White Squirrel piensa que el quidditch no es un juego bien diseñado. Para mí es una de las partes menos emocionantes de la historia, aunque aun me encanta. Por lo tanto, Harry Potter le pertenece a JK Rowling, esta historia le pertenece a White Squirrel, y yo sólo leo y traduzco por diversión.
Capítulo 25
La rivalidad por culpa del quidditch se intensificó alrededor de Harry. Bastante venía de parte de los Slytherin mayores, quienes no se sentían intimidados por el Niño Que Vivió por la diferencia de edad (irónicamente, esos Slytherin eran más sensatos sobre eso que la mayoría de la escuela). Muchos hacían comentarios groseros mientras lo pasaban en el pasillo, o bromeaban diciendo que se caería de su escoba. Todos sabían lo bueno que se suponía que era volando, pero no todos lo creían o les importaba.
Apuestas ilícitas intercambiaron manos por toda la escuela, supuestamente involucrando a algunos maestros, lo cual no sorprendía a nadie considerando que era la regla más quebrantada en Hogwarts después de "no hacer magia en los pasillos". Normalmente, los gemelos Weasley controlaban el mercado, pero ya que eran parte del equipo de Gryffindor, dejaron que algunos estudiantes de Ravenclaw controlaran las cuentas. Y volando aún más rápido que las apuestas eran los rumores sobre lo que McGonagall y Snape habían apostado, pero muy pocos creían esos ya que Snape nunca haría algo que lo arriesgara a sufrir una humillación pública.
Oliver Wood era de los más extremos, dando consejos de vuelo a Harry cada vez que lo veía en los pasillos e insistía que fuera acompañado a todos lados para que los Slytherin no lo atacaran antes del juego. Claro, eso último quizás era algo sensato ya que había peleas por todos lados. Sólo unas cuantas personas terminaban en la enfermería, pero lo último que Harry necesitaba era que Madame Pomfrey se molestara con él antes del juego.
Fue el viernes, el día antes del juego, mientras Harry caminaba por el frío patio con Hermione, Neville, Ron, y Angelina Johnson como su acompañante designado, que escucharon a cierto niño rubio presumiendo a una bandada de Slytherin, con Marcus Flint cuidando su espalda además de sus guardaespaldas usuales.
–No estoy preocupado –dijo Draco Malfoy en una obvia mentira–. Quizás Potter es rápido en una escoba, pero eso no sustituye el crecer con el juego. Además, saben que Gryffindor siempre pierde… son muy honorables para hacer lo que es necesario. Son casi tan malos como Hufflepuff.
Los demás Slytherin se rieron, y Angelina decidió hacer algo al respecto y se acercó al grupo.
–¿Ah, sí? ¡Espera a que te enfrentes a los gemelos Weasley mañana y veremos si sigues diciendo a eso, Malfoy!
–Claro, como si pudiéramos tener miedo de un grupo de estudiantes de tercer año –dijo Marcus Flint con una sonrisa escalofriante entre sus enormes dientes chuecos.
Angelina lo miró seriamente.
–Sí, y nosotros no tenemos miedo de un grupo de niños ricos y mimados.
Flint y Theodore Nott gruñeron, pero Malfoy tenía una respuesta lista.
–Sólo estás celosa porque tenemos escobas mejores… ¿En qué vuelan tus hermanos, Weasley? ¿Barredoras 5? Sería mejor que las vendieran a un museo por unos cuantos galeones. Merlín sabe que los necesitan. –Los demás Slytherin se rieron de nuevo.
Ron se puso bastante rojo.
–¡Tú…! –Comenzó a correr hacia Malfoy, pero Harry y Angelina lo detuvieron mientras los Slytherin rodeaban a su buscador.
–Si el zapato te queda, Weasley –dijo Draco–, aunque siendo tú, quizás no.
–¡Cállate, Malfoy! –Dijo Neville, para su propia sorpresa.
–Oh, el squib defiende al traidor. Ahora sí tengo miedo.
–Neville no es un squib, Malfoy –dijo Harry dando un paso al frente–. Y tampoco está solo.
Malfoy lo miró con molestia, pero Harry ya había demostrado ser un oponente serio en ese juego, así que cerró su boca.
Desafortunadamente, Nott estaba listo para continuar en su lugar.
–Claro, sólo es un idiota que le gusta estar con un mestizo que fue criado por muggles.
El resto de los Slytherin se rieron con burla. La postura de Harry se tornó rígida.
–¿Tenemos un problema, Nott? –dijo con tono amenazante.
–Oh, no es nada personal –dijo Nott en un tono que hizo claro que lo era–. Es una tragedia, realmente –continuó Nott–. El último miembro de una familia Noble de sangre pura es un mestizo que ni siquiera recibió una educación mágica adecuada. Son esas ideas modernas de que el linaje no importa lo que lo hacen. –Obviamente estaba citando las ideas de su padre–. Todo por culpa de Dumbledore y todas esas familias mestizas que siguen intentando derrocar a los mejores y más inteligentes sangre pura. Se puede ver que el daño afectó a tu familia, Potter… sólo se requieren unas cuantas decisiones malas para marcar el final de una gran familia.
Hermione tomó a Harry de un brazo al escuchar eso. Con las miradas que estaba lanzando, los otros Slytherin sintieron una pelea venir y dieron un paso atrás. Malfoy observó la situación con desaprobación. Quizás Nott era miembro de una Casa Noble, pero estarían dispuestos a sacrificarlo si lograba meter a Potter en problemas antes del juego, especialmente si era lo suficiente tonto para decir eso en su cara. Y Angelina estaba muy sorprendida para intervenir.
Pero Harry estaba consciente de que estaba en peligro de poner en riesgo el partido. Lo solucionaría verbalmente. Sacudió la mano de Hermione y reprimió su magia. Después, se incorporó y caminó hasta que estaba a un brazo de distancia de Nott. Sabía lo que tenía que decir. Lo sabía porque Andi le había aconsejado memorizarse tal información. Cierto, le había aconsejado no usarla en ese contexto, pero se estaba cansando de tal intolerancia.
–Theodore Nott –dijo con furia–. En 1932, tu bisabuelo, Cantankerus, dijo que sólo había veintiocho familias, de más de mil en la zona mágica de Gran Bretaña, que aún eran "puras" bajo sus estándares. Los Potter ni siquiera estaban en esa lista, aunque aún eran lo suficiente puros para los Black. ¿Sabes lo que les ocurrió? Muchas familias se están extinguiendo por sí solas. Tan sólo mira a tu familia, Nott: un sólo heredero nacido de padres de edad mayor. De la familia sangre pura de mi padre: también un sólo heredero cuando mis abuelos ya eran de edad mayor. Y eso sólo es el comienzo. No es un secreto que Adrian y Hyancith Greengrass han estado intentado tener un varón por años, sin éxito. Una generación atrás, Nott, había diez Malfoy. Ahora, sólo hay tres. Una generación atrás, había más de una docena de Black. Ahora, el último de los Black se está pudriendo en Azkaban. Y hubo una guerra. Por culpa de la guerra, el último de los Crouch es un viudo de edad mayor. Los Lestrange que quedan están en Azkaban. Los Longbottom también tienen un sólo heredero… lo siento, Neville. Ya no hay varones en la línea de los Rosier, al igual que en la de los Prewett. En la época de tu abuelo, Nott, los Fawley eran una familia significativa. Ahora, son una pequeña familia sin un rol político gracias a la guerra contra Grindelwald. Los Gaunt desaparecieron completamente durante la guerra contra Grindelwald. Tanta violencia, especialmente entre sangre pura, y aun así, ni una sola familia perdió su estatus de sangre pura debido a la endogamia. Así que dime, Nott, ¿quién es el verdadero enemigo de los sangre pura?
Todos los presentes, incluyendo a Hermione, lo observaban con los ojos abiertos. Harry comenzó a ponerse bastante nervioso. Se dio cuenta de que lo que acababa de decir podría causar que Malfoy o Nott lo desafiaran a un duelo por hablar de ese modo de sus familias, aun si había incluido a su propia familia en su argumento. Cierto, duelos supervisados estaban permitidos bajo las reglas de la escuela, y cierto, podía usar su truco de "no varitas" y ganar, pero la cobertura periodística no sería buena. Peor, podía ver que un número de personas tenían sus varitas en mano.
Harry pudo ver que Malfoy había llegado a la misma conclusión. Pero Malfoy también era lo suficiente inteligente para no meterse en problemas antes del partido. Nott, por otro lado… pero Malfoy tenía precedencia sobre Nott en demandar satisfacción, siendo de una Casa Antigua, y todos lo sabían. Incluso Nott lanzó una mirada a Malfoy para saber qué hacer.
Malfoy, por supuesto, no quería ver que al joven aristócrata derrotado en un duelo muggle. El intentar causar uno era un juego peligroso porque uno nunca quería terminar siendo parte. Tanto Potter como Nott habían cruzado el límite, pero Potter tenía la ventaja. Quizás Nott era lo suficiente listo para ver cómo terminaría, pero Malfoy no estaba dispuesto a arriesgarse. Él mismo lidiaría después con la indiscreción de Nott.
–Será mejor que cuides lo que dices, Potter –dijo Malfoy aún con más veneno que Harry–. Mi padre dice que tus padres tampoco sabían lo que era mejor para ellos. –Esa era la mejor táctica evasiva: no decir las cosas directamente para no ser considerado responsable.
–No escuché la respuesta a mi pregunta –dijo Harry con cautela.
–¡Suficiente! ¡Lo resolveremos en el campo de quidditch, Potter! –soltó Malfoy.
–Bien por mí. –Harry caminó lejos, con sus compañeros de Gryffindor rodeándolo.
–¡Genial! –dijo Ron.
–Harry, eso fue… –comenzó Neville.
–¡Fantástico! –ofreció Ron.
–¡Fue peligroso! –Lo regañó Angelina.
–Sí, lo siento, me dejé llevar –respondió Harry–. Lo que dijo de mi familia…
–En verdad debes de controlar tu temperamento, Harry –dijo Hermione–. El provocar peleas no resolverá nada, sin importar lo que digan.
–Sí, lo sé –dijo en un suspiro.
–Debes de convencerlos con tus palabras… lo más que puedas, por lo menos.
–Aun así, quisiera poder hacer algo así –dijo Neville nervioso, aun admirando el discurso de Harry–. Quizás mi abuela pudiera hacerlo sin consecuencias, pero yo no. –Hermione y Harry lo miraron con compasión.
–No puedo creer que les hablaste así –dijo Ron.
–Eh, gracias. Aunque probablemente no fue la mejor idea –admitió.
–Ya lo creo –dijo Angelina–. Bueno, voy adentro. Hace mucho frío aquí afuera. –Dijo dándole un golpe leve–. Y asegúrate de no meterte en problemas hasta después del partido.
–Sí, señora.
El día siguiente era el gran día. Harry se despertó temprano esa mañana, sintiéndose nervioso por el partido. Era su primera vez volando en público, y todas las miradas seguramente estarían en el Niño Que Vivió.
–Buenos días –dijo Ron Weasley mientras bajaba las escaleras con el resto de los de primero.
–Buenos días –dijeron varios.
Se sentó en una de las mesas con un libro, lo cual recibió varias miradas de sorpresa. Ron no era del tipo de abrir un libro tan temprano. Hermione y Harry lo observaron con confusión hasta que colocó a un Scabbers tembloroso sobre la mesa y apuntó a la rata con su varita.
–Colovaria bestia rufus. Colovaria bestia rufus –encantó.
Hermione y Harry se rieron.
–¿Aún intentas cambiar el color de Scabbers? –preguntó Harry.
Ron se sonrojó un poco.
–Quería hacerlo rojo Gryffindor para el partido. No lo entiendo. No es como si este es uno de los hechizos falsos de Fred y George. Se supone que es un hechizo para cambiar el color de animales. Fred y George pudieron hacerlo verde una vez cuando Percy tenía diez años… aunque quizás hayan usado un tinte o algo.
–Mmm… déjame ver –dijo Hermione, acercándose un poco para ver mejor el libro de Ron. Leyó la página que hablaba sobre cambios de color en animales–. No lo sé. Parece un hechizo avanzado –dijo. Sacó su varita para intentarlo, y Ron abrió su boca para protestar considerando sus problemas frecuentes en la clase de Encantamientos, pero antes de que pudiera hablar, Scabbers notó que Harry se acercaba. La rata se retorció y corrió debajo de una silla.
–Oh, lo siento –dijo Harry.
–No entiendo porque te tiene miedo –dijo Ron–. Normalmente se lleva bien con las personas.
Harry comenzaba a preguntarse porque siempre se sentía extraño alrededor de Scabbers, pero lo dejó de lado por el momento. Estaba más que preocupado por el partido.
El entusiasmo era contagioso cuando llegaron al gran comedor. Todos querían ver a los dos buscadores más jóvenes en un siglo. El entusiasmo era tal que Harry y Hermione podían sentir la magia en el aire. Tan pronto como Harry entró al comedor fue llevado a sentarse a comer con su equipo, donde Wood se estaba asegurando que todos desayunaran bien y estuvieran listos para el juego. Harry estaba muy nervioso para comer mucho, pero se sirvió unas cuantas salchichas.
Cerca de las once, los equipos de Gryffindor y Slytherin caminaron a los vestuarios para cambiarse, y el resto de la escuela se dirigió a las gradas. Era posible que fuera la audiencia más grande en años. El castillo estaba casi vacío. Incluso Dumbledore atendería. En el caos, Hermione apenas y pudo alcanzar a Harry en su camino a los vestuarios.
–¡Harry! –lo llamó. Se detuvo en la puerta–. Sólo quería decirte buena suerte.
–Gracias –dijo. Después, observó a nada en particular por un momento.
–¿Harry?
–Mione, ¿te das cuentas que fue hoy hacer seis años que llegué a tu casa?
Hermione sonrió y lo abrazó.
–¿Cómo podría olvidarlo? Fue el día más extraño de mi vida.
–Pues, fue el mejor día de la mía… o quizás el siguiente… Gracias por todo, hermana.
–Lo que sea por ti, hermanito –dijo, en voz baja para que nadie más lo escuchara. Se separó y jugó con su cabello–. Ve por ellos, bola de pelos.
Harry siguió al equipo dentro de los vestuarios, sus miedos desvaneciéndose por el momento. Pronto, después de la inevitable burla que siguió al discurso motivacional de Wood… con los gemelos Weasley burlándose de él a sus espaldas… comenzaron su camino al campo.
–¿Tienes miedo, Potter? –Dijo Angelina mientras salían a la luz del sol.
Él sacudió la cabeza.
–No, ¿tú? Sus cazadores están en Nimbus 2000.
–No te preocupes por nosotras –le aseguró–. Bletchley también está en una Nimbus, y esa no es una escoba para un guardián. Además, Wood no deja pasar nada. Sólo enfócate en darle al rubio pretencioso lo que se merece.
Una sonrisa malvada cruzó el rostro de Harry.
–Será un placer.
La multitud bramaba con entusiasmo. Casi todos estaban vestidos en rojo o verde. Los Hufflepuff y la mayoría de los Ravenclaw apoyaban a Gryffindor. Harry vio cámaras en la audiencia. Aparentemente, algunos estudiantes de séptimo año habían sido reclutados como representantes de la prensa. Había buen clima, aunque no perfecto… frío y soleado, pero no había mucho viento. Parecía que sería un buen juego.
–Potter.
A pesar de eso.
–Malfoy.
El joven Slytherin sonrió a Harry.
–Que gane el mejor buscador.
Harry hizo lo posible por sonreír de vuelta.
–No te preocupes, lo haré. –Ambos escondieron su aprensión. Sin importar lo que habían dicho, ambos estaban al mismo nivel. Iba a ser una competencia difícil.
Mientras los dos equipos se alineaban, Madame Hooch se colocó entre ellos. Liberó a las bludgers, seguidas de la snitch dorada, la cual zumbó alrededor de las cabezas de Harry y Malfoy antes de desaparecer de su vista. Hooch elevó la quaffle con una mano.
–Quiero un buen juego limpio… de parte de todos. Monten sus escobas, por favor.
Harry se subió a su Nimbus 2000 sin quitar su mirada de Malfoy. Su mirada felina usualmente tenía un efecto en las personas después de un tiempo, pero Malfoy parecía poder resistirse.
Madame Hooch sopló su silbato, y Harry dio un golpe fuerte al suelo.
Gracias al poder de su Nimbus 2000, y su habilidad mágica, fue fácil para Harry el elevarse con rapidez, encima de la acción, y con suerte más arriba que la snitch, la cual sería más visible en contraste con el pasto verde que con el cielo azul. Malfoy tuvo que esforzarse para alcanzar a Harry, pero pronto estuvo al mismo nivel. Comenzaron a dar vueltas lentamente alrededor del campo, en el lado opuesto del otro, con su atención abajo pero lanzando miradas rápidas a jugadores del equipo contrario.
–Y la quaffle es tomada por la adorable Angelina Johnson de Gryffindor. –El amigo de los gemelos Weasley, Lee Jordan, era el comentarista, con la profesora McGonagall actuando como su contraste–. Y la pasa a Alicia Spinnet… una buena elección de Wood, el moverla de reserva. Son un par bastante atractivo, ¿no lo creen?
–¡Jordan! –Lo interrumpió McGonagall.
–Lo siento, profesora. Spinnet pasa la quaffle a Katie Bell… no, interceptada por Marcus Flint de Slytherin. Flint atraviesa el campo… demonios, esas Nimbus 2000 son rápidas… lo siento, profesora… está dejando a las cazadoras atrás… todo depende de Wood... ¡SÍ! ¡La salva!
Harry dio una pirueta en su escoba y continuó volando alrededor del campo. Malfoy sacudió su cabeza con molestia.
–Katie Bell toma la quaffle… llega a medio campo y Johnson y Spinnet la cubren de cerca… y esquivan una bludger… y ahí viene la otra… ¡Cuidado! ¡No! ¡Eso fue deliberado! –Uno de los bateadores de Slytherin se había lanzado contra la formación de Gryffindor, casi tirándolas de sus escobas. Katie soltó la quaffle, y uno de los cazadores del equipo contrario la tomó en el aire.
–Pucey toma la quaffle… Los gemelos Weasley lo siguen… esquiva las bludgers… se alista para lanzar y… Slytherin anota –gruñó Lee. Gritos de celebración se escucharon en una cuarta parte de las gradas, y abucheos en el resto.
–Johnson toma la quaffle, la pasa a Spinnet, de regreso, pasa a Bell –reportó Lee sin aliento. Las cazadoras de Gryffindor volaban en formación cruzada y cercana para evitar a los Slytherin.
Harry decidió tomar acción y ver qué tan rápido era Malfoy en una Nimbus. Aceleró, y en una caída deliberada, voló debajo de Malfoy en dirección a un punto al azar al otro lado del campo. Malfoy se dio la vuelta y lo siguió, pero sin marcarlo muy cerca. Malfoy lo había visto volar durante esa primera lección y tenía el presentimiento de que Harry estaba jugando con él.
–Parece que Potter ha visto algo, quizás –dijo Lee–. No lo sé, parece que Malfoy lo considera una finta. Esperen…
Harry aprovechó la oportunidad. Dio la vuelta y aceleró, y Malfoy notó el cambio y lo siguió a toda velocidad. Pero Harry no iba por la snitch. Estaba volando hacia uno de los bateadores de Slytherin, quien estaba a punto de lanzar una bludger hacia Alicia. Ya que él y Malfoy se habían atravesado, su golpe fue amplio, y dejó a Malfoy y al golpeador gritándose detrás de él.
–¡Bien hecho, Harry! –Gritó George mientras volaba a su lado.
–¡Y Potter salva a Spinnet! ¡Excelente! –dijo Le–. Esperen, ¿a dónde va?
Harry intentó frenar pero se dio cuenta de que su velocidad no disminuía. Iba volando directo hacia las gradas y no podía detenerse. Se enfocó lo más que pudo, sin éxito. Y finalmente, en el último segundo, la escoba dio una vuelta drástica hacia la izquierda que le sacó el aliento, pero logró seguir dando vueltas alrededor del campo.
Eso fue extraño, pensó. Nunca había hecho eso.
–¡Gryffindor anota! ¡Diez a diez! –Harry escuchó. La audiencia bramó con más fuerza ya que casi todos querían ver a las serpientes derrotadas.
Pero el resto del partido no estuvo tan bien. Por buenos que eran los Gryffindor, no llegaban al nivel de un equipo entero jugando en Nimbus 2000. El puntaje se elevó: veinte a diez, treinta a diez, cuarenta a diez, cuarenta a veinte.
Pero Harry tenía otro problema. El problema con su escoba no había sido casualidad. Había llevado su escoba al límite durante las prácticas, pero ahora, cada vez que aceleraba, perdía el control y no podía frenar o dar vuelta. Con las bludger y los demás jugadores volando por todos lados, eso podría terminar muy mal, sin mencionar que hacía más difícil el poder capturar la snitch. Y para empeorarlo todo, Malfoy lo había notado.
–¿Qué ocurre, Potter? ¿No puedes controlar una escoba de verdad?
Harry no dignó sus palabras con una respuesta, y en su lugar, voló encima de Malfoy rozando su cabello con sus pies. El buscador de Slytherin se hizo a un lado, maldiciendo, lo cual para su suerte Madame Hooch no escuchó. Se dio la vuelta y comenzó a seguir a Harry, quien daba otra vuelta rápida alrededor del campo.
–Parece que comienza una batalla de buscadores… esperen, Potter se está acercando de nuevo a las gradas.
Los Slytherin en la audiencia se burlaron de la mala habilidad de Harry. Algo en verdad estaba ocurriendo. Lo que no daría por poder utilizar su magia sin su varita para mantenerse firme. Pero era en contra de las reglas, y además, nunca había lanzado sin su varita un encantamiento levitatorio lo suficiente fuerte para estabilizar algo tan grande como su escoba. Lo que sea que estaba ocurriendo, tendría que enfrentarlo utilizando sus habilidades para el vuelo.
En las gradas, Hermione, Ron, y Neville estaban de pie junto a Hagrid en medio de la sección de Gryffindor. Hermione había monopolizado los binoculares de Hagrid y estaba observando con preocupación a su hermano.
–No lo entiendo –dijo–. Nunca vuela así en práctica. ¿Y si ocurrió algo con su escoba?
–No es posible –insistió Hagrid–. Es nueva. Lo único que puede interferir con un modelo de tan alto nivel es magia oscura poderosa.
De inmediato, Hermione dirigió los binoculares hacia la zona de los profesores, y observó con atención mientras lanzaba miradas rápidas de preocupación a Harry.
–¿Qué haces? –Preguntó Ron.
–Si es magia oscura poderosa, tiene que ser uno de los profesores –dijo–. Ninguno de los estudiantes es lo suficiente poderoso.
–No –los detuvo Hagrid–. Ninguno de los profesores intentaría lastimar a Harry.
–Pero Hagrid, algo ocurre con la escoba de Harry. ¿Qué más podría ser?
–Johnson toma la quaffle cerca del borde –anunció Lee–. ¡Oh, falta! ¡Flint tomó el bastón de los bateadores! ¡Contra él, Fred!
–¡Jordan! –Lo regañó McGonagall, aunque sin entusiasmo.
–Lo siento, profesora. Johnson hace un pase a Spinnet. Weasley y Flint están luchando por la bludger… oh, vamos, profesora, ¡esa fue una falta obvia!
Harry volteó la mirada y vio a Madame Hooch separando a Fred y a Flint y obligando a Flint a devolver el bastón. Pero antes de poder marcar la falta, Alicia tomó la oportunidad para intentar anotar. Se enfrentó a Miles Bletchley, giró a la izquierda, después a la derecha, se preparó, y…
–¡Alicia anota! –Pero Gryffindor aún estaba abajo, treinta a sesenta. Aunque ese era el mejor momento.
–¡Tiempo! –Gritó Harry. Wood hizo una señal a Madame Hooch y ella sopló su silbato.
–¡Tiempo fuera! –gritó ella–. ¡Y penal para Gryffindor! –Los jugadores bajaron al campo.
–¿Qué ocurre, Potter? –Dijo Wood–. ¿Por qué estás volando así?
–Mi escoba está actuando raro –dijo–. El encantamiento para frenar parece no estar funcionando, y no da vueltas bien.
–¿El encantamiento para frenar? No debería de estar haciendo eso. ¿Estás seguro?
–Pues, no está funcionando igual que durante la práctica.
–Mmm… Pero no podemos ceder el juego –dijo Wood con firmeza–. Intenta dejarla en el suelo y levantarla de nuevo. Quizás ayude.
–¿Cómo resetear una computadora?
–¿Qué?
–No importa. –Harry bajó de su escoba y la sostuvo para que flotara por sí sola–. Abajo –dijo y la escoba cayó sin vida al suelo. Después de un momento, la llamó de nuevo–. Arriba –la escoba saltó a su mano. Subió y dio unas vueltas rápidas alrededor de Wood. Harry sacudió los hombros–. Parece que ya está bien.
–Bien, esperemos que siga así. Vamos. Angelina, toma el penal.
El problema con la Nimbus 2000, y con las escobas de carreras en general, era que al ganar velocidad, perdía maniobrabilidad. Harry aprendió en Quidditch a través de los siglos que había un gran debate entre equipos que siempre compraban siete escobas iguales de alto nivel para sus jugadores, y equipos que compraban diferentes modelos optimizados para cada posición. Harry pensó que Angelina estaba probando ese segundo punto cuando pasó la Nimbus de Bletchley y anotó su penal con lo que se consideraba un modelo inferior.
Pero Harry no tuvo tiempo de meditar sobre el tema porque Malfoy finalmente había tomado la iniciativa y se lanzó en picada por algo. Harry no podía ver si era la snitch o no, pero se lanzó en esa dirección. Eligió un punto delante de Malfoy y se dirigió a este, esperando llegar antes, pero ocurrió de nuevo. No pudo controlar su velocidad.
Un grito fue la única advertencia que Malfoy recibió. Harry pasó a pulgadas en frente de él, frenando su caza. Harry logró ver algo dorado volando a su izquierda, pero se fue de golpe. Por lo menos había evitado que Malfoy la atrapara.
–¡Mira por dónde vas, Potter! –Gritó el joven.
–¡Y Potter se lanza contra Malfoy! –Dijo Lee–. Lástima que falló… estoy bromeando, profesora.
Malfoy estaba enojado. Tomó liderazgo, llevando a Harry por todos lados. Harry intentó mantenerse cerca lo mejor que pudo y logró bloquearlo unas cuantas veces, pero no era rival para el Slytherin con su falta de control. No pudo comprender que estaba creando tal problema en su escoba, pero cada vez era más difícil controlarla. Parecía que el encantamiento de freno siempre fallaba en el peor momento posible, justo cuando estaba a punto de golpear algo. Necesitaba capturar la snitch pronto para poder regresar al suelo antes de estrellarse.
–¡Eso es! ¡Lo sabía! –Gritó Hermione.
–¿Qué?
–¿Qué es?
–¡Es Snape! ¡Él está maldiciendo la escoba!
–¡Qué!
Hermione había estado observando la sección de los profesores y al profesor Snape en particular con atención, buscando algún patrón, y lo había encontrado: cada vez que la escoba de Harry perdía control, Snape lo observaba con atención y murmuraba algo.
–No puede ser –dijo Hagrid–. Snape nunca haría eso.
–¡Sí es él! Se reconocer un maleficio cuando lo veo –insistió.
–¿Qué hacemos? –dijo Ron.
–No lo sé… debo intentar algo. –Hermione se dio la vuelta y corrió hacia la sección de los profesores.
Mientras tanto, Harry logró tomar liderazgo, aunque Malfoy lo seguía de cerca. Intentó hacerlo a un lado lanzándose en medio del resto de los jugadores, y esperaba poder distraer a los cazadores de Slytherin para darle una oportunidad a Katie Bell. Pero nada salió bien. Katie se dio la vuelta al mismo tiempo que Harry perdió control de su escoba. Malfoy no lo siguió, y con buena razón. En las gradas, Hermione perdió el aliento cuando lo vio. Harry estaba en dirección a una colisión de tres, no, cuatro, ya que iba directo hacia Katie Bell, Marcus Flint intentaba interceptarla, y una bludger iba en esa dirección.
–Oh, no, ¡cuidado! –gritó Lee.
Harry agitó sus brazos frenéticamente.
–¡A un lado! –Pero era muy tarde. Katie apenas tuvo tiempo de comenzar a dar la vuelta cuando Flint y Harry se estrellaron contra su escoba y la hicieron dar una vuelta tan drástica que perdió su agarre. Cayó al aire mientras Harry se lanzaba para atraparla.
La multitud se puso de pie con terror. Apenas pudieron ver algo entre los cuerpos y escobas.
–¿Qué ocurre? ¡No puedo ver! –Gritó Lee. La bludger había golpeado a Flint en el hombro y lo había lanzado contra la sección de los profesores, bloqueando su vista. Con un brazo herido, no pudo recuperar el control hasta que se estrelló contra la multitud… en dirección al profesor Quirrell, quien se lanzó al suelo, sosteniendo su turbante y maldiciendo de manera poco profesional.
Pero cuando pudieron verlo de nuevo, Harry escuchó el rugido de la multitud. Su escoba milagrosamente había comenzado a obedecerlo al último segundo, y había atrapado a Katie por las muñecas. Estaba colgando boca abajo, su túnica escarlata flotando sobre sus hombros, y Katie columpiándose de sus brazos como si fueran un acto en el trapecio.
–¡SÍ! –Gritó Lee–. ¡No puedo creerlo! ¡Potter atrapó a Bell en un Agarre de Serafini! ¡Nunca había visto algo como eso!
–Gracias –dijo Katie con voz temblorosa mientras dirigía su mirada al rostro de Harry.
–Cuando gustes –respondió Harry. La sostuvo de su muñeca izquierda con toda la fuerza que tuvo mientras ella estiraba su mano derecha y llamaba su escoba de regreso. En un instante, los dos estaban volando de nuevo.
Dio una vuelta alrededor de las gradas, sin mucha velocidad. Casi pudiera haber sido una vuelta victoriosa: todos excepto los Slytherin estaban de pie aplaudiendo.
Hermione respiró con alivio y siguió corriendo. Finalmente, se colocó en un lugar desde donde podía ver a los profesores y al juego, y esperó. Ni un minuto después, vio a Harry lanzarse en picada en el campo, y ella actuó. Sin molestarse en sacar su varita, agitó su mano con cautela y el cabello largo y grasoso del profesor Snape cubrió sus ojos. El Maestro de Pociones se tambaleó con sorpresa.
Eso te enseñará a no intentar lastimar a mi hermano.
Harry estaba cada vez más emocionado. Finalmente había encontrado la snitch dorada y se lanzó hacia ella. Después, mientras se acercaba, notó algo más: ¡su escoba le estaba respondiendo! Lo que sea que la había estado afectando parecía haber parado. Y era algo bueno, porque la snitch se lanzó repentinamente hacia abajo. Harry tomó la oportunidad y se lanzó en picada, y sonrió al sentir que su escoba respondía bien. Pero ahora la snitch dio otra vuelta, dando oportunidad a Malfoy de alcanzarlo. Estaban uno al lado del otro, volando tan rápido como sus escobas se lo permitían a sólo unos pies del suelo. Malfoy empujó a Harry a un lado, pero Harry lo empujó de vuelta. Sus escobas estaban al mismo nivel. Ambos se acercaban cada vez más a la snitch, con sólo unas pulgadas de diferencia. Pero Harry tuvo una idea. Elevó sus pies y se estiró sobre su escoba, sus espinillas sosteniéndolo y su barbilla en la punta del mango, disminuyendo la resistencia del aire y dándole la aceleración que necesitaba para…
¡SÍ! Sus dedos se cerraron alrededor de la esfera dorada tres pies delante de la cara de Malfoy.
–¡Potter la capturó! ¡Potter ha capturado la snitch! –Lee Jordan estaba extático–. ¡Gryffindor gana ciento noventa contra noventa!
Harry sostuvo la snitch sobre su cabeza con triunfo mientras daba otra vuelta alrededor del campo. Saludó a la sección de profesores, donde la profesora McGonagall le sonreía, Snape gritaba a Dumbledore por alguna razón, y Quirrell aún se recuperaba del accidente de Flint y lucía confundido.
El rugido de la multitud era ensordecedor mientras bajaba al césped. Los Slytherin lo miraban con molestia, pero los Gryffindor y algunos Ravenclaw y Hufflepuff bajaron al campo y rodearon al equipo. Oliver Wood tenía lágrimas en sus ojos cuando aterrizó.
–¡Potter, eso fue increíble! –dijo.
–¡Sorprendente!
–¡Inconcebible! –Dijeron Fred y George en eco–. ¡Fiesta en la sala común! –Gritaron, elevando a Harry sobre sus hombros. Comenzaron a cantar una canción improvisada y lo llevaron de vuelta al castillo–: ¡A Harry Potter vamos a coronar! Potter todo lo puede atrapar… –Harry se sonrojó cuando comenzaron a incluir algunas líneas sobre atrapar niñas, pero no fue tan malo ya que Katie Bell se estaba riendo como histérica al final.
Harry finalmente logró que lo bajaran cuando llegaron al gran comedor, donde los Slytherin abatidos se sentaban a almorzar. Parecía que sólo Crabbe, Goyle, y Pansy Parkinson querían sentarse cerca de Malfoy. Decidiendo que era lo más justo, caminó hacia él, parándose detrás de él. Apenas y notó que Hermione y algunos de sus compañeros lo habían seguido a distancia.
Malfoy se dio la vuelta y se puso de pie, mirándolo con molestia, pero Harry ofreció su mano.
–Buen juego, Malfoy.
Malfoy pareció considerar la ofrenda, pero no la aceptó.
–Suerte de principiantes, Potter –gruñó y se sentó de nuevo.
