Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
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Capítulo 25
Bella estaba en la sala viendo televisión, los recibió con una sonrisa antes de notar el rostro pálido y compungido de su esposo.
Dominique corrió hacia ella dando pequeños saltitos cada dos pasos, deteniéndose frente a ella.
—Había muchos chadcos enodmes, Bella, eda divedtido, Edwad saltó conmigo en los más gandes que me daban miedo, fue muy divedtido. ¿Puede id Will la próxima vez?
—Cuando esté un poquito más grande —le sonrió Bella quitándole el impermeable amarillo—. ¿Por qué no vas a cambiarte las botas y calcetines y después vienes a tomar un poco de chocolate con malvaviscos?
—¿Muchos malvaviscos?
—Muchos, muchos.
—Está bien —asintiendo corrió a su habitación en donde Will dormía calentito en su cuna.
Apenas Dominique entró a la habitación, Edward caminó hacia ella y le entregó el sobre. La respiración de Bella se atoró, el brownie de chocolate que se había comido cinco minutos atrás amenazaba con salir de su estómago.
—Puede ser de alguna de las niñas —murmuró Bella negándose a pensar que se trataba de Lauren—, el cumpleaños de Dominique es en unos días, tal vez sea un regalo.
—Nos hubieran avisado, Bella —respondió Edward sentándose junto a ella y tomando nuevamente el sobre—, tendría el nombre de Tyler, Mike, Vivian, Tom o de las niñas, pero no tiene ninguno.
—¿Cómo recuerda nuestra dirección, Edward? Es imposible.
Antes de que Edward pudiera responder, Dominique salió de la habitación con sus pantuflas de conejitos puestas, pero sin calcetas, frunció el ceño al ver los ojos rojos de Bella.
—¿Qué tienes? ¿Ya no hay malvaviscos?
—No es eso, mi amor —le sonrió abrazándola—, solo estoy un poquito loca. ¿Por qué no tienes calcetas?
—No pude ponédmelas. —Se encogió de hombros mostrándole las calcetas blancas con pequeñas ranitas verdes—. ¿Puedes ponédmelas?
—Claro que sí.
Bella la mantuvo cerca de su cuerpo, su niñita estaba tan bien con ellos, casi tres meses de tenerla nuevamente con ellos, tres meses con altas y bajas, superando retos y ganándose lentamente su confianza.
¿No podía dejarlos en paz?
¿Cómo consiguió mandar un sobre desde prisión?
¿Nicole y Ashley también recibieron uno?
¿Por qué tenía que seguir atormentándolos?
Sin soltar a Dominique se puso de pie y caminó a la cocina, dirigiéndola una última mirada a Edward, dándole a entender que guardara ese sobre en donde Dominique y sus curiosas manos no pudieran encontrarlo, no importaba que aún no supiera leer, era preferible evitar cualquier tipo de contacto.
Sentó a Dominique en la silla alta y sirvió el chocolate en tres tazas, dejando enfrente de Dominique la pequeña taza con dibujos de PAW Patrol, junto con la bolsa de malvaviscos de la que su niña no dudó ni un segundo en tomar un puñado y arrojarlos a su taza.
Bella la detuvo antes de que hiciera lo mismo con las dos tazas restantes, Dominique se rio y dejó los malvaviscos de nuevo en la bolsa antes de tomar su taza y empinársela.
Bella estuvo junto a ella, incluso antes de que la taza tocara su boca, la ayudó a tomar el chocolate y le dio una cuchara para que comiera los malvaviscos.
—¿Puedo tened más malvaviscos?
—Primero termina esos y después tendrás más.
—Está bien —suspiró resignada, antes de llenarse la boca con el empalagoso malvavisco haciendo que sonriera de nuevo—. Me gusta mucho, Bella, ¿puedes hacedlo todos los días?
—Tal vez.
Podía ver el sobre manila, arriba del librero, detestaba saber que podría ser de Lauren.
Detestaba ver como Edward se pasaba las manos incontables veces por su cabello, exasperado; solo ella podía entender la preocupación, el miedo y la impotencia de saber que Lauren aún podía tener acceso a su niña.
Un solo sobre les había hecho abrir los ojos y darse cuenta de que Lauren los conocía lo suficiente para saber que el sobre los mantendría alerta, los haría sentirse como la primera noche que pasaron con Dominique, sintiendo ese miedo de que, si dormían, al abrir los ojos descubrirían que no tenían a la niña con ellos.
—¿Más pod favod? ¿Pod qué Edwad no toma chocolate conmigo? ¿Puedo tened el de Edwad? ¿Puedo tened una taza más gande?
Bella sonrió ante la suave y cantarina voz de Dominique, escuchar sus interminables preguntas, ver como se comía los malvaviscos uno detrás de otro, verla saltar sobre la silla, ver su preciosa sonrisa mientras esperaba a que Bella aceptara darle una taza más grande, hizo que el sobre dejara de importarle.
—Si Edward no viene en un segundo la taza es tuya, amor.
—No vengas, Edwad —rio Dominique girándose para ver a Edward quien se puso de pie.
Bella sirvió más chocolate, sonriendo al ver como padre e hija peleaban por quién ponía más malvaviscos en su taza.
No sabía lo que contenía el sobre, pero sí sabía que ni Lauren ni nadie podría privarla de ver a su nena reírse a carcajadas por haberle ganado a Edward.
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Charlie y Sue regresaron con los dos niños antes de que el sol se escondiera, toda una tarde con ellos había sido lo suficientemente cansador para que Charlie se negara a volver a llevar a una niña de cinco años al parque, no era el mismo hombre atlético que Bella recordaba persiguiéndola por la orilla de la playa de La Push, mientras le repetía que era hora de marcharse a casa.
—Hay un lugar en el centro comercial en donde los niños juegan mientras tú los observas cómodamente en una mesa y comes comida chatarra —habló como si no fuera la gran cosa—, Edward y yo llevamos a Dominique cuando queremos que socialice con otros niños o no tenemos ganas de correr detrás de ella.
—¿No pudiste decirme eso antes? —protestó Charlie enfurruñado.
Bella se rio ante el bufido de su padre y la risa que Sue trataba de esconder detrás de una falsa tos.
Bella sabía que la molestia de su padre era fingida, estaba cien por ciento segura que volvería a llevar a Dominique al parque si con eso conseguía el dulce beso que dejó en su mejilla seguido de un alegre "me divedtí mucho, mucho".
—Estaremos aquí la próxima semana, Bella —sonrió Sue tomando el brazo de Charlie—, traeremos ya sabes qué…
Bella asintió y los acompañó a la puerta, después de que subieran al elevador y de cerrar la puerta, regresó a la sala justo para ver a Dominique que estaba en el sofá con el control remoto en sus manos y a Will que se tallaba los ojitos junto a ella, él sería el primero en caer dormido, un baño, una cena y terminaría dormido en cuestión de minutos.
—Le daré un baño a Will, ¿quieres ayudarme?
—¿En sedio?
—Por supuesto, puedes ayudarme a enjabonarlo.
Dominique asintió y la siguió obedientemente a la cocina, fue al baño por el jabón, champú y esponja de Will mientras Bella llenaba el fregadero de agua.
El sonrojo de Dominique causó la risa de Bella, siempre se avergonzaba al ver a Will sin ropa, era tan condenadamente lindo.
El baño comenzó bien, pero Dominique la abandonó cinco minutos después, Will había orinado causando la risa de su madre y el desagrado de su hermana.
—¿Por qué no me ayudas a llevar los juguetes a tu habitación y guardarlos en el baúl? Así podemos ver películas en el sofá después de que Will se duerma.
—¿Con palomitas acadameladas?
—Mmm… ¿Qué te parece si preparo algo un poco más sano?, tu boquita rosa me dice que comiste mucho algodón de azúcar.
—Está bien —asintió—, pelo que sea muy dico.
—Te prometo que lo será
Bella siguió con el baño de Will mientras Dominique llevaba lentamente los juguetes al cuarto, nunca se cansaría de disfrutar estos momentos tan mundanos para algunos y tan valiosos para ellos. Ver a su niña tan tranquila y feliz le provocaba sensaciones que no muchos podrían entender. Si algo les había enseñado todo lo que pasaron con su niña, era a no dar nada por sentado.
El teléfono de la casa sonando la sacó de sus meditaciones, se secó las manos y contestó, regresando inmediatamente al fregadero en donde Will demandaba su atención, con casi nueve meses, era cada vez más difícil mantenerlo quieto.
Tener a dos niños pequeños en casa era un verdadero reto, disfrutaba de ver a sus niños jugar juntos, ver el asombro de Dominique cuando Will intentaba ponerse a gatas, esperaba con ansias y al mismo tiempo temía el día en que Will comenzara a gatear, no sabía cómo sería capaz de mantener vigilados a dos niños en continuo movimiento.
—Hola, Bella, al fin atiendes el teléfono.
—Hablamos hace dos semanas, Tyler, y que yo recuerde, fuiste tú quien me colgaste —dijo y rodó los ojos.
—Detalles —bufó restándole importancia—. ¿Cómo están Will y Dominique? ¿Siguen los problemas?
—Se llevan bien, ya no hay mordidas y caras rayadas, creo que es un buen avance.
—Un enorme avance, Bella, no sabes lo mal que me sentía al saber que Domimi estaba pasándola mal.
—No te voy a negar que sigue siendo difícil, pero creo que estamos superándolo juntos. No es una gran diferencia, pero le gusta pasar tiempo a solas conmigo y con Edward, por las noches se acurruca en los brazos de Edward y se queda ahí hasta que es hora de cenar o de tomar el baño.
—Ella sabe que la aman, Bella, su corazón le dice que ustedes son sus padres que la aman más que al pastel de chocolate.
—Lo mismo dice la psicóloga —suspiró tallando suavemente la cabecita de Will—. A veces cuando menciona a Lauren quisiera tomarla de los hombros y decirle la verdad, pero sé que no es el momento ni la forma.
—No existe una forma adecuada para decirlo, Bella, créeme.
Bella revisó que Dominique siguiera con su tarea de llevar los juguetes a la habitación, no la vio por ningún lado así que supuso que estaría entretenida jugando con algún peluche.
—¿Pasó algo, Ty?, ¿Bev y Ash están bien?
—Ashley es un amor —respondió Tyler inmediatamente—, tenemos días difíciles, pero normalmente ella está de un humor maravilloso, es relajada, alegre y le encanta ser la niña consentida de Mike, Bev por otro lado, está más apegada a mí.
—Me alegra escucharlo, Ty, las niñas tienen una maravillosa vida con ustedes.
El prolongado silencio le dio a entender a Bella que algo malo pasaba, su amigo no solía quedarse callado por tanto tiempo.
—¿Tyler?
—Ashley lo sabe —sollozó—, ella nos preguntó una noche, preguntó por qué no estaba con sus hermanas, por qué Bev y ella ahora tenían un apellido diferente, por qué no podía ver a Nicole y a Dominique, por qué tuvieron que separarlas, quiso saber qué fue lo que en verdad hizo Lauren, no se conformó con respuestas vanas, quería la verdad.
—Oh, Tyler…
—Le explicamos lo mejor que pudimos, le enseñamos fotos, le dijimos que durante todo el tiempo estuvimos buscando a las tres, que por eso nos conocíamos y éramos amigos, porque los tres buscábamos a nuestras niñas que Lauren se llevó.
—Ashley entendió que…
—Sí, lloró por dos días seguidos, no quería que nadie se acercara, cuando Bev le hablaba ella comenzaba a llorar, estaba tan triste, Mike y yo nunca la dejamos sola, la abrazábamos todo el tiempo, repitiéndole que no la culpábamos a ella, que la amábamos tanto como a Bev.
—Pobre bebita.
—¿Sabes qué es lo peor?, cree que es igual que Lauren y nos desharemos de ella.
—¿Qué?
—Nos pidió que no la echáramos a la calle, prometía ser una buena niña y no meterse en problemas, pero que le permitiéramos quedarse en casa, nos dijo que iba a hacer todo lo posible por no parecerse a Lauren.
—Mi pobre niña —respondió Bella sintiendo las lágrimas en sus ojos—, es tan chiquita, no merece pasar por nada de eso.
—La psicóloga cree que es un avance el que reconozca que Lauren está mal, pero me duele tanto verla llorar por saber que es hija de la mujer que causó tanto daño.
—Iré si me lo pides, Ty, no quiero que Ash sufra, es la hermana de mi niña.
—Lo sé, Bella —suspiró limpiándose la nariz—. Creo que si ella sigue culpándose, te tomaré la palabra, quiero que entienda que la amamos, cuando la veo, veo a mi hija, no a la hija de Lauren, sino a mi niñita.
Las gotas de agua un poco fría salpicándole la cara, alertaron a Bella de que Will había pasado suficiente tiempo en el agua, además de que Dominique no estaría nada contenta si la hacía esperar más tiempo del necesario.
—Sabes que tomaremos el primer vuelo si nos necesitas, somos familia, Ty.
—Lo sé —suspiró acongojado—. Te llamaré después, aún tengo mucho que empacar para la mudanza.
—Te quiero, hablamos después.
Bella colgó el teléfono y después de dejarlo en su base, sacó a Will del agua, ahora parecía más una pasita muy arrugada.
…
Edward llegó a casa encontrando a sus dos hijos viendo por milésima vez Moana, Dominique ya se sabía los diálogos de memoria y era todo un deleite escucharla cantar las canciones, tal vez eran solo gritos, pero los gestos y bailes que su niña improvisaba eran suficientes para tolerar la película cuantas veces fueran necesarias.
—¡Edwad! —chilló Dominique poniéndose de pie y corriendo a sus brazos para darle la bienvenida a casa.
Había algo realmente gratificante en ver la emoción en los ojos de sus niños al verlo llegar a casa después de estar todo el día afuera, sentir los bracitos de Dominique en el cuello era suficiente para saber que era una parte importante en la vida de su hija.
El contenido del sobre, que aún seguía en el estante más alto del librero, era insignificante cuando tenía a Dominique contándole con gestos y señas todo su día, desde lo divertido que fue jugar con su unicornio de peluche, hasta lo apestoso que fue acompañar a Bella a cambiarle el pañal a Will, cosa de la cual se arrepentía mucho.
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Dominique escuchó el suave murmullo que la sacó de su bonito sueño, tallándose los ojos se quitó el cabello de la cara y observó a Edward, Bella y Will que le sonreían mientras cantaban Feliz cumpleaños.
Edward sostenía en su mano un platito con un pastelito de chocolate con una velita.
Era la primera vez que la despertaban de esa manera y le encantaba.
—Feliz cumpleaños, princesa —habló Edward después de terminar de cantar—, sopla la velita y pide un deseo, amor.
Dominique cerró los ojos y sopló la velita, no pidió nada, estaba tan feliz en ese momento que no necesitaba nada más.
Sonrió cuando Edward la tomó en brazos y le cubrió los ojos, había visto muchas veces en las caricaturas que eso significaba que había una sorpresa para ella, le emocionaba demasiado; Edward le destapó los ojos dejando que viera la casa completamente llena de globos rosas y blancos, algunos tenían dibujados unicornios.
—Me encanta —chilló saltando sobre los brazos de Edward.
—Aún no se termina tu sorpresa, bonita —hablo Bella besando su mejilla—, es tu día especial y debes disfrutarlo al máximo.
...
Dominique amaba ser el centro de atención, tenía una corona especial, su vestido amarillo revoloteaba a cada paso que daba, los rizos que Bella había hecho con tanto esfuerzo y paciencia ahora saltaban sobre sus hombros haciéndola reír.
Estaba maravillada con su día especial, todo era perfecto.
—Eres la princesa más hermosa que he visto en mi vida —le susurró Edward antes de besar su mejilla y entregarle su primer obsequio.
Los ojitos de Dominique brillaron al ver el colorido papel rosado con flores de colores y un enorme listón rojo.
—¿Mío?
—Todo tuyo —sonrió Bella parándose junto a Edward—, Will lo escogió especialmente para ti.
Dominique arrancó el papel sin ningún cuidado mostrando la muñeca que días atrás había estado viendo en el escaparate de la tienda, no le había dicho a nadie que le gustaba y aun así Will supo que la quería.
—Gacias, me encanta.
—A nosotros nos encanta hacerte feliz.
Dominique estaba maravillada con los obsequios y la atención que recibía de todos, había sido abrazada y besada, le habían dicho lo bonita que estaba y que parecía una princesa, todos estaban felices por ella.
Era el mejor día de su vida y todo gracias a Bella y Edward.
Los amaba muchísimo.
…
Dominique saltaba emocionada sobre la silla, Edward la sostenía de la cintura evitando que se cayera, Emmett intentaba mantener a Ian y Jack quietos para evitar que terminaran en el suelo, mantener a tres niños quietos esperando a soplar las velitas del pastel era imposible.
Bella y Rosalie salieron de la cocina con el iluminado pastel de unicornio, el chillido de felicidad de Dominique fue suficiente recompensa para todos.
Mientras cantaban nuevamente Feliz cumpleaños, fue inevitable que gruesas y saladas lágrimas resbalaran por las mejillas de todos los adultos, era su primera vez.
La primera vez que le cantaban a Dominique.
La primera vez que veían su rostro iluminado por la mecha encendida de la velita.
La primera vez que Ian y Jack esperaban ansiosos poder robar las flores de betún del pastel de su prima.
El primer cumpleaños que festejaban a la nena Cullen.
El primero de muchos.
Emmett cubrió las bocas de sus hijos cuando llegó el momento de soplar la velita, amaba a sus dos revoltosos niños, pero nada ni nadie iba a arruinar el cumpleaños de Dominique.
No hubo ni un solo segundo que no quedara grabado en los teléfonos y memorias de todos los presentes.
…
—¿Quees que mi deseo de cumpleaños se cumpla? —preguntó Dominique acurrucada en su cama.
—Tal vez, si lo deseaste con todas tus fuerzas.
—¿Quiedes sabed mi deseo?
—Si lo dices no se cumplirá.
—Pero se lo dije a Nina —protestó abrazando a la muñeca en cuestión—. ¿No se cumplirá?
—A ella se lo puedes contar —aseguró Bella besando su frente—. En realidad, no importa a quién se lo cuentes, lo importante es que lo desees con el corazón para que se pueda cumplir.
—¿Entonces sí puedo contadtelo?
—Solo si tú quieres hacerlo.
—Deseé estad con mis hedmanas —suspiró—, las extaño mucho.
—Ellas también lo hacen, mi amor.
—¿Estás segura?
—Por supuesto que sí, hoy no pudiste hablar con ellas, pero te prometo que haré todo lo necesario para que puedas hablar con ellas en unos días.
—¿En sedio?
—Por supuesto.
—Gacias, Bella.
—No tienes que agradecerme, haría cualquier cosa por ti, mi princesa.
Edward entró a la habitación con el nuevo libro de cuento en sus manos, uno de los tantos obsequios que Dominique había recibido.
—¿Lista? —preguntó Edward sentándose en la cama.
—Sí, espelo que esté la pincesa y el guisante.
—Tal vez, pero hay que leer otros cuentos, es divertido.
Dominique asintió y escuchó a Bella y Edward leerle por una larga hora antes de que por fin se durmiera.
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Bella salió del baño después de tomar una larga ducha, encontrando a Edward sentado al borde de la cama, con el despreciable sobre en sus manos.
—Solo porque lo ignoremos no quiere decir que no existe, Bella.
—Lo sé, pero… —se sentó junto a él— estamos bien, vamos mejorando, no quiero leer ninguna palabra que haya escrito.
—Ni siquiera estamos seguros de que Lauren lo envió.
—Sabemos que lo hizo, ¿cómo lo hizo?, ni idea, pero lo logró.
—Tenemos que saber qué quiere, Bella.
—¿Qué sentido tiene?
—Tiene mucho sentido y lo sabes —le sonrió pasando un brazo sobre sus hombros—, ella tiene miedo.
—No sé de qué hablas, porque aquí entre nos, yo estoy muerta de miedo.
—Estoy completamente seguro de que no lo estás —declaró y se puso de pie—. Se supone que debemos sentirnos temerosos, pero ciertamente no me siento de esa forma. ¿Tengo miedo?, claro que sí, pero de que Dominique tenga un retroceso si se entera. ¿Estoy molesto?, por supuesto, porque esa perra logró enviar correspondencia, tal vez Dominique no sepa leer, pero Nicole y Ashley sí, y no quiero que ninguna de las niñas sufra. ¿Siento impotencia?, muchísima, pero es porque esa mujer conoce donde vivimos. Tengo un montón de sentimientos encontrados, pero créeme que ninguno es miedo a las palabras que ella escribió.
—Pero es que no quiero abrirlo, Edward.
—Lo sé, nena, pero tenemos que hacerlo, somos los adultos en esta casa y por nuestra princesa que duerme en la habitación de enfrente es que necesitamos saber qué escribió.
—¿Puedo negarme?
—No.
Bella suspiró y dejó que Edward abriera el sobre.
No era la gran cosa, solo hojas maltratadas con manchones de tinta y una caligrafía temblorosa.
HOla!
¿Que les pareció el cumpleaños de Dominique? El primero de muchos cumpleaños que les esperan a está familia, un momento memorable para todos.
¿Creen que Dominique se está adaptando?
Espero que dejen su regalo para Dominique en forma de Review.
¿Que dirá el sobre?, ¿Quién lo mandara?
Yanina, eres la mejor, gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, chicas no se olviden de agradecerle a Yanina, que es parte fundamental para que cada sábado tengan un capítulo.
Déjenme sus comentarios, opiniones, críticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review, mi mejor paga es leerlas
