Katniss PDV

Por segunda vez en mucho tiempo siento que realmente descansé y es porque no tuve pesadillas, y se exactamente cuál fue mi medicina, unos protectores brazos a mi alrededor que me presionan hacia un masculino pecho, que así como se siente fuerte es muy cálido.

De pronto siento que esos brazos me acercan más como si lo hiciera para no escaparme, pero los brazos de Peeta pueden ser mi prisión y no me molestaría en buscar la llave para salir de ella nunca, cuanto los he extrañado todo este tiempo, me niego a abrir los ojos y descubrir que esto sea solo un sueño, como tantos que he tenido sobre él.

-¿Qué haces?- Le pregunto con voz apenas audible.

-Nada- Me contesta con el mismo tono y lo que distingo como un suspiro.

-¿Me estas oliendo, verdad?- Le pregunto sin voltearme

-Tal vez- Me contesta con voz somnolienta. Y vuelve a suspirar.

-¿Hiciste lo mismo cuando nos encontramos en el aeropuerto verdad?- Le insisto

-Tal vez- Me vuelve a contestar pero esta vez se que esta sonriendo.

-Vaya no sabía que Peeta Mellark era un hombre de pocas palabras en la mañana- Bromeo.

-¿es coco verdad?- Me pregunta y sé que esta sonriendo.

-Tal vez- Le contesto como él, y suelta una pequeña risa, que aprovecho para zafarme de sus brazos y voltearme para quedar cara a cara.

-Buenos días cielo- Me dice con los ojos azules más dulces que jamás he visto.

-De los mejores- Le contesto y justo después de eso se me acerca para darme un beso pero yo me tapo la boca sonriendo.

-¿Qué pasa?- Me dice sonriente

-Aliento- Solo le digo sin dejar de taparme la boca.

-¿Lo dices por mí?- Me dice bromeando

-Mas bien me preocupo por mí, o por los dos no me gustaría que fuera una relación de una noche- y cuando menos espero me comienza a hacer cosquillas para que quite mi mano de la boca.

-Vamos, no sería la primera vez- Me dice sin dejar de hacerme cosquillas, pero yo no me rindo.

-Basta, basta- Solo alcanzo a decir entre risas

Estaba por ceder cuando afortunadamente para mi, mi celular suena y era el tono de Prim, y por supuesto que Peeta sabía que era ella y que jamás me permitiría no contestarle a mi hermanita así que me suelta apenas para alcanzar el celular.

-Prim- A penas alcanzo a decir cuando Peeta sigue con su tortura de cosquillas

-Vaya alguien amaneció muy risueña el día de hoy- Dice Prim y apenas puedo escucharla

-¿Qué pasó? No es tan tarde- Le digo con el poco aliento que me queda, al resistirme a soltar las carcajadas.

-No creo que yo debería de preguntar qué pasa hermanita, no estás sola ¿verdad?- Me dice esto último con tono pícaro

-Basta, basta- solo puedo decir dando manotazos y patadas como pueda para que Peeta pare de hacerme tantas cosquillas, pero solo para darme un pequeño respiro.

-Vamos Prim, ¿Qué onda? Dime rápido antes de que se acabe el respiro que me acaba de dar mi novio- Digo esto último también para mi sorpresa, digo también porque Prim se queda seria del otro lado.

-Está bien, solo para recordarte que nos vemos en el desayuno en treinta minutos me pediste que te despertara, pero supongo que es lo menos que recuerdas, así que te dejo y vuelve a lo tuyo- Y se que se está riendo de mi cuando me dice esto

-¡Prim!... nos vemos entonces- Y cuelgo

Para mi sorpresa Peeta no ha vuelto al ataque volteo a mirarlo un poco extrañada la verdad, y me encuentra con una sonrisa aplastada en su rostro, y sus ojos un tanto brillantes, he de decir que su gesto es contagioso y muy tierno.

-¿Qué pasa?- Le digo, pero no obtengo respuesta

-Si que es un Peeta poco hablador por las mañanas- Le bromeo y veo que de pronto parpadea

-No creí que sonara así- Dice de pronto pero sé que frunzo el seño porque no entiendo

-¿El qué?

-Eso último

-No te sigo creo que necesito el café- digo esto último tratando de pararme, pero Peeta me sujeta del brazo y en un rápido movimiento me tiene de espaldas al colchón, sujetándome los dos brazos por arriba de mi cabeza con una mano y el arriba de mi de alguna forma que apenas siento su peso.

Su mano libre acaricia mi cara y el brillo de sus ojos me tiene hipnotizada, una profundidad aun más hermosa que las aguas del Caribe, no sé cuánto tiempo paso, segundos, minutos, horas, ninguno de los dos rompía el hechizo

-Al diablo con el aliento- Fue lo último que escuche antes de que sus labios presionaran los míos, me tomaron por sorpresa, pero una muy bien recibida, sus labios firmes y suaves buscando algo más en los míos, al principio un poco tímidos y exploradores, pero poco a poco los dos fuimos buscando mas, y el beso comenzó a profundizarse, yo aun no podía zafar mis brazos de sobre mi cabeza quería tocarlo, acariciarlo saber que era verdad, así que forcejé un poco.

-Mía- Me dijo Peeta cuando nos separamos un poco para tomar aire

Yo solo asentí y él me liberó y cuando lo hizo me abalancé nuevamente sobre él, toqué su cabello sus rizos rebeldes de la mañana, tomé sus mejillas cuando sus labios ministraban los míos, de pronto Peeta apretó más nuestros cuerpos y estábamos encendidos, una llama poco conocida para mí realmente pero no extraña cuando se trataba de él. Una de sus manos comenzó a subir y bajar por mi dorso hasta la cintura y metió su mano debajo de mi blusa buscando mi piel, la paso por atrás de mi espalda quedando en la parte baja donde aprovechó para acercarme más aún, mi Peeta siempre tan caballeroso, no tenía que preocuparme sino quisiera que se pasara pero con él es como si tuviera hambre y el fuera mi único alimento; rodamos y quedé encima de él, lo que nos hizo sonreír, y seguimos besándonos esta vez yo aproveché para meter mi mano debajo de su camisa de algodón que había usado de pijama, buscando explorar su pecho que en los últimos días tanto había admirado, y que durante el masaje me había dejado con ganas de más y no me decepcionó era duro y fuerte, cuando toqué sus pectorales un gemido de su boca salió apenas audible, y eso me dio el valor para levantarle la camisa, y el apenas se separó para pasársela por encima de su cabeza, y aproveché para admirarlo, y con dedos tímidos comencé a tocarlo comenzando con su cuello y bajando lentamente por una línea un poco imaginaria hasta llegar a la separación de sus músculos, el adonis que ahora era mío.

Cuando llegué a su V tan bien definida un calor como shock eléctrico llegó a mi vientre y sé que era deseo, porque un poco más abajo estaba la prueba de que no era lo única que se sentía así, y levanté mi mirada tímida al rostro de Peeta quien había seguido todos mis movimientos con su mirada sin decir nada pero la alteración de su respiración era suficiente para decirme todo.

-Te amo- Me dijo en una voz ronca, sonando tan sensual que mí cuerpo no pudo pasar desapercibido, y busqué sus labios con desesperación, fundiéndonos nuevamente en un apasionado beso, esperando que eso pudiera decirle lo que mi voz no pudo.

Sus manos seguían presionando mi espalda y en forma tímida de repente bajaban acariciando mis piernas, no sé como hacia este hombre para controlarse de esta manera, no supe cómo pero gemí en su boca y aprovechó para meter su lengua, haciendo que me estremeciera, al principio peleamos un poco para ver quien dominada, pero cedí, decidí dejarme querer, y cuando lo hice, puso sus manos en mi trasero y quedamos entrelazados para cercarnos y presionarnos más; mi hambre no se veía en lo más mínimo de saciada quería más, y me quedé sorprendida ante mi propia aceptación, lo quería a él como nunca había querido a ningún otro hombre.

Así que en un acto de valentía, y de insuperable deseo me separé un poco de él rompiendo el beso ante su protesta, y me quité la blusa pasándola sobre mi cabeza, cuando cayó Peeta miraba a mi cara buscando mis ojos, mi mirada, con sus ojos azules ahora de un azul muy profundo, dilatadas por el deseo que estoy segura correspondían a los míos; estábamos piel con piel, en un mundo nuevo para los dos, y conociendo a mi respetuoso adonis, asentí con mis ojos, esperando que fuera lo que buscaba en ellos y no permitir que mi timidez se apropiara de ambos, y dejar que esa llama nos consumiera poco a poco. Y fue cuando noté como su manzana de Adán se movía casi con brusquedad al pasar saliva y de forma lenta, como para darme el tiempo de detenerlo se fue moviendo hacia arriba de mi torso, cuando alcanzó mi pecho cerré los ojos en la espera, su tacto no me decepcionó aterciopelado y cuidadoso, sus dedos buscaron mi punta que creía que ya estaba dura, pero que al sentirlo los sentí estremecerse y apenas abrí los ojos cuando escuché

-Perfecta- Dijo y acortamos la distancia entre nuestras bocas, besándonos demandantemente y ahora su mano apretaba mi pecho de tal forma que llegaban las corrientes eléctricas hasta mi entre pierna como conexión directa, pasó después al otro y le otorgó el mismo cuidado masajeándolo firme como si no quisiera lastimarme pero como que tampoco quisiera dejarme ir, mis manos estaban en su espalda, recorriéndola y apretándome más contra él, sentía como sus músculos se estremecían ante mi contacto, nuestra burbuja estaba llena de calor, a miles de kilómetros de nuestras vidas.

Rodábamos en la cama, buscando más fricción como acto instintivo me presionaba contra su ya muy dura evidencia y eso nos hacía a los dos gemir sobre nuestras bocas que se reusaban a separarse; nuestras manos que comenzaron tímidas, ahora eran unas insaciables exploradoras, y me hacían perder la razón.

De pronto un fuerte golpe en la puerta nos separó.

-Vamos tortolitos que la comida se calienta en la cocina- Nos gritaba Johanna del otro lado de la puerta con voz risueña.

La sorpresa del golpe hizo que nos separáramos, y nos quedamos viendo con las mejillas y seguramente toda la cara sonrojada ante nuestro caliente episodio, nos sonreímos.

-Vete de aquí- Le gritó Peeta sin soltarme

-Vaya Romeo tiene voz- Nos contestaba Johanna

-No nos iremos sin ustedes- Ahora era Annie la que nos gritaba.

Y fue cuando supimos que no podíamos seguir con esto

-Esto continuará cielo- Me dijo Peeta acercando nuestras frentes

Y yo sabía que se me haría eterno…


Quien necesita una buena ducha de agua fría J

Bueno espero que con este capítulo me perdonen un poco la tardanza de la actualización, jamás había pasado tanto tiempo, y me sentí más que inspirada ante el estreno de en llamas (del que ya tengo tickets para el viernes jeje) y de la canción de Cristina Aguilera We remain, no faltan muchos capítulos y prometo no dejar pasar tanto tiempo.

Nuevamente gracias a los que en este tiempo estuvieron leyendo, esperando, dejando sus comentarios y agregando la historia para seguirla o como su favorita, y claro también saludos a todos los lectores silenciosos.