Ni ouat ni sus personajes me pertenecen, por el contrario la historia sí es mía.

Este fic va dedicado a mis chicas del whatsapp swanqueen, a las del grupo evil regals, al grupo de las reinas, a mi petita, a mi morena, a Irina, a amandis la tetis y por supuesto a mi manager adorada.

Va especialmente dedicado a mi amada esthefybautista que está preocupada por mi pero yo estoy bien, sin voz pero bien.

A mi mi Miss Swan tata favorita porque baila la macarena, a mi cuñadita tamii porque su voz es sexy, a mis hijas adoradas Kath, Valen, Esther y Regina Jr, a mi tatita pequeñaja Vero porque es un cielo, a Bego porque se ríe de mi voz de pitufo y a Natalia porque es la mejor.

Gracias a los que me leen y comentan, ayuda mucho saber vuestras opiniones. Sin más os dejo disfrutar del capítulo no sin antes recordaros que debéis leer a franchiulla, my dark queen, MaryMontoya17, Leylay, EvilSwanQueen21, Erpmeis, el lado ciego del amor y por supuesto a mi amada esthefybautista

CAPÍTULO 25 REBELIÓN

-Regina Mills, por el asesinato de la princesa Emma se te condena a muerte.

Sentía el peso de su espada en la palma de su mano, el leve viento removía su capa oscura y sus cabellos mientras sus ojos chocolate se clavaban en aquella mujer, atada de pies y manos con una soga invisible. Su sentencia era la muerte mas iba armada, no entendía que hacía en ese coliseo con su espada, siendo observada por tantos ojos dentro y fuera de Toletum. El Gobernador quería espectáculo mas ¿De qué tipo?

Con un movimiento de cabeza de la soberana, las puertas de la arena se fueron abriendo y ella entendió, su condena y sentencia eran pelear por su vida hasta caer abatida, sin fuerzas. Una lucha épica que pasaría a los libros de historia, que mantendría a todo el mundo pegado a la pantalla y que obligaría a Emma a presenciar su final, era un simple gladiador en el circo romano, sola ante la muchedumbre, ante la multitud.

Las palabras de Trish instigándola a aguantar sonaban en su cabeza, quizás vendrían a por ella, la esperanza no había muerto, seguía latiendo en sus venas, en cada soplo de su corazón.

Un centenar de soldados entraron en la arena, armados como ella, dispuestos a ejecutarla mas no iba a dejarse vencer, no iba a caer, no había dicho la última palabra.

En las celdas bajo la residencia Mills, Diana y Luci mantenían una charla muda entre gestos y miradas, sabían que se habían llevado a Regina para ajusticiarla y ninguna de las dos quería pronunciar palabra, cuando de pronto los guardias irrumpieron sacándolas de sus celdas.

Era la primera vez en su cautiverio que se las llevaban juntas y que las sacaban del palacete en lugar de dirigirlas a la sala de torturas. Sus ojos se agrandaron enormemente ante el coliseo, tragando saliva con dificultad mientras el sudor frío descendía provocándoles un ligero tembleque. Regina estaba ahí, estaban seguras de ello.

Sin miramientos fueron conducidas a la parte alta de esa enorme edificación, donde habían acondicionado una sala para el Gobernador con todas las comodidades. Una vez dentro se mantuvieron en silencio, a pesar de que no eran las únicas presas que habían sido invitadas al palco de ese ser. En una esquina vislumbraron a Cora, con evidentes signos de maltrato en su rostro y la mirada apagada, sus ojos color avellana clavados en la arena donde Regina peleaba por su vida.

Cuando el Gobernador las vio, esbozó una sonrisa satisfactoria, ordenando que las retuviesen junto a la mayor de las Mills.

-Bienvenidas, aquí en primera fila podréis presenciar como todo este tiempo de cautiverio no sirvió para nada, todos vuestros esfuerzos por mantenerla a salvo se han desvanecido. Disfrutad del espectáculo.

Ni una sola palabra salió de sus labios, no querían darle a ese hombre un motivo de orgullo al pensar que las había amedrentado, mas sus ojos se tornaron acuosos, era el final y lo sabían, era imposible que Regina sobreviviese a esa locura y, tras su muerte, ellas mismas perecerían.

En medio de Storybrook, las pantallas anunciaban el evento del año, grandes altavoces habían sido estratégicamente colocados por lo que todos escucharon a la soberana dictar su sentencia y, con el horror en sus miradas contemplaron el esperpento, la imitación vana de un circo romano en el que Regina debía luchar por su vida, a pesar de que sabía de antemano que su final sería la muerte.

Emma se quedó paralizada unos instantes, lo suficiente para ver como el primer soldado arremetía contra su amada, para ver como Regina empezaba a danzar con la muerte sin darse por vencida mientras su pecho se encogía, el tiempo se había agotado, necesitaba llegar a Regina y lo necesitaba de inmediato.

Anto estaba a su lado, petrificada y en shok ya que no se esperaba encontrarse con semejante espectáculo, su rostro ardía de ira y su mente no hilaba el conjunto de entramados necesarios para saber cómo proceder, solo tenía una idea, una obsesión, penetrar en Toletum antes de que la morena muriese, se lo debía, estaba en esa situación por su culpa.

Intuyó que eso era lo que Mery y Ruby querían anunciar, seguramente su hermana se habría enterado de los planes del Gobernador para con Regina y las había reunido para proceder aunque fuese tarde.

Las calles se fueron llenando de gente, personas que cortaban de reíz con su cotidianidad, hipnotizados por ese baile de Regina Mills, el último de esa magnífica mujer. Sus gritos y esfuerzos mientras despachaba a los guardias, su mirada inquebrantable, su grito de amor mudo que nadie pudo comprender, solo aquella muchacha de ojos color cielo que, atónita, contemplaba esa escena como si estuviese atrapada en la peor de las pesadillas.

De pronto, la mano de Anto sobre su hombro obligándola a mirarla y su voz, carente de sarcasmo y burla, la sacaron de su estado catatónico por unos instantes.

-"Supongo que eso mismo era lo que Mery quería comentarnos… Démonos prisa Emma se ha agotado el tiempo"

La princesa asintió pesadamente, por lo menos Anto quería hacer algo y quedarse ahí contemplando a su amada sufrir acabaría desquiciándola. Empezó a perseguirla cuando retazos de conversaciones y murmullos llegaron a sus oídos, palabras como "No debería haber matado a la princesa" o "Es una mujer valiente, es una pena que termine así" la hicieron detenerse mientras una idea descabellada cruzó su mente, esa gente la adoraba, adoraban a Emma Swan y creían que había muerto, la verdad sería pronunciada a gritos y la rebelión alzada, al fin y al cabo todos eran víctimas de aquel hombre que hacía llamarse Gobernador.

Ignorando los gritos de Anto, se escabulló entre la multitud, buscando un punto alto donde alzarse, donde ser vista por la mayoría de gente que estaba ahí arremolinada. Vio una furgoneta y no tardó en dirigirse a ella, con Anto siguiéndole los pasos de cerca sin llegar a alcanzarla. Trepó al techo del vehículo, sabiendo que más de una mirada se había posado en ella, seguramente tachándola de loca mas no le importó. Anto alcanzó la furgoneta intentando detenerla cuando la joven liberó sus rasgos, sus cabellos rubios fueron removidos por el viento mientras los más cercanos a su posición, entre parpadeos la reconocieron gritando de inmediato.

La noticia de que Emma Swan estaba subida en aquella furgoneta se corrió como la pólvora y, de pronto, miles de ojos dejaron la pantalla para dirigirse a ese punto exacto, entre exclamaciones de sorpresa ya que se suponía que había muerto.

Ante ella, Regina peleaba con ferocidad por su vida, podía leer en sus labios su propio nombre y se juró que la rescataría aunque le costara la vida.

Sabiendo que tenía la atención de toda la multitud ahí reunida, alzó su voz por encima de los gritos de lucha, una voz acusadora, cargada de coraje, de miedo pero sobre todo determinación.

-Sí, soy Emma Swan, el personaje que vuestro querido Gobernador creó para teneros esclavizados, a través de esas imágenes que mostraban un mundo idílico vosotros dejabais de preguntaros por qué no tenéis para comer, por qué vuestros hijos mueren, porqué él se queda con todo lo que os importa, por qué os maneja como marionetas a su antojo.

Es hora de que las vendas se caigan, es hora de que sepáis que mi mundo y el vuestro se caen a pedazos ya que se vulnera la única ley que realmente nos da la vida, la libertad, desde el momento que vuestra libertad es coartada habéis empezado a morir como pueblo, como nación, como personas…

Una mujer quiso luchar para devolveros vuestro derecho a ser libres, una se alzó contra todo lo que el Gobernador representa, la misma a la que estáis viendo luchar por su vida en una pantalla. Su delito no fue ejecutarme, fue amarme lo suficiente como para romper las normas, sublevarse y luchar por un futuro donde podamos ser libres, todos nosotros.

Yo voy a ir a buscarla, no voy a dejar que se borre su presencia de este mundo, que se calle su grito de libertad, que se esconda entre las sombras su recuerdo…

De un salto bajó junto Anto, la sonrisa de su amiga no tenía precio al igual que el brillo malicioso de sus ojos.

-"Bonitas palabras princesa, has conseguido inculcar a las masas un deseo que llevaba tiempo dormido, el deseo de ser libres"

-Ahora vámonos a Toletum, vamos a por Regina

-"Vamos, cojamos la moto"

Como pudieron esquivaron a la multitud, al gentío que se arremolinaba a su alrededor intentando tocarla, certificando que era real. Poco a poco la ceguera del pueblo iba desapareciendo y un grito de rabia y libertad resonó, siguiendo a la princesa y a su extraña acompañante a donde quiera que fuesen.

De un salto, subieron a la moto y pusieron rumbo a los estudios de Toletum, seguidas de cerca por esa gente que, por primera vez en treinta años, había dejado de mirar el televisor para luchar por sus derechos largo tiempo extintos.

Al llegar a los estudios de Toletum, los guardias del Gobernador armados se vieron incapaces de abrir fuego contra la población civil, eran demasiados y no se detenían, siguiendo a la princesa hasta el final, hasta liberar a Regina pues la morena estaba pagando por intentar hacerlos libres.

Tomar los estudios no fue difícil, los guardias se vieron sobre pasados por la multitud civil, hombres mujeres y niños en completa anarquía buscando entrar al mundo medieval que había sido objeto de manipulación durante demasiado tiempo y entre el barullo Anto se separó de ella, asegurándole que se verían dentro, tenía que ver a su hermana unos instantes.

Con un mudo asentimiento, Emma penetró en el lugar que la vio nacer y tras ella, por primera vez en demasiados años, toda la población civil. No sabía dónde estaba el coliseo pero tampoco le importó, el lugar no era muy grande, lo encontraría y salvaría a Regina. Con la semiautomática en la mano y otra escondida en la parte de atrás de su pantalón, puso rumbo a la que fue su casa, seguida de cerca por la muchedumbre, ávida de entrar en acción.

Todas las puertas de Toletum fueron abiertas, población civil entraba por doquier, August tomó su teléfono pues no había sido avisado de la invasión y tras un par de toques, una vez que no era la de Mery sonó al otro lado de la línea

-¿Diga?

-"¿Quién eres?"

-Si quieres hablar con Mery está ocupada manteniendo las puertas abiertas, yo soy Anto su hermana

-"¿Eres Devil?"

-La misma ¿Quién eres tú?

-"August…"

-¿August? Dice mi hermana que muevas el culo, que reunas a los hombres ya, por si no te has dado cuenta la rebelión ha empezado

August colgó con una sonrisa en el rostro, no la habían planeado de esta forma pero ciertamente la rebelión acababa de comenzar. Tomó a su esposa, besando sus labios con cuidado.

-"Tamara, coge a los niños y escóndete en el bosque, a todos los niños que puedas ¿Lo entiendes?"

-¿Qué sucede August?

-"Seremos libres amor, tú haz lo que te he dicho"

Tras despedirse de su mujer, se adentró en el bosque donde tenía guardado uno de los paquetes que Mery le había dado, era la señal que necesitaba para que todo miembro de la resistencia en Toletum cogiera las armas y se uniera a la rebelión.

Con una cerilla, encendió las mechas que sobresalían de las cajas y a los pocos minutos los fuegos artificiales se vieron en toda la villa mientras él volvía a su hogar, sacaba las maderas sueltas de su cabaña y se armaba concienzudamente.

Anto consiguió que su hermana le hiciese caso tras colgar el teléfono con ese tal August, ya que había estado llamando su atención desde hacía un buen rato.

-"Vamos Mery escúchame, mira la pantalla, no aguantará mucho tiempo, ya ha caído varias veces"

-Tendrá que aguantar

-"Podemos darle un aliciente para que lo haga"

-¿Qué insinúas?

-"Decirle que Emma va a por ella"

-¿Y cómo pretendes hacer eso?

-"Yo siempre tengo un plan hermanita ¿recuerdas?"

Con una sonrisa, Anto empezó a toquetear cada botón del monitor que su hermana manejaba, metiendo un código que solo ella sabía y, tras un grito triunfante, pulsó el botón de activar mientras miraba a su hermana triunfante.

-¿Qué has hecho?

-"Darles esperanza y ahora debo irme, la princesita no llegará muy lejos sin mi"

-Voy contigo…

-"No, tú debes quedarte aquí, este es tu lugar, desde aquí puedes ayudar más que en el campo de batalla hermanita"

Besando su frente con cariño salió corriendo en busca de su moto, esta vez entraría a lo grande, montada en su Harley entre gritos.

En el campo, Regina estaba fatigada, aguantaba todo lo que podía mas había caído varias veces, no podía resistir mucho más cuando de pronto el estruendo de los fuegos artificiales le hizo alzar la mirada confundida.

Siguió peleando intentando no darle importancia a ese hecho cuando, en todo Toletum, empezaron a resonar los acordes de aquella canción prohibida que Anto les había enseñado no hace mucho. Una sonrisa surcó su rostro, debía aguantar, pelear, ya estaban en Toletum para rescatarla, iban a buscarla y no la encontrarían muerta.