Capítulo 25) La desaparición de Lyanna Stark.
Hace tiempo que no había caído tan rendida como lo hice anoche, después de todo estaba completamente agotada. Tardé en dormir unos tres segundos, realmente no supe si alguno de los presentes roncaba o lo que sucedió, literalmente caí como roca.
A la mañana siguiente, sentía como era más fresca que la anterior, entonces comencé abriendo los ojos poco a poco, sin importarme nada alrededor, sin recordar bien lo que había sucedido anoche. Entonces fue cuando no entendía bien donde estaba, abrí un poco más los ojos y una brillante cabellera roja estaba frente a mí, junto al rostro de Jon Connington.
-¡AHHH!- Grité despavorida.
En mi sobresalto y espanto matutino, no me percaté de que estaba al borde de la cama y sin más opción que perdiendo el equilibrio, caí hasta el…Me gustaría decir "piso" pero no fue el caso ya que caí sobre Rhaegar que dormía de ese lado.
Avergonzada, me levanté de inmediato. Para ver los rostros de completa destrucción de mis compañeros de viaje, los cuales se levantaron en guardia al escuchar mí grito.
-¡¿Qué pasó?!- Preguntó Arthur extrañado.
-Ah….- Dije dudando.
Por otro lado en el suelo estaba un muy adolorido Rhaegar quejándose. Al verlo me preocupé y fui al suelo.
-Discúlpame- Dije cubriendo mi boca con mis manos -¿Estas bien?- Pregunté avergonzada.
Rhaegar se limitó a levantar su pulgar mientras seguía retorciéndose en el suelo.
Después de nuestro pequeño inconveniente matutino, decidimos bajar a tomar el desayuno en completa discreción, claro algunos tuvieron que bajar cubiertos con sus capuchas, por mi parte, bajé sin más problemas que un ligero dolor en la pierna.
Tomamos la mesa más alejada que pudimos conseguir y esperábamos la comida con un poco de cerveza mientras conversábamos tranquilamente.
-No pueden negar que ustedes también hubieran gritado al ver el rostro de Jon al despertar- Decía yo indignada –Y más al recordar que dormiste sola- Claro está dediqué una mirada de molestia a Jon.
-Ya te lo dije, no lograba conciliar el sueño- Respondió Jon exagerando los hechos –Y cuando vi que estabas desaprovechando por completo la cama y todos estaban dormidos, subí-
-No te lo hubiera negado, pero por lo menos me hubieras avisado- Dije riendo.
-Te avisé- Dijo Jon sorprendido.
-¿Y te respondí?- Pregunté sarcástica, mientras todos a la mesa reían por nuestra pelea.
-Sin duda, extrañaré estos conflictos- Dijo Myles.
Justo en ese momento, la posadera llegó con nuestra comida y dado el hecho que ninguno había tocado alimento desde el día anterior, comenzamos a comer cuales bestias.
Disfrutábamos en cantidad de nuestra comida sin preocuparnos de nada más cuando del otro lado de salón, un hombre con el rostro regordete y una frondosa barba se levantó con su mano arriba, detrás de él un hombre más alto y delgado.
-Mis señores- Dijo el regordete moviendo su mano al aire –Mi señores, señoras, permitirnos un minuto de vuestro tiempo-
El salón estaba lleno de gente hasta más no poder y cada uno giró a ver lo que el hombre de la barba tenía que decir, aunque claro en mi paranoia, creí que nos habían atrapado, de inmediato todos en la mesa comenzaron a verse igual de paranoicos que yo.
-Gracias- Dijo el sujeto de barba –No venimos a robarles ni a interrumpir vuestro desayuno en vano- Dijo bajando su mano –El día de hoy, quisiéramos interpretar una de nuestras canciones para los cansados viajeros que hoy nos acompañan. Somos juglares- Dijeron ambos mientras uno de ellos levantaba una mandolina y el otro un pequeño tambor.
-Una canción- Dije despreocupada –Deberíamos hacer lo mismo para conseguir un poco de dinero- Dije golpeando con el codo a Rhaegar.
Y sin preocuparme por la comida, giré a ver la actuación de los juglares.
-Hola jóvenes viajeros, bienvenidos sean a esta posada en día de hoy- Dijo comenzando a caminar por la mesas.
–Mi nombre es Pascu y este es Rodri- Dijo el otro hombre, presentándose a él y su amigo –Y hoy les traemos la historia del inicio del reino-
Muchos en el salón, incluida yo, comenzamos a aplaudir.
-Muchos años atrás todo estaba dividido- Comenzó a cantar el regordete –Hijos del bosque aquí, primeros hombres allá- Cantó el otro moviendo sus manos de un lado a otro-Pero consiguen pasar a través de un camino- Cantó sonriente tocando su mandolina -"Os vamos a reventar y vuestra magia usaremos para hacer mostros de hielo imposibles de matar" "Oye tu qué miedo vamos a negociar la paz" y así trabajaron para poder derrotar… - Cantaron ambos -A los caminantes blancos que se les habían ido de las manos y estaban matando a todo el mundo-Dijo Rodri con una seriedad entonando su notas -Durante un invierno que duro muchos años los hijos del bosque y los primeros hombres construyeron un muro para contenerlos y todo fue bien hasta que- Contó Pascu - ¡Llegan los ándalos, son unos vándalos, vienen a dar guerra y se van a quedar! Impusieron nuevos dioses porque les salió de ahí-Apuntaron a su entrepierna- Y los primeros hombres van al Norte a vivir!-Cantaron los dos recorriendo todo el salón - En Valyria un pastor, encontró unos dragones-Cantó el regordete frente a nuestra mesa-Luego los domestico y con su sed de conquista…-Cantó el delgaducho - El continente va calcinando a todo el que no se rindió, lejos van volando hasta que alcanzan Dragonstone y los Rhoyne huyen evitando su extinción- Y muchos años más tarde Valyria es arrasada por un cataclismo natural de magnitudes colosales y su imperio se va al garete…Sin embargo-Una vez más con seriedad y rapidez contaron - Los Targaryen huyeron a Dragonstone y años después el Príncipe Aegon decide unificar los siete reinos de Westeros.-Dijo Rodri sin cantar esta vez, frente a nuestra mesa -Se sube a su dragón, conquistando un montón. Y construye con espadas un trono molón. Reinan en Westeros y así el tiempo pasó. Muere el último dragón e incestan mogollón- Cantaron turnándose uno con el otro – Laraila Laraila Raila…- Gritaron hincándose en el piso frente a nosotros.
Yo estaba fascinada con la canción y en cuanto terminaron yo estaba aplaudiendo como nunca en mi vida.
-Si gusta apoyarnos con una pequeña ayuda hermosa dama- Dijo Rodri levantándose, extendiendo su sombrero hacia mí.
De inmediato busqué en mi bolsillo y por suerte encontré una moneda que arrojé al sombrero.
-Un placer tener un público como ustedes, vamos por el reino cantando nuestras canciones, espero podamos encontrarnos de nuevo- Dijo con una sonrisa.
-Espero que sí- Respondí con una sonrisa.
Así nuestros artistas siguieron su camino.
Una vez que todo el mundo terminó su comida y estuvimos satisfechos y con ganas de seguir nuestra odisea, salimos de la posada sin dejar huella.
Sabía que iríamos a la capital, pero no sabía con exactitud cuál sería el plan a seguir y si soy honesta, me disgustaba un poco solo ser llevada con la corriente. Así que cuando cabalgábamos con calma por el camino real, decidí acercarme un poco a Rhaegar y preguntar inocentemente cual es el plan.
-Es un lindo día- Dije viendo al cielo.
-Lo es, bastante fresco para mi gusto- Respondió Rhaegar sonriendo.
-Esto no es fresco- Dije con una risita –Si consideras esto frio, jamás sobrevivirías a un invierno en Winterfell-
-No es para tanto, dudo que sea tan helado como lo cuentan- Dijo pretencioso.
-Por favor- Dije riendo –Debemos permanecer con las chimeneas encendidas o no tendríamos agua para beber-
-Si lo dices así, suena aterrador-
-Y lo es- Dije, pero en ese momento capté que estaba perdiendo el enfoque de mi pregunta -¿La capital es igual de fría?- Pregunté inocentemente sabiendo la respuesta –Quiero decir, no se a que me enfrentaré cuando lleguemos-
-Para nada- Respondió Rhaegar sonriendo –Es raro el día frio o nevado-
-¡Vaya!- Dije tratando de no sonar desanimada –Sí, hablando de ello, ¿Qué es lo que haremos al llegar allá? No es como que podamos llegar tumbando puertas exigiendo el trono-
-No, no podemos, pero seremos discretos- Respondió –Lo haremos desde dentro-
-Oh- Dije sorprendida -¿Y…Como es que yo pasaré desapercibida?- Pregunté extrañada.
-No pienso que lo hagas- Respondió él riendo –Pero no debes preocuparte por tu seguridad, tengo buenos amigos que nos ayudaran con ello-
-Me alegra escuchar eso-
-Tranquila Lyanna, no hay mucho de qué preocuparse-Dijo sonriendo viéndome directamente.
Aunque yo si me preocupaba y preocupada pensaba como haría para no desaparecer simplemente, debía encontrar la forma de avisar.
…
Creía en la palabra en Lyanna, quería creer que sería fiel a su palabra.
Tal vez se había retrasado un poco, pero conforme las horas pasaban ese poco se convertía en día y ya había pasado un día y medio de la fecha que prometió.
Envié exploradores al sur en su búsqueda, pero en vano fue su búsqueda y no encontraron más que viento y polvo. Comenzaba a preocuparme por su seguridad. Sí bien ella juraba por su vida, que el Príncipe nunca la dañaría y por lo que había visto, sería verdad, pero ¿Quién me garantiza que llegó a su lado? Le advertí de los vándalos y demás peligros y aunque ella sería capaz de cuidarse, nunca sabía cuándo podía encontrarse con alguien más diestro que ella.
Era casi el anochecer cuando después de un largo día de búsquedas, al cual yo me uní, cuando veía por la ventana más alta del torreón directo al bosque con la esperanza de verla cabalgar a nuestras puertas.
Rogaba a los dioses por su regreso y su bienestar, rogaba como nunca antes en la vida. Si soy honesto no temía por mi vida de ser el caso de que no regresara, temía por la de ella, ella sería inocente en todos los casos, pero conocía lo problemática que puede llegar a ser.
Había hablado con su dama esa tarde, una buena chica, preocupada por la seguridad de Lyanna también, pero no tanto como yo, sin embargo ella juraba lo mismo que yo, ella nunca desaparecería sin dejar rastro.
Pensaba cual sería mi siguiente movimiento en la búsqueda de ella cuando de la nada.
-¡REED!- Un grito seco de escuchó escaleras abajo.
Este era el punto límite del regreso de Lyanna, pero no había ni su sombra por aquí.
…
Hace tiempo que la fortaleza no era tan pacifica, sin las constantes peleas de Brandon con cualquiera que tuviera enfrente, sin sus regaños hacia Benjen o sus quejas y carcajadas junto con Lyanna.
Sé que sería difícil admitirlo, pero aun con toda la paz, extrañaba a mis hijos, pero sobre todo, a mi querida Lyanna. Su sola presencia podía subir el ánimo en el castillo y que decir de una sonrisa o risa, eran magnificas, sería difícil acostumbrarme a su ausencia.
Fuera el caso de que pronto se iría, ella debería estar a punto de regresar a casa, aunque fueran unos pocos días, antes de ir al sur.
Lyarra, se veía tan triste desde la partida de los niños que apenas y comía algo, trataba de alentarla cada comida, pero poco lograba hacer y una sonrisa débil era lo que lograba antes de que diera un pequeño mordisco a su comida.
Esa mañana, era en especial fría, nevada hasta donde podía ver, sin embargo un cuervo llegó y por el rostro del Maestre, debía preocuparme.
-Mi Lord- Gritó Walys–Mi Lord, un cuervo, es urgente- Dijo con premura entrando al salón – Viene de Vale-
-Debe ser Ned- Dijo Lyarra levantándose de su lugar sorprendida – ¿Le habrá sucedido algo?- Preguntó preocupada.
-Tranquila, debe ser algo acerca del compromiso- Dije levantándome antes que ella tomando el mensaje en mis manos y comenzando a leer.
¿Cómo no preocuparte al leer las palabras en ese pergamino? ¿Cómo no alertarse y quedarse sin aliento leyendo acerca de la supuesta desaparición de tu única hija? ¿Cómo reaccionar ante esto, cuando el único testigo, acusa a la corona de ello?
-Rickard- Dijo Lyarra desde la mesa -¿Qué sucedió?-
Supongo que no pude contener mis expresiones, pero ciertamente esto necesitaba de arduas explicaciones.
Salí del salón de inmediato, sin decir palabra alguna.
-Rickard- Dijo mi esposa una vez más -¡Rickard! –Gritó tras mi salida, y estaba seguro que seguía mis pasos.
Llegué a mi estudio, cerré la puerta cuando el Maestre Walys estuvo dentro.
-¿Es seguro que este cuervo es de mi hijo?- Pregunté con la mirada perdida sobre el escritorio.
-Es su caligrafía y su firma Mi Lord- Respondió Walys.
Leí una y otra vez ese mensaje hasta memorizarlo, cada letra cada palabra.
Padre
Me pesa el corazón al escribir estas palabras, pero no me ha quedado más opción que hacerlo. El día anterior a que escribo, he ido de cacería con Lord Arryn, a nuestro regreso nos hemos enterado de la noticia a base de Robert que asegura haberlo visto en mi ausencia como mi hermana ha sido secuestrada cuando intentaba huir después de salir de paseo en el cuello. Pero lo que más me pesa es escuchar quien fue el actor de este crimen, ya que con el rostro ensangrentado Robert asegura que fue la corona quien lo ha hecho, específicamente el Príncipe Rhaegar y media docena de sus hombres. Tengo en mi poder un pergamino de Lyanna implorando ayuda junto con su capa la cual ha quedado tras su extracción como evidencia. Padre debemos asegurarnos de la veracidad de este crimen antes de actuar. Esperaré tus indicaciones.
Ned.
-Necesitamos más información- Dije pensando que hacer –Envía un cuervo a Vale, necesito los detalles de esa acusación-
-De inmediato Mi Lord- Dijo Walys –Mi Lord, si me permite preguntar ¿Qué hará ahora?-
-Iré al cuello- Dije seriamente –Bajo estas acusaciones, no puedo confiar en nadie más por la seguridad de mi hija-
-Bastante sabio mi Lord- Respondió con una reverencia -¿Y qué le dirá a…-
Justo cuando se disponía a terminar la pregunta, un grito ahogado y un golpe se ha escuchado sobre la puerta.
-¡RICKARD!- Gritó Lyarra desde fuera.
-No quiero alarmarla, no aún- Dije tristemente –Eso le partirá el corazón-
-¿Pero entonces, que le dirá?- Preguntó.
Después de pensarlo un momento, abrí la puerta y el Maestre salió.
-¿Qué ha pasado?- Preguntó Lyarra desesperada, en su rostro se veía la impotencia.
-No lo sé con seguridad- Respondí tristemente –Pero, se cree que hay una acusación-
-¿Una acusación? – Preguntó ella extrañada -¿Qué tipo de acusación?-
-Una contra la corona- Respondí seriamente –Acerca de la desaparición de Lyanna-
-¡¿Lyanna ha desaparecido?!- Preguntó Lyarra alarmada.
-Es lo que se cree- Respondo –Pero aún no lo sé con seguridad, iré a Aguasgrises y lo arreglaré- Respondo.
-¿Por qué es una acusación contra la corona?- Pregunta ella preocupada.
Considero unos segundo guardar esa información para mí, pero ella tiene derecho de saberlo.
-Creen que fue el Príncipe quien se la ha llevado- Respondo con pena- Y bajo los pasados acontecimientos del torneo, me cuesta creer que sea mentira-
…
No hay cosa más difícil en este mundo que escuchar como tu hermana está desaparecida y más de la boca de tu padre, con ese tono de tristeza y remordimiento.
Escuchaba en la esquina más cercana de despacho de Padre, esa conversación que ha tenido con Mamá.
¿Cómo creer que es mentira, después de saber lo que Lyanna y el Príncipe han hecho en Harrenhal? Después de todo, ¿Quién garantiza que no ha tenido una obsesión con mi hermana? O pero, ¿Quién me garantiza que no está cooperando en todo esto?
Padre ha dicho que partirá cuanto antes a Aguasgrises y de una u otra forma he de ayudar y en cuanto ha partido a los establos lo sigo corriendo.
-¡Padre!- Gritó llegando a los establos mientras preparaba su caballo para salir.
-¿Qué sucede Benjen?- Pregunta sin quitar los ojos de la silla.
-Permíteme ir contigo a Aguasgrises- Digo recuperando el aliento –Sé que en algo podré ayudar-
Padre da un profundo suspiro y después de atar la silla, me ve fijamente y responde.
-No- Dice en seco.
-Pero…- Trato de alegar.
-No quiero que vayas porque no quiero que me veas cuando lleguemos a Aguasgrises, solo los dioses saben de lo que seré capaz- Dijo firmemente –Y después de todo, ahora más que nunca, un Stark debe estar siempre en Winterfell- Dijo acercándose a mi rostro –Ese es tu deber, ser la cabeza de la casa mientras esté fuera-
Padre no tardó más de dos minutos en salir, cabalgando junto con sus más confiables guardias detrás de el a todo galope. Por más que quisiera irme, por más que quisiera ayudar, Por más que supiera, mi deber era permanecer en Winterfell esperando que todo estuviera bien, aunque sabía que era difícil que lo fuera.
…
Fue difícil con la nieve, pero al llegar a Aguasgrises ya estábamos rondando la medianoche, pero eso no fue excusa para entrar con gritos, buscando al Lord a quien había confiado la seguridad de mi querida hija.
-¡REED!- Grité entrando al salón frente a unas escaleras inmensas -¡HOWLAND REED! –Grité subiendo las escaleras, ¿Quién iba a detenerme con la furia que llevaba dentro?
Subí la escalinata a gritos, buscando al dichoso Lord de Aguasgrises, hasta que por fin, lo encontré en la última habitación del torreón. Al ver su rostro supe que todo era verdad.
-Mi Lord- Dijo arrodillándose frente a mí, lamentando cada segundo.
Howland Reed explicó como Lyanna había insistido en salir a conocer la región del sur días atrás, siendo muy instante en ir completamente sola y aunque envió exploradores en su búsqueda, no encontró nada.
-Debemos doblar la búsqueda- Dije después de escuchar el relato con enfado – Enviaré a la mitad de mi guardia en su búsqueda y alertaré a los lores de las tierras de los ríos en su búsqueda-
No importa cuánto, debía encontrar a mi hija, costara lo que costara.
…
-¡BRANDON!- Gritaba Catelyn Tully a mis espaldas mientras bajaba de tres saltos las escaleras hacia el patio -¡Brandon espera! No ganaras nada yendo a la capital-
-¿Nada?- Grité deteniéndome en el último escalón –A mi hermana la han raptado y tú me dices que espere- Dije completamente molesto.
-No te digo que te quedes sin hacer nada, pero lo que propones es una locura- Dijo ella deteniéndome –Tu sabes cómo es el rey, ¿Qué te dice su hijo no es igual?-
-Con mayor premura debo ir-Digo indignado –Debo ir- Veo su rostro de completa desesperación, rogando quedarme, pero no puedo, comienzo a caminar a los establos, pero a unos pasos algo me dice que me detenga –Sé que estas preocupada y aprecio tu preocupación, como mi futura esposa es entendible- Digo regresando junto a Cat, la cual me ve con los ojos cristalinos –Pero con ese cariño que me tienes, debes entender que así como tú te preocupas por mí, yo por ti…Pero Lyanna es mi hermana y no puedo dejarla-Digo tomando sus manos -¿Entiendes eso?-
-Lo hago- Responde tristemente Catelyn –Pero insisto que debes esperar un poco, espera las indicaciones de tu Padre-
-¿Cómo podré considerarme un buen Lord de Winterfell esperando cruzado de brazos a que suceda algo peor?- Pregunto seriamente.
-No te estoy diciendo eso- Responde ella con firmeza –Pero debes planear bien lo que harás o por lo menos avisar a tu Lord Padre-
Es alarmante recibir un cuervo con tales acusaciones, más cuando dice las terribles noticias acerca de alguien a quien quiero tanto, tengo que admitirlo, desde que leí el mensaje de Ned, en mi cabeza rondaron los rumores del torneo de Harrenhal, me cuesta no creerlos.
-No puedo esperar a las indicaciones de mi Padre, Lyanna no puede esperar. - Digo corriendo a los establos.
Voy corriendo pero una voz fuerte y profunda me llama esta vez, es el viejo Tully.
-¡Brandon!- Grita Lord Tully -¿A dónde vas?-
Me detengo apenas, deseando haber corrido más rápido.
-A la capital- Respondo, girando hacia Lord Hoster.
-Suena interesante, ¿Qué harás en la capital?- Pregunta con calma, pero yo no tengo tiempo.
-No niegue lo que ya sabe Mi Lord- Digo perdiendo la paciencia –Iré a exigir a la liberación de mi hermana-Digo sin pensarlo –Iré y de ser necesario, mataré al Príncipe-
-Piensa bien tus movimientos hijo, con un paso en falso, el caos podría desastre eh incluso esas palabras son peligrosas de pronunciar-
-Sí el caos es necesario para salvar a mi hermana, lo haré- Digo molesto, pensando el ella –Mejor yo que ella-
-Es noble ese pensamiento Brandon, pero me temo que no podrás lograr nada yendo tu solo a la capital- Responde estirando los brazos –Y es duro, pero no puedo cederte parte de mi milicia, es mi gente y no puedo arriesgarla-
-No le estoy pidiendo eso- Respondo –En realidad, no le estoy pidiendo nada-
-Solo irte- Responde el anciano –Y entiendo tu desesperación, tendría la misma si cualquiera de mis hijos desapareciera, pero por algo tu Lord padre no ha ordenado más- Dice dando un paso hacia mí –Haz caso a Catelyn e informa a tu Padre de tus intenciones, no pierdes nada y ganarías mucho.
Pienso en sus palabras un segundo, suenan sinceras.
-Está bien, informaré a mi Padre, pero aun así iré a la-capital- Digo con calma.
-No podría esperar menos-Dice Lord Hoster con un rostro calmado.
Noto como el rostro de Catelyn se tranquiliza, pero aun así hay una pizca de temor en él.
-No te preocupes, regresaré a tiempo para la boda- Digo sonriendo.
-Lo sé- Responde Cat con una sonrisa delicada.
-Vamos, llévalo con el Maestre- Dice Lord Tully a su hija.
Regresamos dentro, aunque mi tranquilidad solo es en el exterior. Escribo un pequeño mensaje que se ha enviado a Winterfell, informando de mis intenciones de ir frente al rey exigiendo la liberación de mi hermana, pero si soy honesto, exigiré más que ello.
…
Todo el día estuve preocupada por la actitud de Brandon, era obvio que se preocupaba por su familia, su hermana en específico, es entendible pero me gustaría que entendiera su lugar aquí. Lástima que no lo ha hecho.
Dormía profundamente en mis aposentos, cuando un ligero ruido me ha hecho despertar, giró preocupada y al enfocar mi vista, es Brandon el que está frente a mí.
-¡Hey! Tranquila- Dice Brandon levantando sus manos a la altura del pecho, haciéndome tranquilizar.
Al observarlo bien, noto que lleva sobre él su capa y espada, como si estuviera listo para partir.
-¿Qué sucede?- Preguntó susurrando -¿Qué está pasando?-
-Todo va bien, tranquila- Responde a susurros mientras me siento sobre la cama –No podía irme sin despedirme-
-¿Irte, a dónde iras?- Preguntó asustada.
-Necesito ir a la capital, mi hermana me necesita- Dice tomando mis manos –Y tu Padre nunca me dejaría ir- Dice bajando la mirada –No debes preocuparte, regresaré y cumpliremos todo eso que nos prometimos-
Mis ojos comienzan a empaparse, pero es cierto, no puedo pedirle que se quede, no frente las acusaciones que hay.
-Debes ir- Digo con nostalgia, pero valor a la vez –Yo estaré esperando, yo conozco cual es mi deber, al igual que tú y debes ir con tu hermana-
-Gracias por entender- Responde con una sonrisa –Debo irme ahora- Deposita un dulce beso en mi cabeza –Volveré-
-Lo sé- Digo sonriendo mientras veo como se aleja y sale de la habitación.
De inmediato voy a la ventana y después de unos minutos veo cómo sale con su guardia, veo como se aleja y me duele, pero como una Tully de Riverrun, sé que la familia va primero. Familia, deber, honor.
…
En nuestro camino a la capital, decidimos desviarnos un poco al Este, cansados de lo que el bosque podía darnos y con más de dos días sobreviviendo de manzanas, tomamos un pequeño descanso en aldea de Maidenpool para recolectar suministros con los mercantes.
Aunque viajando con el rostro más conocido del reino, no era fácil hacer una parada en una villa repleta de aldeanos.
-¿Estas segura que no me reconocerán de esta forma?- Preguntó Rhaegar después de atar su cabello en una coleta y colocarse una capa encima, pero no era lo suficiente como para ocultarlo.
-Irreconocible- Respondí sarcásticamente –Pero vamos, no será necesario que hables con nadie, todo lo haremos nosotros- Dije con calma.
-Sí claro, nadie reconocerá a la guardia real en Maidenpool- Dijo Jon con un tono sarcástico.
-Por favor- Dije desesperada –Si cierta persona no desenvaina a Arbor y la otra no usa su casco de murciélago, no hay nada por qué temer-
-¿Y qué hay de mí?- Preguntó Jon fastidioso.
-Nadie va a recordar que Jon Connington lleva el cabello rojo- Dije casi a gritos –Es Maidenpool, si nadie nos reconoció en la encrucijada, no lo harán aquí- Comenzaba a desesperarme por el hambre.
-¿No te da miedo que te reconozcan?- Preguntó Richard extrañado.
-¿Cómo si alguien en este lado del mundo supiera como luce la hija de Lord Stark, ni siquiera mi nombre conocen- Digo con una mano a la cadera y girando los ojos –Vamos chicos, solo vamos por comida y si alguien sospecha, somos actores- Dije hacia los 6 hombres que me seguían con una sonrisa-¿Listos?-
Dejando a los caballos en la cercanía, nos adentramos en la pequeña villa, la cual contaba con un pequeñísimo mercado, para nuestra suerte contaba con bastantes delicias.
Por nuestra propia seguridad, decidimos separarnos para lograr conseguir lo mayor en menor tiempo, yo iba junto con Myles.
-No creo que sea buena idea llevar manzanas, sufriente he tenido los últimos días- Decía al escudero a mi lado.
-Tal vez limones- Respondió Myles, cuando un muy feliz Arthur se acercaba a nosotros.
-Lyanna- Dijo eufórico a mi lado –Ve lo que hemos conseguido- Dijo llegando junto con Richard.
-Dime que has conseguido carne que no sea conejo- Dije esperanzada.
-Lamento decepcionarte- Dijo con una pequeña risa –Es aún mejor-
-¿Mejor?- Pregunte sorprendida -¿Qué podrá ser?- Sonreí.
-¿Recuerdas cuando dijiste lo incomodo que es andar por el bosque con un vestido?- Dijo sonriendo al máximo.
-…Sí….- Respondí confundida.
-Pues… ¡Tara!- Dijo Arthur mostrando un pequeño par de pantalones –Los hemos conseguido para ti-
Lleve mis manos a la boca, estaba totalmente impactada con este gesto, realmente adoro a estos chicos. Sin embargo, no noté lo que sucedía a mi alrededor y ahora el mercante susurraba algo al oído de su mujer que me veía de una particular forma asombrada. Pensando que posiblemente se vio sorprendida por la idea de una mujer usando pantalones, trate de calmarla.
-¡Oh! No debe preocuparse- Dije sonriendo –Somos actores y esto es para nuestro espectáculo-
El mercante una vez más son vio de forma sospechosa, lo que me hizo desconfiar un poco y decidí irnos de ahí.
-Fueron muy amables, pero gracias- Dije sonriendo girándome para alejarme de ahí, al igual que mis acompañantes.
-Alto ahí- Gritó el mercante a nuestra espalda.
Cerré los ojos, sabiendo que lo peor estaba por venir, evitando problemas con los chicos, me giré al mercante.
-Le daremos 10 dragones de oro si regresa a su puesto- Dijo de inmediato Arthur.
-No quiero tu dinero sureño- Dijo con desprecio el mercante.
-Tu…Niña- Dijo apuntándome mientras se acercaba -¿Eres del norte?- Preguntó en voz alta.
-No- Respondí de inmediato con una sonrisa, volviéndome a girar.
-¡JA! Reconocería la sangre de los primeros hombres si la viera- Gritó el hombre-Yo también soy del norte, y tú eres la hija de Lord Stark-
Me detuve al escuchar el nombre de mi familia y al ver a mi lado, vi como todo el mundo en este pequeño mercado me veía y algunos apuntaban hacia mí.
-Será mejor irnos- Dijo Myles.
-¡NO!- Gritó un hombre acercándose –M´ Lady, permítame ayudarle-
De inmediato más de un mercante se acercó a nosotros, haciendo que los chicos entraran en guardia. Corriendo llegó el resto de nuestra comitiva, que no entienda lo que sucedía con certeza.
-M´Lady por favor- Dijo una mujer llegando a mi lado tratando de tomar mi brazo –Venga conmigo-
Yo comenzaba a asustarme por tal acto, no lograba entender lo que pasaba y no era la única.
-¿Qué es lo que sucedió?- Preguntó Jon confundido -¿Robaron algo?-
-¡No!- Respondimos todos al unísono.
-Sea como sea, salgamos de aquí- Dijo Rhaegar en voz baja.
-Lady Stark, déjeme salvarla- Dijo un hombre mayor jalándome del brazo, acto por el cual y sin pensarlo, Rhaegar arrojó al hombre lejos de mí, tirándolo al suelo.
Desesperada y sin entender lo que estaba pasando, después de ver como el hombre caía al suelo, pregunté.
-¿Salvarme de quién?- Pregunté extrañada.
-¡De él!- Gritó el hombre en el suelo, apuntando a Rhaegar el cual había perdido la capucha al arrojarlo.
-Vámonos- Dije nerviosa, mientras salíamos de ahí.
Empujamos y logramos salir de la turba, mientras ellos seguían diciendo que me ayudarían pero yo no entendía. Justo cuando estábamos a punto de salir de la villa, un grito me hizo detener.
-¡Alto M´Lady, Su hermano…!- Gritó un hombre.
-¿Mi hermano?- Dije deteniéndome, sabiendo que la multitud nos alcanzaría en unos segundos. Giré buscando quien lo había dicho, sin encontrar respuesta.
-¡Vámonos Lyanna!- Dijo Rhaegar tomándome del brazo haciéndome correr.
Llegamos a donde los caballos y salimos a todo galope de ahí, ocultándonos una vez más en el bosque. Cuando decidimos que era una zona segura, bajamos sin dejar de estar en guardia.
-¿Qué fue lo que sucedió allá?- Preguntó Rhaegar alterado.
-No lo sé- Respondí tan confundida como todos –El mercante me ha reconocido-
-Y no debías de preocuparte por tu apariencia- Dijo Jon molesto.
-Es que no lo entiendo- Dije tratando de encontrar una respuesta -¿Qué importaba que fuera Lyanna Stark o cualquier otra persona? Todo el mundo ha saltado a mi rescate, ¿Rescate de qué?-
-Tal vez ya notaron tu ausencia- Respondió Jon.
-En todo caso, no tendría sentido que…- Dije pensando -¿Por qué el hombre te ha apuntado?- Pregunté a Rhaegar -¿Por qué tú y no los demás?-
-Tal vez porque lo he arrojado al suelo- Respondió Rhaegar confundido.
-No, no era el único que lo hacía- Negué –A demás, al salir han dicho algo de mi hermano-
-¿Qué hermano?- Preguntó Arthur.
-No lo sé- Digo confundía, un tanto nostálgica.
-Podría regresar a Maidenpool e investigar lo que sucedió- Dijo Oswell ofreciéndose.
-Yo también- Secundo Myles.
-Vayan- Indicó Rhaegar –Sean discretos y cuidadosos-
-Lo haremos- Respondió Oswell subiendo a su caballo.
Mientras los dos caballeros se alejaban de donde estábamos regresando a aquel confuso lugar, yo seguía preguntándome lo que había sucedido, sin encontrar una respuesta coherente.
Casi cuando la noche caía y la luna comenzaba a subir, Oswell y Myles regresaron sin siquiera un rasguño, pero con el rostro completamente consternado. Corriendo nos acercamos a donde ellos.
-¿Y bien?- Preguntó Arthur. Mientras Oswell y Myles intercambiaban miradas sin saber bien lo que dirían.
-Ha sido muy…- Dijo Oswell -Impactante lo que hemos escuchado allá-
-¿Qué ha sido?- Preguntó Jon.
Una vez más Oswell y Myles se vieron nerviosos.
-Con certeza querían ayudar a Lyanna- Dijo Oswell moviendo los dedos con nerviosismo.
-¿Por qué?- Preguntó Richard.
-Creen que ha sido raptada- Dijo Oswell preocupado –Por el Príncipe de los siete reinos- Dijo viéndonos tanto a Rhaegar como a mí –El reino entero lo cree-
Nota: ¡POR TODOS LOS DIOSES! Esto se está saliendo de control ¿Qué sucederá ahora? (Todos los sabemos) ¿Estará en peligro el amor de nuestros protagonistas? (Siempre lo están) ¿Lograran salir de esta delicada situación? Descúbralo en el siguiente capítulo…
No me odien por dar esta clase de situaciones, todo tiene un porque ya se los he mostrado y esta no será la excepción.
En otras cosas, quiero recomendarles la canción que pudieron leer en este capítulo (La que cantan en la posada), claro está, no es de mi propiedad y en realidad existe, se llama "El origen de juego de tronos" de unos chicos súper simpáticos llamados Pascu y Rodri (Sí, también existen) o mejor conocidos como "Destripando la historia". Me encantan sus canciones y se me hizo una gran idea meter la canción en la historia, aunque cambié algunas palabritas. Díganme si ustedes también los conocen.
Como siempre adoro leer sus review (Karychela; Gracias por regresar con tus magnificas 7 review 3) Y también agradezco mis nuevos lectores, es hermoso ver como día somos más y más, de verdad son mi razón se seguir cada día.
Los amo y les sigo mandando un millón de besos y abrazos.
-Lilo Ny.
