20 de diciembre de 2019 en adelante

Mansión Kenway, Londres

Desmond observó las bolsas al final de la escalera. Reconoció algunas marcas.

-Creo recordar que te compré el regalo de Navidad en esa misma zapatería.

Fei sonrió desde su lugar en el sofá junto a Mikjail.

-Es parte del plan para atrapar a tu psicópata. Esta noche hay una demostración de shibari a la que están invitados todos los que son alguien en este mundo. Si tu evaluación es correcta, él estará allí y podemos detenerle.

-Bien, lo dejo en vuestras manos. Pero exijo imágenes en vivo de todo lo que ocurra.

Mikjail miró a Desmond.

-¿Estás seguro? Hay cosas que pueden sobrepasar tus límites.

Desmond señaló el cuadro de la escalera, en concreto a la mujer.

-Sylvana Kenway, primera mujer de mi familia en completar el Kamasutra con su marido en cada rincón de esta casa. Y con el Animus en mi cerebro he vivido cada uno de esos encuentros desde ambas perspectivas. No hay nada que pueda sorprenderme.

-El Kamasutra no es como BDSM.

-Bien, hablemos de su hijo Dante, uno de los pioneros en el BDSM. Dominante de dos sumisos masculinos simultáneos.

-Y eso ha pasado a su descendiente.

Las tres miradas se concentraron en Shaun, quien estaba en el pasillo del primer piso.

-Vaya, vaya, Dessy, no eres tan inocente como decías.

-Nunca he dicho eso. Es más, nuestra vida sexual es bastante activa.

-No necesito escuchar eso.

Elijah había aparecido en el segundo piso, justo frente a Shaun.

-Pues no lo escuches y vuelve a calcular el volumen de aceite de motor que necesitamos por cada robot.

-Seis litros por cada uno, recuerda que hemos creado un sistema exacto al del modelo biológico.

-Vale, pues habla con los proveedores, en cuanto volvamos a Sevilla empezaremos con eso.

-¿Por qué ese diseño en concreto?

-Lo comprenderás con el tiempo.

Elijah miró a su otro padre.

-Me estáis ocultando algo y odio no saber algo.

-Te ocultamos muchas cosas, Eli, debes ser más específico.

-¿Cómo voy a ser más específico si no sé lo que me ocultáis?

Desmond y Shaun se miraron con una sonrisa.

-Reunión después del almuerzo, todos los Asesinos de esta casa. Os contaremos los planes para el próximo año. Sin excusas.

-Por fin un poco de verdad.

Rebecca estaba en el primer piso. Junto a ella aparecieron Galina y Layla. Callum apareció desde el salón de artes.

-¿Es que mencionar a los Asesinos implica convocarles por arte de magia? ¿O estábais escuchando a escondidas otra vez?

Rebecca volvió a hablar. De todos los presentes era la única que se atrevía a hablar así con el Mentor.

-No era nada que no supiéramos. Personalmente he escuchado y visto más de lo recomendado.

Shaun miró hacia el frente.

-Nadie te pidió que entraras en nuestra habitación aquella mañana.

-Cuando uno de vosotros, y me refiero a ti-señaló a Shaun-, gritáis como si estuviérais siendo torturados, por supuesto que me preocupo. Aunque reconozco que ni en mis mejores sueños habría imaginado ese uso para las sábanas...

-Becs, por favor, me pasé dos días después de eso sin poder mirarte.

-Oh, Dessy, no tienes nada que envidiar de tus antepasados. Casi siento envidia de Shaun.

-No sé qué es más preocupante, que aun después de todos estos años lo recuerdes o que tengas imágenes de mis antepasados en tu ordenador...

-Acéptalo, el entrenamiento Asesino es el mejor amigo de un cuerpo perfecto y tus antepasados son un ejemplo de ello. Deja soñar a una chica.

-Necesitas una pareja con desesperación. ¿Shaun?

-Lo siento, recordaba aquella vez. Realmente fue imaginativo.

Desmond suspiró y se frotó el puente de la nariz.

-De todas las familias que pude haber elegido... ¿Podemos volver a cualquier tema que tuviéramos antes de que los Asesinos llegaran?

Fei, extremadamente divertido, se recostó en Mikjail.

-Estábamos hablando sobre un plan para atrapar al psicópata.

-Cierto. Hazed lo que tengáis que hacer y dime el color de tu vestuario de esta noche, Fei.

-Azul y verde.

-Bien. Prepararé algo. ¿Hora?

-Salimos a las siete.

Desmond asintió y se giró hacia Shaun.

-Voy a necesitar que abras la caja fuerte y saques la caja con un árbol en la tapa.

-¿La caja de Sylvana? ¿No la estabas guardando?

-La de Sylvana tiene un bosque completo, malkaa. El árbol son objetos menores de la familia.

Shaun suspiró.

-¿Un collar de diamantes y esmeraldas es menor para quién?

-Para nosotros. Ya has revisado mi cuenta bancaria privada y sabes que, aunque el setenta y cinco por ciento del total es donado a varias obras benéficas, aun me queda más que de sobra para comprar Bukingham, tirarlo abajo y construir una réplica de Versalles en oro puro.

Rebecca consiguió, de algún modo, volver a colocar su mandíbula en su sitio.

-Estáis de broma.

Shaun negó.

-Para nada. E incluso así aun sobraría dinero suficiente para veinte o treinta generaciones Miles. Ezio restauró la mitad de Roma y la ciudad sigue pagando parte de los ingresos. Estambul es igual.

-Y la empresa comercial Kenway sigue activa.

-¿De verdad?

-¿De dónde crees que saco la información de América?

-Esperad un momento... ¿Eso significa que sois los hombres más ricos del mundo?

Elijah miró hacia el piso de abajo.

-Becca, nunca dudes de eso. ¿Por qué crees que estoy planeando la trágica muerte de mis padres?

-¿Yo también?

Shaun sonrió. Adoraba esas bromas, les mantenía activos como Asesinos.

-Tú después, en un accidente de avión. O quizás te provoque un infarto, conozco algunos químicos indetectables.

-Si usas esos químicos, te desconoceré como hijo. No me pasé dos años enseñándote formas de matar a tu objetivo sin necesidad de armas para nada.

Mikjail se inclinó hacia Fei.

-Recuérdame que no vuelva a enfadar a Desmond.

-Hecho. Deberíamos avisar también a Asami.

-Él ya lo sabe, recuerda cómo se conocieron.

Mikjail asintió. Recordaba con escalofríos la historia.

-Estás pensando demasiado en esta noche. ¿Qué hay del almuerzo?

-Pizza, me niego a cocinar para diecisiete...

Shaun dejó caer los hombros cuando Desmond se quedó en silencio.

-Mierda. Otro número prohibido tan cerca de ese día...-bajó las escaleras-. Ven, Des, quizás pintar te relaje. No necesitamos más balas en las paredes.

-¿Por qué siempre yo? ¿No pudieron haberse fijado en alguien más?

-Fuiste la mejor opción para la supervivencia del mundo. Ahora arriba, mejor duerme un rato. Te guardaré pizza y te despertaré para la reunión.

-Gracias, malkaa.

Le besó y subió las escaleras hacia la habitación. Shaun tomó el mando de la casa.

-Bien, Asesinos, el veintiuno se adelanta. Protocolo diecisiete. Elijah, pregúntale lo que iba a hacer con la caja fuerte y hazlo tú. Rebecca, Galina, Callum, organizad la defensa de la mansión. No quiero a nadie cerca que pueda provocar más a Desmond. ¿Entendido?

-Sí, señor.

Todos se movieron para seguir sus órdenes. Fei estaba impresionado por su eficacia.

-¿Por qué todo eso?

-Ya sabéis que Desmond tiene tendencias depresivas. Eso se agudiza el veintiuno de diciembre. Intento sustituir la memoria traumática del 2012 por algunas... diferentes, creo que podéis imaginar de qué estilo. Es un proceso psiquiátrico que inició Elijah el mismo año que se encontraron. Ha pasado por mucho y todos intentamos que se relaje estos días. Por suerte hay una bañera de hidromasaje para dos en nuestro baño privado y hemos dejado libre mañana-sonrió ligeramente-. Agradeced que esta mansión tenga las paredes gruesas o vosotros tampoco dormiréis.

Se dirigió al salón de artes para bajar al sótano. Tenía trabajo que hacer y no había un solo lugar en toda la casa en el que pudiera concentrarse mejor.

– O –

Los Asesinos, salvo Karla, miraron a su Mentor cuando terminó de ponerles al día sobre la guerra.

-¿Por qué has esperado tanto para contárnoslo?

-Porque era necesario en su momento. Shaun y yo estamos organizando nuestro bando y queremos que el portaviones sea el centro de mando móvil. Con los aviones podemos transportarnos alrededor de todo el mundo.

-¿Y cómo entran los robots en forma de caballos en todo esto?

Miraron a Elijah y de nuevo a Desmond.

-Es más fácil moverse con un caballo por el campo de batalla y algunos de mis androides estarán más cómodos con ellos.

-Vale, eso es otro tema. ¿Cómo lo has hecho? Crear una IA puede tardar meses.

Desmond respiró hondo.

-Voy a "resucitar" a mis antepasados. Descubrí un Fragmento que puede ayudarme con eso. Básicamente "encadena" el espíritu o la parte de ellos que se ve en este mundo a los androides y les permite controlarlos. No preguntéis cómo exactamente, ni siquiera yo lo entiendo.

-Maldita sea... ya decía yo que no habían molestado por un tiempo...

-Les pedí que vigilaran el laboratorio por mí. Están muy emocionados por volver al mundo.

-¿Y qué hay de ese Fragmento?

-El Reloj usado junto al Sudario tiene propiedades que solo un Kantaisä puede haber adivinado. Además, he tenido que sacrificar algunos Fragmentos en la creación de los androides. Ya os pasaré una lista completa, no me siento con ganas de pensar en eso ahora mismo.

Se recostó en la silla y miró al techo. Shaun notó que las marcas oscuras bajo sus ojos seguían ahí, pero no tan profundas como antes. Organizar una guerra le pasaba factura.

Hubo un ligero golpe en la puerta antes de que Mikjail entrara. Llevaba un traje gris oscuro con una camisa azul marino y una corbata verde.

-Fei me envía para recoger lo que sea que hayáis preparado.

Elijah se levantó y cogió una cajita de madera lacada con incrustaciones de marfil. Le mostró a Mikjail dos pendientes en forma de pavo real con largas colas con finas cadenas de plata cubiertas de zafiros y esmeraldas.

-Llevan unas pequeñas cámaras que nos permitirán ver lo que Fei vea. Aunque no sé cómo podrá disimularlos...

Mikjail parpadeó, aun sorprendido por la belleza de los pendientes.

-No será ningún problema, te lo aseguro. ¿De dónde habéis sacado esto?

-Fue un regalo a la hija menor de Sylvana de parte de un socio en China. Me pareció apropiado para Fei.

-Esto puede valer una fortuna...

-Veinte mil libras solo en piedras preciosas, su antigüedad y estado de conservación aumentan el precio a treinta mil. Y ahora llévaselos, quiero acabar con todo esto.

El ruso asintió y se llevó la caja con las joyas.

-¿De verdad acabáis de modificar unos pendientes del siglo XVIII solo para atrapar a un psicópata?

-Primero, Becs, era una joya menor dentro de la fortuna familiar. Alessandra usaba otro estilo y ese regalo fue solo para impresionarla. Tuvo varios pretendientes en su momento, muchos fueron aterrorizados por sus hermanos mayores. Y cualquier cosa que pueda haber en esta casa son las que apenas se utilizaron. Las más valiosas están en una bóveda del banco, como los rubíes de Sylvana o el collar de corales de Jennifer. Incluso hay una diadema de diamantes de la séptima Lady Kenway de su boda con Lord Dashriel, regalo de la misma Casa Real.

Elijah miró a su padre.

-¿Qué hay del Koh-i-Noor? Y me refiero al real, no a esa copia en vidrio que hay en la Torre de Londres.

Desmond sonrió ligeramente.

-A salvo para futuras generaciones. También es una parte fundamental de la guerra. Sigo esperando que venga a reclamarlo...

Escucharon pasos en las escaleras, como de unos tacones. Los Asesinos salieron con curiosidad al vestíbulo y vieron algo que jamás habrían imaginado. Fei llevaba un largo quipao de color verde esmeralda con un dragón bordado en azul. La falda tenía dos largos cortes a ambos lados que permitían ver unas medias de seda iridiscente terminadas en encaje a la altura de los muslos y sujeta con unas ligas blancas. Unos altos tacones de color azul le hacían más alto y llevaba el largo pelo recogido en un moño suelto con dos agujas de oro. Un poco de maquillaje acentuaba la forma femenina de sus rasgos y los pavos reales brillaban junto a su cuello.

Desmond asintió.

-Creo que cuando nos conocimos usabas el rojo.

-Y cuando nos conocimos yo seguía soltero. Mik prefiere estos colores.

-Reconozco que te quedan bien-miró a ambos y asintió-. Atrapadle y llevadle al lugar acordado. Mi contacto en el servicio secreto os esperará toda la noche si es necesario.

Mikjail asintió y Fei se sujetó en su codo. Hacía una bonita pareja.

-No sabía que te gustaba vestir de mujer, Fei.

Él sonrió ligeramente, destacando el suave tono melocotón de su pintalabios.

-Me considero andrógino de forma que no puedo ser descrito ni como hombre o como mujer. Normalmente prefiero usar pantalones, son más cómodos, pero en estos casos soy definitivamente una dominatrix.

Mikjail también sonrió.

-Mi dominatrix favorita.

-Tu única dominatrix, cariño.

-Deberíamos irnos, no podemos llegar más tarde o cederán nuestro sitio.

Cogieron sus abrigos y salieron. Asami por fin apareció.

-¿Se han ido ya?

Desmond suspiró.

-Sé que te cuesta ver a Fei como mujer desde lo que sucedió con vuestros padres, pero deberías empezar a superarlo.

-Cuando tú superes todos tus problemas.

-Esto no llevará a ningún lado... Lárgate antes de que me sienta en la tentación de dispararte otra vez y acierte.

Asami rió ligeramente y regresó a su habitación, donde Akihito estaba retocando las fotos que había sacado esa mañana en el parque nevado.

Desmond miró el cuadro de la escalera y se revolvió el pelo.

-Vigilaré la pantalla. Shaun, nuestra cita se retrasa al amanecer.

-Intenta no sacar más ideas, no necesitamos romper otro cabecero.

-Ya... fue una mala idea intentar colgar esa hamaca en la habitación... Culpo a Rebecca y su libro.

Ella saltó indignada.

-¡Hey! Se supone que era un regalo de broma, no sabía que lo mantendríais o que lo usárais.

Shaun ladeó la cabeza.

-En serio, ¿nos viste aquella vez con la sábana y pensabas que no íbamos a guardar el Mayasutra?

Elijah levantó las manos.

-Considero terminada la reunión, me voy al sótano a seguir trabajando en los planos. No necesito escuchar más de la vida privada de mis padres.

-Creo que nunca te enseñé a huir...

-Lo hizo Asami cuando estuvimos en Japón por su boda. Y ahora me largo. Mañana haré el desayuno.

Prácticamente corrió hacia el salón de artes y el sótano escondido. Galina negó con la cabeza.

-Yo iré a la cocina. Asumiré que ni tú ni Shaun estaréis para la cena.

Desmond negó.

-Estaré en el salón con Sofía, dijo que tenía algo que contarme.

Callum y Galina se fueron. Desmond sonrió maliciosamente.

-Qué suerte que no tenga planeado bajar mañana...

-Desmond.

-Te lo contaré si te unes a mí en la vigilancia.

-¿De verdad tenemos que vigilar?

-Tienes razón, ya revisaré las grabaciones. Vamos arriba.

– O –

Era el veintidos y Desmond fue el único en bajar. Shaun se negó, diciendo que quería dormir un poco.

Lo primero que el Mentor vio fue a Callum con una gran taza de café y una expresión de dolor. Asami y Akihito hablaban en la mesa de la cocina con Fei y Mikjail. Entre Karla, Galina y Alison preparaban el desayuno. Samuel estaba leyendo el periódico. Layla jugueteaba con unos componentes electrónicos y Rebecca hacía algo con el ordenador. Ni Elijah ni Helena estaban a la vista. Sofía se acercó a Callum con una bolsa de hielo.

-Ponte esto, nunca había visto una resaca como esta.

Karla se giró para mirarles.

-De la forma que bebía ayer no me extraña. ¿Qué le dijiste para que acabara con seis botellas de ginebra?

-¿Por fin le has contado eso, Sofía?

Todos se giraron hacia él.

-¡Tú!

Callum hizo el intento de levantarse, pero siseó de dolor y se recolocó la bolsa de hielo. Sofía asintió a la pregunta de Desmond.

-¿Entiendes ahora por qué no sobrereaccioné cuando lo supe?

-Sí... te mataría, pero no tengo fuerzas.

Sofía negó con la cabeza y miró al Mentor.

-¿Se lo has contado a Shaun?

-Tenéis suerte de que las paredes sean tan gruesas. Me gritó durante diez minutos. Por cierto, ¿habéis visto el botiquín?

-Bajo el fregadero.

Karla se lo entregó y él se quitó la camiseta negra que usaba de pijama. Mikjail silvó impresionado al ver la colección de arañazos, marcas de dientes y cortes que tenía tanto en el pecho como en la espalda. Su madre arqueó una ceja.

-¿Debería preocuparme por esto?

-No. Ayer fue un mal día, solo eso.

Fei observó sus muñecas.

-¿Eso son marcas de unas esposas de cuero?

-Preferiría no hablar de lo que ha pasado ahí arriba. Ni siquiera recuerdo la mitad...

-Desmond, ¿has vuelto al alcohol?

-Te juro que no, mamá. Shaun me mataría si lo pensara. Papá nunca debió enseñarle ese gancho de derecha. Y yo debí haberle ocultado mi punto débil, lo explota demasiado para mi gusto.

-Así que tienes un punto débil.

Desmond siseó cuando su madre limpió unas marcas de uñas bastante profundas en su homóplato.

-Entre esto y las costillas que siguen sanando no voy a poder hacer nada... Y sí, Asami, tengo un punto débil. Como tú y el tuyo, que por cierto, sigue siendo estúpido.

Mikjail rió.

-Aun recuerdo el grito que dio. Si Aki lo escucha, seguro que le deja.

-Si estáis hablando de su pánico a las arañas, ya he escuchado ese grito. Le dejé encerrado durante diez minutos mientras me reía a carcajadas. Incluso le hice una foto. No todos los días ves al jefe de la Yakuza subido al mostrador del baño para escapar de una araña del tamaño de una uña.

-¿En serio? ¿Puedo verla?

-Akihito, si valoras tu vida no lo hagas.

-Valoro mi integridad física, lo siento, chicos.

Karla vendó una profunda herida de dientes en el bíceps de su hijo.

-Sé que no quieres hablar de esto, pero solo preguntaré una cosa. ¿Por qué?

-Sabes lo que pasó en 2012. Aun es duro para ambos y ayer fue un punto de quiebre. Liberamos toda la rabia que sentíamos-señaló su propio torso-. Este es el resultado.

-¿Y qué hay de Shaun?

Desmond parecía avergonzado.

-Sí, ya... sobre eso... tengo que subirle el desayuno, él no va a poder moverse durante el día.

Hizo una mueca cuando su madre apretó más la venda que le había envuelto alrededor del pecho para cubrir las dolorosas heridas de uñas en sus homóplatos.

Alison y Samuel decidieron ignorar eso. Como Elijah decía bastante a menudo, no necesitaban saber esos datos de la vida privada de su hijo.

Karla terminó revisando los moretones del vientre de Desmond.

-Sobrevivirás. Aunque me sorprende que no te duelan las costillas rotas.

-La resistencia al dolor viene por parte de familia. Estoy agonizando.

-Odio que uses la ironía. ¿Necesitas pastillas?

-Me hice tolerante a los medicamentos procesados en Abstergo y si sacas una jeringuilla de ese botiquín, vuelvo a saltar de un rascacielos.

Mikjail alzó su café en un brindis burlón.

-Creo que tenemos otro punto débil.

Desmond le miró.

-Atrévete a explotarlo y saco mis cuchillos.

Mikjail se estremeció y se escondió tras Fei.

-Sálvame.

-Tú te has metido solito en ese problema. Sal de él tú solo.

-Pero es que nunca recuerdo lo violento que puede ponerse cuando quiere.

-Pues empieza a recordarlo, porque me siento muy tentado de abrir la caja fuerte y coger mis cuchillos.

Desmond hizo el intento de levantarse, lo que hizo que Mikjail huyera de la cocina. Asami rió divertido.

-Te encanta molestarle, ¿verdad?

-A ti también, reconócelo.

Fei sacudió la cabeza.

-Si termina con problemas psicológicos, te toca tratarle, Des.

-No pudo prometer que no salga peor. Están muy cerca de revocarme mi licencia por locura. ¿Por qué accedí a meterme en esta casa con todos vosotros?

-Porque quieras o no, somos una extraña familia y nos quieres.

Desmond murmuró algo, que nadie se molestó en entender, antes de levantarse.

-Subiré algo a Shaun antes de que se le ocurra algo para atormentarme. Aunque puede que llegue tarde. Es muy imaginativo cuando quiere y yo no tengo tanta suerte.

Aceptó la bandeja que había preparado Galina y desapareció. Los Asesinos por fin se pusieron en pie.

-Tenemos bastante trabajo que hacer. Callum, busca a Elijah y Helena.

-Salieron muy temprano esta mañana no sé a donde. Mencionaron algo de Sherlock Holmes...

-Baker Street. Activa el localizador de Eli, lo último que le faltaba a Dessy es perder a su hijo, su nuera y su nieto.

-¿Quién te ha nombrado capitana, Becca?

-Yo misma. Tengo un rango inferior al tuyo, Cal, pero soy la única aquí que sobreviví al Gran Templo.

Callum alzó las manos.

-Tú ganas. Iré a activar el localizador de Eli y organizaré los equipos de Sudamérica.

Galina dejó unos cuantos gofres en una bandeja.

-En cuanto termine con esto me encargaré de los equipos en África y Oriente Medio. Hay algunos conflictos que podemos resolver.

Karla observó con interés la portada del periódico de Samuel, que había dejado sobre la mesa.

-Yo me quedo con los de Europa, parece que los periódicos van a publicar alguna noticia interesante y quiero averiguar qué es por si necesitamos algún tipo de preparación.

Rebecca asintió.

-Yo me encargaré de coordinar los de Asia. Los mejores informáticos están en esos grupos y podemos crear un cortafuegos impenetrable para el portaviones. También empezaré la encuesta. ¿Alguna idea para nombres?

-Varios, te los pasaré por correo.

-Te ayudaré, Becs.

-Gracias, Layla. Bien, Asesinos, en marcha. Esta Hermandad no va a dirigirse sola y nuestro Mentor está incapacitado temporalmente. He visto los cambios de humor de Shaun y no va a poder hacer nada en algún tiempo.

Todos sonrieron y se dispersaron para coger sus ordenadores. Mikjail, Fei, Asami, Sofía y Samuel estaban impresionados por la organización de los Asesinos en pocos minutos. Alison empezaba a acostumbrarse. Por fin entendía la razón de que su hijo se sintiera tan a gusto entre los Asesinos, Shaun siempre había adorado la organización rápida.

Casi en el mismo tiempo que tardaron en repartirse las tareas ocuparon la mesa para hacer su trabajo mientras terminaban de desayunar.

-¿Alguien puede pasarme el archivo del equipo 45?

-¿Cuál fue el último informe del 81?

-Becca, esto vuelve a fallarme. Cada vez que escribo "datos" me pone "patos".

Rebecca rió con el comentario de Galina. Sujetó la tostada con los dientes y abrió una terminal para introducir el código que arreglara eso.

-Siento eso, Gali, Dessy cambió algunas palabras para terminar con las conversaciones entre Lay y yo. Si "Animus" se os traduce como "vibrador", es culpa suya.

Callum estalló en carcajadas. Derramó su taza de café sobre el ordenador, pero por suerte era a prueba de agua.

-Eso explica esa conversación de hace un mes.

Layla y Rebecca se sonrojaron ligeramente.

-Vale ya o publicamos tu caída por las escaleras.

-No os atreveréis.

-Prúebanos.

Karla les detuvo con una mirada.

-Si esto no está terminado para esta noche, todos vosotros os meteréis en problemas con la justicia. Aun tengo contactos en las altas esferas.

-¿Cuáles? Nos vendrían muy bien...

-Olvidáis, niños, que aun soy Lady Kenway. Que exista un Lord Kenway no implica que mi título desaparezca. Los Kenway siempre hemos tenido contactos en todos lados.

Los Asesinos tuvieron que aceptar en ese momento que Karla Miles era aun más aterradora que su hijo. Al menos sabían que era genética.

– O –

Al día siguiente estalló la bomba en forma de las portadas de todos los periódicos en toda Europa.

DESMOND MILES, MENTOR DE LOS ASESINOS

Shaun, sentado cómodamente en el sofá del salón de arte, leyó el artículo mientras su marido caminaba de un lado a otro, aunque no de forma nerviosa. Elijah observó a ambos.

-¿No estáis preocupados?

-No.

Rebecca entró.

-Tenemos un grupo muy numeroso de reporteros acampando en la puerta. ¿Qué hacemos?

Desmond se acercó a las ventanas, que por suerte estaban al otro lado de la casa.

-Nada por ahora. Aprovecharemos esta situación para ver quiénes son nuestros aliados-recibió una llamada. Arqueó una ceja antes de contestar-. Theresa, no esperaba tu llamada-frunció el ceño-. Gracias por el aviso.

Colgó.

-¿Qué pasa?

-Vienen a arrestarme para un interrogatorio-miró a Shaun-. Si no he salido en dos horas, activa la alerta Templaria y bajo ningún concepto vayáis a por mí. Si es necesario, saldré por la fuerza.

Shaun asintió. Reconocía las órdenes del Mentor. Elijah estaba aun más preocupado, pero sabía que su padre había salido de situaciones peores. Era solo que los temas que involucraban la política no le gustaban para nada.

Los tres salieron al vestíbulo. Desmond se sentó junto a su madre en la escalera para jugar con Élise.

Llamaron al timbre. Los demás habitantes de la casa aparecieron. Helena, Alison, Samuel, Galina y Mikjail desde la cocina. Fei, Asami, Akihito, Callum y Sofía desde la biblioteca en el primer piso. Rebecca y Layla salieron del salón.

Desmond se levantó y se ajustó los puños de la chaqueta

-¿Qué pasa, Des? Se supone que habíamos puesto un bloqueo por todos esos periodistas.

-Theresa ha llamado. Estaré fuera un par de horas. Los Grandes Maestros se quedan al cargo, Shaun tiene mis órdenes.

Los Asesinos se tensaron.

-Sí, Mentor.

Desmond abrió la puerta. Dos oficiales de policía estaban al otro lado.

-Señor Miles, solicitamos su presencia para un interrogatorio.

-¿Estoy acusado de algo?

-No, solo es rutina.

El Mentor asintió.

-Iré voluntariamente-miró hacia Shaun cuando este se acercó.

-Desmond...

-Estaré bien. Dudo mucho que tarde más de dos horas.

La sonrisa escondía mucho más de lo que los policías vieron, pero solo los ojos entrenados de los Asesinos pudieron leerla.

Desmond salió junto a los agentes, pasando entre los periodistas que le lanzaban preguntas. Shaun observó desde la puerta, apoyado en el marco. Cuando vio un flash en su dirección, cerró sin miramientos.

-Callum, activa el temporizador. Dos horas. Y avisad a todos nuestros contactos. Nuestro Mentor acaba de declarar la guerra.

– O –

LA HERMANDAD EXISTE

Desmond Miles, presidente de Stellae, ha confirmado que él es el Mentor de la Hermandad de Asesinos, la misma sobre suyos orígenes salió una película protagonizada por él mismo.

Con el mundo aun aceptando esa realidad, muchos gobiernos se han declarado aliados de los Asesinos en su defensa de los Derechos Humanos y otros tantos (…)

ASESINOS MODERNOS

Recientemente la historia ha dado un giro y volvemos a encontrarnos en la época de las Cruzadas. Hashashins y Templarios siguen luchando a día de hoy. Desmond Miles lidera la Hermandad igual que su antepasado. ¿Pero quiénes son los Templarios? ¿Los Asesinos son un peligro para los civiles? (…)

CRUZADAS EN LA ACTUALIDAD

Vivimos en un mundo donde todos recordamos las consecuencias de las dos Guerras Mundiales y de la Guerra Fría. No estamos preparados para retomar las Cruzadas, que terminaron hace casi un milenio.

Los Asesinos y Templarios deberían disolverse y dejar de remover el pasado (…)

Shaun bufó y lanzó la última revista a la mesa.

-Está claro que daremos la bienvenida al 2020 con elegancia.

-El sarcasmo no es lo tuyo.

Desmond estaba al otro lado de la mesa de la cocina, leyendo la sección de economía en el periódico. Stellae acaba de revalorizarse. Qué suerte que no necesitara sacar acciones.

-Ni lo tuyo. ¿No estás un poco preocupado?

-Malkaa, mis antepasados han liderado guerras antes. No será nada nuevo para mí.

-Estás loco.

-Es demasiado temprano para discutir.

Elijah bostezó en la puerta. Helena estaba detrás suya, algo más despierta.

-¿Qué haces despierto? Solo son las seis.

-Voy a entrenarme un rato en el patio de atrás. ¿Te apuntas?

-Paso. Desde que desperté he tenido tiempo de entrenar una hora, ducharme, revisar el papeleo, hacer nuestro desayuno y discutir con Shaun.

-O sea, que no has dormido.

Desmond sonrió.

-Qué bien me conoces, hijo.

Shaun rió.

-¿Zumo de naranja, Helena?

-Sí, gracias.

La pareja más joven se sentó también a la mesa.

-¿Cómo va el mundo?

-Revolucionado. Pero todo ha salido como esperaba.

-Salvo que Alice no ha regresado desde que salió ese primer artículo.

-Culpo a Shaun.

Elijah miró a su otro padre.

-Está ingresada en un centro psiquiátrico. Yo mismo la lleve de madrugada cuando envió la fotografía. Des me informó de ese hecho.

Helena bebió un trago del zumo.

-Realmente hay muy poco que un Asesino no sepa, ¿verdad?

Desmond le guiñó un ojo divertido.

-Mucho menos yo. Ya te contaremos la historia real y no la suavizada que hemos entregado a los medios.

-¿Aun hay más?

-Esta parte la ocultamos por la seguridad del mundo, pero te aseguro que hay mucho más en la guerra que un simple deseo de gobernar o liberar. Aunque en otro momento, cuando todo esto se haya calmado. Por cierto, Eli, ¿te apetece un viaje padre-hijo a Stonehenge?

Los ojos de Elijah brillaron. Sabía a lo que su padre se refería. Una de las pocas Criptas a las que no habían podido ir.

-Me apunto. ¿Esta noche?

-Por supuesto, hijo. Será más fácil para nosotros. Voy a hacer unas llamadas.

Desmond desapareció en el vestíbulo.

-Divertíos.

-¿No quieres venir?

-¿Y perder horas de sueño? No, gracias. Con dos insomnes en la familia hay suficiente. Me quedaré aquí con un suministro ilimitado de chocolate caliente, un par de películas y mis zapatillas favoritas.

-Vas a obligar a Becca a hacerte su chocolate, ¿verdad?

-Gané una apuesta. Me lo debe. Y aprovecharé para volver a ver mis películas favoritas de Marvel.

-Diviértete tú también. Estoy deseando que sea de noche.

Helena miró la expresión feliz de su novio y colocó suavemente una mano sobre su vientre. Había tenido mucha suerte de encontrar una gran familia, por muy extraña que pudiera ser.

– O –

Samuel miró a su yerno sentado en el suelo de la sala de arte. Junto a él estaban Asami, Fei, Mikjail y Elijah. Todos, salvo Fei, estaban en diversos grados de desnudez.

-¿Debo preguntar qué hacéis?

-Strip-póker-Fei, quien jugaba de crupier, sacó una carta más del mazo. Desmond sonrió y puso sus cartas sobre la mesa-. Póker de reinas, gano yo.

Elijah se quitó el chaleco de su traje. Asami se quitó los gemelos. Mikjail renunció a su corbata.

-¿Os habéis vestido por completo para jugar al strip-póker?

-Era la única forma de asegurarnos que llevábamos el mismo número de prendas.

Samuel asintió. De una forma extraña, tenía sentido.

-¿Tú no deberías estar en la cocina?

-Sus habilidades mi padawan mostrar debe.

-¿Qué?

-Llevo enseñando a Galina todo lo que sé de cocina casi seis años. Le toca demostrar que no ha sido en vano.

-Y además, Rebecca te ha echado de la cocina bajo amenaza.

-Sí, eso también.

Fei repartió nuevas cartas.

-Creo que empiezo a ver la dinámica en todo esto.

Elijah miró a su abuelo.

-Escríbela si puedes, ganaríamos millones vendiéndola a un dólar a todos con los que tratamos.

-Las bromas no son lo tuyo, hijo.

Mikjail gruñó algo en ruso que hizo reír a padre e hijo. Asami solo sacudió la cabeza.

-¿Podemos centrarnos en el juego, por favor? Quiero haberos derrotado para la cena.

-De momento tú vas perdiendo, Asami.

-No puedo jugar en serio cuando Desmond está frente a mí con esa cara tan seria. Da miedo.

Él sonrió brevemente, mirando sus cartas.

-Asesino nacido y criado. No llegué a mi posición solo con unos ideales y armas afiladas. Y Callum me ayudó a mejorar mi cara de póker-miró a Asami-. Nunca una expresión ha sido mejor utilizada.

-¿Y Callum, por cierto?

-Con Sofía y Shaun en la biblioteca. Tienen algo importante de lo que hablar-Fei colocó la última carta y sonrió-. Escalera real.

-¡Oh, venga ya!

Mikjail lanzó su escalera de color sobre el suelo y empezó a desabrocharse la camisa. Asami le imitó riendo. Elijah también. Desmond se reclinó en su montón de almohadas, todavía con su traje completo, chaqueta incluída.

-Desmond, te necesitamos arriba.

Samuel saltó con la repentina voz de su hijo.

-¿Habéis tomado una decisión?

-Más o menos, tienes que dar el último voto.

-Sabes lo que opino de eso.

-Entonces decidido. Arriba, ahora. Elijah, tú también. Y avisa a Helena-miró a ambos-. Cinco minutos.

Se giró y salió. Desmond se levantó con un gemido. Sus costillas aun no se habían curado.

-Las órdenes son órdenes. Vamos, Eli.

Él también se levantó.

-Volveremos en un rato, chicos. Quizás podáis averiguar cómo está haciendo trampas.

Pasó a por Helena antes de subir a la biblioteca. Callum y Sofía se habían adueñado del sofá más cómodo. Shaun estaba en la silla tras el escritorio, en el que se sentaba Desmond.

-¿Ocurre algo malo?

-No. No es malo. Pero... sí complicado.

Desmond rodó los ojos y miró a Shaun.

-Creí que les habías dejado claro mi postura en esto.

-Desmond, compórtate. Recuerda que tú estuviste en su situación.

-Sí, y me enfrenté a ella. Fíjate qué bien ha salido.

Callum cogió aire, miró a Sofía y luego a Helena.

-Helena, eres nuestra hija.

Ella, instintivamente, buscó la mirada de Elijah. Él parecía igual de sorprendido.

-¿Qué?

Fue Sofía quien contestó.

-Eres nuestra hija. Los Templarios te apartaron de mi lado y te pusieron a cargo de una familia adecuada para mantenerme controlada. Cuando empezaste a salir con Elijah, supe que era mi momento de escapar. Y lo hice cuando te echaron, o lo intenté. Sé que no tenemos ningún derecho de comportarnos como tus padres a estas alturas de tu vida, pero queremos que sepas que siempre estaremos contigo cuando nos necesites.

Como respuesta, Helena la abrazó.

-Mamá...

Sofía dejó caer algunas lágrimas.

-Te he echado tanto de menos, mi niña. No sabes cuánto-se separó para mirarla-. Eras tan pequeña de recién nacida. Casi cabías en mis dos manos. Y mírate, toda una mujer con tu futuro niño.

-¿No te molesta?

-Cariño, me casé estando borracha. Apenas lo recuerdo. No soy un ejemplo de responsabilidad. Y tu padre aun menos.

Helena se volvió entonces hacia Callum. Se mordió el labio antes de abrazarle.

-Papá.

-Ahora estarás a salvo, Helena. No permitiré que te pase nada.

Elijah miró a sus propios padres.

-Un aviso habría estado bien.

-¿Y perdernos tu cara? Ni siquiera nos pasó por la mente.

Desmond se levantó y caminó tras la silla.

-Sabes que ahora Callum es tu suegro, ¿verdad?

Elijah necesitó cinco segundos para procesarlo y soltar una maldición en ruso. Desmond y Shaun rieron. Sofía, Callum y Helena les miraron. La chica corrió hacia su novio para abrazarle.

-Gracias. Me has devuelto a mi familia.

-No tienes nada que agradecerme. Tu felicidad es suficiente.

Helena empezó a sollozar en su hombro. Desmond sonrió, como un padre orgulloso.

-Hay que ver los giros que tiene el destino, ¿no, Cal?

-Estaba pensando justo eso. ¿Qué tienes para explicarlo?

-Solo una fuerza superior a nosotros, conoces mi teoría del escritor.

Sofía miró al Mentor de los Asesinos.

-¿Teoría del escritor?

-Para mí existe la teoría del multiverso, pero en lugar de universos paralelos, uno dentro de otro. Según esto, en un universo superior, alguien está escribiendo la historia que nosotros vivimos. Y cada vez que escribamos sobre unos personajes, estos forman un nuevo universo dentro del nuestro.

-Entonces... nosotros somos personajes dentro de una historia.

Desmond se encogió de hombros.

-Para mí, somos personajes dentro de la historia de una chica aburrida con demasiada imaginación y con ganas de arreglar algunas cosas con las que no estuvo de acuerdo en su videojuego favorito, porque todos estos giros argumentales no son normales. Eso sí, ha tenido que informarse a fondo y estudiar todas las líneas temporales. E inventarse una sociedad espejo a miles de millones de años luz de aquí tiene su mérito.

Callum estuvo de acuerdo con eso.

-Sea como sea, me alegro de tener una esposa capaz de patearme el culo y una hija igual de valiente y hermosa.

Helena le sonrió desde el hombro de Elijah y Sofía fue a abrazarle. Shaun se sentó junto a Desmond sobre el escritorio.

Los seis se miraron entre ellos y pensaron en la suerte de haberse encontrado, sin importarles quién o qué les había reunido en ese preciso momento.