Hola, lamento mucho el retraso.

Gracias a mi Beta que corrige todos mis horrores al escribir...Keikleen gracais otra vez.

Skulda Darck, espero disfrutes este capitulo, tu ayuda ha servido de mucho. Disfrutalo.


III MESES.

-Hermosa -concluyó Sirius cuando Mary se paró frente a él y le mostró su atuendo para esa noche. Mary soltó un suspiro, quizás preguntarle a tu esposo como te ves no es lo adecuado, después de todo está obligado a responderte que te ves hermosa y máxime si estás embarazada y tus hormonas te tienen de susceptible a los cambios de humor. Sirius le sonríe y le extiende su mano para acercarla hasta él y abrazarla de la cintura -se supone que estaríamos allí temprano -y con eso Mary cierra los ojos porque Sirius los aparece en la calle de Godric Hollow.

-Deberíamos usar la red Flu para regresar - dice Mary con una mano en su estómago mientras el mareo que siente se le pasa.

Sirius asiente un tanto apenado, le cruza un brazo por los hombros y la guía hasta la mansión Potter, esa que fue su hogar por todos esos años y en la que ahora, de su familia, solo quedan su padre y James.

-¿Papá estás en casa? -preguntó Mary una vez que había entrado en la mansión.

Hubo un silencio por unos segundos, en los que Mary y Sirius se quitaban sus abrigos y se adentraban tan solo un poco a la casa. Charlus Potter les sale al encuentro, con una sonrisa cálida y limpiándose los anteojos con la camisa -tú hermano salió a buscar a Lily, no los esperaba tan temprano -Mary se paró en puntillas y le dio un beso en la mejilla a su papá. Sirius que ya estaba un tanto más alto que su suegro, cruzó un apretón de manos con él.

-La verdad... Es que queríamos hablar contigo primero -dijo Mary sonriente.

-Bien -dijo Charlus indicándoles con un brazo para que entraran un tanto más en la casa -soy todo oídos.

Mary miró a Sirius como para pedir apoyo, pero su esposo estaba más nervioso que ella, así que solo se limitó a tomarle la mano y hundirse en el sillón. Para el comentario de muchos su relación estaba marchando demasiado rápido, y aunque a él eso no le importara, si le preocupaba que Charlus se preocupara por ellos. En especial porque para Mary era muy importante el apoyo de su padre. Pero en su cabeza corría la idea de que, si bien no lo habían corrido a patadas cuando quiso casarse con ella, ahora sí lo harían.

-Estoy embarazada -dijo Mary, pensando que ser directa era lo mejor que podía hacer, se acomodó cerca de Sirius, esperando la reacción de su padre.

-¿En serio? -preguntó Charlus con una sonrisa muy parecida a la de James cuando pensaba en merodear. Sirius y Mary asienten con la cabeza -¡Felicitaciones! -exclamó levantándose justo al mismo tiempo en que al unísono Mary y Sirius soltaban un suspiro de alivio. Palmeo a Sirius en la espalda y apretó a su hija en un abrazo. Sirius se hizo a un lado, escuchando que James acababa de llegar a la casa y les dio a padre e hija unos minutos a solas -Mary, vas a ser una gran madre, ¿Lo sabes? -le dijo sonriéndole y besándole la frente. No, Mary no lo sabía. Es un hecho de que había escuchado a todos decirle eso y ahora ella ya ni sabía que pensar, hasta ese momento solo esperaba a que el momento llegara, sabía que de alguna forma no estaría sola -¿Cuántos meses tienes? -preguntó su padre tomando una postura más severa, lo cual a ella la asustó un poco.

-Tres -responde Mary mirándolo con curiosidad por su repentino cambio de humor.

Charlus asiente, con una mirada un tanto melancólica que Mary no entiende en ese momento a qué se debe -ellos son buenos aurores -le dice indicando el lugar en donde las voces de James y Sirius se escuchaban -pero los tiempos se vuelven oscuros, espero estar aquí el día en que nazca mi nieto. Pero cuídate mucho por favor, es mejor perder la vida de un viejo como yo, a una tan joven y preciada como esa -le dijo indicando con un gesto hacia el vientre de Mary, le sonrió y con un beso en su frente, y con eso se fue a saludar a su hijo menor. Dejándola a ella con una sensación extraña en su interior.

VI MESES.

Mary sigue a Remus por el estrecho pasillo de aquella capilla, hasta llegar a un pequeño despacho, donde Sirius estaba esperándolos frente a una puerta. Sirius le sonríe y se hace a un lado, colocándose tras ella al lado de Remus.

-James -llamó Mary tocando la puerta, se escuchó un ruido al otro lado y con un crujido la puerta se abrió. Tras una última mirada a Sirius y Remus, Mary entró en la habitación. Se sorprendió de verdad al ver el estado en que estaba su hermano, con el cabello increíblemente desordenado, la corbata colgando de mala manera en su cuello y con el nerviosismo en todo su cuerpo. ¿Quién diría que James se iba a poner así? Si es cierto era su boda y por lo tanto tenía todo el derecho de ponerse nervioso, pero de eso a la desesperación en la que se encontraba era demasiado -James, ¿Pero que te sucede?

James levanta la mirada -no lo hubiera hecho si Lily no lo desearía con todo su ser, yo la amo, pero y si todo se arruina después de esto.

-¿Lo dices por lo que pasó con mamá y papá? -le preguntó Mary, James asintió mirando hacia el suelo. Ella nunca pensó que después de todo lo que había pasado con su madre, James quedara afectado de alguna manera. Suelta aire y sonríe, tiene que animarlo porque no puede dejar que se pierda en esas tonterías, se acerca hasta él y le empieza a anudar correctamente la corbata -yo he pensado en eso, pero sabes después de todos estos meses sabiendo que dentro de poco seré madre, creo que no puedo vivir pensando que cosas malas haré, eso es paranoia James. Lo que les sucedió a nuestros padres fue algo malo, pero eso no significa que a nosotros también nos tiene que suceder -se hace un leve silencio, Mary se coloca las manos en la espalda y contempla a su hermano elegantemente vestido -amas a Lily y estoy más que segura que ella te ama a ti por igual. Es todo lo que necesitas saber para vivir bien. -James que tenía la mirada en el suelo, puso una mano en el vientre de su hermana y sonrío de lado -créeme, vale la pena el intento.

-Está bien, me convenciste –le dice risueño -toma -le dijo entregándole una pequeña caja a Mary -son los anillos, asegúrate de que el padrino no los pierda. ¿Cómo me veo? -pregunta guiñándole un ojo.

Mary ríe -muy guapo, apresúrate -le dijo encaminándose hacia la salida. Se topa con Sirius en la entrada, de brazos cruzados y recostado contra la pared. Mary se acerca hasta él, le coloca la corbata correctamente y le mete los anillos en una de las bolsas del saco, se inclina como puede y lo besa en los labios -te amo Sirius, gracias por casarte conmigo.

-No es que hubiera querido a alguien más -le dijo Sirius tomándola de la mano y guiándola fuera de allí.

VIII MESES

Remus, Sirius y James nunca imaginaron que armar una cuna tardaría más de tres horas, que la bendita cosa se caería más de ocho veces, que los tres ganarían unos cuantos martillazos y que acabarían completamente agotados después de armar toda la habitación, que entre los tres habían preparado para el "futuro merodeador". Porque aunque Mary aun no lo había hecho oficial, Sirius y James aseguraban que ese bebé iba a ser un niño. Remus simplemente les siguió la corriente, al fin y al cabo discutir con esos dos era como nadar contra la corriente y nunca imaginó que al final el trabajo sería tan difícil.

-Solo por si acaso -dijo Remus mirando con recelo la cuna que recién acababan de terminar -deberíamos agregarle un par de hechizos, ya saben, para que no le pase nada al bebé. -Los otros dos asintieron, gracias a Merlín que las buenas ideas de Remus aun servían aunque estaban a punto de quedarse dormidos en el piso. Así fue que con un ágil movimiento de varita, el licántropo hechizó la cuna, asegurando que sería el lugar más seguro para que su futuro sobrino naciera -¡Perfecto! –anunció Remus a punto de desplomarse y sabiendo que su trabajo ya estaba terminado.

James negó con la cabeza –la habitación necesita color –dijo sacando su varita del bolsillo de su pantalón, su rostro era de pura concentración, se mordió un poco el labio inferior y al final una sonrisa traviesa apareció en sus labios –mi futuro ahijado va a estar feliz con esto –anunció y moviendo la varita todo lo que había en la habitación se tornó de colores rojos y dorados –El futuro Gryffindor.

-Cornamenta, a Mary no le va a gustar nada de eso –dijo Sirius con tranquilidad –yo creo que le gustaría algo más neutro, más…más….bueno más…-y en lugar de decirlo sacó su varita y con el mismo movimiento que James hizo los colores de la habitación se convirtieron en un azul celeste.

-Eso es muy…muy muggle –dijo James con una mueca de desprecio.

Remus soltó un bufido –espera a que Lily te escuche decir eso –dijo haciendo que James se pusiera rojo y que Sirius riera con ganas –además, los dos están muy equivocados, a Mary no le va a gustar eso, lo preferiría rosa –y al mismo tiempo que lo decía los colores de la habitación se tornaban de color rosado.

-¡Insinúas que no sé lo que mi esposa preferiría! –exclamó Sirius poniéndose de pie y al mismo tiempo cambiando la habitación a un color celeste una vez más.

Remus roda las ojos, él no quiere pelear, pero James no piensa lo mismo que él –por supuesto que no lo sabes, Mary es seguro que quiere que empiece a familiarizarse con las cosas que va a vivir cuando se vaya al castillo –y una vez más los colores de la habitación cambiaron a los de un Gryffindor muy fiel- así se va a sentir como en casa cuando se vaya a Hogwarts, no un patético azul –dice mirando a Sirius –y Remus para tú información, va a ser un niño. ¿Por qué le insistes en que sea rosado? –dice girándose a ver a Remus.

-Y estoy asumiendo que Mary ya les dijo que va a ser un niño, porque si no se los ha dicho es mejor dejarla rosada, a las mujeres les gusta el rosado –añadió Remus con toda tranquilidad poniéndose de pie y uniéndose en la discusión, aunque él no quisiera en un principio.

-No –responden Sirius y James en coro.

-Pero es más probable que sea un niño –apuntó James en defensa.

Sirius le asiente y cambia la habitación de nuevo a un color azul –por eso debemos dejarla así.

-Chicos ella quiere rosado –dijo Remus cambiando a rosado una vez más.

-Como Gryffindor –protesto James cambiando todo a su parecer.

-Es mi hijo, póngale ustedes los colores que quieran cuando tenga uno –gritó Sirius y la habitación cambió a un color azul.

-Sirius se racional y piensa en Mary –dijo Remus una vez que James indignado se había quedado callado, y los colores de la habitación quedaron rosados.

-Azul…

-Rosa…

-Gryffindor…

-Rosa…

-Gryffindor…

-Azul…

-AZUL….ROSA…GRYFFINDOR…

Y con ese último grito los tres, sudados, adoloridos y completamente rendidos cayeron sentados en el suelo de la habitación, con la espalda contra la pared y sin ganas de mover un solo dedo. La pobre habitación del futuro Black ya había sufrido las consecuencias de los tres últimos hechizos, porque ahora todo estaba mezclado con los tres colores: rosado, azul y los colores de un Gryffindor. El sonido de pasos llegando hasta ellos los hizo reaccionar, aunque ninguno tuvo la energía para levantarse.

-¿Qué tal si dejamos que Mary escoja el color? –preguntó Remus rendido y los otros dos asintieron igual de cansados.

-Mary...si eres tú, quieres cerrar los ojos antes de entrar -gritó Sirius tirándose luego al suelo completamente para quedar acostado, sintiendo el alivio en todos los huesos de su cuerpo. Mary empujó la puerta y con los ojos cerrados y la manos extendidas por si tropezara con algo, entró un poco a la habitación -bien quédate allí y abre los ojos –dijo Sirius dando las últimas instrucciones.

-Solo ignora a los tres tirados en el suelo -dijo James antes de que Mary siguiera la instrucciones de Sirius.

Mary hizo como le habían pedido y sonrió enormemente al ver el cuarto para bebé que los tres habían armado. Se lleva una mano a su vientre como pensativa, mientras mira cada detalle del lugar. Las cosas eran muy bonitas, la cuna y todos los demás arreglos, pero la combinación de colores era algo...inusual, si eso podía decir para no herir los sentimientos de los tres merodeadores tirados en el suelo.

-¿Te gusta? -le preguntó Sirius, dudando del trabajo de su mañana, es que Mary se había puesto tan pensativa.

-Es hermoso -respondió Mary haciendo que los tres sonrieran orgullosos -¿Pero qué les sucedió con los colores?

-Es para que escojas cual prefieres –dijo Remus sin siquiera mencionar la discusión que habían tenido, así se salvaban de una posible regañada o de que se burlaran de ellos, todo dependía de que como estaban las hormonas revolviendo el temperamento de Mary –como el rosado –apuntó muy seguro de que él sería el victorioso.

-Azul –dijo Sirius mirando a su esposa con una sonrisa de forma coqueta.

-O como un Gryffindor –dijo James demasiado cansado para quitarle a Sirius esa estúpida sonrisita de los labios, que le estaba dando a su hermana.

Remus en ese momento lo entendió, la forma en que Mary lo había preguntado y como se había llevado una mano a su vientre al ver el lugar. Sonrío esperando ver como tomarían la noticia sus amigos, si bien con un movimiento de varita podían hacerlo todo de otro color, quería ver la reacción de Sirius y James después de tal desilusión.

-A las niñas no les gusta el azul –dijo Mary mirando a Sirius de forma tierna, quería ver la reacción de él primero, Sirius ríe gigantescamente y mira anonadado el vientre de su esposa, justo en el lugar en donde está su hija. Una niña no le suena tan mal. James va a protestar o a decir cuánto lamenta que no sea un niño y con un codazo de Remus mira a su mejor amigo y sonríe. Su labor es ser tío y malcriar a esa nena que dentro de unos días estará con todos ellos.

-Aun así será una buena merodeadora -comenta James orgulloso imaginándose Merlín sabe que cosas en su cabeza –por lo tanto tiene que estar en Gryffindor, así que aun podía quedar con los colores de…

-James –le dijo Mary negando con la cabeza y sonriendo –yo lo prefiero rosado.

-Rosado será-dijo James sonriente y soltando un suspiro de resignación, Remus suelta un bufido y es él quien cambia los colores al rosado que había sugerido inicialmente –lo que sea para la pequeña Potter.

-Black también -protestó Sirius mirando receloso a James.

Remus les rodó los ojos y hace el esfuerzo para ponerse de pie –yo me voy antes de que empiecen otra vez -dijo despidiéndose de Mary y a paso lento salir de allí.

James y Sirius lo siguieron, Sirius besó a Mary en la mejilla y la ayudó a bajar las escaleras para despedir a James. Solo que antes de que pudiera pensar si desaparecer o usar la conexión Flu para llegar a su casa, Lily entró a la casa y se apresuró, sin decir absolutamente nada, a darle una carta a James. En silencio observaron todos, ver como los colores se le iban del rostro y tragaba un enorme nudo que se le había hecho en la garganta. Le entregó la carta a Sirius, Lily se acercó a abrazarlo con cariño. Remus y Sirius leyeron la carta, juntos para cuando terminaron de leer habían pasado por la misma reacción que James.

-¿Qué sucede? -les pregunta Mary comenzando a asustarse.

-Mary deberías sentarte -dijo Lily con mirada seria.

Sirius caminó hasta estar más cerca de Mary, la ayudó a sentarse en el sillón más cercano, tomó su mano en la de ella. Mary miró a James y se quedó sin aire momentáneamente, solo le bastó sostener la mirada con él unos segundos para que, a ambos se les llenaran los ojos de lágrimas. Sea lo que fuera nada bueno podía ser lo presentía.

-Hubo un ataque, Mary... -empezó James con la voz débil.

Mary cerró los ojos, desde que Sirius y James se formaron como aurores ha temido que alguien le diga esas cuatro horribles palabras. Y cómo James y Sirius estaban frente a ella, solo quedaba una persona por qué preocuparse, su papá. Recordó las palabras que le dijo el día que le contó que estaba embarazada, era como si supiera que esto iba a suceder. ¿Sería que él estaba esperando su muerte de alguna manera? -no sobrevivió ¿Verdad? -preguntó con la voz en un hilo, solo para estar segura aunque ella ya se estaba imaginando en su mente cual iba a ser la respuesta de su hermano. James negó con la cabeza y miró hacia el suelo, Lily lo abrazó y él se apoyó en ella. Sirius le dio un beso a Mary en la mejilla cuando ella se recostó en él, la abrazó. El hombre a quien él siempre conocería como una verdadera figura paternal había muerto. Se apretó mucho más al cuerpo de Sirius, en su mente se repetía una y otra vez: su padre había muerto, quizás de tanto repetirlo, va a llegar un momento en el que lo pueda aceptar.

/…/

Sirius se sienta sosteniéndose la cabeza con las manos y los codos en sus piernas a esperar quién sabe cuánto. Preocupado, nervioso y rogando a toda divinidad que él nunca se había molestado en rezar, que su hija y esposa estén bien. Porque de lo contrario la culpa se la echaría él para siempre, discutió dos días enteros con Mary para que no fuera al funeral, James lo apoyaba él no quería más perdidas, pero Mary les ganó la batalla al final y los dos tuvieron que dejarla ir.

Fue en una mañana muy fría de otoño, cuando parecía que todas las hojas de los árboles del cementerio de Godric Hollow estaban en el suelo y el viento soplaba fuerte y las revolvía a todas con intensidad. Llegaron allí cuando ya todos estaban presentes, porque James se hizo cargo de recibir todos los pésames de todas las personas que llegaron al funeral de su padre, todo para evitar que Mary se alterara. Y lo hubieran logrado, o al menos eso pensaba Sirius, si Dorea no hubiera aparecido. Solo habló unos momentos con James, pero Sirius cree que ya había hecho demasiado daño en Mary como para llevarla a esto. Una semana era lo que le faltaba a ella para tener los nueve meses. ¿Sería posible de que esa semana no afectara en nada? Merlín, él no lo sabía, él era auror no medimago.

Siente una palmada en su espalda, James se sienta a su lado, dándole apoyo, solo tiene que levantar la mirada un poco para ver a Remus apoyado contra la pared. Con diez minutos más pasaron y Sirius ya no sabía ni qué hacer con él mismo. Comenzó a caminar alrededor del pasillo. Ruegos y demás eran totalmente desperdiciados con Sirius, porque él quería que el tiempo se apresurara, él quería entrar en esa estúpida habitación y conocer ya a su hija. Pero es que tampoco tenía la fuerza de voluntad de entrar y acompañarla, no después de haberla traído hasta allí, sangrando y ambos con el pavor de no saber que iba a suceder ahora. No, Lily era la mejor para ese trabajo, Lily se mantendría serena y apoyaría a Mary en formas en las que él no iba a poder hacerlo.

Y al fin, después de horas según él, quizás menos en realidad pero eso ya no importaba, el llanto de un bebé llegó hasta sus oídos, deteniendo el caminar de los tres por el pasillo, si de los tres porque Sirius ya tenía igual de nerviosos a James y a Remus. Como un escalofrió invadió el cuerpo de Sirius, no pudo sonreír, porque en su interior quería guardar ese momento, porque ese era el primer llanto que escuchó de su hija, ahora ya estaba relajado y ansioso al mismo tiempo por entrar y saber de su bebita y de su esposa. Dos palmadas le dieron en la espalda, trayéndolo a la realidad, sus dos amigos felicitándolo.

Nunca se había imaginado que estaría feliz de decirlo, pero que bien se sintió cuando Lily Evans salió de la sala de partos con una sonrisa, señal de que todo estaba bien –creo que deberías de entrar allí primero –dijo mirando a Sirius directamente.

Y Sirius no lo pensó dos veces, sino que una vez que la pelirroja se hiciera a un lado él entró a la sala. Mary lucía agotada, con ojeras bajo sus ojos y empapada de sudor, pero sonreía como nunca, aun así para él estaba más hermosa que nunca.

-Hola papá –lo saludó Mary una vez que se dio cuenta que los ojos de Sirius habían viajado hasta el pequeño bultito envuelto en una manta rosada que posaba en sus brazos. Sirius le sonrió de regreso, con el corazón latiéndole a mil por hora caminó los últimos pasos hasta estar al lado de ella en la cama. Mary le entregó a su hija para cargarla por primera vez. Al verla, le dio miedo, porque la miraba tan chiquita, tenía miedo de hacerle daño. Tenía las mejillas rosadas y un poco de cabello negro se formaba en su cabecita, que solo el tiempo le diría si sería revuelto y rebelde como el de la madre o simplemente lacio como el del padre. Sirius se le quedó viendo por largo tiempo, porque parte de esa pequeña bebé que cargaba en sus brazos la había hecho él, y si se lo preguntaban era la cosa más hermosa que él ha hecho y haría en toda su vida –yo creo que será igual a ti – le dice Mary y él está orgulloso de aceptar ese hecho.

-Hola Ann, escuchaste a tú mami, eres la bebé más hermosa porque eres igual a tu papi –susurra Sirius sin dejar de ver a la niña en sus brazos. Y curiosamente ahora que la tiene en sus brazos, el nombre en el que habían pensado para ella se siente como si la misma niña lo hubiera escogido.

Se siente que algo le hace falta cuando le entrega de regreso la niña a Mary, le deja a ella un corto beso en los labios antes de ir a llamar a los demás, orgulloso pidiéndoles que conozcan a su hija. Porque Sirius Black no dejará de sonreír en mucho tiempo, ya tiene dos razones enormes porqué vivir y porqué luchar. Una vida viene y otra se va, todo eso cambió para ellos en tan solo unos segundos.