Capítulo 25

Odio

Los días en su época no habían sido más que estrés. El haber faltado a tantas clases había causado que estuviera completamente atrasada respecto a sus compañeros y pronto, los primeros exámenes comenzarían. Estaba completamente agradecida de Sakura y Shinjiquien incluso grabaron los audios de las clases y se las pasaron, permitiéndole tener todos los apuntes como si hubiera presenciado la clase. Ahora mismo estaban en la cafetería proveyéndose de café para la larga tarde que tendrían de estudio.

—Les agradezco muchísimo todo lo que han hecho por mi —dijo Kagome sonriéndoles luego de recibir su café.

—No tienes de qué Kagome —dijo Sakura negando con la cabeza —lo importante es que ahora estudiemos para los exámenes y los pasemos sin problemas.

—Muchísimas gracias —sonrió la chica camino a la salida.

Sin embargo, el sonido de la radio del lugar detuvo su andar.

"… no hay acceso al lugar. Hemos intentado acercar a nuestro equipo periodístico, pero la cantidad de humo es demasiado grande. Los bomberos y fuerzas policiales nos impiden el acceso y nadie nos da información de lo que está pasando. Sin embargo, testigos que han logrado salir del área acordonada nos indican que un hombre con apariencia enferma comenzó a comportarse de forma extraña y luego cercano a él una explosión se causó. Nos dicen que hay personas desconocidas controlando la situación, pero-"

—Vamos Kagome —llamó Shinji al notar que la chica había quedado atrás.

—Chicos, creo… creo que debo marcharme —dijo Kagome angustiada por lo que acababa de escuchar.

—¿Qué? No, olvídalo. —negó Sakura tomándola del brazo y arrastrándola hacia la biblioteca —Lo primero son los exámenes, no puedes reprobarlos o te atrasarás un año.

—Chicos, realmente –

—Nada de peros Kagome, debes irte con nosotros —apoyó Shinji caminando al lado de ellas. —Es por tu bien.

Kagome se mordió los labios nerviosa, pero asintió con un suspiro intentando ignorar el mal presentimiento que la había invadido. Debía ser solo su imaginación, el tema de Zettai la tenía demasiado paranoica. Y centrándose en esa idea se fue con sus compañeros a la Biblioteca a preparar sus exámenes.


Observaba al ejército con labios apretados. Kenshu supervisaba el entrenamiento de los guerreros y él detallaba los movimientos que ellos realizaban con ojo crítico a una distancia considerable. No sabía por qué permanecía en el palacio. Sango y Miroku habían regresado a la aldea días atrás, Kagome estaba en su tiempo, preocupándose de sus estudios y él, luego de ir a dejarla, regresó a ese lugar por petición de ella.

"Debo estudiar mucho estos días ", le había dicho, "¿Por qué no regresas al Palacio y entrenas allí? Puedes aprender mucho del General Kenshu… y quizás… aprendas algo más de ti."

Por mucho que le había insistido en que le dijera qué quería decir con esa frase, la chica solo se limitó a besarlo y sonreírle. Sin saber por qué –y algo guiado por la curiosidad- regresó al Palacio sin dar aviso. Nadie le negó el ingreso, Sesshomaru ni siquiera hizo algún comentario de su presencia en el lugar y Kenshu, el primero en recibirlo cuando llegó, le dijo que no olvidara ir a ver a sus hombres.

—Mis hombres… —masculló con molestia.

Si bien llevaba muchos días mirándolos moverse, entrenar y pulir sus habilidades, él no no tenía hombres. De hecho, ni siquiera sabía cómo dirigir a otra persona. Cuando peleaba con sus amigos, casi no daban instrucciones. Bastaba una mirada para que lo entendieran, la sinergia entre ellos era perfecta. Arrugó el ceño dándose cuenta de la palabra en que había pensado. ¿Cómo sabía que significaba sinergia?

—¡General!

InuYasha observó a Kenshu voltearse ante el llamado del joven mensajero. Tenía un rostro preocupado y completamente cubierto de sudor.

—¡Atacan la aldea de hanyous de 400 km al sur!

—Mierda… —masculló Kenshu volteándose a sus hombres que se habían detenido al ver al mensajero. —¡Ya escucharon! ¡Partimos en cinco minutos! ¡A alistarse!

En solo un parpadeo los guerreros ya habían corrido en dirección al almacén donde guardaban sus equipos y armas.

—¡InuYasha!

El hanyou cayó de pie junto al youkai sorprendiendo al mensajero.

—¿Qué quieres viejo? —preguntó desganado sin demostrar su sorpresa al verse descubierto observando el lugar.

—Podrías acompañarnos… Así tendrías algo de acción.

—¡Keh! Como si me importara.


Corrían a máxima velocidad hacia el sur. InuYasha iba junto a Kenshu a la cabecera del ejército, mientras todos los seguían en perfecta formación. El hanyou no había hecho ninguna pregunta al respecto de lo que estaba pasando, solo se limitó a seguir al General cuando iniciaron la partida. A pocos minutos, InuYasha sintió el fuerte aroma a quemado y pocos segundos después, el humo hizo presencia ante ellos. Una aldea estaba incendiándose mientras distintos hombres y mujeres luchaban contra los invasores demoniacos entre las ardientes viviendas.

—¡Azules: busquen el pozo y apaguen el fuego! ¡Rojos: busquen sobrevivientes y pónganlos a resguardo! ¡El resto… Ataquen!

InuYasha observó cómo los hombres y mujeres del ejército se separaban para cumplir con los labores indicados y él no esperó más para actuar. Fue directo hacia los enemigos más cercanos y con un solo movimiento de su espada acabó con ellos.

—¿Estás bien?

La joven que había estado luchando sola contra los enemigos que el hanyou acababa de vencer, asintió recuperando el aliento. InuYasha, al ver su estado agotado, agradeció haber llegado a tiempo. Se volteó adentrándose a la aldea para seguir acabando con la amenaza. Luego de varios minutos, se percató que si bien el fuego estaba disminuyendo, la cantidad de enemigos no variaba mucho. Los combatientes que Kenshu había llevado, eran solo principiantes y una pequeña parte de todos los hombres que servían al reino y, si bien los estaban conteniendo, InuYasha notó que a pesar de que Kenshu y él acababan con muchos enemigos sin dificultad, el tiempo que se estaban demorando solo reducía las posibilidades de salvar a los aldeanos que estaban luchando o escondidos en las casas que aún no se quemaban.

No podía utilizar sus habilidades más potentes porque corría el riesgo de alcanzar a personas inocentes, por lo que debían pensar rápido en algo.

Sus aliados estaban demasiado desperdigados por el lugar y eran al menos superados por tres a uno.

—¡Idiota!

Un combatiente fue salvado por los pelos gracias a las garras de InuYasha que destruyeron el mazo enemigo que iba directo a su cabeza.

—A-amo InuYa—

—Trae a tus compañeros, que se reúnan acá. —gritó InuYasha luego de cortar la cabeza del ogro dueño del mazo. —¿Qué esperas? ¡Rápido!

El joven se puso de pie trastabillando y comenzó a llamar a sus compañeros cercanos, siguiendo las instrucciones del hanyou. Los guerreros, confundidos, aceptaron seguir las indicaciones sin cuestionarlas, mientras acababan con los demonios cercanos.

Kenshu observó lo que InuYasha realizaba y con una sonrisa de lado, siguió atacando a los demonios a su alrededor con calma.

—¡En círculo! ¡Pónganse en círculo y dense las espaldas!

La nueva instrucción fue seguida por los jóvenes cercanos quienes se resguardaron las espaldas mutuamente. InuYasha observó como un demonio levantaba a una pequeña niña y la llevaba a su boca, listo para degustarla. El hanyou pocas veces había corrido con tal velocidad, pero había logrado tomar a la niña justo cuando caía a la boca del enorme demonio y le cortaba la cabeza con un limpio movimiento de espada. La niña lloraba desesperada en su pecho, aferrándose a su ropa con fuerza. InuYasha corrió de regreso al grupo de su ejército -quienes estaban enfrentando de forma más efectiva a los demonios que se lanzaban hacia ellos- y colocó a la niña en el centro del círculo que se formaba por los diez hombres.

—Quédate aquí, ¿bien? —le indicó a la niña llorosa, quien asintió hipando. Se alzó y volvió a dirigirse al grupo —¡Protejan a los aldeanos que estarán en el centro, no se muevan de este lugar!

Sin ver si le hacían caso o no, corrió atacando más demonios e indicándole a todos los que encontraba que ayudaran a los aldeados que no podían salir del lugar y los llevaran hacia donde el círculo de guerreros los protegería. Agradecía que la aldea no fuese muy grande o las distancias serían demasiado peligrosas como para llevarlos hasta donde los protegerían.

Miró a su alrededor buscando a Kenshu, pero éste no se veía cerca y el humo impedía que lo ubicara por su aroma. No supo exactamente cuánto tiempo estuvo allí, pero finalmente la batalla había acabado. El fuego ya estaba controlado y todos aquellos que podían, ayudaban a los heridos.

—Bien —sonrió Kenshu apareciendo en el lugar con apariencia satisfecha al ver las cosas en calma. —Creo que no hay víctimas fatales, sino fuera porque la gran mayoría es hanyou no podríamos decir lo mis- -

Un puñetazo que no logró prevenir dio de lleno en su cara haciéndolo tambalear peligrosamente. Se enderezó, observando como InuYasha con el puño en alto temblaba en furia.

—¡Eres el maldito general! —gritó el hanyou llamando la atención de todos aquellos que no habían visto el golpe y observaban la escena con los ojos abiertos de par en par. —¿No tienes que dar instrucciones? ¡Pero dejaste a tus hombres completamente a la deriva!

—Se equivoca, amo —respondió Kenshu ignorando el hilo de sangre que aparecía en su labio roto. —Ellos estuvieron a cargo del Capitán General.

InuYasha lo miró furioso, despidiendo energía que hizo que los más cercanos a él retrocedieran asustados.

—Nunca… —masculló InuYasha con los puños temblando —vuelvas a poner en riesgo las vidas de personas… ¡Por ningún motivo!

—Nuevamente se equivoca amo —respondió Kenshu tranquilo –Yo confiaba y confío ciegamente en sus habilidades. Jamás pensé que las personas estaban en peligro con usted al mando.

InuYasha apretó la mandíbula deseoso de partir por la mitad a ese youkai, por lo que antes de cometer una locura y caer en su impulsividad dio un salto alejándose del lugar. Necesitaba la calma de su hogar.


Llegaron a la casa suspirando cansados. Se dejaron caer en los sofás con quejas sobre las magulladuras de su cuerpo y pidiendo una bebida para aliviar su cansancio. Sesshomaru sonrió llevando su vista de nuevo a los pergaminos que estaba revisando luego de beber de su taza de café.

—¡Qué molestos son los periodistas! —se quejó InuYasha recibiendo una bebida que le tendía una hanyou que trabajaba en su casa —Gracias.

—Al menos logramos salir y acabamos con los demonios —comentó Kagome disfrutando de su té recién servido.

—Esto me tiene muy preocupada —comentó Rin observando por la ventana del estudio. —Logramos escapar por los pelos.

—Sesshomaru…

Una Sango de aproximadamente cuarenta años y vestida con unos cómodos jeans, se puso de pie y le acercó el pergamino que había estado leyendo. Miroku, de la misma edad que su esposa, alzó la mirada de su propio libro y observó junto con todos los demás como Sesshomaru leía lo que Sango le mostraba.

—¿Qué sucede?

Sesshomaru miró fijamente a Sango que había palidecido notoriamente y asintió.

—Ya sabemos qué pretende Zettai —explicó el youkai con un suspiro.

—Pero eso es bueno —dijo InuYasha con el ceño fruncido.

—Es cierto —comentó Miroku que se había levantado a observar lo que su esposa y Sesshomaru habían leído. Paseó con rapidez la vista por el documento y su expresión cambió notoriamente.

—¡Me tienen histérico! ¿Dirán qué es lo que pasa o no? —exclamó InuYasha molesto.

—Hermanito… —comentó Sesshomaru con voz seria —Sabemos qué planea Zettai y el sacrificio que tendremos que hacer para detenerlo.

Ante la palabra sacrificio un frío silencio invadió la estancia.

Su presente ya no sería el futuro que vivirían sus versiones pasadas.


El camino se le hizo eterno de regreso a su casa luego de salir de la biblioteca. Ya era tarde, la noche se había hecho presente y escuchaba por la radio de su celular cómo, según las versiones oficiales, un edificio se había derrumbado presuntamente por daños estructurales y no, como comentaban muchos testigos y sobrevivientes, monstruos deformes atacando las calles.

Al llegar a la casa de su madre, la mujer la esperaba con comida caliente y una sonrisa, por lo que ella no quiso preocuparla y dejando para después lo que había escuchado, compartió con ella y su abuelo con una sonrisa. Había llamado al templo para saber si ellos eran los que habían intervenido en ese ataque, pero ellos lo negaron de inmediato, diciendo que habían escuchado que era un derrumbe accidental, por lo que se le ocurrió llamar a su versión del futuro, enterándose que fueron ellos los que habían controlado la situación y que estaban todos bien. Eso la había dejado muchísimo más tranquila por no haber ido al lugar al escuchar que algo extraño había pasado.

Luego de cenar e ir a su habitación, repasó lo que había estudiado con sus compañeros y cuando su cabeza ya estaba agotada, se puso el pijama y se acomodó en su antigua cama.

Su familia, pensando darle la mayor comodidad para el estudio, había decidido dejar su habitación intacta y así ella o InuYasha podrían ocuparla con libertad en caso de necesidad. Gracias a eso, ahora podía descansar con calma.

Cuando el sueño se estaba finalmente apropiando de ella, escuchó como la ventana se abría y lejos de preocuparse, el aroma que invadió la habitación la tranquilizó. Encendió la luz con una sonrisa, encontrándose a InuYasha cerrando la ventana tras de sí. El saludo y preguntarle qué hacía allí quedaron borrados al ver la expresión de su esposo: el hanyou tenía una cara consternada, mescla de ira y frustración, que la obligó a despertar completamente.

—¿Qué sucedió? —preguntó preocupada sentándose en la cama.

InuYasha no respondió solo se lanzó al pecho de la chica abrazándola con fuerza. Kagome respondió el abrazo asustada, pocas veces había visto a InuYasha en tales condiciones.

—Inu… dime… ¿Qué pasó?

—¡Kenshu es un idiota! —exclamó el hanyou alzando su cara con una especie de puchero.

—¿Qué hizo? —preguntó Kagome preocupada.

—¡Me hizo dirigir a sus hombres!— respondió el hanyou acentuando la mueca.

—¿Y lo hiciste mal?

—¡Por supuesto que no! ¡Lo hice genial! —respondió InuYasha algo ofendido.

—Entonces no entiendo el problema… —comentó Kagome causando que InuYasha se alejara de ella y se pusiera de pie.

—¡Qué ese maldito hizo que demostrara que puedo hacerme cargo del ejército!

Kagome sintió como una gota de sudor caía por su cara, anonadada por el comentario de su esposo. No sabía si reír o enojarse con lo que acaba de escuchar. Cerró los ojos intentando controlarse mientras InuYasha seguía despotricando contra Kenshu al tiempo que paseaba por su habitación.

—InuYasha…

—Entonces el idiota dice "Oh, me alegro que nadie haya muerto, a pesar de que yo no hice nada y dejé a todos a su suerte".

—¿En realidad dijo eso? —preguntó Kagome con voz cansada sabiendo ya la respuesta.

—Bueno… no así… —masculló el hanyou mirando hacia el techo —¡Pero no fue muy distinto! Te digo Kagome, ese maldito planeó todo. ¿Qué hubiera pasado si alguien hubiera muerto?

—Pero nadie murió —exclamó duramente Kagome poniéndose de pie —. Dudo que el General haya planeado todo esto, quizás solo aprovechó la oportunidad que se le presentaba, porque- -

—¡Porque es un maldito idiota! —exclamó InuYasha como si tuviera la verdad absoluta.

—Porque… —continuó Kagome acercándose a él y tomándole las manos —confiaba en que lo harías tan bien como efectivamente lo hiciste.

—¡Quería dejarme en ridículo!

—Llegaste diciendo que quería demostrarte que podías dirigir a un ejército… y ahora ¿quería ponerte en ridículo? —preguntó Kagome con una ceja alzada.

InuYasha arrugó el ceño y miró al costado, sin saber qué decir ante su evidente contradicción.

—Estás molesto porque ahora sabes que el puesto de Capitán General es para ti —continuó Kagome tomándolo del mentón y obligándolo a verla. —y Kenshu te lo demostró. —InuYasha evitaba su contacto visual —Estás molesto, porque luego de cientos de años, tu hermano jamás se comportó como tal y ahora incluso te quiere ocupando como su mano derecha –con esa frase, finalmente logró que el hanyou fijara su vista en ella —. Estás molesto, porque esto es nuevo para ti y no sabes cómo afrontarlo. InuYasha —su voz se suavizó al tiempo que le acariciaba la cara —No ocultes tu miedo con ira… Ya nadie quiere hacerte daño. Y si existiese algo, yo jamás permitiría que te tocara.

InuYasha cerró los ojos y se acercó a la chica, escondiendo su cara en su cuello. Kagome lo abrazó mientras acariciaba su cabello con suavidad. Agradecía que el hanyou aceptara sus palabras y se abriera de esa forma con ella. No dudaba que hace algunos años si le hubiera dicho todo esto, el hanyou solo hubiera dado un salto y escapado de ella.

—¿Qué hago?

El susurró de InuYasha salió tan suave que Kagome casi se derrite por tanta ternura que le inspiraba. Parecía un niño pequeño, confundido y asustado.

—Lo que quieras —respondió la chica alejándole el rostro para poder verlo a la cara. Los ojos del hanyou brillaban y el corazón de la chica se enterneció aún más —, pero no tienes por qué tomar una decisión ahora. Tómate tu tiempo y decidas lo que decidas, te apoyaré.

InuYasha asintió con un suspiro y volvió a abrazarla con fuerza, resoplando en su cabello.

—Creo que realmente me estoy juntando mucho con humanos…

Kagome rio sin saber que esa frase hacía referencia a lo que hace pocos días Sesshomaru le había dicho a InuYasha.

—Pero sé que podemos hacer ahora… Es hora de descansar, que mañana tengo un examen terrible.

Le sacó el haori con suavidad y lo invitó a la cama, en donde ella se le unió luego de apagar la luz.

—¿Qué haría sin ti? —preguntó InuYasha mientras la chica se acomodaba en su pecho.

—Nada, soy demasiado increíble.

El hanyou sonrió ante esa respuesta y luego de darle un beso en la cabeza de la chica, se dejó caer en un profundo sueño.


Debía ser silencioso, pasar desapercibido, que nadie sintiera que el siquiera respiraba. Continuó pegado a la pared, con tal lentitud que parecía ser uno con las sombras. Las escaleras eran más largas de lo que pensaba y ya llevaba varios minutos bajando por el oscuro pasillo.

Había dormido muy poco las últimas semanas, pero en ese momento sentía como si tuviera toda la energía del mundo por la adrenalina que corría por sus venas. Finalmente llegó al final de las escaleras y no sintiendo a nadie más en ese lugar, caminó directo a la mesa que estaba dentro de la extraña estancia. Parecía una bodega bastante sucia y estaba llena de cajas cubiertas de polvo. Sin embargo, el único lugar donde no existía suciedad era la mesa que ahora revisaba con ansiedad.

Buscó en cada carpeta y libro que allí había teniendo cuidado de dejar todo en su lugar para no levantar sospechas a simple vista. Llegó a unos pergaminos que llamaron su atención por su antigüedad y le dio un rápido vistazo. Sintió como sudor frío corría por espalda al entender la magnitud de lo que estaba leyendo. Apagó la linterna con que observaba los documentos y se guardó el pergamino en el bolsillo.

—¿Ya te vas Ryu?

Akira lo observaba desde el pie de la escalera con una suave sonrisa.

—No te había visto hace tiempo —comentó acercándose a él sin borrar la sonrisa.

Ryu se puso de pie con calma, preparándose para cualquier tipo de sorpresa.

—Y ahora te veo en la bodega de los que pocos saben de su existencia, revisando viejos documentos —agregó apuntando al escritorio.

—Maestro —sonrió Ryu con aparente calma —Escuché de la existencia de este lugar y de que contenía importas técnicas de combate. Creí que esto serviría para mi entrenamiento, perdone no haberle preguntado, pero la emoción fue mayor.

—Ay, Ryu —suspiró negando con la cabeza Akira —cuando te vi como objetivo en parte fue por tu inteligencia… Así que ambos sabemos que lo que acabas de decir es una mentira.

Ryu cuidadosamente observó la posibilidad de escapar, quizás si se movía rápido…

—Creo que desde lo de tu hermana entendiste de lo que somos capaces para cumplir nuestros objetivos.

Ante esas palabras el exterminador se congeló en el lugar olvidando completamente sus intentos de escapar. Giró a verlo con los ojos abiertos de par en par.

—¿No lo sabías? Oh… pequeño Ryu ¡la inteligencia es tu don! ¿Y no descubriste que planeé la muerte de tu hermana para mantenerte conmigo? —Akira soltó una fría risa que resonó en la habitación. —Sabía que buscarías que eso no sucediera nuevamente a otras personas. Pensé que con el tiempo, podría hacer que tu buen corazón se manchara, pero lamentablemente nunca sucedió.

—Maldito bastardo —gruñó Ryu con los dientes tan apretados que sintió como si los triturara.

—¡Serías tan buen ayudante! —continuó Akira —Además que te acercaste tanto a Kagome, era perfecto… Una lástima que las cosas no resultaran como lo quería…

Ryu continuó observando al hombre y sin poder controlar la ira y odio que sentía en su corazón, saltó contra él dispuesto a matarlo. Sin embargo, antes de que pudiera llega a él, Akira sonrió y luego, todo se volvió oscuro.


—Ama, por favor, deje eso allí.

Rin se volteó confundida hacia Yukiko que corría apurada hacia ella con una frazada en sus manos. Había estado colocando una protección de tela sobre las flores del jardín, ya que la primera nevada del lugar se había sentido con fuerza el día anterior.

—Yukiko ¿podrías ayudarme acercarme ese palo, por favor?

La youkai se lo pasó con cara de reprobación, pero es que no había caso. La chica no entendía que ella no debía realizar esos labores, ahora que era la Señora del Reino.

—Ama, permítame decirle a Yui que realice la protección de los jardines…

—Yukiko, ¿que te dije sobre lo de ama? —preguntó Rin colocando el palo como soporte a la tela.

—Señora Rin… —contestó la youkai incómoda.

—Con solo Rin sería mejor, pero creo que me tendré que acostumbrar a eso. —suspiró la chica colocándose de pie y sacudiendo la tierra que se había adherido a sus rodillas.

—Además anda tan descubierta… no puede mostrar las piernas de ese modo…

La chica se observó con el ceño fruncido, traía un pantalón corto que Kagome le había regalado hace mucho para que realizara sus labores con más comodidad cuando lo necesitara. Lo usaba únicamente para jardinería y así no ensuciar los kimonos que Sesshomaru le entregaba.

—Ya estoy lista Yuki —sonrió la chica ignorando la queja y aceptando la frazada que la mujer le tendía, ya que el frío comenzaba a molestarla.

Ingresaron recibiendo la reverencia y la sonrisa de todos los que trabajaban en la casa. Rin fue de inmediato al baño que le habían preparado y se arregló para el almuerzo. Ingresó al comedor donde estaba todo perfectamente listo y se sentó en el asiento junto a la cabecera. A los pocos segundos, Sesshomaru ingresó al lugar tan silencioso como siempre y dedicándole una mirada a la chica se sentó en la cabecera. Sirvieron la comida y luego, finalmente quedaron solos en el amplio lugar. Eso último era a petición de Rin, que desde que estaba allí odiaba que se quedaran sirvientes viéndolos comer.

—Las flores que no están en el invernadero ya están protegidas —sonrió la chica comenzando a comer —Así que esperemos que no sufran tanto con las nevadas.

—No quiero que te enfermes por estar en el frío —comentó Sesshomaru dando un sorbo a su vino.

—Ya soy más fuerte —dijo la chica con burla —. Ahora tengo sangre demoniaca en mi.

—No te aproveches de eso —sonrió el youkai de medio lado.

La humana le sacó la lengua divertida y continuó comiendo mientras le contaba de sus planes para el día. Sesshomaru la escuchaba con calma y aunque no estaba comiendo –puesto que realmente no necesitaba comer tanto como los humanos- le encantaba acompañar a su ahora mujer en cada una de sus comidas. Sabía que los sirvientes del Palacio deberían estar hablando sobre el cambio de su comportamiento desde que la chica había comenzado a vivir allí y el no haber escuchado nada directamente suponía que había sido trabajo de Jaken y Yukiko habían intervenido en ello. Se perdió un poco en la conversación de la chica, asimilando los cambios en él solo por pasar tiempo con ella, por cuidarla, por amarla. Intentaba salir solo lo necesario a lugares lejanos y sus viajes diarios eran generalmente cercanos al Palacio; usaba el comedor cada vez que estaba en el lugar y que la chica comía; estaba completamente atento a cualquier necesidad que la chica podría tener incluso por sobre las de él. Por Kami, que distinto era todo.

—¡Ey! ¡No me estás escuchando!

Sesshomaru notó que la chica lo miraba con las mejillas infladas, molesta al parecer porque él no le había respondido alguna pregunta. El youkai le sonrió y volvió a beber de su copa. Rin de inmediato se puso de pie y le picó la mejilla mientras bebía.

—¿Qué estabas pensando que estabas tan distraído?

Sesshomaru dejó la copa y se giró hacia ella divertido por su actitud. La tomó por la cintura y la colocó sobre sus piernas causando gran sorpresa en la chica junto con un gran sonrojo.

—¿En quién más? —le susurró antes de besarla.

La chica le respondió de inmediato ya más acostumbrada al contacto íntimo con el youkai. Había pasado el tiempo suficiente como para aprender que al youkai le fascinaba besarla y tocarla cada vez que pudiese, así como cientos de veces podía quedarse observándola por horas. Al principio se sentía completamente avergonzada, pero ya estaba lo suficientemente acostumbrada como para solo sonrojarse y controlar sus nervios. Además no negaba que amaba que él fuese así con ella.

Sus pequeñas manos pasearon por el cabello del youkai que había comenzado a comerse su cuello con ansiedad y un pequeño gemido escapó de su boca.

—Así que era cierto que te habías metido con una humana.

Rin dio un salto tan grande en el lugar que casi cae de las rodillas del youkai. Giró hacia la puerta encontrándose con una bella youkai de largo cabello plateado y una luna en su frente. La recordaba, la madre de Sesshomaru.

—Mi señora… —jadeó Jaken llegando al lugar —Amo… no pude avisarle a tiempo, lo siento.

Rin se puso de pie de un salto e hizo una gran reverencia al tiempo que Sesshomaru se ponía de pie con clara expresión molesta.

—¿Y? ¿No piensas saludar a tu amada madre?—preguntó la youkai con los brazos abiertos.

Rin quería que la tierra la tragase.


El frío calaba hasta los huesos a pesar de que ese año había nevado muy poco. La Navidad ya estaba cerca y las calles estabas repletas de decoración navideña, luces y guirnaldas, se preciaban en los escaparates de las tiendas y en las fachadas de las casas.

Kagome caminaba alegre entre la multitud con varias bolsas y paquetes en sus brazos. Estaba en unas breves vacaciones de la Universidad, que con mucho esfuerzo había logrado sacar adelante con notas que rozaban lo sobresaliente. Esto era gracias a sus amigos universitarios que la ayudaban con todas las materias y a sus amigos del Sengoku que se habían dedicado a entrenar y a investigar como detenerlo. Por su parte, sus versiones del futuro, apenas tenían contacto con ellos puesto que no era recomendable por los riesgos que conllevaba que se enteraran de más cosas que no correspondían, pero estaba informada que se habían dedicado a seguir los pasos que Zettai estaba realizando intentando encontrar su guarida.

Kagome no entendía por qué no sabían esa información si ellos supuestamente ya lo habían vivido, pero no había querido preguntar, confiando ciegamente en que sus versiones del futuro estaban tomado la decisión correcta.

Sin embargo, en esos momentos solo quería llegar a casa de su madre y tomar un rico chocolate caliente. Apuró el paso ante esa idea llegando finalmente a las calles residenciales cercanas a su casa. Pensaba en como pasar la Navidad tanto con su familia como con sus amigos cuando lo sintió: energía maligna.

Se detuvo para observar cuidadosamente a su alrededor buscando la fuente, pero tan rápida como la había sentido, había desaparecido. Con la mandíbula apretada, retomó su paso aún más veloz. Esto había pasado antes, en la cafetería hace bastantes meses y sin saber por qué la imagen de Ryu apareció en su mente. Debía saber dónde estaba su amigo.


—Nadie lo ha visto desde hace semanas.

John colocaba una taza de té frente a su amiga. Parecía agotado y pequeñas heridas estaban cubiertas con vendas.

—Estuvimos buscándolo y rastreando sus pasos. El último lugar donde se vio fue el templo. —explicó Yumiko apretando sus ojos con sus dedos.

Kagome apretó los labios, preocupada. Se veían completamente agotados como si no hubieran dormido en varios días. La miko había llegado hasta el departamento que los dos compartían desde algunos meses al creer que sería más seguro preguntarle directamente a ellos por Ryu.

—Perdón por estar tan desconectada… Yo debí estar más presente —masculló Kagome con culpa.

—Es tu primer año en la Universidad, es lo que debías hacer. —sonrió Jonh dejándose caer en el sofá —Eso te ha mantenido fuera de peligro y es algo que con Yumiko agradecemos.

—Además no es mucho lo que puedes hacer Kag —sonrió Yumiko —Aquí somos todos adultos y debemos hacernos responsables de todas nuestras obligaciones.

Kagome observó a su amiga tristemente. La Yumiko hiperkinética y alegre ya no estaba, la había remplazado una seria y controlada, aquella que siempre veía cuando estaban en combate trabajando como equipo. Esperaba que la otra Yumiko volviese cuando todo terminara.

—¿Tienen alguna idea de qué pudo haber pasado? —preguntó Kagome con la culpa más viva que nunca.

—Estaba obsesionado con Akira, creía que él estaba involucrado —respondió John —. Creemos que algo pasó entre ellos, pero el maestro muestra estar tan preocupado como nosotros.

Kagome se mordió los labios y decidida se puso de pie. Sus amigos la miraron confundidos y ella solo les envió una sonrisa tranquilizadora.

—Tengo algo que hacer chicos.

Tomó sus cosas y se dirigió a la salida.

—Disculpen por no quedarme más tiempo y espero que nos veamos en Navidad. —sonrió poniéndose su abrigo.

—Kag, ¿qué planeas hacer?

La pareja se acercó hasta ella con clara apariencia preocupada, pero la chica solo se despidió con un gesto de mano y salió del departamento. Al llegar a la fría calle, se ajustó la bufanda y apuró el paso hacia el templo. Debía averiguar dónde estaba su amigo.


—¡Kagome!

Akira la recibió con una enorme sonrisa y los brazos abiertos ante los cuales ella pudo fingir sin ningún problema. Conversaron de su vida universitaria y de lo que han estado haciendo los estudiantes para exterminadores y el resto de los integrantes del templo. Kagome esperaba pacientemente que saliera la ocasión para hablar de Ryu y por suerte fue el mismo maestro quien lo sacó.

—El joven Ryu me tiene preocupado, ¿Has sabido algo de él?

—Pensé que estaba ocupado con la Universidad, pero realmente he estado algo desconectada de todo por los estudios. —comentó Kagome haciéndose la sorprendida —¿Por qué lo tiene preocupado?

—No lo he visto hace tiempo y Yumiko y John tampoco saben de él —comentó el maestro con el ceño fruncido. —Entiendo que por estudios y gracias a que no ha habido grandes problemas hace tiempo su equipo no ha sido requerido, pero saben que deben estar preparados en cualquier momento y Ryu… bueno, no contesta su celular y no hay nadie en su casa.

—Maestro, me está preocupando —dijo Kagome llevando su mano a su boca —¿Cree que lo pudo haber pasado algo?

—Tú eres muy cercana a él, ¿sabes dónde podría estar? —preguntó Akira inclinándose hacia ella.

Kagome fingió estar pensativa al tiempo que ponía en alerta todos sus sentidos. No había energía maligna por el lugar, pero al respirar profundamente negando con la cabeza la respuesta a Akira, lo sintió. El aroma de Ryu estaba impregnado en el maestro.

—Qué lástima —suspiró Akira.

—Maestro, si sabe algo de él, le ruego me lo diga de inmediato —pidió Kagome bajando la cabeza en una reverencia en una forma de intentar ocultar la angustia que tenía al percibir el aroma de su amigo en el anciano.

—Por supuesto, pero creo que es hora que vayas a tu casa. —sonrió Akira colocándose de pie —Mañana es navidad y estoy seguro que deberás preparar algunas cosas para ello.

Luego de dolorosos cinco minutos finalmente estaba afuera del templo. Caminó a paso calmo algunas calles por si era seguida y cuando lo consideró seguro, expandió su energía espiritual evaluando si había algún enemigo. Al sentirse segura, permitió que la ira saliera. Sintió la energía demoniaca en su interior emanando de ella con fuerza y es que su odio era intenso.

La gente solo con ver su expresión y sintiéndose asustada sin saber exactamente por qué, le dejaba el camino libre mientras ella pasaba por la concurrida avenida.

El maldito de Akira la había engañado todos estos años y ahora tenía a Ryu. Apretó los puños enfurecida. Juraba que pagaría por ello, con cada gota de sangre que tenía.


Sí! Nuevo capítulo en menos de un mes! ¿Por qué?, se preguntarán. Por que estoy estresada y una forma de desahogarme del estudio es escribir. Jajjaja, además dos factores influenciaron: primero, ahora que solo me preparo para el grado, yo manejo mi tiempo y, segundo, arreglé (mejor dicho cambié) el teclado de mi netbook y siento que la inspiración llegó a mi inmediatamente.

El capítulo es más corto de lo que siempre hago, pero creo que quedó impecable. Espero mantener este training un buen tiempo más.

Para las que me preguntaron: ¡Pasé mi prueba de espada! Sí! Soy Caballero, así que empecé el aprendizaje de espada y escudo -que me llega del mentón a la rodilla xD - . En la prueba me fracturé el dedo anular izquierdo en dos partes por recibir un espadazo, pero ya está bien y no me impidió escribir por suerte.

Ahora chicas en la primera semana de abril doy mi grado así que les ruego que se mentalicen en que lo pasaré. Esto estudiando TODO el día y mi cabeza está reventando un poco jajajaj. Así que les pido ese ánimo !

Chicos, gracias por todo y ahora, agradecimientos:

Yumuri: A ti por leer!

Cindy 04: Akira puede llegar muy lejos! Muajjajaj es malvado de adentro! Gracias por leer y comentar!

gcfavela: Solo por ti planearé algo especial para Shippo, así que te pido paciencia para eso! Me alegro que te haya gustado y espero que hayas disfrutado de éste también!

Zakura Naiguino: Me gusta esta Rin, independiente, decidida, siento que es una de las cosas que enamoró a Sesshomaru. Y gracias por lo de escritora favorita! Siento que aún no merezco tal título, pero me esfuerzo para darles lo mejor. Gracias por tus palabras! No me considero genial ni nada, hay personas que realmente hacen sientos de cosas y aún sacan tiempo para esto, pero de todas formas me sonrojaste! Gracias por leer y comentar!

serena tsukino chiba: Una de las cosas que quiero mostrar es que el destino no existe como tal sino que uno lo va forjando y él solo te va presentando la serie de caminos que puedes tomar. Gracias por leer!

Guest : Gracias a ti! Espero que tu suerte me toque! Saludos!

nadaoriginal : Ni te imaginas la cantidad de veces que reescribí esa parte para hacerla ad hoc a los personajes. Y el futuro sí está en peligro! Veremos que pasa! Saludos y gracias por leer y comentar.

Jachagaco: Gracias por leer! Tu comentario lo leí a penas me llegó el aviso y me alegró muchísimo. Ahora, ¿Qué vinculación tiene Zettai con Akira? Chan-Chan! Me alegro que te haya gustado el lemon de nuestra pareja, fue un verdadero esfuerzo, así que estoy feliz de que haya quedado bien. Mi prueba de espada fue maravillosa, así que ahora estoy feliz, cuando me den de alta por mi dedo podré empezar con escudo al fin!

setsuna17 : Gracias! Espero que también te haya gustado este!

Arya. Hija de Islanzadi: Me dejaste de una pieza con tu teoría y siendo tan tarde no me siento capacitada mentalmente para darte una buena explicación, pero lo que te puedo decir por ahora es que siempre entendí que el pozo se vinculó con el Senguko y continuó avanzando en el tiempo o Kagome cada vez que pasaba por el volvería al mismo día que conoció a InuYasha. Prometo darle una correcta vuelta a esto y responderte en el próximo capítulo, por que ahora sería irresponsable de mi parte darte una respuesta acelerada con mi cabeza tan llena de teorías y cosas de derecho penal jajaja. Si tienes más que decir o agregar sobre teorías por favor dímelas! Feliz de aprender y así hacer más coherente la historia. Ahora, respuesta al segundo review: Jajajajaja gracias! Ha sido un trabajo hermoso y complicado que me hace sentir orgullosa y sobretodo por los comentarios y la buena recepción que siempre he recibido de él. La redacción es algo que he ido mejorando a lo largo de los capítulos y espero en algún momento darme el tiempo para corregir los primeros capítulos. La esencia de los personajes ha sido mi pilar, porque realmente quería que se viese como una continuación y sí Sesshomaru ES mi reto constante. Creo que esta era la forma en que hubiera evolucionado y si lo vemos bien, con quien realmente se muestra es con Rin, con el resto, nada ha cambiado realmente en su forma de relacionarse. Y te reitero que te repsonderé lo de las teorías porque de verdad ha sido un tema complicado para mi y que apareció como una idea entretenida y tal cual, inesperada xD Muchas gracias por leer y comentar con tanto interés! Espero leerte en este capítulo también!

Gracias de nuevo por todos sus comentarios y paciencia.

Besos desde Chile!

Astron.