Descargo de responsabilidad: los personajes no me pertenecen y la historia es de Enthralled, yo sólo traduzco con su permiso
Capítulo 24: Corriendo
BPOV
- ¿Cómo? -Preguntó Emmett con su cabeza inclinada hacia un lado, como si estuviera tratando de verme mejor.
- ¿Lo bloqueaste? – Preguntó Carlisle, su rostro mostraba confusión y su frente usualmente lisa estaba arrugada de lo concentrado que estaba.
Luciendo completamente confundida, Alice preguntó - ¿Al otro lado del estacionamiento?
- ¿De qué estás hablando? -Rosalie dijo sarcásticamente con impaciencia, mientras se inclinaba hacia adelante alejándose del enorme abrazo de Emmett.
- ¿Qué tan duro lo golpeaste? -Jasper preguntó, se veía incrédulo y aún estaba sentado inmóvil como siempre.
Esme dejó escapar un suspiro exasperado - ¿Pueden parar todos y dejar que Bella conteste? -Ella miró a los miembros de su familia –Cualquiera pensaría que ninguno de ustedes tiene modales, excepto Edward- ella miró en su dirección, antes de continuar –y creo que la única razón por la que está callado es por los pequeños arrebatos que ha tenido esta noche y sabe cuál sería mi reacción
Miré a mi alrededor nerviosamente antes de responder –Bueno, lo bloqueé –continué.
Edward se inclinó hacia adelante, con los codos sobre sus rodillas mientras sus manos se movían hacia mí –Entendemos que lo 'bloqueaste', Bella. Simplemente no entendemos exactamente lo que eso significa –Edward me respondió en voz baja. Estoy segura de que escuchó los pensamientos de su familia con respecto a lo que acababa de decir.
Eché un vistazo a mi reloj y me di cuenta de que se me había acabado el tiempo –Lamento detenerme en este punto, pero tengo que irme. Tengo cosas que hacer en la mañana antes del trabajo y aún tengo que conducir de vuelta a mi casa. Necesitaré que alguien que me dé indicaciones para llegar a la autopista y desde allí ya podré ubicarme para regresar a mi casa
Poniendo los ojos en blanco, Emmett exclamó – ¡Oh, vamos, Bella! –sus ojos ahora brillaban con curiosidad –No puedes decir algo así y luego irte. ¿Qué quieres decir con 'bloquear'?
Alice comenzó a rebotar en el regazo de Jasper –Bella, vi tu horario de clases. Sé que no tienes nada el día de hoy hasta una reunión en la tarde. Por favor quédate y termina- suplicó en un tono que enorgullecería a un niño.
-Alice, no tengo nada que hacer en la universidad hasta la tarde, pero tengo que trabajar por la mañana. Ser profesora en la universidad no es mi único trabajo, también soy profesora en la escuela primaria durante el día, tengo estudiantes y compañeros de trabajo que me esperan en solo un par de horas y aún necesito cazar antes de estar lista para comenzar el día… –Expliqué.
La matriarca de la familia llamó mi atención –Bella, podrías ir a cazar con cualquiera de nosotros. Estaríamos felices de extender esa invitación a ti –respondió Esme.
Maldita sea. No quería tratar ese tema de conversación.
–No gracias, Esme. Prefiero cazar sola, es algo que he hecho sola desde... bueno desde que me convertí. Pero, gracias por la oferta –respondí con mi boca en una línea apretada, expresión que esperaba no se malinterpretara. No me sentía cómoda con que alguien viera esa parte de mí y mucho menos cualquier miembro de los Cullen. Me haría cargo de mis necesidades por mi cuenta y eso era todo.
–Bella, ¿no podrías explicar rápidamente a lo que te referías cunando dijiste que lo 'bloqueaste'? –suplicó Emmett.
Noté que cada par de ojos me miraba ansiosamente, esperando una respuesta. Solo dales lo que quieren y luego podrás irte a casa.
–Bueno, a lo que me refería era a que... es tan difícil de explicar, Emmett, aun no estoy segura de cómo funciona, pero cuando Jacob se acercó demasiado, fue como algo físico. No pude ver nada material, pero en esencia, él vino hacia mí y sea lo que sea que sea este bloqueo... él chocó contra una pared. Una pared que ninguno de los dos podía ver. Cuando la golpeó, voló. Simplemente voló, como si lo hubiera golpeado fuertemente y él hubiera salido volando. Estaba tan sorprendido como yo –terminé, mirando a todas partes excepto a Emmett.
–Entonces, tú no... –Edward se detuvo, antes de susurrar - ¿lo mataste?
Me giré para mirar su cautivador rostro una vez más antes de responder –No, estoy muy segura de que él todavía estaba vivo cuando me fui. Pero no estoy segura si lo lastimé por el... incidente. Me llamó por mi nombre después de que me fui y corrí más rápido para evitar otro incidente, no estoy segura de si alguno de nosotros podría haber mantenido la calma
–Entonces, ¿esto es un 'don'? –Intervino Carlisle, su tono era suave a la vez que intrigado – ¿Has vuelto a hacerlo desde esa noche?
–No lo he necesitado excepto cuando me hice cargo de Victoria –miré en su dirección –pero, sí, supongo que se puede decir que es un don
Su cara tenía una mirada de asombro, como si acabara de ver caer la nieve en el desierto – ¡Guau! –Alice habló.
–Impresionante –agregó Rosalie, con los brazos cruzados mirándome apreciativamente.
– ¿Qué más puedes hacer? –me preguntó Emmett.
–No estoy segura. Es muy difícil explicar cómo funciona, o incluso si como le llamo es apropiado, pero está ahí cuando lo necesito. Lo único que se me ocurre es cómo Edward no podía escuchar mis pensamientos cuando aún era humana, que mi mente estaba bloqueada para él. Con mis cambios, creo que la habilidad se expandió para incluir atributos físicos también. Afortunadamente, no he tenido que usar el aspecto físico de mi don, ni la parte mental, no conozco muchas personas que lean mentes –comenté, tratando de sonar ligera.
–Edward, ¿aún no puedes escuchar los pensamientos de Bella? –Preguntó Carlisle, mirando en dirección a su hijo mayor, el hombre que aún amo más que nada en este mundo, excepto por mi Grace.
Me volví para mirar su hermoso rostro una vez más, poniéndome de pie. Él también se levantó con su mirada fija en mí y sus exquisitos ojos ardiendo. ¿Me amas, Edward? Pensé esperando, rezando que en realidad él escuchara lo que pensaba y respondiera la pregunta que había llenado mi mente desde el día en que se fue hace tantos años.
–No, Carlisle. Aun no puedo escuchar lo que piensa –le respondió a su padre sin mirarlo, sus intensos ojos topacio, que parecían estar en llamas, aún estaban enfocados únicamente en mis ojos.
Sintiéndome ligeramente decepcionada por la revelación de Edward volví a despedirme –Bueno, como dije antes, tengo que irme. ¿Podría alguien escribir cómo llegar a la autopista, para poder...? –Jasper me interrumpió, entregándome un papel cuidadosamente doblado, que incluía no solo un mapa muy bien dibujado, sino también los números de la casa y de todos los miembros de la familia.
Ni siquiera me había dado cuenta de que Alice se había retirado para escribir esto para mí, pero estaba agradecida. Necesitaba irme, se me había hecho demasiado tarde. Estaba casi aliviada de irme, pero temía cómo reaccionaría ante todo esto más tarde, cuando volviera a estar sola. Estaba acostumbrada a estar sola, era la única constante en mi vida ahora ¿Continuaría siendo así? ¿Realmente podría romper la soledad ahora que los Cullen habían vuelto a mi vida? ¿Estaban en mi vida? Aparté esos pensamientos y me concentré en volver a mi casa, sabiendo que tenía un horario que cumplir.
Esme dio un paso hacia mí abrazándome una vez más, esta vez con fuerza. Luego dio un paso atrás mientras todavía me sostenía por de los hombros – ¿Cuándo te podemos volver a ver? –ella preguntó con una sonrisa intensa y esperanzada, sus ojos brillaban con un brillo entrañable.
–Bueno, no estoy segura. Es el comienzo del año escolar, así que los días de la semana y la mayoría de las noches estaré ocupada. Al menos por ahora, los viernes por la noche y los fines de semana son todo lo que tengo disponible –le respondí, esperando que mi sonrisa fuera brillante.
Por mucho que quisiera pasar tiempo con ellos, no estaba dispuesta a venir por lástima, ni la de ellos ni la mía, no después de todo este tiempo. Además, todavía no había terminado la historia. ¡Maldita sea! No quería pensar más en esa parte de mi vida.
–Bella, ¿puedes venir este viernes en la noche? ¿O tal vez el jueves, después de que tus clases nocturnas hayan terminado esta semana? –me preguntó Alice con sus ojos suplicantes, mientras que su labio sobresalía ligeramente, dándole la apariencia de un bebé haciendo pucheros.
Solté una risita, recordando cuán persuasiva podía ser Alice. ¿Cómo podría decirle que no a esa cara? –Bueno, todavía tengo que trabajar el viernes, tengo una reunión temprano ese día, así que ¿te parece el viernes en la noche? ¿Eso estaría bien para ti, Alice? ¿Puedes esperar hasta entonces? –Bromeé y mi sonrisa se extendió.
Ella se abalanzó entonces, dándome un abrazo que me dejó sin aliento. Me reí entre dientes mientras trataba de zafarme de su agarre mortal, todo el mundo se estaba riendo y los seguí fácilmente. No me había dado cuenta de cuánto había extrañado reírme y lo increíblemente sola que había estado.
Claro, había pasado tiempo con muchas personas, pero esas personas me conocían como Elizabeth Marsten. Tenía que mantener la distancia, no podía salirme de mi papel, no podía levantar ninguna sospecha, eso nunca funcionaría.
Cuando obtuve mi nueva "identidad", me advirtieron que no causara demasiados problemas para mantener un perfil bajo. Había estado actuando por tanto tiempo que había olvidado lo que era ser yo misma, claro que no era como si hubiera dejado de existir.
–Entonces, ¿el viernes por la noche? ¿Vas a regresar el viernes por la noche? –Dijo Rosalie y me dio un abrazo un poco incómodo.
Le devolví el abrazo cuidando no parecer demasiado ansiosa –Bueno, si realmente quieren que regrese –hice una pausa dándole a Edward una oportunidad de escapar, su mirada se dirigió al suelo, así que acepté –... entonces claro, estaré aquí ¿A qué hora?
–Nosotros siempre te querremos cerca, Bella. Creo que lo dejé claro antes –respondió Esme, esta vez con un poco de severidad maternal en su tono, mientras que una brillante sonrisa todavía se posaba en sus labios.
–Está bien, el viernes puedo venir en la noche, ¿podría ser a las siete? –respondí, con un tono más suave dado el suave reproche de Esme.
–¿A las siete? –Alice sonaba molesta –¿A qué hora envías a los niños a casa? ¿No puedes venir justo después de terminar tus clases? –Suplicó Alice, mientras continuaba rebotando de un lado a otro con anticipación.
–Alice, normalmente tengo algunas llamadas telefónicas y papeleo que hacer, así como calificar algunas cosas. Si quiero hacer algo divertido, primero tengo terminar todo mi trabajo –No es como si hiciera cosas divertidas... pero no necesitas saber eso.
–Bueno, hemos acaparado a Bella lo suficiente. Ha sido una noche interesante ¿no es así? –Se detuvo y me miró directamente a los ojos –espero que no haya sido demasiado para ti querida –continuó Carlisle –pero es maravilloso tenerte de vuelta con nosotros, esperamos verte el viernes. Si necesitas algo, no dudes en hacérnoslo saber. Sé que Jasper te dio los números de nuestros celulares, no dudes en llamarnos, lo digo en serio, estamos todos para ti. Todos ansiamos verte el viernes en la noche –Él me abrazó con fuerza antes de dejarme ir, su rostro se veía muy amoroso.
Dejé escapar un suspiro que ni siquiera sabía que estaba conteniendo. Con eso, me dirigí hacia la puerta, antes de que Alice me agarrara del brazo deteniéndome en seco –Bella, ¿hablabas en serio sobre lo que dijiste esta noche?
–Alice, he dicho muchas cosas esta noche. ¿A qué te refieres exactamente? –Estaba nerviosa, preguntándome en qué estaba pensando ella.
–Nos dijiste a Jasper y a mí que, si queríamos unirnos a tu clase, podrías tener espacio para nosotros ¿Lo tienes? –ella me miró con un brillo malvado en sus ojos.
–Alice, ¡no puedes estar hablando en serio! ¿Por qué querrías registrarte en mi clase? –Respondí, horrorizada por tal sugerencia.
–Bueno, oficialmente somos 'estudiantes de primer año' en la universidad. Y debes saber tan bien como nosotros que tu clase es un requisito básico –respondió Edward, mientras se apoyaba contra el marco de la puerta de la habitación, con los brazos cruzados sobre el pecho mirándome con una sonrisa en su rostro.
Maldita sea, ¡todavía es tan guapo! Arranqué mi mirada de él y miré a Alice –Alice, puedes tomar esa misma clase con tantos otros instructores. ¿No crees que esa sería una mejor opción? –Ahora estaba suplicando.
–Tú eres la que hizo la oferta, Bella –me recordó –¡y no puedo pensar en ninguna otra forma en la que me gustaría pasar las noches de los lunes y los miércoles!
Mi frente se arrugó por la confusión –¿lunes y miércoles por la noche? Alice, mi clase de inglés 101 es solo los lunes por la noche –comencé.
–Ah, pero tu curso de escritura creativa es los miércoles... ¡y ya nos registramos en esa! –ella chilló.
Oh... querido... Señor... ¡tienes que estar bromeando! –¿NOSOTROS? –respondí, apretando los dientes y sintiendo los músculos tensarse en mi mandíbula.
–Todos nosotros... bueno, Jasper, yo y, por supuesto, Edward. Tenemos los últimos tres cupos –terminó luciendo triunfante y hasta un poco presumida.
–No…. absolutamente no.… esto está fuera de discusión... –mi tono era enfático –No pueden tomar mis clases, ninguna de ellas. Eso sería ... incómodo, seguramente tienes que entender eso –terminé, lo último salió como un susurro.
Jasper trató de amortiguar la rara sonrisa que amenazaba con exponerlo por el embaucador que era –Bella, tú te ofreciste
–No lo hice
Alice dio un paso más cerca de mí –SÍ, lo hiciste, a Jasper y a mi ayer en tu salón de clase ¿Estás cuestionando mi memoria? –Por ahora, ella tenía una ceja arqueada desafiándome a llevarle la contraria.
Reprimiendo un suspiro, yo también di un paso hacia mi pequeña amiga –Alice, ¿hay alguna forma en que pueda convencerte de no hacer esto? Quiero decir, no es que piense que no aprobarás mi clase, teniendo en cuenta que has estado en la universidad antes, ¿pero no crees que sería más... apropiado para ti cumplir este requisito de otra manera? –Incluso consideré ponerme de rodillas mientras seguía rogando, esto se estaba volviendo muy imposible usando sólo palabras.
Alice enderezó su postura, cuadrando sus hombros, avanzando sobre las puntas de sus pies, tratando de parecer más alta y sin ganas de cambiar de opinión –Bueno, si solo me dejas verte los fines de semana, tendré que encontrar otras formas de pasar tiempo contigo. Te lo dije... esto no es una cosa de sólo una vez y no te voy a dejar ir… no esta vez –bromeó, pero pude escuchar un poco de tensión en su voz.
–Bien. No voy a discutir sobre tu decisión, pero por favor, tienes que comportarte cuando estemos juntas en el campus, tendremos que establecer algunas reglas básicas ¿De acuerdo? –Sabía que ella me había ganado, pero no iba a decepcionarla. Si algo sabía sobre los Cullen era que eran buenos guardando secretos y no me habían dado ninguna razón para creer que esto sería diferente.
–Por supuesto, mi comportamiento va a ser insuperable. Todos nos comportaremos –prometió, mirando a Jasper con los ojos entrecerrados por primera vez y luego mirando a Edward.
Empecé a decir adiós a cada Cullen y me dirigía hacia la puerta principal para irme, cuando Edward se acercó a mí en silencio –¿Puedo acompañarte a tu auto? –preguntó, su voz era gentil.
–No hay necesidad –traté de reírme para hacer que el ambiente se aligerara –a menos que pienses que el corto paseo de aquí hasta mi auto me causará algún tipo de problema
–Bueno, estamos hablando de ti, Bella. Tienes esa extraña habilidad de atraer problemas –se rió entre dientes, antes de continuar –Me gustaría un momento de tu tiempo, antes de que te vayas –respondió con su mirada dirigiéndose a mi cara.
–Bueno, tengo un poco de prisa –respiré, evitando sus ojos –pero si puedes decir lo que necesitas para cuando lleguemos a mi auto, no hay problema
Con eso, abrió la enorme puerta principal para mí, esperando que saliera primero al porche. No recuerdo haber estado tan nerviosa como en ese momento ¿Que estoy pensando? No puedo manejar esto sola ¿Por qué no puedes pensar en estas cosas antes de que pasen? ¿Por qué debes insistir en tomar decisiones aún más estúpidas? Quedarte a solas con Edward Cullen te quitará lo que queda de tus reservas…estúpida, estúpida, estúpida…
Salí al porche y me dirigí hacia las escaleras, cuando suavemente me detuvo poniendo su mano en mi antebrazo, sin siquiera pensarlo, cometí el colosal error de mirarlo y su mirada atrapó la mía. Él sonrió, esa hermosa y deslumbrante sonrisa torcida suya.
Al igual que todas esas veces, hace tantos años, estaba completamente deslumbrada. Mi corazón confirmó lo que mi mente se había negado a aceptar, todavía lo amaba... desesperadamente.
Había una ligera brisa en el ambiente, lo que me ayudó a recuperar mi concentración. Esta brisa movió un mechón de mi pelo justo sobre mi frente, el cual él iba a atrapar, pero por primera vez, lo tomé con brusquedad y lo puse detrás de mi oreja. Con gran esfuerzo, aparté mis ojos de aquellos hermosos topacios que había extrañado tan desesperadamente y desvié mi mirada hacia las tablas del suelo del porche delantero de la casa de su familia. Empecé a contarlas, desesperada no pensar en lo cerca que estaba de mí.
–Bella, solo necesito hablar contigo sobre algunas cosas –comenzó.
Estar a solas con él estaba resultando aún más difícil de lo que había pensado. Tenía el estómago revuelto y amenazaba con empezar a sentirme enferma –Edward, realmente necesito irme –Dios, en serio necesito salir de aquí –Ni siquiera estoy segura de lo lejos que estoy de mi propia casa y tengo mucho que hacer antes de ir al trabajo –le dije, mirando a cualquier lugar menos a sus ojos.
–Solo necesito explicarte algo sobre esa noche en la casa de Charlie –comenzó, aunque podía comenzar a escuchar la insistencia en su voz.
–Edward, ya hablamos sobre eso. Está en el pasado y estás perdonado, se acabó –Sentí como si mi corazón muerto se partiera en dos al decir la palabra acabó, acabó dolorosamente. Cuidando evitar sus ojos, traté de sonar molesta cuando le dije –¿No podemos simplemente dejarlo así?
Rápidamente caminé por escaleras, dejando el porche. Empezamos a caminar hacia el auto y yo iba adelante, pero él me alcanzó rápidamente. Si tan sólo pudiera llegar al auto, podría salir de aquí y derrumbarme. Estaba cerca de hacer eso ahora, pero no lo haría delante de él. No lo haría, no podía dejar que él viera mis sentimientos por él.
El amanecer se acercaba rápidamente y con eso, mi nivel de pánico empezó a crecer. Tenía que ir a trabajar en solo un par de horas y todavía quedaba mucho por hacer, por no mencionar agregar calmarme a la lista que no hacía más que expandirse. El día que empezaba sería húmedo, caluroso, pero nublado, al menos no tendría que preocuparme por eso.
Llegamos a mi auto y busqué en mi bolso las llaves que no estaban a simple vista.
–Maldita sea. ¿Dónde están mis llaves? Las tenía aquí antes y no están aquí ahora ¿A dónde fueron? –Murmuré para mis adentros, tratando de mantener el enfoque suficiente para encontrar mis llaves y largarme de aquí antes de hacer algo realmente estúpido. No mires hacia arriba, Bella. Esos ojos, su rostro...
Escuché que se abría la puerta de la casa y luego se cerró un momento después. Levanté la vista para ver a Jasper acercándose, había escuchado mi situación y llegaba con las llaves que le había entregado antes esa noche. Él extendió su mano izquierda hacia mí, extendí la mano y las tomé como un moribundo agarraría una cuerda de salvamento cuando estaba a punto de ahogarse en el océano.
–Bella, olvidé devolverte tus llaves. Me disculpo, por favor continúen –se dirigió a Edward y a mí rápidamente antes de comenzar a regresar adentro, claramente tratando de evitar que se disolviera el ambiente en el que estábamos Edward y yo.
No tan rápido Jasper –Gracias. Y, Jasper –me dirigí a él, haciendo que se detuviera y se girara para mirarme a la cara –dile a Alice que los veré a todos el miércoles por la tarde. Si pudieran venir a mi oficina digamos a las 4:30 para poder establecer esas 'reglas básicas' ¿Te parece bien? –Terminé, tratando de sonreír.
–Eso estaría bien profesora Marsten –dijo con una sonrisa, con la cabeza ligeramente inclinada –Le avisaré a Alice –gritó por encima de su hombro mientras corría de regreso a la casa.
–Bueno, supongo que te veré el miércoles... si aún quieres inscribirte en mis clases –abrí el auto rápidamente para acelerar mi escape.
Su rostro estaba decidido, mientras que sus ojos parecían sobrios, casi mostrando pánico –Bella, realmente necesito explicarte las cosas –me indicó, antes de interrumpirlo con un gesto de mi mano.
–Me tengo que ir ¿Podemos tener esta conversación en otro momento, cuando mi agenda no esté tan apretada? –¿Y cuando mi alma pueda manejarlo?
–Bueno, ¿crees que podrías tener algo de tiempo para mí, con tu agenda tan llena? –sonrió, tratando de mantener el ambiente ligero, aunque sus solemnes ojos lo delataban ¿acaso estaba... avergonzado? ¿Incómodo? Solo sal de aquí, puedes pensar en esto más tarde...
–Veré qué puedo hacer. ¿Nos vemos el miércoles? –Me hundí en mi santuario y encendí el motor –Adiós, Edward –dije cerrando la puerta.
Golpeó suavemente la ventana e hizo un gesto para que bajara el vidrio, aunque eso era completamente innecesario para que nos comunicáramos.
Deliberadamente, presioné el botón automático para bajar mi ventana, solo para ser golpeada por su aroma con toda su fuerza, una vez más.
Se agachó un poco, con las manos sobre las rodillas para que estuviéramos a la misma altura. Él me sonrió antes de decirme las últimas palabras de la noche –Me aseguraré de que cumplas tu palabra –bromeó con su voz aterciopelada.
