Rescates y Revelaciones
Renuncia
House M.D no me pertenece. Le pertenece a David Shore y a la FOX. No hay necesidad de decirlo en realidad, yo la dejaría tal como está.
Hey Arnold, no me pertenece. Le pertenece a Nickelodeon, Viacom y Craig Bartlett.
Aunque intento ser exacto en lo que pueda, ninguna de las descripciones médicas del fic tiene que tomarse como verídica. Esto es ficción.
Capítulo XXIV
(Salvando a Miles – Parte 5)
Arnold miró hacia el suelo y cerró los puños.
- Más… l… le… ¡Más le vale que esto funcione, Dr. House! – le dijo amenazante.
- Todavía ni siquiera sabemos el estado de los pacientes. Tenemos que ir a Emergencias…
Y con Helga, ambos fueron a las Emergencias. En dos camillas atendían a las dos víctimas que conocían: El Niño Chocolate y Jaime-O.
Por el lado del Niño Chocolate, su herida era muy grave.
- ¡Sigue con el masaje! – dijo el médico – Ponle adrenalina.
El monitor cardíaco mostraba que el chico fibrilaba.
- No responde… hay que usar el desfibrilador – dijo el médico encargado. La enfermera le entregó el aparato – Carga a 70 Julios. ¡Fuera!
Un shock eléctrico fue aplicado… pero el corazón del Niño Chocolate no respondía.
- Carga a 90 Julios. ¡Fuera!
La misma respuesta. El monitor seguía haciendo ese sonido punsante.
- Atropina una ampolla. Carga a 110 Julios. ¡Fuera!
En ese shock, el corazón re-arranco. Se puso a 70 latidos por minuto.
- Ha regresado a Ritmo Sinusal – dijo el médico – Encárguense de ingresarlo…
- ¡Demonios! – dijo House viendo como uno de sus posibles donantes ya no podía serlo.
- ¿Y Jaime-O? – dijo Helga.
House y los demás miraron hacia el lado donde atendían a Jaime-O.
- El corazón no remonta con la atropina…
- Carga a 260 Julios – dijo el otro médico - ¡Fuera!
El corazón no respondía. Uno de los médicos comenzó con la CPR.
- ¡3, 2, 1! ¡3, 2, 1! Tráiganme un respirador… y póngale atropina una ampolla.
Las enfermeras hicieron lo que el médico les solicitó. De alguna forma el corazón volvió a latir.
- Tiene ritmo sinusal… - dijo el doctor – Pero depende del respirador…
- ¡Doctor! – dijo una enfermera.
La enfermera señalaba el ojo izquierdo de Jaime-O que estaba rojo. El médico miró e hizo una mueca rara. Le pasó luz por el ojo y luego dictaminó:
- Ha sido un derrame ocular. Necesitamos realizarle un EEG inmediatamente.
House miró a Arnold que parecía preguntarle de qué hablaban esos médicos.
- Está diciendo que necesita saber si su cerebro todavía está funcionando. Si el EEG es plano… significa que está clínicamente muerto, pero seguirá vivo mientras esté con el respirador.
- ¿Cuánto tiempo tardarán en averiguarlo?
- Un EEG no demora casi nada…
Los médicos colocaron los electrodos en Jaime-O y empezaron las mediciones.
- No hay ritmo de onda alpha, theta, ganma.
- EEG plano – dictaminó el médico que lo atendía – Está muerto… habrá que desconectarlo.
- Es ahora Arnold… - dijo House – Dí que eres su pariente y te darán la potestad de hacer el trasplante. Dilo ahora… y tu padre vivirá.
- ¿Pero… Gerald…?
- Gerald no importa en este momento – dijo House – Tienes que tomar una decisión.
- ¡Oye, cabeza de balón! – le dijo Helga – Tú dijiste que harías lo que fuera por tu padre… hazlo.
- Lo… haré… - dijo Arnold lagrimeando – Lo haré…
El médico de emergencias estaba por desconectar a Jaime-O y entonces…
- ¡Alto todo el mundo! – dijo House – No pueden desconectarlo…
- House… - le dijo el otro médico – Está muerto… ya no nos hace falta que…
- Soy su familiar – dijo Arnold – No puede estar desconectado todavía…
- House… ¿seguro que es el familiar? No parece afroamericano.
- Si lo es… - dijo House – Sus padres murieron… y él es… su primo.
- Vale… - dijo el médico – Quédense con Jaime-O.
House, Helga y Arnold se acercaron a la camilla donde estaba Jaime-O.
- Repasemos la historia… - dijo House – Tiene 18 años… afroamericano… y practica boxeo. ¿Me equivoco, Arnold?
- Claro que no, Dr. House – le dijo Arnold.
- Estará listo para el trasplante en unas pocas horas. Programaré la cirugía.
- Muchas gracias, Dr. House – le dijo Arnold.
House tomó la historia y se retiró dejando a Arnold y Helga solos.
- Helga… lo que he hecho… lo que haré…
- No te preocupes Arnie… - dijo ella con ternura – Estoy segura que Gerald estaría de acuerdo con salvar a tu padre…
- Pero está… conectado al respirador… no lo resistirá si lo sacamos…
(Casa de Gerald, Hilliwood)
En casa de Gerald, el chico estaba preocupado porque su hermano no llegaba aún de su salida. Era natural que no supiera donde estaba. Fue entonces cuando decidió salir a por un helado. Y de paso lo iría buscando por algún lado.
- Oye… ¡Gerald! – llamó Eugene al ver a Gerald en la calle - ¿Te haz enterado?
- ¿Enterado de qué…?
- Ha ocurrido un accidente de autobús en la mañana… han visto al Niño Chocolate entre los heridos. ¿Sabes en que Hospital está?
- ¿Y yo cómo puedo saberlo, Eugene? – le preguntó Gerald con sorna.
Entonces recordó que cuando llegaba al Hospital Princenton-Plainsboro, House entró por la admisión general y no por Emergencias, como siempre solía. Se sorprendió de que le ocultaran algo. Jaime-O podía esperar. Seguro estaba en el billar.
- Creo saber donde… - dijo Gerald - ¿Tienes dinero para ir a Princenton-Plainsboro?
- Claro… - dijo Eugene – Iba a ser para mi nuevo videojuego…
Los dos se pusieron en marcha hacia Princenton-Plainsboro. Por otro lado, las cosas en el Hospital no eran exactamente las mejores.
- ¿Qué has hecho, House? – le decía Cuddy.
- Ya te dije que concertamos trasplantes… Jaime-O tiene carnet de donante.
- Esto que haces es inadmisible House… esto es inadmisible…
- ¿Porqué lo dices? ¿Por qué crees que voy a salvarlo?
- Lo único que quieres de Jaime-O es su corazón. Y Gerald no sabe de las intenciones que tienes…
- Gerald aceptó esto cuando su hermano se sacó el Carnet de Donante.
- ¡Que podrías haber falsificado! – le gritó Cuddy - ¿Crees que no se de lo que te tramas?
- Esto está justificado – dijo House – Salvará la vida a un buen médico… el Dr. Miles…
- Claro… está justificado que incites a una adolescente a suicidarse y que ahora quieras desconectar a ese muchacho sin que su familia se entere. House… te pasaste de la raya…
- Nadie se pasa de la raya si es por cuidar la salud de su paciente…
- Se puede conseguir corazones de otras formas…
- ¿Ah, sí? ¿Cómo cuales…? Si quieres condenar a ese hombre a morir, dilo. Pero no lo disfraces como si le hicieras un bien… porque no lo es.
En ese momento, House se retiró de la oficina de Cuddy y se dirigió a donde tenían a Jaime-O.
- Tenemos que apagar el respirador – dijo House – Una vez hecho, llamaremos al equipo de trasplantes y realizaremos la intervención. Arnold… tu padre vivirá.
- Adelante – dijo Arnold – Apágalo…
Era realmente tétrico ver el estado de Jaime-O. Estaba intubado y conectado a un respirador, asi mismo por su vena izquierda del brazo se conectaba una vía que se dividía en numerosas cánulas para varios sueros. Entonces House giró la perilla del respirador. El indicador de oxigenación que estaba en 100 por ciento, comenzó a bajar: 97… 76… 61…
- ¡Arnold! ¡Jaime-O!
Un grito interrumpió el procedimiento de House. Arnold levantó la mirada. Era Gerald.
- ¿Qué… pero… qué demonios se puede saber que hacen? ¡Hermano! ¡Soy yo, Gerald!
- No… ya no es tu hermano… - dijo House.
-Usted no sabe nada… - dijo Gerald.
- Gerald… - dijo Arnold – Lo siento…
- ¿Qué estaban haciendo? ¿Qué le ha pasado a Jaime-O? ¡Respóndanme!
Nadie respondía. Gerald miró a todos y Arnold se atrevió a responder.
- Gerald… es su corazón. Gerald… necesito el corazón de tu hermano para salvar a mi padre.
