- No papá… Yamato se queda en Tokio porque tiene que trabajar y ya se encarga él de Aiko – puso los ojos en blanco mientras que pasaba por el salón-. ¿Cómo que por qué? Pues porque no le han dado los días libres – hizo una pausa mientras que ponía los ojos en blanco-. No, no voy sola. Haru viene conmigo.

Yamato empezó a reírse por lo bajo, escuchando la conversación de fondo que estaba teniendo Sora con su suegro. Podía imaginarse a la perfección lo que le estaba diciendo Haruhiko por las contestaciones que ella le estaba dando.

- ¿Qué pasaba con Koushiro antes? – preguntó curioso, observando a la pelirroja.

- Nada… Que está estos dias él en Kioto porque se les había olvidado no sé qué en la Universidad y solo puede recogerlo alguien autorizado. Así que está de fin de días de descanso de Mimi…

- Seguro que los tiene más que merec… No, no se los tiene merecidos, que él solito se lo buscó yéndose con ella – asintió a sus propias palabras-. ¿Qué te ha dicho de que vayas tú?

- Yo creo que es capaz de convencerme para que me vaya otra vez un mes a San Francisco solo para quedarse él con la niña. Así te lo digo… - colgando finalmente y dejando el teléfono en la mesa, se acercó hacia él.

- ¿Y conmigo qué pretende hacer?

- Tú eres un desvergonzado que me deja irme sola por el mundo con Haru cuando deberías de estar vigilándome – se empezó a reír por lo bajo, quedándose mirando hacia él-. Voy a darme una ducha… Creo que hoy hace demasiado calor como para que me apetezca méteme en la cama sin ducharme.

- Me parece buena idea – asintió-. Termino de recoger esto – señaló los papeles que tenía desperdigados por la mesa del salón – y subo. ¿Necesitas algo?

- Pues… no – encogiéndose de hombros acabó por dar media vuelta.

Subió las escaleras con paso rápido, distraída con la conversación que acababa de tener con su padre. Pasaría al día siguiente por casa para que le dejase las llaves de la casa de Kioto y de paso dejarlo estar algo de tiempo con Aiko. Le había hecho gracia lo rápido que había cambiado el tono del profesor en cuanto se había dado cuenta de que no se iba a quedar de niñero unos días y lo que realmente Sora necesitaba eran las llaves.

Lo cierto era que la idea de poder aprovechar ese viaje de otra forma y con Yamato era algo que no la disgustaría de ninguna de las maneras, pero los días no habían coincidido y, además, la niña era demasiado pequeña como para someterla a un viaje en tren de tantas horas. Estaba mejor su padre en Tokio.

Entró en el baño, dejando la ropa tirada en la cesta junto con el resto de cosas para lavar y sin esperar a que el agua pudiera llegar a calentarse, se metió bajo el chorro. Agradecía no haber llegado a esas fechas embarazada porque sin duda iba a ser un infierno. Ya bastante calor había pasado ella sola como para que el clima no colaborase. Cerró los ojos, disfrutando del contacto del agua fría.

Yamato terminó de recoger, cerrando la carpeta y decidiendo que podía dejarla encima de la mesa, se incorporó. Apagó la luz del salón, asomándose a la habitación de la pequeña para comprobar que estuviera dormida tanto ella como los digimon. Sonrió al ver a Aiko completamente mientras que las cortinas se mecían suavemente por la ligera brisa que entraba por la ventana entreabierta.

Subió las escaleras con paso lento, llegando hasta la habitación. Sonrió al notar como Sora había dejado las ventanas abiertas y que había cerrado los paneles. De esa forma la habitación había quedado fresca, agradeciéndose después de tanto calor como habían tenido el resto del día. Dirigió la vista hacia la puerta del baño, divertido al no ver que salía vaho alguno como solía ser costumbre cuando era ella quien se estaba duchando.

Sacó los pantalones del pijama, sin intención de dormir con nada más, empezando a dejar la ropa que había llevado aquel día encima de la silla, sin prisa. Cuando terminó, se entretuvo unos segundos observando su reflejo en el espejo antes de caminar hacia el baño para poder lavarse los dientes.

- ¿Has decidido copiarme la idea? – la voz de Sora lo recibió nada más verlo entrar.

- No me tientes… - observándola a través del reflejo del espejo, pudo ver cómo se estaba secando el pelo mojado con la toalla pequeña.

- ¿Se ha despertado Aiko?

- No, están entre los tres haciéndose la competencia los unos a los otros para ver quien duerme más plácidamente – riéndose, se giró, todavía con la pasta en una mano y el cepillo en otra.

- ¿Me haces un favor? – al darse cuenta de ello, se acercó hacia él, estirándose para alcanzar así el cepillo del pelo tendiéndoselo.

- Vaya cara que tienes – sonrió automáticamente cogiendo el objeto tras haber dejado lo que tenía en las manos.

Girándose para darle la espalda, cerró los ojos al sentir como empezaba a ayudarla a desenredarse de le pelo lentamente. Poco a poco fue dibujándosele una sonrisa en los labios. Le gustaba que él hiciera aquello, conseguía quedarse con la mente en blanco por completo.

Notó como le iba echando el pelo hacia un lado cuando el peine se deslizaba por él con facilidad, inclinándose hacia ella para dejar un rápido beso en el lado contrario de su cuello.

- Lista – murmuró.

Se quedó pensativo, dejando la vista fija en la piel de su esposa, la cual aún conservaba la temperatura de la ducha. Se le ocurrían mejores formas en las que poder acabar aquella noche, pero no quería volver a tener problemas con ella por eso. Aunque la teoría era más sencilla que la práctica… Especialmente cuando en lugar de girarse se quedaba a la espera.

Posó el peine en el lavabo, pasando sus manos por los brazos de Sora, tanteándola, pudiendo darse cuenta de cómo se le erizaba la piel. Sonrió ligeramente, estudiando sus reacciones antes de volver a inclinarse ahora hacia el oído de ella.

- ¿Qué? ¿Te ha entrado frío de repente? – usó tono irónico, pegándose a su espalda.

- No precisamente – contestó dándose cuenta de que recortaba la distancia-. Yamato…

- No voy a hacer nada que tú no quieras…

- ¿Que yo no quiera? Mejor no te digo lo que llevo queriendo hacer cada vez que nos quedamos solos desde hace una buena temporada… - ironizó, escuchando como le entraba la risa-. Pero… Lo que no quiero es que vuelvas a pasarlo mal tú por mi culpa.

- ¿Tengo que repetirte otra vez que no es culpa tuya?

- Bueno, ya me entiendes…

- No, sé perfectamente que te crees eso que es tu culpa. Y no lo es, si todavía no puedes continuar porque te molesta… Mientras que te moleste lo más mínimo el que se va a seguir negando a hacer nada soy yo.

La respuesta que obtuvo por parte de ella fue sentir como dejaba su cabeza apoyada contra él, tomándose unos segundos para volver a decir nada.

- Eso no lo vamos a poder saber hasta el último momento y es lo que me da rabia por ti – confesó finalmente, ladeando el cuello para poder observarlo.

Frunció el ceño. Tenía que admitir que ella tenía toda la razón. Era por lo que solía quedarse de tan mal humor tras los intentos fallidos, porque llegaban demasiado lejos y al final él era el que peor se quedaba. Pero era plenamente consciente de los motivos que llevaban a aquello y prefería intentarlo a simplemente no acercarse a ella por miedo a que saliera mal.

Rodeó su cintura con sus manos, pensativo, buscando palabras con las que poder contestar hasta que una idea cruzó su mente, provocando que una sonrisa de medio se dibujara en su rostro.

- Yo creo que podemos enfocar las cosas de otra forma.

- ¿Otra forma? – se dio cuenta perfectamente del tono que usó él al hablar, buscando ahora su mirada en el reflejo.

No contestó, manteniendo así su sonrisa y su posición, únicamente moviendo las manos en busca del borde de la toalla de ella. Solo dejó de sonreír para empezar a dejar suaves besos por el cuello de ella, bajando en dirección hacia su hombro mientras que tiraba de la prenda para provocar que acabara cayendo al suelo tras apartarse mínimamente él para dejarla resbalar.

Rodeó ahora la cintura de ella, esta vez sin nada que le impidiera tocar su piel, teniendo cuidado con acercarse más de la cuenta de la cicatriz, a sabiendas de que solía incomodarla. Sintió cómo se apoyaba del todo contra él, notando un hormigueo allá dónde la piel de ambos entraba en contacto directamente.

Volvió a subir repitiendo sus gestos para poder así alcanzar los labios de Sora, dedicándole un beso largo e intenso mientras que comenzaba a explorar con sus manos el cuerpo de ella, atreviéndose a subir hacia el pecho, rozándolo con suavidad a sabiendas de que podía hacerle daño.

Sonrió al sentir como la reacción de ella era positiva, entrecortándosele la respiración. Tanteó con sus dedos las zonas más sensibles, acariciando únicamente con la yema de sus dedos la areola, tanteándola, notando como su cuerpo reaccionaba a él, aprovechando para hacer algo de presión provocando que un leve sonido saliera de entre los labios de ella.

Comenzando a besar su cuello, cambió las manos de lugar, bajándolas lentamente por el vientre de ella. Con su rodilla hizo algo de presión entre sus piernas, indicándole así que las separase ligeramente sin necesidad de utilizar palabras. Bajó sus manos hasta su cadera, llevándolas poco a poco hacia sus muslos, acariciándolos lentamente, llevándolas hacia la cara interna de éstos. Pudo notar en ese momento como Sora subía el brazo, sujetándose así a su cuello, acariciándolo como podía.

- Otra forma – susurró en su oído antes de llevar sus caricias a lugares más estudiados.

Echó al cabeza hacia atrás, cerrando sus dedos con fuerza contra el cuello de Yamato, notando como su respiración se alteraba automáticamente. Cerró los ojos al sentir como la acariciaba de esa forma íntima que conseguía que sus propias rodillas amenazaran con fallarle a medida que él iba ganando confianza en sus movimientos.

No tardó en poder darse cuenta de que en aquella ocasión el cuerpo de su esposa sí que estaba reaccionando como se debería, sonriendo sin poder evitarlo. No iba a parar tampoco, disfrutaba simplemente por la idea de tenerla a su disposición, escuchando el sonido de su voz susurrar son suavidad su nombre y ver cómo se revolvía deseosa de poder hacer más.

Solamente se detuvo cuando sintió la mano de ella posarse sobre la suya. Sonrió, viendo ese brillo en la mirada rojiza de Sora que tanto había echado de menos, dejándola ahora girarse del todo hacia él con la intención de besar sus labios. Lo hizo con necesidad, echándole los brazos al cuello y pegándose a su cuerpo.

Las manos de Yamato volviendo a recorrer la espalda de ella, bajando hasta la cadera, sujetándola así con fuerza contra él para poder salir de una vez del baño y llevarla hasta la cama. Olvidándose por completo de cerrar la puerta, la dejó caer sobre las sábanas, sin cuidado ni delicadezas. No se tumbó inmediatamente sobre su mujer, tomándose unos segundos para observarla en esa posición

- Ven aquí de una vez – dijo con tono exigente Sora.

Obedeció sin duda, estando a punto de llevar las manos a sus pantalones con la intención de deshacerse de ellos, no teniendo tiempo al verla incorporarse para atraerlo de nuevo buscando un beso. Sonrió ante ese gesto sin poder evitarlo, dejándose acercar.

El sonido del teléfono de Yamato hizo que ambos dieran un salto, no esperando por ello en ese momento. Decidió ignorarlo por completo, pensando que sería su padre preguntando por la niña y eso, sin duda, podría esperar. Sora parecía pensar lo mismo porque retomó sus acciones, besando el cuello del rubio. Y, de nuevo, el teléfono volvió a sonar.

- Como sea Takeru otra vez le va a faltar Tokio para correr – protestó ella-. Ignó…

No pudo terminar la frase, pudiendo escuchar como ahora sonaba su teléfono desde la cocina donde lo había dejado y, como, apenas unos segundos más tarde, podía escucharse el llanto de Aiko. Cruzaron una mirada, entre confusos e incrédulos, sin saber muy bien cómo reaccionar hasta que, por tercera vez, el teléfono de él sonó.

- Contesta – gruñó prácticamente Sora, resoplando.

Con toda la resignación del mundo, Yamato se arrodilló entre las piernas de ella dónde segundos antes había estado tumbado, alargando el brazo para coger el teléfono. La cara que puso al leer el nombre que aparecía en pantalla llamó la atención de Sora, quien se incorporó ligeramente.

- ¿Quién…?

- ¿No tienes otra cosa mejor que hacer con tu vida que venir a despertarme a la niña a estas horas Mimi? – soltó con tono mordaz-. ¿Se puede saber qué quieres?

Confusa, Sora se quedó mirando las caras que iba poniendo él hasta que, finalmente, le tendió el teléfono. Alargó la mano, viendo como se retiraba de encima de ella, con resignación y miraba a su alrededor en busca de algo que tenderle a la pelirroja para que se cubriera.

- ¿Qué ha pasado Mimi? – silencio-. ¿Mimi? – buscó con la mirada al rubio de nuevo, con los ojos abiertos de par en par-. ¿¡QUÉ!? ¿Cómo que te has puesto de parto? ¡Pero si Koushiro está en Kioto! ¿Estás sola?... Voy ahora mismo…

Cruzando una mirada de disculpa con Yamato, no pudo más que seguir con la vista hasta que desapareció escaleras abajo, seguramente con intención de ir a intentar calmar a la niña. Resignada, se sentó del todo en la cama.

- Tranquila, ahora mismo voy…


AnnaBolena04: creo que dice la pelirroja que eso se queda solo en algo muy, pero que muy metafórico, que ella precisamente no estaba caminando demasiado bien jajajaja Pero sí, estaban los dos demasiado contentos con el mundo en general para pensar en algo más. Estos detallitos que no quise meter en su momento siempre sirven como break entre la conspiración de maldades en los que los tengo metidos.

Y hablando de lo cual, ¿soy yo la única que se imagina al rubio subrayando en algún color más llamativo el nombre de Mimi en su lista negra? Jajajajaja Odio va a ser poco, que de verdad que, NO, no era el momento. Y a nada que se ha quedado de ser fuertemente ignorada porque si no fuera porque acabó despertándoles a Aiko seguro que ya podía sentarse a esperar, que ellos dos estaban así como un poco ocupados.

¡Besitos de tortuguita!

Beyond and Epic: ¿alguien decía algo de temas tortugusos? Frustrados, claro, pero ahí están... Aaaains, pobrecillos que ahora que parecía que todo iba pues se le ocurrió a Mimi ponerse de parto y estar en la peor de las situaciones para ello. Solo diré que creo que hasta ella les habría dicho que no pasaba nada por tardar en hacerle caso de saber lo que estaba pasando dada la situación en la que llevan una temporada... Jajajaja

Yamato odiando a Mimi muy fuertemente de aquí hasta el final de los tiempos y finalmente con una acusación directa que hacerle. Que lo de decirle delante de Toshiko que las medidas de Sora no las podía coger a mano acaba de quedar en segundo plano porque esta ya pasa de castaño oscuro jajajaja

Me voy a seguir haciendo el mal desde mi rincón que luego me vuelan tomatazos. ¡Un beso!

Ace Cornell: y mira que Kioto es una ciudad superrecurrente a lo largo de toda esta historia. Y no, lo lamento, pero tus maléficas intenciones esta vez han pasado de largo xD Debe de salir más veces el nombre de esa ciudad que el de la propia capital.

Seguro que podría sacarse algunas moneditas el pobrecito, que no se preocupe, que algo se seguirá pudiendo hacer con él. Y sino lo dejamos de niñero de Aiko de continuo y que se entretenga que seguro que no tienen muchos problemas tampoco con eso.

¡Un beso!

Guest Vecina: eso, tú no la provoques que luego te pone en la lista negra. Acabas igual que Mimi ahora mismo, en la lista negra de Yamato con el nombre escribo en rojo y repasado con el subrayador más chillón que encuentre jajajaja ¿Tú crees que ahora le habrá cogido mucha más manía de la que ya le tenía? Jajajajaja Yo creo que es capaz de ni aparecer por el hospital ni al día siguiente... Y normal, pobre hombre, que para una vez que la cosa parecía ir más que bien. Si en el fondo le pasa por no espabilar y tardar más de la cuenta jajaja

Bueeeno, yo debe de ser que a los que conozco que gastan de uniforme son tan zoquetes que al final inmunizan los efectos de lo demás... Pero en el caso de Yamato yo sigo manteniendo que tiene que ser algo peligroso para la salud. Este FB no estaba planeado, estaba tranquilamente escribiendo la escena del presente y se me vinieron en la cabeza en ese plan y me dio el mono. Aviso, vienen muchos capítulos con FB no dentro de demasiado que han salido así, sobre la marcha y que han provocado cosas en el presente especialmente para justificarlos. Pero eh, son todos muy entretenidos jajajaa Y incluso hay alguno hecho bajo amenaza de alguien... jajajaja

Sí y eso que lo tengo todavía sin escribir porque soy así y me voy saltando las líneas temporales para dejarme escritas cosas que sé que me van a costar más o me pueden llevar más tiempo. Así que lo tengo aún en pendientes... A ver qué lían esas dos por allí y si Yamato es capaz de sobrevivir a un bebé por primera vez, por buena que parezca ser Aiko jajajaa

Al menos estamos de fin de semana vecina, que eso siempre importa. Yo voy a dedicarme a hacer el vago ahora un rato que ya toca, que esta semana prometía ser relajada y acabado siendo un show, pero bueno, lo normal xD ¡Un bico grande grande! ¿Qué tal van las tartarugas? ¿Sobreviven?