- Nii-chan ¿estás bien?- preguntaba una y otra vez el pequeño Feliciano, Isabel tenía algo de angustia pues su amigo no reaccionaba para nada. Llevaba unos minutos inconsciente.
- ¿Y si le dio parálisis?- preguntó la niña con un tono donde mostraba lo asustada que estaba.
- No creo… ¡NII-CHAN!- le gritaba Feliciano a su hermano, pero simplemente este último seguía sin contestar.- Lo siento, tendré que hacerte esto.-
- "¡PAS!"- se escuchó un golpe, Lovino reaccionó rápidamente, se levantó del pasto y sobándose la cabeza comenzó a quejarse sobre su hermano, Isabel se rio de una manera muy discreta, se estaba divirtiendo con ese par de hermanos.
- ¡ERES UN IDIOTA! ¡¿POR QUÉ LO HICISTE?!- gritó Lovi.
- Aaaaah~- gritaba el pequeño Feliciano, corría lo más rápido que podía para escapar de la mini furia de su hermano, María sonreía, jamás se había divertido de esa manera, ni cuando estuvo con Antonio, quizás era porque ellos también eran niños como ella, en cambio España era adulto y no jugaba de esta manera, aunque no excluía la idea de que también era divertido. De repente sintieron una vibración en el piso, pareciera que estuviese temblando, los empleados comenzaron a correr a sitios seguros, dejando a los niños solos por la desesperación de salvar sus vidas.
- ¡DEJEN DE PELEAR PAR MOCOSOS!- no era un temblor, tampoco la tierra se iba a abrir, menos una nave espacial aterrizaría en la mansión del vanidoso Francis, era Elizabeth, de lejos vio como sus protegidos peleaban y nadie hacia algo por separarlos. Isabel corrió a los arbustos, mientras que las Italias se miraban confusas y desesperadas corriendo como locos no sabiendo que hacer.- En casa arreglaremos esto…- un "ssh" de una serpiente salió de la boca de la chica, un aura negra surgió de su espalda, y su mirada daba muchísimo miedo.
~~~~~ á ~~~~~
- Me encanta como los educa…- dijo Ana al aire, estaba observando la escena desde lejos, pues podía ser peligroso acercarse a intentar ayudar. Con la mirada buscaba a la pequeña Isabel, pero no la encontraba por ningún lado, eso la comenzaba a preocupar.
- Puede que no sea el método correcto para educar a esos niños pero es bastante efectivo, lo recomiendo.- dijo una segunda voz. Ana no puedo evitar gritar y saltar del susto, poniéndose pálida, una mirada de desaprobación salió de los ojos de su nuevo acompañante.- Mal, demasiado informal, una mujer no debe de gritar a menos que unos bandidos estén a punto de hacerle algo, o también cuando la estén amenazando.-
- Ammmm…- Ana no sabía que contestar, miró al hombre, analizándolo de una manera rápida: lentes, ropa elegante y fina, de tez blanca, de carácter serio, pero lo que más le llamó la atención era el mechón de cabello que sobresalía de su peinado, no iba de acuerdo al traje pero…. Bueno… al parecer a él le gustaba ese mechón.- ¿Y usted es..?- dijo sin terminar la pregunta.
- Roderich Edelstein. Soy la nación de Austria, estoy a cargo de Italia del Norte e Italia del Sur.- contestó sin dejar de mirar a la chica con cierto ¿odio? Vaya, no podía descifrar la expresión de su rostro, lucia muy serio, pero a la vez irritado.- Usted debe de ser la nana de María Isabel, ¿cierto?-
- Sí, estoy a cargo de ella.-
- Estas son horas de trabajo, debería de estar con ella, cuidándola, ahora.- le dijo Rod con un tono serio y mandón, eso a Ana no le gustó, mordió su lengua para no explotar frente a ese hombre, ¿Quién se creía? Solo porque era una nación rica y "educada" no tenía el derecho de hablarle de esa manera, pensó por un instante que contestar, intentaría no sonar grotesca, mal educada ni nada que no fuese bueno, claro que la mirada que en ese instante tenia, a Austria no le gustaba en lo absoluto, pues sabía que lo pondrían en su lugar.
- Estaba atendiendo unos asuntos con el esposo de mi protegida.- contestó mordiendo su lengua para contenerse.
- Mmmm…- Roderich mordió sus labios.- ¿Qué clase de asuntos habrá atendido?-
- Le pido que no hable de esa forma y que se deshaga de esos pensamientos, pues no ha pasado nada.-
- Por favor, Alfred no están poco cuerdo como para hacerle cosas a esa niña, es obvio que el prefiere a mujeres de mayor edad…-
- Mejor cállese, no me importa que sea una nación, o que conozca a todos los presidentes, no permitiré que los insulte.- Roderich no pudo contestar, pues Alfred había llegado al lugar, solo miró de una manera algo amenazante a la joven, quien le regresaba la mirada retándolo.
- Hola, ¿sucede algo?- preguntó Jones al sentir el aura negativa en la zona.
- Nada, aquí el señor Roderich me estaba comentando sobre cómo educar a los niños, aunque no se me hace una buena manera, hay otras menos… mmmm… digamos… menos agresivas y más apropiadas.-
- Intentamos educarlos de otras maneras pero simplemente son demasiados inquietos y traviesos, una vez "lavaron" mi ropa, la dejaron en una cubeta con cloro, créame que toda una semana tuve que vestir el resultado de su desastre, nuestros sastres personales tuvieron que hacer, prácticamente, muchas mudadas de ropa para mi, En otra ocasión hicieron de cenar, pero me reservo el resto de la historia.-
- No creo que hayan desgraciado toda su ropa.- contestó Ana.
- Aunque no lo crea, ellos hicieron eso…-
- Esos dos son realmente unos traviesos, aunque no debes de negar que son muy cariñosos.- comentó Alfred, Rod asintió y se dio la media vuelta.
- Les recomiendo que regresen con su pequeña, algo podría pasarle.- dijo con un acento algo malicioso pero con clase y se alejó, ambas personas observaron cómo se retiraba el europeo, a Ana esas palabras le causaron mucha preocupación y casi salía corriendo del lugar, sin embargo Alfred la detuvo, la tomó del brazo e hizo que se calmara.
- Tranquila, él es así a veces, deja que conozca más a Isabel, le caerá muy bien, sobre todo porque es muy educada.
- No me puedo calmar, siento que todos están en contra de ella, temo que le vaya a suceder algo.-
- Ana, no pasará nada, no se meterán con ella ni contigo, las protegeré a las dos, no dejaré que nada les pase.- esas palabras la tranquilizaron un poco, suspiró y caminaron hasta donde estaba la niña.
~~~~~~ á ~~~~~~
Isa seguía escondida detrás del arbusto y sus nuevos amigos continuaban huyendo de su protectora. En eso Ana llegó sin hacer ruido, se sentó a su lado en el pasto intentando no hacer ningún sonido y la abrazó, la menor brincó del susto e instintivamente hizo a golpear a Ana, al ver que era su nana a la persona que había agredido se detuvo y comenzó a pedir disculpas sin parar.
- Ya basta Isabel, fue mi culpa por haber llegado de esa manera, no debí de hacerlo, prometo que para la próxima no volverá a suceder.- pero María seguía pidiendo disculpas, Ana finalmente la tranquilizó y aceptó sus disculpas.- Todo está bien, ¿verdad?-
- Ah… si… eso creo… Me espantaste mucho….- dijo con voz quebrada mientras sus ojos se tornaban más brillosos de lo normal.
- No, no, no… no llores mi pequeña.-dijo para intentar consolarla, la abrazó fuerte, de manera que parecía que la estaba protegiendo.- Ya pasó…. Prometo que no volverá a suceder, es una promesa.-
- No es eso… es que me… recordó… a…- María no terminó la frase y comenzó a llorar sin parar, los pequeños italianos escucharon el llanto, se detuvieron al igual que Eli, caminaron hasta los arbustos y miraron la escena. Alfred llegó con algo de calma, no sabía que algo sucedía y no tenía idea de que hacer. La húngara tomó a los niños y les dijo:
- Vamos, necesitan estar solos,- y se alejó con ellos. Los Italia protestaban, pues querían estar con su amiga y ayudarla, pero Eli aceptó.
- Ana… ¿Qué sucedió?-
- Nada, es algo que tú no sabes…-
- Pienso que debería de saberlo, es justo, ahora soy parte de su vida y necesito saber si pasó algo antes.-
- No me pidas eso ahora, mejor vámonos…- el americano miró a la niña, no paraba de llorar y de abrazar fuerte a su nana.- Solo me tiene a mi… tú no sabes… y es como si no estuvieras para ella en esto…- esas palabras indignaron a Alfred, pues se sentía excluido.
- Esta bien, si insistes. Iré por el auto, las veo en la entrada.-
~~~~~~ á ~~~~~
- Ami, ¿Por qué se van tan pronto?- preguntó Francis.
- Isabel no está muy bien, se siente…. Mal… necesita estar en casa. Fue un placer haber venido, aunque fuese un rato.-
- Para la próxima nos divertiremos más, no salió como planeé gracias a ¡alguien!-
- De nada.- contestó Arthur desde el fondo.
Ana iba con Isabel caminando por la mansión, iban directo a la entrada, fue cuando la menor vio algo que le llamó la atención.
- Mi hermano…-
