacía con la comida. Loki nos dio una clara mirada que decía: "Aún, no está del todo bien." Asentimos y nos sentamos.
He de admitir que fue curioso ver a Loki cuidando a su hermano adoptivo. Pero luego recordé que, fuese lo que fuese lo que le habían hecho a Thor, Loki ya lo había experimentado. Nos sentamos en las últimas sillas libres y comenzamos a comer. Pronto Steve se puso a hablar normalmente. Pero yo no pude, porque escuché unos golpeteos en la mesa: clave morse.
"Lo lamento"
Miré hacia el frente y vi a Loki, que tenía su mano derecha en la mesa. Parecía estar absorto en la conversación de los demás, pero era obvio que él había transmitido el mensaje.
"Hel me contó."
"¿Qué te contó exactamente?"
"Que era posible que murieras, por lo que se puede deducir del cuadro. Realmente no creo que sea la única posibilidad. Steve y tú hacen bonita pareja, por cierto."
"¿Te contó también eso?"
"Nope, yo lo deduje. Es bastante obvio si pones atención."
Vi que el muy maldito sonreía.
"¿Alguien más lo sabe?"
"¿Saber qué? ¿Qué tienen una relación o que pasaste la noche con él?"
Tuve que contenerme de gritarle.
"¿Cómo sabes...?"
"Eso último no es tan obvio. Básicamente, te iba a decir eso de 'Lo lamento' en la madrugada, al amanecer, para que nadie se diera cuenta, pero no estabas en tu cuarto. De allí solo fue sacar conclusiones."
Hice un gesto de incomodidad, lo que hizo que Loki sonriera más ampliamente.
"¿Alguien más sabe? Es decir, ambas cosas."
"La segunda creo que sólo yo. La primera Is ya la dedujo. Obviamente no le diré nada, confía en mi."
"¿Cómo confiar en el dios de los engaños?"
"Sólo debes confiar... Y punto. No busques cómo, porque en realidad no hay manera. Piensa en lo que te dije, Natasha. No es la única posibilidad."
Y así, con esas enigmáticas palabras y con su sonrisa aún en el rostro, retiró la mano de la mesa, dando por terminada nuestra conversación en clave morse. Nadie se había dado cuenta. Me puse a participar en la conversación, pero no se me iban las palabras de Loki:
"No es la única posibilidad."
Si algo decidí ese día fue que, por una vez, deseaba que me dieran cuando mínimo una respuesta directa.
Y, fin. Por ahora. Creo que esté también está un poco corto. Y cursi. Y los deja algo picados con un"¿qué va a pasar?" En sus cabezas. Pero es todo pro este capítulo. ¡No olviden sus reviews! :)
