Capítulo 24 Cita
"Querida Rachel tal vez me conozcas muy poco pero soy Voltaire Hiwatari, soy un viejo amigo de Boris, quien ahora es tu padre. El motivo de mi carta es para poder invitarte a una obra de ópera que habrá dentro de 10 días en el teatro central de la ciudad, la obra que se llevara a cabo será "Idomeneo: Ré Di Creta" y Magdalena Ciani estará en la obra, sé que eres una gran fan de ella y me gustaría que me acompañaras a ver esta obra; si gustas acompañar a este viejo te veré en el cementerio de la ciudad dentro de cinco días para saber tu respuesta. Atte. Voltaire Hiwatari"
Rachel se quedó sorprendida al leer la carta del abuelo de Kai. La volvió a guardar en el sobre y al escondió en el cajón de su peinador, se sentó y se quedó muy pensativa con respecto a la carta. Pensaba ¿Cómo era posible que Voltaire Hiwatari supiera que Magdalena Ciani era su cantante de ópera favorita? Salió de sus pensamientos cuando escucho que golpeaban su ventana. Extrañada se acercó a la ventana, movió a las cortinas y miro a Kai lanzando piedritas a la ventana. Ella sonrió y abrió la ventana. Kai ágilmente subió por la ventana, al subir se sentó y Rachel lo abrazo.
-Feliz cumpleaños –le menciono Rachel al abrazarlo
-¿Cómo te diste cuenta? –pregunto extrañado Kai
-Ya sabía tu fecha de cumpleaños y además hoy también cumplimos tres semanas
-Mi chica de memoria fotográfica –dijo con una sonrisa
Se dieron un beso. Al terminar su beso Rachel se soltó de Kai y lo miro con una sonrisa.
-Te tengo un pequeño regalo
-Ah, Rachel. Es muy lindo de tu parte pero no me gusta celebrar mi cumpleaños
-¿Por qué? –pregunto sorprendida
-Para mí es como cualquier día, solo que he pasado un año más de vida
-¡Ah Kai! –dijo Rachel en suspiro
-Te aceptare el regalo
-Bien –dijo con una sonrisa- vamos a la cocina
Rachel lo tomo de la mano y bajaron hacia la cocina, soltó la mano de Kai y ella entro en la cocina.
-Si quieres tomar asiento
Kai solo se sentó en el comedor y volteo a mirar que era lo que hacía Rachel.
-¿Y cuál es el regalo? –pregunto curioso
-Ya veras, solo espera un momento
Kai ahí se quedó por unos momentos cuando Rachel apareció con un pastel de tres leches de mitad fresa y mitad piña y un total de dieciséis velas en él.
-¡Taran! –exclamo Rachel
Lo puso en la mesa y Kai miraba el pastel, estaba muy sorprendido.
-¿Qué pasa? –pregunto Rachel sorprendida
-Nada –dijo serio
-¿Y por qué esa cara?
-Por nada
-Dime, si no te gusto no importa ¿Bien?
-No es eso es…
Kai se quedó callado y agacho su mirada, Rachel se extraño
-Nunca nadie me había dado un regalo así –dijo mientras volvía alzar la mirada
-¿Ni tus amigos, ni tu tía? –pregunto extrañada
-Mi tía, si me daba regalos y todo y pues a los amigos nunca les dije cuando cumplo años, pero gracias es un buen detalle
Ella sonrió.
-Bien, sopla las velas
-No hare eso –dijo algo serio
-Vamos hazlo y pide un deseo
-Por favor Rachel –dijo con una sonrisa
-Vamos ¿Si? –le decía mientras hacía ojitos muy tiernos
Tal vez esa mirada era la mayor debilidad de Kai ahora ya que al verla decidió soplar las velas del pastel. Rachel sonrió, lo abrazo y le dio un beso en su mejilla.
-¿Que te gusta más, piña o fresa? –pregunto mientras quitaba las velas
-Fresa
-Bien –decía muy contenta Rachel
Durante un rato comieron del pastel y platicaron de ciertas cosas, Rachel le pregunto por la gata y sus crías, todos estaban bien, entre temas y temas comenzaron a hablar de los amigos de Rachel.
-No me gusta tu amigo Youichi –dijo Kai muy serio
-¿Por qué? –pregunto Rachel muy dudosa
-Quiere una relación contigo
Rachel en ese momento que tomaba un vaso de leche, sintió que la leche se le había ido por otra parte, comenzó a toser y volteo a mirar a Kai.
-¿You…ichi? –pregunto entre tosidos
-Si –dijo algo serio
-¡Por favor! –Exclamo sorprendida- ¡Es mi amigo!
-Se le nota mucho… Yo diría que hablaras con él y lo bajaras de su nube
-No lo sé, no lo creo
-Eres muy despistada para notarlo
-No soy despistada
-Si lo eres…
Rachel suspiro amargamente.
-Bien ya veré que hacer
Kai solo continúo comiendo su pedazo de pastel.
Al terminar la pequeña celebración, Kai estaba listo para retirarse no sin antes pedirle algo a su novia.
-Rachel… -dijo un tanto serio
-¿Dime?
-Sabes, mañana habrá una kermese en el centro de la ciudad
-¿Si? –dijo muy curiosa
-Y, bueno. Somos novios
-Aja
-Y en estas tres semanas, no hemos tenido una cita aceptable
Solo Rachel lo miraba, pero ya entendía lo que quería decirle
-Sí que eres pésimo para eso –dijo con una sonrisa
Kai suspiro
-Entonces ¿Iras o no?
-Sí –le dijo mientras lo abrazaba- ¿A qué hora?...
Al siguiente día Rachel se arreglaba para lucir lo más bonita posible. Llevaba puesto el vestido color lavanda que tanto le gustaba, y buscaba un maquillaje muy lindo. Al pasar varias horas decidiendo el maquillaje y arreglándose, tomo una bolsa que le combinaba con el vestido y salió de su habitación. Bajo las escaleras corriendo, cruzo el comedor cuando alguien la detuvo.
-¿A dónde vas? –le pregunto Boris
Ella volteo.
-¿Perdón? –pregunto sorprendida
-Que ¿A dónde vas?
-¿Te interesa?
-Dime a dónde vas –le insistió molesto
-Al… parque -mintió
-¿Tan arreglada?
-Sí, voy con mis amigos
Boris la miro con duda, regresó la mirada a una carpeta con demasiados papeles, Rachel dio la media vuelta y suspiro aliviada. Salió de la casa y se dirigió hacia la esquina de ella, caminaba tranquila cuando miro a un chico con un pantalón gris, un chaleco del mismo color con una playera blanca recargado en la pared, se acercó para mirarlo mejor y como ella creía era Kai.
-¡Hola! –exclamo al verlo
-Hola –dijo él con una sonrisa
Rachel miro su rostro sorprendida, Kai no llevaba sus peculiares marcas azules.
-Vaya, te ves diferente –decía mientras con su mano la movía por toda su cara
Kai no dijo nada
-Casi no te reconozco
-Por eso me las quite, para que no me reconozcan en la calle
-Pero te vez muy bien –dijo mientras le daba un beso en su mejilla
Llegaron a la kermese, había demasiada gente y había todo tipo de cosas. Puestos de comida, juegos, principalmente el beyblade, payasos y demás diversiones.
Ambos caminaban tomados de las manos y muy juntos mirando todo, durante la caminata ambos miraron un partido de beyblade, eran niños pequeños los que bey batallaban se veían felices y alegres, cuando un niño perdía en vez de burlarse de él, lo animaban y lo apoyaban seguir adelante. En el camino Rachel miro un puesto que vendían algodones de azúcar, se acercó para mirar los algodones azules y rosas, sintió un gran antojo. Le pregunto al que atendía cuanto costaban, le dijo una cantidad algo alta para su cartera, Rachel solo sonrió y dio las gracias y al dar la media vuelta miro a Kai que la tomaba de los hombros y le hacía que diera la media vuelta nuevamente.
-Debe uno, rosa –dijo el
Rachel lo miro extrañada
-Ah, Kai –dijo en voz baja- No es necesario
La ignoro completamente, al darle un algodón Kai pago y se lo dio a Rachel.
-Gracias –dijo muy apenada
La pareja se fue a sentar debajo de un gran roble, era en la parte más tranquila del lugar, casi hay estaban todas las parejas, ellos estaba recargados en el tronco y Rachel comía su algodón.
-¿Quieres? –le pregunto a Kai mientras le apuntaba el algodón
-No, gracias
Rachel se acercó el algodón y continúo comiéndolo, con leves pellizcos.
-Parece como si nunca los hubieras probado –dijo Kai con una leve sonrisa
-Para hacerte honesta, no
-¿Nunca?
Ella dijo que no con su cabeza.
-¿Y eso?
-La madre superiora del convento me los prohibía
-¿Por qué? –pregunto curioso
-Ella siempre me ha odiado
-Se supone que una monja no debe odiar
-Pues ella rompió esa regla
-¿Y por qué? –pregunto curioso
-Nunca he sabido, siempre me trato mal
-Hay cosas que no entiendo Rachel, con respecto al orfanato donde vivías
-Pues en primera orfanato, en sí, no es.
Kai la miro extrañado
-Es como un lugar donde madres jóvenes embarazadas van ahí, hacer atendidas y ahí se alivian. Si la madre decide quedarse con el bebé, les consiguen un trabajo y casa temporal, si no quieren al bebé, y si fue niña la deja ahí, para ser adoptada.
-¿Y si es niño?
-Lo envían a un orfanato de varones, buena obra de las monjas ¿No crees?
-¿Y tú, porque nunca te adoptaron?
-Bueno la madre superiora me dijo que me adopto una pareja cuando tenía ocho meses pero regrese dos meses después
-¿Por qué?
-Nunca me dijo el por qué, pero por lo que escuche de otras monjas, fue que el esposo mato a su mujer por celos, y la policía me regreso al orfanato, y de ahí surgió una "maldición" en mí que Boris rompió hace meses
-Vaya, y ¿No sabes si tienes familiares?
-Pues, mi abuela materna vive en Italia
-¿Y por qué no te reclama?
-Pues, creo que ella no sabe que existo. Mi madre vino a Japón, el por qué no lose, aquí vino con dos meses de embarazo y me tuvo y murió…
-¿Sabes quién es tu padre? –pregunto curioso
-No, nunca lo dijo mi mamá, se llevó el secreto a la tumba
-¿Te gustaría conocerlo?
Rachel se quedó pensativa unos momentos para luego responderle que no con su cabeza, continuo comiendo su algodón y Kai mejor decidió ya no preguntarle tanto, aunque ella le preguntara mucho sobre su familia, solo puso su brazo alrededor de sus hombros y la recargo en su pecho. Después de estar un rato sentados bajo aquel roble, decidieron dar una última vuelta al lugar. Caminaban tranquilos cuando miraron un grupo de personas jugando ajedrez, Rachel sintió curiosidad para ir a ver, así que cumpliendo el capricho de su novia, fueron a ver las partidas de ajedrez. Miraban como un joven muchacho tenía una reñida partida con otro joven un poco mayor que él. De repente durante el juego el joven chico le gano, contento comenzó acomodar las piezas de ajedrez, no le dio las gracias al otro joven por haber jugado, se podía apreciar que era un chico presumido. Rachel y Kai miraron sorprendidos
-Que presumido –dijo Rachel
-Si lo note –decía mientras se soltaba de ella
-¿Qué haces? –pregunto sorprendida
-Ya veras
Kai se acercó a él, y le ayudo a acomodar las piezas.
-¿Estas disponible a otro contrincante? –le pregunto curioso
-¡Claro! –Exclamo el joven- Siempre es bueno recibir carne fresca
Kai solo sonrió y tomo asiento, Rachel se acercó a ellos y lo tomo del hombro.
-¿Qué vas hacer? –le susurro
Él le sonrió.
-Siéntate cariño, será una partida larga –le dijo el joven
Ambos voltearon a mirarlo, Rachel sorprendida y Kai furioso. Rachel tomo asiento en un lado de la mesa para poder mirar la partida de los dos. Durante unos veinte minutos la partida se quedó pausada, Kai hacia sus jugadas y el joven también, ya habían sacado la mitad de ambas piezas, las blancas de Kai y la negras de él. En esos minutos el joven le gano a Kai.
-¡Jaque mate! –exclamo
Kai se quedó serio no mostro ni una expresión.
-Fue un buen juego, el mejor que he tenido el día de hoy –le dijo el chico a Kai
-Si –menciono muy serio
-Haber –menciono Rachel de repente- levántate –le dijo a Kai
Kai extrañado se levantó y el chico los miraba curioso.
-¿Qué pasa? –pregunto el joven
-Quiero una partida contigo –dijo Rachel un tanto furiosa mientras acomodaba las piezas blancas de ajedrez
-¿¡Tu!? –pregunto sorprendido
-Sí, yo
-Sera interesante jugar con una chica linda como tú –menciono con una sonrisa
-Sí, sí. Acomoda tus piezas
Kai estaba muy extrañado.
Comenzaron a jugar, y parecía que Rachel sabía lo que hacía. En quince minutos Rachel le gano derribando a su rey.
-Jaque mate –dijo ella con una sonrisa
El chico se quedó sorprendido
-¿Cómo…? ¿Es... qué? –decía sorprendido
-Nadie le gana a mi novio –dijo con su sonrisa- además perder no es malo…
Rachel se levantó y Kai la miro con una sonrisa.
-Vaya, no sabía que jugabas ajedrez –le dijo mientras ponía su brazo alrededor de su cintura
-Realmente no sabía jugar ajedrez solo los vi y ya
Kai sonrió y le dio un beso.
Después de haber disfrutado una tarde juntos, ya era la hora de volver a casa. Llegaron y Kai como siempre dejo a Rachel hasta la esquina.
-Bien, hasta aquí llego –dijo Kai
-Lose…
-¿Cuándo te veo?
-Cuando quieras –dijo con una sonrisa
Kai se acercó a ella y la tomo de la cintura, la acerco a él y la beso. Ambos disfrutaban el beso, tanto que no querían separarse.
Al terminar su beso, se despidieron y Rachel camino hacia su casa. Iba tranquila cuando al dar la vuelta para poder entrar en su casa, la asustaron.
-¡Hola, Rachel! –le exclamaron
Ella volteo asustada y miro a Hiro Kinomiya que se acercaba a ella.
-Perdón, ¿Te asuste? –pregunto un tanto serio
-No, no –decía mientras tomaba aire- Esta bien
Rachel abrió la puerta y ambos entraron a la casa.
-¿Estará Boris en casa? –le pregunto
-Sí, creo
Hiro sonrío
-No te cae bien el, ¿Cierto?
-No –dijo muy seria
-Me lo imaginaba, por eso ¿No le dices que tienes una relación con Kai?
Rachel detuvo su caminata, sintió que su corazón dejo de latir y la piel se le había puesto pálida.
-¿Qué pasa? –pregunto Hiro sorprendido
-¿Cómo lo sabes? –menciono sorprendida mientras volteaba a mirarlo- ¿¡Como lo sabes!?
-Te acabo de ver con él, se estaban besando
-Hiro –dijo muy asustada- por favor no le digas a Boris, te lo suplico
Hiro miraba muy sorprendido a Rachel.
-Bueno Rachel yo…
-¡Por favor Hiro!, ¿Eres una buena persona? –Pregunto desesperada- Ayúdame, y no le digas a Boris por favor
-¿Decirme que?
Rachel y Hiro alzaron las miradas para ver a Boris que estaba con la puerta abierta y los miraba a los dos.
-¿Decirme que? –insistió
Rachel sintió que el aire se le iba y el corazón se le salía por la garganta, ¿Hiro la ayudaría? O ¿La condenaría?
