Disclaimer:
Los personajes son de la querida señora Meyer, yo solo los utilizo para dar vida a esta historia.
Cierro mis ojos con fuerza para evitar que derramen mas lagrimas. En mi interior sabia que esto pasaria, que me abandonaría cuando consiguiera ver a su hermana. Lo peor fue que me enamore, que me enamore como lo hacen todas las mujeres listas; como una idiota.
Guardo ambos boletos en el cajón, junto los pedazos de cristal roto y salgo del cuarto. Bajo las escaleras con sumo cuidado y me adentro a la cocina, me deshago del cristal y subo hasta llegar a la biblioteca. Camino hasta uno de los sofás de cuero y me recuesto en el. Suspiro y observo al techo en busca de una respuesta, pero solo veo un candelabro.
Escucho la voz de Edward llamarme y me tenso. No se que podría decirle, no tenia el suficiente valor como para preguntarle si me mandaría con mis primos a Arizona. Lo escucho aun mas cerca y me levanto, camino hasta uno de los estantes y me quedo mirando los volúmenes. Escucho pasos acercándose a mi y empiezo a temblar presa del miedo.
Edward me toma de la cintura y me acerca a su cuerpo. Mi piel se eriza y me aparto de el. Me mira extrañado y luego preocupado al ver mis ojos.
- ¿Que te pasa?- cuestiona.
- Leí... leí Bajo la misma estrella- me excuso.
- Ah.
Se acerca a mi y me abraza fuerte. Lloro y el me conzuela. Si supieras. Acaricia mi pelo como el lo sabe hacer y besa mi nuca.
- Solo es un libro.
- Lo se.
- ¿Entonces por que lloras?
- Porque se que no es real, que un día tenia que acabar- digo y mi mente me empieza mandar indirectas a mi misma-. Que era una simple fantasía que un día terminaría.
No se cuanto tiempo seguimos así, pero no quería que eso terminara. Quería estar así eternamente. Edward me soba la espalda y me suelta, toma mi barbilla y hace que lo vea.
- Nunca creí conocer a una chica bonita que adorara leer tanto.
- Me debo ofender o alagar.
- Alagar. Te he dicho hermosa y lista.
Me sonrojo y el sonríe. Me acerca a el y me besa. Es tierno, dulce. Mis lagrimas cesan y me enfoco en disfrutar este preciso momento. Nos separamos y lo miro
- Me gusta verte sonreír. Vamos a dormir. Aun quiero hacer algo mañana.
Reniego y tomo un libro del estante.
- Ah, no. Dije a dormir.
Niego y abro el libro. Edward me lo quita de las manos y yo me quejo. Deja el libro en la mesita de centro, me toma de la cintura y me lleva en el hombro. Le grito que me baje y pataleo, sabe perfectamente que odio que me carguen. Me baja y me cruzo de brazos haciendo un puchero. Edward ríe y yo me acerco a el, le pego en el hombro.
- ¿Feliz?- cuestiona divertido.
- Conforme- le digo.
Edward se encamina a la cama y me armo de valor, es ahora o nunca:
- Edward, ¿que pasara después de la boda?
Edward me mira y al parecer esto le incomoda tanto como a mi.
- ¿En que sentido?
- ¿Que pasara entre tu y yo después de la boda?
- Oh- exclama-. Bueno... no me he decidido por donde seria la luna de miel.
- Sabes que no me refiero a eso.
Edward suspira y me ve.
- Eh pensado... No me has dicho nada sobre el trato que teníamos. No se lo que pienses.
Lo miro y el se pasa las manos por el pelo claramente frustrado. No sabe que decir.
- Bella, ¿tu quieres estar aquí?
- ¿Tengo opción?
- Si la tuvieras, si te dijera que tengo un boleto de avión con destino a Arizona y que tengo la dirección exacta de donde viven tus tíos, ¿te irías?
- ¿Me dejarías ir?
- ¿Por que lo preguntas?- cuestiona.
- Encontré los boletos.
Edward me mira pasmado. Ninguno dice nada. Veo como Edward abre la boca varias veces, pero no logra articular palabras.
- ¿Te iras?- cuestiona y puedo ver como se cristalizan sus ojos.
Oh, Edward. No.
- No lo se.
- No lo hagas. Por favor no lo hagas.
- Edward...
- ¡No! No al menos hasta que te diga la verdad.
- ¿Cual?
- No tengo veintisiete años. Tengo veintiuno...
Lo miro incrédula.
- Aunque te había prometido que te dejaría irte, habría puesto mil escusas para que te quedaras. Porque por mas raro y pedofilo que suene, te amo, Bella Swan. Esa es la única verdad que debes saber.
Empiezo a llorar y mi cabeza me duele. Mi conciencia empieza a atacarme. Me quiero ir, pero tampoco lo quiero hacer. Quiero estar al lado de Edward para siempre pero a penas cumpliré diez y siete años en escasos minutos. Hoy era doce de septiembre, tan solo faltaban unos minutos para que fuera trece y yo tuviera mis adoradas diez y siete primaveras. La diferencia seria tan solo de cuatro años. ¿Que son cuatro años?
Aun así, había algo dentro de mi que me hacia dudar. ¡Maldita conciencia!
- ¿Por que me mentiste con lo de la edad?- logro cuestionar después de un rato.
Alzo la vista y miro como suelta una que otra lagrima. El corazón se me encoje al verlo así.
Edward, no. Por dios, no.
- Quería que tuvieras una razón para irte. La edad es muy poderosa en cosas así.
Tomo una sabana y una almohada y me dirijo a la biblioteca, siento como Edward me sigue. Pongo la almohada en uno de los sofás y me siento en el. Edward se siente frente a mi y ninguno no dice nada por un rato. Subo los pies al sofá y abrazo mis piernas.
- ¿Te iras?- cuestiona nuevamente.
- No lo se.
- ¿Te quieres ir?
- No lo se- digo bajando lo vista-. Debo pensar todo. Necesito descansar.
- Duerme en el cuarto. Yo dormiré en el cuarto de huéspedes.
- Creí que no había cuarto de huéspedes.
- Mentí- dice sonriendo levemente.
- Nunca cambias, Cullen.
Suspiro y tomo la almohada y la sabana. Salimos de la biblioteca y nos dirigimos al cuarto. Pongo ambas cosas en la cama y me siento en el borde. Edward me ve por un rato y luego se inca frente a mi, toma mi barbilla obligándome a verlo a los ojos.
- Cualquier decisión que tomes la respetare- asiento y no puedo evitar soltar una lagrima. Mi cabeza estaba hecha un completo desastre. Veo como posa su vista y sonríe-. Feliz cumpleaños, por cierto.
Miro en dirección a la mesita de de noche y miro el reloj. Marca las doce, por lo cual ya es trece de septiembre. Me da un abrazo y besa mi pelo. Se levanta y sale por la puerta apagando la luz a su paso. La luz de la lampara hace que no todo sea tomado por las sombras.
Abro el cajón y saco los boletos de avión, cierro mis ojos con fuerza y pido un deseo por mi décimo séptimo cumpleaños.
Por favor, deseo poder saber que elegir.
Abro mis ojos y me recuesto en la cama. Dejo los boletos en el mueble y me hago un ovillo en la cama. No puedo dormir, hay demasiadas cosas en mi mente como para hacerlo. Me doy vuelta varias veces pero me falta el hundido que provoca Edward en la cama.
De un momento a otro, termino dormida.
Ya se, me merezco mil Avadas. Pero tengo escusa, me castigaron (Anna es bien malota). Tambien debo decirles que faltan muy pocos capítulos para finalizar. Estoy pensando hacer dos capítulos (un final alternativo), ya que no todo es color de rosa. Pero si así lo desean, les dejare dos opciones, el color de rosa y el negro como Zayn Malik
PD: Yo me la vivo haciéndole bullying a ZaynXD
Anna
