Hola a todos lamento el retraso, pero estuve demasiado ocupada (quitando que me olvide el cuaderno donde tengo la historia en clase y la pereza que me da pasar a limpio los capítulos). Espero que os guste.
JUST FREE
(te dije que sería libre)
-¡Las tropas aliadas están a las puertas de Madrid!-gritó Lorena entrando al cuarto donde su señorito miraba por la ventana con Kir en brazos, estaba preocupado por Gilbert, muy preocupado-¿señorito que hacemos?
-yo voy a salir a buscar a Gilbert-dijo Antonio saliendo del cuarto seguido por Lorena- además tengo que hacer otra cosa
-No puede salir con la que está cayendo-le pidió la joven- la gente está embravecida, no distingue entre amigo y enemigo, pueden dañarle
-no lo harán
-¿y si Franco se entera?-la joven estaba asustada
Se detuvieron ante la puerta del sótano, Antonio le entregó a Kir a Lorena y le miró seriamente, necesitaba que cuidase de Kir y que se quedasen en la casa.
-Lorena ahora vas a ir allí abajo-le dijo- tras la dama de hierro hay un hueco que conduce a un cuarto subterráneo-le besó la frente- escondeos allí hasta que yo vuelva
-venga con nosotros- rogó la chica
-No-dijo firme- mi gente me necesita a su lado, es hora de que los alemanes se larguen de aquí
Besó a su hijo y le acarició la cabecita antes de empujar con suavidad a la chica obligándola a bajar al sótano. Cerró la puerta y salió de la casa, no le fue difícil deshacerse de los soldados alemanes que custodiaban la casa y arrebatarles las armas para después salir corriendo a ayudar a su gente, lo primero que tenía que hacer era ir a la prisión y liberar a sus compañeros presos.
La situación en Madrid era caótica, la gente se enfrentaba en las calles, los españoles contrarios a los alemanes salían de sus casas armados, dispuestos a luchar hasta el último aliento.
Antonio corría, notando como poco a poco perdía el control de su cuerpo y sus ojos se volvían rojos, el Imperio español había tomado el control y clamaba sangre, sangre alemana, sangre nazi y fascista, era un hecho, el demonio interior de España había resurgido y estaba listo para la lucha.
-Es hora de recuperar mi libertad
Desde hacía cosa de un mes, poco después de que naciese Kir, América había iniciado junto a su hermano Canadá una ofensiva contra los alemanes que libraría a España del control de estos y de su dictadura. Habían entrado por Finisterre en Galicia y desde allí habían comenzado a avanzar gracias a la ayuda de los guerrilleros, que habían continuado la lucha en las montañas, y a la gente que se les unía contra los germanos, los presos políticos era liberados de las cárceles, los guardias civiles leales al régimen junto a otros soldados leales al dictador, puesto que había gente que habían demostrado ser totalmente contrarios a Franco obligados a aceptar el papel fascista por la seguridad de sus familias y personas queridas, habían sido recluidos en las prisiones junto a los alemanes supervivientes y estaban pendientes de juicio. Las tropas aliadas habían logrado llegar a la capital hispana, mientras tropas inglesas liberaba el sur peninsular, el problema era que Madrid contaba con la mayor concentración de soldados alemanes de toda la península, puesto que si los aliados tomaban la capital habrían ganado.
En la prisión de Ventas un grupo de guerrilleros había logrado entrar, entre ellos se encontraba el doctor Paco Martín, aquel que atendiese junto a su mujer a España durante el parto había ido, fusil en mano, a ayudar a la guerrilla a liberar a los presos entre los cuales se encontraba su hijo Joan.
-¡Joan!-exclamó el doctor al ver a su hijo tras los barrotes de una celda
-padre
EL emotivo reencuentro casi se ve truncado por un soldado alemán que apuntó al doctor, esperando dispararle por la espalda, un disparo resonó en la galería y un cuerpo cayó al suelo. El doctor se giró a tiempo para ver como el cuerpo de aquel soldado caía cual saco de patatas, inerte, tras él, con el cañón de la pistola aún humeante, estaba España, el España de ojos rojos, aquel al que todos temían.
-patético-dijo mirando con asco al cuerpo del alemán y pateándolo- asquerosamente patético-miró al doctor y a su hijo-¿estáis bien?
-si, señor-dijeron los dos y Antonio asintió antes de ir a ayudar a más presos
-Padre, ¿el señor España tenía…
-No es el señor España-dijo el padre liberando a su hijo con rapidez- no al menos el que conocemos, ahora mismo está poseído por su "otro yo", aquel del que solo él conoce el verdadero nombre y el resto lo conocemos como Imperio .
Al cabo de unas horas el ejército alemán se rindió, no tenían más opción que esa, un ejército comandado por Antonio/Imperio les había atacado por la espalda.
-es un placer volver a verte spain, -dijo Alfred abrazando al moreno que ya había recuperado su tono de ojos-¿estás bien?
-algo dolorido, pero bien-le sonrió- vuelvo a ser libre.
-Yes - le sonrió- ahora solo queda capturar a franco y todo habrá terminado
-¿no lo habéis capturado?-inquirió Gilbert que estaba atado entre las dos naciones, se quedaría en España custodiado por este.
-No, fuimos a buscarlo pero no estaba-Alfred se encogió de hombros- no sabemos dónde está, maybe he run away
Un escalofrío recorrió a los dos miembros del Bad Friends Trio, franco no podía haber huido, la ciudad estaba sitiada, un mal presentimiento, se miraron ambos con miedo, ya sabían dónde estaba el dictador.
-Kir-murmuró España antes de salir corriendo hacia su casa
-¿Kir?-inquirió Alfred mirando a Gilbert que trataba de deshacerse de sus ataduras para seguir a su amigo llegando incluso a sangrase las muñecas-¿Quién es Kir?
-El hijo de Antonio- dijo el albino- Franco lo matará antes de que los aliados le echéis el guante.
Alfed liberó a Gilbert, el cual salió corriendo hacia la casa del hispano seguido por el estadounidense y algunos de sus hombres, solo esperaban llegar a tiempo.
Mientras en la casa hispana, Lorena permanecía oculta en la habitación tras la dama de hierro con Kir en su regazo, el pequeño estaba dormidito abrazado a un pequeño tigre de peluche que le había regalado Gilbert, ajeno al peligro que corría si los encontraba otra persona. Lorena estaba intranquila, deseaba que Antonio llegase y le dijese que todo estaba bien.
Escuchó unos pasos al otro lado, pasos que se acercaban cada vez más y se detenían ante la dama de hierro, sin dudarlo mucho dejó a Kir sobre la cama donde estaban sentados y cogió una barra de metal con firmeza colocándose a un lado de la puerta, dispuesta a golpear a quien pasase
-no tocaran al pequeño-se dijo alzando la barra
En cuanto una cabeza asomó por la puerta ella bajó el arma golpeando la cabeza de aquella persona que cayó redonda al suelo, persona que no era otra que…
-¿señor América?-inquirió mirando al joven que estaba inconsciente en el suelo.
-valla golpe le has dado-rió España entrando a la habitación cansado, pero con una sonrisa-creo que tardará en despertar
-Señorito-la chica soltó la barra de metal y abrazó al español-lo siento, es que creí que era otra persona
-Has hecho bien-dijo separándose y cogiendo a Kir que se había despertado y miraba al americano desmayado con una sonrisa
-¿Por qué dice eso?-inquirió la muchacha siguiendo a su señorito fuera de la habitación.
-Porque hubiera podido ser ese
Lorena fijo su vista entonces en el hombre bajito y con bigote sentado en el suelo y que miraba a todos con odio infinito
-Franco-dijo la muchacha llevándose una mano a la boca
Antonio se acercó al dictador y le dio una patada en el estómago que le cortó el aliento y le obligó a arquearse. Antonio le miró desde lo alto agarrando bien a Kir
-Por fin me libre de ti, cabrón
